Luego de interminables horas, Aome Higurashi, la protagonista de nuestra novela favorita, fue rescatada sana y salva y adivinen por quien, ni más ni menos por su pareja en la novela y en la vida actual, Inuyasha Taisho, luego de recibir una llamada, no de rescate, sino de arrepentimiento de uno de los o el captor…

Luego de haber sido rescatada por Inuyasha Taisho, Aome Higurashi no seguirá grabando por unos, días, se suspende la novela hasta aviso, ya que nuestras fuentes dicen que había permanecido encerrada en el baúl trasero de un auto, siendo nuestra actriz favorita claustrofóbica, hasta que su pareja Inuyasha Taisho la rescato, tal como en la novela, la vive rescatando…

Luego del fabuloso rescate de telenovela que realizo Inuyasha a su pareja Aome, nos preguntamos ¿Cómo estarán ahora?...

Por más que cambiaba de canal, no dejaba de ver en todas las noticias y programas de chimentos, lo sucedido. La mujer de piel blanca y mirada fría cambiaba y cambiaba y estaba harta de verla en todos lados. Sin otra cosa que hacer de lo enojada que se encontraba la mujer busco un número en su celular (Bankotsu) tenia de nombre ese número y marco, hasta que contestaron su llamada.—¿Eres tu Bankotsu?

—Hola. Primero ¿No?—Le contesto él.

— ¡No estoy para esas cosas! ¡Me podes explicar por qué hiciste lo que hiciste!—Le grito ella, apagando el televisor y empezando ir de acá para allá demasiado nerviosa.

—Simple, nos hubiésemos quedado sin trabajo, ya sé que no te interesa, pero no soy ningún asesino—Simple le contesto.

— ¡Ay! ¡Solo eran unas o dos horas más! ¡No tenías que avisarle a nadie, eres un imbécil!

—Solo no molestes más, Kikyo, no voy a ser un asesino por ti. —Finalizo el, pero ella no le permitió cortarle la llamada.

— ¡No me cortes! ¡Tengo otro plan para acabar con su vida!—Lo tentó ella.

— ¡No, no quiero matar a nadie y menos a ella!—le dijo él y corto la llamada, dejándola histérica.

Aome había sido rescatada por Inuyasha y juntos tuvieron en encuentro que postergaron siempre, desde esa cena en que se dieron un beso sin pensar, a los ojos de todos los comensales y los periodistas. Desde que ella fue por sus cosas a su departamento, cuando empezaron vivir juntos en el de él y luego en el ascensor, por fin paso, por más que se hayan dicho que probablemente se amaban.

—Bueno, solo tiene que descansar unos días—Afirmo un hombre que llevaba un maletín negro.

—Estoy seguro que Inuyasha se ocupara de eso doctor. —Afirmo Mioga. Mientras acompañaba al doctor hasta la puerta del departamento. Luego volvió a la habitación donde dejo minutos antes a Aome e Inuyasha.

— ¡Te dije que no te levantes!—Ese era Inuyasha.

— ¡Tu no me das órdenes! "Doctor"—Esa era Aome. Inuyasha intentaba que Aome se acostara en la cama por la fuerza, sin embargo Aome se resistía.

— ¡Que te quedes, tonta!—Le grito el, luego entro Mioga y tanto como Inuyasha y Aome dejaron de pelearse, Aome se acostó e Inuyasha se paró y quedo firme.

—De nuevo peleándose. No sé qué sucedió entre ustedes…—Eso hizo que Aome e Inuyasha se sonrojaran al acordarse. —Pero desde que Inuyasha te rescato ambos están serios y ahora se están peleando ¿No deberían de ser amigos?

—Feh, yo no rescate a nadie. —Afirmo indiferente Inuyasha.

— ¿¡Entonces!?—Pregunto molesta Aome, fulminándolo con los ojos. — ¡Quieres que le cuente a Mioga, todo con lujo de detalle!-Le amenazo, causando terror en Inuyasha.

— ¿Qué fue lo que paso?

—Nada, nada…—Dijo Inuyasha tapándole la boca a Aome, quien se lo saco de encima.

—Miren, no estoy para sus tonterías, mejor arréglense y cuando eso suceda me llaman, dentro de unos días retomamos las grabaciones—Dijo dándose la vuelta hasta la puerta y luego Inuyasha dio un suspiro, sacándole la lengua a Aome, pero dejo de hacer eso, cuando Mioga se dio vuelta nuevamente—Adiós y no peleen.

—Te acompaño Mioga—Dijo Inuyasha y ambos salieron. Mioga se fue y los dos se quedaron solos en el departamento. Inuyasha dudaba, entre ir a la habitación o no ir y dejarla sola. Pero lo echo era que la extrañaba y se preocupó mucho cuando le dijeron que había desaparecido y además lo que paso luego de encontrarla paso ya no se podía volver atrás. También habían palabras dichas y como se retractarían. Podría dejarla de darle pelea e intentar algo con ella, sentía algo, pero no entendía que era. Inuyasha camino hasta la puerta de la habitación y entro sin dudarlo, Aome que estaba levantándose de la cama se acostó nuevamente, Inuyasha levanto una ceja de desacuerdo y se acercó hasta la cama.

Se sentía nerviosa ahora que estaban solos, no sabía que decir, ya no quería pelear, pero tenía orgullo y ese orgullo la obligaba a que le dé pelea infinitamente. Verlo acercarse más y más, completamente, viéndolo sentarse en la cama y luego mirarla sin poder decir algo ambos le quito los nervios de golpe. Hizo un espacio en un lado de la cama, como invitándolo y él lo entendió, se recostó en la cama, con la mitad de su cuerpo, de la cintura para arriba se recostó contra la cabecera de la cama al lado de Aome, quien miro a un lado y luego volvió a mirarlo, encontrándose con la mirada muy cerca del.

Ella se puso en la misma posición y apoyo su cabeza en su hombro, cerrando tranquilamente sus ojos, poniéndolo nervioso a Inuyasha, quien no sabía qué hacer, hace horas hicieron el amor, luego hace instantes estaban peleándose y ahora estaban en paz los dos. Lo pensó e hizo lo mismo que Aome, pero apoyando delicadamente parte de su cabeza en la de Aome y también cerro sus ojos lentamente, luego de segundos ambos se quedaron dormidos.

El timbre sonaba y sonaba, pero nadie se dignaba a contestar la puerta, ya que los dos estaban dormidos y demasiado, luego empezó a sonar el celular de ambos, pero al despertarse se dieron un golpe cabeza con cabeza, algo que les trajo recuerdos, como si ya lo hubiesen vivido.

Flash Back.

Una vez más niños—Grito un hombre no lo bastante viejo.

¡No somos ningunos niños!—Gritaron irrespetuosamente los dos chicos, no tan niños.

No me falten el respeto y sigan—Le dijo el hombre.

¡Oh! ¡Romeo, Rom…!—Dijo la chica interrumpida.

¿¡Seguro te gusta Romeo, verdad!?—Le pregunto el chico de cabellos azabache y ojos chocolates.

Ahí van de nuevo—Dijo rendido el hombre—Mejor los dejamos Shoga, cuando dejen de pelearse seguimos con el ensayo.

De acuerdo Mioga.

Los dos chicos siguieron discutiendo. — ¡Que no me gusta Romeo, tonto!—Dijo dándose la vuelta, la azabache.

¡A mí no me engañas!

Pues créete lo que quieras… Inu…—Pero el chico no la dejo terminar y se acercó a ella, eran chicos, pero la realidad era que sentían algo el uno por el otro.

Si dices que te gusto, te perdono—Le dijo divertido el chico.

¡No!—Se opuso firme.

Vamos, Aome—Le dijo el chico lo más sincero que pudo, pero antes de darse un inocente beso un ruido estruendoso los separo…

Fin Flash Back.

Ese recuerdo se despejo de la mente de ambos, la puerta del departamento recibía golpes, tal vez de un puño, el celular de uno de los dos sonaba, hasta que Inuyasha hablo—Yo veo que pasa, tu quédate—Le dijo el, levantándose confundido y frotándose la cabeza. Aome se recostó nuevamente, quedándose algo extraña.

Inuyasha por otra parte fue a ver quién era abriendo directamente la puerta, encontrándose con Mioga, Shippo y el sujeto que había conocido, El tío de Shippo Miroku.

— ¡Inuyasha!—Grito Shippo abrazándolo, algo raro entre ellos. Inuyasha solo se quedó estático.

—Eh…—soltó Inuyasha, sin entender a Shippo.

—Al fin contestas muchacho, ya me tenían preocupado.

—Quiero mis 5 yens—Le dijo Shippo a Miroku, el cual sonrió inocente ante la fulminante mirada de Inuyasha.

—Así que era una apuesta—Dijo Inuyasha, acariciando falsamente la cabeza de Shippo, mientras por dentro lo quería matar.

— ¿Cómo esta Aome, tonto?—Le dijo descaradamente Shippo, luego de recibir los 5 yens de Miroku.

—No le digas así Shippo, recuerda, por más que una persona sea tal cosa, no debes decir que lo es—Le dijo mientras todos estaban dentro del departamento.

— ¿¡Que quisiste decir!?—Dijo amenazante Inuyasha, luego Miroku se apartó.

—Nada, nada—Dijo tratando de tranquilizar a Inuyasha.

—Bueno, Inuyasha, Miroku, basta. —Dijo Mioga.

— ¿Qué paso ahora?—Pregunto sin ganas Inuyasha.

—Venía a dejar a Shippo, solamente eso y a ver que tú y Aome aun sigan vivos—Dijo Mioga, con una sonrisa.

—Ahora Aome estará a salvo de ti—Shippo enfrento a Inuyasha, siendo más pequeño.

— ¿Quién era, Inuyasha?—pregunto levantada Aome, tenía todo el pelo revuelto e Inuyasha no tardo en reírse.

— ¡Aome, que bueno que estés bien!—dijo Shippo corriendo a abrazarla, pero luego vio la cara de susto de Inuyasha.

— ¿¡De que te ríes!?—pregunto molesta.

—Yo, de nada, nada—Dijo temeroso.

—Dejen de discutir par de niños—Le dijo Shippo, metiéndose en la pelea. Mientras los tres discutían, Shippo, Inuyasha y Aome, Miroku y Mioga empezaron a hablar entre ellos.

—Lo importante es que la salvo, estaba con migo cuando lo llamaron y no dudo en ir a buscarla—Dijo Miroku, mientras miraba a los tres que discutían.

—Sí, siempre fue así, aunque…—Pero Mioga se callo

—Siempre, explícame—Le dijo Miroku, curioso.

—Mejor en otra parte, no veo lo malo de contarte, mientras guardes el secreto. —Nosotros nos vamos, chicos—Aviso Mioga, pero no le hicieron caso. Así Mioga y Miroku se fueron a la casa de Mioga, donde una mujer los recibió amablemente. Luego se sentaron en una mesa y la mujer les trajo te.

—Gracias—Dijo Miroku.

—Bueno, será mejor que te cuente. Todo ocurrió hace 4 años.