Esta unicornio aún estaba algo perdida en su mirada, sin entender qué sucedía a su alrededor. Vio a Ian que estaba sentado a un lado de la fogata, su sombrero violeta con estrellas yacía en el suelo y su capa le servía de manta.

"¿Y tú quién eres?" Preguntó.

"Mi nombre es Ian Newyd." Respondió mirándola de reojo. "¿Cómo te llamas?"

"¡Ha! Me cuesta creer que aún hay quienes no conocen a la Grandiosa y Poderosa Trixie."

Ian se quedó algo perplejo al oír tal presentación. Hablaba de forma algo altanera aún después de haber estado a punto de morir en el desierto.

"Entonces, ¿qué hacía alguien grandiosa y poderosa deshidratada en medio de la nada?" Preguntó.

"Bueno yo… ehm… viajo, viajo por toda Equestria realizando hazañas." Contestó Trixie algo titubeante.

"¿Qué clase de hazañas?" Volvió a preguntar Ian.

"Yo… ¿Y qué hace alguien como tú por este desierto?"

"Viajó hacia el sur, hacia un territorio sagrado para investigarlo." Contestó señalando en esa dirección.

Pasaron unos cuantos minutos de silencio total, Ian estaba recostado contra una roca y Trixie solo miraba las llamas. La noche había pasado rápido, en la primera claridad de la mañana Ian decidió levantar el pequeño campamento y continuar su camino.

"¿Y sabes que hay en ese lugar?" Preguntó Trixie para romper el hielo.

"No, por eso voy a investigar." Dijo Ian. "Tú puedes ir hacia el norte donde hay un pueblo que se llama Appleloosa, tienes poco más de medio día de caminata."

"Apple… si vuel… pero a dónde…" Trixie balbuceaba en voz baja y apenas se podía escuchar qué decía.

Ian tomó sus cosas y comenzó a caminar simplemente saludándola con la mano.

"¡Espera!" Exclamó Trixie.

Ian volteó para verla venir trotando hacia él y ponerse a su lado.

"¡Si vas a un lugar desconocido será mejor que la Grandiosa y Poderosa Trixie te acompañe!" Exclamó con mucho orgullo.

"Tengo estrictas ordenes de hacer esto solo." Por algún motivo una vocecita le decía a Ian que no la deje acompañarlo. "Además, creo que puedo cuidarme solo."

"Ya verás cómo te beneficiará mi presencia." Dijo Trixie y comenzó a caminar en dirección sur.

Caminaban en total silencio, Ian miraba al frente sin siquiera voltear hacia Trixie. Sentía que era una carga pero no podía abandonarla a su suerte, la ración de agua era la mitad y la comida, que para él era casi incomible, también. Ya habían pasado varias horas desde el amanecer y volver a Appleloosa o la aldea Búfalo no eran opciones ya que la presencia de Trixie estaba prohibida.

"¿Tienes un poco de agua?" Preguntó Trixie.

Ian sacó su cantimplora dándosela para que bebiera un poco pero comenzó a tomar grandes tragos de ella, se la quitó rápidamente y vio que quedaba muy poca agua en su interior.

"¿¡Por qué hiciste eso!?" Exclamó Trixie.

"¡Cielos! estamos en medio de un desierto niña." Bufó Ian notoriamente irritado. "Este es el único sustento de agua que tenemos y no sé cuánto tendremos que viajar."

El sol estaba ocultándose, después del regaño de Ian caminaron en total silencio mientras que Trixie solo lo seguía por detrás. La situación ya era muy incómoda, al ponerse a acampar Ian extendió su mano y pronunció "Flare" haciendo que una llama se generara de la nada. Trixie veía a Ian con sus ojos bien abiertos pero cuando él la miró desvió la mirada.

"Dime, ¿qué clase de hazañas realizaste?" Preguntó directamente.

"Hubo una vez que yo la Grandiosa y Poderosa…"

"No hace falta que agregues eso de Grandiosa y Poderosa." Interrumpió Ian.

"Hu-hubo una vez que yo, Trixie, libré a un pueblo de una plaga de criaturas extrañas usando mi increíble magia."

"¿Qué criaturas eran?" Preguntó Ian

"N-no lo sé, eran muy extrañas."

"¿Entonces qué clase de magia usaste para erradicarlas?" Volvió a preguntar.

"Fue hace mucho… es imposible que recuerde todos los detalles."

"Osea que ¿libraste a un pueblo de criaturas desconocidas y no recuerdas el hechizo que usase?" Cuestionó Ian.

"Oh… y… la vez que vencí a una orsa mayor."

"¿Qué es una orsa mayor?" Preguntó Ian. "Cuéntame cómo lo hiciste."

"Una orsa mayor no es juego de niños, solo alguien con mi valor podría ¡AAAHHHH!"

Se escuchó un sonido detrás de ella y dio un salto exclamando, "me atacó". Ian que estaba recostado con la cabeza en una roca se puso de rodillas y extendió su brazo derecho en esa dirección. Pudo ver una lagartija boca arriba moviendo sus patas.

"Déjame adivinar, ¿te atacó por la espalda?"

Trixie solo acentó con su cabeza y al voltear vio una lagartija ponerse de pié e irse entre las rocas.

"Creo que voy a dormir." Suspiró Ian sin siquiera querer pensar en todo lo sucedido.

Tenía mucha hambre, y no bebía una gota de agua desde la tarde. Solo sentía que desde su llegada a ese mundo la mala suerte lo perseguía, en este caso con forma de unicornio. Comenzaba a sentirse extraño, algo incómodo, al abrir sus ojos vio que estaba empezando a amanecer pero pudo notar que Trixie tenía la cabeza apoyada en su regazo. Decidió tolerarla y continuar con el viaje, pese a no tener comida o agua, sentía que el destino estaba cerca.


Iban viajando sobre una meseta sin darse cuenta, cuando llegaron al límite de la misma se pudo ver un pequeño pueblo en el fondo del valle con cuatro altas torres alrededor y una más pequeña al centro. Habían algunos árboles y se divisaba lo que parecía una fuente.

"¿Cómo vamos a bajar?" preguntaba Trixie mirando la pendiente. "Está muy empinado."

"Simple, solo sígueme y no te alejes. Gravity Hole."

Tras decir eso dio un pequeño salto y comenzó a caer lentamente, apoyándose en la ladera con mucha suavidad.

"¡Ven! Es seguro."

Trixie quiso dar un salto pequeño pero se elevó demasiado en el aire, al descender cayó en línea recta sobre Ian y ambos rodaron lentamente cuesta abajo por la ladera.

"Eres la peor aventurera del mundo ¿lo sabías?" Dijo Ian cuando llegaron al fondo. "¿Cómo pudiste hacer grandes hazañas si eres incapaz de sobrevivir?"

"Uso mis historias para ganar la admiración de los ponis." Dijo Trixie mirando el suelo. "Nada es verdad, uso anécdotas de otros como propias... *snif*... ni siquiera fui capaz de detener una orsa menor."

Ian volteó al oír esas palabras, se encontró con Trixie tapándose la cara con el sombrero de punta mientras que sus lágrimas caían al suelo.

"¿Entonces por qué decidiste seguirme?"

"No sabía quién eras y pensé que podría demostrar que… que soy capaz..." Sollozó con fuerza. "Pero no esperaba que pudieras hacer magia, que supieras de supervivencia o que fueras tan experto."

"Esta es la primera vez que hago algo como esto, todo el conocimiento que tengo es solo teórico." Replicó Ian. "Podrías haber vuelto a Appleloosa."

"¡NO PODÍA VOLVER ALLÍ!" Gritó con fuerza.

Fue un minuto de silencio muy incomodo, solo mirando a Trixie llorar y apretar con fuerza el sombrero contra su rostro.

"No tienes idea de lo que es ser maltratada, que te digan mentirosa." Mencionaba Trixie. "Tuve que irme de allí y no es la primera vez que me pasa esto, no sabes lo horrible que es ser rechazado o estar totalmente solo."

"lo sé… lo sé…"

"¡NO! ¡No puedes saberlo, es horrible!" Chilló Trixie con fuerza.

"Lo sé porque soy el único de mi raza en todo este mundo."

Ian se acercó a Trixie y le quitó el sombrero solo para ver sus ojos con lágrimas y temblando de lo nerviosa que estaba. Ella cerró sus ojos y volteó su cabeza a un lado para evitar mirarlo. Ian puso sus manos en ambas mejillas y la hizo mirarlo directamente.

"Esta puede ser nuestra aventura, de cómo tú y un humano descubrieron las ruinas de una antigua civilización, de los tesoros que se ocultaban allí." Le dijo sin soltarla. "No estás sola, podía haberte abandonado en el desierto pero no soy así."

"Yo… no lo sé."

"Demuestra tu grandeza, enséñame tu poder." Dijo Ian. "Y ya no estarás sola nunca más."

Trixie se secó las lágrimas con su pezuña y levantó la cabeza con una mirada más decidida. Precia muy dispuesta a reivindicar todos sus fracasos.

"Es hora de reescribir la historia de la Grandiosa y Poderosa Trixie junto a su ayudante."

Ian solo se limitó a golpearse la frente con la mano pero después pensó que era un progreso significativo mientras retomaron su paso hacia ese pueblo en medio de la nada.

"Un segundo..." Dijo Trixie parando de golpe. "¿¡Eres un Humano!?" Preguntó sorprendida.


Tras casi dos horas de caminata bajo el sol, comenzaron a ingresar en un pueblo totalmente en ruinas, lo único que les importaba era encontrar un pozo e intentar sacar agua de él. A medida que ingresaban se podía ver como algunas plantas salían de entre los ladrillos o cómo los arbustos comenzaban a tener más hojas.

Mientras más accedían al interior del pueblo la vegetación era mayor. En el centro había una fuente de agua que era alimentada por un pequeño canal que ingresaba a la torre central. Ian levantó un poco del agua con su mano e intentó olerla y probar un poco para comprobar que no tenga nada raro pero al querer ver dónde estaba Trixie ella ya tenía todo el hocico metido dentro y bebiendo sin respirar.