My heart's already breaking with this...
Esta, es la continuación al capi 7 de esta colección, "desvanecido con el humo". Prometo darle un final feliz a Mimi y Koushirou tambien, my bbs, didn't mean to make you suffer like this :(
Disclaimer: The characters are not mine. I'm just borrowing them.
10. Vicio
(#15 – chicas sujetando bolsa, Carrie Summertime)
Mimi y Sora
Se sentía bien, pasar un tiempo a solas con Sora. Aunque Mimi no quería pensar en el porqué de la situación, el porqué de la repentina llamada de la pelirroja.
Solo quería olvidar un poco y concentrarse en disfrutar el día con su amiga.
—¿Dónde te estas hospedando, Mimi?
Claro, obviamente eso no iba a durar. No después de que Sora se enterara de lo que pasó, y mucho menos considerando la forma en que se enteró. Era lindo de su parte, y Mimi realmente apreciaba su preocupación, pero no quería su lástima.
—¿Mimi? —llamó Sora—. Sabes que si necesitas un lugar donde quedarte, tú y Mamoru siempre serán bienvenidos…
—Gracias —interrumpió Mimi, aun así sonriendo—, Sora, muchas gracias. La verdad es que Mamoru y yo estamos temporalmente hospedándonos en casa de Koushirou. Así que no te preocupes.
Koushirou, ese era un tema que no quería tocar. Pues no sabía cómo hacerlo sin sentirse excitada y a la vez avergonzada. Sin sentir que se ahogaba en un mar de incertidumbre y arrepentimiento. Sin sentirse usada. Se había convertido en un vicio, estar con él y… No. Era mejor dejarlo ahí.
—Sabes que solo me preocupo por ti —dijo la pelirroja, sonriendo—. Eres mi mejor amiga, Mimi, y desearía que me hubieras dicho lo que pasó antes —hizo una pausa, y un gesto de su mano la obligó a pausar—, pero entiendo por qué no lo hiciste. No querías preocupar a nadie.
Mimi asintió en silencio. Y continuaron con su camino. Sus ojos color caramelo se deslizaron a la bolsa del mercado que había entre ellas. Cada una sostenía un lado, balanceando el peso. Mimi sonrió, recordando la primera vez que hicieron lo mismo.
Fue al día siguiente de regresar del Digimundo, hacían ya veinticinco años. Lo recordaba todo tan bien. La noche anterior Sora la había invitado a quedarse en su departamento, ambas estaban cansadas por todo y se fueron directo a dormir. Pero a la mañana siguiente, Mimi había llamado a sus padres, pidiéndoles permiso para pasar unos días más en Japón, y luego de obtener el sí las chicas se dedicaron a planear su día.
Su sonrisa se amplió al recordar cómo habían terminado ese día como estaban ahora. Toshiko les había pedido que fueran al mercado a comprar lo que faltaba para la cena, y todo el camino, Mimi había cuestionado a Sora en cómo empezó su noviazgo con Yamato, y al no estar cerca de su padre, la pelirroja le había respondido todo.
—No puedo creer que te hayas casado con tu primer novio —dijo Mimi, rompiendo el silencio—. Tu primer amor.
—El único —rebatió Sora con una sonrisa.
—¡Ustedes lo hacen ver todo tan fácil! —exclamó, con algo de desesperación—. Su relación es perfecta.
—No es perfecta, Mimi.
—Lo es cuando ha logrado perdurar veinticinco años.
Caminaron unos cuantos metros más en silencio, hasta que Sora abordó el tema que había querido evitar.
—¿Cómo está Koushirou? ¿Y Kana?
—Kana está con sus abuelos —respondió Mimi, y luego hizo una pausa, tratando de reprimir los deseos de hablar de más—. Y Koushirou… está bien.
—Me alegro, en serio —Sora hizo una pausa—. Tal vez es bueno que convivas con él por ahora. Así… se ayudan mutuamente a superar estas… dificultades.
Mimi tenía que sonreír ante eso, aunque estaba segura que su sonrisa no era del todo sincera. «Y mi Emblema es de la Sinceridad.»
—Me estoy acostando con Koushirou —dijo de repente, y como esperaba Sora se paralizó por completo, pero Mimi ya no le miraba—, y al principio pensé que solo sería una vez. Estaba tan dolida y… malditamente molesta; con Michael y… ¡el mundo! —frotó sus ojos en un intento de reprimir las lágrimas—. La vida me jodió, Sora, me jodió con creces.
—Mimi…
—Quería desquitarme con algo, y cuando Koushirou me besó, pensé… ¿por qué no? ¿Qué más podría perder?
—Pero, Mimi —Sora hizo una pausa, se mordió el labio consternada—, esto es… puede ser… ¿Estás bien?
—No. No lo sé —respondió—. Pero me ayuda, algo. Por unas horas, puedo olvidar mis problemas.
Lo que no dijo, era que ahora se pasaba los días pensando en una forma de salir adelante con su hijo… y las noches, con el rostro hundido en una almohada. No, no estaba bien, ya casi ni dormía, pero la alternativa era mucho peor. Ahogarse en su angustia mientras se preguntaba qué había hecho mal. ¿En qué se había equivocado? No, prefería mil veces tener a Koushirou consumiendo sus noches, sintiendo un ápice de satisfacción al pensar lo mucho que le herviría la sangre a Michael si supiera.
Porque, abandono o no, el desgraciado siempre fue un bastardo posesivo cuando se trataba de sus posesiones, y ella… Mimi siempre había sido una posesión más para él.
—Sora —Mimi se detuvo antes de entrar en la residencia Ishida, mirando a su mejor amiga con seriedad—, por favor… no se lo digas a nadie.
—Por supuesto.
En silencio entraron a la casa, solo para ser recibidas por tres sonrientes niños y un hombre rubio que trataba de no sonreír mientras les arrebataba la bolsa de sus manos. Sora besó la mejilla de su marido antes de urgirle que fuera hacia la cocina, y luego se volteó hacia los niños.
Mimi dejó que su mejor amiga se encargara de su hijo mientras ella se tomaba un momento para componerse. Requirió de todo su esfuerzo, pero logró empujar la reciente conversación hasta lo más oscuro de su mente.
Aunque sabía, llegada la noche, todo surgiría de golpe.
Finis.
En serio, prometo ver una forma de darles un final feliz.
¡Gracias por leer, btw! :)
