Disclaimer:Nada de ésto es mío sino de la tímida Steph Meyer. Sólo la historia que sale de mis momentos de aburrimiento

PFD:Gracias a mis fieles lectores Loreandcayovolturi;Jay-Dope;fransoaPaulitha;Charlotte y Jane Vulturi, porque ustedes saben que sin ustedes, yo no soy nada :P

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10.-Al fin y al cabo, corazón humano, pasión inhumana II

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Los suaves rayos de un nuevo día reclamaban que despertara, sin embargo, aún me sentía cansada. Ciertamente me moría de frío, por más que intentara buscar la calidez de mi cama, todo estaba congelado y mi cuerpo temblaba desenfrenadamente, eso era extraño en mi, pues nada, jamás me hacía sentir aquél frío, ni siquiera la nieve en mis pies descalzos cuando era niña y Jake me perseguía en su forma lobuna. En Aquellos días, me gustaba escabullirme de mi casa para pasarme todo el día jugando con Jacob, había veces en que Alice me cuidaba y en cuanto salía de mi habitación a buscar un listón, yo solía brincar por la ventana y correr hasta la casa de mi lobo preferido, quien me esperaba con una mezcla de enojo y alegría. Recordé, súbitamente, mi primer beso, era de unos de aquéllos días más nevados que jamás había visto, tendría acaso ocho años y mi cuerpo y mente se habían desarrollado como una flor temprana que jamás se marchitaría, ése día había salido huyendo de Rosalie, quien muy a mi pesar, deseaba recortar mis bellos rizos para darles un poco más de volumen, así que en el primer momento, me escapé y llegué a mi escondite que Jake había pasado construyendo, una linda casita de madera tan acogedora como mi hermosa casa, yo estaba mojada hasta los huesos cuando entré, pero mejor eso que cortarme el cabello. Estaba tan feliz de que mi misión hubiese sido un éxito, que cuando Jacob entró, mi felicidad no pudo ser menos que perfecta en aquella casita... Entonces me arropó con su cuerpo y durante varias horas no pude dejar de pensar en que él eran entre muchos, el más guapo de los chicos, sus labios se movían, de manera sexy y provocativa, me atraían demasiado como para no dejar de fantasear con ellos. Entonces me miró extrañado, pues por lo común yo tenía una respuesta para todo, pero en ése momento…No. Entonces él me miró y sin saber cómo pasó, me besó. Fue lo más extraordinario que había pasado desde que me di cuenta que me gustaba de ése modo...

… Para deshacerme de mis pensamientos y nostalgias, quise darme la vuelta pero choqué contra algo duro y helado. Entonces gruñí y lancé una patada a aire, pero al instante me acordé de que quizá, Alec estaría a mi lado…

-¡Ea! ¡Me vas a matar de una patada!- Me dijo una voz mientras sentía cómo mi pie quedaba al aire.- Cuidado princesa, las muñequitas de porcelana se rompen fácilmente…

Abrí los ojos sintiéndome sonrojada y a la vez indignada pues Alec me sostenía de un tobillo inmovilizándome.- Lo siento- Tartamudeé a la vez por la indignación y otra por la premura de su mano tocando la piel de mi tobillo.- Pero bájame.- Dije intentando sonar autoritaria.

-Sólo si prometes…- Acercó su rostro al mío.- Dejarme morderte…- Sonreí a medias, yo no podía ser vampiro…Era mera ironía… ¿O no? Una leve sacudida me sacó de mi ensimismamiento. Alec se había puesto de pie, y con él, también yo, solamente que de cabeza.

-¡Bájame!- Grité. Las sacudidas de su risa me balancearon como muñeca de trapo.- ¡Que me bajes!- Volví a gritar, mientras intentaba moverme para zafarme de él.- ¡Alec!

-No, hasta que aceptes…- Seguía riendo con mi tobillo en su mano y la cabeza a un palmo del suelo…-he oído que las princesas de porcelana se marean si las pones de cabeza y las agitas…

-Está bien, me estoy mareando, voy a vomitar…-Dije entre risas.- Bájame por favor…- De pronto sentí el mullido colchón en mi espalda y casi inmediatamente, el cuerpo bien formado de Alec encima de mí, aún tenía su mano en mi tobillo y poco a poco fue subiendo por mi pantorrilla, sus dedos fríos temblaban cuando tocó mi cintura para acercarme más a él. Estábamos muy cerca como para no sentir su aliento cerca de mi oreja, así que venciendo mis nervios, giré lentamente la cabeza hasta que quedamos a pocos centímetros. No pude dejar de suspirar, pues su boca estaba muy cerca y eso era un delirio para mí, inhalar su aliento de dulce hielo fue algo fuera de éste mundo. Mi corazón, ya de por sí colibrí encerrado, repiqueteó con más fuerza, como protestando que sus labios no estuvieran ya entrelazados con los míos. Alec sonrió y besó furtivamente mi hombro descubierto, quedé inmóvil mientras sentía su aliento rozando mi piel, más y más cerca de mi cuello, bajando más allá de mi clavícula. Besó tímidamente debajo de mi clavícula y no pude contenerme y sin quererlo, gemí.

Inmediatamente su puso de pie y llegó al extremo de mi habitación.

-¿Estás bien Alec?-Pregunté un poco jadeante, todo me daba vueltas.

. -No, no estoy bien y no te me acerques.- Me quedé helada cuando Alec salió corriendo de mi habitación, sin hacer ruido, sin mirarme…

Durante un buen rato me quedé sin hacer otra cosa que mirar la puerta esperando que regresara y me dijera que había sido una pesada y estúpida broma…Pero no lo hizo. Después de que logré recomponerme, furiosas lágrimas salieron de mis ojos.

¿Qué rayos tengo que alejo a los chicos que me gustan? Tal vez son unos idiotas… -¿Todos?-preguntó la vocecilla de la conciencia.- ¡sí, Todos!-Protesté.- ¿No será que tú los haces idiotas? Dejé esa conversación con mi yo interior, porque jamás llegaría a un acuerdo, preferí vestirme e ir a buscar a Jane, en realidad no sabía qué debía hacer ahí… Me puse un vestido rojo, un tanto vaporoso que me llegaba arriba de la rodilla, un tanto escotado.

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-Hola Renesmee- La susurrante voz de Félix salió por entre las sombras.- Espero que hayas tenido una buena noche.-Inmediatamente el rubor alcanzó a mis mejillas.- Pero por lo visto, para Alec…no fue tan buena, ¿A caso no sabes complacer bien a un hombre, pequeña?- Su mano acarició mis cabello.

-No es verdad, no pasó nada.- Su mano acabó en mi cintura. Intenté zafarme, pero sus manos, más parecidas a garras, me aferraron con fuerza casi lastimándome.

-Ciertamente parece ser que no pasó nada…sino… me pregunto… cómo lo harás- Entonces, en un segundo, me tenía prisionera de sus brazos, sin dejarme siquiera gritar. Su aliento estaba cerca del mío, pero su lengua bajó y recorrió mi cuello e intentó bajar más, pero logré zafar una pierna y lo golpeé. Entonces me soltó, mirándome con ira. Pero cuando me disponía a correr, otra mano, más suave me empujó contra Félix. Él me inmovilizó. Entonces la angelical Jane sonrió y me torturó.

-¡Y pensé que seríamos grandes amigas!- Su voz era angelicalmente sufrida.- ¡Y mira cómo me traiciona, oh, Félix!- El dolor era insoportable, mi cuerpo se contorsionaba y sentía que de un momento a otro me desangraría.- ¡La puta se acuesta con mi hermano! ¿Cuál crees que deba ser su castigo?

-Entrégamela, Jane…Anda…-La lasciva voz de Félix me asqueaba mientras él me lamía el cuello y me pegaba más aún a su cuerpo.

-Hum…-La tortura seguía haciéndome efecto, pero no podía gritar.- Sí, debería de entregártela, luego llevarla con Aro, Cayo y Marco para que la maten…

-Dámela…- Entonces sentí como mi cuerpo se desgarró y al otro instante quedé completamente a oscuras.

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Así que esto era la muerte, navegar a la deriva en un mar oscuro, lleno de un vacío incontrolable. Sin pensamientos fijos, claros o llenos de algo, un recoveco de uno mismo en un espacio de nadie…

-Renesmee…- M nombre a lo lejos hizo que volviera un poco en sí misma.- Nessie…-Pero no era suficiente para hacerme salir de aquí, de mí misma.- Ness…

Entonces di un respiro largo, y abrí los ojos. A mi lado estaba Alec, mirándome preocupado. -¿Estás bien?- La cabeza me daba vueltas.

-C-creo que sí.- Sus manos frías fueron un gran remedio a mi mareo, entonces, tiernamente, me recostó en sus piernas y me mantuvo quieta, a lo cual, muy agradecida yo acepté.

-Lo siento de verdad- Comenzó a disculparse.

¿Por qué? Tú no hiciste nada malo, simplemente…bueno, no tenías porqué quedarte en mi cuarto, no fue tu culpa…

-Claro que lo fue. Tú no entiendes Nessie…Jane es especial…

Lo que pasa es que es celosa, como la mayoría de las hermanas… Intenté razonar, aunque zorra y maldita se le quedaran cortas.

-No, ella cree que soy de su propiedad, que por ser su hermano, es…llevamos muchos siglos juntos…

Entiendo…la familia queda aparte ¿no? Es una relación más fuerte…

-Renesmee, me gustas. Y tengo miedo de que intente lo que hoy, no quiero que sea tu enemiga. Ella y Marco son muy…"unidos"- Noté como lo decía con cierta incomodidad- Entonces se cree poderosa, y en realidad nadie se mete con ella…No quiero que te lastime…

No tiene que lastimarme, sé defenderme.

-Puede pasar lo de hoy, Félix te quiere de un modo que…él llega a ser cruel…

Pero tú no dejarás que me pase nada…Imágenes de su mirada fría y lejana vinieron a mi mente…no quería que me dejara.

-No te dejaré- Adivinó mis palabras.

No lo hagas, quédate conmigo. Jamás había rogado con tanto fervor a una persona.

-Claro.- Estaba muy cerca de mí. Besó con inseguridad mi cabello- Lo que me recuerda- Su tono de voz fue más ligero, lleno de vida- Tienes que pagarme…Me debes…- Bajó una tira de mi vestido y sus fríos dedos recorrieron mi clavícula. –Una mordida…-Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo cuando rozó la orilla de mi sostén, pero no fue un escalofrío común, sino lleno de… emoción.

Acercó su boca a la mía y acarició mi rostro, mi cabello, mis ojos, mi oreja, mi cuello, mi hombro y cuando llegó al escote de mi vestido, suspiró. Pero su mano continuó un camino exacto y tembloroso.

-¿Dónde me morderás?-Pregunté.

-Estoy revisando…- Tomó el final de la falda y la levantó encima de muslo, acarició un poco más allá y volvió abajar la mano.- Es que hay tanto lugares que desearía morder…

Muérdelos todos si es que no te decides por uno sólo Dije. Entonces sonrió ante mi aparente desesperación y me atrajo hacia él.

-Puedo no contenerme si empiezo…

No te contengas suspiré.

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La casa de Billy Black, a unos miles de kilómetros de Volterra, Jacob miraba al vacío mientras Leah se recargaba en el marco de la puerta. Ninguno de los dos decía nada, simplemente ella se limitaba a contemplarlo, era anormal cómo se había tomado la desaparición de Renesmee. Después de llorar, había regresado a casa y continuó con su vida. Siguió fabricando artesanías en madera, ayudando a su padre, cada vez más viejo, en el hogar. Visitando a Charlie como si Nessie lo acompañara, riendo como si ella estuviera ahí, siguió molestando a la rubia de Rosalie y recorriendo el perímetro junto a Sam… Era extraño… Hasta ése día, pues no se había presentado a la reunión del consejo, ni había bajado a desayunar, o había dado muestras de vida, por lo que Leah estaba ahí, preocupada.

-Dime Jake, no conseguirás nada con irla a buscar en todo el mundo, fue lo suficientemente inteligente para desaparecer cualquier rastro… Creo que encontrarla puede llegar a ser una tarea dificilísima…- Leah comenzó a moverse de un lado a otro, mirando con precaución a Jacob.

-¿Cómo puedes ser así de idiota, Leah?- Los ojos rojos de él la miraron con odio.- No soporto estar lejos de ella…

-Sin embargo pudiste vivir sin ella tres meses…- Agregó la chica con razonamiento.

-Pero sabía que ahí estaba, a diez metros de mí, durmiendo, soñando… y fue mi culpa si se alejó completamente…pero ahora no tolero…no soporto…me muero…- Leah abrazó a Jacob mientras lloraba. Entonces la chica lo miró a los ojos, sus ojos negros se encontraron y sonrieron, había un poco más que comprensión entre ellos dos.

-Quizá, si…- Leah lo miró indecisa.- Si tuvieras una distracción…- Jacob la miró sin entender.- Si alguien más te hiciera olvidarla…

-Yo no puedo olvidarla, ella es mi imprimación.- Dijo el chico tercamente- La amo…

-Pero…no creo que ella se enoje si…bueno…comprendería…- Entonces la chispa de la razón iluminó los ojos de Jacob.- No digo que… pero si quizá…

Entonces él se abalanzó sobre ella. La besó fieramente, introdujo su lengua casi de forma animal, ferviente de deseo y necesidad. Ella lo recibió gustosa, llena de fiereza se sentó encima de él y le arrancó la camisa que quedó tirada en el rincón de la habitación, inservible. Él besó su cuello, sus hombros mordió encima de la tela uno de sus pechos y sintió endurecerse los pezones, la oyó gemir y arquear la espalda de placer. Jacob cerró los ojos y se dejó llevar.

La sintió explorarlo, desearlo, lamerlo, besarlo… se sorprendió disfrutando cuando ella bajó e hizo algo con la lengua más que excitante. También fue una sorpresa verse a sí mismo desearla con fiereza, morderla, besarla y maravillándose de un cuerpo curvilíneo, cobrizo y proporcionado, sentir el contacto de su piel cuando desde la boca, siguió un camino con su lengua, siendo suave mientras ella tomaba su nuca y se pegaba más a él, con una fuerza casi brutal. Entonces él acomodó las piernas de ella encima de sus hombros y se deleitó con el sabor, la textura, el olor a madera y sándalo que la piel de Leah y su intimidad, emanaba. Ella se retorcía de placer, moviéndose arriba y abajo y excitando a Jacob. Entonces, dejándose de ser cuidadoso la penetró con un poco más que desesperación, jamás lo había hecho, pero ahora… Todo se iba al diablo, aquellas promesas de celibato, de castidad hasta que Renesmee lo necesitara, las noches en vela deseándola, los amaneceres prematuros soñando con ella, todo y cada una de ésas cosas se iban al carajo, junto con su cara, su sonrisa, su cuerpo de porcelana, aquélla vez en que casi hacían el amor, había empezado como un beso, tranquilo, lleno de paz, pero algo en Jake se movió cuando aventuró a poner una mano en la cintura de ella y tocó su piel, cuando se percató, ella estaba debajo de él, semidesnuda y sonrojada, pero no, no había pasado nada. Algo había cambiado en ella y desde ése día, Renesmee se alejó más y más de él, era como si lo hubiera repudiado, y él comprendió y sin embargo, luchó por el amor de ella, día a día, luchó por ella, sin descanso… Pero ahora todo se iba definitivamente, a la mierda…

-Vamos, Jake- Le incitó Leah al oído, cuando bajó el ritmo de sus embestidas.- Déjate llevar.- él asintió, pegando su cara al hombro sudoroso de ella. Pero no pudo seguir…- Déjame a mí- la chica mordisqueó el lóbulo de Jacob quien gimió muy a su pesar. Él se dejó guiar mientras ella se sentaba encima de él y comenzaba a subir y bajar, entonces Jake tomó sus caderas y las guió, rápido… Ambos gemían profundamente, y él no pudo contenerse, explotó sin importarle nada. Ella siguió moviéndose hasta que se echó hacia atrás, aún compenetrada a él…

-Renesmee- suspiró Jacob con los ojos cerrados mientras las lágrimas de Leah se escapaban.

-Sam…-Susurró ella y ambos se miraron.

-Al carajo- Murmuraron ambos y se besaron. Jacob la atrajo hacia sí y volvió a introducirse en ése cuerpo rechazado, punto muerto genéticamente, con una desesperación, con un regocijo, una pasión extraordinaria, pero…sin corazón…

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-Escúchalos Marco- Susurró Jane señalando la puerta- Escúchalos… A la puta que acaban de acobijar y al ingenuo de mi hermano…- Marco, un vampiro de piel acebollada y ojos blanquecinos, de un rojo lechoso, miraba a su amante con indiferencia.

-Querida Jane, pareciera que estás celosa.- Dijo Marco sonriendo apenas.- Y eso me desagrada…- Jane abrió los ojos sorprendida.- Tu hermano es eso, hermano-Repitió él.- No debes estar celosa de él. Lo que haga, en cambio, debería de alegrarte, por fin tiene con quién divertirse… o…¿Te gusta?- La mirada de Marco se volvió fiera, llena de advertencias que una persona tan astuta como Jane pudo descifrar inmediatamente.

-Mi amo- Jane se arrodilló a donde él estaba sentado majestuosamente y le besó una mano.- Mi corazón y cuerpo es tuyo. De nadie más, también mis pensamientos son exclusivos para ti .- Marco la miró un segundo y después, la atrajo bruscamente hacia él, la besó con fervor y la arrojó al piso con él encima.

-Espero que seas mía nada más, porque si me entero de otra cosa…- Marco lamió el cuello de Jane y se introdujo sin miramientos en ella.- Y espero que tu desempeño sea mejor que el de las últimas veces. Satisfáceme…-Jane asintió e hizo la cara a un lado, a tiempo para ocultar cuanta repulsión le ocasionaba aquél individuo tan poderoso pero anciano, decrépito y lascivo.- Satisfáceme.- Volvió a ordenar Marco asiendo de las muñecas a la rubia y acostándola boca abajo. Aún estaban vestidos pero al viejo Marco no le importaba, él tenía necesidad de un cuerpo fresco, lleno de vida, la perversión de la casi niña de la que se enamoró cuando aún Dídima estaba viva y él mandó a convertir, aunque su hermano fue un error, pues valientemente se enfrentó a Rachel, y ella no tuvo más remedio que transformarlo, fortuna para él que sus poderes lo salvaron de la muerte, pues Marco notó inmediatamente la cercanía de aquellos hermanos, y si él deseaba a la pequeña Jane, sería un obstáculo ése tal Alec. Sin embargo, resultó un gran guerrero y los poderes de ambos ayudaron a derrocar a los vampiros rumanos del poderío. Pero desde que llegó la semi-vampira, Jane se había comportado extraña, llena de rencor… y eso lo molestaba.

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-Ya ves, mi pequeña Jane, no es tan difícil complacer a un viejo como yo.-Marco sonrió y lamió la espalda de la chica.- Sólo tenías que esforzarte un poquito…- Ella asintió. Los ojos le picaban como si estuviera llorando, se sentía diferente, asqueada de sí misma y de las manos que recorrían su pequeño cuerpo, mientras Marco tomaba la cabeza de ella y la bajaba, lo único en lo que ella pensó fue en Alec y en que ojalá él estuviera en el lugar de Marco. Desgraciadamente no era la primera vez que lo pensaba…

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Ojalá les guste!

Reviews please! Yo opino que Alec se quede durante u nratín que opinan ustedes?

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