Konichiwa! Bueno aquí les dejor el noveno capitulo, primero que nada muchas gracias a todos los que se toman el tiempo de leer mi pequeño fanfic, e inmensamente mas gracias a todos aquellos que comentan, ya que al comentar es cuando me motivan para escribir, por esto mismo me gustaría pedirles que comenten, porque es algo deprimente escribir una historia y que el contador de visitas suba pero aun asi nadie comente.
me demore en escribirlo es cierto pero al menos fue menos que la vez anterior, espero que eso no se repita aunque cada vez se me va a hacer mas difícil escribir ya que empieza mi cuenta regresiva para la prueba de selección universitaria, asi que no voy a tener un momento de paz hasta diciembre, y sin paz no hay inspiración, y sin inspiración no hay fanfic. Por esto mismo.
Capitulo IX En el lugar equivocado
Allen caminaba dando largas zancadas tras una apresurada Lenalee a quien intentaba seguir el paso, la chica parecía tener prisa, o al menos eso era lo que pensaba el peliblanco ya que le resultaba dificultoso seguirle el ritmo sin comenzar a trotar, quiso preguntar que le pasaba, pero no encontraba las palabras para romper el hielo que se había formado en cuanto se quedaron a solas, no era algo que debiera intimidarlo, se dijo a si mismo intentando infundirse ánimos, después de todo Lenalee y el era muy unidos, casi como hermanos, aunque el recuerdo de los múltiples ataques de complejo de hermana de komui lo disuadieron de la idea en cuanto la formulo, quizás hermanos no era el mejor titulo para su relación, aunque compañeros sonaba demasiado impersonal para todo lo que habían vivido juntos, sus cavilaciones no ayudaron a su propósito ya que solo lograba plantarse más incógnitas y agravar aún más el sentimiento de incomodidad mezclado con nerviosismo y culpa que había nacido en su pecho sin ningún motivo casi como si perteneciera a otra persona haciéndolo sentir ridículo.
Por su parte Lenalee avanzaba exenta de los pensamientos del chico alvino sumida en su caos interior intentando debatirse entre todas las recientes experiencia y lo que eso implicaba, se sentía culpable por confundir a Allen con sus sueños, avergonzada por haber sido descubierta por Lavi, y sucia porque su inconsciente utiliza a su amigo de esa manera, sorprendida por poder de echo compartir sueños con Allen, todo esto la hacía sentir una inmensa incomodidad al estar junto al británico y un nerviosismo fatal cuando se encontraban a solas. para rematar su coctel de confusión tenia que recordar que era inmensamente estúpido preocuparse por nimiedades como esas cuando tenían por delante la tarea titánica de detener la desesperación en que estaba sumiendo el mundo el conde del milenio, si la vida era hermosa, pensó con sarcasmo la chica obligándose a fingir que recorría los ya familiares pasillos sin compañía, era mejor que sonrojarse como una idiota y tartamudear algo como estaba segura que haría si intentaba fingir que nada pasaba. La china solo podía esperar una cosa, si no encontraba una forma de controlar su subconsciente, Allen iba a descubrir de la peor manera posible su nueva conexión, y la peli verde imagino que ni el dios que tanto odia la salvaría de una situación tan vergonzosa.
Komui paseaba aburrido por las grandes instalaciones de la congregación mirando distraídamente los lúgubres pasillos intentando ocupar su tiempo en algo más que rellenar papeles como había sido durante varias horas, estaba seguro de que Reever lo encontraría de un momento a otro pero eso no impedía que su ánimo decayera, no mientras tuviera unos segundo mas en el día para pasea por su hogar, aunque tuviera que aguantar las quejas, bien merecidas por otra parte, de su mano derecha y posteriormente las de su hermana, si, pasear era mucho mejor que hacer ese maldito papeleo. Sonriendo con satisfacción komui continuo con su relajado paseo pensando en las musarañas.
Mientras el supervisor caminaba a paso de sonámbulo, a algunos metros por delante de este caminaba un individuo al mismo tiempo que cargando una pila de libro en precario equilibrio dando cada paso con torpeza al no poder ver al frente gracias al gran tamaño de su carga, aun así a pesar de que el supervisor no podía ver el rostro de la persona frente a él y viceversa pudo adivinar casi en seguida la identidad de este, se trataba de uno de los tantos científicos de la orden, pero aun era uno de los hombre que trabajaba codo a codo con el jefe de sección Reever, el supervisor podría apostar la mitad de su colección de komurines que si ese hombre lo veía le informaría de inmediato al rubio australiano, y eso significaba la despedida del relajante paseo para el hombre con gafas, así que sin más hizo lo único que lo salvaría de ser visto por el científico que se dirigía sin saberlo directo hacia él, miro a su izquierda en donde encontró una puerta igual de genérico como cualquiera en ese lugar- detalle encantador por parte de central por lo demás- así que sin pensar mucho tomo la perilla de la puerta rogando por qué no estuviera cerrada, ya que de estarlo debería atravesar el ancho pasillo-arriesgándose a ser visto- para poder intentar abrir la puerta de la derecha, así que cuando la perrilla giro con facilidad una deslumbrante sonrisa de victoria asomo por su rostro al verse tan afortunado.
Con sumo cuidado de no emitir ningún sonido que le delatara el chino supervisor cerró la puerta frete a él, correspondiente a la habitación en la que acababa de entrar, soltando un suspiro de alivio komui se volteo para ver el contenido de la habitación en la que se encontraba, aun así el resultado no era ni de lejos lo esperado, ahí, justo frente a sus ojos y en completo desconocimiento de su nuevo acompañante se encontraba nada más ni nada menos que la exorcista de tiempo, Miranda Lotto, quien dormía perfectamente en calma ajena a la condición de escondite que había adquirido su habitación por azares del destino.
El supervisor se pregunto escandalizado como podría haber entrado en su habitación en particular cuando el edificio tenía cientos de cuartos esparcidos por todo el edificio, aunque la obvia respuesta le llego incluso antes de que siquiera formulara su queja interna. Se encontraba en el sector destinado a las habitaciones de los exorcistas, es mas había decido pasear por ahí intencionalmente debido a que en ese lugar siempre había un menor flujo de personas ya que los exorcistas se encontraba en constante movimiento alrededor del globo realizando misiones que el mismo les asignaba, pero aun así se sorprendió de su suerte, actualmente el numero de exorcistas que se encontraban en la orden era mínimo, y que por azar haya entrado en la única habitación en donde su habitante dormía con la puerta abierta era realmente una inmensa casualidad, además de que eran las 2 de la tarde y pocas personas se encontraban en sus habitación a esa hora y más aun nadie se encontraba dormido a esas alturas, a no ser que se fuera Miranda Lotto después de llegar a las cuatro de la madrugada luego de una misión con cuatro días de duración, lo sabía perfectamente, después de todo el mismo había recibido el informe correspondiente y le había sugerido amablemente que fuera a descansar.
Sintió su garganta rasposa cuando intento tragar aun con la vista prendada en la mujer frente a él, dormía boca abajo respirando lenta pero rítmicamente, se había quitado su uniforme de exorcista – precariamente acomodado sobre la silla frente al escritorio – para ponerse una especie de pijama improvisado que consistía en unos pantalones de franela y una camiseta de mangas largas que se empecinaba en mantener al descubierto parte del torso de su portadora, todo esto era visible para el congelado supervisor ya que las mantas que debían cubrir su cuerpo se encontraban junto al lecho probablemente su inquieta dueña que se aferraba laxamente a su almohada en donde se esparcía su castaño cabello. El supervisor intento moverse a pesar de no saber exactamente qué hacer, obviamente no era correcto estar dentro de la habitación de una señorita, menos aun cuando esta no lo había autorizado y aun menos cuando esta se encontraba dormida en ella, pero no podía abandonar el lugar hasta que tuviera la certeza que el pasillo se encontraba desprovisto de ser viviente alguno nuevamente, por lo que intento no seguir mirando cual sucio acosador a indefensa castaña dirigiendo su mirada hacia otro punto de la habitación. No recordaba haber entrado jamás a la habitación de alguien más, con la excepción de las pocas veces que había entrado en el cuarto de su hermana menor, e incluso aun ahí no había podido observar con detenimiento ya que su hermana se mostraba reticente a dejarlo entrar a no ser estrictamente necesario, por lo que se sorprendió el ver que a pesar de ser tan sencillo como su propia habitación, parecía tener un aire diferente, completamente diferente, su propio dormitorio era un caos solo comparable a su escritorio a diferencia de la habitación de Miranda que mantenía un orden relativo, pero por sobretodo el dormitorio de la castaña parecía desprender un ambiente hogareño y cálido, como si ese cuarto fuera un mundo ajeno al exterior en donde la impersonalidad manchaba todo con contadas excepciones como el comedor.
El sonido de la alemana removiéndose en su cama lo saco de toda ensoñación posible para ser sustituida por un desagradable sudor frio al imaginarse descubierto en su "allanamiento de morada", pero para su alivio Miranda se encontraba profundamente dormida, eso sí con una expresión tensa en su rostro, parecía que algo le incomodaba y el mayor de los lee comprendió de inmediato, si bien la temperatura no era excesivamente baja el dormir sin nada cubriéndola definitivamente perturbaría su sueño y a la larga inclusive podría dañar su salud. Aun así a pesar de que sintió el impulso de arroparla no decidió a moverse, no parecía sano el acercarse aun mas a ella, pero por otro lado no podía dejarla ahí a merced del frio, pero en caso de arroparla corría el riesgo de despertarla. La contrariedad parecía haber poseído su cara mientras olvidaba por completo la posibilidad de poder marcharse, tenía que hacer algo, así que con un nudo en la garganta dio dos pasos hacia la cama y extendió la mano a pesar de que el cobertor se encontraba aun fuera de su alcance.
- ¿no está? – pregunto algo indignada Lenalee frente a un ocupado Johnny que parecía escribir como si la vida se le fuera en ello.
- sí, desapareció hace media hora, probablemente a holgazanear por ahí, es por eso que todos tenemos tantos problemas ya que tenemos que hacer su papeleo o en central nos regañaran – aclaro el chico con audífonos desviando la mirada de su papeleo para mirar de manera fugaz a un silencioso Allen que se encontraba a unos pasos por detrás de Lenalee escuchando la conversación como espectador pasivo.
- lo siento Johnny iremos a buscarlo y lo traeremos de vuelta –dijo algo apenada la peli verde mientras hacía además de retirarse con un Allen como su sombra.
- no te preocupes no es tu culpa, después de todo el supervisor siempre ha sido así – declaro el chico a modo de mientras volvía su mirada a los documentos frente a él para volver a escribir nuevamente a una velocidad vertiginosa.
- tienes alguna idea de donde podría estar – hablo por primera vez el alvino mirando a la chica de forma preventiva como si estuviera tanteando el terreno.
- más o menos, nii-san suele escapar de vez en cuando – respondió la chica evitando por todos los medios mirar a su acompañante e intentando ocultar el sonrojo se sentía aflorar en su rostro, aun así fallo terminantemente en lo ultimo ya que Allen vio con toda claridad el cambio en sus mejillas sintiendo que surgía algo parecido en el suyo propio. Contrariado este aparto el rostro quedando ambos azorados mirando en dirección contraria y con una sensación extraña en el estomago.
Manteniendo la vista en el piso Allen siguió avanzando fingiendo que nada pasaba mientras intentaba redistribuir la sangre que tenia acumulaba en su rostro, aunque no había pasado más de dos minutos cuando de improviso sintió el brazo de Lenalee por delante de su pecho restringiendo su avance y tomando rápidamente por la chaqueta lo arrastro velozmente hacia una esquina cercana para asomar la cabeza con discreción, confundido por la acción llevo la vista hacia la chica quien no se molesto en devolverle la mirada ya que miraba al frente con una media sonrisa pareciendo ligeramente sorprendida a juicio de Allen quien aun sin entender la situación miro el objeto de atención de la china para encontrarse con el objetivo de su búsqueda salir con cautela de una puerta en el pasillo, la chica amplio su mirada mientras aun sin mirar al alvino lo cogió de la mano y lo arrastro hacia el chino.
- nii-san – lo llamo fuerte y claro el apóstol de dios
- ¡ehh! LENALEE-CHAN, ALLEN-KUN AJAJAJA CUANTO TIEMPO SIN VERLOS JAJAJA – se sobresalto estrepitosamente el supervisor para intentar fingir – fallando estrepitosamente – normalidad.
- con que aquí estabas, el equipo científico te estaba buscando – le comento ampliando la sonrisa que ya tenía tirando el brazo de Allen para que le siguiera el juego mientras entrelazaba sus dedos unidos y moviéndose imperceptiblemente para que sus manos fueran completamente visibles para el hombre, que aun así parecía no ver nada realmente mientras sudaba frio con un tic en su ceja.
- OHH! YA VEO ESTOY SEGURO QUE REEVER-KUN DEBE ESTAR BUSCÁNDOME, JEJEJ BUENO ENTONCES ME VOY~ - respondió agitando su mano mecánicamente mientras caminaba hacia atrás
- ¡espera!, necesitamos que nos prestes a tus komurines para el entrenamiento – le detuvo su hermana menor mientras daba un paso en su dirección
- AHHH, YA VEO, AQUÍ TIENES, JOJOJOJO – extendió la mano tembloroso con una llave en ella que Allen rápidamente se adelanto a coge arrastrando a Lenalee en el proceso.
- estás seguro komui-san, después de todo probablemente destruyamos la mayoría de los robots – pregunto Allen para aseverarse pero el hombre tenía una expresión de quien aceptaría cualquier cosa, aun mas Allen tenía la impresión de que podría decirle que Lenalee estaba embarazada y este solo respondería con una sonrisa tensa.
Al parecer Lenalee – quien inexplicablemente parecía disfrutar inmensamente la situación – tenia la misma idea que Allen y si era posible amplio mas su sonrisa e hizo además de agregar algo pero el alvino decidió que era mejor no tentar a la suerte.
- bueno komui-san, gracias por todo, nos vemos – se despidió apresurado mientras arrastraba a Lenalee consigo para desaparecer lo antes posible tras el pasillo
por favor dejen sus comentarios por cortos que sean, gracias por leer y especialmente a kurousagi y lonely Athena que siempre estan comentando, AkiranoSabaku y tatiuchiha ya que sus comentarios me animaron a seguir.
