Akari estaba en shock. No solo ya nadie podía verla, sino que incluso ella misma ya empezaba a no verse. Estaba empezando a hacerse transparente, signo evidente de su inminente desaparición. Akari quería llorar, pero no podía, las lágrimas no salían. Por más que lo intentaba, no había forma.

-¿Por qué…? ¿Por qué no puedo llorar? – Akari intentó sonreír. – A lo mejor… A lo mejor es que ya he asumido que voy a desaparecer. Sí… Debe ser eso… Voy a desaparecer, ya nada puede impedir eso. Lo he intentado impedir de muchas formas, y ninguna ha funcionado. Ahora ya ni siquiera yo puedo verme. No hay nada que hacer. – Akari bajó la cabeza y cerró los ojos, y con una sonrisa, siguió. – No puedo perder el tiempo aquí. Quiero verlas… Quiero verlas a todas, una última vez… Quiero despedirme de todas.

Akari bajó las escaleras, con el uniforme escolar, pues no consideraba que ir en pijama fuese la mejor manera de despedirse. Fue a la sale de estar, y allí estaba Akane, estirada en el sofá, durmiendo. Akari se acercó y se puso delante de ella.

-Onee-chan, quiero agradecerte todo lo que has hecho por mí. Desde pequeña siempre me has cuidado. Siempre has estado a mi lado, tanto en los momentos fáciles como en los difíciles. Me has acompañado en las buenas y en las malas experiencias. Siempre has estado allí cuando te he necesitado, y siempre has escuchado mis problemas y me has ayudado a solucionarlos. Por eso… Eres la mejor hermana que puedo tener. Te quiero, onee-chan.

Akari intentó acariciar la mejilla de su hermana, aun sabiendo que la iba a atravesar, y efectivamente, eso pasó, pero para Akari, el simple gesto de acariciar a su hermana, aunque no pudiese tocarla, fue suficiente para hacerla sentir feliz. Akari se hubiera quedado allí toda la tarde, con su hermana, pero no tenía tiempo para eso, así que se dirigió a la escuela para poder ver por última vez a sus amigas. Primero se dirigió a la sala del Consejo Estudiantil, encontrándose solo con Himawari y Sakurako. A diferencia de unas horas antes, ya no parecían estar enfadadas, sino tristes, dolidas. Las dos estaban ordenando papeles y archivándolos, pero en un momento, Himawari se detuvo.

-Oye, Sakurako… ¿Por qué seguimos enfadadas? – Sakurako también paró. – ¿Es que… No podemos llevarnos bien? ¿Tanto… ¿Tanto me odias? – Siguió Himawari conteniendo las lágrimas.

-Yo… No te odio. – Dijo Sakurako con la voz muy baja, pero lo suficiente para que Himawari la oyese.

-¿Entonces… Por qué me haces esto? ¿Es que no te das cuenta que me duele que nos peleemos? ¿No te das cuenta… Que me duele que estemos enfadadas?

-… Es tu culpa por tener los pechos tan grandes…

-¡Sakurako! ¡Estoy hablando en serio! ¿¡Es que no puedes dejar de hacer bromas ni en un momento como este!?

-¡Calla, idiota!

¡Tú eres la única idiota aquí!

Ver a sus amigas discutir así hacía que a Akari se le rompiera el corazón.

-Chicas… Por favor, no os peleéis…

-¡Eres una… – Himawari se detuvo. – ¿Lo ves? Ya nos estamos peleando de nuevo. ¿Es que no hay forma de que nos llevemos bien? ¿Por qué discutimos tanto? Se supone que somos amigas, y las amigas se ayudan entre ellas, no discuten todo el día. Mira Funami-senpai y Toshino-senpai. O Sugiura-senpai e Ikeda-senpai. Ellas no se pelean de esta forma. Admito que algunas veces Funami-senpai y Toshino-senpai discutan, pero son discusiones puntuales. En cuestión de minutos ya lo tienen solucionado. ¿Por qué no podemos ser cómo ellas? ¿Por qué no podemos ser buenas amigas? De pequeñas éramos mucho más unidas. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué nos hemos distanciado?

Las dos chicas bajaron la mirada.

-Me gustaría… Que no discutiéramos tanto… Y si puede ser pon un poco de tu parte. Puede que no te lo parezca, pero me molesta mucho que hagas comentarios sobre mis pechos sin venir a cuento. ¿Crees que me siento cómoda?

-¿Y yo? ¿Crees que me siento cómoda? – Respondió Sakurako alzando algo la voz y mirando a Himawari. Ésta no entendió a qué se refería. – ¿Crees que me gusta que me digas idiota solo por qué no sé cómo resolver un ejercicio? En vez de eso deberías explicarme cómo se hace…

-¡Pero si ya lo hago! ¿O es que acaso no te explico cómo hacer un ejercicio cuándo no lo entiendes?

-¡Pues sigue intentándolo hasta que lo entienda!

Himawari suspiró.

-Está bien, me esforzaré más para intentar ayudarte. Pero tú deja de meterte conmigo solo por mis pechos.

-Eso es imposible.

-Sakurako…

Ésta miró hacia otro lado.

-… Haré lo que pueda…

Eso fue suficiente para Himawari, que esbozó una sonrisa.

-¿Podemos volver a ser amigas?

Sakurako asintió.

-M.

Eso hizo que Himawari se alegrara más, igual que Akari.

-Qué bien… Me alegro que hayáis hecho las paces. No soportaría irme sabiendo que seguís peleadas. – Akari hizo una pausa y miró a sus dos amigas antes de seguir. – Sakurako-chan, Himawari-chan, no hemos estado juntas mucho tiempo, pero hemos vivido muchos buenos momentos juntas. Vosotras dos me habéis hecho reír mucho. Me lo he pasado muy bien, pero por favor, no discutáis tanto. Debéis llevaros mejor… Me alegra que hayáis hecho las paces.

En aquel momento entraron Ayano y Chitose, cargadas de papeles. Los dejaron sobre la mesa y empezaron a clasificarlos, entonces Ayano cayó en la cuenta de algo.

-¡Ah, ya sé! ¡El club de bádminton! ¡Ese nos falta!

-Ah, es verdad. – Respondió Chitose.

-¿Qué pasa, senpais? – Preguntó Himawari.

-Hemos ido a buscar los informes de actividades de todos los clubs, pero nos hemos olvidado del de bádminton. – Respondió Chitose.

-¡Ya voy yo a buscarlo! – Exclamó Sakurako alegremente, y antes de que pudieran decir nada más ya había salido por la puerta.

Las dos senpais se mostraron un poco sorprendidas.

-Os veo más animadas, ¿puede ser? – Preguntó Ayano.

-¿Ya habéis hecho las paces? – Siguió Chitose.

Himawari asintió, lo que provocó la sonrisa de las dos senpais.

-Me alegro mucho. – Dijo Chitose. – Llevabais toda la semana muy desanimadas.

-Sí. – Siguió Ayano. – Yo también me alegro de que os hayas reconciliado.

-Además, Sakurako de mal humor es insoportable. Es mucho mejor cuando está contenta.

-Tú también estás mucho mejor así, Furutani-san.

-Gr-Gracias, senpai… – Respondió la kouhai ante el comentario de Chitose.

Akari aprovechó para dirigirse a Chitose.

-Ikeda-senpai. Me hubiera gustado que me contaras más acerca de tus fantasías, je je, yo también quería aprender. Parece que no va a ser posible… Pero no estoy triste. Estoy muy feliz de haber podido compartir momentos contigo, como la cita que tuvimos en Navidad o esa conversación en el campamento. La verdad es que eres una persona muy amable y con muy buen corazón. Sugiura-senpai tiene mucha suerte de tenerte como amiga.

Luego se dirigió a la mencionada.

-Sugiura-senpai… Hemos compartido pocos momentos juntas... Y es cierto que arruinaste mi plan para destacar más al entrar de esa forma tan brusca en el salón del club, pero no pasa nada. Sé que no lo hiciste con mala intención. Aunque no hayamos hablado mucho, sé que eres una persona muy simpática y amigable. Que al principio quisieras cerrar el club pero no lo hayas hecho lo demuestra. Además, eres amiga de Kyoko-chan, y las amigas de mis amigas también son mis amigas.

Akari sonrió y luego se dirigió al salón de ciencias. Allí estaban Nana y Rise, la profesora apuntando unas fórmulas en la pizarra y la alumna con un casco en la cabeza con orejas de conejo.

-Esta vez debería funcionar. Vamos allá. – Dijo Nana mientras pulsaba un botón de un mando a distancia. Pero no pasó nada. – Jo… Otro fracaso. Puedes quitarte esto, Matsumoto.

Rise se quitó el casco y lo dejó sobre la mesa.

-Aun no entiendo por qué no funciona. – Decía Nana pensativa mientras miraba las fórmulas que había escrito. – ¿Qué debe haber mal?

-…

-Sí, tienes razón, es mejor descansar. – Nana sacó una caja con takoyaki. – ¿Quieres un poco?

Rise asintió sonriendo, y se sentó al lado de Nana, mientras empezaron a probar la comida. Akari también sonrió al verlas felices.

-Me alegro de que os lo paséis bien. – Akari miró a Rise. – Matsumoto-senpai, cuando desaparecí, tú eras la única a parte de mi hermana que podía verme. No sabes lo feliz que me hizo eso. Te agradezco mucho que me hayas intentado ayudar explicándole mi problema a Nishigaki-sensei. – Entonces miró a la profesora. – Sensei, le agradezco mucho que haya intentado revertir el efecto con todas sus fuerzas. Ya sé que no puede oírme, pero solo quería decirle que no estoy para nada enfadada con usted por haber creado esa sustancia. Usted no tiene la culpa de nada, y aunque no haya conseguido recuperar mi presencia, le estoy muy agradecida por intentarlo tanto. Muchas gracias, Nishigaki-sensei. Y a ti también, Matsumoto-senpai.

Akari se dirigió a la salida, pero antes volteó a mirar el casco que estaba sobre la mesa.

-Me pregunto qué aparato sería ese. Sea lo que sea, espero que le salga bien, muchos ánimos, Nishigaki-sensei.

Akari atravesó la puerta y se dirigió a la sala del club del té, dónde estaban Kyoko, Yui y Chinatsu, la primera leyendo un manga y las otras dos haciendo los deberes. Akari se quedó mirándolas un rato antes de decir nada. No quería que se acabara ese momento, pero cada vez era más transparente, así que decidió hablar.

-Chicas… Con vosotras es con quién más momentos he compartido y con quién más bien me lo he pasado, así que siento mucho que disponga de tan poco tiempo para despedirme… Me gustaría deciros muchas más cosas. Es muy difícil recordar solo algunas de las cosas de tantas que hemos vivido… Chinatsu-chan… Hemos estado juntas solo un año, pero en este corto tiempo hemos compartido muchos momentos. Algunos muy agradables, y otros no tanto… – Dijo recordando cuándo Chinatsu la besó, le hizo el "masaje" y cuando en el campamento le agarró tan fuerte del brazo que le dejó marca. – Pero aun así me llevo un muy buen recuerdo de ti, ya que los momentos buenos superan con creces los malos, y a fin de cuentas, esto es lo que importa…

Akari miró a Yui.

-Yui-chan, contigo he estado mucho más tiempo, lo cual hace que sea más difícil saber qué decir. Cuando Kyoko-chan y tú pasasteis a secundaria nos distanciamos un poco. Fue muy duro ese año sin vosotras, pero saber que os volvería a ver al año siguiente me daba fuerzas para seguir. Tu valentía y coraje hizo que no llorara en ningún momento. Siempre que me sentía triste pensaba en ti. "A Yui-chan no le gustaría que llorara." Eso me animaba a seguir estudiando duro para poder aprobar todo y al año siguiente ir a la misma escuela secundaria que vosotras. Siempre me ha gustado mucho tu forma de ser. Eres tan madura que incluso puedes vivir por ti misma… Yo no sería capaz. Te admiro mucho, Yui-chan, me hubiera gustado ser como tú de mayor…

Finalmente se dirigió a Kyoko.

-Kyoko-chan… Sé que me has hecho muchas bromas sobre mi falta de presencia, y es cierto que eso me molestaba mucho, pero eso no significa para nada que seas una mala amiga. Tengo muchos recuerdos buenos de ti. Siempre nos arrastras contigo con tus locas ideas, y la verdad es que me gusta eso. Siempre nos lo hemos pasado muy bien, y me gusta tu actitud positiva y enérgica. Quiero que sepas que no te guardo ningún rencor por las bromas sobre mi presencia, y que ahora daría lo que fuera por escucharte burlándote de mí, al menos eso significaría que sabes que existo…

Akari miró a las tres chicas.

-Chinatsu-chan, Yui-chan, Kyoko-chan… Gracias. Me lo he pasado muy bien con vosotras todo este tiempo… Me hubiera gustado… Pasar más tiempo… Con vosotras… – A Akari se le rompía la voz, y no pudo evitar llorar. – ¿Eh? ¿Lágrimas? ¿Por qué? Si yo… Ya he asumido que desapareceré… No tengo por qué llorar… Ya sé… Que voy a desaparecer… Ya lo sé… Yo… Yo… – Akari se dejó caer de rodillas al suelo. – No quiero desaparecer… No quiero… ¡No quiero! Yo… Quiero… Quedarme con vosotras… Seguir siendo vuestra amiga…. Seguir compartiendo momentos juntas… Que riamos juntas, haciendo tonterías… Que os burléis de mí… No quiero irme…

Kyoko soltó unas carcajadas.

-Oye, Kyoko, no hagas tanto ruido. – Dijo Yui. – Chinatsu-chan y yo estamos intentando estudiar.

-No puedo evitarlo. – Contestó la rubia. – Este manga es muy divertido.

-En vez de leer manga deberías estar estudiando, Kyoko-senpai.

-Mooo… ¿Tú también, Chinatsu-chan? Ya tengo suficiente con Yui…

-¿No te das cuenta que te decimos esto por tu bien? – Replicó Yui.

-No os tenéis que preocupar por mí. Ya sabéis que si estudio la noche antes luego saco un excelente, así que no os preocupéis.

Yui suspiró.

-Está bien, como veas. Ya te lo encontrarás después.

Así, las tres chicas siguieron con sus actividades. Akari se levantó del suelo.

-Ya veo… Todo sigue igual sin mí… Y ellas siguen felices… Al fin y al cabo eso es lo importante, que sean felices… – Dijo Akari con una sonrisa, aunque seguía llorando. – Nadie me echa de menos… No le importo a nadie. ¿Qué sentido tiene que siga aquí? Solo estoy malgastando oxígeno inútilmente. Es mejor que desaparezca. – Akari se miró las manos y vio que el uniforme que llevaba también estaba desapareciendo. – Sí, es lo mejor. – Akari miró una última vez a sus amigas. – Chicas… Me lo he pasado muy bien con vosotras… Os quiero… A todas…

Yui levantó la cabeza, algo extrañada.

-¿Oh?

-¿Qué pasa, Yui-senpai?

-No sé, de repente he tenido la sensación como si hubiera perdido a alguien.

-¿Qué quieres decir? – Preguntó Kyoko.

-No sé cómo describirlo. Es como si en este club hubiéramos tenido más miembros pero nos hubiéramos olvidado de ellos. ¿No os ha pasado?

-Ahora que lo dices… – Empezó Chinatsu. – Sí que he tenido una sensación similar.

-Sí, yo también. – Dijo Kyoko.

-¿Por qué creéis que será? – Preguntó Yui.

-Bah, no le demos importancia. – Dijo la rubia. – No hay más miembros en este club a parte de nosotras.

-Es verdad, nosotras somos sus únicas integrantes. – Siguió Chinatsu.

-Cierto. El club del entretenimiento solo está formado por tres miembros.

.

.

.

Minna no waratteru kao wo

(Recuerdo la sonrisa en el rostro…)

Omoidashi me wo toji te

(…de todas y cierro mis ojos)

Fuka fuka wo futon kabutta

(Recostada en mi acogedora cama)

Nande ka na…? namida ga deta

(No sé por qué, pero me puse a llorar)

Tanoshii oshaberi nanidemo nai jikan

(Nuestras divertidas charlas sin hacer nada especial)

Kyou mo sugite kukedo

(El día de hoy ya pasó)

Taisetsu na omoi tsutaetai

(Quiero transmitir importantes sentimientos)

Tsutaetain da yo…

(Quiero deciros…)

Daisuki da yo minna no koto

(Os quiero a todas)

Itsu made mo issho de warattetai

(Quiero seguir riendo con todas por siempre)

Dakara ashita mata aou ne

(Así que volvamos a vernos mañana)

Sore made… chotto dake… oyasumi

(Hasta entonces… solo por ahora… buenas noches)

Daisuki da yo minna no koto

(Os quiero a todas)

Ashita mata aeru ne

(Os veré a todas mañana)

Sore made… chotto dake… oyasumi

(Hasta entonces… solo por ahora… buenas noches)