Disclaimer: Tanto Dragon Ball Z como Naruto no me pertenecen, son obra de Akira Toriyama y Masashi Kishimoto respectivamente, pero mi imaginación me dio para juntarlos en una situación que nunca de los nunca va a ocurrir T.T... solo en mi cabeza.

He aquí algunas aclaraciones:

-letra normal- Diálogos

-letra cursiva- Pensamientos y contenido de flashback (lo especificaré)

-letra en negritas- Anuncio del Flashback

Qué tal, gente bonita? Aquí está la actualización de esta historia que, en lo personal, me encanta escribir. Espero que les guste y no los entretengo más. Pongánse cómodos y que comience la lectura.


Sus rodillas tocaron el frío suelo a las afueras del Bosque de Konoha. Sus delgadas y femeninas manos se posaron en el mismo suelo para evitar una estruendosa caída que dolería físicamente, aunque el dolor que había en su corazón era por mucho más intenso. Gruesas gotas de agua salada mojaban el terreno que a esas alturas se encontraba removido y desfigurado por el reciente encuentro.

El asesino de mi padre fue un saiyajin llamado Vegeta. El asesino fue Vegeta. Vegeta. Asesino. Vegeta –una y otra vez escuchaba a Zahira en su cabeza restregarle el cruel y despiadado acto que su padre se atrevió a cometer en el pasado.

¿Ese mismo saiyajin llamado Vegeta era el mismo que ella conocía? ¿Podría ser que quizá, sólo quizá, su padre y ese asesino fueran dos personas completamente distintas?

–No lo puedo creer –susurró débilmente sintiendo una leve presión en su corazón. Sus lágrimas seguían mojando una tras otra el sitio donde se encontraba mientras sus celestes ojos miraban el húmedo suelo, abiertos de par en par.

–Bra-chan –el rubio miró con el corazón partido la reacción de su alegre y mimada compañera de equipo. Le dolía ver que ella estuviese sufriendo delante de sus ojos sin que él pudiese hacer nada, pero frente al desconocido pasado y origen de su compañera era incapaz de reaccionar. Todavía no tenía claro todo lo que ahí se había platicado.

La kanakiana miraba detenidamente a la pequeña saiyajin lamentarse por lo que había escuchado.

–Puedo saber por tu reacción que desconoces muchas cosas acerca de los saiyajin. Se supone que todo esto ya deberías saberlo, pues a pesar de haber pasado ya tanto tiempo, un pasado tan repugnante como el de ustedes no puede olvidarse tan fácilmente. La raza saiyajin ha vivido demasiado tiempo sin recibir castigo por sus acciones, pero ahora… ahora Yaaku y yo vinimos a ponerle fin a su repudiada existencia.

–¿Yaaku? –preguntó desconcertado el rubio al escuchar otro extraño nombre.

–Así es. En estos momentos, Yaaku está peleando contra otro saiyajin que vive entre ustedes. Deberían estarnos agradecidos, malditos humanos. Dentro de poco los libraremos de una gran peste como son la raza de monos irracionales.

–¡Trunks! –la guerrera, que hasta el momento había permanecido absorta en su tristeza, reaccionó poniéndose de pie al escuchar a Zahira hablar de la otra pelea.

–¿Trunks? ¿Te refieres al otro saiyajin? A estas alturas espero que ese tal Trunks esté ya en el otro mundo.

Pero si… el ki de Trunks es demasiado débil, pero él no está muerto, en cambio su amigo… el ki de él no logro sentirlo. Sin temor a equivocarme puedo decir que Trunks acabó con Yaaku, pero al parecer ella aún no lo sabe.

–No te preocupes, niña, te aseguro que muy pronto podrás verlo a él y a todos los saiyajin en el infierno. Ahí les preguntarás y corroborarás todo lo que te he dicho –Zahira acomodó con ambas manos su gruesa y hermosa trenza, cerrando los ojos y mostrando una mueca de superioridad, burlándose con esa acción de la debilidad de sus oponentes. Un guerrero en batalla nunca debe bajar la guardia, pero para ella, omitir esta regla no representaba ningún peligro.

La atención de Bra estaba lo suficientemente dispersa como para captar la insolencia de la acción, pero más sorprendida quedó con lo que captaron sus ojos sin haberlo anticipado.

Naruto, tan lento como transcurren las centésimas de segundo, se encontraba detrás de la peliverde sosteniendo un kunai a escasos centímetros del abdomen de su adversaria. La guerrera parpadeó un par de veces antes de que su cerebro procesara la información que sus glóbulos oculares habían captado, pues todo ocurrió tan rápido que jamás se lo esperó.

La mujer verde vio claramente todos y cada uno de los movimientos de aquel chico extrañamente rodeado de un especial fuego amarillo con patrones negros en su cuerpo, de manera que logró girar su cuerpo y detener el avance del objeto afilado con sus manos sosteniendo las de él.

¡Qué monstruosa fuerza tiene esta maldita! –el kunai no avanzaba ni un milímetro desde que la mujer lo sostuvo, dándose cuenta el jinchuuriki de Kurama de lo peligrosa que era esa mujer –¡¿Cómo fue que Bra-chan logró pegarle y mandarla a volar como lo hizo?! –el desplazamiento del cuerpo de la kanakiana todavía estaba presente en la mente de Naruto cuando la guerrera la envió demasiado lejos y la atacó con esas bombas que salían de sus manos.

–¡Les dije que no se metieran en esto, basuras! Mi objetivo es la saiyajin. Deberían estar agradecidos conmigo por evitar que dentro de poco ella los mate a todos para conquistar su estúpido planeta.

–¡Te equivocas, estúpida! Bra-chan es incapaz de traicionarnos de esa manera. No te atrevas a hablar de ella como si la conocieras. Extraterrestre o no, para mí, Bra-chan es una humana como nosotros y la protegeré de ti y de cualquiera que quiera hacerle daño, ¡de veras!

–De veras eres un estúpido, niño. Ustedes los humanos son una bola de incompetentes sentimentalistas que solo les gusta perder el tiempo. Por eso no progresan en nada. A diferencia de los saiyajin, los humanos son seres tan frágiles que son el blanco perfecto de todos los que queremos conquistar este planeta.

–¿Ah, sí? Ahora mismo te demostraremos que los humanos no somos tan débiles como dicen.

La guerrera abrió nuevamente los ojos sorprendida al escuchar a espaldas suyas el chirrido de una técnica que ya conocía muy bien. No tuvo tiempo de voltear porque el usuario del Chidori se acercaba ágilmente a la mujer que se encontraba de espaldas conversando, o más bien, discutiendo con el rubio cabeza hueca.

La maestría con la que manejaba el jutsu de chakra raiton a través de la hoja de su espada le permitió alargar el ataque sin acercarse demasiado a ella, de otra manera, la peliverde sentiría su presencia y con la rapidez que demostró bloqueado el ataque de Naruto, no encontraría difícil esquivar el suyo también.

A pesar de todas las precauciones que tomó Sasuke para atacar al enemigo, Zahira no bajó la guardia en ningún momento al sostener su batalla verbal contra el humano rubio. Al sentir la presencia del segundo terrícola, no tuvo ningún inconveniente en esquivar el Chidori levantando el vuelo velozmente y dejando justo enfrente de la técnica a Naruto.

–¡Sasukeeeeeeeee! –gritó cómicamente el ojiazul con ojos de plato al ver cómo lenta y a la vez rápidamente se acercaba la espada a su corazón.

El pelinegro deshizo el Chidori en un abrir y cerrar de ojos, acortando la hoja de su espada para evitar lastimar a su tonto amigo.

–Eso estuvo cerca –suspiró de alivio Naruto al sentirse a salvo.

–¡¿Por qué no esquivaste la técnica, Dobe?! –algo inusual para Sasuke era discutir con Naruto en plena batalla, pero la estupidez de su amigo casi le cuesta la vida.

–¡¿Yo?! ¡Se supone que debiste atacarla a ella, no a mí, Sasuke-teme!

–¡Lo habría hecho si no la hubieras dejado escapar!

–¡Te tardaste demasiado en atacarla! ¡¿Cómo esperabas que la entretuviera tanto tiempo?!

–Eres un estúpido, Naruto. Para eso fuiste tú primero.

–¡Jajajajaja! –los tres miraron al cielo donde se encontraba una divertida kanakiana burlándose de la pelea entre los aliados –Son muy lentos, no hay duda de eso, pero lo que me ha dejado sorprendida es lo bien que se comunican entre ustedes –los ojos miel de Zahira enfocaron los rojos del azabache –Es increíble que hayan planeado esa estrategia sin siquiera decirse una sola palabra. Aun así, necesitarán mucho más que eso para estar a mi altura, basuras.

–¡Agggghhh! ¡Ya cállate! ¡Me irrita tu maldita voz, fenómeno!

–Naruto, esta vez iremos en serio –Sasuke pasó de activar su Sharingan a activar el Mangekyou Sharingan.

Kage Bunshin no Jutsu –y al instante aparecieron dos clones idénticos al rubio con el chakra de Kurama.

Bra atrás solamente podía ver cómo Naruto y Sasuke peleaban contra Zahira para protegerla, todo eso sin que ella pudiera reaccionar. Quizá sin saberlo, la kanakiana había destrozado su voluntad y sus deseos de luchar y preservar su existencia. El saber que su amado padre no era lo que ella creía, aunado al débil estado de su hermano, le había hecho añicos sus deseos de pelear. Ella se sentía derrotada.

–Basta, chicos –susurró la peliazul sin fuerza suficiente para elevar su volumen y que ellos la escucharan –No peleen más, se los suplico.

Los clones de Naruto peleaban contra la mujer de la trenza que solamente se divertía esquivando los ataques de ambos, mientras que ellos hacían vanos intentos por atraparla entre sus elásticas manos.

–¿Eso es todo lo que tienes, chico tonto? Es muy fácil esquivarte.

–¡Já! Eres escurridiza, debo reconocerlo –habló uno de los clones.

–Pero veamos si eres capaz de detenernos a todos nosotros –completó la altanera frase el segundo clon que se encontraba a detrás de ella.

Tajuu Kage Bunshin no Jutsu –una nube espesa y blanca apareció de la nada, bloqueando la visión de la mujer verde que cubrió su rostro mientras sus cabellos sueltos bailaban al compás del viento que soplaba medianamente fuerte. La mujer se sorprendió al sentir muchos, demasiados ki en diferentes partes del terreno, como si un ejército enorme hubiese llegado como refuerzo en un parpadeo.

–Pero qué… –al irse disipando la espesa nube, Zahira quedó con la boca abierta al percibir que el enorme ejército de humanos estaba compuesto por una sola persona: ese desgraciado rubio.

–¡Veamos qué puedes hacer ahora contra todos nosotros, de veras! –se escuchó hablar al centenar de Narutos desafiar a Zahira que recomponía sus facciones y sonreía soberbia mientras adoptaba su posición de pelea.

Uno a uno los clones de sombra de Naruto iban desapareciendo a medida que recibían un solo pero poderoso golpe de la kanakiana. Ella pronto se dio cuenta que ellos no representaban ningún peligro, pues de un solo suspiro desaparecían dejando una nube de humo blanco para no volver jamás. La velocidad de los clones era impresionante para ser un simple humano, pues jamás escuchó que la raza de los terrícolas tuviesen habitantes tan talentosos como él, sin embargo, no eran la gran cosa para la poderosa hija de Zabón.

No sabía que había esta clase de humanos con poderes fuera de lo ordinario, ¿serán hijos de alguna clase de extraterrestres que se unieron a los humanos? Su nivel de pelea es simplemente sorprendente. Ya perdí la cuenta de cuántos de estos he eliminado y siguen apareciendo como si no tuvieran fin.

Nunca lo esperó, pero pensar en ello la llevó a distraerse un poco de la pelea que libraba contra los innumerables rubios escandalosos que le caían tan mal. Uno ya era suficiente, ¿pero miles como él? Eso debía ser una broma. Uno de los puños elásticos del humano logró conectar contra su mejilla derecha, logrando con ello que moviera su cabeza en respuesta al impacto.

Naruto sonrió triunfante por el ataque que al fin había logrado, pero pronto su sonrisa se transformó en una mueca de asombro total al ver que su golpe no había logrado el efecto esperado. Si bien, él esperaba que la mujer saliera disparada por la fuerza del golpe, ella simplemente recibió el impacto sin moverse ni un solo milímetro, volviendo sus ojos miel a él y sonriendo soberbia.

¿Qué? Mal-maldición –el hijo del Cuarto Hokage empleaba todo su poder en oposición a la del enemigo, ella empujando su rostro para volverlo a la normalidad y él con su puño luchando para que ella no pudiese hacerlo. Ella, la hija de Zabón, era lo suficientemente poderosa para darle problemas al ojiceleste con solo emplear la fuerza de su rostro y cuello.

–Eres un debilucho –se burló Zahira cuando al fin logró su cometido ante la mirada atónita de Naruto.

–Es imposible –ya ni siquiera debía poner de referencia a su querida compañera pelirrosa. Sakura jamás habría podido hacer semejante cosa a pesar de su fuerza bruta –¿Bra-chan se enfrentó sola a este monstruo?

Sin previo aviso, los clones restantes cesaron su ataque y formaron un círculo alrededor de la mujer verde lo suficientemente grande para el siguiente ataque.

–¡Hasta nunca, maldita! –corearon todos y sin esperar respuesta de Zahira que solo abrió los ojos grandemente, los clones formaron cada uno una inesperada bola gigante con aspas girando alrededor de ellas aparentemente filosas.

¿Qué demonios es eso?

Futon: Rasen Shuriken –el jutsu tipo viento fue lanzado hacia el centro donde estaba una anonadada kanakiana admirando el ataque que se dirigía hacia ella a una gran velocidad.

Enton: Kagutsuchi –a la distancia se encontraba Sasuke esperando el momento en el que Naruto hiciera su ataque para lanzar sus llamas negras, encontrando un punto convergente entre ambos jutsus que le dieron un volumen poderoso a las llamas negras y que terminaron por rodear el cuerpo de la peliverde. No había ser vivo tan poderoso que no se consumiera por el abrasador poder del Amaterasu.

El plan, nuevamente pensado sin decir una sola palabra, consistía en agotar a la mujer en un combate cuerpo a cuerpo para evitar que saliera huyendo del ataque otra vez, y en esta ocasión habían dado justo en el blanco.

–No me alegra que mueras, Zahira, pero no puedo permitir que lastimes a mis amigos –hablaba Naruto con un semblante solemne a la bola gigante en llamas que se veía flotando en el cielo –Me hubiera gustado hablar contigo y hacerte desistir de tus oscuros planes, pero, desafortunadamente no me diste ninguna oportunidad.

Algo anda mal. Se supone que ella quedó atrapada dentro de los jutsus, ¿por qué no se consume? –cualquier ser vivo gritaría de un dolor inimaginable al quemarse vivo a una temperatura tan elevada como el mismísimo infierno, pero Sasuke no parecía escuchar ningún quejido, sumado al hecho de ver que la bola de llamas negras no disminuía de tamaño.

–¡ELLA SIGUE CON VIDA! –gritó la saiyajin alertando a sus compañeros que voltearon a verla al escuchar su voz e inmediatamente desviaron sus ojos a la mujer que expulsó su ki y mandó a volar pequeñas porciones del Enton por todos lados, consumiendo en el acto los árboles que fueron víctimas del jutsu de Sasuke.

Eso estuvo demasiado cerca. Malditos humanos, nunca me imaginé que serían capaces de realizar este tipo de técnicas. Si no fuera por el campo de energía que cree cuando ese estúpido rubio me lanzó su técnica, estaría muerta justo en este momento –la expresión de la hija de Zabón era de sorpresa –Esas extrañas llamas negras eran tan calientes como el mismo Sol –el gesto de sorpresa fue sustituido rápidamente por uno de soberbia al mirar los rostros anonadados de esos dos. Ellos realmente esperaban que ella se calcinara –Ustedes, humanos, son un dúo bastante peculiar. Sin embargo, debo decirles que ni siquiera ustedes dos juntos me han hecho sudar. Es una lástima.

–Maldita sea –el hiperactivo rubio cabeza hueca se lanzó al ataque buscando una pelea cuerpo a cuerpo.

El pelinegro no quiso esperar y también se lanzó al ataque peleando simultáneamente contra Zahira, la cual simplemente evadía los ataques de ambos como si de un danzón se tratara. Fuertes golpes de parte de los dos lograban alcanzarla por propia voluntad de la kanakiana, solo para dejarles en claro que su insignificante fuerza física no le resultaba ni remotamente peligrosa. Sasuke y Naruto sintieron como si golpearan a puño limpio una pared de acero. Shurikens y kunais eran trozados a la mitad apenas tocaban la piel de la mujer que sonreía divertida por las expresiones de asombro de los humanos.

Un par de pasos en retroceso, Sasuke invocó a Susanoo para que peleara por él, haciendo que éste dejara caer su poderosa mano sobre el diminuto cuerpo de Zahira, pero tal y como lo había hecho antes, ella encontró fácil evadir el ataque que aparentemente había resultado a una velocidad imposible de seguir para el ojo humano.

La guerrera saiyajin a lo lejos presenciaba el increíble esfuerzo que sus amigos hacían para atacar, pero también se daba cuenta que Zahira en ningún momento los atacaba. Simplemente estaba jugando con ellos.

Maldita sea. Ella solo está jugando con Naruto y con Sasuke tal como jugó conmigo cuando la ataqué. Ella podría destruir este planeta en unos segundos si se lo propone –las manos de Bra se empuñaban con tal fuerza que casi temía que sus uñas se encajaran lo suficiente como para hacerla sangrar –No quiero ver este planeta destruido. No quiero ver morir a mis nuevos amigos. No quiero ver morir a Sasuke –el ki de la guerrera se elevaba cada vez más a medida que pensaba con desesperación en el fin de la vida en el planeta –No me importa si ella me mata. No me importa morir aquí y jamás regresar a casa, yo… ¡yo tengo que detenerla! ¡Soy la única que puede hacerlo!

El ki de Bra comenzó a elevarse hasta provocar que las piedras cercanas a ella se elevaran al compás del aura azul que ahora la rodeaba. Después de expulsar su poder, se lanzó hacia la kanakiana tan rápido que ninguno de los tres pudo anticiparse a su ataque. Su puño impactó el rostro de la peliverde que salió disparada por la fuerza del golpe a varios metros de distancia, haciendo una zanja en el terreno que daba fehaciencia de lo brutal del impacto.

Naruto y Sasuke miraron anonadados el poder de Bra que logró golpearla como ninguno de ellos pudo.

–¡Bra-chan! –mencionó animado el rubio al ver a su compañera aparentemente recuperada del shock.

–Es mi turno para pelear. Déjenme sola.

–¿Estás loca? ¡No te dejaremos pelar contra ella! Si peleamos los tres, estoy seguro que…

–Naruto. Dije que me dejaran sola –el rubio miró a Sasuke que estaba igual de impresionado que él por el tono tan severo que usó la peliazul para hablarle.

–Así que la saiyajin se digna a salir de su escondite. Estaba por mandarlos al infierno justo en este momento –se burló Zahira que se reincorporaba nuevamente completamente ilesa –Ese golpe me dolió mucho, pero no volverás a tomarme desprevenida –sentenció con un semblante serio y oscuro para la guerrera –Quizá si pelean los tres juntos tengan aunque sea un poco de oportunidad.

–Ellos ya terminaron contigo. Eres solo mi oponente –habló Bra de la misma manera seria que su adversaria había empleado –Yo misma me encargaré de castigarte por las mentiras que me dijiste acerca de los saiyajin.

–¿Mentiras, dices? ¡Já! Parece que todavía te niegas a creer que las palabras que te dije son ciertas. Si me crees o no, no es mi problema. De todas maneras, podrás preguntarles a tus antecesores en el infierno.

Decidió no escuchar más. Bra se lanzó al ataque una vez más conectando sus puños contra los puños de Zahira. Sus rodillas contra las rodillas de ella. Sus codos contra los codos de ella. Su pierna contra la pierna de ella. Su furia contra el odio de ella. Cada uno de sus golpes, mucho más rápidos que los del mismo Naruto, era bloqueado por la mujer que encontraba más entretenido pelear contra la saiyajin que contra los humanos superdotados. Ellos eran hábiles, sí, pero su estilo de pelea era uno un poco más aburrido que el que le ofrecía la enardecida guerrera. Zahira estaba acostumbrada a intercambiar puños y patadas en lugar de técnicas especiales, y al parecer la pequeña saiyajin estaba en la misma sintonía.

–Parece que recuperaste tus deseos de pelear. Lo estás haciendo muy bien –lejos de ser un halago, la kanakiana se burlaba descaradamente del esfuerzo que hacía la guerrera por tomarla nuevamente desprevenida y mandarla lejos.

–¡Pelea en serio, maldita sea! –Bra se había dado cuenta que la mujer seguía jugando con ella al no atacarla y solo defenderse.

–Si eso quieres –un golpe directo en la frente de la saiyajin logró aturdirla y al mismo tiempo logró desplazarla cientos de metros lejos –¡Tú lo pediste! –no esperó a que se incorporara la pequeña guerrera, en lugar de eso, la alcanzó en el suelo y continuó golpeándola haciendo parecer aquello una terrible masacre.

Sin poder defenderse de los brutales golpes, Bra recibía cada uno de ellos con tanto dolor como le dejaba saber su consciente, porque estaba segura que esos golpes deberían doler mucho más que eso.

–¡Maldita bastarda! ¡Déjala! –el rubio corrió a su encuentro con la intención de liberarla, sin embargo, ni siquiera logró llegar al cuerpo de la peliazul cuando la peliverde lo recibió con un puñetazo directo en el abdomen.

Bestial y despiadado fue el maldito golpe que el rubio recibió que su cuerpo salió disparado descontrolado y veloz en dirección opuesta a las féminas contrincantes. De no ser por el legado del Cuarto Hokage… la caída, o incluso el impacto mismo habrían sido mortales.

El pelinegro hizo el mismo recorrido que su amigo para salvar a Bra, pero al observar lo ocurrido, activó el Susanoo para que éste fungiera como un poderoso escudo que lo protegiera de sus golpes y mover de ahí a la peliazul.

–Dejen de molestar, basuras, ¿qué no ven que quiero matarla?

A pesar de tener activado el Susanoo completamente, el puño poco a poco lograba atravesar la defensa absoluta del Uchiha, agrietándola ante los ojos rojos del azabache, pero él sabía perfectamente que ella sería capaz de ello. Sasuke era todo un genio, sus movimientos estaban anticipados, aunque quizá no tanto como el genio Nara, pero al menos, dos o tres pasos antes fue capaz de planear antes de realizar su ataque.

Amaterasu –las llamas negras invocadas salieron directamente del ojo izquierdo del Mangekyou Sharingan en dirección al rostro de Zahira que abría sus ojos asombrada, sin embargo, la velocidad con la que viajaba el jutsu era claramente seguido por la kanakiana, así que fue capaz de sacar su puño del Susanoo y esquivar las llamas que encontraron como destino un árbol que se consumió en el acto.

Ese maldito poder es peligroso. Debo evitarlo a toda costa o terminaré calcinada por él –reflexionó la extraterrestre al observar como en cuestión de segundos el desgraciado árbol terminaba hecho cenizas.

–¡Sasuke-kun! –nombró la pelirrosa justo antes de caer al lado del azabache totalmente en guardia. Los destrozos en el terreno no habían pasado desapercibidos por sus ojos jade –¿Quién es ella? –el aspecto de la mujer delante de ella era simplemente imposible. Jamás en su vida como ninja habría imaginado siquiera que alguien pudiese tener un aspecto tan desagradable y al mismo tiempo tan hermoso como ella.

–¿Qué haces aquí? –preguntó seco sin apartar su mirada de la mujer verde –¿Dónde está Kakashi?

–Se quedó con Naruto. Llegarán en poco tiempo. Supongo que ella es un enemigo –enfocó sus bellos ojos jade en la mujer que se erguía y vanidosamente acomodaba su desordenado cabello.

–Saca a Bra de aquí –ordenó Sasuke.

Sakura miró atrás y encontró a su compañera de equipo golpeada y en un aspecto deplorable. ¿Ella se había atrevido a pelear hasta quedar en ese estado?

–¡Bra! En seguida te curaré –el chakra verde de las manos de la ninja médico comenzó a emanar con el fin de disminuir el hinchazón en el rostro de su amiga.

–Les dije que no interfirieran en mi pelea –la orgullosa guerrera se puso de pie con dificultad ignorando el tratamiento que Sakura le estaba proporcionando –Zahira es mi oponente y yo la haré pagar por su insolencia.

Sasuke miraba de reojo a la peliazul y Sakura se quedó sorprendida al darse cuenta que esa actitud no era propia de una guerrera novata. Su memoria evocó inevitablemente el momento en el que ella, Sakura Haruno, se encontró en las mismas condiciones que Bra en el Bosque de la Muerte en el examen chunin.

La pelirrosa era el único miembro del equipo siete consciente, por lo que la responsabilidad de proteger a sus compañeros la llevó a enfrentarse a los ninjas del Sonido que amenazaban con acabar con la vida de Sasuke. Ella, con miedo, con inseguridades, con coraje, con todo lo que encontró a la mano, logró defender aunque sea un poco la vida de su querido compañero, pero agradeció infinitamente al cielo cuando Rock Lee y el trío Ino-Shika-Cho aparecieron para socorrerla y evitar que expusiera de más su vida.

Ella sintió alivio de contar con gente que la protegería con su vida de ser necesario. Pero ver a Bra ponerse de pie y rechazar esa ayuda… simplemente la enojó. Sí, Sakura estaba enojada con Bra por rechazar e infravalorar la ayuda que ellos le estaban proporcionando. Sintió coraje contra ella por no dejarse ayudar. Quizá Sakura misma no lo sabía, o quizá sí, pero el enojo era sencillamente una máscara que encubría un sentimiento muy diferente al enojo: Envidia. Sakura nunca fue más fuerte que Naruto, Sasuke y Kakashi, así que siempre se quedó atrás de ellos mientras hacían todo el trabajo, para luego ser ella la que se encargara de curar sus heridas y minimizar su dolor físico. Sólo eso. Si hubiese tenido la confianza suficiente en sí misma, quizá ella habría reaccionado de la misma manera que lo hacía su compañera guerrera. Pero esa terrible verdad, una que traería angustia a Sakura, se encontraba perdida en las profundidades del inconsciente.

–¿Qué esta batalla es tuya? ¡Estamos aquí para ayudarte, Bra! Somos un maldito equipo, así que deja de decir tonterías y siéntate para que pueda curarte –habló exasperada la ninja médico.

Sin escuchar la orden de la pelirrosa, Bra caminó con dificultad hasta situarse al lado de Sasuke que la seguía con la mirada hasta que se detuvo.

–Así que tus llamas de color negro no funcionan –habló la guerrera al azabache, pero este no contestó pensando en lo obvio de la respuesta –Después me explicarás qué demonios es esa técnica, pero ahora… es mi turno de luchar.

–No le ganarás –dijo sin más el azabache que ya había analizado la situación de sobra, tal como un genio lo haría.

–Ella se atrevió a hablar de los saiyajin y ahora tiene que pagar –respondió entre dientes como clara muestra de coraje.

Sasuke no respondió, pero algo en las palabras de la guerrera le recordaron a él. Él también sintió la necesidad de hacer pagar al mundo su osada acción de condenar a los Uchiha cuando ni siquiera sabían la verdad.

–Golpear y matar a alguien no solucionará nada –Kakashi y Naruto ya estaban al lado de Sakura, así que solo la peliazul escuchó la calmada voz de su sensei a espaldas de ella y del pelinegro.

–Kakashi-sensei tiene razón, Bra-chan. El odio y la venganza solamente generan más odio y más venganza. Nunca podremos estar tranquilos si no aprendemos a perdonar. La violencia nunca es la solución. Créeme que yo también quiero acabar con esta mujer, pero alguien más vendrá a vengarla y esto no tendrá fin.

–No me importa –respondió inmediatamente después de que su amigo terminara la frase –Tú no sabes nada acerca de mí ni de los saiyajin. Todos ellos pelean por el bien de la humanidad y esta estúpida se atreve a llegar y a decir cuanta estupidez se le atraviesa por la mente, ¿y yo tengo que perdonarla?

–En algo estamos de acuerdo, saiyajin –intervino la peliverde en la discusión –Nosotros no perdonamos.

¿Qué es todo esto? ¡No logro entender absolutamente nada de lo que hablan! ¿Por qué Bra está tan enojada con esta rara mujer? ¿Quién es esta mujer, para empezar? –la pelirrosa parecía estar sin estar. Ella estaba situada al lado de Kakashi y justo detrás de Sasuke, pero sus ojos no se apartaban de la delgada figura de la guerrera peliazul que parecía no ser ella en esos momentos.

–Haremos algo, Bra –la peliazul frunció el ceño de confusión al escuchar su nombre en labios de la kanakiana. Hasta el momento la había llamado 'saiyajin' o 'niña' como muestra de desprecio, sobajándola con aquellas palabras –Vuélvete fuerte. Entrena. Haz que tus inútiles amigos no tengan más opción que dejar todo en tus manos. Incrementa tus poderes y entonces, solo entonces, volveremos a pelear –sonrió burlona y soberbia Zahira ante la mueca de desconcierto de la peliazul y sus patéticos amigos.

–¿Qué estás diciendo? ¿Eres estúpida o qué? Creí que dijiste que nosotros no perdonábamos –respondió sin poder creerse las palabras de su oponente. ¿Realmente le estaba perdonando la vida? ¿No acaso Zahira se había presentado ante ella con el firme deseo de acabar con su existencia?

–No te confundas, niña, no te estoy perdonando la vida. Te mataré, créeme. Lo que estoy haciendo es realizar mi misión y mi deseo de una forma más divertida. Quiero que te vuelvas más fuerte, tanto que tus aliados no tengan ninguna otra opción que dejar el destino de la Tierra en tus manos. Sólo de esta manera podrán sentir la desesperación en carne propia al verificar con sus propios ojos el inimaginable poder que poseo. Ten en mente que si fallas, todos los humanos de este planeta morirán junto contigo, ¿te queda claro?

Un escalofrío logró recorrer por completo la espina dorsal de la saiyajin y de los que escucharon esa aterradora frase.

–¡Estás loca si crees que te dejaré hacer eso! –ante el sádico discurso de la mujer verde, Bra tensó al límite cada músculo de su ser.

¿Y a esta loca quién la dejó salir del manicomio? ¿Qué nos va a matar a todos? ¿Qué demonios se cree? –pensó sarcástica la pelirrosa, sin embargo, al reparar en la expresión contraída de Naruto, la seriedad de Kakashi, la tensión de Bra y la mano de Sasuke en su espada preparado para desenfundarla en cualquier momento, le indicaron que ella era la única que se tomaba a la ligera aquel discurso. Al mirar el terreno devastado por una pelea que no presenció, pero que dejó tales estragos, se sintió estúpida. Las pruebas estaban delante de sus ojos y su inteligencia le dejó ver que la hermosa extraña mujer de piel verdusca no estaba mintiendo.

–Sí, eso haré –se dijo la mujer con trenza a sí misma con una mano en el mentón, dio media vuelta y de reojo se dirigió a los presentes –Bueno, me voy. Asegúrate de entrenarte bien para que puedas entretenerme mucho, Bra. Adiós –sin esperar réplica del desesperante rubio que ya estaba en estado normal y parecía tener la intención de debatirle su decisión, se rodeó de destello azul a causa de la expulsión de ki y se marchó a una velocidad sorprendente.

Todos miraron sorprendidos el resplandor que Zahira fue dejando en el camino, el cual se desvanecía lentamente hasta desaparecer por completo. Nadie, aunque alguno de ellos quisiera, nadie podía seguir el rastro de la kanakiana que desapareció en un parpadeo.

–Se ha ido. Esa maldita fenómeno se ha ido –Naruto fue el primero en romper el silencio después de unos minutos en los que ninguno se atrevía a hablar. Las últimas palabras habían sonado… ¿cómo decirlo? Absurdas. Ni Naruto, Sasuke, Kakashi y Bra tenían la menor duda de que la kanakiana cumpliría su promesa de destruir al mundo si la saiyajin llegaba a fallar. Todos voltearon a ver a la guerrera que permanecía petrificada en su sitio.

El-el… el destino de la tierra… ¿en mis manos? ¡¿Qué demonios significan esas palabras, siquiera?! –los grandes y azulados ojos de la chica estaban abiertos de par en par asombrada y llena de miedo al mismo tiempo –¿Quiere decir que yo soy responsable de todas estas vidas? ¿La vida de cientos, miles de personas dependen de mí? Pero… ¡pero yo no soy capaz de semejante responsabilidad! ¡Ni siquiera sé hacerme cargo de mí misma! Si mi padre… no. Ya no sé quién es mi padre. Estoy sola. Estoy completamente sola.

Nadie se atrevía a pensarlo, pero si el destino del planeta estaba en manos de Bra Briefs, entonces deberían estar preparados para la catástrofe. El pensamiento reinó en las cabezas de los varones en cuestión de centésimas de segundo. En realidad, la guerrera saiyajin había mostrado un combate excepcional. Un combate extraordinario. En resumidas cuentas, ella fue la única que logró golpear al enemigo y hacerla ver estrellitas al menos por dos minutos, cosa que ellos no pudieron hacer. Kakashi estaba medianamente enterado del poder de un saiyajin en labios de Trunks y por lo visto en el encuentro contra Sakura, y aunque hubiese dado todo por ver el combate, el campo de batalla hablaba por sí mismo al tener tatuadas las enormes zanjas, el inmenso cráter a espaldas suyas del multiataque de Bra y las marcas en el propio cuerpo de la guerrera. Por poder y fuerza no se preocupaban. Kakashi se preocupaba por el estado mental y emocional de la saiyajin. Bra Briefs estaba físicamente capacitada para salvar al planeta con entrenamiento arduo y dedicado, pero mentalmente, Bra se encontraba lejos de estarlo.


–¿Todavía sigues aquí? –preguntó con exasperación Ino al entrar al cuarto 201 del Hospital de la Arena y ver a Temari observando a través de la ventana la tormenta de arena que se apreciaba en la lejanía –Tenía entendido que los hermanos del Kazekage estaban demasiado ocupados con los deberes de la Aldea, pero veo que tienen mucho tiempo para desperdiciar –la rubia de la coleta entrecerró los ojos con picardía al ver la mueca de desagrado de su rival.

–Estoy aquí de paso. Trunks fue muy valiente al defender nuestra Aldea con su vida sin ser un shinobi de la arena, lo menos que puedo hacer es agradecerle personalmente por su heroica acción, ¿no crees? –respondió de manera simple sin hacerle ver a la rubia de la Hoja que su comentario la había importunado.

–Ya veo. De cualquier manera, creo que esa es responsabilidad del Kazekage, y por lo que sé, él no ha venido más de una vez a ver al valiente guerrero de la Aldea de la Hoja que salvó su Aldea –Ino pecaba de bocona, pero la realidad es que ella, aún con todas las dudas que tenía rondándole la cabeza, estaba genuinamente orgullosa de su compañero de equipo y se llenaba de completa presunción al referirse a él como un shinobi de Konoha.

–Sabes muy bien que Gaara está agradecido con Trunks por haber intervenido contra ese poderoso enemigo, él en este momento está muy ocupado con todo este asunto junto con el holgazán de Shikamaru, así que soy yo la que se encargará de honrar al valiente Trunks por su hazaña, de eso no te preocupes –Temari guiñó su ojo jade con coquetería a la rubia de ojos azules que la miraba con desprecio –Y bueno, hablando en serio, ¿cómo se encuentra? –ambas kunoichis miraron la cama donde yacía descansando el saiyajin objeto de sus constantes discusiones, afortunadamente ajeno a todas ellas.

–Él está estable. Sus heridas internas fueron tratadas exitosamente en poco tiempo. Es increíble lo resistente que es su cuerpo y lo rápido que comienza a curarse; supongo que tiene que ver con su constitución biológica como saiyajin. Gracias a la ayuda extra del chakra fue que logró salir del tratamiento en la mitad del tiempo estimado. Hablo en serio cuando digo que cualquier ninja en su lugar habría muerto incluso mucho antes de aquella explosión. El ataque de Yaaku provocó varias lesiones de gravedad, pero gracias a su nivel de resistencia, lo único que quedará en su cuerpo son cicatrices –respondió profesionalmente Ino, dejando de lado las estúpidas riñas que recién había comenzado con la hermana del Kazekage y que, había de reconocerlo, le comenzaban a agradar. El problema en ello es que nunca antes había tenido ese tipo de trato con Temari, así que la única explicación a la creciente rivalidad entre ambas era el interés de Sabaku No por su príncipe lila.

Ino Yamanaka era hermosa. Ella y su gran belleza eran insuperables dentro de Konoha, pues según palabras de ella misma, era la kunoichi más hermosa de toda la Hoja, muy por encima de Hinata Hyuga, que aunque tímida y reservada, la portadora del Byakugan era una preciosidad. Muy por encima de su rival de frente amplia, Sakura Haruno, que con ese exótico cabello rosado, piel nívea y ojos envidiablemente jade, lucía llamativa y sumamente atractiva. A pesar de ellas y otras tantas, Ino se sentía superior.

Temari del Desierto era otro cantar. La poderosa y soberbia rubia de la Arena era la kunoichi más poderosa de todo Suna, sin mencionar que también la más hermosa en comparación a sus colegas kunoichis. Sin embargo, para la rubia, la belleza exterior le era sin demasiada importancia. Ella se sentí atractiva y lo demostraba, sí, pero lo más valioso para ella era el poder, la fuerza y las técnicas revoltosas que pudiese ocasionar con su fiel y gigantesco abanico. Nadie superaba a Sabaku No Temari en carácter y fuerza.

Ojos jade y zafiro en una misma habitación, tensando tanto el ambiente que quizá por esa razón el tímido y mal suertudo guerrero no quería despertar nunca de su inconciencia.

–Así que es eso. Me alegra saber que al menos está fuera de peligro. Ahora te pregunto, ¿cuándo crees que despierte?

–Eso no lo sé. Además de todo lo que ya te mencioné, Trunks perdió demasiada energía y lo único que resta es que la reponga con suficiente descanso. Es imposible saber cuánto le tomará estar al cien porque, bueno, no sé absolutamente nada sobre su tipo de energía –Yamanaka se encogió de hombros cuando mencionó eso último, esperaba algún tipo de comentario sarcástico de parte de la kunoichi, sin embargo, éste no llegó.

–Es cierto, ahora recuerdo que Trunks me habló del ki o algo así. Es demasiado confuso aquello, así que tienes razón, es imposible saber a ciencia cierta cuándo despertará –terminó su frase con un suspiro cansado. Había pasado tanto en tan poco tiempo que lo que más quería la rubia del abanico era recostarse y descansar, pero un shinobi nunca descansa cuando el deber llama, y en ese momento, en la oficina de Gaara se discutían asuntos importantes alrededor de lo acontecido –Es mejor que dejemos solo a Trunks y vayamos a la oficina de Gaara. Él no despertará aunque nosotras sigamos aquí y, además, tu reporte médico y todo lo que hayas encontrado de información con respecto a él es de mucha importancia; Gaara tiene que saberlo –la mayor de los Sabaku No caminó hacia la salida de la habitación, siendo seguida por la heredera del clan Yamanaka que no dudó ni un segundo en echar un rápido vistazo al inerte cuerpo del guerrero que hacía ya rato había relajado sus facciones. Luego, puso sus ojos celestes en Choji que se encontraba en la cama de al lado y que parecía dormir plácidamente.

–¿Sabes algo? Al menos sabemos que tu compañero del Clan Akimichi despertará en poco tiempo queriendo devorar toda la comida que hay aquí en el Hospital –bromeó Temari con el propósito de bajar la tensión. Así eran ellas, tercas, obstinadas y peleoneras, pero también eran amables, relajadas y maduras cuando la situación lo requería… o, mejor dicho, cuando ellas querían.

–Ni te imaginas el estómago que tiene Trunks. Cuando despierte, él querrá comerse toda la comida que hay en Suna, y aún con eso dirá algo como "Disculpen, ¿no tienen algo más de comer? No importa si no hay, no quiero causarles más problemas" o algo así –rió Ino por la graciosa y mal hecha imitación de la voz del guerrero.

–¿En serio? ¿Pues cuánto le cabe al estómago de un saiyajin? –se asombró la rubia del abanico.

–¡Uy! Ni te imaginas. Una vez… –y la charla siguió entre las rivales mientras se encaminaban al sitio donde estaban reunidos los demás.

–Todo esto parece increíble –comentó el hermano del Kazekage que se encontraba al lado de su hermano mientras Shikamaru daba su reporte de los hechos.

–¿Ya has notificado a tu Hokage de todo esto? –preguntó con su habitual parsimonia el pelirrojo.

–Es todo un fastidio, pero he terminado de redactar el informe de la misión y justo después de salir de aquí lo enviaré directamente a Konoha –respondió el siempre enérgico Shikamaru –Después de todo, es un asunto delicado y esperar a llegar a la Aldea sería una pérdida de tiempo.

–Gaara, considero que es necesario…

–Lo sé, Kankuro. Una situación como esta no solo pone en peligro a Suna y a Konoha, sino a todo el mundo shinobi.

–Es correcto –afirmó el hijo de Shikaku –De acuerdo a lo mencionado por Yaaku, él vino de la misma manera que Trunks y su hermana. Si dejamos pasar más tiempo sin resolver esto, pronto nos veremos en serias dificultades si nuevos seres así de poderosos y con deseos de volar el planeta aparecen en este lugar solo porque se les dio la gana.

–Si eso pasa… debemos estar preparados –dijo entre dientes el maestro marionetista frente a la inminente amenaza –Esto no es ningún juego. Fui testigo del endemoniado poder de esos dos que ni siquiera son humanos. Ojalá todo esto fuera una pesadilla.

Shikamaru observó la preocupación que se dibujaba en el rostro del castaño pintado de morado. Ni siquiera presenció la batalla en todo su esplendor y estaba así de contrariado, quizá por esa razón estaba demasiado angustiado.

–Si me permiten decirlo –habló el pelinegro con una voz muy diferente a la habitual. Esa voz no era aburrida y cargada de flojera, esa voz era tranquila y hasta cierto punto algo enérgica –Tenemos a Trunks de nuestro lado –y al final de sus palabras, se formó una sonrisa confiada de lado.

Gaara clavó sus ojos aqua con sorpresa en el Nara y Kankuro levantó una ceja incrédulo. Esas palabras, ese sentimiento de seguridad que transmitía aquella frase acompañada de esa tranquila dicción solo se había asociado a la gente que hablaba de una gran esperanza y salvación. En los tiempos de Guerra, el nombre relacionado a todo lo anterior era el de Naruto, el shinobi ruidoso que logró hacer que todos depositaran su confianza y esperanza en él, pero ahora, no era el nombre de Naruto el que se mencionaba en esa sala. No. El nombre portador de la esperanza y la victoria era el del recién llegado ente de otro planeta que en poco tiempo se había ganado la confianza entera y absoluta del genio Shikamaru Nara, Trunks Briefs.

–¿Trunks, dices? –no es que Kankuro tuviese algo contra el pelilila, en realidad no lo conocía lo suficiente, y justamente por eso es que el castaño desconfiaba de alguien recién llegado que ni siquiera era un shinobi, sino un artista marcial, aunque uno de los mejores que había visto, debía reconocerlo. Aun así, era demasiado arriesgado confiarle su mundo a alguien que no pertenecía a él.

–Yo estoy de acuerdo con este holgazán, debemos confiar en Trunks –entrando a la oficina de Gaara habló Tremari que había alcanzado a escuchar lo que Shikamaru les decía, y tras ella, la rubia de la Hoja ingresaba también a formar parte de la reunión.

–¿Tú también, Termari?

–Tú no presenciaste la batalla completa, Kankuro, por eso no sabes el inimaginable poder que posee ese muchacho, pero puedo asegurarte que él es un poderoso guerrero que peleará a favor de nosotros –sus ojos jade se dirigieron a su hermano menor –Gaara, te aseguro que podemos confiar plenamente en Trunks.

–¿Cómo se encuentra él? –a esas alturas el pelirrojo no sabía qué pensar. Su hermana mayor también era de esas personas que confiaban poco en las personas, pero ahora, le daba la impresión de que casi metería las manos al fuego por él a pesar de conocerlo en tan poco tiempo. Definitivamente Gaara debía conocerlo.

–Él ahora se encuentra descansando para reponer toda la energía que perdió en el combate contra Yaaku. Esperemos que pronto pueda despertar –informó la ninja médico del equipo nueve.

–Bien, bien. Poderoso o no, no podemos excluir a los demás Kages de toda esta situación. Si el mundo shinobi entero corre peligro como dices, debemos informarles lo que está sucediendo –Kankuro sabía muy bien que la única manera de mantener unidas a las Naciones Ninja era comunicando este tipo de acontecimientos, de otro modo, la desconfianza comenzaría a carcomer poco a poco la paz y la armonía entre los cinco poderes.

–Hablaré primero con Tsunade antes de tratarlo con los demás Kages. Después de todo, Trunks y su hermana están viviendo en Konoha. La más indicada para hablar de ellos en la reunión es la misma Hokage –habló Gaara para dar por concluida la reunión.

Habría que esperar hasta que el guerrero de otra dimensión se recuperara por completo para regresar a Konoha y esperar las debidas instrucciones de la Hokage.

–Kazekage-sama –entró corriendo un jounin –Disculpe la intromisión. Ha llegado un mensaje de Konoha –indicó el mensajero entregando el pergamino en las manos del pelirrojo.

Gaara inmediatamente lo abrió, leyó el contenido y lo entregó en manos de Shikamaru; después de leerlo, informó a los presentes, en especial refiriéndose a su equipo.

–Tsunade-sama ha enviado al equipo Kakashi para apoyarnos en la misión. Dice que los esperemos y les informemos todos los detalles. Si todo sale bien, en dos días y medio estarán aquí.

–¿Por qué Tsunade-sama habrá mandado un equipo de refuerzo? –preguntó la Yamanaka posándose al lado de su amigo Nara inspeccionando el pergamino que había arrancado de sus manos maleducadamente.

–No lo sé. Es muy extraño que haya procedido de esta manera sin tener ningún reporte nuestro solicitado apoyo –el usuario de las sombras se detuvo a pensar en todas las posibilidades que orilló a la Hokage a enviar al equipo Kakashi en su ayuda sin tener los detalles de la misión ni del enemigo fuera del reporte inicial de Suna –¿Una corazonada? Cuando Akatsuki secuestró al Kazekage, ella envió de refuerzo al equipo Gai simplemente porque lo sintió, aunque no estoy seguro si esta sea la misma situación. ¿Quién pudo haberle informado a la Hokage de lo que ocurría aquí? Debo dar por hecho que la razón para enviar al equipo Kakashi es por la gran presencia de Yaaku. Además, envió precisamente al equipo donde se encuentra la hermana de Trunks, que…si no me equivoco, ella por ser un saiyajin tiene las mismas habilidades que Trunks, incluyendo la percepción de ki a kilómetros de distancia. Quizá fue ella la que le informó a Tsunade-sama lo que estaba ocurriendo al sentir que Trunks elevaba de esa manera su ki; aunque… -los ojos negros del joven estratega más talentoso de su generación se posaron en su compañera Ino como por reflejo, sonrió de lado y completó la frase en su cabeza –Apostaría a que se ahorró la fastidiosa palabrería y vino por su cuenta para acá. Sí, justo como Ino actuaría si pudiera hacerlo. Estas niñas son tan parecidas que seguramente Bra le causa un dolor de cabeza intenso a Kakashi.

–Esperemos a que Kakashi y Naruto lleguen para informarles lo acontecido este día –habló Gaara mientras tomaba un documento que comenzaba a leer, reanudando sus labores como Kazekage.

–De cualquier manera, enviaré a Tsunade-sama el informe que acabo de elaborar. Si alguien me hubiera dicho antes que otro equipo vendría, me habría ahorrado todo este fastidio.

–Vamos, chico fastidio. Te guiaré con el Escuadrón de mensajería para que envíes los papeles a la Hokage –el castaño marionetista y el pelinegro de la Hoja salieron por la puerta principal a paso lento debido a las muletas que el Nara manejaba con torpeza.

–Yo iré a revisar cómo van las reparaciones en la Aldea y a ayudar en lo que se necesite. Al final del día pasaré a ver cómo sigue Trunks –la Sabaku No se preocupaba genuinamente por el guerrero, pero ver la cara que ponía su rival era un gusto que no se podía dar el lujo de desperdiciar cuando hubiese oportunidad.

–No es necesario que vayas cada cinco minutos a verlo para quedarte ahí pegada dos horas. Estoy segura de que la Aldea te necesita mucho más que Trunks –respondió la Yamanaka sonriendo de lado por ese golpe. Seguro la dejó callada.

–¿Lo dices por ti? Te recuerdo que también tienes otro compañero delicado, pero sólo te veo preocupada por Trunks, ¿por qué será, Ino Yamanaka?

–Te recuerdo que soy la ninja médico del equipo y que me preocupo por mis dos compañeros, porque tanto Choji como Trunks son MIS compañeros, ¿sí te queda claro, Temari del Desierto? –la voz de la kunoichi ojiazul se estaba elevando cada vez más de tono.

–¡Já! Estás mintiendo y lo sabes. No está mal que admitas que Trunks te gusta, después de todo, es lo más normal del mundo, ¿no crees?

–¡Ay, pero si hola! Cada vez que ves a Trunks babeas como si estuvieras viendo un plato de comida y no hubieras comido en semanas. ¿Quién diría que la Graaaaaan Temari del Desierto caería rendida por una persona que tiene pocos días de conocer? Y vaya que estás hasta el suelo por él, por lo que veo.

–Te equivocas, yo no caigo rendida por nadie y mucho menos "estoy hasta el suelo" como tú dices –dijo la usuaria del chakra tipo viento imitando cómicamente la frase que hace unos momentos había pronunciado su rival.

–Se nota a kilómetros –entrecerró los ojos Ino con picardía ante la mueca de enojo que hacía Temari.

–¿Sabes qué? No pienso perder mi tiempo discutiendo contigo.

–Parece que alguien se quedó sin argumentos –se burló la ninja médico ante su indiscutible victoria en la batalla verbal.

–No me provoques, saco de basura, porque si lo haces, no quedará nada servible de ti.

–¿Me estás amenazando, rubia oxigenada? –ante el insulto de la hermana de Gaara, la rubia de la Hoja se permitió emplear también sobrenombres hirientes.

–Tómalo como quieras, pero ya cierra tu maldita boca o con gusto la cerraré por ti.

–¡Eso quiero verlo!

Los ojos aqua de Gaara estaban tan abiertos como se lo permitían sus párpados de sorpresa ante la estúpida discusión que ambas kunoichis se atrevían a sostener en su presencia. Jamás imaginó que las mujeres llegaban a ser tan… tan… ¿bobas? ¡Por Kami! La discusión era simplemente una reverenda estupidez, no entendía por qué ambas siquiera estaban intercambiando tremenda mierda entre ellas, cuando el objeto ni siquiera las estaba escuchando. Gaara se vio en la penosísima necesidad de intervenir en semejante pendejada para evitar que esas dos estúpidas llevaran su discusión a planos físicos cuando vio a su hermana tomar su abanico dispuesta a desenfundarlo como espada.

–Temari –se limitó a decir como orden corta y monótona para que ella entrara en razón y se diera cuenta de sus actos.

La rubia atendió al llamado de su hermano volteando a verlo y encontrando en su rostro una expresión llena de fastidio. La rubia se enderezó, volvió sus ojos a Ino y soberbia continuó hablando.

–Bueno, me retiro. Cuando quieras arreglar este asunto te estaré esperando –dijo mientras caminaba hacia la salida contoneándose y despidiéndose pesadamente con la mano en señal de desinterés. Ya fuera de la oficina, sus mejillas se tornaron de un fuerte color carmesí. Se supone que ella era la hermana mayor de los tres, la más sensata y la más madura, pero hace unos momentos le mostró a su pequeño hermano una faceta que jamás antes había tenido el mínimo interés en expresarle. ¿Qué le estaba pasando a la poderosa Temari del Desierto?

–Yo-yo también me retiro –la rubia ojiazul hizo una leve reverencia llena de nervios y se retiró sin querer mirar el atractivo rostro del pelirrojo para evitar que él reparara en el sonrojo de sus mejillas. Ella también se había avergonzado del espectáculo que acababa de montar frente al serio Kazekage.

¿Y Gaara? Bueno, él solo dio gracias al cielo porque esas dos se hubiesen retirado para ejercer con tranquilidad su cargo como líder y protector de la Aldea.


–¡Ah! Ya me siento mucho mejor ahora. Muchas gracias, Sakura-chan –el rubio se levantó con alegría ante la ausencia del dolor que el golpe de Zahira había ocasionado.

–Oh… sí, de nada, Naruto –la kunoichi rosa se enderezó y caminó en dirección a Sasuke que se encontraba sentado al pie de un árbol –Es tu turno, Sasuke-kun –el azabache se movió dándole la espalda a la chica permaneciendo en cuclillas y ella puso sus delicadas manos en su espalda liberando su chakra verde.

Mientras curaba a su compañero pelinegro, la cabeza de Sakura estaba en otro lado completamente, sin descuidar su perfecto control de chakra. Recordaba las palabras de Naruto y Sasuke al reportarle lo sucedido a Kakashi, mientras ella poco más que anonadada escuchaba el relato sin poder creerse todo lo que ellos decían, y para colmo, Kakashi no parecía sorprenderse tanto por lo que oía. Su sensei parecía ya saber de antemano los poderes ocultos de Bra, mientras ella permanecía ajena a todo eso, como siempre. Como maldita sea siempre.

No era su intención expresar sus preferencias, pero su maldito inconsciente la traicionaba y primero quiso auxiliar con su ninjutsu médico a Sasuke, sin embargo, él le hizo saber con su habitual frialdad e indiferencia que primero debía socorrer a la guerrera que permanecía sentada absorta en sus pensamientos. Él era el menos afectado físicamente, así que en segundo lugar debía checar a Naruto y su visible herida en el abdomen.

Bra ni siquiera prestó la mínima atención cuando la pelirrosa se acercó a ella para curarla. La ninja médico pudo darse cuenta que todo lo que sus compañeros habían dicho era cierto en su totalidad al constatar por ella misma sobre la constitución física de la guerrera. Su piel, sus tejidos, toda ella estaba como hecha de acero y los golpes que tenía por todo el cuerpo no representaban mayor problema para el fortalecido cuerpo de la saiyajin. Un golpe, un solo golpe recibió Naruto de ese monstruo y seguramente estaba muy herido por dentro, pero Bra no. Ella estaba prácticamente ilesa y solo le tomó unos cuántos minutos acelerar el proceso de curación de la guerrera y dejarla como nueva. Si todo lo que escuchó era verdad, entonces la naturaleza sí había dotado a los saiyajines de genes y estructuras específicas para desenvolverse en el combate. Aquello que solo ella veía como ninja médico era impresionante, tanto que Kakashi y Sasuke se dieron cuenta por la expresión de asombro que tenía al curar a la peliazul.

Curar a Naruto fue otra cosa. A pesar de contar con el chakra del Kyuubi, es decir, de Kurama, le tomó mucho más tiempo curarlo y, por ende, darse cuenta que el daño que recibió su querido amigo había sido más grave de lo que imaginaba. El impacto había fracturado las últimas costillas y había provocado descontroladas hemorragias internas que Kurama se ocupó de controlar y reparar, pero el rubio aún no se encontraba al cien hasta que ella lo curó por completo. Comparar el resultado de la batalla en los cuerpos de Bra y Naruto le fue inevitable. Una razón más para creer lo que decían acerca de la guerrera: ella venía de otro planeta.

–Bien –el ninja peliplata se encontraba apartado del resto sentado en una gruesa rama de árbol dispuesto con tinta, papel y una gran interrogante –¿Cómo redactaré todo esto? Tantos años presentando informes por escrito y todavía me parecen problemáticos –justo en ese momento, Kakashi se imaginó en cualquier otro lugar menos ahí en el bosque; un balneario, un restaurante, o incluso en su sencilla pero cómoda habitación únicamente con ese valioso libro que Jiraiya le regaló especialmente y que fue el último de su obra maestra –En fin, debo darme prisa y enviar este informe. La situación se está tornando bastante delicada y todo parece indicar que la llegada de Trunks y Bra a este mundo es la causa. Debo admitir que pensar en que no habría consecuencias tan graves por este evento antinatural fue un error de mi parte. Lo prudente será regresar a la Aldea y comunicar todo esto personalmente a Tsunade-sama y quizá esto se lleve a junta con los demás Kages, pero presiento que la decisión no será bien recibida por Bra. No la culpo, ella necesita ver a su hermano y aclarar muchas cosas. ¿Qué debo hacer?

La guerrera permanecía apartada del resto aún sumergida profundamente en su cabeza. Específicamente lo que la kanakiana le había dicho acerca de su amado padre. La vista de Sakura y Sasuke se posaron en la figura andante de Naruto que se dirigía a donde se encontraba la peliazul.

–Vaya, yo, hummm, no sé qué decirte, Bra-chan –Naruto se rascaba la nuca con una risita nerviosa esperando que ella también se riera, pero eso no ocurrió. Su semblante pronto cambió a uno de tristeza al no obtener la respuesta que esperaba de su compañera –Solo sé que no me gusta verte así –comentó bajando su mano y sentándose al lado de la guerrera.

–No necesitas decir nada –su voz era otra. El rubio se sorprendió y sus bellos ojos azules expresaron el dolor que le causó escuchar la apagada y grave voz de su compañera. La alegre y voluntariosa Bra Brifs no era la misma que tenía frente a él.

–Fue por lo que dijo de tus antepasados, ¿verdad?

No hubo necesidad de decir palabra, la peliazul simplemente asintió con singular desgane y melancolía. Sus grandes ojos azules no se habían tomado la molestia de mirar al chico-zorro en ningún momento.

–¿Qué piensas, Bra-chan? Háblame –no es que Naruto fuese un excelente psicólogo ni mucho menos, pero la preocupación que sentía por la saiyajin era tan grande que deseaba hacer algo por ella, aunque sea escucharla. Después de un breve silencio en los que parecía que la chica ordenaba sus ideas, comenzó a hablar.

–Me niego a creer que mi padre haya sido capaz de matar a un hombre –soltó con monotonía. Sus ojos miraban a la nada, su energía estaba puesta en la nada, toda ella parecía estar en la nada –Mi padre siempre lo fue todo para mí y ahora…

–¡¿Qué?! Espera un segundo ¡¿Tu padre es el que mató al padre de Zahira?! Es… es Vegeta, ¿no es así?

Tan discreto como siempre, el grito del jinchuuriki de Kurama llegó a oídos de Sakura, Sasuke e incluso a los de Kakashi que se encontraba apartado redactando el reporte. El pelinegro no pudo evitar sorprenderse por lo expresado por el gritón aquel, mirando como la desdichada hija de un asesino bajaba la cabeza y afirmaba con algo que parecía vergüenza, apretando sus ojos al máximo. Una cosa era matar por necesidad o por venganza, ¿pero matar por gusto? Solamente en la cabeza de un psicópata del calibre de Orochimaru podía habitar tal cosa, pero ahora pensaba que los Saiyajin eran peor que el mal intento de Michael Jackson.

–Sí, Naruto. El hombre que mató al papá de la que ahora quiere matarme y el que me dio la vida es el mismo, ¿ahora entiendes todo? ¿Comprendes por qué me negaba a creer en las palabras de esa mujer?

–Bueno yo…

–Dime algo, Naruto, ¿qué harías si te enteraras que tu padre es un asesino?

La imagen de Minato Namikaze llegó a la mente de Naruto con esa singular sonrisa que lo caracterizaba, esa que destilaba amor y preocupación por él y por Kushina. ¿Imaginarse que semejante hombre tan gentil podría ser un asesino por gusto? ¡Era una locura!

–Bueno, finalmente la vida de un shinobi es la de proteger a la Aldea y a sus camaradas, aun si para ello tienes que matar a otros ninjas, así que técnicamente mi padre mató a varios ninjas en su vida y… nosotros también –dijo refiriéndose al equipo Kakashi. Sabía de antemano que esa respuesta no era lo que Bra buscaba, pero su objetivo era el de hacerla sentir mejor.

–¿Cómo era tu papá?

Naruto se sorprendió por la pregunta de Bra. Él realmente se sentía demasiado orgulloso de ser hijo de alguien como lo fue el atractivo Minato, pero sabía bastante bien que su respuesta no le sería grata a la chica que seguía sin prestarle atención con su triste mirada, así que con la voz más afligida del mundo se dedicó a hablar del orgullo que tenía por su padre.

–Yo viví mucho tiempo solo. Para ser exactos, 15 años de mi vida los pasé sin saber quiénes habían sido mis padres y por qué habían muerto, sin embargo, por algunas circunstancias pude conocer a mi padre gracias a un extraño jutsu. Su nombre es Minato Namikaze y… él fue el Cuarto Hokage.

El corazón de Bra saltó intranquilo y sus ojos se abrieron casi imperceptiblemente por unos cuantos segundos entendiendo perfectamente lo que significaba ser Hokage. ¿Cómo no saberlo? Naruto se la pasaba alardeando sobre su meta y anhelo de convertirse en eso que camina delante de sus camaradas soportando el dolor y protegiendo con su vida a toda una Nación Ninja. Bra había aprendido en su estancia en ese lugar que la lealtad, la fuerza, el amor y el deseo de protección eran unas de las tantas cualidades que debía tener un verdadero ninja. Justo así como un Hokage.

–Ya veo. Con que tu padre fue un héroe –una sonrisa nostálgica de lado se formó en el rostro de la guerrera –Hasta hace unos momentos, creí que mi padre peleaba por la justicia y para proteger a la tierra, pero ahora… ya no sé qué pensar.

–Bra-chan, no conozco a tu padre ni sé los motivos por los que actuó como lo hizo. Solo quiero que sepas que yo estoy aquí contigo y que puedes contar conmigo, de veras. Si necesitas a alguien para llorar, con gusto pondré mi hombro.

Bra Briefs, tan orgullosa como lo era su padre, se negaba a derramar una sola lágrima más enfrente de su equipo. Para ser precisos, ella se negaba a hacerlo frente a quien fuese. En una ocasión, en la soledad de su alcoba lloró a mares cuando se enteró que Goten ya tenía novia; fue tal su rabieta que Bulma logró escucharla, y aunque al principio la peliazul menor se negó, terminó contándole todo a su madre y llorando en su hombro. La segunda ocasión fue justo en ese mundo cuando le lloró a Trunks por las hirientes palabras de Sasuke, pero ella no planeaba hacerlo costumbre. Sin pensarlo dos veces, la chica peliazul se levantó de su lugar dispuesta a correr al interior del bosque y liberar la presión que ejercía el agua salada en sus vidriosos ojos azules cuando una mano fuerte y varonil le detuvo el brazo e impidió su avance. La guerrera, desconcertada, giró su rostro y vio a un Naruto con una mirada determinada y un poco severa.

–Cuando dije que estaba contigo para soportar el dolor, hablaba en serio –y sin previo aviso, el rubio la abrazó.

Fue un gesto que Bra no se esperaba. Abrió sus ojos de asombro por dicha acción. Ese abrazo era firme pero a la vez cálido y seguro, era como el que le dio aquella vez su mamá y su hermano. La peliazul, la orgullosa niña de papi no soportó más y se rindió, sollozando a todo pulmón y empapando el pecho del rubio que la seguía abrazando con fuerza para hacerle sentir que estaba con ella.

Ese llanto cargado de dolor puro logró conmover a la pelirrosa que recién terminaba su labor con el azabache. La chica bajó la mirada melancólica y fijó sus verdes en el símbolo de los Uchiha que se encontraba grabado en las vestiduras de su amado compañero. Ella lo entendía. Sakura mejor que nadie entendía el dolor en el corazón de una mujer al escuchar la peor parte de un ser querido.

Sasuke, por otro lado, desvió su mirada al suelo escuchando irritado el adolorido llanto de Bra. Su ceño estaba fruncido y sus ojos pronto se cerraron buscando inutilmente ignorar ese chillido que tanto le molestaba. En cuanto Sakura dejó de emanar su ninjutsu médico se levantó, les dio la espalda y se retiró de ahí.


Bueno, hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Creo que ahí no hay aclaraciones que hacer, solo que las cosas se están complicando un poco para los chicos y especialmente para Bra, que ahora está en un grave conflicto mental y emocional. Espero que le tengan paciencia, porque esto no es fácil para ella XD jajaja en fin, Trunks todavía no despierta y se ha perdido de las graciosas peleas que protagoniza sin querer jajaja. Espero de corazón que les haya gustado esta actualización. Cualquier duda que tengan o correción será bien recibida.

Quiero reiterar mi infinito agradecimiento a quienes me apoyan con sus comentarios, especialmente a taro0305, Valen Eaton, Mile, coronadomontes, Zero Lynx, Ligh hodel, Jesuki-chan y Paris Briefs por ser constantes en sus comentarios. Gracias miles! :D

Mile: Perdón por hacer esperar por el capítulo, pero ya sabes, las actividades y deberes no dejan a una escribir tan rápido como quisiera, pero aquí está la conti. Tienes razón, Bra es la hija de Vegeta y la hija de Bulma, por lo tanto ella es fuerte e inteligente, en siguientes batallas dejará lucir su inteligencia, solo que pienso que es un poco distinta, ya que ella no es un genio en las batallas por falta de experiencia, pero deja que entrene y se vuelva más fuerte ;)

Valen Eaton: Que alegría saber que les gustó el capítulo a tu hermana y a ti! Sinceramente estaba algo preocupada por que pensé que a muchos no les gustaría la actitud de Bra, pero me llena de gusto saber que fue bien recibido. Aquí está la conti ya disponible para ustedes :D Saludos!

Me despido de ustedes, nos leemos hasta la siguiente actulización. Sayo...