Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! Le pertenecen a la maestra Amano Akira, y los personajes de pokémon le pertenecen al maestro Satoshi Tajiri, yo soy solo una simple mortal que no tiene derecho sobre nada excepto la ridícula trama de este FanFic.
- Personas hablando. –
Personas pensando.
"Pokémon hablando".
`Pokémon pensando´
Capítulo 9. "Calmada lluvia, Takeshi Yamamoto"
*POV EN TERCERA PERSONA*
Después de haber evitado una gran catástrofe junto a Absol y una buena noche de sueño, Tsuna y compañía partieron a la mañana siguiente para seguir con su camino al primer gimnasio que el castaño debía enfrentar, el gimnasio de ciudad Nube.
- Si seguimos por este camino llegaremos a ciudad nube dentro de día y medio. – informo Hayato mientras apuntaba al frente, el pokénav sostenido en su otra mano.
- Muy bien, en ese caso detengámonos un rato a comer y después seguiremos hasta la noche, acamparemos y a primera hora mañana saldremos otra vez. – instruyo Reborn, que estaba sentado sobre la cabeza de un muy, muy cansado Tsuna que ha estado cargándolo así desde que salieron de pueblo nubarrado hace unas cuatro horas.
Los pokémon, tanto de Tsuna como de Hayato, estaban descansando en sus respectivas pokebolas.
Tsuna colapso en cuanto Reborn bajo de un salto de su cabeza.
- Decimo! ¿Se encuentra bien? – cuestiono preocupado el peliplata al ver al castaño casi desmayado en el suelo.
- Estoy… aah…bien… aah. – logro decir en jadeos Tsuna.
Hayato le ayudo a ponerse de pie y a sacudirse el polvo.
- Gokudera, si lo sigues consintiendo así van a empezar a confundirte con su madre. – se burló Reborn.
- Reborn! – exclamo súper sonrojado Tsuna.
Un intenso rubor carmín también tiño las mejillas de Hayato.
- Mejor déjense de juegos y busquen leña, también saquen a los pokémon, después de comer entrenaremos. – instruyo el mini de traje con aire autoritario.
El rostro de Tsuna se perdió todo el color al escuchar eso último.
- Decimo, será mejor sacar a los pokémon, así será más rápido el encontrar leña y podemos pedirle a Charm que nos ayude a encender la fogata. – sugirió el peliplata.
- Gran idea, Hayato-kun! – concordó Tsuna.
Habiendo dicho eso ambos muchachos sacaron a sus respectivos pokémon de sus pokebolas. Uri aterrizo con las garras primero sobre la cabeza de Hayato, Tori se lanzó sobre él, cayendo sobre su espalda, y Charm le lanzo un lanza llamas directo al rostro esperando poder darle a Uri, pero la purrloin fue más rápida y solo afecto al pobre Hayato.
- Hayato-kun! Estas bien? – cuestiono preocupado Tsuna al ver a su amigo siendo "saludado" de tal manera.
Hayato alzo el rostro como pudo y logro ver a Natsu asegurado en los brazos del castaño entrenador y a Lulu semioculta detrás de una de las piernas del susodicho.
Los pokémon de Tsuna-sama son tan bien portados. Pensó el peliplata deprimido de que sus propios pokémon no se comportaran propiamente.
- Dejen de jugar. – hablo Reborn mientras pateaba a un caído Hayato, Tsuna palideció un poco al ver esto – Quiero esa leña a la de ya! – ordeno el mini sombrío.
Ambos chicos y sus pokémon reaccionaron al instante y rápidamente fueron a buscar la leña y agua que pudieran beber.
Tsuna, Natsu y Lulu fueron encargados de colectar agua y algunas frutas, Hayato había dicho que él se ocuparía de lo demás, lo cual preocupaba un poco a Tsuna.
- Espero que no se fuerce demasiado. – dijo Tsuna preocupado.
"No se preocupe mi Señor. El señor Hayato y la señorita Uri tendrán todo bajo control." Intento animar la riolu a su entrenador.
"Creo que es precisamente eso lo que preocupa a Tsuna, Lulu." Agrego Natsu mientras una gotita le resbalaba por la sien.
A Lulu también se le resbalo una gotita por la sien cuando se dio cuenta de que lo dicho por el eevee era correcto.
- Jaja, aun así Lulu tiene razón, debería tenerle más fe a Hayato-kun. – dijo Tsuna algo avergonzado.
Hayato es su amigo y por lo tanto le debe de tener confianza en él y de que estará bien… ¿verdad?
BOOM!
Se escuchó una explosión en la dirección en la que Hayato y sus pokémon se habían ido.
Los ojos de Tsuna, Natsu y Lulu se abrieron desmesurados, un brillo preocupado dominándolos. Más rápido que de inmediato Tsuna y sus pokémon corrían en la dirección de la explosión.
Le dije al décimo que yo me encargaría de la leña, no le defraudare. Pensaba Hayato con un brillo de decisión en sus esmeraldas ojos.
"¿Qué le pasa?" Cuestiono extrañado Charm al ver los brillantes y para nada comúnmente tranquilos ojos verdes de su entrenador.
"Déjalo, se le pasara pronto, algo le molestara y volverá a ser el de siempre." Respondió Uri.
Tori saltaba (para poder trasladarse) al lado de Hayato, sin realmente prestar atención a lo que sus compañeros platicaban, el voltorb estaba muy contento de que su entrenador se viera tan feliz, hacía mucho que no veía a Hayato sonreír tanto.
- Muy bien chicos, no defraudemos al décimo, recolectemos toda la leña que podamos! – exclamo Hayato alzando su puñito derecho al aire.
Pero ninguno de sus pokémon hizo lo instruido.
Uri se subió a un árbol y se había acostado en la rama más cómoda que encontró.
Charm se había recostado contra el tronco del mismo árbol, decidió que era mejor dormir un rato.
Tori siguió saltando en su lugar, su expresión feliz y dispuesta a ayudar, pero no es como si el pokémon redondo pudiera hacer algo aunque quisiera.
Una venita de enojo palpito en la cabeza del peliplata.
- Muy bonitos… - dijo Hayato arrastrando la palabras por el enojo – Párense y pongan sus flojos traseros a trabajar o no van a comer nada! – grito el peliplata.
"¿Vez? Te dije que se le pasaría pronto." Le dijo Uri a Charm.
El charmeleon solo asintió desde su lugar, sin molestarse siquiera en abrir los ojos.
Otra venita irritada palpito en la cabeza del peliplata.
- ¡Que se levanten, joder! – exploto Hayato.
Mientras Hayato peleaba con Uri y Charm, Tori había empezado a recog-digo intentar recoger las ramas para la leña, está de más decir que no lograba mucho, pero mientras el voltorb intentaba juntar leña de entre los arbustos apareció un extraño Growlithe, cuyo pelaje en lugar de ser anaranjado con negro, era de un color azul pálido, dicho pokémon avanzo feliz hasta la misma rama que Tori intentaba con todas sus ganas levantar, pero el Growlithe no se percató de eso y pasando de largo al voltorb tomo la rama con su hocico, dio media vuelta y procedió a retirarse por donde llego.
Tori estaba indignadísimo.
"Oye tú!" grito enfurecido Tori al Growlithe "Esa es mi rama! Ve y búscate la tuya propia!" exclamo el voltorb mientras saltaba enfurecido en su sitio, un montón de venitas de enojo palpitando en su sien.
El Growlithe se giró confuso, observo al voltorb enfurecido y luego a la rama en su hocico, pensó durante el momento y sopeso las palabras de voltorb, se volvió a acercar y con una sonrisa despreocupada le dijo.
"Ma, ma, no sé porque te enojas tanto, no es como si pudieras levantarla de todas maneras." Bromeo el pokémon de fuego.
Tori no lo vio como una broma, de hecho se sintió muy, muy, muy molesto. Y todos sabemos lo que ocurre cuando un voltorb está muy, muy, muy molesto.
BOOM!
Tsuna y sus pokémon corrían apresurados en dirección de la explosión, por la preocupada mente del castaño mil y un escenarios desastrosos se mostraban como una película, lo cual solo hacía que su preocupación creciera.
"Mi señor, debe relajarse, dañara su salud si sigue así." Aconsejo preocupada por su entrenador Lulu, sintiendo claramente la perturbación en el aura de su entrenador.
Pero el castaño no le escucho, demasiado preocupado por su amigo y sus pokémon.
Tan preocupado estaba Tsuna que no se percató de la otra persona que corría en su misma dirección, ocasionando una colisión estrepitosa y dolorosa.
- Itte. – lloro el castaño mientras se sobaba la cabeza.
"Tsuna, ¿Estás bien?" pregunto preocupado Natsu.
"Mi señor, ¿Se lastimo?" cuestiono al mismo tiempo Lulu.
Tsuna iba a responder pero otra voz se hizo presenta.
- Oye, ¿Estas bien? ¿Te lastimaste? Perdón, en serio lo siento, en el apuro no me fije a donde iba. – cuestiono preocupada y apurada la voz de aquel que le tendía la mano para ayudarle a levantarse.
El castaño alzo la vista y se topó con una mirada castaña brillante, corto cabello negro y facciones algo afiladas. Tsuna logro ponerse de pie y noto que el chico con el que había chocado era alto, cabeza y madia más alto que el al menos, usaba una playera de algodón color azul cielo, debajo de esta una playera de mango larga color azul oscuro, bermudas beige, unos tenis blancos completaban el atuendo.
- Lamento haberte tirado, pero es que ando con prisa. Hubo una explosión en la misma dirección que uno de mis pokémon y debo asegurarme de que está bien. – se excusó el chico mientras comenzaba a correr de nuevo en dirección de la explosión.
- E-espera! M-mi a-amigo también e-está por ahí! – llamo Tsuna al desconocido y corrió detrás de él.
Ambos chicos, Natsu y Lulu corrieron a todo lo que podían hasta llegar a la zona cero, al llegar Tsuna ahogo un grito y con la mirada busco a Hayato y a sus pokémon. Encontró al peliplata a Uri y a Charm en el mismo árbol, el primero recostado contra el tronco, Uri yacía lánguida en una rama y Charm estaba enrollado en el follaje del árbol.
- Hayato-kun! – exclamo Tsuna.
"Uri!" grito Natsu.
"Charm!" siguió Lulu.
Los tres antes mencionados corrieron en dirección de sus amigos.
El extraño observo a Tsuna correr en dirección de sus amigos y luego busco con la mirada a su propia preocupación, encontró lo que buscaba a unos diez metros de la dirección que el castaño había tomado. Un Growlithe de extraño pelaje azul estaba inconsciente, tirado en el suelo.
- Jirou! – exclamo el extraño al tiempo que corría en dirección del pokémon caído.
Al acercarse más a su pokémon el extraño se dio cuenta de que al lado de su Growlithe había una extraña y chamuscada bola.
Tsuna por su lado.
- Hayato-kun! Hayato-kun! ¡¿Estás bien, Hayato-kun?! – cuestiono preocupado el castaño a su amigo una vez que llego cerca de él, se hinco y empezó a sacudirlo levemente para que el peliplata reaccionara.
Natsu y Lulu comenzaron a hacer lo mismo pero con los pokémon del ojiverde.
"Maldición, ¿Quién le hizo enojar ahora?" pregunto irritada Uri mientras una de sus patitas sobaba su cabecita.
"Va a rodar la cabeza de alguien." Amenazo Charm mientras Lulu le ayudaba a ponerse de pie.
- Demonios, hacía tiempo que no explotaba. – se quejó adolorido Hayato mientras habría los ojos.
- Hayato-kun, gracias al cielo. – sonrió feliz Tsuna mientras abrazaba delicadamente a su amigo.
El peliplata se sonrojo un poco y se puso algo tenso, pero luego se relajó notoriamente y devolvió el abrazo de manera torpe.
"Él no es el único herido." Se quejó Charm con algo de molestia. El charmeleon era ayudado por Lulu.
"¿Quieres una abrazo? Te lo puedo dar si quieres." Se ofreció la riolu.
Las mejillas de Charm se sonrojaron un poco, pero debido al color de su piel no se notó.
"Estoy bromeando pequeña, además, técnicamente ya me estas abrazando." Señalo el charmeleon.
Lulu observo la posición en la que se encontraba, y aunque Charm le sacaba casi dos cabezas de altura la riolu había logrado usar sus brazos para rodear a Charm y mantenerlo de pie, dando la imagen de estarlo abrazando.
"Es cierto, te estoy abrazando!" Exclamo divertida Lulu.
Charm no pudo evitar sonreír junto a la pokémon azul.
"¿Estas bien, Uri?" pregunto preocupado Natsu a la purrloin.
"Me ha ido peor. La última vez salimos volando hasta el pueblo vecino." Informo Uri mientras era ayudada por Natsu a estirarse y reacomodar cualquier cosa que se hubiera desacomodado.
- Oigan! – llamo la voz del extraño desde el lugar que ocupaba a la distancia - ¡¿Esta bola de aquí es de ustedes?! – cuestiono mientras apuntaba a una bola chamuscada.
Tsuna y sus amigos dirigieron sus miradas al extraño y luego a la bola chamuscada en el suelo.
- ¿Tori exploto? ¿Por qué? – pregunto Tsuna al peliplata.
- Algo debió haberle molestado mucho para haber explotado de esta forma. No es normal que explote solo porque sí. – explico Hayato ya de pie – ¿Quién es ese? – cuestiono una vez que noto al extraño.
- Ah! Ahora que lo dices, no le he preguntado su nombre. – admitió Tsuna.
Ambos entrenadores y sus respectivos pokémon avanzaron hasta donde el extraño se hallaba cargando a su aun inconsciente Growlithe.
- Es mi voltorb, ¿Y tú quién eres? – demando Hayato.
- Haha, supongo que se me olvido presentarme. – admitió el extraño mientras se rascaba la nuca en un gesto nervioso – Mi nombre es Takeshi Yamamoto, y este pequeño inconsciente es Jirou. – se presentó a sí mismo y a sí pokémon.
- Mi nombre es Tsunayoshi, Tsuna para acortar, estos son Natsu y Lulu. – se presentó a sí mismo y a sus pokémon el castaño.
- Hayato Gokudera, estos son Uri, Charm y Tori. – se presentó con sequedad el peliplata.
- Un placer! Y díganme, ¿Qué hacen en medio del bosque? Nosotros buscábamos a un amigo de mi maestro, pero nos dio hambre y decidimos juntar leña para calentar la comida. – explico Takeshi.
¿Juntar…
…Leña? –
Termino la pregunta de Tsuna, Hayato. Ambos perdieron el color de sus rostros, incluso sus pokémon perdieron el color del rostro, se habían olvidado por completo de Reborn.
- Es bueno saber que recordaron lo que se supone deben estar haciendo. – hablo un vocecita chillona, infantil y mortalmente helada.
Un escalofrió recorrió a todo el grupo, incluso a Takeshi y a su Growlithe, aunque este se encontrara inconsciente.
Tsuna, Hayato y sus pokémon giraron en dirección de la voz y medianamente oculto entre las sombras se encontraba Reborn, sonriendo siniestramente y con su pistola en la mano.
Esto va a doler. Lloro Tsuna mentalmente, resignándose a su destino.
Después de la mega golpiza que cierto mini-robot-asesino-profesor-tutor le propino a un pobre castaño y aun pobre peliplata, porque los pokémon no tienen culpa de los errores de sus entrenadores, juntar leña y calentar la comida, las cosas parecían ir bien nuevamente.
- Y dinos Yamamoto, ¿De dónde eres? ¿Qué haces en el bosque nubarrado?– cuestiono el mini mientras tomaba un sorbo de ¿café? ¿aceite? De su taza.
Takeshi miro a los otros dos adolescentes preocupado, Lulu y Natsu ayudaban a su entrenador a colocarse vendas.
Hayato peleaba con las vendas y sus pokémon, aunque parecía que eso era algo normal entre ellos.
- Ellos van a estar bien. No es la primera vez que les castigo de esa forma. – hablo Reborn – Ahora, te hice una pregunta. –
El menor dio un saltito de susto en su asiento. La mirada de ese pequeño era oscura y penetrante. Decidió que sería más sabio contestar las preguntas de este pequeño.
La verdad es que Reborn ya sabía quién era el chico, después de todo el había pedido al maestro del muchacho que lo dejara ir con ellos, lo mismo ocurrió con Hayato, será más sencillo para Tsuna acoplarse a la idea de ser rey una vez se dé cuenta de quién son en verdad sus acompañantes… eso o le da un paro cardiaco… lo cual no está muy lejos de la realidad.
Takeshi dejo de hablar y miro ansioso a Reborn.
- Ya veo. – respondió Reborn, no habiendo verdaderamente escuchado pero aun así asintiendo.
- ¿De qué hablan? – pregunto Tsuna acercándose al fuego, Natsu y Lulu lo flanqueaban de lado a lado.
- Le preguntaba de donde era, resulta que este joven viene desde la zona de Pioggia. – explico Reborn.
Tsuna le miro asombrado, la zona de Pioggia estaba mucho más alejada que la de Tempesta, de donde venía Hayato.
- ¿Qué hace aquí alguien de Pioggia? – agrego Hayato hostil, acercándose también al fuego.
Uri estaba acomodada en la rama de un árbol cerca del fuego, no lo suficiente para que este se quemara, pero lo suficiente para que llegara un agradable calor.
Charm estaba sentado contra el tronco del árbol.
Tori ya había sido limpiado del polvo que tenia de su explosión anterior, su expresión algo cansada.
- Vine por un encargo. – respondió algo incómodo Takeshi.
Los ojos de Hayato se medió cerraron, dirigiendo una mirada acusadora y desconfiada al recién llegado.
"Takeshi, me duele mi cabeza." Escucho Tsuna una voz que lloraba detrás del susodicho.
Takeshi se volteó al reconocer el llanto de Jirou, se giró sobre su asiento, se agacho y lo tomo en sus brazos y lo cargo para mostrarlo.
"Ah! El Growlithe maleducado!" Exclamo Tori al ver de nuevo al extraño Growlithe, salto de los brazos de su entrenador y comenzó a brincar en su sitio con una clara mueca de disgusto.
"Explícate bola." Demando Charm a su compañero de equipo.
"Este Growlithe me dijo que no servía de nada que yo recogiera la leña y se burló de mí!" Acuso Tori a Jirou.
Tsuna escucho esto y miro al extraño Growlithe, luego reacciono y vio que Charm, Uri y Tori no tenían muy buenas intenciones.
- Iiiih! U-un mo-momento! – pidió Tsuna – E-estoy seguro de que e-esto es un-un mal-malentendido. – tartamudeo asustado el castaño.
Takeshi y Hayato lo miraron confusos y curiosos.
Tsuna se empezó a reír nervioso, haciéndose el loco.
Jirou miraba todo con detenimiento, intentando entender la situación en la que estaba, fue entonces cuando su mirada se posó en Tori.
"Eres el voltorb hipersensible!" Apunto Jirou con su patita a Tori.
La atención de Tsuna volvió a estar en los pokémon.
Ok, quizás no es un malentendido. Concluyo Tsuna en su mente.
Todos los pokémon se acercaron a presenciar la discusión.
Los tres entrenadores y Reborn miraron todo con ojos curiosos.
"¿Qué paso?" cuestiono preocupado Natsu. No le gustaba ver a sus amigos enfadados.
"¿Te insulto de alguna forma?" cuestiono con curiosidad Lulu, el enojo empezaba a nacerle.
"Yo estaba intentando recoger madera para hacer nuestra fogata, cuando me encontré otro trozo lo tome, pero me di cuenta de que era el trozo del voltorb, entonces me regrese y le dije que no entendía porque se enojaba tanto ya que era poco probable que el pudiera levantar por si solo la madrea, pero se la iba a dar, sin embargo antes de que se la diera exploto." Explico el Growlithe.
"Así que nuevamente tu temperamento te gano, ¿Me pregunto quién será tu entrenador?" añadió con sorna Uri.
"Aun así, lo que ha dicho Jirou estuvo mal." Agrego Lulu.
"¿Dije algo malo?" cuestiono confundido y algo dolido Jirou, él no quería lastimar los sentimientos de nadie.
"¿Es enserio?" Se palmeo la cara Charm.
"Es algo lento." Confirmo Natsu, una gotita resbalando por su sien.
Hayato y Takeshi observaban curioso la interacción entre los pokémon, luego alzaron la vista y notaron que Tsuna asentía con entendimiento cada vez que los pokémon parecían intercambiar opiniones, al final una sonrisa incomoda se dibujó en el rostro del castaño y una gotita le resbalo por la sien.
Entonces una luz emano de otra de las pokebolas de Takeshi, revelando la figura de un Taillow, un poco más pequeño que un taillow normal, y la zona donde debía ser roja, en el pecho y la frente, era de un color azul pálido y brillante.
- Kojirou. – reconoció Takeshi a su pokémon.
Kojirou aterrizo delicadamente en la cabeza de Jirou, haciendo una pequeña reverencia en forma de saludo a los demás pokémon.
"Kojirou!" Ladro feliz Jirou al reconocer a su compañero.
"Buenas tardes, mi nombre es Kojirou." Se presentó. "Lamento mucho lo que sea que esta idiota de aquí haya hecho, pero les aseguro que es inofensivo. Es solo un idiota la mayoría del tiempo." Explico Kojirou, luego le dio un picotazo en la cabeza a Jirou. "Discúlpate." Instruyo el taillow.
Jirou bajo la mirada deprimido, por lo visto si había hecho algo malo.
"Lo siento." Se disculpó.
Los pokémon que le rodeaban dieron un asentimiento, mostrando así estar contentos con la disculpa.
La sonrisa de Tsuna se volvió calmada y feliz, seña de que lo que sea que los pokémon habían discutido ya estaba arreglado.
- Ya entendí. – exclamo de pronto Takeshi – Tsuna entiendo lo que dicen los pokémon! – concluyo triunfal.
Tsuna lo miro horrorizado, luego el castaño desvió la mirada a Reborn, él le había dado la instrucción específica de no dejar que nadie se diera cuenta, pero Reborn se veía calmado a pesar de que el secreto ya no era tan secreto.
- Es correcto. – acepto el mini como si nada.
Los ojos de Tsuna se abrieron sorprendidos, ¿Reborn estaba bien con esto?
- Sabía que el décimo era especial! Mis instintos nunca se equivocan! – canto feliz Hayato, sus brillantes ojos verdes aún más brillantes que antes.
Tsuna le lanzo una mirada confundida al mini, Reborn la capto y simplemente se encogió de hombros restándole importancia, Tsuna no estaba muy contento con esa reacción, pero le siguió la corriente.
- Que genial! Oye, Tsuna, ¿Qué están diciendo los pokémon ahora? – cuestiono con ojitos expectantes Takeshi.
Tsuna retrocedió un poco no sabiendo que hacer, le estaban dando demasiada atención y eso no le agradaba. En un intento de distraerse intento escuchar la plática de los pokémon, pero estas ahora hablaban a rienda suelta acerca de las faltas de sus propios entrenadores. Uri alegando lo sensitivo y mal encarado que podía ser Hayato.
"Parece una adolecente humana!" Se quejó la purrloin. Charm y Tori asintieron en unísono dándole la razón.
Luego Kojirou se quejó de lo denso que Takeshi podría ser.
"Y lo peor es que la mayoría del tiempo la finge! Eso me exaspera!" Se quejó el taillow. Jirou miraba feliz a su amigo que seguía acomodado en su cabeza. No entendiendo verdaderamente de que iba la plática.
Lulu y Natsu miraron a sus nuevos amigos y asentían con cada cosa que decían, no muy seguros de que decir, hasta el momento no tenían ninguna queja de su propio entrenador, los dos miraron a Tsuna y los tres pares de miradas chocaron, los tres sonrieron empáticamente y volvieron a sus respectivas conversaciones con los respectivos miembros de sus respectivas especies.
- No creo que quieras saber. – respondió el castaño a Takeshi.
Reborn sonrió en su lugar, riéndose silenciosamente de lo que exteriorizaban los pokémon.
La comida se calentó por completo y todos procedieron a comer. Los pokémon siguieron hablando de sus entrenadores, esta vez hablando ya de sus puntos buenos.
"Al menos Hayato es listo, sus estrategias nos han salvado de uno que otro problema." Hablo Charm mientras metía un puñado de comida pokémon a su hocico.
"Takeshi es muy bueno, siempre nos saca y nos peina y juega con nosotros!" Canto feliz Jirou.
Natsu y Lulu nuevamente estaban callados, no porque no tuvieran nada bueno que decir sobre su entrenador, sino que sabían que Tsuna escucharía todo lo que ellos dirían con claridad y eso les daba mucha vergüenza. Uri se dio cuenta del silencio embarazoso entre los pokémon del entrenador castaño y sonrió maliciosa ante su descubrimiento.
"¿Y qué hay de ustedes? ¿No tienen nada bueno que decir sobre Tsu-Tsu?" Cuestiono maliciosa Uri mientras se acercó por la espalda de Natsu y Lulu, se paró en sus patitas traseras y acomodo sus patitas delanteras entre los hombros del eevee y la riolu.
Charm se dio cuenta de lo que Uri tramaba y decidió seguirle la corriente.
"Sera que no tienen nada bueno que decir de él, no los culpo." Hablo con la misma malicia que la purrloin el charmeleon.
Natsu y Lulu miraron fieros a Uri y a Charm.
"Eso no es cierto!"
"No es así."
Gritaron ambos pokémon al mismo tiempo.
"Es amable."
"Justo."
"Noble."
"Sincero."
"Y a pesar de que nos tiene miedo…"
"Nos deja acercarnos a él y abrazarlo."
Defendieron ambos pokémon a su entrenador.
"Qué bonito." Ladro Jirou.
Fue entonces cuando Natsu y Lulu se dieron cuenta de lo que habían dicho, ambos giraron la mirada en dirección de su entrenador y vieron el rostro totalmente rojo de Tsuna.
- ¿Qué que están hablando ahora, decimo? – cuestiono Hayato curiosos de la reacción del castaño heredero.
- Nada malo. –respondió sonrojado el castaño.
Uri y Charm chocaron patas en victoria.
Natsu y Lulu estaban tan rojos como su entrenador.
Takeshi observo le escena enternecido y divertido, él no podía entender lo que decían los pokémon, pero le bastaba observar a castaño entrenador y a sus pokémon para saber que hablaban de él en ese instante. Luego dirigió su mirada al mini que estaba sentado con una taza de algo oscuro en sus manos, él sabía quién era ese mini, era el amigo que su maestro le había enviado a buscar.
Mi amigo te enseñara cosas importantes, préstale atención, y por lo que más quieras Takeshi, no te mueras. Recordó Takeshi lo que su maestro le había dicho. ¿Sabrá el quien soy? Se cuestionó Takeshi mientras observaba a Reborn.
El mini alzo la mirada y la sostuvo con la de Takeshi, le sonrió siniestro.
Sip, si sabe quién soy. Concluyo en su mente, los nervios apoderándose de el al instante.
- Reborn, ¿Qué tramas? – cuestiono Tsuna, liberando del hechizo ocular a Takeshi.
Tsuna conocía a Reborn lo suficiente como para saber que el mini tramaba algo.
Reborn miro a su alumno y sonrió aún más, haciendo que un escalofrió recorriera todo el cuerpo del castaño.
- Después de comer irán a buscar más bayas y frutos para la cena y el desayuno de mañana, también buscaran más hierbas para medicinas. Hayato ira con sus pokémon a buscar las plantas medicinales ya que él sabe más de eso, y ustedes dos irán a buscar las bayas y frutos para la cena y el desayuno. Recuerda Tsuna, la mitad de la comida que estamos teniendo nos la dio Takeshi y no podemos irnos y dejarlo con la mitad de sus provisiones, ¿O sí? – explico Reborn.
Los ojos de Tsuna se abrieron de sorpresa.
Había olvidado eso último. Reconoció Tsuna internamente.
- No hay necesidad de que se molesten. Puedo conseguir lo que necesite mañana en la mañana, además, van en camino a ciudad Nube ¿No? Esto solo los hará retrasarse más. – dijo Takeshi.
- Claro que la hay. Te quitamos la mitad de tus provisiones. – añadió Tsuna.
- No me las quitaron, yo se las di. – interrumpió Takeshi.
Los ojos de Tsuna brillaron ambarinos por la molestia, Takeshi se encogió ante la mirada del castaño.
- E-esta b-bien. – acepto algo asustado Takeshi ante la mirada de Tsuna.
La cara del castaño volvió a ser la alegre y agradable cara de un ángel al instante.
Dicho y hecho, después de acabar de comer y limpiar la zona que ocuparon para comer todos se dedicaron a seguir las instrucciones de Reborn.
Tsuna y Takeshi caminaban por un pequeño sendero buscando bayas, los pokémon de ambos estaban fuera de sus pokebolas ayudando en la recolección.
- Y, ¿Desde hace cuento que estás en tu viaje pokémon, Tsuna? – cuestiono Takeshi intentando romper el hielo.
El castaño le miro y luego volvió su vista al frente.
- Uhm, no mucho a decir verdad, un mes creo. La verdad es que acabo de empezar. – respondió Tsuna.
- Bueno, bueno, apenas tienes diez, es normal. – dijo Takeshi.
- Tengo trece. – respondió cabizbajo y deprimido Tsuna.
Los ojos de Takeshi se abrieron de sorpresa. El castaño frente a él se veía tan pequeño y frágil, no parece alguien de su misma edad (de la de Takeshi), y además, ¿Qué no debió empezar su viaje hace mucho?
- No era mi intención molestarte, lo siento. – se disculpó el más alto – Pero, ¿Por qué haces el viaje hasta ahora? Si no es molestia, claro está. – cuestiono curioso y algo culpable Takeshi.
Tsuna lo miro no muy seguro de si responder o no. Ya le había dicho a Hayato sus motivos y el peliplata lo entendió, pero que le aseguraba que Takeshi haría lo mismo. El castaño miro al suelo.
- Sabes, esta es la primera vez que salgo de ciudad Lluvia. – comenzó el más alto – Nunca antes me había decidido a salir de la ciudad, pero mi maestro dijo que si no lo hacía no podría avanzar en mi camino como maestro. – explico Takeshi, intentando aligerar la atmosfera, y quizás con algo de suerte conseguir que Tsuna le revelase el porqué de su propia indecisión.
- ¿Por qué no querías salir de tu ciudad? Si no es molestia, claro está. – cuestiono ahora Tsuna, usando la misma frase al final.
Takeshi sonrió, al menos el pequeño castaño empezó a bromear.
- Supongo que no quería alejarme de mi padre. – admitió Takeshi algo indiferente, pero Tsuna vio algo más allá pintado en los ojos de su nuevo amigo.
"Tsuna!" Llamo Natsu, llegando apurado al lugar donde el susodicho estaba. "Encontramos un árbol lleno de bayas por aquí, Jirou, Lulu y Kojirou están intentando agarrar algunas." Informo el pequeño eevee.
- ¿Ocurre algo? – cuestiono Takeshi.
- Encontraron un árbol repleto en aquella dirección. – respondió Tsuna mientras apuntaba en la dirección que Natsu le indico.
- Bueno, vamos a ayudarles. – propuso Takeshi mientras empezaba a caminar en dirección que apuntaba Tsuna.
El castaño asintió y camino junto a él.
Cuando llegaron al lugar donde Lulu y Jirou estaba parados, se dieron cuenta de que el árbol estaba muy, muy inclinado en un barranco y que el único que podía conseguir algunas bayas era Kojirou, pero el proceso era lento, ya que el pokémon volador apenas podía con una a la vez, si Lulu, Jirou o Natsu intentaban subir por el árbol esta cedería a su peso o caerían por el barranco.
- Eso es lo que llamo un predicamento. – señalo Takeshi.
Tsuna asintió.
- Sera mejor buscar otro árbol, este es demasiado peligroso, además de que es demasiado trabajo para Kojirou y pronto lloverá. – propuso Tsuna al ver el cielo y notar las espesas y grises nubes que amenazaban con regar el suelo.
- Mucha más razón para concentrarnos en este árbol que ya encontramos. – dijo Takeshi mientras se acercaba al peligrosamente inclinado tronco sobre la barranca.
Kojirou observo nervioso a su entrenador sabiendo lo que cruzaba por su mente, el Taillow se acercó con presura y se interpuso entre Takeshi y el tronco.
- Tranquilo Kojirou, si Tsuna y los demás mantienen el tronco en su sitio no hay nada de qué preocuparse. – tranquilizo Takeshi a su pokémon.
- ¿Quieres intentar subir al árbol?! – exclamo Tsuna, entendiendo al fin el plan de Takeshi – Eso es demasiado peligroso! – intento razonar el castaño.
El más alto le dedico una sonrisa y le paso una cuerda que tenía en la mochila.
- Todo lo que tienes que hacer es amarrar la cuerda a mi cintura y si el árbol se cae solo tendrás que jalarme hacia arriba. – explico Takeshi.
Tsuna lo miro no muy convencido, un brillo inseguro y preocupado en sus grandes ojos, aun así siguió las instrucciones.
Takeshi subió por el tronco lentamente, midiendo con cautela como distribuía su peso en el inclinado tronco.
Tsuna, Lulu, Natsu, Jirou y Kojirou tenían el otro extremo de la cuerda fuertemente apretada esperando lo peor.
Takeshi llego a la copa, donde midió sus pasos, avanzando con lentitud y arrancando cuidadosamente las bayas, para después depositarlas en una bolsa.
Tsuna y los pokémon tragaron pesado, la lluvia comenzó a caer, primero con ligeras gotas, luego una fuerte llovizna fría los empezó a bañar, un aire frio comenzó a soplar, Tsuna tomo esto como una mala señal.
- Takeshi, baja de ahí, el aire empieza a ganar fuerza, no es seguro! – llamo por encima del ruido del aire el castaño, pero aun así Takeshi no escucho, demasiado concentrado en su labor.
El sonido de algo rompiendo a la fuerza del viento llego a los oídos de todos los presentes. El tronco no había resistido el fuerte viento y se había partido, cayendo por el barranco. Takeshi también cayo, pero Tsuna y los pokémon lo sostuvieron fuerte con la cuerda.
- Takeshi! – exclamo Tsuna cuando todo cayo por el barranco.
- Estoy aquí! – respondió la voz del más alto algo agitada – Súbanme! – pidió.
Tsuna y los pokémon aplicaron más fuerza y comenzaron a jalar hacia arriba a Takeshi, el castaño se acercó lo suficiente como para tomar a Takeshi por los brazos.
- Te dije que era mala idea. –reclamo Tsuna.
- Jaja. – se rio Takeshi avergonzado.
No es momento para reírse! Grito Tsuna en su interior.
Tsuna intento jalar con sus brazos a Takeshi, pero este era más pesado de lo que él creía, la lluvia arrecio, haciendo el agarre resbaladizo y el suelo demasiado blando como para sostenerse debidamente. Una ráfaga fuerte de aire desequilibro al castaño y también cayó por el barranco.
"Tsuna!"
"Mi señor!"
Clamaron asustados Natsu y Lulu, pero ese susto se aligero cuando vieron la mano de su entrenador, sosteniéndose con todas sus fuerzas.
Los pokémon se acercaron y vieron a Tsuna aferrándose a lo que podía sostenerse, Takeshi se había agarrado de la pierna derecha de Tsuna.
"¿Qué hacemos?!" pregunto asustado Jirou.
"No puedo volar debido al viento y al agua, no puedo ir por ayuda!" informo exasperado Kojirou.
Lulu observo a su entrenador con desesperación.
Natsu estaba igual que Lulu.
Entonces ambos pokémon del castaño divisaron algo familiar entre la lluvia, una figura que creyeron jamos verían de nuevo.
Tsuna estaba aferrándose a la dulce vida con todas sus fuerzas, si se dejaba caer no solo moriría el, también Takeshi, fue entonces cuando escucho una voz familiar.
"Déjate caer." Escucho.
Sus ojos se abrieron de sorpresa, ¿Por qué estaba el ahí? Rápidamente la duda se disipo de su ser y el brillo ambarino y decidido volvió a sus ojos, se giró y miro a Takeshi a los ojos.
- ¿Confías en mí? – cuestiono Tsuna con severidad, su tono no dejando lugar a dudas.
Takeshi miro aquellos preciosos ojos que brillaban con decisión y una sensación de seguridad y calidez le inundo, sin dudarlo asintió ente la pregunta.
El castaño le dedico una sonrisa agradecido y se soltó de donde se sostenía.
Takeshi cerró los ojos esperando el incalculable dolor que le esperaba al hacer impacto contra el suelo, pero el impacto no llego, cuando abrió sus ojos se dio cuenta de que estaba flotando y cayendo delicadamente al suelo en lugar de rápida e insensatamente. Se dio el lujo de parpadear en confusión y miro a Tsuna, que sonreía aliviado y agradecido.
Cuando hicieron delicado contacto con el suelo Tsuna se giró en dirección de las sombras a su izquierda.
- Gracias por ayudarme de nuevo, pero ¿No deberías estar en las montañas cerca de pueblo nubarrado? – cuestiono el castaño.
Takeshi miro en la misma dirección y vio como de entre las sombras aparecía un Absol en toda su gloria.
"Eres un imán de problemas, eso fue lo primero que pensé cuando te vi, resulta que no estaba equivocado. Simplemente te estoy devolviendo el favor." Dijo el Absol a Tsuna y desapareció nuevamente entre las sombras.
Tsuna sonríe y suspiro.
- Creo que me acaban de insultar. – se dijo el castaño - ¿Estas bien, Takeshi? – cuestiono el castaño cuando su atención volvió al más alto.
Takeshi sonrió y empezó a carcajearse divertido, no creyendo que estuvo a punto de morir.
- ¿Estuvimos a punto de morir y tú te ríes? – cuestiono estupefacto Tsuna.
Takeshi dejo de reír pero su sonrisa persistía en su rostro, miro a Tsuna.
- Eres muy divertido Tsuna, ¿Te molesta si viejo co ustedes? – pidió Takeshi.
Tsuna lo miro aún más sorprendido y confundido, pero luego una gran sonrisa decoro su rostro.
- Sería un placer. – acepto el castaño.
POV DE NATSU
Cuando Lulu y yo notamos de nuevo a aquel Absol nos miramos mutuamente y bajamos el barranco con cuidado, lo alcanzamos antes de que desapareciera por completo en el bosque.
"Espera, por favor!" Le grite.
El Absol se detuvo y se giró a mirarnos.
"Sabía que alguien nos seguía." Informo Lulu cuando nos detuvimos frente a Absol.
"Seguir es una palabra fuerte pequeña, yo prefiero el termino reguardar." Hablo Absol.
"¿Sabías que nos seguía?" Pregunte a Lulu.
Lulu asintió.
"Pero como vi que el señor Reborn le quitaba importancia yo tampoco dije nada." Compartió Lulu.
Lulu asintió otra vez.
"De hecho, se veía bastante contento cuando se dio cuenta de que éramos seguidos, por lo visto el si se dio cuenta de que eras tú quien nos seguía." Dijo Lulu.
Los ojos de Absol se endurecieron, no le gustaba ser engañado.
"Debí haberlo sabido, fue demasiado sencillo seguirlos." Dijo.
"Ah, acabas de aceptar que nos seguías." Dije, eso me dio mucha gracia.
Absol me miro feo y me escondí detrás de Lulu.
"Como sea, asegúrense de que Tsunayoshi no se meta en líos, la próxima vez quizá yo no pueda ayudar." Añadió Absol mientras se daba la vuelta.
"¿Eso quiere decir que nos seguirás siguiendo?" Cuestione.
"Resguardar, ya se los dije." Defendió su posición y desapareció en las sombras del bosque.
"Yo insisto en que lo que él hace es seguirnos." Ataco Lulu una vez Absol desapareció de nuestra vista.
Yo asentí, concordando con ella. Aun así me sentí feliz, el día de hoy habíamos conseguido muchos amigos nuevos.
NOTAS FINALES:
Llego Takeshi!
