Hola! Un poco tarde, pero aquí está el nuevo cap. Esta vez, hay algunas aclaraciones que quisiera hacer, Conny no tiene nada que ver con Lizzy y no pongo el disclaimer en cada cap porque me parece que es bastante obvio que ni Kuroshitsuji ni sus personajes me pertenecen. Esto apropósito de que una amiga me comentó esto. Sin más, los dejo con el cap diez.

CAPÍTULO X: Ese Mayordomo, Finaliza.

Habían pasado ya dos meses desde que me enteré de que Sebastian Michaelis había asesinado a mi padre… Dos largos y horrendos meses en los que no tenía ninguna noticia de Ciel Phantomhive o de Sebastian. No me importaba en realidad. Sebastian me provocaba repulsión, lo detestaba… Ingenua fui al caer en su juego… En cuanto al Conde, no tenía nada contra él, es sólo que no soportaría tener que ver al mayordomo nuevamente.

Emile y yo seguíamos actuando como si nada hubiera pasado, manteniendo nuestra relación como siempre, los asesinatos tampoco habían cesado, y por más que le daba mil vueltas a los casos no había manera de encontrar al culpable. Era verdad que no era mi responsabilidad terminar con dicha situación, pero no soportaba la ansiedad, el simple recuerdo de aquella sombra en el callejón me hacía querer indagar más a fondo. ¿Qué demonios había sido aquello? No era un demonio, pero tampoco era una aparición común.

Se había estado burlando de mí, era como si dijera ''¡Mírame! Sigo haciéndolo en tu cara y no puedes hacer nada…'' y eso no lo iba a permitir. Nadie iba a herir mi ego de aquella manera, lo encontraría pasara lo que pasara.

-Emile, va siendo hora de tomar esto en nuestras manos.

-Como diga, señorita.

Dijo haciendo una profunda reverencia y sonriendo de manera malévola.

Caminaba por las calles más solitarias de Londres, eran alrededor de las diez de la noche. Aparentemente estaba sola pero ordené a Emile quedarse cerca pero sin ser descubierto. Yo iba al descubierto, sabía perfectamente que las armas no servirían de nada con criaturas como aquella. Hacía muchísimo frío, temblaba, y la bruma se alzaba en las calles. ¿Por qué carajo no había llevado un abrigo? Unos pantalones de vestir femeninos, una blusa blanca de algodón era lo único que me cubrían contra el clima.

Llegué hasta una amplia avenida y había un silencio sepulcral alrededor. Me detuve justo en mitad de la avenida. Un sonido, muy tenue, casi imperceptible, como un suspiro bajo. Pero a lo lejos, un sonido de pasos rápidos me distrajo. Se me había caído el alma a los pies, nada más y nada menos que el Conde y Sebastian se apresuraban hacia el punto en que me encontraba yo.

Las lágrimas de rabia inundaron mis ojos, iba a matar a aquel demonio…

-Constanza, por fin nos encontramos frente a frente.

Me di media vuelta. Aquella voz grave y áspera pertenecía a un hombre alto, tenía la piel oscura y el cabello largo y azulado recogido en una cola de caballo a excepción de un mechón que cubría una parte de su rostro. Una sonrisa malévola se dibujada en su rostro y me tomó por el cuello levantándome y cortándome la respiración.

-Serás el platillo más exquisito que haya probado hasta ahora…

-¡…es una orden, Sebastian!

Escuché que el Conde gritaba algo más cerca de mí. En ese instante vi cómo la figura de Sebastian se acercaba rápidamente, estaba a punto de perder la conciencia por la falta de oxígeno. Estaba tan cerca, pero justo antes de que pudiera tocar si quiera al demonio de piel oscura, Emile salió de alguna parte y lo apartó con una patada, tomándome en brazos en el aire.

Le dirigió una sonrisa triunfante y burlona a Sebastian, éste se limitó a entornar los ojos con molestia.

-Yo me encargaré de todo, señorita.

Me dijo al oído Emile dejándome con delicadeza en el suelo, justo antes de que todo se oscureciera.

Unos minutos más tarde al despertar, miré el cadáver de aquel demonio y a mi mayordomo y a Sebastian matándose en un duelo de miradas. Me levanté con dificultad.

-Señorita, permítame ayudarle.

Emile rodeó mi cintura con su brazo y me sostuvo. Sebastian hizo una mueca ante esto y dio media vuelta encarando al Conde.

-Supongo que con esto el caso está resuelto. Mis más sinceras disculpas por haber sospechado de usted, my lady y gracias por su colaboración. Nos vamos, Sebastian.

Dijo el Conde con esa seguridad digna de él. Sebastian se giró hacia nosotros y sin mirarme a los ojos hizo una reverencia y empezó a andar tras su amo.

Al verlo, la nostalgia y la tristeza me invadieron… No podía odiarlo, no podía… Y no sabía si algún día lo volvería a ver… Me solté con brusquedad de Emile y avancé unos cuantos pasos.

-¡Sebastian!

Ese nombre salió de mis labios sin desearlo, sin planearlo. El mayordomo y el Conde se giraron a verme. Sebastian por primera vez en la noche me miró directamente a los ojos, me quemaba su mirada carmesí, sentía como si pudiera ver cada recoveco de mi mente y mi alma.

-No es… nada, lo lamento mucho. Buenas noches, Conde.

Dije dándome media vuelta con una sonrisa fingida. A veces, los impulsos lograban ser más fuertes que yo.


Emile… No podía hacer nada contra él, no tenía ningún sentido pelear con él si Constanza no me quería si quiera cerca de ella. Me había robado la oportunidad de salvarla… No importaba, de todos modos, ella era sólo una humana más, una con la que me había obsesionado, sólo eso. Ahora mi prioridad debía ser el joven amo.

Aquel imponente demonio se levantó con agilidad y miró con odio a Emile. Tenía la sensación de haberlo visto antes…

-Judeka… ¡Qué sorpresa que seas tú quién está detrás de todo esto…! Pero no te preocupes, yo mismo te daré muerte…

Emile pronunció todo aquello con total seguridad. Judeka… ¡Pero claro! Ese tipo y mi hermano habían hecho más fraudes que cualquier demonio que yo haya conocido, eran algo así como un equipo en el cual se conseguían más almas en un muy corto periodo de tiempo.

Emile se lanzó contra él, derribándolo de nuevo y clavándole cuchillos de cocina por todo el cuerpo. Judeka comenzó a sangrar… ¿Qué diablos estaba pasando?

-Emile… Maldito… Teníamos un trato, ¿recuerdas?

Judeka miraba con rabia a Emile y éste a su vez sólo sonreía amablemente. ¿Un trato, dijo?

-Creo que ya no hay necesidad de seguir ese acuerdo… Adiós, Judeka…

Emile aplastó la cabeza del aludido contra el suelo de piedra, quedando éste manchado con un gran charco de sangre. Mi joven amo sólo se mantenía en silencio y observaba con atención. La sonrisa de satisfacción en el rostro de mi hermano, era sencillamente indescriptible, jamás lo había visto de aquella manera. Por fin había conseguido darme una idea de lo que planeaba… Y me miraba retadoramente, como pidiendo a gritos que me atreviera a reñirlo.

Conny había despertado, se levantó despacio, era lamentable verla así. Emile inmediatamente se lanzó a ayudarla a soportar su propio peso. ¡Qué detestable! Pero yo ya no tenía cabida en la mente de Lady Conny. Como dije antes, sólo tenía que servir a un amo, y ese amo era el Conde Phantomhive. Comenzamos a andar. Ya me había resignado a mi destino, pero un dulce sonido irrumpió en la escena.

-¡Sebastian!

Me volví a mirar a Conny, una sombra de melancolía se exhibía en su mirada y en su rostro. Aquel llamado había sido como si se lo hubieran arrancado a la fuerza. Se había soltado de Emile y éste detrás de ella estaba enfurecido. Conny se retractó y sin decir nada más, se marchó.

Reanudamos el andar mi joven amo y yo… Había decidido dejar en paz a Conny, esto se había terminado.


Que les pareció? Bueno, aclarando un punto más, Judeka es un personaje de un videojuego para Android llamado Inotia3: The Children of Carnia, originalmente era algo así como un elfo, pero yo quería verlo como demonio *¬* jajaja. Espero que les haya gustado este cap, nos leemos después.