Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo 10
El joven príncipe caminó por los concurridos corredores de la escuela, luego de una corta visita a su casillero para tomar unos cuantos libros y cuadernos allí guardados. Avanzó directamente hacia su salón, que como era normal. Los demás estudiantes, se acomodaban en sus respectivos asientos. Y así dar inicio, a la jornada educativa.
– Buenos días–saludó al ver a las personas frente a él.
– Buenos días Gohan–Ireza y Videl, le saludan al unísono.
El principesco muchacho toma asiento.
– ¡Gohan! –Exclamó la rubia– ¿Por qué te quitaste los lentes?
– Sólo seguí un consejo que me dieron–mira a Videl quien le sonríe, y él devuelve el gesto.
– Bueno, pues fue un buen consejo–argumentó la chica–te ves mucho mejor así.
– Gracias–agradece.
En ese momento, se escuchan pasos acercándose. Se trataba de Shapner, el cual toma asiento en el lugar que le corresponde. Su rostro no se muestra muy alegre.
– Hola Shapner–le saluda el hijo de Goku.
El yerno del campeón mundial de las artes marciales, sólo se queda callado y le mira con desprecio. Gohan no entiende su actitud, por lo que permanece callado.
– Oye–le dice Videl al rubio– ¿Qué diablos te pasa?
– Hoy me levanté con el pie izquierdo–le responde con seriedad.
Luego de contestar, miró con sigilo al príncipe.
"Ya quiero ver su cara"–piensa–"después de la golpiza que recibirá, sólo espero que ese trío de idiotas no me fallen".
El salón lentamente se llenó de las voces de los alumnos, quienes platicaban que diversos temas. Algunos felicitaron a la joven luchadora contra el crimen, por haber logrado detener a los criminales que atacaron el banco de la ciudad. Sin embargo, no todos le felicitaban. Ángela y su grupo de seguidoras.
Las porristas sí se hubieran alegrado, si la chica de los ojos azules. Durante la batalla con los delincuentes, hubiera recibido cualquier tipo de lesión. Haciendo que faltara a la escuela, por varias semanas. Y así no tendrían que ver su cara en la escuela, de todas maneras. Ellas bajo el mando de la pelirroja, ya han iniciado con su plan para desacreditarla.
Inesperadamente, el maestro de literatura ingresó al salón. Por lo que la clase comenzó de inmediato.
– ¡Bulma está casada! –una peculiar criatura, gritó en el gimnasio de la escuela– ¡y ya es madre!... ¿por qué no me lo dijiste antes?
– ¡No hables tan fuerte Puar! –El antiguo bandido del desierto le regañó–recuerda que nadie sabe de ti, y tampoco quiero que te descubran.
– Sí lo siento–se disculpa–pero ya estoy cansado de estar encerrado todo el tiempo.
– Sé que no te gusta estar escondido, y lo siento por ti–le dice Yamcha–pero tienes que entender, que si la gente ve a un gato azul, que sabe flotar en el aire–argumenta–y que sobre todo puede hablar, bueno se asustarían mucho.
– Eso lo entiendo–sonríe–pero lo que más me asombró, es eso de que Bulma se ha casado.
– Sí Puar–habló–pero mejor ni me lo recuerdes, además que ese marido suyo es un verdadero engreído.
– Y dime Yamcha–dijo– ¿Bulma ha cambiado mucho físicamente?
– Bueno–cruza sus piernas sobre su escritorio, ubicado en su oficina dentro del gimnasio–es obvio que con el tiempo envejezca un poco, pero sigue manteniendo muy buen gusto para vestir.
– Ya veo–le dijo el gato flotante.
El pobre Yamcha, se ha dado cuenta de que ya es inútil seguir pensando en el pasado. Por sus acciones su relación con la mujer de pelo azul, se echó a perder. Y ahora no le queda más opción, que continuar hacia adelante.
– ¿Le dijiste sobre Gohan? –le cuestionó el gato.
– Ahh sí, pero no pude darle muchos detalles–responde–pero me dio su tarjeta y tenía pensado llamarla ahora mismo.
– Entonces llámala–flota hasta el teléfono, lo toma y se lo entrega–es posible que crea lo mismo que nosotros.
– Sí Puar–tomó el aparato.
El antigua bandido del desierto, observó la tarjeta que tiene el logotipo de la Corporación Cápsula. Y en ella estaban escritas las centrales telefónicas, a donde se puede comunicar con la empresa. El maestro de deportes, marcó el primer número. Enseguida le contestó una secretaria, que de inmediato le comunicó a la oficina privada de la dueña de la empresa.
– Diga–una voz femenina se escuchó del otro lado de la línea.
– Hola Bulma, soy yo Yamcha–dice.
– Ahh hola Yamcha–le respondió– ¿Qué puedo hacer por ti?
– ¿Vas a estar ocupada todo el día? –le preguntó.
– Bueno, tengo que asistir a unas reuniones de la empresa–afirmó–pero puedo hacer un espacio en mi agenda.
– Excelente, tengo que terminar de contarte sobre ese muchacho–le comentó–tal y como te lo conté ayer, me recuerda mucho a Goku y su nombre es Gohan.
– ¿Gohan? –Dice interesada–creo que ese nombre ya lo he escuchado antes… ¿adónde nos vemos?
– Yo salgo del trabajo hasta tarde–le dialogó– ¿te parece a las dos de la tarde?...nos veremos en una cafetería llamada Satán.
– ¿Cafetería Satán? –Dice–en esa ciudad no son buenos inventando nombres.
Él suelta una carcajada– ¿Y qué esperabas?...es la ciudad del campeón, pero estoy seguro que Goku o hasta yo, podríamos derrotarlo sin problemas.
– Es verdad, bueno debo irme–se despide–pero nos vemos a las dos.
– Sí Bulma, gracias y hasta luego–ambos cuelgan el teléfono.
Mientras Yamcha se prepara para su siguiente clase, la mujer del cabello azulado. Enciende un cigarro en la tranquilidad de su oficina.
– ¡Conque viéndote con otro a escondidas mujer! –una voz gruesa se esparció por la oficina.
– ¡Vegeta! –La gran científica gritó asustada– ¡no me vuelvas a asustar así!... ¡casi me ahogo con el cigarro!
– ¿Qué es lo que quiere ese insecto contigo? –preguntó serio, reclinado en una pared y de brazos cruzados.
– ¿Y por qué te interesa tanto? –Se levantó y caminó hacia él– ¿acaso estás celoso Vegeta?
– ¡Yo celoso! –Voltea su rostro ligeramente sonrojado hacia un lado– ¡qué estupideces dices mujer!
Bulma sonríe–No tienes porqué preocuparte Vegeta–regresa a su asiento–Yamcha sólo quiere hablarme sobre un alumno suyo, nada más–dice–es más, si quieres puedes acompañarme.
– No tengo tiempo para esas tonterías mujer–camina lentamente hacia la puerta de la oficina–además, debo continuar con el entrenamiento de Trunks, el mocoso se está haciendo un poco holgazán.
– Entiendo–le dijo Bulma.
– Te veo luego mujer–salió por la puerta.
Al quedar sola, vuelve a fumar otro cigarro.
Era un día muy soleado, y el viento soplaba con fuerza en los alrededores de la secundaria. Los alumnos del salón de Gohan, al terminar sus clases de literatura y luego la de química. Les toca otra clase de deportes, ya todos se encuentran con su ropa deportiva puesta y sólo aguardaban por la llegada de Yamcha.
– Mira eso Gohan–le señala Ireza–son los camiones de la Corporación Cápsula, viene a reconstruir la biblioteca.
– Sí ya los veo–responde al ver los vehículos.
Alrededor de dos docenas de camiones, ingresaron a la preparatoria. La mitad venía llena de materiales de construcción, mientras que la otra mitad contaba con trabajadores. El convoy de vehículos, se estacionó a las afueras del gimnasio. Lugar donde comenzaron a descargar todo lo que traían.
– Buenos días a todos–Yamcha ya llegó–lamento el retraso, pero comencemos de una vez.
Al terminar de pasar lista, el maestro dio instrucciones.
– Como pueden ver, el gimnasio será utilizado como bodega para guardar los materiales de construcción, para la nueva biblioteca–les dijo a sus alumnos–por lo que no se podrá usar por algún tiempo.
– Entonces–le interrumpió Videl–si el gimnasio no se puede usar… ¿Qué haremos hoy?
– Eso les iba a decir precisamente–continuó hablando–en la clase de hoy, efectuaremos una pequeña competición de atletismo, será una carrera de relevos cuyos equipos deben ser de cuatro miembros–dijo–para que sea equilibrado, cada grupo debe ser de dos mujeres y dos hombres…así que ustedes mismos organicen sus equipos a su gusto.
Sin perder tiempo los adolescentes organizaron los grupos, Ireza rápidamente antes de que otro equipo se lo llevara, tomó a Gohan para incluirlo en su grupo. El cual lo formaba, Shapner, Gohan, Videl e Ireza. Cuando todos estuvieron listos, caminaron hasta la pista de atletismo con la que cuenta la escuela.
También decidieron el orden, en el cual saldrán cada uno. Videl sería la primera, seguida de Ireza, el tercero es Shapner y por último Gohan. La chica de los ojos azules, fue quien organizó la secuencia de participantes. Ella tomaría toda la ventaja posible, para que la rubia alegre quien es la más lenta del cuarteto. No tuviera problemas, y así dejar a los chicos más rápidos para cerrar la carrera.
– Bien chicos–le dice Yamcha–el primer corredor de cada equipo, que pase al frente y se coloque en un carril diferente.
Los siete corredores se sitúan en su lugar.
– Esto se llama estafeta–a cada una les da una barra de metal, de unos treinta centímetros de largo–cada uno la llevará en la mano mientras corre, al regresar al punto de partida deberá entregársela a su relevo y así sucesivamente–dice–hasta que la carrera termine.
Mientras todo se preparaba, Gohan sabía que no podía usar toda su velocidad. Por lo que correría lo más normal posible, sin demostrar sus habilidades a toda la clase.
– Competidores, estén atentos al sonido de mi silbato–dice, y cinco segundos después sonó su silbato.
Los siete adolescentes salieron disparados, cada uno daba lo mejor de sí. Mientras que sus compañeros los alentaban. Las largas coletas de Videl, se agitaban con el viento al correr. A pesar de que iba a la cabeza, su ventaja era mínima. Ya que otros tres chicos, le pisaban los talones. Decidida a darle la mayor ventaja a Ireza, apretó el paso en los últimos metros.
En la línea de salida, Ireza estaba ya en posición y sólo esperaba la llegada de su amiga. Instantes después, la hija del campeón mundial de las artes marciales. Arribó a la línea de salida, le pasó la estafeta a la rubia que usando sus delgadas piernas corrió lo más deprisa posible. A pesar de no ser muy veloz, gracias a la ventaja hecha por Videl.
Pudo mantener cierta distancia en relación a los demás competidores, quienes le perseguían a mucha velocidad. Shapner era el siguiente, y para cuando Ireza le dio la estafeta. Arrancó en potencia y no tuvo ningún problema durante la carrera. Parecía que la competencia la ganaría el equipo de Videl, pero aún falta una vuelta más.
El hijo de Goku, veía a Shapner acercarse cada vez más. Lo que no contaba es que el rubio a propósito, tenía planeado sabotear a sus compañeros. Cuando llegó el momento de pasarle la estafeta a Gohan, deliberadamente la dejó caer antes de dársela y así complicarle las cosas. Acción que retrasó a Gohan, debido a que los demás competidores.
Le habían sobrepasado, para cuando el príncipe salió corriendo. Los demás le llevaban veinte metros de ventaja, para él tal distancia no sería un problema si corriera a fondo. Pero no podía usar sus dones en esta ocasión. Y irremediablemente, tuvo que correr a una velocidad normal. Llegando de último a la meta.
– Lo siento chicos–dice fingiendo que está agitado, con ese mínimo ejercicio no se agotaría de verdad–no llegué a tiempo, por mi culpa perdimos.
– No importa Gohan–Ireza por el contrario, si está cansada y el sudor fluye por su cara–es sólo un juego.
– Sí Gohan, tranquilo–Videl le dice–no pasa nada.
– La próxima vez, corre más rápido–el rubio le dice molesto.
– Por hoy ha sido todo, pero antes de que se retiren–Yamcha les dice–les aviso que la escuela estará realizando en un mes, un pequeño torneo de artes marciales…todos los que quieran participar, deberán anotarse en las listas de inscripción que estarán colgadas en algunas paredes por toda la escuela–les comunicó–a partir de hoy, tienen siete días para inscribirse…bueno hasta la siguiente clase, adiós.
Muchos pensaban que el torneo es una buena idea, por lo que sería divertido ver los combates. Videl pensaba seriamente en participar, al igual que Shapner. Ireza sabiendo que la pelinegra y el rubio participarían, pensaba en porras para ellos. Pero a Gohan no le interesaba el evento, pero tenía la sensación de que el maestro Yamcha. Quería que él participara, tal como lo intentó convencer días antes.
Los estudiantes caminan de regreso, al edificio principal de la escuela. Todos menos uno, Shapner se separó del grupo y caminó hasta detrás del gimnasio. Donde se encuentra, con sus tres secuaces.
– ¿Están listos para hacerlo?
– Sí–le responde uno de los chicos.
– Muy bien, espero que no fallen–les advierte al verlos, cada uno está armado con un bate de béisbol.
A pocos minutos después de la finalización de las clases, es muy reducida la cantidad de alumnos que todavía permanecen en las instalaciones educativas.
– Oigan chicos–Ángela saluda unos pocos de sus compañeros de clase, que aún permanecen en las afueras de la escuela, sentados en unas bancas– ¿están ocupados?
La pelirroja le hace señas a sus seguidoras, las cuales se les acercan provocativamente a los jóvenes.
– No–le respondes los hombres al unísono.
– Nosotras queremos platicarles sobre algo–Ángela se sienta en las piernas de uno de los hombres, sus seguidoras hacen lo mismo que su abeja reina con cada chico– ¿nunca han pensado que pasa algo raro con Videl?
– ¿Algo raro?–cuestionó uno de los muchachos.
– ¿No les parece extraño que una chica adolescente, pueda vencer a ladrones fuertemente armados y siendo más grandes que ella? –les preguntó.
– Eso se debe a que es la hija del campeón–argumentó uno de ellos, pero una de las porristas con sus manos lo tomó por la cara para que la viera.
– Reconsidera eso un momento… ¿de verdad crees que la policía necesite de una chica que ni siquiera ha terminado la preparatoria, para poder detener a los criminales?...a mí me parece difícil de creer.
– ¿Qué insinúas? –indagó otro.
– ¿Alguno de ustedes ha visto directamente a Videl ganarle a un ladrón? –dijo otra chica.
– No–responde uno de los jóvenes–sabemos lo que pasa, porque en la televisación lo dicen.
– ¡Ese es exactamente nuestro punto! –Gritó Ángela– ¿cómo me aseguran ustedes que eso es verdad?...en la televisión inventan muchas cosas.
Los chicos la escuchan atentos.
– Piensen esto–dice–y si todo eso fuera mentira, y sólo una farsa para que Videl sea la héroe de la ciudad, siendo su padre el campeón…a mí me parece todo muy sospechoso.
– ¿Entonces cómo es que Videl detiene a los delincuentes?
– Bueno, su padre es el hombre más rico de la cuidad–le contestó–el perfectamente podría pagarle a unos cuantos tipos, para que se hagan pasar por ladrones y ella supuestamente les ganaría.
– ¡Pero la policía de verdad la llama!...yo he sido testigo de eso–dice.
– La policía también es cómplice de la farsa–respondió otra porrista–Mr. Satán les podría pagar para que deliberadamente, llame a Videl y la farsa se hace más elaborada.
– Pues ahora que lo pienso–dijo–sí es un poco raro, que una chica le gane a tipos con ametralladoras y bombas…como pasó ayer en el banco.
– ¡Verdad que sí! –Dice Ángela–estoy completamente segura de que todo es mentira, con el propósito de hacer famosa a Videl y a su padre.
– Ahora vayan y díganles esto a todos los que conozcan–le sugirió una de las porristas–todos merecen saber la verdad.
– ¡Eso haremos! –dicen al mismo tiempo.
Con la semilla de la duda sobre Videl, plantada en ellos. Las chicas se despiden de ellos, dándole un beso en la mejilla a cada uno. Lento pero seguro, el plan para destruir la reputación de la chica de ojos azules, avanza con éxito.
Gohan caminaba por la acera con destino a su empleo, se sentía un poco culpable por no haber ganado la carrera de relevos. Él sabía que los demás, habían corrido a su máxima capacidad. Pero él se contuvo para no revelar su súper velocidad. Aunque se sentía incómodo con lo que pasó, sabía que hizo lo correcto.
Pero había otra cosa que le inquietaba, percibía tres presencias que le venían siguiendo desde la escuela. Por el bajo poder que tienen, presume que se trata de humanos corrientes. Continuó caminando con calma, cuando llegó a un callejón. Saltó al techo de un edificio cercano, desde allí observó a los tres chicos que le seguían.
– ¿Adónde diablos se metió? –preguntó Jin.
– No sé–respondió Tetsu–pero yo lo vi entrar aquí.
– Miren allí–les señala Shun–hay unos basureros, tal vez se escondió ahí.
Los tres chicos enviados por Shapner, inspeccionan los basureros uno por uno. Pero Gohan no se encontraba allí.
– ¿Buscan a alguien? –una voz se percibió por detrás de ellos–si quieren les ayudo.
Al voltearse, se encontraba el objetivo de su búsqueda.
– ¡Es él! –dicen al unísono.
De inmediato, Jin corre hacia Gohan empuñando su bate. Pero el príncipe heredero de la Tierra del Fuego, giró sobre sí mismo. Cuando el chico estuvo cerca de él, le dio una patada en la espalda tumbándolo al piso. Gohan se defendería de cualquier ataque contra él, pero lo haría de manera moderada para no matar ni lastimar seriamente a los humanos.
– Esto no tiene que pasar–les advierte el nieto del Rey–sólo díganme qué quieren, y porqué hacen esto.
Sin embargo, los jóvenes no entienden con palabras. Y ambos lo atacan. Tetsu fue por la derecha, mientras que Shun por la izquierda. Tetsu usó su bate, pero el principesco joven. Se agachó justo a tiempo, para que el bate de madera. Le pasara por arriba, pero luego alguien lo intentaba asfixiar. Jin había regresado, y usando su propio bate.
Se lo colocó en el cuello, aprovechando que estaba detrás de Gohan. Pero el protegido de Picorro, reaccionó rápido. Y con unos cuantos codazos al estómago del chico, logró hacer que este lo soltara. Cuando volteó su mirada al frente, recibió un golpe en la cara. Shun lo había golpeado con su bate.
Pero increíblemente para los chicos, el bate se había partido por la mitad. Al chocar contra la cara de Gohan, el príncipe tomó ventaja de la situación. Y sujetó a Tetsu por el cuello de su camisa, levantándolo hasta que sus pies colgaban en el aire. Al ver la cara de espanto del chico, Gohan lo lanzó contra uno de los basureros en el lugar.
Jin se levantó con dificultad y huyó despavorido. El pobre de Tetsu, salió del basurero completamente cubierto de basura y también escapa. Al ver que estaba sin ayuda, Shun se rindió y desistió de atacar de nuevo.
– No voy a repetir las cosas dos veces–le dice molesto– ¿por qué hacen esto y quién los envió?
El chico no responde.
– ¡Habla! –Gohan lo confronta frente a frente– ¡responde!
– Shapner…Shapner, él sabe lo del beso–fue lo único que dijo antes de también salir corriendo.
"¿Shapner?"–Piensa–"¡Él ya sabe lo que pasó!"
El chico se acomodó su ropa, ligeramente arrugada y maltratada. Y continuó su camino a su trabajo, mientras que piensa en qué va hacer ahora, su pacífica estadía en la ciudad se está complicando mucho.
La cafetería estaba moderadamente llena, mientras que algunas personas degustaban de un café. La mujer de cabello azul, esperaba por su acompañante. El cual entraba apresurado por la puerta, cargando un maletín.
– Perdón por la demora–se disculpa y toma asiento–vine lo más rápido que pude.
– No te preocupes–le respondió la empresaria y científica–de todas maneras quería un café.
– ¿Desea ordenar algo? –una mesera le pregunta al recién llegado.
– Sí gracias–le comenta–tráigame un café con leche.
– ¿Desea algo para comer? –le cuestionó.
– No gracias, sólo el café.
La mesera se retira con la orden.
– Bien Yamcha–le dijo Bulma–cuéntame porqué te preocupas tanto por ese chico.
– Como te lo había contado–habla–muchas cosas en él me recuerdan a Goku.
– ¿Cómo qué cosas? –pregunta.
– Cuando pelea, lo hace de una manera muy similar a Goku–dice–también su apariencia es parecida, su rostro es igual a Goku.
– Bueno, te creo pero–le da un último sorbo a su café–yo nunca lo he visto, si tuviera una fotografía de él podría verlo.
– Yo ya había pensado en eso–se agacha a su maletín–tomé una de las fotografías del registro de la escuela–el maletín se comienza a mover violentamente y cuando lo abre, algo azul y peludo sale desde dentro.
– ¡Bulma! –Puar la abrazó al verla– ¡tantos años sin verte!
– ¡Puar!...me alegra verte también–le devuelve el abrazo– ¿cómo has estado?
– Bien, pero Yamcha me mantiene encerrado–le recrimina.
– ¿Pero cómo puedes ser tan cruel? –Bulma le dice molesta.
– Yo lo hago para que no lo vean–se defiende–se podrían asustar si lo ven–se agacha de nuevo y saca una carpeta–míralo.
Bulma abre la carpeta, y mira con atención las fotografías del chico.
– Es cierto Yamcha–le dice seriamente–es muy parecido a Goku…yo diría que son como dos gotas de agua.
– Su café señor–la mecerá le lleva su bebida.
– Gracias–le agradece a la chica y mira de nuevo a Bulma–ves, lo que te dije era verdad–argumenta–además su nombre es Gohan, y si la memoria no me falla, estoy completamente seguro que ese era el nombre del abuelo de Goku.
– ¿Qué estás sugiriendo?
– Puedo afirmar sin temor a equivocarme–dice firmemente–que este chico no sólo tiene que ver con Goku, sino que es su propio hijo.
– ¡Él hijo de Goku! –se asombra– ¡no lo creo!
– Pero tu misma lo dijiste, son casi iguales.
– Sí, pero estamos hablando de Goku–afirmó–él sólo pensaba en comida, no creo que pensara en tener un hijo y aunque lo fuera… ¿qué está haciendo en esta ciudad?
– Eso no lo sé–dice–pero él debe saber qué pasó con Goku.
En ese momento, el teléfono móvil de Bulma suena. La necesitan de regreso en la Corporación Cápsula, por lo que tenía que irse.
– ¿Puedo llevarme la foto? –le dice a su ex novio.
– Sí, claro.
– Investigaré todo lo que pueda, si averiguo algo te lo diré–recoge su bolso y se pone de pie.
– Gracias Bulma, adiós.
– Adiós Bulma–se despide Puar.
– Hasta pronto chicos–les sonríe y se retira.
"Sé que ella confirmará mis sospechas"–piensa al verla salir por la puerta de la cafetería.
El chico ya ha llegado a su empleo, pero su mente no deja de pensar en lo que pasó hace poco. Ahora se ha metido en un grave problema, conociendo el carácter escasamente amigable del rubio. Lo que menos quiere es ser parte, de una confrontación que arruine su búsqueda para encontrar a su futura esposa.
Esposa que aún no halla, son muy pocas las candidatas. Y aún ninguna lo termina de convencer. Pero el problema con Shapner lo inquieta, él envió a esos chicos para golpearlo. Es obvio que en forma de venganza por lo que sucedió, pero le inquieta saber cómo fue que el rubio se enteró de todo.
Es probable que él haya escuchado todo cuando habló con Videl, estuvo tan concentrado en hablar con Videl. Que no revisó con cuidado la azotea, y es probable que el yerno del campeón. Se hubiera ocultado en alguna parte de la terraza. Ahora que lo piensa, ya Videl estará enterado de lo que sucedió. Él pobre chico quien quería dejar ese asunto en el pasado, deberá hablar de nuevo con ella por lo mismo.
Al entrar al establecimiento comercial, fue en busca de su trapeador y demás utensilios para trabajar. Pero se llevó la sorpresa de que no estaban guardados, donde se acostumbra depositarlos después de usarlos. Al ver en varias direcciones, ve a un empleado nuevo usar sus cosas. Cuando iba a pedírselos, su supervisor lo interceptó.
– ¡Oye Gohan! –le llama– ¡ven para acá!
– Michael–le saluda– ¿qué pasa?... ¿por qué usan mis cosas?
– Por la sencilla razón de que ya no son tus cosas–le respondió.
– ¡Qué! –Gritó– ¿acaso me han despedido?... ¡pero necesito el empleo!
– No, nada de eso–le tranquilizó–lo que sucede, es que te han ascendido de puesto.
– Me ascendieron–dice– ¿y qué haré ahora?
– Sígueme.
Ambos hombres de inmediato, ingresan a la cocina.
– A partir de ahora–le explica–ya no serás más del equipo de limpieza, sino eres de la cocina.
– Entonces voy a cocinar–dijo dudoso–pero yo no sé cómo hacerlo.
– De eso no tienes por qué preocuparte–argumentó–para eso hay entrenamiento.
– Entiendo.
Los dos se colocan en frente de una parrilla.
– Lo primero que debes hacer, es lavarte las manos–en ese momento los dos toman un poco de jabón de un dispensador–recuerda tallar todo lugar, también la muñeca y no puedes usar ni anillos ni ningún otro adorno en tus manos.
– Sí.
– Luego dependiendo de la orden que te den–dice–tomas la cantidad necesaria de tortas de carne, y con cuidado las colocas en la parrilla–el hace todo al mismo tiempo que lo dice–no es necesario agregar aceite de cocina, la carne ya tiene suficiente grasa para cocinarla por sí misma.
– Ya veo–Gohan mira todo con detalles, y al mismo tiempo comienza a sentir hambre.
– Enseguida, volteas las tortas con la espátula…pero debes dejar la carne el tiempo exacto para que se cocinen y para que no se quemen–le explica–al estar listas, las sacas de la parilla en las pones en esta bandeja–le muestra–después sacas unos panes del estante de aquí abajo, y tomas los que necesites y los introduces en este horno.
– ¿Y eso para qué? –indagó.
– Es para que el pan esté tostado, y así se disfruta más–después de unos pocos minutos, los sacas del horno–cuando esto ya está listo, usas uno de estos empaques desechables con forma cúbica y pones uno de los panes.
Luego se corren a una barra de ensaladas.
– Le agregas un poco de salsa de tomate–Gohan asiente–después colocas los pepinillos, cebolla, lechuga picada y sobre esto añades la mayonesa y mostaza…luego una rebanada de tomate y un queso amarillo–le dice–y para terminar le sitúas la torta de carne, y la otra pieza de pan…y cierras la caja… ¿te quedó claro?
– Sí todo claro–sonríe–pero ahora me dio hambre.
Su supervisor suelta una ligera carcajada–Pues lo siento muchacho, la comida es para los clientes…no para los empleados–dice–ahora vamos a lo que sigue.
Caminan hacia una sección de freidoras.
– Para preparar papas fritas, lo primero que haces es tomar unas cuantas del congelador de allá–le señala dicho aparato–cuando las tienes, las colocas en la cestilla y las sumerges en el aceite…como están congeladas, tardan unos ocho o diez minutos en estar listas.
Se cambian a otra freidora.
– En esta ya están preparadas–toma a la cestilla por el mango–ahora debes escurrirlas, para que no queden demasiado grasosas, para eso cuelgas la cestilla en estos ganchos de aquí–se los muestra–cuando ya están escurridas, las pasas a este contenedor donde se mantienen calientes y con este salero–lo toma–les agregas un poco de sal.
– ¿Y cómo se sirven? –le interrogó.
– Fácil, con esta espátula recoges unas cuantas–dice–eso depende de la orden del cliente, y las depositas en esta bolsa desechable.
– ¿Y las bebidas? –preguntó.
– Por eso no te preocupes, esa parte le corresponde a otros–ambos regresan al lugar de las parrillas–no es necesario que hagas todo esto tu solo, mientras tu haces algo siempre habrá otro haciendo otra parte…pero es importante que sepas cómo se hace, para que ayudes a los demás.
– ¿Cuándo empiezo?–cuestionó.
– Ahora mismo chico–le entrega una espátula–sólo ten cuidado de no quemar mucho la carne, no se puede desperdiciar nada…con el tiempo serás un buen cocinero.
– Eso espero–dice nervioso, luego quedó frente a la parilla–bueno como dice el dicho…la práctica hace al maestro.
Y así el joven príncipe, comenzó a preparar su primera orden. Si la reina viera a su hijo cocinando, de seguro se moriría de la impresión. Después de todo, un miembro de la familia real no debería hacer labores como esos.
"Mañana será un día terrible"–piensa al recordar en el incidente en el callejón–"Shapner y yo, tenemos mucho de que hablar".
El joven no estaba seguro de qué hacer, sólo esperaba que no se saliera de control.
Como no pasaba hace mucho, el día de hoy para Videl. Fue muy tranquilo, y la policía no requirió de su ayuda. Después de la escuela, había acompañado a su rubia amiga al centro comercial de la ciudad. A pesar de odiar las tiendas, como era una tarde tranquila y no tenía nada que hacer. No le pareció mala idea, compartir algo de tiempo con Ireza.
Aunque todavía le preocupa, que Lunch esté de regreso en la ciudad. Porque si ella se encuentra en la metrópoli, podría querer reanudar sus actividades delictivas. Pero de tanto pensar en eso, quiso distraerse un poco. Así que ya siendo de noche, tomó una ducha caliente. Ordenó por teléfono, una pizza grande.
Luego subió a su habitación, y se acomodó en su cama. Y encendió el televisor, pero cuando lo hizo vio algo que no quería. Se trataba de cierto comercial de televisión, que casi la hizo atragantarse con la comida al verlo.
– Si quiere pasar en compañía de su familia un buen rato–sonríe la mujer en la pantalla–venga a Mc Burger, el restaurante que de seguro no le defraudará…nuestro menú cuenta con una gran variedad de bocadillos, ni siquiera yo soy capaz de resistirme a probar uno de nuestros platillos–le da un gran mordisco a un hamburguesa doble con queso– ¡No hay nada mejor que Mc Burger!
– ¡Ya lo escuchó!–dice el narrador de la publicidad– ¡la hija del campeón mundial lo dijo!... ¡No hay nada mejor que Mc Burger!
– ¡Maldito comercial estúpido! –Le grita al televisor–me veo como una completa idiota, no pensé que lo pasaran por televisión tan rápido… ¡qué vergüenza! –se cubre su rostro con las manos.
En ese momento, un programa de televisión comenzó y le prestó atención.
– Muy buenas noches, estimados televidentes–dice el reportero–el día de hoy, realizaremos el debate municipal…donde los candidatos a la silla de alcalde responderán preguntas de la población.
La cámara muestra a los candidatos a alcalde, como el actual alcalde que desea ser reelegido. Y por supuesto, el flamante campeón del mundo…Mr. Satán.
Videl al no tener otra cosa que ver, decidió mirar el debate. Le deseó suerte a su papá, pero sobre todo esperaba que no dijera ninguna tontería en televisión, sin duda la hija conoce al padre.
Fin Capítulo Diez
Gracias a: Rose Adriana Macklen D'Astolfy, Lilia. Takarai, Lepetiu, Oyuky Chan y a Jhung Yuki, por sus comentarios en el capítulo anterior.
A Lepetiu, me gustaría darle un pequeño consejo. Deberías hacerte una cuenta en la página, así cada vez que dejes un comentario. Te lo podré responder directamente, además que tienes la ventaja de poder tener lista de historias y autores favoritos. Y poner las historias que más te gusten en alerta, así cada vez que se actualicen se te avisará por correo.
Para terminar, me gustaría que leyeran una historia que escribí hace poco. Titulada Orgullo de Campeón, quien cuenta la vida del campeón del mundo Mr. Satán. Pueden buscarla en mi perfil, me gustaría saber qué opinan.
Feliz año 2011, para todos.
Gracias por leer y hasta la próxima.
