Operación Fortuna (10/13)

Parejas = Harry/Severus

Disclaimer =Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.


Lupita: Tienes toda la razón, chica… Severus está terriblemente confundido, celoso y temeroso, pero igual no debió reaccionar así… ya parte de la venganza viene en camino aunque no precisamente de parte de Harry, jejejeje… te deseo la mejor de la suerte… te mando un montón de abrazos y besos… hasta el próximo año!!!

Amia: Severus va a sufrir, te lo garantizo, jejeje… también te deseo un feliz año… byeeeee

B.: Feliz viaje!!!! Me temo que en este fic Draco y Severus no tendrán nada en común más que su mutuo desagrado : ( … mil gracias por dejar tu mensajito… hasta luego!!!


Capítulo X. Venganza

Bellatrix vio con enorme satisfacción como Cedric Diggory sostenía a Harry con mucho esfuerzo para luego meterlo al elevador. Sonrió ampliamente al ver que el aparato se detenía en el primer piso y no en el tercero que era donde el muchacho tenía su habitación. La situación se desarrollaba en su total beneficio y lo mejor de todo es que no había tenido que mover ni un solo dedo. Lo único que había hecho hasta ese momento fue mantenerse a la expectativa y ahora todo llegaba a su punto culminante. Estaba segura de que Severus había mandado al demonio a ese mocoso insignificante, pero necesitaba un pequeño empujoncito para que lo despreciara y odiara como a nadie más. Haciendo eso, habría conseguido su cometido… destrozarle la vida a su antiguo prometido. No había mentido al decirle a su primo Sirius que Severus se arrepentiría de haberla despreciado. Nadie jamás antes lo había hecho y el hombre de cabellos negros no debió haberlo hecho… fue un gran error. Lo vigiló muy estrechamente y muy pronto se dio cuenta que su ex prometido se había enamorado perdidamente de Harry Potter. Estaba segura de que ni él mismo lo sabía, pero ella sí y supo que eso le serviría para vengarse de él porque… ¿qué mejor venganza que hacerlo perder al amor de su vida? Sabía que Severus jamás se repondría y sería infeliz y desgraciado para siempre. Sí… era la revancha perfecta.

Se quedó sentada en el vestíbulo tranquilamente mientras se revisaba el manicure que se había hecho esa tarde. Cuando consideró que ya Alastor Moody y Cedric Diggory habían tenido el tiempo suficiente para reanimar a Harry, se levantó y caminó directamente a la oficina de Severus. Tocó suavemente la puerta antes de introducirse en el despacho sin esperar invitación.

-¡Hola, querido! –saludó alegremente a Severus que tenía en el rostro una expresión de completa desolación y que hizo sonreír más ampliamente a la mujer–. Excelente día, ¿no crees?

-¿Ahora qué quieres, Bella? –le preguntó el hombre con impaciencia.

-Sólo mantener una charla de amigos –se sentó sobre el escritorio y cruzó las piernas–. ¡Ay, querido! Me da pena decirte que no luces muy bien –acercó su mano al rostro del hombre, pero éste se apartó de su contacto–. ¿Te pasa algo?

-Absolutamente nada –se levantó para alejarse de su ex prometida–. Tengo mucho trabajo y si no es urgente lo que tienes que decirme, te suplicaría que me dejaras en paz.

-¡Oh! Tienes prisa. De acuerdo –se bajó del escritorio y se acercó a Severus que la miró con desagrado–. Te aconsejaría que fueras a echarle un vistazo a la habitación 107, pero no vayas a tocar… usa tu llave maestra –le guiñó un ojo–. Te juro que te llevarás una grata sorpresa –y salió del despacho riendo.

Severus frunció el ceño mientras pensaba qué era lo que Bellatrix quería que viera. Fue a su computadora para investigar quién ocupaba esa habitación y sintió como si alguien le hubiera dado una patada en el estómago al ver el nombre de 'Alastor Moody'

'¡¡¡No!!! ¡¡¡No puede ser cierto!!!' –pensó desesperado–. '¡Harry no pudo correr a los brazos de ese hombre! ¡No! ¡No después de lo que hicimos hoy! ¡No puede ser tan rastrero… tan bajo… tan…! ¡¡¡¡No, no, no, no!!!!' –se decía sin parar mientras buscaba con frenesí su llave maestra.

Salió corriendo del despacho y subió las escaleras en un suspiro.

'Misión cumplida' –pensó Bellatrix con los ojos brillantes de maldad cuando vio a su ex prometido subir las escaleras como alma que lleva el diablo–. 'Bienvenido a tu larga vida llena de miseria, Severus Snape'

Y ya sintiéndose completamente satisfecha, salió del hotel para irse a bailar.

* * * * * * * * * *

Alastor se alarmó cuando abrió la puerta y encontró a Cedric con Harry en brazos.

-¿Pero qué fue lo que le pasó? –le preguntó preocupado a su asistente y le indicó que pusiera al desvanecido chico sobre la cama.

-Me supongo que tuvo una discusión con el señor Snape –comenzó a explicarle Cedric después de colocar al moreno sobre el colchón–. Después de que llegó y pagué el taxi, entró al hotel y habló con la recepcionista. Me supongo que la muchacha lo llevó a su despacho, pero escasamente tres minutos después de entrara salió más pálido que un muerto. Las piernas le temblaban y corrí a ayudarlo. Apenas llegué a tiempo para evitar que fuera a dar al suelo. Lo metí al elevador y lo traje para acá.

-Muy bien hecho –Moody se sentó en la cama y acarició la negra cabellera–. Creo que tenemos sales. ¿Podrías buscarlas?

-Por supuesto –aceptó el muchacho y entró al baño.

Al cabo de unos segundos salió con un frasco en la mano y lo abrió antes de acercarlo a la cara de Harry. El penetrante aroma logró su cometido y Harry comenzó a toser mientras regresaba de la inconciencia. El moreno abrió los ojos tratando de ubicarse y lo primero que vio fue el marcado, pero sonriente rostro de Moody.

-¿Ya te sientes mejor, hijo? –le preguntó el hombre paternalmente.

Para Harry esas palabras fueron el detonante para que estallara en llanto, pero no en uno cualquiera… sino en el más desgarrador y patético que jamás hubieran escuchado antes ni Moody ni Cedric.

-Desgraciado Snape –murmuró Alastor con furia y abrazó más fuerte al chico que se estremecía violentamente debido a los sollozos.

A Cedric se le partió el corazón al escucharlo llorar, pero sabía que su lugar no estaba ahí y salió al balcón para no incomodar a Harry cuando se tranquilizara. El desesperado llanto del moreno no parecía tener fin y cuando por fin comenzaba a amainar, la puerta de la habitación se abrió abruptamente y surgió la figura de Severus. Alastor acercó a Harry aún más a su regazo al ver al hombre y le mandó una mirada furibunda.

Para Severus encontrar a Harry en la cama y en los brazos de Alastor era más de lo que podía soportar. Tuvo que sujetarse del marco de la puerta para evitar entrar y matarlos a ambos.

-No quería creer lo que me dijo Bella –dijo Severus con los celos apenas dejándolo hablar–. Jamás imaginé que ese miserable muchachito corriera a tus brazos después de haberse revolcado conmigo, pero ahora veo que así es –un intenso dolor desfiguró su rostro–. Espero que disfrutes de su cuerpo como lo he hecho yo y…

-Te sugiero que te calles, Snape –lo interrumpió Alastor al tiempo que lamentaba no ser 40 años más joven y poder darle una paliza a Severus–. No sabes lo que estás diciendo. Ahora me confirmas lo que he pensado de ti durante todos estos años. ¡Eres un completo imbécil!

-No, Alastor. El imbécil eres tú porque te gusta recoger la basura de otros –se encogió de hombros y dio un paso hacia atrás–. En fin. Te recomiendo que le llenes los bolsillos de dinero a ese parásito para que puedas conservarlo porque no tiene el menor recato para brincar a la cama de otro hombre en cuanto pierde una presa.

-De eso puedes estar seguro –afirmó con decisión–. Harry se quedará conmigo, me lo llevaré muy lejos de aquí y jamás volverás a verlo –esas últimas palabras hicieron que Severus sintiera como su alma se desgarraba–. ¡Ahora vete antes de que ya no pueda contenerme y te parta la cara!

La estruendosa, pero patética carcajada que soltó Severus hizo que Cedric volviera al cuarto y se quedara a la expectativa.

-¡No! ¡Los que se van a largar son ustedes! ¡Los quiero lejos de mi vista y de mi hotel enseguida! –ya sentía como sus rodillas comenzaban a fallarle.

-No necesito que me corras, Snape –le contestó Moody aferrando aún más a Harry que temblaba sin parar–. No soportaría un minuto más estar en el mismo lugar que tú. ¡Cedric! –llamó al muchacho que enseguida se puso a su lado–. Prepara las maletas porque nos vamos en este mismo instante de este asqueroso lugar –el asistente se movió, pero luego recibió otra orden–. Pero antes cierra la puerta. Me dan náuseas contemplar al engendro que está afuera.

Cedric caminó hacia la entrada y le azotó la puerta a Severus que ya no pudo sostenerse más y cayó al suelo de rodillas. Tuvo que morderse los labios para no soltar el grito de dolor que surgió directamente de su corazón. No fue sino hasta después de largos minutos que pudo levantarse y se alejó arrastrando los pies.

* * * * * * * * * *

Harry mantuvo oculto el rostro en el hombro de Alastor mientras éste discutía con Severus porque el dolor de saberse despreciado se intensificó a un grado casi insoportable. Parecía que Severus no se quedó conforme con denigrarlo en el despacho, sino que tuvo que subir y gritarle a Moody todo lo que le dijo antes y mucho más. Estaba completamente destrozado. Se sentía humillado y degradado, pero lo que realmente le hacía daño era saber que Severus lo odiaba. No podía comprender qué había provocado eso. ¿En verdad era tan malo lo que habían planeado Draco y él? ¿Merecía tal castigo? ¿Debido a eso debía perder al hombre que amaba? Se le hacía excesivo el precio que debía de pagar por ese error.

Moody lo soltó y lo dejó con suavidad sobre la cama. Harry volvió a llorar como antes… totalmente desesperado provocando que Alastor y Cedric se miraran consternados. Entre los dos tuvieron listas las maletas en un tiempo récord y no tardaron en abandonar el hotel. Harry apenas podía mantenerse en pie y Cedric sugirió utilizar una escalera de servicio para bajar al estacionamiento para evitar que los demás clientes lo vieran en ese patético estado. El chico no paraba de llorar y de tanto en tanto un desgarrador gemido surgía de su garganta. En cuanto subieron a bordo del yate, Alastor trató de comunicarse con Draco para que lo ayudara pues ni él ni Cedric podían hacer que Harry se calmara. Fue un verdadero alivio que Sirius contestara su llamada porque necesitaba de más ayuda para manejar esa terrible situación.

La pareja no tardó en llegar y Draco se encontró con la desagradable sorpresa de encontrar a su amigo ahogado en dolor.

-¡Harry! ¿¡Qué te pasó!? –le preguntó el rubio mientras corría a su lado–. ¿¡Estás herido!? ¿¡Qué te sucedió!?

-¡Draco, Draco! ¡Me quiero morir! –apenas le pudo contestar Harry al tiempo que se aferraba a su cuello–. ¡Me odia! ¡Me gritó muchas cosas horribles! ¿¡Por qué Draco!? ¿¡Por qué!? –lo miró desesperado–. Le dije que lo amaba y… me despreció. Me dijo que… ¡muchas cosas horribles! –el llanto ya no le dejó decir más.

Draco no sabía qué hacer. Simplemente apretó a su amigo más fuerte esperando que pronto se tranquilizara. Mientras tanto, Alastor sacó a Sirius del cuarto para poder hablar con él.

-¿Qué sucedió, Alastor? –preguntó Sirius impactado.

-¡Qué tu amigo se volvió loco! –dijo enojado el hombre–. ¡Eso fue lo que pasó!

-¿Severus?

-¡Sí! ¡Ese imbécil! ¡Estúpido! ¡Engreído! ¡Ahhh! –golpeó la barandilla con la mano–. ¡Te juro que me dieron ganas de darle una paliza para hacerlo cerrar su gran bocaza! ¡No vieras la de barbaridades que dijo de Harry! ¡¡¡Es un completo estúpido!!!

-No te entiendo. ¿Podrías comenzar desde el principio? –le pidió y Alastor así lo hizo.

El anciano le hizo un resumen desde que conoció a Draco y a Harry hasta el enfrentamiento que tuvo con Severus en su habitación.

-Hasta dónde puedo comprender, Severus se enfureció con Harry después de que salieron en la mañana para ver la competencia de fragatas. Nunca se presentaron en ese lugar y me supongo que se fueron a un hotel –Sirius asintió con la cabeza porque pensaba lo mismo–. Algo sucedió ahí que hizo que el malnacido de tu amigo lo abandonara. Cedric me dijo que Harry llegó en un taxi horrible y que él no lucía bien. Se fue a hablar con Severus a su despacho en donde estoy seguro lo trató como a una basura. Harry se desmayó y Cedric lo subió a mi habitación y… –suspiró con irritación–. Ya conoces el resto.

-No quiero disculpar a Severus, pero… –Sirius carraspeó–. Él sabía desde el principio que Harry y Draco buscaban pareja aquí y me supongo que eso lo enfureció.

-¿¡Y eso qué!? –explotó Alastor furibundo–. ¡Eso lo sabíamos tú y yo también y no por eso los calificamos de patanes, rastreros y cualquieras! ¿¡O es que tú piensas que Draco Malfoy es un cualquiera!?

-¡Por supuesto que no! –lo miró ofendido–. Draco es una buena persona.

-¡Y Harry también lo es! ¡Jamás había dormido con nadie antes y eso yo lo sabía sin que tuviera que decírmelo! ¡Severus tomó su virginidad y se la aventó a la cara como si lo hubiera ensuciado! –ya respiraba entrecortadamente por el enfado que sentía–. Sé que ese patán es tu amigo y recibe mis más sinceras condolencias por eso, pero lo que hizo Severus Snape no tiene nombre. No puede utilizar así a la gente.

-Hablaré con él –sugirió Sirius–. Investigaré qué fue lo que pasó y trataré de arreglar las cosas.

-Aquí ya no hay arreglo posible –le rebatió de inmediato–. Me voy esta misma noche de la ciudad y me llevaré a Harry conmigo.

-¿Estará de acuerdo? –no trató de disuadirlo.

-Lo convenceré –le dijo con total confianza antes de que volvieran a donde Draco aún consolaba al moreno.

El llanto se había apaciguado, pero el dolor seguía clavado en los ojos verdes. Moody se arrodilló frente a Harry y lo tomó de las manos.

-Volveré a Inglaterra en este mismo momento y quisiera que vinieras conmigo –le pidió con voz cálida–. ¿Te gustaría?

Harry miró a Draco pidiendo su consejo y los ojos grises le aconsejaron que lo hiciera.

-Sí –dijo apenas en un susurro.

-Entonces no se diga más –depositó un paternal beso en la frente del moreno–. ¿Te vas o te quedas, Draco? –le preguntó al rubio que de inmediato miró a Sirius.

-Haz lo que tengas que hacer, cariño –Sirius lo miró sonriente–. Dale apoyo a tu amigo que yo haré lo mismo con el mío –tomó una blanca mano para acercarlo a él–. Muy pronto nos volveremos a ver.

-¿Me lo prometes? –preguntó Draco sintiendo que no debía irse apenas comenzando su relación con el hombre de ojos azules.

-Mi corazón es tuyo y lo sabes –lo besó con ternura–. No dudes de mi amor.

-No lo haré –le respondió el rubio ya sonriente.

-Dame media hora para mandarte las cosas de Draco y de Harry, Alastor –le dijo Sirius a su amigo.

Cuando ya Sirius estaba por abandonar la habitación, la voz de Draco lo detuvo.

-Dile de mi parte a ese cerdo de Severus Snape que espero que arda en el infierno por toda la eternidad –los ojos grises se llenaron de lágrimas de rencor–. ¡Qué se pudra hasta la médula de los huesos!

A Sirius se le hizo un nudo en la garganta, pero asintió con la cabeza. Todo ese asunto se había salido de control y no veía ninguna solución.


Ahora sí... hasta el próximo año... que les vaya súper bien a todos!!!!!!