Capitulo ¿?
¿Realidad o fantasía?
No entendía lo que ocurría a su alrededor, ¿Por qué estaba ella en el olimpo? Una simple mortal, mas los dioses no se percataron de su presencia, o al menos eso intuyo la amazona de cabellos dorados. No sabia que hacer, irse, acercase… meditándolo unos instantes, decidió marcharse, como lo haría, no lo sabia, lo correcto seria encontrar al pequeño que la había llevado aya; si. Eso haría, pero su búsqueda no fue muy lejos, frente a ella, apareció aquel pequeño que se abrió paso entre los dioses para llegar a una especie de cuna dorada muy fina y hermosa. Tenia miedo, si se acercaba era muy probable que los dioses si se percatasen de su presencia y la mataran por profanar aquel lugar santo. No. tenia que decirle al pequeño que la regresara a la tierra, así que haciendo acopio de valor, se dirigió hacia ellos con paso firme, mas su sorpresa no fue otra, al percatarse de que los dioses no la veían o escuchaban, aprovechando esto, se acerco a la cuna, donde se encontraba el pequeño peliazulado que yacía a su lado; poso su mirada y su asombro fue mayúsculo al vislumbrar a la pequeña diosa mas hermosa que sus ojos mortales hayan visto, no pudo ignorar la sensación de familiaridad que le proyectaba la pequeña, el pequeño le regalo una mirada y le sonrío, ella le retorno el gesto, el pequeño se acerco a ella y la misma se agacho para estar a su altura - ¿era esto lo que querías que viera? ¿a la pequeña diosa que acaba de nacer? – pregunto ella tiernamente acariciando sus cabellos, mas el pequeño no contesto, tan solo alzo sus pequeñas manitos y toco su frente… todo se oscureció.
¡Julia! Julia, puedes escucharme? – se escuchaba a lo lejos, mientras la joven amazona parpadeaba lentamente, abriendo sus celestes ojos azules - ¡dios que susto me has dado, pensé que estabas muerta! – culmino la voz mas calmada
¿Qué… que paso? – musito la rubia sentándose lentamente
Eso quiero que me lo digas tu – replico Sofía consternada – te seguí hasta aquí, cuando te vi que corrías como loca persiguiendo algo que no vi - concluyo la chica cruzándose de brazos
¡es cierto, el niño, adonde se fue!? – pregunto la chica exaltada tratando de levantarse provocando que esta se tambaleara y cayera en los brazos de la amazona de baltander
Oye, calmada, cual es la prisa? ¿y de que niño hablas? Recuerda que aquí ya no hay niños, todos ya son chicos adultos recuerdas? – dijo la chica con sarcasmo – que fue lo que paso?
A ciencia cierta no lo se… me dirigía acá, para ver a la matriarca y derepente…
De repente…
No… olvídalo, no me creerías si te lo dijera – concluyo pensativa la chica mientras miraba al cielo
Bien, entiendo, no me lo cuentes si no quieres, pero bajemos de aquí, antes de que alguien mas nos vea, nos pueden sancionar – insto la amazona peliazulado
Con un rápido salto, ambas cayeron a la entrada del templo de la matriarca, Sofía le dirigió una mirada de duda a la chica a lo que esta solo contesto con una mirada reconfortante, en señal de que estaba bien… o al menos eso pensó, ¿Qué demonios fue lo que le acababa de ocurrir? Lo resolvería de inmediato, por ello fue a ver a la matriarca. Con movimientos rápidos, se adentro en el palacio llegando rápidamente a los aposentos de la misma. - ¿Qué deseas aquí? – le pregunto uno de los custodios de la puerta – quiero ver a la matriarca – en estos momentos no es posible, esta en una reunión con el consejo y… - ¿Cuántas veces he de decirte amino, que no me niegues cuando mis hijas necesiten de mi? – se escucho tras las espaldas del chico pelo verde – matriarca… yo… yo…. – ya, olvídalo, que no vuelva a pasar – dijo la anciana suspirando – ven Julia, esperaba tu visita – concluyo la anciana desapareciendo tras la puerta, seguida por la chica de cabellos dorados - ¿Qué es lo que deseas de mi? – pregunto la matriarca sentándose en su fina silla – pues… - comenzó a decir la chica dudando de la reacción de su madre adoptiva por así decirlo – no tengas miedo, y dime que ocurre – la insto la anciana regalándole una sonrisa – últimamente he tenido unos sueños extraños… pareciera como si los dioses quisieran decirme algo, mas no se que es, no se comunican directamente conmigo, como antes – explicaba la chica cabizbaja - ¿Qué crees que sea? – en serio quieres saberlo? – pregunto la matriarca con tono de misterio lo que incomodo a la chica – tarde o temprano llegaría este día, así que no veo porque no debas saberlo- comenzó la anciana con voz calmada – como bien sabes, fuiste trajina aquí a los 16 años para entrenarte y perfeccionarte en las artes del combate y el cosmos, pero… ¿te has preguntado cual es tu procedencia? – la chica no sabia que responder, solo sabia que la dulce anciana Astra la había criado pero no sabia nada mas, no sabia quienes eran sus padres, si tenia hermanos, o algún familiar, lo único que sabia a ciencia cierta era que era especial, no porque la anciana Astra se lo dijera, si no porque a medida que crecía descubrió tener dones que ningún otro humano poseía – veo que no – interrumpió la matriarca sus cavilaciones – pues veras… tus padres no te abandonaron porque quisieron, mas bien lo hicieron para salvarte la vida… - ¿Qué?, pero… - por ende no los recuerdas, ni tienes nociones de tu pasado, no puedo decirte mas… tu misma debes descubrir quien eres y si los dioses te están enviando señales para que lo hagas, eso es lo que debes hacer, se que lo lograras, así que esfuérzate y se atenta, quizás cuando los descubras, te llevaras una gran sorpresa… ahora anda, ve a empacar, recuerda que partimos a Grecia dentro de dos días – si matriarca y… gracias por escucharme - dijo la rubia, saliendo lentamente de la presencia de su madre adoptiva.
sabes que no debes intervenir – dijo una voz femenina proveniente de las sombras
lo se… pero la pobre chica merecía unas cuantas pistas no crees – replico la anciana mirando a la mujer de reojo
mas de las que le estoy enviando? Setsuna, sabes que si interfieres directamente podrías causarle a Psique un gran problema
no te preocupes Hécate… solo le dije lo que ocurrió, no quienes eran sus familiares, además, ella es muy inteligente, no dudes que lo descubrirá en poco tiempo
lo se, solo no hagas o digas nada imprudente ¿de acuerdo?
Claro, puedes estar segura que no lo hare
Bien… hasta entonces – dijo la diosa del destino, desapareciendo en las sombras
Una joven de largos cabellos púrpuras y ojos celestes, se encontraba vislumbrando el cielo desde el balcón. Saori no sabia de quien era aquel extraño cosmos que hace días había sentido; ¿Acaso la proximidad de una nueva batalla santa se acercaba? ¿No tendría ella unos días de descanso nunca? Suspiro lentamente cerrando sus ojos, para ser diosa de la sabiduría, eran pocas las cosas que conocía, mas había hecho su trabajo de protectora de la tierra. Unos pasos cercanos detuvieron sus cavilaciones. – no deberías preocuparse mi señora – dijo una melodiosa pero masculina voz detrás de si – si ocurriese algo, estamos aquí para protegerla – concluyo el caballero dorado de virgo – lo se shaka, pero no me gustaría verlos involucrados nuevamente en mas batallas – musito la diosa solemnemente – la tierra ha sufrido ya demasiado – mi señora, ¿sintió aquel cosmos? – si… aun no se de quien se trata pero sea quien sea es muy poderoso, por ende debemos ser cautelosos… por cierto ¿ya terminaron los preparativos para el arribo de las amazonas? – si mi señora, ya todo esta listo – dijo el virgazo sutilmente – bien, solo nos resta esperar a que nuestras nuevas compañeras de armas arriben y ver como se desarrollan los combates… y shaka… no te preocupes por mi… estoy bien – si mi señora – dijo el virgazo regalándole una reverencia, saliendo de los aposentos de su diosa.
con que pisque ha estado en la tierra todo este tiempo… bien… creo que es hora de averiguar de quien se trata y darle un regalo de bienvenida… no lo crees así Leto? – replicaba una mujer de largos cabellos rojos como el fuego, fulgurantes ojos verdes, de tez blanca y delicada, de aspecto delgado y femenino, ataviada de una tunica rosa pálido de un solo hombro
si mi señora Hera, ¿Qué quiere que haga? – dijo su subordinado arrodillado ante ella
por ahora nada, solo averigua quien es y una ves hecho esto… necesito que la mates
como ordene mi señora – dijo aquel maligno hombre desapareciendo en el aire
veremos que hacer para defender a tu hija Themis… - concluyo la diosa riéndose maquiavélicamente.
