Llego algo tarde, lo sé. Pero es que he tenido una semana muy estresante y no es precisamente por el trabajo, si no más bien por que he tenido muchos disgustos en mi área de trabajo. La historía es larga y pesada de contar, pero ahora estaré haciendo jornadas especiales de trabajo de 24 hrs, la verdad las odio, pero creo que sólo será un mes. Esperemos que así sea. Ya sin más preambulos espero disfruten este capítulo. En lo personal tiene mucho drama, una buena cantidad, así que sin más nada:


-10-

Parlamento.


—Se lo agradezco mucho doctor. Sí, es un asunto personal, ¿Está bien ahora? De acuerdo. –colgó mientras guardaba su celular en su pantalón y encendía el auto.

—¿Con quién hablabas? – preguntó Sasuke, malhumorado. En el camino al auto Kakashi había tomado repetidas veces su teléfono hasta que alguien respondió del otro lado. Una vez hecho eso, tuvo una conversación un tanto tórpida.

—Con el Dr. Tenzou, el hombre que se encargó de la necropsia de tu hermano.

—¿Qué quieres probar? – estaba algo estresado, todo esto le estaba poniendo los pelos de punta.

—Debemos relajarnos. – comentó Kakashi. —No es un asunto que debamos tomar a la ligera.

—Kakashi, si hay un indicio de que Itachi murió por algo más que un accidente…

—Lo sé. Es apremiante, pero piénsalo mejor. – se relajó en el asiento del auto. —¿Tienes el acta de defunción de tu hermano?

—¿El acta de defunción? – Sasuke parpadeó. —Umm… está en un apartado especial en mi oficina.

—Lo vamos necesitar.

—De acuerdo. – entonces Kakashi arrancó el auto. —¿Por qué no mejor me dices que piensas?

—Pues bien… - suspiró. —Has corrido tan rápido que ni siquiera tuvimos la oportunidad de pensarlo mejor.

—Si has sido tú el que corrió al auto.

—¿Yo? – fingió demencia. —Simplemente lo hice porque debía ir con el médico.

—¿Qué piensas al respecto?

—He estado anteriormente implicado en eventos de este tipo, en el caso que lo sea, claro. Me refiero… a intentos de homicidio.

—Ya veo.

—Antes que nada, es necesario confirmar las causas de muerte. Generalmente los médicos al elaborar un acta de defunción colocan la causa principal de muerte y en apartados continuos enfermedades adyacentes que bien pudieron conducir o ayudar a la causa principal.

—¿Te refieres a enfermedades bases y no necesariamente lo que propició la muerte? Entiendo.

—Los médicos que hacen el llenado del documento no son capaces de diagnosticar correctamente a no ser que sepan toda la información básica del mismo. Me refiero a que si no son capaces de identificar a la persona dentro de sus expedientes médicos tomarán los datos más cercanos para hacer un veredicto.

—Ya veo, por eso me preguntaron algunas cosas. – Kakashi asintió. —¿Sospechas que pudo haber estado bajo la influencia de algo o alguien?

—Más o menos. – Kakashi hizo un alto. —Itachi estaba conduciendo, pero hasta donde sabemos no tenemos idea de cómo se propició el accidente. Independientemente si estaba bajo los efectos de una sustancia.

—Los policías comentaron que fue un choque.

—Sí, pero el meollo es saber cómo sucedió. – Kakashi carraspeó un poco. —Volviendo al asunto de los médicos… Un personal médico forense es capaz de identificar las causas de muerte de una persona con sólo analizar su anatomía y los signos que manifiesta el cadáver.

—¿Cómo sabes eso? – Sasuke alzó una ceja. Según sabía Kakashi era un abogado, pero no hasta qué punto desempeñan su profesión.

—Estudie sobre peritaje médico. Además de que… antes de mudarme a Tokio los casos como estos eran mi especialidad.

—Ya veo, por eso sabes cómo funciona. – el abogado asintió. —Entonces, ¿Piensas que el forense podría constatar los hallazgos encontrados en su cuerpo para entender si era o no una causa natural? – de nuevo asintió. —Pero fue un accidente automovilístico, ¿Cómo puede ser eso natural?

—Por eso mismo necesitamos leer el reporte del forense. – frenó entonces. —Llegamos a tu oficina, ¿Iras solo o te acompaño?

—Cómo gustes. – Sasuke salió.

—En eso caso, te esperaré aquí, necesito hacer algunas llamadas.

—De acuerdo. – Sasuke emergió del auto con calma. Aún le dolía el cuerpo y no quería apresurarse. Caminó despacio intentando no amedrentarse. Cruzó por la puerta principal.

Tenten estaba recargada en la recepción, tecleando su móvil. Sasuke miró su reloj que había insistido en ponerse en la mano contraria a la habitual. Era temprano aún, medio día y seguramente el momento más productivo del día. Sasuke apresuró el paso, de pronto la atmosfera oscureció, en realidad se estaba nublando pero eso simplemente causó más efecto en su entrada.

—Tenten. – la llamó, ligeramente molesto.

—Espere.- ella alzó una mano mientras continuaba escribiendo. Sasuke carraspeó y la chica alzó la barbilla para verle. —Le dije que… - sus ojos cambiaron rápidamente al ver a su jefe. —¡Sasuke-san! ¡¿Pero qué le paso?! ¡Me enteré de su accidente! ¿Se rompió el brazo? Cuénteme por favor. – las personas alrededor se agolparon rápidamente al ver la escena, Sasuke se sonrojó un poco.

—Tenten, no hagas un escándalo.

—Pero jefe, su tío me dijo que estaba hospitalizado por un accidente, ¿Se encuentra bien?

—Sí.

—¿Le pasó algo a su auto?

—No, en realidad me atacaron las abejas.

—¿Abejas? – ella parpadeó incrédula. —Vaya, que mala suerte. ¿Y cómo se rompió el brazo?

—Me caí. – suspiró. —Deja eso para después. Subiré a mi oficina…

—Está bien, ¿Trabajará así?

—No, sólo iré por un papel.

—De acuerdo, tenga cuidado.

—Ah y Tenten.

—¿Sí? – ella se acercó un poco a él.

—¿No deberías estar trabajando? – frunció el ceño y la chica se sonrojó rápidamente.

—¡Ah, sí, es que… estaba yendo al almacén por unas cosas! – rio nerviosa.

—Hmp. – Sasuke gruñó. —Vuelve al trabajo. – se apresuró a tomar en ascensor y marcó el último su piso. Emergió de ahí a paso lento y se dirigió automáticamente a su despacho. Una vez ahí y al abrir la puerta, sus ojos se toparon inevitablemente con los de su tío Obito.

Había olvidado que él estaría supliéndolo en sus vacaciones y ahora su periodo de convalecencia.

—¿Sasuke? – el hombre parpadeó algo extrañado al verlo ahí. —¿Qué rayos haces aquí? ¿No deberías estar en tu casa?

—Tío. – Sasuke sintió que su garganta se secaba de pronto. Como si cientos de hormigas subiesen por sus piernas hasta colarse en el interior de su garganta y con un miedo desencadenado repentinamente, Sasuke atisbó una mueca de desagrado al ver a su tío, que él pudo ver con claridad.

—¿Por qué pones esa cara? Espera, no me digas que vas a desmayarte. – el hombre se levantó y salió de donde estaba sentado se acercó lentamente a él y Sasuke estuvo tentado a reaccionar con violencia. No obstante, una voz dentro de su cabeza le hizo rectificar su respuesta, tan sólo retrocedió un paso.

—Había olvidado que estaría aquí. – tragó saliva.

—Estoy trabajando, ¿Recuerdas? Por cierto, tu secretaria es muy distraída. – contestó con mala cara.

—Así es en ocasiones, pero es buena en lo que hace. – intentaba sonar natural, pero las conspiraciones que había hecho con Kakashi simplemente no terminaban de abordar su mente.

—Da igual, ¿Qué haces aquí?

—Busco un documento. – caminó hasta una esquina al lado de unos estante con libros, ahí en donde estaba su caja fuerte.

—¿Un documento? ¿Qué exactamente? ¿Es algo del trabajo?

—No. – no quería revelar lo que buscaba. Hizo todo con cuidado y cuando estuvo abierta sacó el papel de color pastel. Reconoció el nombre de su hermano rápidamente.

—¿Qué es? – Obito se acercó curioso y Sasuke lo esquivó.

—Debo irme. – caminó lentamente a la salida.

—Sasuke, ¿Qué has sacado de esa caja? – ahora elevaba el tono de su voz. Sasuke se detuvo, las sensaciones comenzaban a combinarse en su interior.

—¿Por qué quieres saber?

—Pues… - él se sintió algo apenado. —Pues porque debe ser importante, por el hecho de que te molestases en venir.

—Es el acta de defunción de Itachi.

—¿Para qué quieres eso? – su voz sonó temblorosa y eso lo alertó.

—Porque sospecho de algo. – decidió probarlo. Fuese lo que fuese a decir a continuación marcaría un antes y un después.

—¿Sobre qué? – insistió él. Sasuke le daba la espalda.

—La muerte de Itachi. – la semilla estaba sembrada, debía actuar con cautela.

—¿Qué exactamente? - ¿Acaso estaba titubeando?

—Creo… que alguien asesinó a mi hermano. – Sasuke se giró lentamente, encarando el rostro desencajado de su tío.

—¿Qué? – su expresión no podía ser más que un poema. —¿Cómo es que crees eso? – el hombre lucía anonadado.

—Es sospechoso, ¿No lo piensas?

—¿Qué cosa?

—La muerte de mi hermano. – repitió. —¿Tienes algo que aportar?

—¿Cómo qué? – Obito no se veía muy convencido de toda esta charada.

—No sé, ¿Un nombre?

—¿Cómo quieres que sepa eso? –Sasuke resistió, su tío era inteligente, no debía subestimarlo.

—No lo sé, dímelo tú. – estaba arrugando el entrecejo. Obito se puso a la defensiva pero después captó todo lo que pasaba. Sí, era muy listo al parecer.

—Creo que estás muy cansado. ¿Por qué no vas a dormir a tu casa?

—Tío, ¿Cómo supiste que Itachi estaba en el hospital ese día? –el tema no sería zancado tan fácilmente. Obito destensó ligeramente sus cejas.

—¿Por qué de pronto vienes a hacer todas esas preguntas?

—Dímelo. – insistió. Obito suspiró resignado.

—Recibí una llamada…

—¿De quién?

—Del hospital, ¿Dónde más? – gruñó. —Oye, ¿No estás insinuando lo que creo, o sí?

—¿Qué crees?

—¡¿Acaso piensas que yo…?! – entonces fue el turno de su tío para ponerse fúrico. —¡Maldita sea, Sasuke! ¡No puedes estar hablando en serio! Sí, debiste golpearte muy fuerte en la cabeza.

—¿Por qué reaccionas de esa forma? ¿Sobre qué crees que te estoy inculpándote? – bingo.

—¿A qué te refieres? ¿Esto no es una rabieta sobre la muerte de Itachi? ¿Qué no lo habías superado?

—No rechaces mi pregunta con más preguntas, respóndeme. – retó molesto.

—¿Crees que yo tuve que ver con la muerte de Itachi? – cuestionó directamente.

—No lo sé, ¿Por qué no me lo dices tú?

—¿Te has vuelto loco? –se acercó más a Sasuke y extendió su mano. —Dame ese papel, no tienes nada que hacer aquí.

—No.

—¡Sasuke, estás haciendo una tormenta en un vaso de agua!

—¡No, tú la haces! – él también elevó la voz. —¿Por qué de pronto estás tan molesto?

—¡¿Qué no es obvio?! ¡Estás delirando!

—Estoy más consciente de lo que crees. – dijo apretando la mandíbula.

—¡Eres un malagradecido! ¡¿Cómo puedes pensar eso de mí?!

—¡Entonces dime la verdad!

—¡¿Qué demonios quieres escuchar?! – la oficina se puso silenciosa rápidamente. —¡¿Quieres que te diga que yo orquesté un plan siniestro para matar a Itachi?! ¡Eso te gustaría!

—¡¿Entonces lo hiciste?! ¡Responde!

—¡Claro que no! – se acercó un poco más y Sasuke también lo hizo, se enfrentaron limpiamente. —¡Eres un inmaduro! ¡No sabes afrontar la realidad!

—¡No te atrevas llamarme así, hipócrita!

—¡Cuida tu boca, tonto!

—Itachi confiaba en ti pero tú siempre te mostraste apático.

—No, Itachi se mostró apático conmigo.

—Aun así me resulta extraño que lo supieras. ¿Por qué de pronto tras su muerte te volviste muy unido a mí? ¿Querías obtener algo?

—No quería nada de ti más que el apoyo de mi familia.

—¿Tú familia? ¿Cómo puedes decir eso cuando abandonaste a nuestro padre en su peor momento?

—No voy a discutir de mi relación con Fugaku contigo. Él fue un rebelde un… un ignorante.

—Dejaste a mi padre fuera de tu vida desde siempre.

—Fugaku y yo tenemos un pasado tormentoso, déjalo como está. No eres la persona indicada para discutirlo.

—Tienes razón. – Sasuke suspiró. —No es de mi incumbencia ese asunto.

—Así mismo.

—Pero en lo que respecta a Itachi sí. Sé que habló contigo de forma seguida meses antes de que falleciera. Incluso supe de ti que tú conocías un poco más a mi hermano antes de su muerte.

—Es algo sin fundamento. De veras que tienes problemas para controlar tu genio… al menos estás divorciado.

—Mi divorcio es un evento aislado. – defendió.

—Sí, claro. Eso lo sé. ¿Qué no esa mujer te está causando problemas aún después de muerta?

—Sakura está viva. – frunció el ceño. —¿Por qué de pronto hablas de ella?

—Eres un hombre frustrado, Sasuke. El amor de una dama simplemente terminará amargándote más. Necesitas superar tus inseguridades de una vez por todas ¡Y basta ya de este teatro!

—¿Cómo se supone que deba afrontar mis frustraciones? Evidentemente con Sakura muerta eso no pasará.

—Las mujeres son sólo distracciones. – aseveró.

—¿Distracciones? ¿Eso era mi matrimonio entonces?

—Tómalo como quieras, no voy a decir nada más sobre ese tema.

—¿Incluso mi hija es una distracción?

—¿Tú hija? –el rostro de Obito ensombreció. —¿De qué hablas?

—Empiezo a entender ciertas cosas y sé que puedo cambiar.

—Esa niña no es tu hija, es de Itachi. Las mujeres siempre encuentran la manera de hacerte caer, esa pequeña es indigna de… Sólo mírate Sasuke… herido y a punto de un ataque de nervios, ciertamente tienes problemas severos con esa… esa mocosa.

—¡No hables así de Sarada! – gritó. —Tampoco de Sakura.

—¿Ahora te empeñas en defender a esa arpía? ¡Es una traidora por culpa de ella Itachi está muerto!

—¿Cómo puedes saberlo?

—Itachi se dirigía a verla, es la única prueba.

—Sakura podría haberme engañado o no, creo que… - tragó saliva. —Ya no debo juzgarla tan a la ligera. Además eso no puedes asegurarlo…

—¡Sólo óyete, Sasuke! ¿Cómo puedes desconfiar de mí y pensar que tu ex mujer era una blanca paloma? ¡La familia es primero!

—¡Sí, lo es! – dio un paso al frente. —¡Y fui demasiado estúpido para darme cuenta! – ahora el fuego se expandía por su cuerpo. —¡Desconfié de Itachi y terminó muerto; Sakura probablemente igual! ¡Itachi hablaba contigo por que no podía hacerlo conmigo! ¡Tú sabes más de él que yo en sus últimos momentos! ¡Eres la persona que habló con Itachi antes de morir!

—¿Cómo sabes eso? – se vio sorprendido, no pensó que él supiera esa información.

—Porque su teléfono móvil está conmigo. He visto el registro, ¿Qué tienes que decir ante eso?

—¿Qué quieres probar? – apretó los dientes. —¡Yo no maté a tu hermano, Sasuke!

—¡Entonces quién lo hizo! – gritó desesperado, todo su universo comenzaba a desprenderse.

—No creo que fuera Obito. – una tercera voz los interrumpió y los ojos de ambos Uchiha miraron a Kakashi quien entraba a la zona de peligro cuando nadie más lo hizo.

—Tú. – Obito casi pudo sentir cada parte de su cuerpo erizarse presa del estrés. Si las acusaciones de Sasuke no habían logrado sacarlo de quicio, Kakashi lo hizo con sólo una frase.

—Ha pasado mucho tiempo, Obito. Hola. – Kakashi le saludó cortésmente.

—¿Qué haces aquí? – Sasuke le miró intrigado.

—Estaba esperando en el auto y como no regresabas me incomodé. ¿Interrumpo algo? De saber que te montarías un circo con tu tío hubiese venido contigo.

—No tienes nada que hacer aquí, Kakashi. – la mirada de Obito cambió a una vacía. —Sasuke, esta discusión de acabo, fuera los dos de aquí, estoy en horario de trabajo.

—Tío… - Sasuke no sabía que hacer ahora.

—¿Te voltearás así como si nada? – retó Kakashi. —Sasuke te hizo una acusación seria. Inculparte de homicidio es algo grave si me preguntas.

—Pues nadie te preguntó. – refunfuñó el Uchiha mayor.

—¿En serio no te importa?

—¡Largo de aquí!

—Tío, necesitamos hablar. – Profesó Sasuke.—¿Por qué dices que no lo hizo? – sí hacía un momento la teoría había sido lanzada por el propio Kakashi, ¿Por qué ahora de pronto cambiaba de opinión? Todo se estaba volviendo muy confuso.

—Hablé con el médico. –señaló su teléfono celular. —Tal vez no sea lo más ortodoxo y legal, me refiero al hecho de compartir información por teléfono. Pero creo que te sorprenderás al escuchar esto.

—¿Qué quieres decir? – Sasuke entrecerró los ojos.

—El médico dijo algo sobre un hallazgo importante. Itachi murió en un accidente, eso ya es conocido, pero creo que acabo de resolver el misterio de su inexplicable manía por mentir.

—¡Deja de darle vueltas Kakashi! –reclamó Sasuke. Estaba cansado de que jugasen con su mente y de ser el ingenuo que creía todo. Si su abogado conocía la verdad respecto a la muerte de su hermano debía decirlo, no podía aguantar tanto suspenso.

—El forense encontró una lesión indurada en el lóbulo temporo-parietal izquierdo de Itachi. Según lo describe se trataba de una masa que se alojaba muy dentro de su cerebro, con una gran irrigación y que era capaz de comprometer su función cognitiva y vegetativa.

—¿Un tumor? –esta vez fue Obito quien habló debido a la sorpresa.

—Sí. –Kakashi dirigió su vista a Sasuke. —Tal vez sacamos conclusiones muy pronto, ¿Eh, Sasuke? – después a Obito. —Lamento las molestias, Obito. Acepto mi parte de la culpa en esta discusión.

—¡¿Me estás jodiendo?! – el rostro de Sasuke se transformó horripilantemente. No era común en él, acababa de perder todo su autocontrol. —¡Itachi no estaba enfermo! – reclamó dolido.

—Lo estaba. – de nuevo Obito irrumpió en el ambiente. —Pero no sabía que se trataba de algo como eso.

—¿Lo sabías? – Sasuke lo miró incrédulo.

—Sabía que Itachi se traía algo entre manos. En ocasiones intenté interactuar con él. Me recordaba tanto a Fugaku antes que lo ignoraba sobremanera. Pero después de… - apretó los puños. —De la muerte de Rin… mi terapeuta me recomendó que sería buena idea contactar a mis amigos y familiares. – instantáneamente la mirada fúrica del mayor pasó a Kakashi. —Dado que no tenía amigos cercanos decidí llamarlo a él. Nos vimos pocas veces y en esas ocasiones se veía deplorable. No quise investigar nada, si él no quería decirme yo no tenía por qué meterme en sus asuntos… - suspiró. —Cuando murió estuve tan sorprendido como tú, Sasuke. Es la verdad. Yo no les haría daño a ustedes.

—Tío Obito. – apretó la mandíbula. —Maldita sea… -la maldición iba más bien dirigida a él. Por haber sido tan estúpido y necio, por haber interpuesto sus intereses en lugar de su hermano. Por haber creía que él sería capaz de traicionarlo así. ¿Pero es que no existía el antecedente ya?

Ciertamente había algo que Sasuke conservaba muy dentro de sí mismo y era que, Itachi en verdad gustaba de su esposa. Eso lo descubrió antes de que le pidiese matrimonio. Itachi lo había acompañado a comprar el anillo de bodas y se había mostrado triste durante todo el proceso. Finalmente Sasuke logró sacar la verdad y lo que reveló lo dejó impactado. No espero que su hermano guardase ese tipo de deseo. Si bien antes había amado a una chica, la pobre había fallecido a causa de una terrible epidemia en la ciudad donde trabajaba. Nunca creyó que querría a Sakura en las sombras… y tras enterarse de ello tampoco pudo evitar mostrarse celoso.

Itachi le aseguró que respetaría a su chica y que jamás se atrevería a seducirla. Él lo quería demasiado como para arruinar su relación por una cuestión de faldas. Quizá fue eso lo que empezó todo. Cuando se casaron, durante toda la celebración, Sasuke no pudo evitar sentirse algo tenso respecto a su hermano y su recién mujer. No obstante, la fiesta pasó sin incidentes y lo mejor fue olvidar todo aquello.

Claro que cuando los encontró en la habitación la ira y los celos lo asaltaron terriblemente. Itachi había roto su promesa y se lo recordó fervientemente para después dejarlo fuera de su vida hasta ese fatídico momento.

Él era el verdadero tonto… ¿Pero acaso era totalmente culpable? Lo más probable es que sí. Después de todo si Itachi no tuvo la fortaleza de contárselo es que realmente nunca le tuvo tanta confianza como para hacerlo afrontar algo así… o sería, ¿Qué no quería que sufriera de la misma forma que él lo había hecho con la muerte de sus padres? Bueno, evidentemente jamás lo sabría.

—Maldito estúpido… - las piernas de Sasuke se tambalearon, estaba a punto de caer.

—Oye, tranquilo… - Kakashi lo sujetó de su brazo sano. —Ven, vamos a sentarnos. – lo llevó a un sillón de invitados y lo depositó con cuidado. Los ojos de Sasuke no podían estar más crispados.

—Itachi no quiso decírmelo… para evitarme sufrimiento, ¿Eh? – entonces las lágrimas fluyeron libres por sus mejillas, como nunca antes lo habían hecho. No le importó que su tío y abogado lo mirasen. —¡Era un maldito estúpido! – gritó, la oficina de pronto resonó hueca cuan monasterio. —¡Yo soy un maldito estúpido! – volvió a gritar. Los mayores dejaron que se desahogara. —¡Soy una bestia estúpida! – llevó una mano a su rostro y se cubrió con ella. —¡Merezco todo esto! ¡Merezco todo lo malo que ha pasado! – sollozó, era como ver un lobo aullando de pena. —¡Maldita sea! –y tras esa maldición cayó para sólo llorar.

Los dos hombres restantes se miraron uno a uno, sin saber qué decir exactamente…

—Kakashi. – finalmente Obito consiguió decir su nombre sin descargar odio. —Si Itachi estaba enfermo, ¿Cómo explicas el accidente?

—El médico dijo que… lo más probable es que se haya desmayado frente el volante. Dado que no descubrió ningún tipo de sustancia se descarta la posibilidad que estuviera bajo los efectos de algo. Lo que pasó fue una situación incontrolable en la peor situación.

—Entiendo. – miró a su sobrino y sintió pena por él. —¿Y qué me dices del engaño con su esposa?- aparentemente Obito tenía aún dudas sobre ello.

—No lo sé, creo… que tal vez es sólo una mala suposición después de todo. –suspiró mirando a Sasuke, ya estaba más tranquilo. —Conocí a Sakura desde que era una pequeña niña. No creo que ella hubiese engañado a Sasuke.

—Pero aun así decidiste defender a mi sobrino en su juicio.

—Lo cierto es… que al ver las pruebas también lo creí posible. Creo que ambos rompimos la confianza de Sakura… -bajó la cabeza. —Intenté contactar con Itachi antes del juicio, pero jamás respondió a mis llamadas. Eso sólo fortaleció la teoría… pero en el fondo… siempre creía que…

—Sakura era inocente. – balbuceó Sasuke. —Y yo la traicioné. Fui el verdadero traidor aquí. – apretó la mano que tenía sobre su rostro.

—Eso no puedes saberlo… no al menos que ella…

—Es muy tarde. –Sasuke apretó los dientes. —Perderé a Sakura y todo por mi estupidez.

—Pensé que Sakura no te…

—Por favor Kakashi, basta. – se retorció ligeramente. —De nada sirve discutir con un idiota. Después de todo… lo que sale de mi boca no son más que tonterías. – finalmente destapó su rostro. —Quería mucho a Sakura y a Itachi… pero también sabía que ambos se llevaban muy bien y que… existía la posibilidad… cuando los vi no fui capaz de ver a través de ello. Sakura y yo teníamos problemas maritales por nuestros trabajos, me había distanciado de Itachi, incluso tenía la sospecha que Sakura se guardaba algo a mis espaldas. Cuando supe que ellos estaban en mi casa, en mi habitación… no quise escuchar. Realmente soy un idiota.

—Era las emociones del momento, Sasuke. Tampoco puedes ser tan severo contigo mismo. – intentó ayudar Obito.

—Necesito estar solo. – se levantó lentamente.

—¿A dónde vas?- interrogó Kakashi cuando lo vio partir.

—Al auto… quiero tomar una siesta… - se perdió de su vista una vez que pasó el arco de la puerta. Kakashi suspiró.

—Debo ir donde él, yo tengo las llaves… - las mostró, pero entonces cambió su perspectiva y miró a Obito, quien al parecer había cambiado su cara a una más apacible. —Obito… yo quiero…

—Ahórratelo Kakashi. Tengo mucho trabajo. – el hombre le dio la espalda. Hatake sólo lo miró unos segundos y después asintió. Salió de ahí sin decir nada más.

Encontró a Sasuke frente al auto, el cielo estaba oscureciendo anunciando una buena llovizna. El hombre de cabellos plateados se acercó al muchacho con cuidado y abrió el asiento del copiloto, el pelinegro entró automáticamente. Después Kakashi a su respectivo asiento. Masajeó un poco el volante, mirando al frente. Se sentía culpable en cierta instancia y algo triste por su cliente. ¿Qué podía decir para animarlo?

—Iré por la nota del forense y la leeremos en físico. Tal vez existan detalles más relevantes por conocer… -suspiró. —Sasuke… - se cayó al verlo dormido, estaba tan cansado que de verdad necesitaba una siesta. Kakashi entrecerró sus ojos. —Lo lamento… lamento que todo este parlamento se convirtiera en una carga. – miró por el cristal. Había empezado a llover, los recuerdos de Kakashi se avivaron.

Toda esta charla le había hecho recordar su pasado.

—Lluvia… - miró al frente. —Siempre llueve en situaciones así. – de la nada sentía terribles ganas de fumarse un cigarrillo, un hábito que por cierto dejó hacía una década. —Ese día también llovía… - se fijó en el edificio de frente y pensó en Obito. —Debe sentirse muy solo… -encendió el auto. —¿No lo crees, Rin? – y tras ello avanzó.

Siendo vigilados desde lejos, detrás de otra ventana, por su viejo amigo que… pese a todo lo pasado, no fue capaz de regresar al trabajo.

Continuará…

Lamento los horrores de ortografía que andan por ahí, la verdad recien acabo de terminar el capitulo y no he tenido tiempo que revisarlo. Además ya es tarde y debo dormirme temprano. Espero les haya gustado.

¿Merece un comentario?

Yume no Kaze.