10. Vacaciones por accidente

–…ahora, recuerden que ya deberíamos estar pensando en los exámenes, sólo les quedan un par de meses para estudiar... Malfoy, quédate, me gustaría hablar contigo. Sigue caminando, Mancini.

Leo le dio una mirada de reproche y salió, Scorpius se acercó al escritorio de Harry con suspicacia.

–Pensé que el hechizo de agua sería divertido, profesor. Honestamente, Clearwater no tiene sentido del humor, y no fui yo quién prendió en fuego la escoba de Humbry durante las practicas. En verdad me tomo el Quidditch muy en serio y…

–Cálmate, Scorpius –dijo Harry, aunque en realidad estaba bastante alarmado de escuchar esas travesuras recientes. No tenía ni idea–. Sólo quería preguntarte por tu trabajo.

–¿Mi trabajo, señor?

–Sí, has fallado las últimas tres asignaciones y has fallado en los últimos dos exámenes también. Has estado faltando a las clases de inglés los viernes y has sido aún más perturbador en clases. ¿Qué está pasando?

–Oh, usted sabe, profesor. La luna llena…

–No me vengas con esa, Scorpius. No conseguirás que sienta pena por ti. He conocido a algunos hombres lobo y uno de ellos era el hombre más trabajador y estudioso que he conocido alguna vez.

–Sí, pero…

–No, Scorpius. Mira, sé qué quieres pasar y ahora mismo te puedo decir que sólo estás arañando la superficie. ¿Sigues tomando tus pociones?

–No, me las quitaron. Echaban a perder la poción Matalobos, la anulaban o una mierda así.

–Oh. Siento escuchar eso.

–Nah, señor. Está bien. Lo siento por estar fallando –Scorpius se esforzaba por parecer arrepentido pero Harry no se lo creía.

–No te disculpes conmigo, Scorpius. Discúlpate con tu padre, tal vez.

–Me dio mi Saeta de Fuego –dijo Scorpius–. Dijo que mis cartas están muy bien escritas.

–Lo sé. Tu último partido fue espectacular.

–Gracias. Ya pronto es la final, profesor, este fin de semana. ¿Lo va a ver?

–Tal vez.

–Puede traer a Weasley como su cita, si quiere –dijo Scorpius generosamente.

Profesora Weasley.

–Sí, ella.

–Estas pisando hielo delgado, Scorpius.

–Lo siento, pero sabe, ella discrimina, señor –Scorpius lucía emocionado, recientemente había aprendido la palabra "discriminar" y para la ligera molestia de Harry se las arreglaba para dejarla caer en cada conversación.

–Scorpius…

–Es cierto, señor. Sigue hablando sobre mi papá.

–¿Qué quieres decir? –preguntó Harry con cautela.

–Oh, siempre está "no le peguen a Scorpius por culpa de su papá, él no lo puede evitar" y mierdas como esa, ella está llena de cosas así. No puedo dejar de ser un nacido de muggles.

–¿Un qué?

–No puedo evitar que mi papá sea un muggle. Creo que ella todavía está apegada a toda esa mierda de la Batalla, señor. Ta vez ella era una de las seguidoras de Voldemort o lo que sea y se siente mal por ello, intentando arreglarlo, pero realmente me pone de los nervios, y…

–¿Tu padre es un muggle?

–Sí, señor.

–Dra…¿Lucas Malfoy? –preguntó Harry.

–Sí.

–Había un mortífago Malfoy en la Batalla, ¿sabías eso?

–No sé, en realidad no presto mucha atención en las clases de historia –dijo Scorpius despectivamente–. De cualquier forma, yo no saldría con Weasley, profesor. Eso es todo lo que digo. No me gusta la forma como me habla.

–Muy bien, Scorpius –dijo Harry–. Te puedes ir.

Scorpius levantó su bolso y se apresuró a salir por la puerta donde Leo revoloteaba con ansiedad. Harry vio como los dos chicos sonreían y suavemente se golpeaban entre sí, dejándolo solo para reflexionar sobre los recientes descubrimientos.

Draco Malfoy, mortífago sangre pura. Lucas Malfoy, reformado padre muggle.

Algo definitivamente iba mal con esa familia.


Esa maldita final de Quidditch. Harry sabía que algo iba a suceder.

Scorpius volaba constantemente alrededor del campo. Era el usual y cambiante clima de primavera: húmedo, ventoso y miserable. Harry realmente no estaba viendo a Scorpius. Estaba de brazos cruzados viendo al buscador de Gryffindor, un chico de sexto año, Eli Morrow, con la habilidad para hacer unos giros asombrosamente agudos. Era muy bueno y Harry pensó en recomendarlo con Madame Hooch para la capitanía del equipo el año próximo. Harry ya había visto la snitch varías veces aunque el buscador no la había visto aún. Sólo cuando Morrow repentinamente se lanzó hacia el terreno de juego, se escuchó un grito y alguien jadeó. Harry levantó la cabeza siguiendo a los dedos que señalaban algo y las expresiones de profundo horror. Vio dos cuerpos cayendo: Un Slytherin y, por supuesto, Scorpius. Ambos estaban medio colgando de sus escobas, atacándose mutuamente. El público saltó de sus asientos, gritando.

–¡Basta! ¡Deténganlos! –sollozaba un pequeño de primer año, aferrado a las gradas, como si fuera él el que estuviera cayendo. Harry casi esperaba que los de Slytherin comenzaran a gritar con aprobación pero al igual que los Gryffindors, estaban gritando con desaprobación.

–¡Malfoy! ¡Idiota!

–¡Basta, Webb!

–¡Serás descalificado, detente!

–¡Alguien que los detenga!

Marrow había capturado la snitch en medio de la confusión y Harry sintió una punzada de pena por él. El momento triunfal se había arruinado mientras el equipo tenía dificultades para volar hacia los dos chicos peleando y apartarlos.

–¡Oh, se dirigen hacia el Sauce Boxeador! –gritó alguien y para el horror de Harry, vio que tenían razón. De hecho, estaban volando tan cerca que la escoba de Webb fue aplastada bajo él, y medio se aferró a Scorpius, el peso extra estaba tirando a Scorpius sin remedio hacia el Sauce Boxeador. Entonces, en menos de medio segundo, Webb cayó antes de que alguien pudiera moverse y golpeó el suelo con un repugnante sonido.


Nadie sabía si Scorpius había empujado a Webb o si Webb simplemente se había resbalado por propia voluntad. Harry trataba de decirles a las personas que eso no importaba, todo lo que importaba era que Webb había sobrevivido a la caída de dos metros y una vez que los huesos de sus piernas volvieran a crecer, él estaría perfectamente bien. Sin embargo, el rumor todavía se expandía por la escuela y Scorpius fue sancionado adecuadamente: no sería elegible para el Quidditch el siguiente año. Scorpius había hecho una rabieta bastante grande por eso, maldiciendo todo en la oficina de McGonagall. Aparentemente, eso sólo había empeorado su castigo.

–...bien. Creo que la mayoría de ustedes ya le está agarrando el truco al hechizo de aturdimiento, por favor no lo practiquen fuera de clases, o nos tendrán que responder tanto a la Profesora McGonagall como a mí –Harry hizo una pausa y se dio cuenta que Scorpius estaba de pie en la puerta–. ¿Malfoy? –McGonagall lo había llamado para que saliera de clases antes, pero Harry se sorprendió bastante por todo el tiempo que había estado ausente–. No tiene sentido que te sientes otra vez, ya estaba a punto de dejar salir a la clase. Muy bien, los veré el próximo martes –continuó Harry–. Por favor, recuerden que necesitarán sus libros –los despidió mientras hablaba con un extraño alumno mientras los demás salían. Scorpius se tomó su tiempo recogiendo sus cosas.

–¿Está todo bien, Malfoy? –preguntó Harry por fin.

–Sí, señor. He sido suspendido.

–¿Suspendido?

–Sí, McGonagall dice que algo de tiempo fuera del colegio podría ser bueno para mí.

–Oh –fue todo lo que Harry pudo decir.

–Regresaré en una semana, señor. Practicaré ese hechizo aturdidor mientras no esté.

–En ninguna víctima inocente, espero –dijo Harry, tratando de sonreír. Scorpius sólo sonrió ampliamente.

–No se preocupe. McGonagall le pidió que me acompañara a la estación de trenes. Papá me recogerá allá.

Harry suspiró, era una caminata de media hora a Hogsmeade, lo que significa que no tendría hora de almuerzo. Sin embargo, fue por su capa y caminó con Scorpius hacia las puertas del colegio.

–Hey, profesor. Navidad son vacaciones, ¿verdad?

–Sí.

–Y Halloween.

–Sí.

–Y Pascua. Al igual que el Viernes Santo y todo eso.

–Sí –dijo Harry otra vez, preguntándose a donde quería llegar.

–Muy bien, genial. McGonagall sólo estuvo diciéndome que esto no eran unas vacaciones y lo sé. Nunca he oído hablar del "Día de la Suspensión".

Harry rió a pesar de las circunstancias. Scorpius suspendido. Se preguntó si en verdad funcionaría. Tal vez Scorpius realmente lo vería como unos días de fiesta, un pequeño tiempo de libertad. ¿Verdaderamente entendía la seriedad de eso?

–Hey, señor. Si los chicos preguntan, dígale que tuve una emergencia familiar o algo así.

–Está bien.

–Y no deje que Webb se apodere del patio mientras no estoy.

–Lo intentaré.

–Y no escuche todo esa mierda, ¿sí? Porque nunca empujé a nadie de mi escoba. Nunca haría algo como eso. Tengo honor. No me importa lo que los profesores digan.

–No creo que lo hayas empujado.

–Sí. Pero porque usted es amable. Otras personas siempre me echan toda la culpa a mí. Scorpius debe haber hecho esto, Scorpius debe haber hecho aquello –entrecerró los ojos por el sol–. ¿Todavía no, señor?

–Sólo falta un poco.

–Genial.

Caminaron un poco más hasta que Scorpius volvió a hablar.

–¿Reconoce que se casará con esa Weasley?

–No lo sé. Quién sabe. Todo cambia –dijo Harry, bajando un poco su guardia.

–¿Qué quiere decir eso?

–El futuro cambia mucho. En especial cuando eres joven. ¿Quién sabe lo que el mañana tendrá?

–Probablemente muchos gritos.

Harry rió. Scorpius, sin embargo, parecía serio.

–El futuro no cambia. Nunca nada cambia. Mi papá, él me dijo que Hogwarts sería diferente de Durmstrang. Los profesores serían diferentes, me dijo. Los estudiantes serán diferentes, las clases serán diferentes. Pero es todo lo mismo, ¿no, profesor?

Habían llegado a la estación de trenes. Harry podía ver a Draco parado solo en la plataforma. Draco en el extremo de una, Scorpius en la otra.

Draco comenzó a caminar hacia ellos. Harry se dio la vuelta para irse pero Scorpius lo agarró de una manga.

–Acabo de pensar en otra cosa, señor. Estoy suspendido, ¿verdad? Pero cuando regrese todo será lo mismo. ¿Ve? ¿Qué sentido tiene?

–Tal vez eres tú quién necesite cambiar –sugirió Harry.

–Bien, no creo que deba cambiar. Creo que otras personas deberían ser diferentes, pero no lo serán porque nunca nadie cambia –replicó Scorpius tranquilamente mientras Draco los alcanzaba.

–Scorpius.

–Ah, papá. Escucha, no fue mi culpa, Webb comenzó, en serio, además Clearwater no puede aguantar una broma, esa cosa con el Hechizo de las Cosquillas, sólo era una pequeña broma. Y no quise quebrar la varita de Wilkinson la semana pasada, fue un accidente. Y…

–Sólo entra al auto –dijo Draco rotundamente.

–Te veré en una semana, Scorpius –dijo Harry, retrocediendo rápidamente.

–Sí, profesor. Le prometo que practicaré ese hechizo aturdidor –dijo Scorpius, corriendo detrás de Draco quien ya se estaba alejando.

–¡No, no lo hagas! –gritó Harry, superado por el sentimiento de aprensión ante el pensamiento de Scorpius practicando hechizos de aturdimiento.

Pero Draco y Scorpius ya se habían ido, un Audi azul claro alejándose de la acera. Harry estaba sorprendido, él había estado esperando algún auto llamativo y exagerado, como un Mercedes plateado o un Porsche rojo.

Scorpius estaba equivocado, pensó Harry. Las personas si cambiaban.


–Hey, profesor. ¿Dónde está Scorpius?

Harry fingió sordera mientras desviaba un hechizo aturdidor y felicitó a Dobson por su progreso.

–¿Señor? Profesor, no ha estado aquí en toda la semana.

–Excelente trabajo, Clark. Pero es muy probable que en una pelea contra un enemigo, tu oponente no te dé la espalda.

–¿Señor? ¿Su papá lo sacó de la escuela?

–Presta atención a lo que estás haciendo, Mancini. Y lo que estás haciendo es practicar hechizos ofensivos, ¿verdad? No me preguntes acerca de tus compañeros de clases. ¡Ah, excelente trabajo, Aaronson!

–Oh, vamos. Él no responde mis cartas…

–Mancini –dijo Harry en tono de advertencia. Leo suspiró y disparó un hechizo sin siquiera mirar.

El hechizo golpeó a Dobson directamente en el pecho, desarmándolo y aturdiéndolo, haciéndolo retroceder varios metros.

–Sí –gritó Leo, dando puñetazos en el aire.

Harry suspiró audiblemente y con cansancio.


Bueno, espero que hayan disfrutado este capítulo, pronto más:)

Johana: Me agrada tu teoría de Scorpius y Harry (me inclino a creerla también dadas tus razones) pero me temo que esto es un drarry. Y esto de acuerdo, los enamoramientos con los profesores son bastante comunes pero éste no es el caso, Scorpius es sólo un alumno, aunque más importante para Harry por sus pequeños problemas. Ya te has dado cuenta, pero Draco no odia a Scorpius, es sólo un padre sin experiencia tratando de hacer lo mejor para su hijo. Sobre la mamá de Scorpius, en uno de los siguientes capítulos descubrirás más sobre eso. Tus comentarios me animan, ¡muchas gracias!

¡Gracias a todos por sus comentarios!