10-Cuenta atrás. (2ª parte)

"Ah, la música está demasiado alta! No se puede conversar!" se quejaba Wendy en el salón de la casa.

"Es una fiesta. No se trata de conversar" sonrió Cartman mientras tomaba un trago de su cerveza. Ella le miró con suspicacia.

"Entonces, para que sirve una fiesta?" quiso saber. Eric sonrió y se acercó a su oído.

"Para pasarlo bien." Le susurró. La chica le miró escandalizada y algo sonrojada, pero no pudo evitar reír un poco. Él también sonrió, hasta que alguien pasó por su lado empujándole de golpe." Eh, capullo! Ten más cuida…!" no terminó la frase al ver quienes eran.

Craig cogía su abrigo a toda prisa y se dirigía al hall casi arrastrando a Kyle. Los dos salieron de la casa con un fuerte portazo que pasó desapercibido con el ruido de la fiesta.

…..

En el jardín no había demasiado barullo. Si no hubiese sido invierno, seria la zona más concurrida de la fiesta, pero ese día pocos se atrevían a salir de la casa.

Pero Pip no tenía demasiado frio. Se había quitado los zapatos y arremangado los pantalones para meter los pies dentro de la piscina climatizada. El contacto con el agua caliente y el frio de invierno le producían escalofríos, pero eran agradables.

Damien estaba a su lado de igual manera que él sirviendo champange en dos copas.

"Quien me iba a decir a mi que acabaría el año sentado en el borde de una piscina con el anticristo?" bromeó el rubio. Damien sonrió y miró su reloj de muñeca.

"Todavía falta media quieres te llevo a casa." Aventuró con sorna. Pip le miró mientras se mordía el labio para evitar sonreír.

"No puedes dejar solos a tus invitados por mi. Podrían destrozarte la casa." El otro hizo un ademán despreocupado con la mano.

"Puedo conseguir otra." Dijo. Luego le pasó un brazo por el hombro, haciéndole enrojecer, y le pasó una copa. "Pero tú eres único, Phillip."

El rubio cogió la bebida con las dos manos y la dejó descansar en su regazo, apoyando la cabeza en el hombro del moreno.

"Sabes? Has cambiado, Damien…" comentó el pequeño. El moreno le miró. "Recuerdas lo que te dije la noche del baile? Que de momento iba a darte…"

"…el beneficio de la duda, sí." Terminó el otro divertido, volviendo a mirar hacia el agua clara."Entonces, he conseguido ganarme tu confianza?"

"Es posible." Dijo Pip. Notó como la mano de Damien le apretaba un poco más el hombro y lo apretaba más contra él. Se pasó la lengua lentamente por el labio superior. "Creo que… te quiero."

"Tweek!" gritaba Stan intentando apartar a la gente a su paso. "Clyde, sabes donde está Tweek?"

El castaño dejó de besar a Bebe para mirarle con odio.

"Evidentemente NO." contestó.

"Pero no puede haberse ido solo! Token me ha dicho que venia en vuestro coche!" insistió el moreno. Donovan le hizo unas señas para que se acercase a él y cuando lo hizo le puso una mano en el hombro y se arrimó a él de manera confidencial.

"Stanley, no sé si te has dado cuenta, pero...ahora mismo estoy un poco ocupado como para ayudarte."

"Oh, que te follen!" se quejó Marsh apartándole.

"Eso intento!" reconoció el otro volviendo junto a la chica que no podía evitar reir ante la escena.

Stan se cruzó de brazos y miró pensativo a la nada. Donde podría estar Tweek en una fiesta así de concurrida? La respuesta le vino tan clara que se sintió estúpido por no haberlo adivinado antes.

Café.

Cocina.

Se dirigió hacia allí sin perder el tiempo y cuando abrió la puerta lo primero que vio fue a un par de chicos metiéndose con el rubio, que intentaba ignorarles mientras bebía de su taza.

"Largo de aquí!" exigió.

"Gah! Stanley!" gritó Tweek poniéndose de pie al verle llegar. Los chicos cogieron más cerveza y se fueron riendo y Stan se acercó al rubio y le quitó la taza de las manos. "No-no deberías estar aquí…Kyle…!" empezó. El moreno le puso un dedo en los labios para mandarle callar.

"No digas nada y escúchame!" pidió con impaciencia. El otro asintió sonrojado. "Kyle y yo lo hemos hablado y los dos sabemos que no hay nada que hacer. Ni yo le quiero ni él me quiere."

"Pe-pero…estabais juntos!" exclamó nervioso el rubio. Marsh le cogió de los hombros.

"Tweek… Me equivoqué…" sentenció. Se paso la lengua por los labios, incómodo. "Solo quiero estar contigo."

El rubio abrió los ojos asombrado y el rubor subió de nuevo por sus mejillas.

"St-Stanley…" consiguió decir antes de que ll moreno le apretase contra él y le diese un apasionado beso. Tweek forcejeó, intentando apartarle. "Gah! No, Stan! Es-espera!"

Marsh se apartó al momento, preocupado y horrorizado por haberse precipitado de aquella manera. Tweek bajó la cabeza, cada vez más nervioso. Su tic se incrementó por la presión de todo aquello.

"No-no querrás estar conmigo… Ng! …so-solo por sustituir a Craig, verdad?" preguntó temeroso. "Yo…pu-puedo estar solo un tiempo… No…ng!...no necesito siempre a alguien pe-pendiente de mi."

Stan sonrió con dulzura y le dio un beso en la frente, sorprendiéndole de nuevo.

"Sé que no lo necesitas. Eres más fuerte de lo que todos creen y me siento muy orgulloso de ti." Dijo acariciándole el pelo. "El problema es que soy yo el que quiere estar siempre pendiente de ti. Puedo estarlo?" sonrió.

Tweek se mordió el labio, nervioso. No podía creer que le estuviese pasando aquello. Stan Marsh quería estar con él, con nadie más… Lentamente asintió y el moreno le abrazó.

"No sabes cuánto me alegro."

….

Craig frenó con brusquedad y ambos salieron de coche a toda prisa para meterse en la casa. El moreno cerró de un portazo y cogió a Kyle de la cintura, empezando a besarle de nuevo. Con impaciencia empezaron a desvestirse mutuamente en el hall.

"Dios, Kyle… No me puedo creer que quieras esto…" murmuró el moreno mientras se apretaba contra él y le quitaba la camisa. "Espero que no sea una broma pesada típica de los judíos en fin de año."

"Si vuelves a decir una tontería así a lo mejor me arrepiento." Masculló Broflovski liado con los botones de la camisa del otro. Tucker le cogió a horcajadas y lo estampó contra la pared, atacando su cuello.

"Si ahora decides arrepentirte a lo mejor te ato a la cama." Contestó desafiante. Kyle gimió. Entregarse a Craig era sin duda lo más atrevido que había hecho hacia el momento y cada vez se excitaba más al darse cuenta de que el moreno le deseaba de igual manera.

"Entonces vamos a tu habitación antes de que me arrepienta." Jadeó el pelirrojo.

Damien se quedó unos segundos mirando hacia el agua de la piscina. Pip le miró temeroso y sonrojado. Después de decirle algo así, esperaba al menos una respuesta.

"Eh…Damien?" murmuró con miedo. De repente se horrorizó. ¿Y si el anticristo no queria nada tan especial con él? Y si solo le perseguía por diversión? Acababa de firmar su sentencia de muerte en el instituto por declararse a él sin pensarlo?

Entonces Damien soltó lentamente la copa de champagne, le cogió de la nuca y se lanzó sobre él con pasión.

El impulso del beso hizo que ambos cayesen a la piscina con un fuerte chapoteo. Pip intentó salir, pero Damien le agarró con más fuerza y siguió besándole bajo el agua. Cuando se quedaron sin aire se impulsaron hacia la superficie.

El rubio empezó a respirar con dificultad debido a la repentina falta de aire. Miró a Damien a través de su cabello mojado, con ojos desorbitados. El moreno le miraba con una lujuria descontrolada.

"Te das cuenta de lo que acabas de decirme, Phillip?" preguntó lentamente.

"Que…te quiero." Murmuró el pequeño.

Damien volvió a besarle, abrazándole con fuerza. Dentro del agua Pip parecía más ligero todavía de lo que en realidad era. Le arrastró a nado hasta la pared de la piscina y se apretó contra él.

"Da-Damien!" jadeó el rubio al ver que le rompía la camisa mojada sin ningún esfuerzo bajo el agua.

"No digas nada, Phillip. No digas nada más." Le susurró mientras le besaba el cuello. "No digas nada más. Quiero que tus últimas palabras se graben en mi cabeza antes de perder el control…"

Se sumergió y empezó a besarle el pecho. Pip cerró los ojos ruborizado. El agua estaba caliente, pero el frio que le azotaba el rostro le provocaba escalofríos ahora que estaba mojado.

"Da-Damien, para por favor!" se quejó cada vez más nervioso mientras el moreno le besaba por todo dentro de la piscina. El anticristo le miró.

"Es que no te gusta?" preguntó con tranquilidad.

"Jesus! Sa-Sabes que sí, pero…! Deberíamos entrar y secarnos o cogeremos un resfriado!" se excusó como pudo. Damien sonrió y le cogió de la cintura para alzarlo hacia el borde, donde el rubio se agarró y se impulsó hacia fuera. Antes de salir notó un último beso del moreno en su espalda y no puco evitar soltar una risita nerviosa. No podía creerse lo que estaba pasando…

Damien cogió una toalla de encima de una hamaca y lo ayudó a envolverse en ella.

"Supongo que ha llegado el momento de que te enseñe mi habitación." Bromeó, haciendo un ademán con la mano para indicarle el camino hacia la casa. El otro asintió con timidez y le siguió y el moreno soltó una malvada carcajada.

"De qué te ries?" preguntó Pip algo temeroso.

"De nada." Explicó sonriente, encogiéndose de hombros."Simplemente me siento tan…"

"Feliz?" aventuró el rubio sonriendo ate aquella idea. Damien miró hacia el cielo y asintió.

"Jodidamente feliz."

…..

Una vez en ropa interior en el oscuro cuarto Tucker se tumbó sobre Kyle en la cama y empezó a besarle y a deslizar las manos por todo su cuerpo

"Estás temblando. Ya no pareces tan valiente como hacía un rato" bromeó Craig llegando hasta su zona íntima y apretando suavemente. "Que es lo que te da tanto miedo? Que esto no salga bien o que te guste demasiado?"

"No-no te tengo miedo." Contestó el otro abrazándose a su cuello. "Solo…estoy un poco nervioso." Cerró los ojos y empezó a gemir cuando Craig empezó a masajearle.

"Relájate, Kyle." Le susurró al oído. "Y date la vuelta."

"No!.Ah…Qui-quiero hacerlo de cara!" rechistó el pelirrojo, removiéndose al ritmo de la mano. Craig soltó una pequeña risita.

"No seas impaciente." Murmuró mientras le besaba el cuello. "Primero date la vuelta. Será más fácil y menos doloroso para ti."

"No sabes cómo le alivia oír eso…" masculló Broflovski rodando los ojos.

"Es que no te fias de mi?" inquirió Craig alzando una ceja divertido. Kyle le sonrió con complicidad.

"Tú mismo dijiste que no lo hiciese por las noches, recuerdas?" el moreno no pudo evitar una carcajada irónica.

"Entonces tendrás que arriesgarte." Susurró antes de besarle de nuevo.

Kenny movía la cabeza al ritmo de la música y de vez en cuando daba un trago a su cerveza. Cuando vio que Stan salía con Tweek de la cocina sonrió.

"Vaya…A quienes tenemos aquí juntitos?" bromeó. El rubio se removió nervioso y Marsh rodó los ojos. "Así que Romeo y Julieta se han reconciliado?"

"Quieres que te mate, Mercucio?" sugirió el moreno con una sonrisa.

"Nah, no te molestes. Pero me gustaría saber qué opinan Kyle y Tucker de esto."

"E-está bien."dijo Tweek. "E-ellos no pueden quejarse."

"Dudo que ahora mismo se estén quejando" comentó Kenny como si nada, imaginando lo que estarían haciendo los otros. "Ni siquiera sé si están por aquí todavía."

El rubio se mordió el labio, algo nervioso con aquella idea, pero Stan le acarició el pelo.

"Te preocupa Tucker?"

"Gah! No! S-sé que estarán bien… Kyle es genial. Craig no…ng…le haría daño nunca."

"A ti te hacía daño sin saberlo." Masculló Stan, todavía resentido con el moreno. Tweek sonrió con cierta tristeza.

"C-con Kyle no será así. Se le nota."

"Dios, eres adorable, Tweek." Comentó McCormick mirándole con amor. Dio un paso hacia él pero Stan le frenó en seco.

"Quieto ahí, pervertido. Si quieres tontear búscate a otro." Le amenazó fulminándole con la mirada.

"Al menos quedaos conmigo para brindar por el año nuevo, que todos me han abandonado." Pidió con cierta pena. Marsh y Tweak rieron y el moreno cogió dos copas y le entregó una a Tweek.

"Gra-gracias, pero yo no bebo alcohol." Explicó el rubio. "Oh, Dios…Eso me pondría de los nervios."

Kenny rió un poco, pero no dijo nada y Stan cogió a Tweek del hombre y le besó en la mejilla, haciéndolo enrojecer al momento.

"Quieres que te traiga un café?" se ofreció, inclinándose sobre él un poco para acariciarle los labios con los suyos.

"Gah! Oh, Dios! No, no ha-hace falta! Gra-gracias!" hiperventiló el otro."Bri-brindaré con esto!"

McCormick levantó su copa sonriendo y le guiñó el ojo a su amigo, el cual se separó del rubio a regañadientes.

La habitación de Damien no tenia nada que ver con el resto de la casa, todo tan minimalista y moderno. Era…bueno… la habitación de un Anticristo. A Pip le dio un escalofrío al ver las paredes negras y los posters de música rock. Los muebles eran grises y la cubierta de la cama blanca con unas letras en japonés.

"Qué pone?" quiso saber el rubio acercándose un poco. Damien le abrazó por detrás de repente, sobresaltándolo.

"No creo que quieras saberlo." Indicó.

"Estoy enamorado del anticristo, creo que estoy preparado para algunos sustos más." Sonrió el otro con nerviosismo, soltando un suspiró.

"Pone: 'Mejor reinar en el Infierno que servir en el Cielo.'" Le susurró al oído.

"Cuando muera serviré a gusto en el Cielo." Se picó Pip. El moreno le dio la vuelta y le besó en los labios.

"Cuando mueras tu alma será mía, Phillip."

"Po-por qué estás tan seguro?" consiguió preguntar el rubio algo asustado, dando un paso hacia atrás.

"Porque si sigues adelante con esto, ni siquiera Dios podrá absolver tus pecados." Sonrió el moreno yendo hacia él lentamente. Le cogió de la cintura y lo apretó de nuevo a él. "Qué vas a hacer, Phillip? Quieres irte a casa a rezar un poco o te quedas conmigo?"

"E-es que vas a dejarme elegir?" tartamudeó Pip, subiendo sus manos a los hombros del moreno con timidez.

"No" sentenció el anticristo antes de besarle con pasión.

El rubio se dejó llevar y dejó caer la toalla al suelo. Damien empezó a desabrocharse la camisa mientras le besaba y luego terminó de quitarle a Pip la suya. El rubio jadeó un poco al ver el torso del moreno, que le cogió a horcajadas y lo tiró sobre la cama, sin darle tiempo ni a respirar entre besos.

….

"Atención todos, por favor. Vamos a empezar la cuenta atrás!" anunció en ese momento el pinchadiscos contratado para la ocasión, quitando la música.

Todo el mundo se giró hacia el reloj principal, con una copa en la mano y empezaron a contar todos a la vez.

"Cuales serán vuestros propósitos para año nuevo?" preguntó Kenny divertido.

"No-no lo había pensado!" se horrorizó Tweek.

"Y el tuyo?" preguntó Stan.

"Puesto que los pelirrojos no son para mí, supongo que buscaré a algún rubio." Bromeó pensativo. "Qué opináis de Butters?"

"Que te va a mandar a la mierda si se atreves a acercarte a él." Rió Stanley.

"Me gustan los grandes retos." Sonrió McCormick.

"10…9…8…!"

"No me has dicho tu propósito, Marsh." Siguió el rubio.

"5…4…3…!"

"Conseguir que Tweek Tweak se anime a besarme." Dijo.

"Qué? Jesucristo!"

"1...Feliz Año Nuevoooo!" gritó la multitud a la vez.

Aunque de repente reinó el barullo y los gritos, todos escucharon claramente el sonido de los fuegos artificiales, procedentes del jardín.

"Stanley!" siguió impactado y ruborizado el rubio mientras los otros dos brindaban entre risas y bebían de su copa.

"Qué pasa? Solo he dicho lo que de verdad espero." Sonrió el moreno, acercando su copa a la suya para chocarla un poco y volver a beber. "Feliz Año Nuevo, Tweek."

El rubio soltó su copa y se abrazó a él, fundiéndole en un inesperado beso. Kenny les miró sorprendido y disimulando un poco se alejó lentamente. Marsh le cogió de la cintura y respondió con la misma pasión, pasándole una mano por el pelo revuelto y fino y apretándose más contra él.

"Jesucristo, Tweek… Eres increíble. De verdad que lo eres…" murmuró aturdido. El otro asintió con nerviosismo.

"No-no queria…gah!... hacerte esperar." Marsh se lanzó sobre él, besándole de nuevo.

"Por ti habría esperado lo que hiciese falta." Sonrió contra sus labios, acariciándole el cabello con ambas manos. "Pero gracias, de todas formas."

En medio de su ataque histérico, Tweek consiguió sonreir.

….

Pip se giró de golpe asustado al escuchar el fogonazo. La habitación empezó a iluminarse con las múltiples luces de los cohetes artificiales. Damien no se inmutó y siguió besándole el pecho desnudo mientras agarraba las sábanas con fuerza.

"Ya son las doce?" preguntó el rubio.

"Eso parece." Contestó el otro acercándose a los labios. Pip le apartó de golpe y se puso en pie, buscando su camisa.

"Oh, no" Me tengo que ir!" exclamó asustado. El moreno le miró con ojos como platos.

"Qué? Como que te tienes que ir?"

"Le dije a mis padres que estaría en casa a las doce!" explicó el rubio mientras se abrochaba la camisa con nerviosismo. La barbilla de Damien casi tocó el suelo.

"Phillip… Le dices a tus padres que estarás en casa a las doce…en una fiesta de fin de año?" consiguió preguntar incrédulo. El otro se ruborizó ante aquella mirada desorbitada.

"Yo-yo creía que era lo normal en estas fiestas. Cuando llega el nuevo año, uno se va a su casa, no?" balbuceó.

"Claro que no, demonios!" exclamó Damien escandalizado. "A las doce empieza la verdadera diversión!"

"Oh."

El rubio se mordió el labio, sintiéndose algo culpable mientras el moreno miraba a la nada horrorizado ante la idea de separarse de él después de lo que había pasado.

"Damien…De verdad que tengo que irme." Murmuró. El otro suspiró con los ojos cerrados y asintió lentamente.

"Esta bien, está bien…Te acompañaré a tu casa." Sentenció levantándose y cogiendo su camisa.

"No, no hace falta! Tus invitados…!"

"Mis invitados pueden irse a tomar por culo." El moreno rodó los ojos. "Si no estás en mi fiesta, no merece la pena que yo esté."

Pip asintió y se apresuró hacia la salida detrás de él. Se sentía culpable, pero en su interior sonrió ante las últimas palabras de Damien.

Tucker le besaba el hombro mientras le hacía el amor con más brusquedad de la necesaria, soltando en un momento todo el deseo reprimido hacia el pelirrojo, que no dejaba de jadear. El sonido de los cohetes retumbó en la oscura habitación.

"Mñ… Son las doce." Informó el moreno. Se inclinó más sobre él y le mordió el oído. "Feliz Año Nuevo, Broflovski." Susurró jadeante, antes de besarle la mejilla.

"Fe-feliz Año Nuevo, Tucker….!" gimió el pelirrojo. Craig se separó de él y se horrorizó. "Qué pasa? Es que piensas dejarme a medias porque haya empezado el año?"

"Oh, cállate!" sonrió el otro, dándole la vuelta para ponerlo de frente. Kyle gimió al sentirlo una vez más dentro de él, pero en esta ocasión podía deleitarse con el rostro lleno de lujuria del moreno.

"Ah…De-deberiamos…Ah…. brindar!" aventuró mientras el otro le mordía el cuello.

"Bajar a la cocina… a por una cerveza… para brindar por el nuevo año?" empezó el moreno cogiéndole con fuerza de las caderas. "O seguir…Nñ….tirándome al deseado Kyle Broflovski? Es una difícil decisión."

"Ah! Dios, Craig!" el pelirrojo cerró los ojos y Tucker deslizó una de sus manos por todo su espalda desnuda.

"Si-sigue, Kyle…Nñ… Gri-grita mi nombre." Murmuró contra su oído.

"Ng! Cr-Craig, Craig!" gritó Kyle agarrando con fuerza la almohada. Abrió los ojos y se encontró con las pupilas negras de Tucker fijas en él. "Ah…Craig…Aah!"

El moreno se mordió el labio, envuelto en placer ante aquellos gemidos y se apretó contra él todo lo que pudo, sintiendo su cuerpo contra el suyo.

Los dos gimieron y jadearon juntos durante unos segundos de éxtasis y luego se dejaron caer en la cama, respirando con dificultad.

"Di-Dios…Kyle…" murmuró Craig sin acabar de creérselo. La primera vez que se acostaba con un tío había sido el mejor sexo que había tenido hasta el momento. Broflovski apoyó la cabeza en su pecho y le miró, sonriendo de manera cansada.

"Ha sido genial, Craig. Mañana lo repetimos." Murmuró. Tucker alzó una ceja y sonrió.

"No sé qué te has tomado esta noche." bromeó hundiendo sus dedos entre los rizos del otro. "Pero McCormick lloraría con esas palabras."

"Lo único que he tomado ha sido una decisión." sonrió Kyle. Craig se incorporó y se colocó encima de él. Le besó con ternura mientras jugueteaba con sus rizos.

"Y has tenido suerte con ella?" preguntó.

"Eso depende de lo que digas." Dijo Kyle. Levantó una mano y acarició la mejilla del moreno. "Debería irme con Kenny?" Dejó caer medio en broma.

"No pienso compartirte con nadie…" murmuró Craig mirándole con determinación. Broflovski sonrió y le besó de nuevo.

Eso era lo que quería oír.

Me ha costado lo suyo, pero por fin terminé este cap!

Espero que os guste a todos. Gracias por los comentarios! ^^

Eh? Damien, qué haces aquí? No! No me pegues! No me quemes! Socorro!

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South Park pertenece a Trey Parker y a Matt Stone

Y prometo Dip en el próximo capitulo O_o

Por cierto, no sé nada de Miku, la user con la que escribía Tu Media Naranja, así que de momento esa historia se va a quedar parada. El capítulo 4 lo estaba escribiendo ella y no quiero seguirla por mi cuenta hasta que no sepa qué le ha pasado. Ya os iré comentando, lo siento.