Y un nuevo capítulo… estoy tratando de recordar que canción seguía después de esta, pero comienzo a sospechar que no había planeado nada más… umm…

Gracias a mis reviewers: meli98, JhungYuki y Tetra Zelda.

En fin, por el momento, ¡aquí está la actualización!

Los padrinos mágicos son propiedad de Butch Hartman. La inspiración del título viene de la canción de HA*ASH con el mismo nombre.


Te dejo en libertad

Cada vez hay más temores,/ crece como hiedra la inseguridad,/y me lastima ver que intentas rescatar/lo que un día en el alma nos unía ya no está,/aunque estas, es momento de afrontar la realidad.

El silencio se extiende sobre ellos, opresivo y cruel. Lo más doloroso es que siempre lo ha sabido. Se llevan bien, se entienden a la perfección, son buenos amigos. Pero no hay nada más.

Clarisse suspira, al tiempo que pasa una mano por su rosado cabello, despeinándolo. AntiCosmo le gusta y la trata con el respeto que toda la vida le ha sido negado por sus "locas" ideas. La escucha, la alienta, la apoya y ella ha confundido eso con amor. Pero ahora es claro que no es así.

-No tienes que decirme nada- murmura ella, luchando contra las lágrimas- entiendo.

Y de verdad lo hace. No hay que ser un genio para figurarse que su corazón pertenece a alguien más. Lo ha notado en comentarios que hace, en la mirada de nostalgia que suele lanzarle al estanque de patos, a los sándwiches a medio comer. Siempre ha habido alguien más, pero ella no había querido verlo.

Bien, ahora le han quitado la venda de los ojos.

Es mejor así.


Tú me quieres pero yo te amo, esa es la verdad/tu presencia aquí me está matando, sentirte a la mitad/ Me he cansado de intentar y no lograr/ que te vuelva a enamorar/

La tarde, que había empezado tan bien, termina en desastre. Se despiden, pero aún hay demasiadas cosas por hablar. O quizás, no hay nada que decir. Clarisse sabe que lo mejor es dejarlo ir, porque seguir así no le hará ningún bien. Ella cada día estará más enamorada y él…

Él nunca lo estará.

No importa lo que haga. Pesé a lo cliché que pueda sonar, no es ella, es él. Ella ha llegado a amarlo, pero él ya ama a alguien más. Y pueden llevarse de las mil maravillas y él siempre será un buen amigo y la escuchara y la respetara pero… no puede darle más.

Y ella no puede engañarse más.


No te odio no hay rencores/ simplemente el corazón ya no está/ tu corazón ya no está.

-¿Estás… molesta?

Al día siguiente, él se aproxima, inseguro y nervioso. Ella considera su pregunta seriamente. Sí, está molesta, pero no con él. Está furiosa consigo misma, por confundir respeto con amor. Pero es que toda su vida ha sido la chica rara, la chica a la que nadie le habla, la chica a la que nadie quiere…

Pero él la quiere. No de la misma manera que ella a él, pero… es más que suficiente. –Nah- responde, con una sonrisa despreocupada, colocando un brazo alrededor de sus hombros- estoy triste, no voy a negarlo… pero estaré bien.

Y lo estará.


Me hace más daño seguir contigo/ y ver que aún con mi calor/ tú sigues teniendo frío.

-No hemos hablado sobre lo que esto significa para nosotros. Como pareja- murmura él, después de una nueva tarde de charlas y risas. Se entienden bien, eso es innegable y es fácil volver a caer en su usual rutina; sería muy sencillo fingir que aquí no ha pasado nada y seguir adelante. Pero la verdad se yergue entre ellos y no tiene caso seguir evadiéndola.

-Creo que es obvio, ¿no?- alega ella, aún con aire despreocupado, a pesar de que su corazón se encoje de dolor- ya no podemos seguir siendo una pareja.

-Clarisse…

-Pero quiero que sigamos siendo amigos. Puedes darme eso, ¿no?

Él asiente, muy serio. –Quisiera poderte dar más.

Ella sonríe tristemente. –Yo también.


Me he cansado de intentar y no lograr/ que te vuelva a enamorar,/sé que no me quieres lastimar/pero tengo que soltarte.../ Hoy te dejo en libertad.

-¿La conozco?

-¿Perdón?

-La chica de la que estás enamorado.

-Ahh…- AntiCosmo se retuerce las manos, nervioso. No cree que sea un buen tema de conversación entre ellos, pero Clarisse parece decidida a probar que está bien y que está superando su rompimiento- probablemente. Aunque, tal vez no. Ella no… bueno, digamos que no es muy sociable.

Clarisse asiente, pensativa. -¿Sé lo has dicho?

Él suelta una risa amarga. –No tiene caso.

-Umm… tal vez deberías decirlo. Podría sorprenderte lo que descubras.

Él sacude la cabeza. Sabe que no funcionara. –Ella está enamorada de alguien más.

-Oh.

Incluso en eso se parecen.

Qué triste que no sea suficiente.


¡Súper corto! Lo sé, prometo que intentaré que sean más largos…

Gracias por leer y hasta pronto (espero)