Mitsuki: Este comentario va para mirrah crosszeria

Suki: ¿Por qué demonios piensas que nos importa eso? No eres la primera que nos lo dice ¿Y sabes qué? Nos vale… (xD) ¡A que te la creíste!

Mit: ¬¬

Mitsuki: Bueno ¿Cómo decirlo? Eres tan… wow, bueno, es difícil encontrar personas como tu ¿Sabes? Dijiste tu opinión de una manera bastante clara pero sin ser ofensiva o dar insultos.

Mit: Cosa que no muchas personas hacen al dar su opinión…

Suki: En fin, nos gusta mucho que a pesar de todo, te haya gustado la historia, te prometemos que será mejor (:D)

Mitsuki: Ahora si, a la historia

O_O

Estaba demasiado nervioso, eso no iba a terminar bien, no, ya podía imaginarlo. Se llevo las manos a la cabeza y las enterró entre su cabello, tratando de aliviar la desesperación que tenía en esos momentos. Todo había sido demasiado extraño… demasiado predecible.

Desde un primer momento sipo que las cosas no iban a terminar bien, se paso una mano sobre el vientre. Miedo, tenía miedo por su bebe.

Observo la puerta, esperando que se abriera de un momento a otro por Usagi pidiéndole explicaciones… un golpe en su vientre, dos, no, debía calmarse, por el bien de su hijo debía estar tranquilo. Sintió un nudo en la garganta cuando escucho la puerta abrirse. Cerró los ojos con fuerza y al abrirlos se encontró con la mirada de Usagi, una extraña mirada que únicamente supo interpretar como fría.

Abrió su boca tratando de decir algo, pero no salió nada. Trago saliva con dificultad; vulnerable, débil…solo… así se sentía. Traspasado por esa mirada violeta.

- u-Usa…

- ¿Qué hice mal? – Susurro con voz ronca, mas para el mismo que para Misaki mientras cerraba la puerta. - ¿Qué fue lo que no pude darte?... ¿Acaso no puedo mantener nada a mi lado? - ¿Qué podía decir? Esas tristes palabras pronunciada únicamente por su culpa. Se quedo quieto, sin pronunciar una sola palabras mientras Usagi se sentaba a un lado de el, sin siquiera mirarlo.

- No… no es lo que tu estas pensando…yo…

- ¿En que falle?...yo… quiero encerrarte y que solo me pertenezcas a mí. – Apretó los puños. – Pero al final…no puedo hacerlo…

- Usagi-san, el tenia derecho a… es su…

- No es nada… ¿Por qué estabas con él? ¿Cuánto tiempo me mentiste? – Su tono de voz se había endurecido.

- Escucha, por favor… - Pronuncio retraído, con nervios. – Haruhiko-san deseaba poder…

- No me lo quitara… no me quitara nada de nuevo…mucho menos a mi hijo… - Le sujeto de los hombros con fuerzas. - ¡Tu y el son míos!

- Me… me lastimas – Se removió incomodo. - ¡Basta! – Se levanto lo más rápido que su anatomía le permitió. - ¿Por qué no me crees? Siempre has sido así… ¿Acaso nunca me vas a tener la suficiente confianza?

- ¿Cómo te la voy a tener si me mientes de esa manera?

- ¡¿Acaso me ibas a permitir verlo? ¡¿Ibas a dejarlo venir aquí? ¡¿Me ibas a permitir mantener una simple conversación con él? – Sus ojos se llenaron de lágrimas.

- ¡Tu sabes lo que él quiere! – Grito por fin Usagi. – Desea que te alejes de mí, quiere quitarme a MI hijo.

- ¡Parece que te olvidas que es mío también… Esta dentro de mí, y yo tengo derecho a decidir quién puede tener contacto y con quién no!

- ...- Misaki se dio media vuelta, subió las escaleras lentamente y se encerró en su habitación. Se recargo contra la puerta y sintió una sensación horrible cuando Usagi le grito. - ¡No me quitara a mi hijo, ni siquiera si tu se lo permites!

Derramo lagrimas y se dejo caer lentamente, con la espalda pegada a la puerta y una mano en el vientre. – Tranquilo… - Le hablo amorosamente mientras escuchaba como Usagi pateaba la mesa tirando todo lo que había sobre ella. -… tu padre pronto estará tranquilo – Trato de tranquilizar al ser que se movía intensamente en su vientre.

Se levanto con lentitud, todo se había quedado repentinamente en silencio. Al ponerse completamente de pi sintió una punzada de dolor, de inmediato se llevo ambas manos al vientre y camino hasta la cama, donde se recostó. Cerró los ojos, regulando su respiración.

Flash Back

- Kaoruko-san ¿Desea un poco más? – Misaki se había levantado para llenar su plato por completo, una vez más.

- No, gracias Misaki – Se limpio educadamente los labios.

- ¿Hasta cuándo piensa quedarse? – Pregunto educadamente.

- ¿Acaso deseas que me valla?

- No, no eh dicho eso… - Respondió rápidamente. – Es que deseo planear bien lo que comeremos.

- Yo me puedo hacer cargo de eso, tú deberías descansar. – Recogió su plato y los demás cubiertos que había usado.

- No quisiera incomodarla con eso, además, me sentiría inútil si no hago nada.

Kaoruko se le quedo viendo. Se recogió las mandas de la camisa que llevaba y comenzó a lavar los pocos trastes que ahí se encontraban.

Llevaba cuatro días ahí, la mayor parte del día se hallaba fuera de casa visitando varios lugares de los catálogos que su primo Akihiko le había dado. Aun no había indicado cuando los llevaran a su casa, pero ya tenía todo apartado. Miro de reojo al universitario, quien en esos momentos limpiaba la mesa.

- Misaki… ¿A dónde fue mi primo? – Abrió la llave para enjuagar los trastes.

- Tuvo reunión con Aikawa-san e Isaka-san… - Ahora que lo pensaba… dudaba que pudiera tener otra oportunidad así en mucho tiempo. - …probablemente llegue muy tarde.

- Entonces… ¿Crees poder quedarte solo un rato? Solo serán un par de horas… - No estaba muy segura de eso, su "instinto de mujer" le decía que no era una buena.

- No se preocupe, Kaoruko-san… - Sonrió amable, y sobre todo, sinceramente. – Yo estaré bien, Asaki-chan es muy tranquilo y dudo que cause problemas.

- Me iré en cuanto acabe de lavar esto… - Y siguió fregando los platos.

Misaki se sintió ligeramente culpable… por más que fuera una buena acción había algo que no le gustaba y eso era mentir y aprovecharse de la confianza que le estaban dando.

Escribió en forma rápida un mensaje de tal manera que la joven no pudiera verlo. Recogió lo poco que quedaba en la mesa y guardo algunas cosas, al cabo de un par de minutos, el aviso de mensaje se escucho, por suerte, Kaoruko había subido a la habitación a arreglarse.

Trago saliva con dificultad… acaricio su vientre, si no se sentía cómodo le pediría a Haruhiko que dejara de buscarlo, por lo menos hasta que naciera su hijo.

- Misaki, volveré en un rato, por favor ten mucho cuidado… - Pronuncio apresurada.

Salió rápidamente dejando solo al muchacho. Cinco minutos después el timbre sonó. Se miro un momento en el espejo solo para comprobar que su vientre no llamara mucho la atención. Abrió la puerta, no muy seguro, y observo al hombre que se encontraba frente a él. Con sus ropas sobrias siempre tan elegantes. Esa aura solitaria que lo rodeaba y sorprendentemente no se sintió amenazado.

- ¿Sucede algo? – Pregunto con su típico seco y frio tono de voz.

- No, nada – Bajo rápidamente la mirada.

- ¿A dónde te gustaría ir? – Pronuncio mientras observaba como Misaki se relajaba considerablemente.

- Ah, esto… a donde sea que usted desee… - Se puso nervioso por la mirada de Haruhiko le mostraba. –ooh, al parque, si… es que está más cerca y Kaoruko-san dijo que probablemente no iba a tardar demasiado.

- ¿Kaoruko está aquí? – Pregunto mientras le invitaba a avanzar a su lado.

- S-si, está de visita – Trato de relajarse más. – Pero sale muy seguido.

Haruhiko únicamente le miraba de reojo- Ya veo.

Iban en un extraño silencio, siempre había sido difícil para ellos entablar una conversación que no hablara de sus problemas en la relación del menor. Misaki le miro y regreso su mirada al frente casi inmediatamente.

La brisa fresca de primavera le daba de lleno en la cara, observo los arboles y sintió una inmensa paz. Escucho a lo lejos un ladrido y la risa de un niño, una oleada de emoción, y creer que dentro de poco su vida se iluminaria con esa clase de risas. Por último… una agradable aroma llego a sus sentidos.

- Hmm… - Balbuceó cuando vislumbro uno de esos camiones rosas.*

- ¿Quieres una? – Tal parecía que Haruhiko le leía el pensamiento. O bien, la intensa mirada que le había hecho al camión.

- ¡Yo! No, no, estoy bien…

- Vamos – Tomo su mano cuidadosamente, llevándolo en la dirección que deseaba.

- No es necesario, Haruhiko-san… yo

- A mí también me gustan, así que no hay problema*

Miro el listado de ingredientes, podía admitir que se le estaba cayendo la baba. Haruhiko pidió una sencilla de queso crema y mermelada de zarzamora. El castaño le miro con duda y decidió pedir una de fresas con chocolate.

Pronto se hallaban sentados en una banca con un cono rosa en las manos. No hablaban de nada en especial, únicamente del "No sabía que le gustaban los dulces" o cosas sin importancia. Antes de darse cuenta ya se encontraba completamente relajado.

- Haa… - Soltó en voz baja.

- ¿Qué ocurre? – Pregunto preocupada Haruhiko.

- Nada, solo parece que le gusto bastante la crepa – Toco con cariño el área que había sido "golpeada".

- … - Haruhiko lo dudo un momento, acerco su mano al vientre del joven y la deslizo suavemente, y ahí fue cuando lo sintió, un ligero empuje, que lejos de parecer agresivo había parecido mas una caricia. Misaki le dejo, todos querían hacerlo cuando les decía que se movía. Le miro a los ojos y observo asombrado el brillo que habían obtenido los ojos de Haruhiko, un brillo de emoción y tal vez de curiosidad.

Por su parte, el moreno no podía apartar su mano. Una extraña ola de calor le había recorrido el cuerpo y tenía una extraña sensación de sentirlo nuevamente; y así fue, un nuevo movimiento, justo donde estaba su mano. Lentamente retiro su mano y bajo la mirada.

- Creo… creo es hora de que vuelva… Kaoruko-san podía llegar en cualquier momento – Se sorprendió cuando el hermano Usami mayor se levanto para ofrecerle su mano.

- ¿Cuándo podre verlos de nuevo? – Pronuncio seriamente mientras caminaban de regreso al departamento del escritor.

- No lo sé… dudo que Akihiko-san quiera volver a ir a una reunión. –Tiro la basura en una papelería cercana a él.

- … - Siguió mirando al frente.

Le acompaño hasta el portal de su casa, en donde se despidió amablemente de él. Misaki se encerró y se llevo una mano al pecho, hacia mucho que no se sentía tan nervioso.

O_O

- Misaki ¿Cuál es tu color favorito? – Pregunto eufóricamente Kaoruko, casi saltándole encima.

- ¿Eh? Cre-creo que verde – Retrocedió un par de pasos. Observo como la joven se iba tranquilamente.

Habían pasado cuatro días desde que se había encontrado con Haruhiko y gracia a Dios, nadie lo había visto. Pero aun así se sentía mal por haberse aprovechado de la situación.

- ¿Qué pasa? – Usagi le revolvió el pelo.

- ¿Eh? – Se giro a verlo.

- Has estado distraído ¿Ocurre algo?

- No… solo no me siento bien, pero estoy seguro de que se me pasara en un rato.

- Quizás deberías irte a costar un momento – Le rodeo por la cintura cariñosamente.

- Mmm…no se – Parpadeo un par de veces. - …Solo un rato.

Subió las escaleras lentamente y se encerró en su habitación. Por su parte, Akihiko se le quedo viendo, aun seguro de que Misaki le estaba ocultando algo.

- Primo… - Kaoruko había llegado, con bolsa en mano y el cabello recogido.

- ¿Qué pasa?

- Necesito que vengas conmigo.

- ¿A qué?

- Tienes que firmar documentos, trate de dar mi firma pero dicen que no vale.

-… Iré a avisarle a Misaki. – Subió las escaleras y toco suavemente la puerta. – Misaki… - Abrió la puerta u se encontró con Misaki con la cabeza bajo la almohada. - ¿Todo bien? – Se acerco a él.

- Me duele un poco la cabeza… trataba de dormir. – Levanto la almohada.

- Tengo que salir un momento, trata de dormir – Se agacho para poder besarlo.

- Bien – Se cubrió de nuevo con la almohada. Escucho como Usagi cerraba la puerta. Tomo su celular de la mesa de alado y comenzó a marcar.

- Akihiko-san a salido… si usted quiere podríamos salir – Seguía recostado mientras hablaba.

- Iré de inmediato… - Casi inmediatamente corto la comunicación.

Misaki dio un largo suspiro, su corazón le decía que estaba haciendo lo correcto, pero su cerebro le seguía diciendo que era una mala idea. Se levanto lentamente y se acomodo el cabello, que se había alborotado por estar acostado con la cabeza bajo la almohada.

En menos de diez minutos el timbre había sonado dos veces. Bajo a abrir la puerta y se encontró con Haruhiko.

- ¿Le importa si vamos nuevamente al parque? – Pregunto mientras cerraba la puerta tras de él.

- No tengo problema – De nueva cuenta hizo un gesto con la mano para que avanzara frente a él.

Llegaron en relativo silencio y se sentaron en la misma banca de la última vez. La brisa fresca movía los brotes de los arboles, produciendo un agradables sonido, a lo lejos, la suave risa de un par de chicas.

- ¿Cuánto te falta? – Le miro fijamente, con expresión tranquila.

- ¿Eh? – Tardo un par de segundos en comprender la pregunta. – Cuatro meses, mas o menos, apenas entre el verano.

- ¿Ya tienes un nombre para él?

- ¡Si! Asaki… nos dijeron que será un niño. – Comenzó a relatar emocionado, Haruhiko o le interrumpió en ningún momento. – No ah sido fácil… pero vale la pena.

- ¿Y Akihiko? – La pregunta hizo que Misaki detuviera su hablar de golpe.

- El está igual o más ansioso que yo – Se sonrojo.

Haruhiko lo dudo un momento, pero después estiro ambas manos al vientre del joven, casi inmediatamente una serie de movimientos se hicieron notar.

- Le agrada… - Susurro Misaki nervioso. – No es muy normal que se ponga así.*

El pelinegro miro su reloj y se quedo pensando un momento, sin responder al comentario del de ojos verdes.

- Me tengo que ir… pero antes… - Se levanto, Misaki le siguió. Llegaron hasta el auto del mayor. Se sintió nervioso, no debió haberlo seguido hasta ahí. Se sorprendió cuando Haruhiko le tendió una bolsa color amarillo. – No es la gran cosa… pero quería darle algo.

- Haruhiko-san… yo, no sé si debería aceptarlo.

- Hazlo, por favor. – El castaño lo tomo. - ¿Quieres que te acompañe?

- No gracias…. Solo tengo que tomar el ascensor. Gracias.

- Avísame cuando podamos vernos otra vez - Espero a que Misaki entrara al edificio y arranco el auto.

Misaki se encerró en su habitación apenas llego. Abrió con cuidado la bolsa y saco lo que había dentro. Un muñeco de tela, sumamente suave, lo acaricio y sintió que era más pesado de lo normal. Lo giro y vio que era un muñeco de cuerda. Le dio vueltas a la pequeña perilla con mucho cuidado, después de todo no era suyo, y una canción de cuna resonó en la habitación; un movimiento hizo que se sobresaltara, definitivamente le había gustado.*

Apenas escucho que abrían la puerta guardo la bolsa y el muñeco e el último cajón de su escritorio y se acostó en la cama, fingiendo estar dormido. Escucho a Usagi hablarle mientras abría la puerta y después sintió como le acaricio el cabello. Después de eso, se quedo completamente dormido.

O_O

Antes de darse cuenta ya tendría a Asaki en sus brazos. El pensamiento lograba sacarle una sonrisa, todos los días pesaba en cómo iba a ser, si lloraría mucho, su tendría sus ojos o los de Usagi-san… o tal vez los ojos de su padre.

- ¡Sensei! – Los golpes a la puerta le sacaron de sus pensamientos. - ¡Solo dos horas, nada más! – Prácticamente suplico la editora.

- … - Misaki cerró los ojos con fuerza cuando la pelirroja por fin pudo abrir la puerta. – Aikawa-san ¿Qué sucede?

- Misaki-kun, Asaki-chan – Abrazo al castaño con cuidado pero sin perder su toque dramático. – Usami-sensei se esta resistiendo air a una de las reuniones de rutina…

- jeje –Misaki rio nerviosamente y ayudo a Aikawa a tranquilizarse. – Estoy seguro de que ira, es solo cuestión de convencerlo.

- ¿Convencer a quien? – Usagi apareció bajando las escaleras.

- ¡Sensei! – Aikawa se levanto de golpe y jalo de la corbata al escritor. - ¡Usted vendrá conmigo!

- Usagi-san… te dije que no debías descuidar tu trabajo.

- No lo estoy descuidando… - Hizo como si la escritora ya no estuviera ahí. – Simplemente es innecesario que yo valla.

- Sensei, no tardaremos, es mas, Misaki va a acompañarnos.

- ¿Yo?

- ¡Sí! ¡Sensei, por favor! Le prometo no volver a molestarlo hasta el nacimiento de Asaki-chan – Se colgó de su brazo. Usagi la observo con molestia y observo a Misaki, quien solo asintió con la cabeza.

- Vamos, entre más rápido mejor.

Aikawa fue en su propio auto y Usagi y Misaki en el del escritor. Trascurrieron el camino en silencio, Misaki se había mareado al ir parando en las luces rojas.

Al llegar rápidamente le pidieron un vaso con agua para que se tranquilizara y le dijeron que descansara en uno de los salones de reuniones vacio.

- ¿Te sientes bien? – Akihiko le quito un par de mechones de la frente.

- Si, se me pasara en un momento – Sonrió suavemente y cerró los ojos. Usagi le beso suavemente y se quedo con él hasta que Aikawa le llamo. – Piensa en que si te esfuerzas mas llegaremos más rápido a casa, pero no hagas tonterías.

- Lo que la madre de mi hijo diga – Misaki se sonrojo y giro la cabeza ofendido.

Se quedo mirando el vaso con agua, pero en esos momentos hasta el agua le causaba asco, prefería una lata de coca tal vez un poco de jugo de fresa. Cerro sus ojos, si no se le quitaba el mareo estaba seguro de que iba a vomitar, y eso no iba a ser agradable… escucho como abrían la puerta, pero no tuvo ánimos de abrir los ojos, aun así, creyó que era una falta de respeto, por lo que con mucho esfuerzo trato de despabilarse.

- Extrañas coincidencias, Misaki – Esa voz le hizo girar la cabeza de golpe, ayudando a incrementar su mareo.

-ha-Haruhiko-san – Mal momento para encontrarse, en cualquier momento Usagi podría volver y se encontraban nada bueno sucedería. - ¿Qué hace aquí?

- Nuevamente sustituyo a mi padre – Se sentó a un lado de el. - ¿Vienes con Akihiko? – Misaki solamente asintió. - ¿Deseas que me valla?

- No, no… no quiero interferir en su trabajo – Se levanto del cómodo sillón, pero Haruhiko lo detuvo tomándolo de la mano.

- Esta bien, yo me iré… la junta empezara en un rato mas, así que no hay necesidad de que te vayas.

- Es que… si Akihiko-san sabe que usted está aquí… no me gustaría que iniciaran una pelea- Se sujeto de sus brazos cuando sintió que el mareo se hizo más fuerte.

- ¿Estas bien? – Le sujeto de los costados. – Misaki ¿Qué ocurre?

- Ne-necesito ir al baño – Se llevo una mano a la boca.

Haruhiko lo acompaño hasta el baño de la sección de reuniones y lo sujeto con fuerza cuando el muchacho pareció haber perdido el soporte de su cuerpo al empezar a vomitar. Le recogió un poco el cabello y le ofreció un pañuelo para que se limpiara.

- ¿Todo bien? – El muchacho respiraba agitadamente.

- Si… gracias.

- ¿Quieres un poco de agua?

- ¡No!... quiero decir, no gracias – De solo recordar el sabor, aunque en si no poseía sabor, le daba nauseas. – Solo, necesito tranquilizarme un poco.

- Volvamos para que puedas sentarte - Misaki estaba demasiado mareado, por lo que le permitió sujetarle, una mano en su cintura y la otra en su brazo.

Le ayudo a que se acomodara en el asiento, jalo una silla y se sentó frente a él. Misaki tenía los ojos cerrados, el marea ya estaba pasando al igual que las nauseas, ahora solo se sentía profundamente cansado, pero no lo suficiente para mantenerse callado.

- Gracias por el muñeco – Pronuncio sin abrir los ojos.

- No hay nada que agradecer…. Realmente sentí la necesidad de darle algo.

- Le gusta escuchar música… será un niño tranquilo. – Sonrió inconscientemente.

- ¿Crees que herede algo de nuestra familia?

-Tal vez…

- …Usami… Asaki, suena bien – Hizo una mueca de sorpresa cuando sintió la cabeza de Misaki en su hombro, giro un poco su cabeza y se quedo viendo al muchacho. - ¿Misaki? – El castaño balbuceo algo evidenciando que se había quedado dormido.

Haruhiko se le quedo viendo y estiro su mano para acariciar con el nudillo de su dedo índice su mejilla. Recargo su cabeza sobre la de él; lo soportaría, si esa era la única forma en la que podía estar con él resistiría las ganas de besarlo, de abrazarlo con fuerza y de muchas cosas más.

Toco su vientre, trataría de estar cerca de ese niño, lo querría como suyo, pero lo trataría como su sobrino, eso era suficiente para él.

Se quedo sin moverse, miro su reloj, la reunión empezaría en unos cuando minutos.

- Misaki… despierta – Le hablo, pues no quiso moverse para que la cabeza del castaño no golpeara contra el sillón, pero el muchacho y apenas y se movió.

- Misaki – La puerta se abrió de golpe pero el escritor se quedo helado al ver la escena. - ¿Qué haces aquí?

Al sentir la repentina energía negativa del ambiente Asaki comenzó a moverse intensamente, provocando que Misaki despertara. Completamente ignorante a lo que acorría a su alrededor se tallo uno de sus ojos y recordó.

- ¡Haruhiko-san, disculpe…me…quede…! – Sus ojos se ampliaron al ver a Usagi. – U-Usagi-san.

- Ven acá…

- Akihiko… claramente viste que no estábamos haciendo nada – Ignorando la peligrosa aura que destilaba su hermano menor, ayudo a Misaki a levantarse.

- ¡Sensei! No se desaparezca así como así… ¿Eh? Pasa algo – Aikawa había aparecido en el momento exacto.

- Aikawa, lleva a Misaki a casa.

- Usagi-san – Misaki avanzo hasta el escritor para tratar de calmarlo.

- Hablaremos cuando este halla.

- Vamos, Misaki-kun – Hablo la mujer al sentir la fuerte tensión que se había formado.

Sin poder hacer mas el muchacho vio a Haruhiko, con clara intensión de pedirle disculpas, no se atrevió a ver a Usagi y salió de la sala con Aikawa. Se mantuvo en silencio todo el camino y la editora sabía que no era bueno preguntarle nada. Cuando lo dejo en el departamento lo único que pudo hacer fue abrazarlo con fuerza y darle un beso en la frente. Misaki no dijo nada y cuando la pelirroja salió de la habitación lo único que pudo hacer fue quedarse sentado en el sillón, con un silencio desesperado.

Fin Flash back

Abrió sus ojos con lentitud y le recibió la obscuridad de la noche. Escucho el sonido de la lluvia afuera… se había quedado dormido después de haber llorado, recordaba momentos de semiinconsciencia en los que Usagi tocaba a la puerta, llamándola. Tomo su celular, llamadas pérdidas, dos de Haruhiko, las demás de Usagi, mientras pasaba el listado de llamadas logro ver un número conocido, Manami-san.

Escucho pasos, claramente Usagi, comenzó a teclear, cuidando de hacer el mínimo ruido posible.

"Manami-san ¿Ocurre algo?" Apenas termino de teclear puso el teléfono en silencio, cinco minutos después llego su respuesta.

"¡Estoy en Tokio Misaki-kun!: D" Manami no perdía su toque al momento de escribir.

"Perdón si me comunico con mensajes" Tendría que mentir. – Akihiko-san está dormido… ¿En Tokio? ¿Ocurrió algo con Nii-san o con Mahiro?"

"No, claro que no, bueno, quiero visitar a mi sobrino… Mahiro también quiere conocerlo."

": D – Más mentiras. - ¿Te importa si soy yo el que va a visitarte? Me gustaría salir un momento."

"¡Bien! Me estoy hospedando el hotel "Mizu Ryu" ¿Nos vemos mañana en la mañana en el restaurante? No te preocupes, Takahiro no vino conmigo."

- Esta bien, nos vemos mañana. "

Suspiro y dejo el celular en la cama. Un golpe a la puerta, sintió una corriente eléctrica recorrerle el cuerpo.

- Misaki… - La voz de Akihiko sonaba seca, como si hubiera bebido. - …tenemos que hablar.

- … - No contesto, no quería, ni podía. Se levanto de donde estaba sentado y abrió el ropero con cuidado, para no hacer ruido, y tomo una chamarra con gorro.

- No… no podemos seguir así… abre por favor – Se puso la chamarra, cuidando de ocultar su vientre. - ¡Abre!- Golpeo la puerta, evidenciando que se encontraba en un grado alto de estado etílico.

Después de eso no hubo otro sonido más que el del portazo que dio Usagi al encerrarse en su habitación. Espero alrededor de diez minutos para salir de la habitación; únicamente con sus llaves, su cartera y su celular. Miro la habitación de Usagi, por alguna razón esperanzado en que se abriera, pero no fue así.

Bajo con cuidado las escaleras, pues estaba obscuro. Se cerró bien la chamarra y se puso el gorro, abrió la puerta lentamente y de igual manera la cerro. Salió del edificio sin ver a nadie y camino hasta la avenida, por la lluvia la calle estaba casi vacía, pero los autos pasaban una y otra vez. Casi de inmediato logro tomar un taxi, probablemente porque era el único sin un paraguas.

Se quito el gorro y le indico la dirección a la que iba, una vez que el auto comenzó a avanzar dio un suspiro y llevo sus dos manos hasta su vientre, bien oculto por su sudadera. E silencio observo las gotas golpear contra el cristal y resbalando lentamente, miro las luces de los edificios contrastando contra el cielo obscuro.

Cuando el taxi se detuvo un hombre trajeado le abrió la puerta dándole la bienvenida al hotel. No era la gran cosa, un típico hotel a donde iban las familias normales, un hotel "normal". Avanzo hasta la recepción, donde una joven atendía con un vistoso traje rosa.

- Buenas noches ¿Habitación para uno?

- Em… en realidad busco a alguien… mi cuñada.

- Nombre.

- Takahashi Manami.

- Un momento – Comenzó a teclear. – Habitación doscientos diez y seis, tercer piso.

- ¿Puede avisarle que estoy aquí?

- Por supuesto – Tomo el teléfono y marco un par de números. – Buenas noches, disculpe la molestia, hay un joven aquí que pregunta por usted, dice que es su cuñado… sí, yo le aviso – Colgó el teléfono. – Dice que suba… pase buena noche.

- Muchas gracias – Hizo una reverencia y avanzo hasta el elevador.

Presiono el botón con el numero tres y el elevador comenzó a subir. Asaki dio un golpe, probablemente por el brusco movimiento. Miro a ambos lados al llegar al solitario pasillo, miro dos anuncios que mostraban el orden del número de las habitaciones y camino por el pasillo derecho, buscando la habitación correcta. Una vez que la encontró llamo a la puerta y casi de inmediato se abrió.

- ¡Misaki-kun! – Manami se veía algo alterada. – Debiste avisarme que vendrías, no sabes que sorpresa me lleve

- Perdón, Manami nee-san, fue algo que decidí de repente. – Manami noto de inmediato que lago había pasado.

- Bueno ¡Pasa, pasa! ¿Cómo ha estado mi sobrino? – Sonrió ampliamente, tratando de tranquilizarlo. – Mahiro-chan, mira quien ah venido.

Misaki sonrió al ver a Mahiro mordiendo un conejo de peluche sobre la cama, pero la sonrisa no duro mucho.

Manami le invito a sentarse junto a ella. - ¿Y Akihiko-san? – Miro con preocupación el gesto de dolor que Misaki había hecho. - ¿Qué ocurrió, Misaki-kun?

- …yo… - El castaño trato de reprimir las lagrimas, Manami se le acerco un poco mas y tomo su mano.

- Puedes contármelo, guardarte sentimientos le hace daño al bebe.

- Usagi-san…el…yo….el cree que le soy infiel con su hermano ¡Pero no es así! Haruhiko-san tenía derecho a estar cerda de Asaki-chan – A pesar de que no entendía mucho, Manami trato de consolarlo lo mejor posible.

- Ya, tranquilo – Puso sus manos sobre sus hombros y noto que su chamarra estaba mojada. - ¡Dios! Quítate eso, te resfriaras – Jalo la sudadera hasta quitársela. – Misaki-kun ¿Quieres quedarte esta noche? Estoy segura de que mañana todo estará mejor – Le ayudo a recostarse en una de las camas, el muchacho no opuso resistencia, estaba demasiado cansado como para hacerlo.

Sus parpados se comenzaron a cerrar, escucho los balbuceos de Mahiro y sonrió, después de eso, se quedo dormido.

Mitsuki: Tada

Suki: Esperemos les guste mucho, ahora, ahí vienen las notas *Música de fondo*

*(1): En Japón existen unos famosos camiones rosas que venden crepas, no recuerdo la maca, pero veo las crepas y se me hace agua la boca.

*(2): Tengo la idea de que esos dos son totalmente contrarios… a Akihiko no le gustan los dulces… ¿A Haruhiko le encantan?

*(3): Los bebes sienten las presencias de las personas, así que puedes saber quien le agrada y quién no.

*(4): También sabes cuando algo les gusta, cuando iba a nacer mi sobrino le hice una almohada, cuando se la di (Le hablaba a él) empezó a dar patadas.

Mitsuki: Bellos recuerdos mientas hacia este capítulo, ¡Saludos! Nos vemos en el siguiente capitulo