¡Hola a todos otro día más! Aquí vengo con un nuevo capítulo recién salido del horno. La verdad es que cada vez estoy más contenta porque las ideas me vienen y me vienen y sólo quiero plasmarlas, pero esto último es más complicado de lo que parece y a veces tardo un poco más en poder hacerlo. Pero vamos, que estoy por fin ha cogido el camino que quería desde el principio y ya voy con muchas ganas de seguir adelante.

Como siempre, muchas gracias a todas las personas que os tomáis el tiempo de leer mi fan fic, de verdad, muchas gracias por tomároslo y por dedicárselo. No quiero liarme mucho aquí porque sé que lo importante está líneas más abajo, pero como siempre, me gustaría pediros el favor de que, si queréis, me dejéis vuestra opinión sobre el capítulo o sobre como consideráis que está yendo el fan fic. No lo pido por otra cosa sino para mejorar poco a poco, así que os lo agradecería mucho.

No os molesto más y aquí os dejo con el décimo capítulo. ¡Muchas gracias de nuevo y espero que lo disfrutéis! ¡Saludos!


Capítulo 10. Duras respuestas y extrañas llamadas

No podía dejar de llorar después de que aquel recuerdo se le grabase en el alma. Notaba como su nakama intentaba consolarle acariciándole con cuidado su espalda. Era inútil. Verle, después de tanto tiempo le hizo más daño que beneficio. No era posible que él estuviese vivo, de ninguna manera. ¿Sería alguien parecido a él? Porque si había algo de lo que estaba seguro era de que no estaba vivo, que él no podía ser.

Su respiración, con lentitud, iba recuperando su ritmo normal. Alzó la mirada al notar que se había tranquilizado. Se encontró con la mirada de sus dos nakamas, a la espera de una respuesta, mas sin presionarle. No obstante, ¿cómo debería explicar aquello que había vivido instantes atrás? Se encontraba aturdido y dolorido, sintiendo que quería salir de allí y olvidar aquella imagen, pensar que todo había sido su imaginación o, mejor aún, que había sido una pesadilla mientras estaba en ese estado de intentar despertarse y recordar todo lo que había sucedido momentos atrás.

—No puede ser… Mi mentor… ¿Cómo puede estar vivo? ¡No es posible! —Sus palabras resonaron por las huecas paredes de aquel vacío calabozo.

No, por más que lo pensase no era posible que él estuviese vivo. ¿Quizá le habría traído a la vida? La simple idea le hacía temblar de la rabia. Si había hecho eso él nunca lo perdonaría. Nunca. Después de lo que vivieron en Thriller Bark no quería revivir nada parecido. Quienes se han marchado para siempre, debíann quedarse en nuestra memoria y nosotros debíamos mantenerlos vivos ahí, aunque a veces se nos hiciese realmente duro, ellos se marcharon y no volverán, por mucho que se desee.

—¿Acaso le han traído a la vida? —Preguntó la arqueóloga con cierta curiosidad.

—Pero… ¿Cómo puede ser? No parecía que el tiempo hubiese pasado en él… —Las dudas eran demasiadas y demasiado angustiosas para él. ¿Qué pretendían hacer con él? Por más que lo intentase, no había modo de encontrar respuesta alguna.

—¿Eso es un aprobado? —La voz sorprendió a los tres presos, que en ningún momento la habían escuchado entrar y caminar hacia ellos.

—¿Quién eres? —Preguntó el reno nervioso.

—Me llamo Maki y soy… La médica de este lugar. Me dedico a cualquier cosa relacionada con la vida. Sí, a cualquier cosa. —En su rostro se dibujó un rostro sombrío, el cual consiguió hacer incómodos a los tres presos.

—¿Le has traído a la vida? ¡No es posible! ¿Cómo has conseguido que parezca que el tiempo no ha pasado? ¡Murió hace mucho tiempo!

—Bueno, sé que eres un médico interesante por lo que no me pondré quisquillosa y te diré que no es del todo tu papá, tu profesor. Es su representación en otro cuerpo.

—¿Quieres decir que su ser está metido en el cuerpo de otra persona?

—Bingo. Eres genial, arqueóloga. Los recuerdos. —Se palmó su sien con lentitud— Si son lo suficientemente fuertes y vivos se pueden traspasar a otro cuerpo y conformarlo a imagen y semejanza de quien queremos traer a la vida. ¿No es fantástico?

—Es cruel. —Habló por primera vez Franky.

—¿Te lo habría parecido si tu compañera hubiese fallecido? Con los recuerdos de vuestro capitán la habríamos traído a la vida, ¿te habría parecido igual de cruel? Además, ¿qué más da? Están vivos, que es lo que importa.

—¡No! —Su voz enfadada explotó contra aquella mujer. Alzó su mirada son poder evitar que las lágrimas se escapasen de sus inocentes ojos— ¡Ellos se fueron y por muy duro que fuese no hay razón para traerles de vuelta! ¿Y qué pasará con ellos ahora?

—Empiezan una segunda vida. Vuelvo a preguntar: ¿Si tu nakama…?

—¡Sería duro, pero esa no es la solución! Es muy cruel lo que has hecho, ¡es jugar conmigo y con él! ¿Y por qué él?

—Oí que era un gran médico y parte de su fuerza se encuentra en ti, nakama del Mugiwara que, a la misma vez, es el capitán de nuestra querida Nozomi.

—¿Nozomi? —Cortó Robin.

—Es la hija del rey de este lugar, la única persona que ha confiado en mis capacidades y me ha dado todo lo necesario para seguir con mis estudios.

—¿Nozomi es Nami?

—En efecto. Es la hija del rey. Él sólo ha recuperado lo que le pertenecía. No le juzguéis.

Todo estaba siendo muy raro, pero a la misma vez iba entendiendo parte de toda aquella historia que había leído. Tenía cierta idea, pero ahora todas las dudas se les iba despejando. Ahora sólo necesitaba descubrir qué era lo que le podrían haber hecho a su amiga para entenderlo todo. ¿Quién era esa mujer y qué papel jugaba en todo aquello? Analizándolo todo le daba cierto temor su locura y su ambición por vencer a la muerte. ¿Ellos eran parte de sus estudios? Si era así deberían empezar a buscar una salida cuanto antes y escapar de ese lugar si Luffy y los demás no llegaban al tiempo. No es que tuviese miedo, pero sí que era cierto que tenía cierta incomodidad en su interior. Aquella historia tenía algo que la hacía sentir que algo estaba yendo mal y que las caídas que pudiesen sufrir ahí fuesen más graves de lo que habían vivido hasta el momento. Algo le hacía sentir que alguien había caído en combate y, si era cierto, le aterraba que no volviese a recuperarse o que, en el peor de los casos, sufriese ese tipo de transformación.

—¿Cómo está…?

No pudo terminar de formular su pregunta porque una serie de golpes y de jaleo la interrumpió. Algo había pasado arriba.


El cansancio no debía pararle los pies. Tenía que salir del lugar cuanto antes y deshacerse de todo aquel ajetreo que había formado. Nunca llegó a imaginar que Nami fuese a responder así, ¿qué le pasaba? ¿Es que no le conocía? ¿Estaba tonta o qué? Pero era cierto: algo extraño había en ella, en su mirada. Al verla vio sorpresa en sus ojos, mas también la vio en lo más profundo de su ser pidiendo ayuda, como si estuviese luchando por salir de algo.

Tuvo miedo y la notó temblar a escuchar su nombre. Estaba confundida por algo y en vez de lanzarse hacia él como haría en el caso de estar en peligro, agarró con fuerza las sábanas, intentando mantener su cuerpo amarrado para evitar que se la llevase.

Los disparos y la cantidad de enemigos le estaban dificultando la tarea de abandono del lugar. ¿Dónde estaban los demás y por qué en ese instante no había nadie allí? Nami estaba arriba, sola y nadie había ido a buscarla. La puerta, por fin la había encontrado así que haría que saldría de allí para saltar por la ventana. En cuanto se acercó lanzó una bomba de humo y en medio de la confusión, saltó por una de las ventanas, rompiéndola ante su impacto. Ahora debía darlo todo para alejarse del lugar cuanto antes. Bomba de humo, bomba de humo y más bombas de humos para evitar que descubriesen su camino. Logró entrar en el bosque y alejarse de ese lugar.

—Algo… Algo va… Mal… —Se dijo mientras se apoyaba en un árbol para recobrar algo de aire.

—¿No habrás metido la pata, verdad? —Aquella voz le asustó.

Le miró con atención. ¿Quién era? Sentado delante de él inmutable y con un aire de superioridad le perforaba con sus ojos. No recordaba haberle visto con anterioridad en el pueblo, pero a pesar de ello, por su forma de formular la pregunta y su forma de mirarle no le daba ningún tipo de confianza. No era del pueblo porque sus ropas le decían lo contrario, ¿entonces sería del castillo? Palideció de pronto. Tenía que huir.

—No te marches tan pronto. Te he hecho una pregunta y me parece de muy mala educación que no me respondas. ¿Has metido la pata? —Su voz era monótona y a la misma vez daba miedo por su profundidad.

—¿Q-Qué pata he metido? —No mentía al preguntarlo: no sabía de qué le estaba hablando.

—A tu nakama. La has encontrado, ¿verdad? No me gustaría que por tu culpa nuestro plan se fuese al garete. ¿Qué le has dicho?

—¡¿Qué le habéis hecho?! Ella no era Nami. No respondía a su nombre y encima entró en pánico cuando me acerqué a ella y le dije que los demás la estaban esperando.

—Oh… Eso es interesante. ¿Así que mi prometida no se sintió cómoda ante tu visita? Pensaba matarte si me decías cualquier otra cosa, pero con esta respuesta me alegro de que nuestro plan no se haya estropeado con tu actuación. Mereces vivir otro día más. —Sonrío tenebroso mientras se levanta de aquella roca y se acercaba a él con tranquilidad.

Temblaba, no podía evitarlo y menos aún viéndole acercarse a él con esa parsimonia, como si no tuviese prisa por seguir su camino. Observó como se metió sus manos en los bolsillos de su pantalón. Ese chico tenía algo enigmático que le hacía sentir inseguro a su lado y, por lo que le había dicho, él era uno de los causantes de que Nami hubiese actuado tan extraña al verle.

—¡¿Qué le habéis hecho?! —Preguntó nervioso mientras se preparaba para el ataque con su kabuto. Temblaba, pero si tenía que atacarle, lo haría le costase lo que le costase.

No respondió al momento, sino que se esperó a pasar por su lado y cuando lo tuvo suficientemente cerca, sin parar su lento paso le susurró—: Podéis marcharos. Nami está muerta y vosotros no existís para ella.

Aquellas palabras resonaron en él sin parar. No dejó de temblar, mas en esta ocasión temblaba por el miedo de que aquella respuesta fuese cierta. ¿Qué significaba que Nami estaba muerta? Si la había visto momentos atrás y era ella. No había dudas de ello, por lo que le aterraba que algo malo le hubiesen hecho. ¿Significaba que le habían hecho algo para que se olvidase por completo de quién era? No, no era posible. Si eso era cierto, ¿cómo iban a recuperar a su nakama? No, ese chico estaba jugando con él. Nami estaba en esos momentos un poco aturdida y su reacción era normal. Tenía amnesia no-sé-qué, Chopper se lo había comentado en algún momento, pero ahora mismo no recordaba su nombre. Nami volvería a recuperar su memoria, sin duda, pero para nada había muerto. ¿Y si ahora iban a aprovecharse de ella? No lo entendía, no entendía el juego que se traían o las razones que tenían para utilizarla.

Bajó su kabuto derrotado— La estáis utilizando para hacerle daño a Luffy, ¿verdad?

Escuchó los pasos pararse con la misma lentitud con la cual habían comenzado a avanzar en el camino.

—Quién sabe. —Respondió sin girarse siquiera. No tardó en retomar su camino, con la misma lentitud inicial.

No podía ser. ¿Qué le iba a decir a Luffy cuando le viese? ¿Cómo le sentaría saber que Nami no recordaba nada y que era una extraña a sus ojos? ¿Por qué le estaban haciendo aquello?

Daba igual, no había tiempo para formularse respuestas sin parar. Se lo contaría todo a Luffy, sin importar nada más y a partir de ahí, decidirían cómo iban a actuar para salvar a Nami y a los demás, que también habían sido secuestrados por aquellos desgraciados.

Empezó a correr camino al pueblo con la esperanza de encontrarle allí.


—Nami… —Se susurró de nuevo.

No podía evitar que sus lágrimas cayesen sin cesar. Quería entender qué era lo que estaba pasando y porqué aquel narizotas la llamó así. ¿Sería su mote o qué? Se tapó la cara con sus manos, desahogando su miedo, su dolor y su incertidumbre. ¿Por qué le estaba pasando aquello a ella? ¿Qué había hecho para perder su memoria y no saber ni quién era? Ahora todo estaba más complicado, lo que le hacía sentir un temor absoluto hasta el punto de querer salir corriendo de allí. No se sentía bien en aquel lugar, en aquella habitación después de todo lo que le había pasado.

Quizá metió la pata cuando se puso a gritar y a pedir ayuda como una desesperada. Aquel chico, si debía ser sincera consigo misma, no le daba la sensación de ser alguien malo, mas tenía unas pintas extrañas que no le hacía sentirse segura a su lado. ¿Y si era uno de los piratas de los que habló su padre? Debía serlo porque habló de una banda y de que la estaban esperando. ¿Y si pensaban que era otra persona y querían llevársela? Se abrazó a sí misma por el temor de sentir que era esa la razón por la cual estaban ellos allí. Si tuviese algún tipo de recuerdo todo eso sería mucho más fácil para ella. Necesitaba respuestas y en aquel lugar no las iba a encontrar.

Con cuidado empezó a descender su pierna derecha por la cama para salir de ella. Le seguía doliendo su herida, pero tras dos días sentía que el dolor se había calmado un poco. Se abrazó con su brazo derecho una vez pudo levantarse de la cama. Lo primero que hizo fue acercarse a la ventana para hacerse una idea de por dónde pudo llegar ese chico a su habitación. Refrescaba un poco al haberse hecho la noche instantes atrás.

El jaleo formado por el descubrimiento de aquel chico ya se había calmado, aunque por lo que pudo ver, seguían haciendo guardia y una búsqueda para dar con su paradero. Observó el lugar y vio que daba un poco de pena, que todo estaba marchito, dándole la sensación de que nadie se había ocupado lo suficiente de él. ¿Dónde estaba? Por primera vez se lo preguntó. Chasqueó levemente enfadada consigo misma. Entendía que no debía obligarse a ello, pero era tan frustrante no tener idea de dónde estaba, de quién era y de miles de cosas más, que le era inevitable no hacerlo.

Nada, todo seguía vacío en su mente. A estas alturas seguía sin saber mucha cosa y lo poco que sabía se había enturbiado por culpa de la aparición de aquel chico. No tendría que haber sido tan tonta, pero tuvo miedo y su única reacción fue la de gritar. Ahora se arrepentía de ello.

Su cuerpo se paralizó al verlo. No esperaba que entre la niebla apareciese aquello. Sintió algo extraño en su interior, como una llamada a ese lugar. No era posible que aquello estuviese allí. Buscó más por los alrededores y ninguno la hacía sentir esa llamada. Inconscientemente decidió que iría, pero no sabía cómo lo podría hacer sin que la descubriesen.

Sintió una profunda punzada en su sien que la hizo tambalearse levemente. ¿Qué significaba aquello? Alzó la mirada de nuevo hacia aquel barco. Tenía sus velas recogidas, pero por la diferencia que había con los otros barcos aquel seguramente sería de piratas.

—Piratas… —Susurró con una punzada de temor.

No sabía qué debía hacer. Según su padre su pérdida de memoria se debía a ellos, pero algo muy en su interior la llamaba a visitar aquel barco. Se apoyó en la ventana nerviosa. Aunque quizá fuesen enemigos puede que parte de las respuestas estuviesen allí. No era de listas hacer lo que iba a hacer, pero se encontraría con el capitán de aquella tripulación y le pediría explicaciones de sus actuaciones.

Asintió con seguridad. Aunque le costase mucho tiempo, lograría salir de la mansión para dirigirse a aquel barco y encontrar respuestas. Si después tenía que llevarse alguna bronca por parte de su padre no pasaba nada, pero por lo menos tener la sensación de que lo había intentado.

—Lo haré. Iré. —Se convenció cogiendo aire y empezando a caminar hacia la puerta.

No había marcha atrás. La decisión estaba decidida.

~CONTINUARÁ~


~Notas adicionales:

- Anhie: ¡Muchas gracias por haberme dejado tu mensaje! Me alegro que te haya gustado. ¡Nos vemos, saludos!

- aniaa: ¡Gracias a ti, aniaa por haberme dejado el comentario! Me alegro que te guste el fic y yo también espero que puedas seguir leyendo los nuevos capítulos. ¡Un saludo!

- Sabina-Chan: ¡Hola! Primero de todo: ¡muchas gracias por haberte tomado el tiempo de comentarme! De verdad que te estoy muy agradecida. Y yo también he estado un tiempo bastante alejada de FanFiction, pero por suerte he vuelto hace no mucho con muchas ganas de seguir adelante con este fic y de darle su punto final que creo que es más que merecido. Jajaja, ay, yo también le tengo amor-odio a Tora y tu comentario me ha hecho ver que he conseguido lo que quería con sus participaciones. Eso me alegra mucho, ¡gracias! ¡Muchas gracias, Sabina-Chan! Espero recibir esa inspiración y volver pronto con un nuevo capítulo, jajaja. ¡Saludos y abrazo muy fuerte para ti también!

Y de nuevo, si os queréis tomar la molestia, agradeceré vuestros comentarios para ver si estoy consiguiendo lo propuesto y para ver si voy yendo por el buen camino. No me lío mucho más y sólo espero que os haya gustado este nuevo capítulo.

¡Muchas gracias por haberlo leído y nos vemos pronto en el próximo! ¡Saludos!