Aquí viene mi último capi antes de Navidad, en el que aprovecho para felicitaros las Navidades a todos. Pretendía ser un capitulo cortito y tal pero como siempre ocupa lo suyo. Pero esta vez lo que digo es bastante trascendental…así que espero dejaros con mayor intriga de la que ya podéis tener.
Bueno sin más os dejo con él.
Besos
P.D. A las amantes de Draco (me cuento como una de ellas, aunque no en este fic. Quiero ser imparcial ) no me matéis. Ya sé que últimamente es mejor mandarle a freír espárragos porque está inaguantable, tal y como yo le veía antes de aficionarme a los Dramiones, pero es que quiero que madure. Porque de verdad os prometo que madurará.
Venga Ciao, esta vez si que me piro y os dejo leer.
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Una tontería llamada amor
-¿Por qué crees que dijo aquello? Lo de que no pensaba casarse conmigo. –preguntó Draco aquella tarde mientras él y Blaise molestaban al calamar gigante tirando piedras.
-No lo sé, quizás porque no pensara hacerlo.-se encogió de hombros
-¿Crees que lo conseguirá? Digo, lo de no casarse conmigo.- volvió a preguntar Draco haciéndose el indiferente.
-Probablemente no. Vale, es Pansy y tal pero, -hizo una pausa y tiró una piedra que solo consiguió saltar dos veces- tus padres y los suyos… Son demasiado, incluso para ella.
-Lo dices como si fuera algo malo-se quejó Draco
-Es que es algo malo- se defendió Blaise- A ver, tío, no me malinterpretes. No es que me parezca mal que tengas esposa y tal, pero ¿no puedes ser alguien a quién tu ames?
-Eso es una estupidez- sentenció Malfoy como quien está a la vuelta de todo.
-¿Cuál? ¿Lo de querer tú con quién tienes que casarte?- Blaise abrió mucho los ojos
-No. Bueno sí, en parte. –Blaise le miró sin comprender- Lo del amor. Eso sí es una estupidez.
-No entiendo porqué ha de serlo- se ofendió Blaise
-Pues porque lo es, porque la gente no se enamora. Al menos no los que son como nosotros. Es de débiles.- sentenció Malfoy
-Eso lo dirás tú. El amor es muy poderoso, de hecho debe ser la magia más poderosa que existe. –Pasó por alto el bufido de Malfoy – lo único que muchas veces nos inunda y no sabemos canalizarla bien. Por decirlo de algún modo.
-El amor es una tontería, de verdad. ¿De qué te sirve todo el amor que sientes? –le preguntó Malfoy con retintín.
-¿Por qué tiene que servir de algo? ¿Qué pasa que si no consigues nada a cambio no es amor? Por Merlín, Malfoy. Estamos hablando de un sentimiento, uno que se da a cambio de todo y de nada. Pero claro, es cuestión de escoger a la persona indicada, sino nada tiene el mayor sentido. – aclaró Blaise
-Como si tuviera algún sentido lo que estás diciendo- suspiró Draco con desprecio
-¿Qué pasa? ¿Aún no te has enamorado?- le preguntó Blaise con picardía
-Obvio que no, ya te he dicho que es una patochada. –repitió Malfoy con voz cargada de exasperación. -¿Tú sí o qué?
Blaise se encogió de hombros. ¿Qué quería que le dijera?
-¿Qué me dices de Weasley?-preguntó socarrón Malfoy –Últimamente no le quitas el ojo de encima.
-Está buena.- dijo secamente mientras tiraba otra piedra al lago.- Pero es Gryffindor, ya sabes.
Está buena. Eso era todo. ¿De verdad eso era todo? Lo dudaba mucho. Todo lo que le había dicho a Malfoy era cierto. Igual que Pansy, sabía que los Slytherin podían amar; esa fiebre loca de que los Slytherin eran unos sangre frías era una tontería. La última moda, desde la época de Voldemort. ¿Por qué la mayoría de los magos de Slytherin se había malogrado? Fácil, sencillo. Porque como Voldemort era de allí habían estado más en contacto. Y esto ya se sabe, el negocio familiar se debe seguir y más cuando ningún hijo es excluido. Pero de ahí a no amar, había un buen trecho.
Aún recordaba las palabras de su abuelo cuando siendo niño le preguntó que era aquello: "Es como un dolor de cabeza muy grande. Al que además se le une uno de tripa y otro de corazón." "¿Y eso cómo puede ser?" No lo había entendido. ¿Tanto te podía doler el cuerpo y que nadie notara nada? Si cada vez que le dolía la tripa su madre lo notaba a distancia y le hacía guardar cama durante semanas. No podía imaginarse lejos de su madre y con ese dolor, y menos aún disimulándolo. "El dolor de cabeza es por la niña de tus ojos. Tiene unos ojos que te quitan el sueño, y su piel es tan suave que te da miedo tocarla por si se rompe. Pero no quieres que nadie la toque, pues pueden hacerla daño. Sabes que tú nunca se lo harías ya que la quieres demasiado. Y si encontraras a alguien capaz de cuidarla mejor que tú, se la darías. Aunque nunca la quiera tanto como tú lo haces." "El dolor de corazón es por todo lo que sientes. Los sentimientos son unas cosas raras. Son como las nubes, vapor y aire. Pero que pesan mucho, sobre todo dentro de uno mismo. Y generalmente duele mucho sacarlo. Y estos sentimientos se te quedan ahí –señaló el pecho- y a veces hacen daño. A veces, incluso te hacen llorar. Pero te basta una sonrisa que venga de ella para que le perdones todo el dolor que te ha causado. Porque los sentimientos que tienes dentro te hacen perdonarla. Y siempre te duele más verla llorar a ella que llorar tú por ella. De hecho, le robarías todas las lágrimas y te las quedarías para ti con tal de que ese dolor nunca la dañara" "¿Y el dolor de tripa?" "Eso es por culpa de las mariposas." "¿Qué te hacen las mariposas?" "Lo cambian todo, son las principales culpables de toda esta tontería. Sí, una tontería llamada amor." "¿El amor es una tontería?" "Sí, pero es la tontería más hermosa, poderosa y peligrosa que puede existir"
"¿Y cómo sabré cuando me he enamorado?" Preguntó el niño "Las mariposas te avisarán"
Las mariposas le avisarían. Eso le había dicho su abuelo, pero lo que no le había explicado antes de morir era que hacer contra esas mariposas. Porque Ginny Weasley no era solo una chica de Gryffindor que estaba buena. Ginny Weasley era la creadora de las mariposas sobre las que su abuelo le había hablado. Su pelo, sus ojos, su piel. Todo en ella era tan perfecto, tan utópico como le había explicado. Ahora jugaba con ella, llevándola de un lado del estupor a otro pero cuando ella hacía lo suyo propio entonces él caía en la trampa como una mosca ingenua. Ella era como una araña, tejía su hilo y él se veía caer en ella, dónde seguramente no habría piedad. Sacudió la cabeza al pensar en Ginny como en una araña. Más bien era como una rosa. Una rosa negra. Hermosa y más delicada que cualquier otra, una rosa que la vida ya le había dado su color. Un color llamado dolor. En esta vida todo tenía un nombre diferente. Ella era su rosa. Con pinchos llenos de veneno, una rosa letal. Con pétalos bañados de un perfume que recordaba a parajes prohibidos. La rosa de un sueño, su rosa. Igual que la que tenía tatuada en el omoplato.
Al lado suyo Malfoy mejoraba su puntería en el lago. No parecía estar pensando en nada, solo estaba concentrado en no errar el tiro. Bueno, de hecho sí pensaba, pero nada que llamara mucho la atención. Pensaba en la comida que le esperaba en el banquete, en el próximo sábado en Hogsmeade, en la fiesta de Halloween, en porqué Pansy habría dicho aquello y en qué harían los padres cuando lo supieran. Porque Malfoy no era como Zabini. Zabini sí sabía enfrentarse a los hechos, sabía conocerse a sí mismo, a no negar la evidencia. Porque cuando el amor te atrapa no hay nada que puedas hacer para negarte a él. Y mintiéndote solo alargas más la agonía. Pero Malfoy no lo sabía, creía que valía con no pensar en ello. Y por eso mismo apartaba las cosas de su mente. Aunque eso no quisiera decir que las ideas se fueran de su subconsciente.
-Gryffindor… La verdad es que la sangre sucia también está muy bien.
Blaise esbozó una media sonrisa. Se imaginó a su amigo pensando lo mismo que él. ¿Cómo compararía a Granger? Pobrecita, cualquier comparación viniendo del rudo de su amigo sería como una bofetada para cualquier chica. Vale que todas las de Slytherin decían que era como un dios en la cama pero para conquistar el corazón de una mujer se requería algo más. Y ahí Malfoy brillaba por su ignorancia. Además era ridículo. Malfoy y Granger. Por Merlín. Malfoy, el nombre lo decía todo, y una sangre sucia. Era tan patético que producía risa. Él, por lo menos, se había enamorado de una bruja, no alguien de una escala menor. Aunque a él la chavala le caía bien. En fin, eso era lo que tenían los prejuicios de toda una vida. Un lastre incapaz de sacarse de encima.
-Necesitamos ayuda.-sentenció Hermione después de oír el relato de Harry y de Pansy
-¿Y quién nos puede ayudar?- inquirió Pansy
-Ginny, Neville…Dumbledore.-comenzó Hermione pero Harry negó con la cabeza.
-Dumbledore no.
-¿Por qué?
-Porque no es de su incumbencia
-Harry. Hay cinco desaparecidos en el castillo. Por supuesto que es de la incumbencia del director.
-No me refiero a eso. Digo que no ha de entrometerse.
-Ah no ¿y se puede saber por qué?
-Eso es algo entre los Gryffindor y los Slytherin. Él es neutral
-Pero…
-Ya basta.- Gritó Pansy cansada de la batalla oral que tenían Harry y Hermione- Mi hermano está ahí, dónde quiera que sea ese sitio, y quiero sacarlo de ahí cuanto antes.
-Oye, no te hagas la víctima- la riñó Herms –Que Ron también está ahí.
-Y Luna, y Clara. Por eso no vamos a discutir sino a organizarnos. –dijo Harry
-Muy bien, ¿y qué propones que hagamos? –preguntó con acidez Hermione
-Podemos contar con Neville y Ginny, ¿no? Bien, pues que ellos se queden aquí mientras nosotros nos vamos a por ellos y si no vuelven entonces, y solo entonces pueden avisar a Dumbledore. Cuando llevemos una semana desaparecidos. ¿Vale? – propuso Harry
Las dos chicas asintieron. Pero Pansy todavía tenía una duda.
-¿Y a dónde se supone que vamos? Digo, ¿dónde está la puerta?
-En el pasillo de encantamientos, en un cuadro. –dijo Harry mientras Hermione corroboraba todo.
-Venga, nos separaremos para ir a buscar a estos dos. –propuso Pansy – Buscadles vosotros, que os harán más caso que si voy yo.
-¿Y qué vas a hacer tú?- pregunto desconfiada Hermione
-Iré a la habitación de mi hermano por si se nos ha pasado algo por alto.
Ya reunidos los cuatro Gryffindor en la Sala Común Harry tomó la palabra y les contó, con menor detalle, todo lo que sabían. Neville palideció y por un momento no pareció querer salir del estupor. ¿Qué se habría tomado Harry para decir aquello? Y encima Herms asentía a todo lo que él decía. Pero el hecho de que Ron no estaba y Luna tampoco era lo que mayor credibilidad les daba. Asintió y les prometió que haría exactamente lo que les habían pedido.
-¡Yo tengo que ir!- gritó Ginny a su lado
-No, Ginny, -negó Harry
-Sí, Harry, es mi hermano…-musitó con voz débil
-Lo sé, pero es más seguro que estés aquí. –le dijo él tranquilo, decidido a no dejarse avasallar.
-Mira, no me digas qué es más seguro y que no lo es para mí- sentenció ella echando chispas por los ojos- estoy harta. Que sea la menor de mis hermanos y de mis amigos, y encima sea chica no quiere decir que no sepa defenderme yo sola.
-Pero…-Harry comenzó a perder su seguridad
-No, -se revolvió Ginny- cuando yo desaparecí en segundo mi hermano revolvió cielo y tierra para ir tras de mí. No pienso quedarme atrás. Será un terco, un pesado, un sobreprotector, a veces un hipócrita, un cobarde…pero también es un cielo de chaval, un amigo por el que vale luchar y sobre todo es mi hermano. Y no pienso dejarle atrás, sea seguro o no.
-No vas a ir, Ginny no hay más que hablar. Iremos Hermione, Pansy y yo- dijo por fin Harry.
-¿Pansy?- la voz de Ginny se quebró
-Sí, Pansy Parkinson.- dijo produciendo un silencio sobre los demás
-¿Qué te ha pasado?-sollozó de pronto Ginny- ¿Qué ha sido del Harry del que me enamoré una vez? ¿Quién eres tú?
-Soy el mismo de siempre –intentó coger su mano pero ella le rechazó de un manotazo
-No me toques. –gritó antes de salir corriendo de la Sala Común.
Hermione se levantó y, al igual que Harry, intentó seguirla pero Neville les detuvo.
-No, dejadla sola. –Los dos le miraron- Necesita estar sola. Mejor será que os vayáis a la cama para que mañana podáis marcharos. En cuanto a mí, haré lo que me habéis pedido pero no pienso detener a Ginny. Tiene el corazón tan grande que os aseguró que le cabe tanto el valor como la fuerza suficiente para ir tras su hermano.
Dicho esto se subió a la habitación, dejando a los otros con las palabras en la boca. Cuando subía se cruzó con Pansy que bajaba corriendo, emocionada. Ella no le miró pero él sí. No podía creer lo que Harry había dicho. Había sido como una traición al corazón de Ginny. Sacudió la cabeza con pesar y entró en su dormitorio. Cogió un pergamino y una pluma y comenzó a escribir. Tenía mucho trabajo por delante.
Mientras, Pansy bajaba los escalones de dos en dos. Llegó hasta Harry y Hermione cuando estos aún no habían digerido las palabras de Neville.
-Chicos…-les llamó Pansy- ¡Eh!
Los dos la miraron y Hermione chaqueó la lengua.
-¿Qué pasa Pansy?
-Mirad lo que he encontrado- dijo tendiéndoles una hoja de un libro que claramente se veía arrancada.
Es como otra dimensión. Una parada en el tiempo donde el tiempo se repite. Una y otra vez la maldición se reproduce. Todos saben cómo detenerla, nadie quiere hacerlo. Porque nunca terminará. Es un ciclo, tal y como él prometió. Pero las ánimas que allí descansan sí prometen una cosa: la muerte.
Porque Hogwarts no fue el primero, así como tampoco fue el único. Y sus fundadores no fueron los que dan nombre a las casas; sino aquellos en los que aún vivía el recuerdo de sus héroes.
-¿Qué significa esto?-preguntó Harry incrédulo
-Significa…significa muchas cosas- Hermione estaba atónita. Todo lo que estaba escrito en Historia de Hogwarts podía ser mentira. Al menos lo referente a su fundación- Significa que Hogwarts no lo fundaron Godric, Salazar, Helga y Rowena. Significa que ellos fundaron otro colegio, no este. Y es en ese castillo dónde están Ron y los demás. Y también significa que para ellos el tiempo se ha parado.
No podemos salir. Esto está oscuro. ¡Pansy! ¡Clara! Los ojos se me inundan de lágrimas. ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy? Veo negro a mi alrededor, un negro que me absorbe y me incomoda. Una negrura que amenaza con tragarme y no dejarme regresar. Pero yo quiero regresar. He prometido que volvería. Se lo he prometido. A los tres. A Clara, la única amiga que he tenido. Que ha decidido dar todo lo que tiene por ayudarme en esto. Porque ella sí tiene algo que yo jamás tendré. Tiene una familia que la quiere, unos amigos que daría todo por ella, tiene un pasado al que regresar en busca de fuerzas para seguir adelante. Y más aún, tiene un futuro, un futuro lejos de la muerte, con la oportunidad de ser ella misma. Yo solo tengo a mi hermana y a ella. A Pansy y a Clara. Y no dejaré que las ocurra nada. No debo olvidarme de quién soy y qué hago aquí. Debo salir de esta oscuridad y enfrentarme a la verdad que he estado buscando.
Veo una luz, ¿podría ser? ¿La salida? Pero, ¿qué salida? ¿Será que…estoy muerto? La luz al final del túnel…Avanzaré.
