A/n: Tuve un problema con mi cuenta original de , no puedo acceder a ella, esta historia la subí hace ya dos o tres años bajo el penname de MjNavita. Desgraciadamente olvide la cuenta de mail con la cual utilizaba FF y la gente de administración no me ayudó cuando les envíe un mail para que me apoyaran, por eso la vuelvo a subir desde esta cuenta. Como dije esta historia no la voy a abandonar, no importa si me tardo la vida. La verdad es que tengo muchísimas cosas que hacer y he tenido tantos compromisos estos años que no he podido actualizar absolutamente nada con respecto a esta historia. Este capítulo no es tan largo como algunos otros que he hecho. Pero forma parte de una promesa, una promesa que no pienso romper sobre terminar esta historia. Gracias a todos aquellos que siguen aún esperando un nuevo capítulo de mi fic. Los adoro y espero no decepcionarlos con tanto tiempo de espera de nuevo.

Las cosas no habían cambiado mucho desde la desafortunada muerte de Phoenixmon. Las actividades de los habitantes de aquella pequeña y humilde residencia en el Digimundo seguían siendo las mismas. Youta seguía siendo un individuo misterioso, carente de tacto pero rebosante de amabilidad. Liollmon seguía siendo distraído en demasía y jugaba hasta con las moscas. Patamon quizás se había vuelto un poco más pensativo y calculador, pero a pesar de eso, seguía siendo de los digimon más fieles que hubiesen existido. Caso diferente era el del rubio de catorce años. Su esencia infantil definitivamente era la misma, sus sonrisas y sus juegos probablemente eran los mismos. Lo que había cambiado, era la aparición de momentos de larga reflexión en los que se sometía de vez en cuando. No estaba amargado, a pesar de lo que había ocurrido, se sentía agradecido por la oportunidad que había tenido de conocer a tan impactante ser como lo era Phoenixmon. Simplemente la realidad de sus responsabilidades y las consecuencias de los posibles errores que pudiese cometer le habían caído como un balde de agua fría. La protección de sus seres queridos había pasado definitivamente a primer plano, inclusive de aquellos que se encontraban lejos de él. Su familia y aquellos camaradas que conoció ese movido verano hacía ya 6 años. El tiempo había pasado dolorosamente despacio e incasablemente rápido al mismo tiempo. No sabía explicar muy bien sus sentimientos con respecto al tema. Sin contar la nostalgia que de vez en cuanto sentía, no creía poder regresar ya nunca más a vivir al mundo de los humanos. El Digimundo se había convertido en su hogar. Uno en el que había pasado casi la mitad de su vida, y en el que había pasado por numerosas desventuras y placenteras experiencias. Sabía que en cualquier momento podía encontrar que una más le deparaba el destino, sentía que el viaje espiritual por encontrarse a sí mismo, y con eso encontrar la forma de derrotar a un enemigo que aún desconocía se encontraba cerca. La ansiedad de dejar otra vez la casa, y lo que ahora conocía como vida cotidiana, no lo dejaba dormir por las noches. ¿Acaso podría regresar al mundo de los humanos y vivir una vida tranquila? Lo dudaba mucho.

Todo comenzó una noche de caluroso verano. Le sudaban las piernas y la frente por el abrumador estupor del calor que sentía. Se levantó de la cama sin poder dormir y salió de la casa para relajarse un poco, respirar aire fresco y despejar sus pensamientos. Poco tenía que se encontraba fuera del hogar cuando vio que algo volaba entre los arboles cual luciérnaga. Una luciérnaga bastante grande. Movido por su curiosidad trató de acercarse con sigilo para ver de que se trataba. Observó los movimientos entre los arbustos de la sombra que revoloteaba por el aire, y notó que su vuelo era mareado, como si estuviese confundido hacía donde se dirigía.

"Quizás necesita ayuda" pensó el niño pasándose la mano por el cabello, alborotándolo más de lo que originalmente estaba.

Se acercó aún más a la sombra y la observó cuidadosamente. Entonces reconoció de que se trataba.

Tentomon sobrevolaba los árboles confuso y con aire preocupado, parecía no saber qué dirección tomar. Al verlo, Tk se emocionó de sobremanera, un antiguo amigo aparecía.

-¡Tentomon!- exclamó el chiquillo – ¡Aquí abajo!

El digimon pareció notar la presencia del chico, paró su vuelo y se quedó viendo en dirección a Tk por unos segundos, antes de volar a toda prisa hacía el.

-¡Tk! ¡No lo puedo creer! ¿Dónde has estado? ¿Qué has estado haciendo todo este tiempo?- le cuestionó el digimon cuando estuvo frente a él.

Tk río con alegría, al ver como el digimon se parecía a su compañero, siempre haciendo preguntas.

-He estado aquí todo este tiempo Tentomon, haciendo cosas por aquí, cosas por allá- contestó riendo.

-Vaya Tk, que raro eres, aun así me alegra mucho el verte.-

-¿Quieres pasar a mi casa? Tengo comida, y por lo que te he visto haciendo creo que podrías estar cansado.- razonó el pequeño.

-Sí, estoy fatigado, pero temo que estoy enfrentándome a un problema Tk, y no sé si pueda darme el tiempo para olvidarlo y no hacer nada al respecto.-

-¿Un problema dices? ¿De qué se trata? Entonces definitivamente tendrás que entrar y contarme todo al respecto, quizás podamos hallar una solución juntos.-

-Tienes razón Tk, después de todo tu eres un elegido, seguro se te ocurre algo.-

Juntos se dirigieron hacía la entrada de la casa y pasaron por el umbral en penumbra. Con la mayor prontitud, Tk encendió las luces de la habitación y le dijo al digimon que se posara sobre una silla para poder conversar más adecuadamente. Tentomon lo hizo y se quedó en silencio por unos minutos, pensando cómo podía comenzar su relato, mientras el joven rubio lo miraba atentamente.

-Me imagino que recuerdas aquel lugar en el que conocimos a Andromon.- comenzó el digimon.

-Claro que sí, es el mismo lugar donde tu e Izzy lograron la digievolución a nivel campeón, cuando te convertiste en Kabuterimon.-

Tentomon asintió pensativo y suspiró antes de continuar.

-He estado en ese lugar viviendo desde que los elegidos regresaron a su mundo. Me parece un sitio increíble y supe desde que Izzy se fue que estaría esperando su regreso ahí. Andromon se ha portado muy bien conmigo al dejarme vivir entre tanta maquinaria y sus intimidantes instalaciones. El problema tiene que ver con Andromon Tk.-

Tk lo miró atentamente y asintió dándole la pauta a Tentomon para que explicase a que se refería.

-Hubo un problema algunos circuitos que le daban vida a ese sitio. Andromon siendo un digimon tan inteligente empezó a investigar cómo resolver esto. Llevaba casi 2 meses en esta misión, cuando apenas hace dos días, mientras trabajaba en la computadora central, ocurrió un accidente, el se encontraba conectado con la computadora para poder compartir datos con esta, pero inestabilidad de la energía en ese lugar provocó una gran descarga, y Andromon parece ahora estar muerto.-

A Tk se le secó la garganta al escuchar eso, no entendía pero para nada. Cuando un digimon moría revivía como digitama, como podía "parecer muerto".

-A mi parecer no está realmente muerto, pero la descarga tuvo algún efecto sobre él, y tiene dos días sin despertar ni mostrar señales de vida, esta como en sueño inconsciente y profundo. Este lugar no puede funcionar sin Andromon, él es que mantenía el orden, salí huyendo de ahí tratando de encontrar una forma de ayudarlo y el resto es historia.- terminó Tentomon moviendo mucho los brazos.

Tk reflexionó por un momento. Realmente no tenía ni idea como ayudar a Andromon, ni siquiera si realmente era posible, pero Tentomon parecía desesperado y Andromon después de todo era un amigo, y tenía que hacer todo lo posible por encontrar una manera de ayudarlo. Su mirada se determinó y se paró rápidamente. Se dirigió hacía su habitación y preparó una mochila con sus cosas más necesarias. Vio a Patamon dormido en un costado de su cama y lo despertó suavemente con un movimiento de su mano. Patamon abrió los ojos lentamente, y luego pestañeo un par de veces antes de fijar su mirada en Tk.

-Patamon, tenemos que salir de viaje, Andromon necesita de nuestra ayuda, ya podrás dormir después.- comentó Tk con su clásica sonrisa angelical.

Patamon asintió aún somnoliento y salió de la habitación dándole a entender a Tk que lo esperaría afuera listo, si es que no se quedaba dormido en el intento. Cuando término de arreglar sus pertenencias salió de la alcoba y se sorprendió al no solo ver a Tentomon y Patamon charlando silenciosamente sino también a su maestro que lo miraba fijamente recargado en una pared.

-Veo que te marchas, me imagino que vas en ayuda de alguien, o me equivoco.- mencionó Youta sin realmente cuestionar las acciones del rubio.

Tk asintió –Un amigo se encuentra en aprietos, tengo que ir y ver si hay una manera en que pueda ayudarlo.

Youta sonrió y se encerró en su habitación sin volver a mirarlo. Era su forma de despedirse, y quizás también de decirle que entonces se largara.

Tk miro fijamente a Patamon y Tentomon y les sonrió.

-Entonces es hora de irnos.-

-¡Esperen! – se oyó una voz chillante que exclamaba.

Era Liollmon, que corría a toda prisa al lugar donde los demás se encontraban.

-Yo iré con ustedes, no tengo nada mejor que hacer y no me separaré de ti Tk, recuerda que tú me ayudarás a encontrar mi destino.- repitiendo la misma letanía que había dicho en incontables ocasiones desde el momento en que se conocieron.

Tk suspiró cansinamente, Liollmon definitivamente no cambiaría. Asintió lentamente y guío a los digimon a la salida. Era el comienzo de una nueva aventura.

Cuando por fin llegaron a aquella pequeña ciudad tecnológica Tk sonrió. Aquello le traía tantos recuerdos de cuando había llegado a aquel mundo que se había convertido en su hogar. Recordó sobre todo a Izzy, siendo el elegido que había logrado digievolucionar por primera vez ahí. Sacudió su cabeza tratando de despejarla y concentrarse un poco. Tentomon los guió por la entrada y recorrieron algunas calles de aquel enorme emporio. Tk miraba con atención todos los escenarios frente a él, estos se le hacía siempre increíbles, a pesar de que ya hubiese visto muchísimos lugares del Digimundo, los primeros que visitó siempre le seguían sorprendiendo, quizás porque los volvía a mirar con ojos de un inocente niño de 8 años, que seguía vivo en alguna parte de su interior.

Tentomon los llevo hacía una cámara que se encontraba dentro del edificio más grande del complejo. Era un lugar oscuro y frío y a Tk no le daba la mejor sensación en el pecho. Finalmente se encontraron frente a la computadora principal, la cual era una maquina intimidante y gigantesca. A un costado de ella, en una cama metálica, se encontraba recostado y sin vida Andromon.

Tk se acercó lentamente hacía el, hasta que pudo ver su rostro detenidamente. Los ojos de Andromon se encontraban abiertos y sin vida. Tk se estremeció al verlo en ese estado. Definitivamente no le gustaba verlo así. Lo consideraba un buen amigo y tenía que hacer algo para que volviera a la normalidad.

-¿Tienes alguna idea Tentomon de que es lo que podemos hacer?- preguntó Tk

-La verdad no. No he encontrado una posible solución en mi base de datos, pero no es nada extraño, no se supone que me encuentre en este tipo de situaciones.-

Tk asintió y miro a Patamon que lo observaba fijamente mientras Liollmon observaba impresionado sus alrededores.

-Tendremos que trabajar en alguna solución, si nosotros no sabemos que es lo que le esta pasando a Andromon o como resolverlo habrá alguien que si lo sepa, la solución tiene que existir y estar en algún sitio.-

Los digimon se mostraron pensativos antes el comentario, trataron de rascar lo más posible su cerebro para ver si alguna idea podía surgirles. En ese momento Tentomon habló.

-Si la solución existe puede que se encuentre en algún libro o en alguna base de datos. En esta ciudad se reúne una cantidad inimaginable de información. Podemos tratar de encontrar la respuesta en la base de datos de este lugar.-

-¿Cómo podemos acceder a ella?- preguntó curioso el rubio.

-Desde la computadora central, a pesar de que ha habido problemas con la fuente de energía, normalmente funciona como debe.-

Tk se dirigió hasta la computadora y la observó una vez que estuvo lo suficientemente cerca. Al instante se abrumó, no entendía absolutamente nada. Los controles era infinitos y confusos, el monitor solo mostraba datos en algún lenguaje de programación que el evidentemente desconocía y los colores de distintos medidores lo distraían.

-No sé qué hacer Tentomon. No soy Izzy como para entender esto.-

-Pues Izzy no está aquí en este momento Tk, desafortunadamente tendremos que arreglárnosla sin él. Si no conoces el lenguaje de programación tendrás que aprenderlo.-

-¿Cómo puedo lograr eso?-

-Pues, me parece que hay una biblioteca bastante vieja en la parte de atrás del edificio, quizás puedas encontrar algo que te sea de utilidad.-

-¿Los digimon no entienden lenguaje de programación?-

-Si, si lo entendemos, el problema es que solo entendemos el de nuestra propia base de datos, porque desgraciadamente, no sabemos leer.-

Tk asintió un poco ofuscado y decidió que lo mejor sería visitar esa bendita biblioteca.

Al llegar a la oscura habitación que olía a pergamino viejo, Tk alcanzó a encender las luces y el brillo blanco del techo lo dejo casi ciego. Cuando sus ojos se acostumbraron a este, pudo ver una cantidad increíble de tomos ordenados en la pared. Había algunas telarañas en las paredes, al parecer nadie venía muy seguido por ese lugar. Se acercó a uno de los estantes y tomó al azar un tomo de color morado oscuro. Estaba lleno de polvo pero a pesar de esto Tk lo abrió esperando encontrar alguna solución. Su sorpresa fue enorme cuando se dio cuenta que estos también estaban escritos en lenguaje de programación. Le dieron ganas de llorar. ¿No habría alguna forma de traer a Izzy al Digimundo para que les ayudara en su misión? Patamon pudo sentir la tensión de Tk y se posó en su hombro.

-No te preocupes Tk, seguramente encontramos una solución para esto y ayudaremos a Andromon, siempre lo hacemos.-

Tk asintió con pesadez y cierta duda. En esta ocasión no estaba tan seguro.

Llevaban tres días en aquel lugar. Tentomon se la pasaba tratando de idear una forma en la que pudiesen lograr lo que se proponían. Liollmon jugueteaba por ahí, al parecer sin darse cuenta de la situación que estaba tomando lugar. Patamon utilizaba su tiempo tratando de darle palabras de aliento a Tk, y se sentía inútil pues no sabía otra forma en la cual pudiese ayudarlo.

Tk por otro lado había recorrido toda la biblioteca tratando de encontrar algún libro que pudiese entender, pero no había encontrado ninguno hasta el momento, y se encontraba bastante frustado y cansado.

Patamon estaba muy preocupado por su amigo, tenía bastante tiempo que no lo veía en este estado. Tk sabía leer, entonces si conociese el lenguaje de programación como el entendía el suyo propio podrían encontrar una respuesta más fácilmente. Si tan solo Tk fuese un digimon y pudiese entender. Entonces una brillante idea recorrió la mente de Patamon. Voló hacía Tk que se encontraba sentado descansando un momento.

-¡Tk! ¡Tk! ¡Creo que tengo una idea!-

Tk lo miró con sorpresa y asintió esperando a que su compañero continuara.

-Tk, tu eres mitad digimon, por lo tanto la mitad de tu ser está compuesto por datos combinado con tu información humana. Esto me sugiere que deberías de poder leer y entender el lenguaje de programación.-

-Tu teoría hace sentido Patamon, pero he intentado leerlo mil veces y no he podido.-

-¿Recuerdas cuando eras más pequeño y te diste cuenta de tus poderes? ¿Cuándo tu instinto digimon se apoderaba de tu cuerpo antes de poder controlarlo? Creo que deberías intentar que ese instinto te controlé para poder entender lo que está escrito en los libros, o lo que dice el monitor de la computadora central.-

Tk meditó por un momento y decidió que Patamon tenía razón. Aun así, tenía tanto tiempo que un episodio en el que perdía la razón de humano no le ocurría, que no sabía si sería capaz de propiciarlo, de cualquier forma era su única alternativa por el momento. Así que asintió y se dirigió corriendo hacía el cuarto donde se hallaba Andromon. Lo encontró en el mismo estado en el que lo había visto anteriormente, con apariencia inerte. Tk se dirigió hacia la computadora y observó fijamente el monitor. Suspiró profundamente y trató de tocar esa parte de su interior de una forma en la que no hacía en mucho tiempo.

Entonces pudo sentir como su cuerpo reaccionaba. Su corazón comenzaba a latir más rápidamente, su respiración se entrecortaba y Patamon pudo observar ese extraño brillo una vez más. Tentomon no tenía ni idea de lo que ocurría y observaba curiosamente el evento, mientras que Liollmon seguía indiferente correteando por ahí.

Tk no estaba ahí. No realmente. Era aquella parte de sí mismo que había logrado controlar hacía un tiempo. Miró con atención los signos y números que se encontraban en la pantalla y por su mente empezaron a correr miles de ideas a una velocidad impresionante, a tal velocidad que la parte humana de Tk que se encontraba en algo similar a un sueño temía olvidar. En ese momento paro de leer y todo volvió a la normalidad. Tk cayó de rodillas al piso recobrando control de su cuerpo y respiro entrecortadamente mientras recuperaba el aliento. Se paró con un poco de dificultad y le sonrió a Patamon.

-Ya sé que es lo que tenemos que hacer.-

Al parecer el digimon en Tk había captado que el cuerpo de Andromon había sido despojado de toda la energía que poseía y esta había sido absorbida por la computadora, lo que le daba causa a porque esta funcionaba correctamente ahora, y ya no habían ocurrido incidentes con la energía de la ciudad.

Ahora la interrogante era encontrar la forma en cómo hacer que Andromon recuperará su energía. Había dos opciones factibles en la mente de Tk: recuperaban la energía que la computadora le había quitado a Andromon, o encontraban otra fuente que pudiese transmitirle energía al cuerpo sin movimiento de Andromon. A pesar de que eran las posibilidades que Tk tenía en mente, no tenía ni idea de cómo lograr ninguna de las dos. La primera fue descartada rápidamente, puesto que Tk sabía que otra vez se originaría un problema con la computadora central, y por otro lado, no tenía ni idea de cómo funcionaba la computadora, puesto que era un artefacto extremadamente complicado.

Entonces la cuestión giró alrededor de donde se podía encontrar una fuente de energía que "recargará" a su amigo. Tentomon que no comprendía como Tk había logrado entender el lenguaje de programación, prefirió no preguntar al respecto, porque a pesar de que le encantaría saciar su hambrienta curiosidad, nadie parecía darle importancia a ese hecho, lo cual lo dejaba extrañamente tranquilo.

Tk comenzó a divagar en imposibles e improbables soluciones al problema. Pensaba en como se podía recargar un objeto como un control remoto o un carrito de juguete. Las opciones parecían estúpidas, puesto que estos artefactos funcionan con baterías y Andromon parecía no utilizar ese tipo de energía, recargarlo usando un enchufe en la pared también parecía poco probable porque parecía que el centro de "carga" de Andromon se encontraba dañado, ya que si no fuera así podría cargarse sin problemas conectándose a la computadora central, cosa que no sucedió al tratar en varias ocasiones.

Entonces comenzó a pensar de forma diferente. Recordaba como cuando era pequeño jugaba con los demás niños del colegio a que eran doctores, y se encargaban de "salvar vidas" de los enfermos. Sonrió ante ese recuerdo y pensó que debería actuar como un doctor. Andromon se encontraba enfermo y necesitaba ser curado. Pero parecía que lo equivalente al corazón humano de Andromon no funcionaba. Entonces una idea cruzó su mente. Recordaba haber visto en algunas películas como doctores salvaban la vida de personas cuyo corazón había dejado de latir dándoles "shockes" de electricidad en el pecho.

¡Eso era! Un shock lo suficientemente fuerte para que hiciera reaccionar el centro de carga de Andromon.

-¡Tentomon! ¡Creo que tengo una idea!-

Tentomon lo observó atento al igual que los otros dos digimon.

-Quizás si le damos una descarga fuerte de electricidad a Andromon en el cuerpo pueda reaccionar. Recargarlo de golpe. Tu habilidad consiste en un shock eléctrico, debes intentar atacar a Andromon con todas tus fuerzas. Así seguramente podrá despertar.- todo esto lo dijo con un especial brillo en los ojos que denotaban su emoción al habérsele ocurrido tal idea.

-Es una buena idea Tk, tendremos que intentarlo.- asintió Tentomon dirigiéndose hacia el cuerpo de Andromon y posicionándose justo frente a él.

Tentomon volteó a ver a sus amigos, los cuales asintieron, dándole la pauta para seguir la acción. Tentomon miro fijamente a Andromon y soltó una descarga poderosa contra el digimon.

-¡Relámpago azul!- exclamó el digimon fuertemente mientras su ataque alcanzaba a Andromon.

Tk y los demás digimon vieron fijamente a Andromon y pudieron observar como sus ojos se iluminaron tan solo unos segundos para volver a su estado inerte.

Tk se frustró, si esa no era la respuesta no sabía qué hacer.

-Lo lamento amigos, al parecer mi fuerza no es la necesaria para poder mantener a Andromon con vida, soy muy débil.- se lamentó Tentomon cabizbajo.

-No te preocupes Tentomon, ya encontraremos una solución, ya verás.- comentó optimista Patamon.

Tk miraba fijamente el cuerpo de Andromon, tantas ideas y tantos experimentos y ninguno daba fruto, pero sabía que se hallaba cada vez más cerca de la respuesta correcta. Se acercó al androide y siguió observándolo. SI tan solo tuviesen una fuente de energía más poderosa. Entonces sintió un cosquilleo en los dedos. Uno pareció a cuando te das toques. Levantó sus manos a su rostro y las observó con cuidado. Cuál fue su sorpresa cuando pudo ver unas chispitas azules que salían de sus dedos.

"Acaso…?"

No tuvo tiempo para pensar, sabía perfectamente que era lo que estaba pasando, se concentró un poco más y la chispa que salió de sus manos fue más grande. Él tenía esa fuente de energía en su cuerpo. Era el poder del conocimiento, esa chispa que habitaba dentro de él.

-Atrás.- les dijo a los demás digimon que retrocedieron y lo miraron expectante.

Tk cerró los ojos y reunió toda su fuerza y energía en sus manos. Y entonces la soltó.

Un shock eléctrico poderosísimo cubrió el cuerpo de Andromon, Tk sentía como las puntas de los dedos le quemaban, pero estaba tan ensimismado en su tarea que no lo tomó en cuenta. Apretó los dientes y soltó toda su fuerza y concentración en esa descarga. Si ese tipo de shock no hacía que Andromon se recuperará entonces no sabía que posiblemente podría lograrlo.

Cuando se acabó su energía cayó de sentón exhausto. Al parecer no había funcionado porque Andromon no se movía. Tk apretó los ojos con tristeza apunto de rendirse.

-¡Tk, mira!- exclamó Patamon.

Tk abrió los ojos con sorpresa y con la última pizca de energía que le quedaba se puso de pie, y lo que vio lo asombro y lleno de alegría al mismo tiempo. Los ojos de Andromon volvían a tener vida, su boca estaba abierta y comenzaba a aspirar aire del ambiente. Con dificultad se sentó sobre la cama metálica y vio a su alrededor, hasta que posó sus ojos en el elegido de la esperanza.

-Niño, ¿Has sido tú la causa de que haya despertado?-

Tk no respondió, estaba demasiado contento y al parecer había olvidado como hablar, o no tenía energía para hilar palabras.

Andromon lo observó divertido y se paró de aquella cama, al parecer totalmente recuperado.

-Muchas gracias, elegido, ahora ya puedo continuar cuidando esta ciudad, ¿Tú has sido el que lo ha traído o me equivoco, Tentomon?-

Tentomon asintió emocionado, olvidando el hecho de que no tenía ni idea de cómo había ocurrido tal milagro.

Era el momento de despedirse, Tk, Patamon y Liollmon se encontraban en la entrada de la ciudad apunto de marcharse, dando sus últimos saludos a Tentomon y Andromon.

-Tengo que agradecerte una vez más niño, si no hubiera sido por ti, seguiría dormido.-

-No tienes nada que agradecer Andromon, lo he hecho porque era lo correcto.- comentó el ojiazul sonriendo.

Andromon asintió agradecido.

-Realmente eres un verdadero niño elegido Tk, me has hecho creer que existen los milagros.- terció Tentomon mientras sobrevolaba la cabeza de Tk.

Tk solo sonrió. Una aventura más en su cofre de recuerdos. Recuerdos valiosos que estaba seguro que nunca olvidaría.