Naruto no me pertenece. Es totalmente hecho por el gran Kishimoto Masashi (si fuera mío ya habría habido NaruSaku desde hace muuucho tiempo). Sólo uso sus personajes con fines creativos sin ánimo de lucro.
SUMMARY: Puedes verte como hombre; puedes oler como uno, puedes hablar como uno… pero nunca podrás enamorarte como uno.
La virgen jurada
Basada en la cultura de las vírgenes juradas de Albania
Capitulo 10:
Testament
Abrió los ojos despacio viendo el techo blanco. Ese olor a asepsia le limpio los cornetes y respiró profundamente.
Su bebé.
Como si se tratará de un instinto inmediato, se llevó la mano a su panza plana. El dolor la terminó de despertar. Con un sollozo trató de levantar su brazo izquierdo pero permanecía conectado a una sonda intravenosa. La vida era una maldita arrogante y desgraciada. Ahora lo sabía de antemano.
Pegó un pequeño brinco cuando se abrió la puerta de su cuarto. Volteó a ver divisando esos cabellos tan largos. Tan rojos en una época. "No, váyase", pensó angustiada viendo a la pared mordiendo su mano que estaba cerrada en un puño.
-Yo…-susurró Kushina siendo interrumpida.
-Se dieron cuenta cuando me atendieron. Aborté el bebé con ese golpe. Ahora váyase.- Se le veía tiritar de tristeza y con ese deje de angustia en su voz que suscitó en la mujer de edad una ternura profunda.
-Pero Sakura…
-No quiero que piensen que usted sabía
-Pero yo siempre supe, y no creo que seamos culpables de nada.
-Somos culpables de mentir
-Eso no es justo
-En esta vida miserable… nada es justo-giró su rostro a la ventana cerrando los ojos.
Kushina se acercó a ella para besar su enorme frente y susurrarle- Él está bien. Te envía su apoyo y vendrá dentro de poco.
-Que no venga. Comenzarán a sospechar. Me sorprende que la hayan dejado entrar.
-Hokage-sama dio el permiso. Así que no hace falta. De todas maneras lo han llamado a interrogatorio. Como a todos. Y estamos bien Sakura, mírame- la pelirroja tomo su mano con fuerza para llamar su atención. La rosa volteó viendo su semblante poderoso y valiente. Eso le dio coraje y no objetó.
-La salida verá la luz. Sólo ten fe
Sakura la abrazó tan urgente que Kushina se asustó ante la muestra tan sorpresiva de cariño.-Gracias por todo. Si algo llegase a pasar quiero que sepa que ame sus almuerzos, sus comidas y la ropa que tan gentilmente me daba. Yo sólo quería decirle gracias por no odiarme.
-No digas eso, no es una despedida-le dijo angustiada sobando su cabello.
"Claro que lo es".- Por supuesto que no- dijo Sakura tranquilizándola.
La mujer de cabellos cortos se retiró del abrazó tomando las mejillas de Kushina.-Que bonita es. Como un habanero.- Sin más las bajo.
-Su tiempo terminó- avisó un hombre con gesto rudo y voz grave.
-Vendré mañana.
Sakura tan sólo afirmó con la cabeza sonriéndole enseñando hasta el último diente. Su último presente para ella sería la mejor de las sonrisas mostrándole lo mejor de sí.
-Adiós
-Adiós
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-¡Estaba embarazada Hokage-sama!- había dicho un anciano de ropajes grises.
Ella traqueó sus dedos llevándolos después a la frente para refregar esa grasa producida por el calor de su vejez y la angustia. –Lo sé-dijo despacio.
-¡Es una puta!- gritó otro siendo apoyado por la junta.
En una enorme mesa redonda se encontraban los ancianos de la aldea, Shizune de pie junto a Tsunade. Y ella, el Hokage de la Villa, tan sólo pasando saliva maquinando una salida a todo. Pero sólo podía pensar en ese mensaje que imitó su escritura. ¿Quién? ¿Para qué? ¿De dónde tanto odio?
-Hokage-sama- la llamó Shizune con su mano en el hombro. La rubia de cortos cabellos levantó la mirada. Quería vomitar. Quiso renunciar a ser líder de Konoha. Por primera vez deseo abandonarlo todo, afianzar su decisión en lo prohibido al ser Sakura, casi su hija, la autora del delito. Pero no… nada de eso era posible.
-Tsunade-sama, esto es un ultraje a las más antiguas tradiciones. Por Kami-sama ¡es un hombre del que hablamos!- La rubia volteó a mirar con el cejo fruncido recordando aquel terrible momento.
Sakura yacía acostada en la cama recuperándose de un golpe contundente en su cadera. Con un moretón que cubría un raspón asqueroso y sanguinolento, sus quejidos eran acompañados por un llanto que no pudo frenar. Y es que fue la misma Hokage la que tuvo que agarrar su mano y susurrarle al oído-Tuviste un aborto… el bebé está muerto.
La chica tembló y chilló ahogada friccionando su vientre ya carente de vida. La rubia mordió su labio y salió de la sala para intentar calmar al grupo de ancianos que vociferaban como coyotes fuera de la sala de urgencias. Abogó a su misericordia y a la paciencia para tomar una decisión con respecto a la rosa. Casi con una súplica que ellos no supieron entender. Pero como máxima autoridad de la aldea, no tuvieron opción que resignarse a posponer un juicio inevitable. Un juicio que sería cruel, profundo y contundente: la muerte.
-Tenemos que averiguar quién ha sido la escoria que la ha preñado.
-Es igual de culpable
La rubia comenzó a zapatear rápidamente haciendo temblar el edificio. Cuando abrió sus ojos todos le estaban viendo con preocupación y temor.
-Necesitamos aunque sea su opinión…-musitó uno con cara adusta
-Bajo custodia quedará Haruno Sakura. Una vez en condiciones estables irá a los calabozos hasta su juicio.
-¿Cuál juicio?- preguntó uno al otro lado horrorizado por la simple mención de la idea.
-Un caso así jamás se vio y es sólo lógico que…
-¡Lógico no es nada!-interrumpió con puño en la mesa.
-La decisión del Hokage no es absoluta y sólo determina el cuarenta y nueve por ciento de la votación.
Tsunade abrió los ojos cuando varias manos comenzaron a alzarse- Muerte a Haruno Sakura.
-¡Esto es ridículo!-vociferó opuesta ante tanta indiferencia.
-Lo ridículo es que el Líder de la Villa este dudando de una ley.
-Una ley debe ser cambiada cuando carece de buen juicio.
-¡Blasfema!-gritó uno al fondo.
El cuarto quedó en silencio. Tsunade respiró con toda su paciencia bajando el cejo fruncido. Con ira terminaría matándolo. Y en ese momento sólo necesitaba calma.
-Señores, sólo quiero poner a su disposición en sus corazones la bondad que ostentan. Con la cual rigen a mi pueblo.
Los ancianos se ajustaron la túnica ocultando una que otra panza surgida con los años sintiéndose alabados por la rubia.
-Es una situación difícil que hemos de tomar con la mayor de la calma.
-Tsunade…-habló el que se encontraba a su lado izquierdo.- Estamos hablando de una agresión de primer grado. No de un capricho de un ninja novato. Las mujeres son para tener hijos…. No para ser ninjas.
-¿Por qué?-habló seria devolviéndole la mirada.-Con el pasar el tiempo, son los actores los encargados de evaluar si la historia no debe repetirse. Bienestar, tranquilidad y anhelos los tienen todos. Incluso las mujeres.
-Pero Tsunade…
-Hay cientos de mujeres en mi aldea que desean trabajar pero quedan relegadas a un compromiso que ni siquiera ellas decidieron. ¿Qué no es peor traición esa? ¿La de engañarse y someterse uno mismo?
-Eso suena muy bonito e idealista Tsunade. Es hora de bajar a la realidad.
-Una realidad que se forja con nuestras manos.
La habitación quedo en un mutismo silencioso. Uno de ellos habló:
-¿Ejecución?
La mayor parte de la mesa levantó la mano a excepción de Tsunade y otros tres. Tres…
-¿Se sienten satisfechos de haber decidido por la vida de otra persona?-fue lo que musitó el Hokage viéndoles con una seriedad amarga.
-Nos sentimos satisfechos de hacer cumplir las leyes.
La rubia no aguantó más levantándose con una fuerza bestial. Tomó el bordé de la mesa echándolo a volar por la habitación dejando a varios en el piso.
-Esa ley necesita ser cambiada.
-Lo que necesitamos es cambiar de líder.
Uno de los que apoyó a Tsunade en la votación se irguió apuntándole con el dedo-¡Traición!
-¡Él es el traidor!-gritó el aludido señalando a Tsunade.
-Ella… -musitó la rubia quitándose la escafandra.-Una mujer que ha gobernado esta aldea durante varios años. Y que lo ha hecho con la más fuerte convicción y amor a su gente. ¿Qué hay de malo en eso? ¿Lo he hecho mal acaso?
Todos permanecieron en silencio. Uno de ellos se levantó- Así el Hokage decida hacer transformación de ley, hay que someterla a voto popular.
-Estas decisiones son demasiado importantes para dejarlas a cargo de la gente.-argumentó uno con desdén en sus palabras.
Tsunade se sobó el cabello sudoroso volteando a mirar- El gobierno es de la gente. No al contrario.
-Que hipócrita
El silencio inundó la sala cuando vieron a una hombre con tez tan gris como la roca hacer una entrada tan sigilosa que incomodó. La rubia apretó los puños viéndole por sus ojos ya grises enmarcados por arrugas.
-Si hubiese sido otra persona, ya estarías con soga en la mano. ¿No es así… Tsunade?
-Lo hago por todo aquel que en su vida haya marcado su recorrido con entereza y convicción.
-Yo no estoy tan seguro de eso.-El hombre extendió sus brazos para dar su gran discurso- Señores, lo que tenemos acá, es un caso de favoritísimo. Ingenuo amor fraternal. Preferencia e interés. Para nadie es secreto que Sakura-kun es como el hijo del Hokage.
-Orochimaru tiene razón Tsunade-alzó la voz uno poniéndose del lado de la serpiente.- No niego la fuerza de tus palabras. Pero no puedes negar el tinte que lo acompañe.
-Es un tinte como el que tengo por todo mi pueblo. Son todos mis hijos. Esa es la verdad.
Un silencio inundó la sala. Su cara se desencajo en un gesto de derrota. Shizune veía desde un rincón con nerviosa expresión.- No hay nada de malo querer a alguien como a una familia-dijo la rubia con serenidad y ojos tiernos cansados.
-En este caso lo es. No es honorable anteponer tus afectos a los deberes y a las tradiciones de un pueblo.
-Cuando me hicieron Hokage, hicieron prometerme lealtad y amor como primer principio al gobernar. Deber, valor y justicia se debían aplicar con lo primero. ¿Por qué esto es diferente? ¿Por qué actuar con odio? Podrían ser sus hijas, hermanas o madres.
Un anciano tosió a propósito para romper el encanto de las palabras del Hokage.- Nosotros no escribimos esto, así que nada podemos hacer. Por mayoría de votos, la ejecución será en tres días. En verdad lo siento… Hokage-sama.
Sin más los hombres abandonaron la sala. Orochimaru quedó frente a ella con una sonrisita que iba perfecto con sus ojos violetas, casi muertos- Yo no lo siento. Eso te pasa por involucrar sentimientos donde no deben. Por eso una mujer en tu puesto jamás funcionará, y esto ha sido la prueba más clara.
Con su cabeza viendo hacia abajo, fue levantando los ojos como una fiera. Sin fruncir el seño y sin dar más tiempo su puño con chakra mortal asestó en pleno rostro haciendo volar al Sannin por la pared destruyéndola para caer al piso de fuera. Shizune gritó su nombre cuando la rubia salió por el nuevo acceso para caer al piso abriendo la tierra. Orochimaru aun aturdido alcanzó a sacar un kunai para ponerlo en la garganta de Tsunade cuando esta acercó su rostro al de él.
-Yo sé lo que hiciste. Ese chakra en ese pergamino. Eso fue trabajo tuyo.
-Adelante, hazlo.-Musitó tentándola.
Con una sonrisita ella se acercó a su oído para susurrarle como si fuesen amantes –Ya… lo hice.
Se levantó para limpiarse el polvo.-Acá no hay nada que ver ¡a sus labores!- gritó a los curiosos que se habían quedado quietos ante tal espectáculo.
El hombre de largos cabellos medio grises por el paso del tiempo pasó su lengua por los labios secos. El tiempo se iba con él dejando atrás los planes que habían tenido el éxito pronosticado. No podía pedir más.
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Se sentó mirando a la ventana viendo como las copas de los arboles se mecían en un vaivén casi armónico. La naturaleza en su perfección parecía no dejar nada al azar. Ni siquiera el ruidillo que se formaba por el golpe entre sí de las hojas en los arboles.
En su mayoría el follaje se tornaba café. El otoño llegaba tan suave como mermelada al pan en las mañanas. Dejando una capa fina de sabores y olores devengados en una brisilla un poco fría.
Entonces su vientre resentido llamó su atención y su vista se dirigió a la puerta donde veía las sombras de pies. De seguro ninjas custodiando su cuarto. Como si hubiese cometido la peor de las traiciones. Ahora que lo analizaba no le parecía tan grave. Derecho a ser feliz sin dañar a nadie. ¿Era tan bestial eso? ¿Acaso era tan terrible?
Llevó su mano al cabello y lo sintió un poco más largo de lo común. Rió para sí y recordó cuando lo tenía mucho más extenso. Si, le apetecía dejarlo crecer. Ya no importaba, y se encargaría de cuidarlo. Moriría como toda una mujer que había vivido el camino de un hombre. Ambos lados de la moneda y las dificultades que conllevaban las dos cargas.
Tranquilidad, respiró suelta dejando que el viento casi marrón que antecede al invierno le bañara el rostro cansado.
-Destino, es hora que te moldees con mi decisión. Así sea la muerte, la escogí yo… y no me lo vas a quitar.-Y sonrió.
Llevó su mano al vientre cerrando los ojos. El zumbido inundó la sala. La curación fue rápida y precisa. Sólo quedaba uno que otro raspón sin importancia. Lo vital ya estaba sano. Sonrió contenta orgullosa de su habilidad recostándose solo para disfrutar de las sábanas.
¿Por qué la gente pasaba de esas pequeñas cosas de la vida? Tanto correr, tanta preocupación. Tanta planeación para un futuro que a veces ni llegaba. Que pérdida de tiempo.
Cerró los ojos abriendo sus manos para acariciar la mayor parte de tela y agarrarla. Estaba fría y suave. Frunció los labios para mover las piernas y sentir toda la cama con su cuerpo. ¡Qué bien se sentía! Se arrejuntó como un gato en posición fetal viendo a la ventana.
-Igual tengo miedo-dijo en voz suave cerrando los ojos para no llorar. Aunque por dentro se imaginaba gritando del dolor y desconsuelo. Qué bien olía la funda de la almohada. Ese era su ahora. Se sentía cómoda, con su cabello creciendo, y podía tener una cama para ella. Siempre era mejor concentrarse en el presente.
-No me dejaron venir a visitarte-dijo el hombre entrando sigilosamente por una ventana en lo más alto del techo.
-No me dejan recibir visitas. Kushina fue un caso excepcional-dijo con los ojos cerrados y la cabeza a otro lado.
-Sakura-chan… -no diciendo mas se arrimó a ella como gato con frío. Abrazó su vientre lastimado besándolo por encima de su bata. La mujer no abrió los ojos pero pudo sentir como las lágrimas inundaban sus parpados y se escapan por el rabillo. Aguanto sus chillos para no llamar la atención del guardia afuera pero hipó tan fuerte que su pecho se contraía de arriba abajo. Junto al temblar de las manos de su hombre que ahora parecía un niño al llorar tan amargamente y besar su panza como si fuera de oro.
Naruto se irguió quedando parado a su lado viéndola desde arriba. Se puso de cuclillas y tomo una mano de ella por debajo de las cobijas. Dos lágrimas bajaron por su rostro con chivera quedando casi que atrapadas entre el vello facial.
-¿Por qué lloras?
-Por todo… por el bebé.
La rosada extendió su otra mano para llevarla donde su amante que no parecía encontrar un consuelo.- No debes hacerlo-musitando mientras acariciaba la cabeza mona como una madre.- ¿Cómo estás? ¿Cómo va tu mamá?
-Destrozada. No sabemos qué hacer.-Refregó su cabeza contra la mano de ella- ¿Qué hacemos?-preguntó perdiendo la calma.
-Estar tranquilos.
-¿Cómo puedes decir eso?
Sakura se levantó quedando sentada en la cama viéndole ahora ella desde arriba. Sonreía tranquila y segura. Sus caricias no cesaron. -Porque estoy agotada de huir. Porque a pesar de haber pasado esto. Voy en calma… por fin puedo mostrar lo que soy y sin remordimientos. Que tenga que venir lo que tenga que venir. Yo… estoy tranquila.
-¡Sakura-chan, te van a matar!-dijo abriendo los ojos lo más que pudo pellizcándola con sus manos en las piernas de ella.
La mujer le miró seria tratándole de dar firmeza en el momento.- ¿Quieres irte?
-No, yo estoy acá.-le respondió muy serio.
La chica rió burlona muy aniñada por primera vez- No seas tonto. ¿Quieres irte de acá? Irnos de Konoha. Huir. Aun lo quiero hacer.
Naruto afirmó con la cabeza sentándose junto a ella acariciándole el cabello con afán. Con una entrega tan endemoniada que se lo engrasaba con cada ida y venida.- Vengo esta noche
-Me llevarás cargada. Aun no me puedo mover muy bien.-le susurró caprichosa picándole un ojo.
-Eres mi bulto personal.
Sin más el atardecer inundó la habitación. Ahora ella con toda su pasión reforzaría su fuerza, pensaría en su bebé no nato, y el valor pasaría con su sangre llenándola de vida con cada respirar. Vio a la ventana por donde había desaparecido su amigo de infancia, su novio de años, amante de toda la vida y padre de su hijo. Ya no había más opciones por las cuales decidir, y ella tampoco le interesaba saberlas. Ante la caída de las estrellas el nuevo camino estaba hecho.
Continuará…
I don't know. Yo espero ya terminar y no decir es pero nada. Eso apague y vámonos.
Sandeces Random
-Quiero irme a vivir a una montaña, llamarme Lluvia. Vivir del sol y esperar mi ovni a Felicidonia.
-A los que comentan y leen gracias. A los que solo leen también y dulces, nubes, sol y arcoíris.
-Testament o "Testamento" pertenece al OST Tsuioku Hen (Rurouni Kenshin, a.k.a mi anime/manga favorito).
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Miyuki Uchiha
Escuchando Cavalleria Rusticana Intermezzo de Pietro Mascagni
