Capítulo 8: Resultados. Parte I
Al sentir como una mano se posaba repentinamente sobre su cuerpo, se encogió en su sitio por instinto pegando por lo tanto un pequeño e imperceptible respingo de la impresión. Rápidamente se giró hacia la persona tras ella y no puedo evitar sonreír levemente al encontrase con la mirada tranquilizadora de Angeal.
— Señor Hewley— dijo con suavidad, a modo de saludo, inclinado ligeramente la cabeza en su dirección mientras Angeal quitaba la mano con lentitud de su hombro.
— Hola de nuevo, Sedit— le devolvió levemente la sonrisa, sin mostrar los dientes, y se sentó a su lado aprovechando que la mesa se encontraba vacía en su totalidad—. Te estaba buscando— informó observándola de reojo con sus ojos azules, apoyando ambos codos en la mesa y apoyando su barbilla en sus manos cerradas en puño, para luego llevar durante breves instantes la mirada hasta el plato de la menor notando que aún no había terminado de comer. Esperaba que no se les hiciera muy tarde en lo que esperaba a que finalizara con su comida.
Sedit se sorprendió ligeramente al escucharlo y lo dejó muy claro al arrugar el entrecejo y entrecerrar los ojos. No comprendía muy bien porque una persona como él la estaba buscando, es decir, ¿qué razones podría tener para hacerlo?
— ¿Para qué?— preguntó, sin poder ocultar su curiosidad y sus nervios, mientras dejaba sus cubiertos en el plato y se inclinaba ligeramente hacia el alzando de forma imperceptible una ceja—. ¿Ocurre algo malo?
— No, no— se apresuró a negar para evitar que se preocupara, con tranquilidad y algo de extrañeza—. Sólo te buscaba para avisarte que dentro de unos minutos se van a entregar los resultados de las pruebas en la Sala de Reuniones de las Dependencias de SOLDADO, como estabas tardando mucho y no te aparecías por el lugar decidí que lo mejor era venir a buscarte.
Sedit pareció sorprenderse de sobremanera al escucharlo.
— ¿Ya terminaron de presentar todos?— cuestionó, con los ojos muy abiertos y parpadeando repetidas veces seguidas. En realidad había querido agradecerle el gesto tan amable que había tenido al dejar sus asuntos para buscarla, pero no había podido retener aquellas palabras dentro de su boca por más tiempo.
— Sí— asintió sonriendo con algo de gracia ante la expresión aniñada de la menor, cuando hacía gestos como aquel realmente no podía evitar pensar en su pupilo—. En esta ocasión no hubieron muchas personas que se apellidaran con las últimas letras del abecedario así que después de la letra "T", obviado la "Q" por supuesto, ya lo que quedaban eran pocas personas por presentar, de manera que terminamos de evaluar el resto relativamente rápido.
— Oh, entiendo— murmuró, ligeramente pensativa, observando su plato por unos instantes—. Por cierto, hay una cosa que quería preguntarle desde hace rato, ¿por qué si todos nosotros vamos a entrar al Departamento de Seguridad hicimos las pruebas en las Dependencias de SOLDADO? ¿No deberíamos haberlas presentado en algún otro lugar?— la verdad desde que había llegado a la Sala de Entrenamiento no había podido evitar preguntarse eso una y otra vez, entendía que al ser ese su piso supervisaran las pruebas únicamente agentes de SOLDADO, lo que no conseguía comprender era porqué las habían realizado precisamente en ese lugar y no en algún otro.
Angeal pensó durante unos momentos cual sería la mejor forma de explicárselo sin extenderse demasiado mientras que con un gesto de manos le indicaba a la chica que podía continuar con su comida aunque él estuviera por hablarle.
— Es un poco complicado de explicar, pero básicamente es debido a que son demasiadas las personas que mensualmente presentan las pruebas para ingresar a las tropas de Shin-Ra en general, por lo que la Compañía suele hace uso de todas las Salas de Entrenamiento que tenga disponible en ese momento, indiferentemente del piso, sector al que pertenezca o propósito con el que sean realizadas, sucede los mismo con las pruebas para ingresar a SOLDADO, no presentan necesariamente en las Dependencias sino que se llevan a cabo también en otros pisos— explicó siendo atentamente escuchada por la chica quien lo observaba en silencio—. Bueno, al menos esa es una de las razones por las que tú y el resto presentaron las pruebas en nuestras Dependencias. Con esto se busca simplemente agilizar el proceso para que la realización de todas las pruebas asignadas abarquen únicamente una semana y no se extiendan más del tipo estipulado.
Sedit, quién mal interpreto por completo las últimas palabras dichas por el mayor, se atragantó accidentalmente con la comida a causa del impacto y la sorpresa que le habían traído las palabras del pelinegro. Comenzó a toser ante aquello y, cubriendo su boca con una de sus manos, se dio un par de golpecitos en el pecho buscando recuperarse y calmarse un poco para poder preguntarle a Angeal si sus palabras realmente habían querido decir lo que ella había entendido que querían decir.
— ¡Un momento!— exclamó, con la voz algo rasposa, apoyando una de sus manos en la mesa y acercándose al mayor, quien se encontraba confundido por su reacción, con rostro preocupado y alarmado—. Usted…, ¿me está queriendo decir con eso que tendré que presentar pruebas durante toda la semana?— preguntó, ahora en voz baja y asustada, pero conservando su tono ligeramente alterado mientras la piel de su rostro comenzaba a perder el color y se tornaba pálida. Realmente dudaba ser capaz de ingresar al Departamento de Seguridad si tenía que presentar una prueba diaria durante lo que quedaba de semana, su cuerpo no sería capaz de soportarlo y eso ella lo sabía perfectamente.
Angeal, al comprender que lo ocurría con la chica no era más que producto de un mal entendido, no puedo evitar reír suavemente, con su tono de voz grueso de siempre, mientras le agitaba un poco el pelo dándole unos golpecitos en la cabeza. No se cansaría nunca de repetir en su mente que en cierta forma esa chica le recordaba a Zack, siempre tan despistado e ingenuo justo como ella.
Ella, por otro lado, no pudo evitar sonrojarse levemente de la vergüenza ante su acción, se sentía una infante de nuevo y, en realidad, sí lo parecía.
— No, Sedit, no tendrás que hacer nada de eso— replicó suavemente, como si estuviera hablando con un niño, mientras quitaba la mano de su cabeza y retomaba su anterior postura—. Por favor, no te alteres y conserva la calma— añadió sonriendo, aún divertido, observando el rostro confundido y pálido de la chica—. Me refiero a que hoy no es el único día en el que vamos a realizar pruebas de ingreso. Como sabrás, son muchos los jóvenes que se unen a las tropas de Shin-Ra todos los meses así como también son muchos los jóvenes que mueren durante cada misión, principalmente por los conflictos que tiene la Compañía con Wutai— ante la sinceridad de Angeal, un pequeño escalofrío recorrió su espalda al escuchar lo de las muertes—. Es por esta razón que se realizan las pruebas con bastante frecuencia y a lo largo de toda una semana. Al hacer el papeleo inicial, se le asigna a cada aspirante el día, la hora y el lugar en específico en el que le corresponderá presentar la Simulación para así buscar mantener un orden. Como ya te dije, hay otras razones de menor peso por las que un grupo de reclutas puede llegar a ser seleccionado para presentar las pruebas en las Dependencias de SOLDADO, pero eso ya te lo explicarán después y no ocurre en todos los casos.
— Ahhh— dejó escapar, infantilmente, comprendiendo a que se refería el mayor y sintiéndose ligeramente avergonzada por el "espectáculo" sin sentido que había armado momentos atrás—. Ya veo, comprendo— asintió, ahora con tranquilidad y recuperando el color, mientras le daba otro bocado a su comida buscando distraerse un poco—. ¿Durante el día de hoy se realizarán más pruebas o sólo se hacen en la mañana?— cuestionó en voz baja poco después, mientras jugueteaba con su comida, haciendo que el mayor volviera el rostro para mirarla.
— Sí, tienden a realizarse dos veces al día, pero serán llevadas a cabo más tarde una vez que terminemos de distribuir esta tanda de admitidos—confirmó observado ligeramente a su alrededor—. Siempre se presentan por parte, primero se busca instalar a los nuevos ingresados en sus respectivas residencias y organizarlo todo antes de incluir a más personas. De lo contrario te aseguro todo sería un caos- explicó, lo último con cierta diversión, mientras a su cabeza acudían los recuerdos catastróficos de experiencias pasadas y no tan lejanas a ese momento.
Sedit no pudo evitar contagiarse ante su tono burlón y sonrió inconscientemente mientras lo observaba de reojo.
— Me imagino, son demasiadas personas como para poder mantener un orden si se procede de otra manera.
— Exactamente— cabeceó, afirmando lo que decía, y devolviéndole levemente la mirada—. Por favor, termina de comer antes de que se nos haga tarde. Ya la mayoría de los reclutas deben estar ahí.
— Sí— asintiendo levemente, se llevó a la boca un bocado más grande que su propia cara el fin de terminar rápido—. Por cierto— comenzó a decir, para llamar la atención de mayor, aun con la boca ligeramente llena—, ¿cómo los demás supieron que los resultados serían entregados en la Sala de Reuniones?— preguntó, algo consternada, al darse cuenta de ese aspecto, es decir, no comprendía como los demás podían saberlo aun cuando ella ignoraba por completo ese aspecto y todos los demás, ¿cómo era posible que todos se hubieran enterado menos ella?—. Me imagino que usted no se lo informó a cada uno de los aspirantes individualmente...
— Obviamente no, Sedit— negó, en cierta forma divertido ante la simple idea que claramente era imposible—. Génesis seguramente debió de haberlo mencionado antes de comenzar a dar su discurso, aunque claro, como llegamos tarde es obvio que no lo escuchamos. Sin embargo, volvió a retirarlo una vez que terminaron las Simulaciones, momento en el cual también estabas ausente aun cuando no debías— comentó observándola de reojo, con cierto reproche en su voz ante su falta de presencia en el lugar haciéndole saber que no debía volver a repetirse—. Y además de eso y por si fuera poco, en la respuesta que Shin-Ra da a tu planilla de inscripción, en la que te dan el visto bueno o no, aparece también la fecha y hora en la que debes presentar, así como el piso y el lugar en el que se realizaran las pruebas e, incluso, te indican el lugar en donde serán entregados tus resultados justo media hora después de la finalización de las mismas entre otras cosas— explicó, ahora algo extrañado ante su rostro confuso, sin poder comprender como era posible que la chica no estuviera enterada absolutamente de nada, ¿en qué mundo vivía? Desde que la había conocido tenía la impresión de que siempre estaba perdida en su propio mundo—..., ¿Acaso no la leíste?— inquirió, alzando una ceja en su dirección ante su irresponsabilidad, mientras se cruzaba de brazos.
— No, no, no es eso— negó rápidamente al notar la mirada ligeramente desaprobatoria del mayor—. Sí la leí, es sólo que la perdí ese mismo día y lo único que había marcado en mi calendario era la fecha— se justificó, algo avergonzada por ser tan descuidada, apartando la mirada levemente—. Es por eso que no sabía ni siquiera la ubicación del edificio ni a donde debía ir una vez que me encontrara en él.
— Ya veo, entonces debo suponer que has estado perdida todo el día— se aventuró a decir, nuevamente divertido, haciéndola encogerse un poco en su sitio de la vergüenza y provocando un leve rubor en su rostro.
— Pues sí..., y bastante diría yo. Creo que si logro ingresar a Shin-Ra necesitaré de un mapa con urgencia.
Angeal río brevemente entre ante el último comentario dicho por la menor, quien no puedo evitar unirse a él soltado una floja y nerviosa risita entre dientes.
— No te preocupes mucho por eso, puede que el edificio sea muy grande pero en realidad es bastante fácil habituarse a él.
— Eso espero.
Girando el rostro es su dirección le regaló, no muy amplia pero sí sincera que denotaba lo agradecida que estaba con él, si era sincera dudaba haber podido lograr presentar las pruebas de no haber estado Angeal ahí presente. El deseo de demostrarle lo que era capaz y la confianza que le había emitido durante la Simulación sin duda le había otorgado la suficiente fortaleza espiritual como para lograrlo.
El devolvió la sonrisa de manera escueta hasta que sintió su teléfono sonar y vibrar en su bolsillo. Luego de hacerle un pequeño gesto de disculpa a Sedit, se dispuso a revisar el dispositivo notando que acababa de recibir un correo electrónico de Genesis.
«De: Genesis Rhapsodos
Para: Angeal Hewley
Asunto: ¿Dóndes estás?
Angeal, ¿dónde te has metido? Los resultados ya están listos por lo que tienes poco más de quince minutos para presentarte en la Sala de Reuniones.
No hagas esperar demasiado al canoso y al rubio o se van a enojar, principalmente el primero, ya sabes cómo es.»
Al leer lo último, Angeal rodó los ojos levemente divertido. En un principio había pensado que finalmente Genesis había sido capaz de escribir un mensaje con completa seriedad, pero al parecer no era así. De todas formas no le extrañaba en lo absoluto, al fin y al cabo Genesis siempre sería Genesis.
«De: Angeal Hewley
Para: Genesis Rhapsodos
Re: ¿Dónde estás?
Estoy en el comedor, ya voy para allá.»
Respondió escuetamente y, guardando el móvil en el bolsillo, se dirigió a Sedit ahora un poco más apresurado que antes, cosa que no pasó desapercibida para la chica aun cuando conservó su rostro tranquilo de siempre.
— Por favor, procura terminar rápido. Tenemos que irnos dentro de menos de cinco minutos.
— Sí, sí. Por supuesto.
Luego de asentir energéticamente y de forma instantánea, terminó de consumir lo que quedaba en su plato en tiempo récord. Casi atragantándose en el proceso, terminó en menos de tres minutos y, aún con la boca llena, dejó la bandeja en una encimera metálica que se encontraba junto a la barra donde se repartían los alimentos y junto donde se encontraban apiladas el resto, y se dirigió nuevamente a la mesa corriendo.
Al llegar notó como Angeal ya se encontraba de pie esperándola. Rápidamente recogió su bolso del suelo y, sin mediar palabras, lo siguió con pasos veloces dirigiéndose hacia los elevadores.
En un determinado momento, mientras giraban a la derecha en uno de los pasillos, el mayor se detuvo de golpe haciendo que Sedit chocara accidentalmente y de manera leve contra su Espada Mortal al no detenerse a tiempo. Ante esto la joven se asomó extrañada, aun permaneciendo de detrás de la espalda del mayor, y estiró el cuello para ver por qué razón Angeal había detenido su andar tan de repente. Todas las respuestas llegaron a ella cuando sus ojos se encontraron con unos claros y azules que parecieron no percatarse de su presencia.
— Genesis, ¿qué haces aquí?
Y justo como si el pelinegro acabara de decir un chiste, el aludido se echó a reír con suavidad y elegancia mientras se acercaba a ellos sin dejar de sonreír
Sedit tragó con fuerza una vez que el hombre de ojos azules y pelo castaño cobrizo estuvo junto frente a ellos. Ciertamente esa no era la primera vez que veía a Genesis en persona pero en aquel momento, cuando le había visto e incluso hablado justo antes de presentar las pruebas y este le había otorgado sus armas y demás, se encontraba tan nerviosa y ansiosa que no se había fijado particularmente en él más de lo necesario. Pero en ese preciso instante, cuando se encontraba totalmente calmada y despejada, no había podido evitar detallarlo a la perfección, analizando todos y cada uno de sus rasgos en milésimas de segundos, y llegando a la irrefutable conclusión de que, sin contar a Sephiroth, era sin duda el hombre más atractivo que había visto en su corta vida.
— ¿No es obvio? Te estaba buscando, Angeal. Aunque, si te soy sincero, no pensé que te encontraría tan fácilmente. No sabes el favor que me has hecho al ahorrarme el trabajo que suponía buscarte— respondió calmadamente, con la sonrisa burlona que siempre le otorgaba siempre a su amigo, quien rió ante sus palabras mientras se cruzaba de brazos.
— Tan directo y sincero como siempre, Genesis
El castaño sonrió divertido ante su comentario y, al girar la cabeza, se percató para su total desconcierto de la casi imperceptible presencia femenina oculta tras la espalda de Angeal. Genesis observó a Sedit con ligera curiosidad, recodándola perfectamente, y sin comprender bien a que se debía su presencia en el lugar ni porqué se encontraba con su amigo. ¿Sería ella la razón por la que el pelinegro estaba retrasado? Probablemente lo era, pero aun así no dejaba de ser extraño.
Ella, al saberse descubierta decidió salir lentamente de su "escondite", con las mejillas ligeramente sonrojadas por su anterior pensamiento y tratando de mantener la vista fija en los cabellos castaños del recién llegado, buscando no parecer muy idiota al admirar su rostro y recordando como apenas el día anterior había tratado de emular su peinado.
El joven de gabardina roja y hombreras negras se dirigió a ella, una vez que hubo recuperado su sonrisa, y clavó sus ojos cristalinos y brillantes a causa del Mako en los femeninos y platinados.
— Sedit Freeman, ¿verdad?— cuestionó, con tono simpático, buscando parecer amable mientras era atentamente observado por Angeal, quién estaba atento a cada uno de sus movimientos.
A Sedit, por su parte, no le extrañó mucho que el mayor recordara su nombre, pues siendo el único femenino en la lista y además poseyendo tan poca longitud era normal que lo hiciera. Sin embargo y a pesar de creer esto, no había podido evitar sentirse ligeramente emocionada por saberse recordada.
— A-así es— asistiendo tímidamente, le devolvió la sonrisa con cierto júbilo al mayor mientras comenzaba a juguetear, sin darse cuenta, con sus manos a la altura de su regazo.
Aquellos gestos nerviosos no pasaron desapercibidos para el SOLDADO quien, aprovechando la situación y el ligero desconcierto de Angeal por su actitud, se inclinó sujetando una de las manos femeninas y, sin dejar de mirar a la chica a los ojos, la acercó lentamente a sus labios pero sin llegar a tocarla con los mismos.
La verdad es que tenía la intención de divertirse un poco. Desde siempre había sentido cierto gusto por apreciar las reacciones que lograba provocar en las mujeres aun realizando los gestos más simples y aquella ocasión, al prestarse para ello, claramente no sería la excepción. Por supuesto, eso sin mencionar que la joven frente a él no estaba para nada mal.
— Yo soy Genesis Rhapsodos. SOLDADO de Primera Clase a sus servicios, milady— con galantería y sin perder su sonrisa ladina y coqueta, terminó por plantar un suave beso en el dorso de la mano de Sedit, quien ante su gesto se sonrojó de golpe y abrió los ojos como platos, claramente anonadada
¡¿Pero qué demonios estaba haciendo ese hombre?!
Tragó con fuerza conteniendo la respiración y, tratando de sonreírle lo mejor que pudo y buscando la manera de no parecer muy grosera, soltó su mano con lentitud de la suya y retrocedió un paso, rompiendo así por completo el contacto entre ambos. Realmente no comprendía en lo absoluto a que se debía el gesto tan repentino y extraño de Genesis, es decir, ni siquiera lo conocían realmente como para hacer una cosa así.
— Mu…muchas gracias, señor Rhapsodos— susurró como pudo, usando un tono de voz extremadamente bajo y hablando muy pausadamente—... Es todo un honor conocerlo.
Si era completamente sincera debía admitir que se encontraba hecha todo un manojo de nervios, su ritmo cardíaco se encontraba acelerado a más no poder ante aquella acción llevada a cabo por el mayor tan atrevida ante sus ojos. Al no estar acostumbrada al contacto masculino no podía evitar sentirse ligeramente afectada por la presencia del hombre frente.
Genesis, al notar su estado, sonrió aún más haciéndola sopesar una posibilidad que hasta entonces había querido ignorar. Acaso Genesis..., ¿estaba coqueteando con ella? ¿Así sin más?
¿Tan desesperado estaba?
Angeal, al reaccionar y notar las claras intenciones que tenía su amigo de iniciar con una descarada sesión de flirteo, se adelantó un paso cuando este ser acercó nuevamente a la chica buscando invadir su espacio personal y lo detuvo inmediatamente sujetándolo del brazo observándolo con gesto de advertencia.
— Alto ahí, Romeo. Para el carro— conminó con tono firme y severo ante la mirada extrañada de su amigo quien no se esperaba esa acción de su parte—. Realmente agradecería que te comportaras poco, Génesis. ¿Acaso no ves que es sólo una niña?
La reacción de sorpresa por parte de Sedit y el castaño no se hizo esperar, especialmente por parte de la primera, quien no pudo evitar observar con los ojos muy abiertos a Angeal sintiendo como su orgullo estaba siendo cruelmente herido, ¿Así es como la consideraba él? ¿Cómo una niña a quien debía ayudar? No tenía palabras para describir el sentimiento de vergüenza estaba experimentando en ese preciso momento.
Génesis, por otro lado, no pudo evitar sentirse descolocado ante lo último. ¿Realmente su amigo acababa de decirle que la chica frente a él era una niña? Por favor, ¡eso era imposible! En su cabeza esa figura y fortaleza sólo podía pertenecerle a una mujer, aunque joven, ya desarrollada. Estuvo a punto de decirle a su amigo que estaba exagerando, que él no planeaba pasarse de listo ni nada con la chica y que él estaba dramatizando demasiado la situación. Claro, eso sin mencionar lo ridícula que le había resultado su última oración.
Sin embargo, antes de que pudiera decir algo, la voz de la menor se hizo escuchar con ligera molestia.
— Señor Hewley— con tono algo ofendido y el ceño fruncido, le tocó levemente el brazo al mayor para llamar su atención y hacer que se girara en su dirección—. Con todo respeto me gustaría aclararle que no soy ninguna niña— no quería parecer grosera ni mucho menos pero en ocasiones, cuando estaba molesta, no podía retener las palabras su boca por mucho tiempo. Simplemente no podía terminar de creerse que acababa de ser llamada por uno de sus ídolos "niña"
Angeal se mostró ligeramente sorprendido, aunque divertido, ante el cambio drástico que había sufrido la tímida actitud de la chica, quien hasta hacía sólo unos momentos atrás no podía con su sonrojo y ahora su ceño fruncido abarcaba toda su frente. Sedit parecía estar tratando de resaltar sus arrugas inexistentes e incluso parecía estar buscando, de alguna manera, imitar su propio rostro de molestia.
Al notar esto último el pelinegro no pudo evitar sonreír. No la comprendía para nada, se mostraba ofendida ante su manera de referirse a ella pero también se mostraba aún más infantil ante sus ojos. Definitivamente ese era un muy infantil ataque de rabia.
— ¿De verdad no lo eres?— la observó con una sonrisa ladina, alzando una ceja y cruzándose de brazos, sin buscar disimular en lo más mínimo su diversión ante la situación. Mentiría si dijera que no se encontraba levemente entretenido.
Sedit pareció ofenderse aún más ante su sonrisa y sus palabras por lo que infló, sin darse cuenta, las mejillas mientras todo su rostro adquiría un tono rojizo. Genesis tuvo que retener las ganas de reír ante la escena que presenciaba frente a él y se limitó a sonreír con burla.
— Oh. Vamos, Angeal— replicó el castaño, llamando la atención de ambos, mientras colocaba una de sus manos sobre el hombro del aludido—. ¡No seas tan exagerado! ¿No ves qué acabas de herir los sentimientos de la pequeña? Deberías estar avergonzado— una vez que terminó de hablar, llevó sus ojos traviesos hasta lo de Sedit, quien hasta hacía pocos segundos atrás había pensado ingenuamente que estaba por defenderla, y observó con gracia como su boca se entreabría y su rostro se desfigurada por completo al escucharlo.
Ante el cuadro frente a él, Genesis comenzó a reír abiertamente y aunque Ageal rápidamente había intentado detenerlo por respeto hacia la joven, no había podido evitar soltar unas cuantas suaves carcajadas
Sedit simplemente se limitó a observarlos boquiabierta y muda de la indignación. Lo que sucedía parecía ser simplemente irreal. ¿Realmente sus héroes se encontraban riéndose de ella en ese momento justo frente a sus narices? Por un lado no sabía si sentirse humillada por estar siendo catalogada como niña cuando consideraba que ya había dejado esa "faceta", pero por el otro no sabía si sentirse afortunada de poder tenerlos frente a ella y poder tener el privilegio de dirigirles la palabra.
Al final decantó por la segunda opción, no podría enfadarse con ellos por una tontería como aquella ni aunque quisiera.
Soltando un pesado suspiro se cruzó de brazos y observó con neutralidad como Angeal trataba de acallar la risa estrepitosa de su amigo de cabellos cobrizos quien parecía seguir viéndole gracia al asunto.
— Ya está bien, Genesis. Es suficiente— replicó nuevamente, con el ceño fruncido, mirando ceñudo a su amigo quien parecía no querer para de reírse—. Ten un poco más de respeto, por favor.
— Bueno, bueno. Ya está— con una amplia sonrisa, hizo ademán de sacudirse el traje por pura galantería y clavó sus ojos en los femeninos que lo observaban con cara de pocos amigos—. Lo siento, preciosa, no he podido evitar hacer el chiste pero no te preocupes. No se volverá a repetir y que sepas que no me pareces una niña para nada— le guiñó el ojo rápidamente, con la más pura intención de hacerla sonrojarse y sonrió con malicia cuando consiguió su objetivo.
Angeal frunció con cierta molestia el ceño al ver como los actos de su amigo surtían el efecto deseado y las mejillas de Sedit se teñían de un furtivo color rojo. Si era sincero no le estaba agradando para nada la actitud que estaba tomando su amigo con la chica. Normalmente él no solía interponerse en lo más mínimo ni tampoco le daba mucha importancia a lo que Genesis hacía, solía darle igual cuántas conquistas obtuviera su amigo cada vez que salían utilizando como instrumento su fama de SOLDADO de Primera Clase y sus dotes de "Casanova",
Sin embargo, en esa ocasión las cosas eran un poco diferentes, en esa oportunidad su acritud sí estaba molestándole. Las razones eran obvias. Demás está mencionar que su molestia era causada debido a que Genesis, aun sabiendo que ella pronto formaría parte de Shin-Ra y que probablemente la vería muy seguido por lo mismo, seguía "jugando" o "divirtiéndose" con ella. Claro, eso sin mencionar que su amigo seguramente ya se había dado cuenta de que la chica le agradaba mucho y por lo tanto era normal que le disgustase su actitud. Definitivamente no le permitiría seguir con su coqueteo.
Sedit, por su parte, apartó la mirada sintiéndose bastante incómoda, no comprendía porque Genesis insistía en tratarla de esa forma tan… extraña.
—… ¿No deberíamos irnos, ya? Creí que teníamos prisa…— dijo en voz baja, observando el piso, buscando ocultar su sonrojo y huir de la mirada del castaño.
— Tienes razón. Deberíamos darnos prisa e irnos— asintió Angeal, adelantándose un paso para colocarse junto a Sedit, previniendo así el próximo movimiento de Genesis, el cual seguramente y conociéndolo como lo conocía, consistía en posicionarse a un lado de la chica para posteriormente pasar uno de sus brazos por encima de los hombros de la menor con la intención de "guiarla".
Genesis se mostró algo sorprendido ante el gesto de Angeal, quien sólo se limitó a regalarle una mirada algo dura dándole a entender que quería que se detuviera. El castaño no comprendía bien a que se debía la actitud del pelinegro. Su amigo jamás había intervenido antes en sus "asuntos", ¿qué había cambiado ahora? No comprendía por qué en esa ocasión se estaba interponiendo tanto entre él y su "objetivo".
Observó a Angeal con una ceja alzada, exigiendo una explicación coherente, pero este simplemente lo ignoró y concentró por completo su atención en la chica.
— Te ofrezco una disculpa por la actitud de Genesis— ambos castaños se sorprendieron al escucharlo, Sedit porque no se esperaba aquello para nada y Genesis de indignación ante aquel gesto claramente denigrante—. Te aseguro que él no busca incomodarte al propósito, es sólo que en algunas ocasiones puede llegar ser demasiado...— hizo una breve pausa, dejando la frase en el aire mientras buscaba la palabra adecuada para definir la actitud de su amigo sin espantar a la chica, lamentablemente no tuvo mucho éxito en su búsqueda que se diga—... atrevido— terminó de decir, sin estar seguro de si era la palabra más conveniente, ganándose una mirada de fastidio de parte de su amigo, quien no tuvo más opción que quedarse en silencio al no tener ningún argumento válido para defenderse, y una anonadada por parte de Sedit, quien elevó las cejas ante su comentario tan directo—. Realmente espero que esto no suscite ningún inconveniente entre ustedes.
— No, no. No se preocupe por eso— se apresuró a negar avergonzada una vez que hubo reaccionado por completo, aún sin poder creer que todo aquello era real—. De verdad que no tiene por qué disculparse, yo no tengo ningún problema o inconveniente con el señor Rhapsodos en lo absoluto— si era sincera debía admitir que sentía que Angeal exagerada un poco, es decir, tampoco había sido para tanto.
El pelinegro le sonrió levemente mientras notaba que las mejillas de Sedit volvían a adquirir aquel tono rosado que ya se estaba haciendo común en ella, realmente esa chica parecía sonrojarse y avergonzarse por todo, aunque no la culpaba. Después de todo, ante sus ojos, aún no dejaba de ser una niña, y no sólo físicamente, sino también mentalmente.
— En ese caso, gracias por tu tolerancia.
En cierta forma se sentía algo más tranquilo, normalmente las mujeres que reaccionaban "mal" ante el cortejo de Genesis, las cuales eran en verdad era muy pocas, optaban por guardar distancias y alejarse luego de haber recibido algún tipo de atención o adulación coqueta por parte del castaño, quien no disimulaba en lo absoluto que se encontraba ligando con ellas. Al menos con Sedit ya sabía que no tendría problemas a causa de eso.
— N-no es nada, realmente no tiene porqué agradecer— le sonrió levemente y el pelinegro, luego de devolverle un poco la sonrisa, se giró hacia su amigo quien permanecía en silencio tras él.
— ¿Nos vamos? Dudo que a Sephiroth le haga mucha gracia el tener que esperarnos aún más tiempo para poder comenzar— ante el comentario jocoso y acertado de Angeal, Genesis se olvidó del asunto anterior al instante y sonrió con gracia justo después de haber reído brevemente entre dientes.
— El canoso ese ya debe de estar fúrico. Dudo que sirva de algo que nos apresuremos ahora— replicó con tono airado acercándose a ellos.
Decidiendo esperar el momento adecuado para realizar algún acercamiento con la chica, se posicionó al lado de su amigo con la intención de cortar el tema por lo sano en esa ocasión. Quizás luego se ofreciera como "guía turístico" como una banal excusa para mostrarle el lugar a Sedit y así pasar tiempo con ella sin la presencia de Angeal.
— Ciertamente ya debe de estar molesto, pero de igual forma debemos de cumplir con nuestro trabajo— encogiéndose levemente de hombros y mostrándose una vez más ante los ojos de Genesis como "la voz de la razón", le dio un toquecito a Sedit en la muñeca, quien se encontraba más que distraída, para que le prestara atención y lo mirara— Síguenos y no te alejes mucho, por favor. Vamos tarde y será mejor que no nos retrasemos más.
— Sí, claro— asintió rápidamente, tratando de enfocarse y enfrascarse en una sola cosa a la vez y comenzó a caminar tras ellos cuando ambos hombres iniciaron a moverse sincronizadamente
Se posicionó a sus espaldas y buscó mantener una distancia prudencial con ellos, obviamente no excesiva pues sabía que de lo contrario se perdería entre los concurridos pasillos, pero sí lo suficientemente extensa como para no escuchar de qué se encontraban hablando tan animadamente entre ellos, tal y como si nada hubiera pasado momentos atrás y con la intención de que nadie pensara que necesariamente iba con ellos.
Durante el recorrido, Sedit se atrasó en algunas ocasiones admirando el lugar, Angeal no la culpaba pues comprendía muy bien su situación. En cierta forma le recordaba a él en sus primeros días en la sede cuando aún era sólo un adolescente y acababa de ingresar a SOLDADO junto con Genesis. Luego de vivir gran parte su vida en plena miseria era normal que el lugar le resultará novedoso e increíble. Incluso el seguía considerándolo así.
Al momento de encontrarse dentro del elevador, la joven observó el suelo ligeramente pensativa. Momentos atrás, cuando Angeal había mencionado el nombre del peliplateado, había podido sentir claramente como su pulso se aceleraba de imprevisto y a su cabeza acudía el recuerdo de lo que había acontecido fuera de la Sala de Entrenamiento. Sabía que era normal que se sintiera así así teniendo en cuenta de quien se trataba, pero realmente dudaba ser capaz de conservar la calma sabiendo que estaba por volverlo a ver. No quería mostrarse muy nerviosa o penada, pero incluso a sus ojos ese parecía ser un reto imposible de lograr.
Mientras esperaban a que terminara el molesto recorrido en elevador, el cual no paraba de detenerse a cada momento, Genesis sacó el teléfono del bolsillo con la intención de ver la hora. Cuando notó la cantidad de minutos que tenían de retraso comenzó a reír por lo bajo, la verdad es que ni el mismo terminaba de entender porque le hacía tanta gracia el asunto.
— Vamos más de diez minutos tarde, Ang— dijo sonriendo, llamando la atención del aludido junto con la de la menor, mientras guardaba el móvil en el bolsillo nuevamente—. Dudo que amanezcamos con vida mañana— con gesto ciertamente satírico, pasó con suavidad su dedo índice a través de su cuello buscando emular lo que, según él, Sephiroth pensaba hacerles a él y a su amigo haciendo uso de su descomunal espada.
Ante sus palabras y su acción Angeal río levemente negando con la cabeza.
— Y luego dices que soy yo el exagerado.
Sedit, ante su conversación tan amena, los observó fijamente de reojo permaneciendo en silencio. Ahí como estaban, de pie frente a ella y conversando con tranquilidad, parecían ser personas normales, humanos comunes y corrientes como cualquier otro civil. En persona no eran para nada a cómo los pintaban en los carteles publicitarios y numerosas propagandas. Definitivamente eran muy diferentes y eso le gustaba de sobremanera, incluso ese aspecto provocaba en ella aún más admiración hacia ellos.
Entre sus locas divagaciones se preguntó por un momento si con Sephiroth la situación sería igual. Se preguntó si realmente él no era como ella y todos los demás creían y era tan... "humano", como lo eran Genesis y Angeal en esos momentos, quizás incluso eran amigos los tres y pasaban tiempo juntos al ser los únicos Primera Clase, quizás él también fuera como ellos aunque no lo aparentara en lo absoluto.
Una vez en las Dependencias de SOLDADO, las cuales se encontraba irónicamente sin ningún agente de SOLDADO en ellas, los tres se abrieron paso ente los reclutas y se dispusieron a entrar en el lugar correspondiente, cosa que en realidad no resultó tan difícil como Sedit esperaba pues la mayoría de los presentes se habían apartado en señal de respeto al notar la presencia de los dos reconocidos y famosos SOLDADOS, dándoles así paso al interior del habitáculo. Ante la cantidad de personas que luchaban por entrar al lugar Sedit no pudo evitar sentirse más tranquila, puesto que aquello quería decir que no era la única que iba tarde al lugar.
Entraron entonces en la habitación atravesando la puerta corrediza de vidrio, la cual tenía impresa en la esquina superior derecha el nivel en el que se encontraban, es decir, el 49 en números grandes y blancos y, pasando horizontalmente en la parte superior de la misma, se encontraba impresa también en color blanco una franja no muy gruesa en cuyo interior podían leerse las palabras "Sala de Reuniones"
La habitación en sí era amplia y luminosa, en su interior había una con una mesa que formaba una figura similar a la de un triángulo algo extraño, pues la punta era amplia y en lugar de tener un pico común poseía una especie un arco curvado hacia afuera. Por la forma del mismo aparentaba ser un escritorio normal aparte pero en realidad este se encontraba unido al resto de la mesa, de modo que el primer asiento parecía ser el principal, pues era más espacioso que el resto y poseía una silla más grande. Este "escritorio" de madera se iba abriendo a ambos lados, extendiéndose de una forma peculiar, pero sin llegar a abarcar todo el espacio ni extenderse todo lo ancho de la Sala, hasta llegar a la pared, donde en la última "división" parecía enderezarse de nuevo para concertarse con la pared en lugar de permanecer como la base de cualquier figura triangular.
La peculiar mesa de madera parecía estar subdividida en varios puestos, cuatro de cada lado, para ser más exactos, cada uno de ellos poseía su respectiva silla y monitor. Justo frente al puesto principal, que presidia "el triángulo con punta arqueada" había una especie pantalla enorme y brillante que abarcaba gran parte de la pared. Sedit supuso que era utilizada cuando se realizaba alguna conferencia o algo por el estilo.
La pared tras ella y que separaba la Sala de Reuniones del resto de las Dependencias de SOLDADO era de cristal grueso, al igual que la puerta, y el resto de las modernas e iluminadas paredes que constituían el resto de la habitación era de un color café oscuro similar al del suelo.
Una vez dentro, luego de haber admirado su entorno y mientras los superiores esperaban a que se organizarán las masas, Sedit se despidió con la mano de Angeal y Genesis, quienes se dirigieron al final de la Sala de lado derecho para hablar con quién Sedit supuso, por el color de pelo, que debía ser el Director Lazard. Ella, por otro lado, se dirigió a la parte izquierda de la habitación con la intensión de posicionarse en la esquina más lejana y desocupada que había, al ser la que se encontraba más lejos de la puerta, para así poder ver que había delante de ella pues al tener una estatura tan baja en comparación con la de los demás presentes, ni saltando conseguía observar qué había al final de la habitación y quienes estaban ahí.
Mientras se acercaba al frente notó como los reclutas no sobrepasaban el primer puesto de la "mesa" sino que creaban una especie de "barrera" que se extendía horizontalmente de extremo a extremo del habitáculo y no llegaba más allá de esa área, tal y como si fuera el límite, dejando por consiguiente desocupadas las esquinas. Era bastante evidente que esto se debía a que todos los superiores se encontraban dispersados en aquellas zonas. Una vez que logró posicionarse frente a todos de lado derecho, entre empujones y cargadas de molestia, visualizó como en la esquina frente a ella se encontraba el hombre que hacía apenas unas escasas horas atrás la había llamado "principiante".
El General se encontraba en la esquina más alejada de la habitación, recostado en la pared y de brazos cruzados mirando distraídamente suelo, luciendo algo molesto y justo de lado opuesto al que se encontraban el resto de sus compañeros de trabajo por alguna razón que Sedit desconocía.
Se quedó observándolo fijamente, muda y anonadada ante la visión que tenía frente a ella hasta que Sephiroth, al sentir su presencia elevó su mirada con lentitud haciendo que sus ojos verdes se encontraran inmediatamente con los grandes grisáceos, cuando Sedit sintió la mirada filosa del General sobre la suya no pudo evitar retener el aire dentro de sus pulmones de manera algo notoria. Ante esto el mayor sonrió imperceptiblemente de lado, ciertamente divertido por su reacción tan atontada ocasionada por su presencia, y caminó inicialmente hacia donde la chica se encontraba, con la única intención de pasar frente a ella y ponerla así aún más nerviosa, y posteriormente dirigirse al lado contrario de la habitación para reunirse con Lazard y sus dos amigos.
Cuando pasó con la elegancia que lo caracterizaba frente a Sedit, ella pudo jurar que su largo cabello plateado dejó tras de sí una estela de perfume que no supo identificar. Era una aroma dulce e hipnotizante, como una combinación del olor de la vainilla y las rosas.
Definitivamente, una fragancia para nada acorde a su imagen.
N/A: ¡Hola! Tenía tiempo sin actualizar en tan poco tiempo, admito que estoy orgullosa de mi misma en cierto aspecto, aunque la verdad es que si he actualizado rápido ha sido gracias al apoyo que he recibido por parte de mis lectores de otras páginas y gracias a Darkroseneko De verdad, ¡muchísimas gracias! Tu comentario me hizo muy feliz :)
Ahora quiero agradecerles a todos mis lectores en general, sus lecturas me hacen muy feliz a pesar de ser pocas, realmente se los agradezco. En fin, espero que este capítulo sea de su agrado y les guste. A mi personalmente me gusto pero eso ya queda de parte de ustedes también xD
¡Ah, una cosa más! Con respecto a lo del pelo de Sephiroth, quiero aclarar que eso no lo he inventado yo. Cuando en Crisis Core te unes al club de fans de Seph (Élite Plateada) el primer correo electrónico que te envían revela el "secreto" de su hermoso cabello el cual revelaré más adelante. De igual forma pueden investigarlo ustedes también.
¡Saludos!
