Entre miradas
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Ves cosas y dices, "¿por qué?". Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo "¿por qué no?".
-George Bernard Shaw
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Hinata hacía ruido con su pluma, golpeaba el mesabanco. Todavía sentía la sensación tibia en su cuerpo, la noche anterior no fue la mejor. A decir verdad, ninguna noche era buena para ella desde que su padre murió.
-¿Hinata?- Neji abrió con delicadeza la puerta blanca del cuarto de ella ya que había escuchado sollozos de su parte.
Ella tenía las piernas dobladas recargándose en la pared. Se encontraba sola en aquella habitación de cuatro paredes y por primera vez sintió la necesidad de tener a alguien a su lado. Hanabi se negó a dormirse con ella, prefería irse a su habitación y dejar a su hermana en la suya, el motivo era que quería llorar en la noche sin que nadie se diera cuenta. Nadie debía pensar que ella era débil.
Al escuchar la voz de su primo, se cubrió la cara con su cabello.
-Neji...- dijo en un murmullo
Al instante, el castaño se acercó a ella y se recostó en su cama. Acto seguido la abrazó con fuerza y aspiró su aroma a lavanda. Finalmente así durmieron con sus cuerpos pegados entre sí.
Cualquier persona vería ese acto como incestuoso, pero para Hinata era irrelevante. Neji era su primo, casi su hermano. A pesar de que no habían convivido tanto le tenía aprecio y cierto amor de hermandad.
Se llevó la mano al cuello, mas se dio cuenta que no estaba. ¡Su bufanda no estaba! Hinata abrió sus ojos y sintió su respiración agitada, no podía perder esa bufanda. Lo era todo. Sacó todas las cosas de su mochila. Pero no había nada, mentalmente trató de recodar el último momento en el que la usó. Sus recuerdos eran borrosos, como si los últimos cuatro días pasados hubieran sido confusos.
Sasuke Uchiha entró con el mismo porte de siempre, salvo que en esta ocasión no había chicas acosándolo. Y él se sintió mucho mejor.
Casi todo el Instituto se encontraba en el auditorio en las audiciones para los personajes de una obra teatral. Deidara, maestro de artes los había convocado. Así que los que quisieran ir a la primera hora de clases estaba bien y si no asistían también, finalmente la convocatoria de Deidara estaba aprobada por el mismísimo Hiruzen Sarutobi, director del Instituto del Fuego.
Giró su cabeza hacia la esquina como si de un movimiento involuntario se tratara. Ahí estaba Hinata. Como siempre usaba aquella falda corta y unas mallas transparentes. Su cabello estaba suelto y perfectamente lacio.
Apretó sus puños con fuerza. Sus pasos fueron lentos pero firmes.
-Hyuga- tocó su hombro con cuidado, temiendo lastimarla.
-U...Uchiha- la chica se sonrojó al instante.
-Ten- Sasuke bajo la mirada y le extendió a Hinata su bufanda lila.
-¿Cómo...?- abrió sus aperlados ojos con sorpresa.
-La dejaste el otro día, y supe que era tuya.
Ella esbozó una pequeña sonrisa. Y él observó su rostro con detenimiento, Hinata tenía sus ojos rojos y unas ojeras que delataban sus horas de sueño perdidas por el insomnio.
-Gracias Uchiha-hizo una leve reverencia y se colocó la bufanda- no creí que...
-Oye, yo no soy un ogro- dijo en voz baja- me tienes en un concepto muy bajo...
-L...lo siento- Hinata bajó su mirada.
-Deja de tenerme en un concepto de "chico malo"
-¿Uchiha?
-¡Deja de decirme así!- Sasuke tomó a Hinata por los hombros, quedando muy cerca el uno del otro- sólo dime Sasuke.
Ella abrió extrañada sus ojos, no comprendía las actitudes del Uchiha, a veces le hablaba como sí de verdad la odiara y otras veces actuaba como si fueran amigos. Simplemente no lo comprendía. Por tres meses se dejaron de hablar y lo reconocía, en gran medida se debía a ella. No quería relacionarse con Sasuke. Le tenía miedo. Ella era lo opuesto a él. Además, Sasuke era una persona conocida por ella, no sentía ningún tipo de trato especial hacia él.
-Deja de verme así- Sasuke sintió su propio cuerpo temblar al decir esas palabras- me iré a Seattle en febrero.
-¿Seattle? ¿Washington?
-Efectivamente.
-Si crees que es lo mejor estoy segura que así será- dijo Hinata mientras jugaba con sus dedos.
Sasuke ladeó su cabeza, esperaba que ella dijera que se quedara, que no había necesidad de ir tan lejos.
-¿No dirás más?
-Eh...no, tú eres Sasuke. El control forma parte de...de...ti.
Y esas palabras lejos de animarlo, le pegaron justo en sus sentimientos. Porque claro está que Sasuke Uchiha posee emociones, siente como cualquier persona.
-¿Qué le has hecho a Hinata Hyuga?- sus manos sentían el calor de ella, podía sentirlo a través de su cuerpo como una gran corriente.
-¿M...mande?
-Parece como si no fueras tú. ¿Qué ha pasado contigo?
Hinata contuvo un sollozo. Quería huir de todo, lo único que esperaba era que acabara la preparatoria para así estudiar duro y sacar adelante la empresa. Era su único pensamiento, ni siquiera el hecho de que Naruto y ella se dejarían de ver le afectaba, a veces dolor combate dolor. Y en este caso, ese fue el remedio de Hinata.
-Sasuke...
-Necesito hablar contigo- Sasuke retuvo sus deseos de besarla -necesito...
Pero ella se zafó de su agarre.
-Lo siento, debo irme- dijo de forma insegura mientras corría lejos de todo.
¿Qué ocurría? ahora él estaba solo en el salón. ¿Qué había hecho mal? no había sido frío, o no como lo haría Sasuke. Se había portado natural, quizá un poco nervioso pero, ¿porque ella no abría más sus emociones? ¿Dónde estaba la Hinata de siempre?
Naruto había comprado en la cafetería un tazón de ramen, la semana pasada los comenzaron a vender y para él fue como la delicia traída del mismísimo cielo. Ahora ya no era necesario caminar cinco cuadras para visitar el Ichiraku's Ramen. Ahora ya estaba ahí en la escuela.
Se sentó en un lugar apartado, algo atípico de él. Sacó de su mochila los palillos y se dispuso a admirar la majestuosidad de su platillo. Un plato rojo con adornos dorados era el contenedor de su ramen. Carne flotando sobre una sopa, largos fideos y más ingredientes que de solo verlos se le hicieron agua la boca. Su manjar.
Todo era perfecto, pero justo cuando dio el primer bocado la silueta de ella apareció. Naruto alzó su ceja escéptico, claro que la conocía era Hinata Hyuga, su compañera de salón y quizá...
-Hinata-chan!-agitó sus brazos tanto como pudo.
La chica volteó hacia él y al instante se puso colorada. Sintió su cuerpo arder.
-Na...Naruto-kun-se acercó hacia él. Y él la saludó con un beso en la mejilla provocando que ella hiperventilara más de lo normal.
-¿Eh? ¿Estás bien?
-Si-contestó en un tartamudeo.
-¿Por qué no habías venido? Nos tenias preocupados, a decir verdad el teme estaba inquieto por tu ausencia.
-¿Teme?
-Ah sí, Sasuke.
Hinata abrió sus ojos con sorpresa.
-Incluso le preguntó a Kakashi si sabía que había sido de ti pero al parecer no consiguió respuesta.
-Él... ¿Hizo eso?
-Sí, parecerá ser muy frío y muy "no me importa nadie más que yo"- e hizo una mala imitación de la voz de Sasuke- pero créeme que es buena persona.
-No sabía...
-En fin- los dos se quedaron breves instantes en silencio- oye Hinata-chan quiero hablar de algo importante contigo- Naruto dejó su ramen a un lado- ¿Crees que podamos? Ahorita todo mundo está entusiasmado con la obra, quieren ser los protagonistas y esas cosas, entonces asumo que tendremos tiempo.
-Na... Naruto-kun ¿tú quieres hablar conmigo?- volteó incrédula para ver si no era una broma de mal gusto.
-Sí - el rubio se rascó la cabeza- es algo que me ha estado dando vueltas durante varios meses.
Hinata se sentó frente a él.
Pero lejos de ellos, del otro extremo de la cafetería, Sasuke los observaba, tenia los puños apretados. No, obviamente él no interrumpiría. Dejaría que las cosas se dieran. Naruto era su mejor amigo, probablemente él y Hinata se encontraron por ahí...
-Me preocupas Naruto, ¿qué sucede?- Hinata seguía sonrojada.
-Sasuke se irá a Seattle.
-Ah- suspiró-ya me había dicho algo de eso.
-Él no quiere irse, de hecho está a nada de hacerlo pero también de quedarse.
-Vaya, eso debe ser malo para ti. Tú y él son muy unidos.
-Sí- Naruto se llevó un pedazo de carne a su boca- pero lo conozco lo suficiente para saber que ahora está influenciado por sus emociones.
-¿Sasuke?
-No es típico de él. Él siempre piensa con la cabeza fría y pone los pies sobre la tierra. No se deja influenciar por nada ni nadie, por ese mismo motivo me preocupa.
-Debes calmarte Naruto-kun, él sabrá tomar la mejor...
-No- interrumpió- hay algo más de lo que quiero hablar.
Naruto siempre se había caracterizado por ser una persona extrovertida, pero en ese momento actuaba seriamente, cosa que a Hinata le dio cierto miedo.
-Hace mucho tiempo, tú dejaste un cuaderno en tu mesa banco. Desafortunadamente o afortunadamente leí algo.
Hinata abrió sus ojos y lo observó.
-Decía que...- Naruto carraspeó su garganta- que tú me amas.
Hinata Hyuga lo recordaba, ella solía escribir el nombre de Naruto en la última hoja de su cuaderno, y en realidad no le importaba hacerlo, además no es como si ella fuera el centro de atención para que los demás leyeran sus apuntes.
-¿Tú?-Hinata se levantó del lugar y cubrió su rostro con sus manos. Acto seguido salió corriendo.
Naruto suspiró. Quizá había tocado el tema con poca sensibilidad. Él nunca careció de sensibilidad, al contrario Hinata era una persona sensata. O al menos eso parecía.
"Quizá debí ser directo y decirle que..."
-Naruto!-La voz de Sasuke retumbó en sus oídos- ¿¡Qué demonios está pasando!?
El rubio volteó a ver a su amigo. Un ambiente extraño se sintió.
-Quería hablar con Hinata pero...creo debo darle su tiempo.
-¿Tú?... ¿Hablar con ella?- preguntó incrédulo Sasuke.
-Todo mundo tiene secretos, ¿lo recuerdas?
Sasuke asintió. Esa era una de sus frases favoritas cuando no quería contarle algo a Naruto.
-¿Y por ello Hinata salió corriendo a punto de llorar?
-No alcancé a decirle lo que quería. Me apresure.
-Típico de un idiota.
-¡Oye!-Naruto levantó sus palillos como si fueran shurikens- era importante esta plática entre ella y yo.
-¿Ah sí?- Sasuke entrecerró sus ojos- ¿por qué? ¿Acaso ibas a contarle un chiste?
-No, iba a hablar con ella acerca de sus sentimientos. Tengo que aclararle algunas cosas.
-No sé si me da miedo oírte hablar así. Últimamente siento que todo el mundo actúa diferente.
-Puede ser el tiempo navideño.
-¿Y de que sentimientos hablas?- dijo Sasuke regresando al tema del cual se había desviado ligeramente.
-Hay cosas que es mejor no decirlas-
Naruto se levantó de su lugar, llevando consigo el ramen. Debía hablar con Hinata cuanto antes. Si no lo hacia se sentiría como un jodido cobarde.
Sasuke se quedó parado, no entendía nada de lo que le había dicho su amigo, ¿desde cuándo Naruto se había vuelto tan retorcidamente misterioso? El rubio siempre había sido abierto, extrovertido, idiota, estúpido, e incluso en ocasiones a Sasuke le daba gracia las tonterías que decía. Sin embargo ahora actuaba de forma muy extraña, muy sospechosa.
Kiba Inuzuka observaba de lejos todo el pequeño alboroto, desde que Naruto pidió su ramen y exclamando que era una delicia celestial hasta cuando Hinata salió corriendo. Él se había alejado de su mejor amiga desde el día que ella le dijo esa pequeña mentira. No es que fuera rencoroso ni que fueran a dejar de ser mejores amigos sino que Hinata estaba cambiando y el hecho de que ella no contestara sus llamadas y que faltara a clases le preocupó. Pero aún no encontraba el momento ideal para hablar con ella. Incluso ahora que observaba de lejos a Sasuke, el ídolo de casi todas. Por que Kiba lo sabía, Hinata no estaba interesada en Sasuke. Ella no se fijaba en lo superficial, si alguien era guapo, rico o tenía el cabello más lindo. Ella prefería algo más, alguien con quien pudiera hablar de sus secretos sin ser juzgada, alguien que respetara sus silencios asumiéndolos como palabras. Él lo sabía y le causaba cierta molestia, ya que él no era ese tipo de chico. Se había acostumbrado a su amiga pero no era esa clase de hombre que ella buscaba. Él no lo era.
-¡Uchiha!- gritó Kiba desde el otro lado de la cafetería.
Sasuke volteó con molestia, seguía parado mirando la ruta en la que había corrido Hinata pero no se había atrevido a seguirla.
-¿Qué quieres?- dijo con molestia.
Kiba rodó sus ojos, Sasuke era su némesis.
-Hace rato fui al Auditorio, y me parece que has ganado.
-¿Qué?
-Yo no soy un mensajerito, sólo considere oportuno decírtelo. Deberías de ir, Deidara está hecho un manojo de nervios.
Sasuke alzó sus cejas. Él odiaba el teatro y las artes. Le agradaba la música hasta cierto punto y hasta ahí, nunca tuvo la intención de ser un "rock star". En primer año, Deidara había pedido que fueran a un Museo de Arte Contemporáneo, y de mala gana Sasuke asistió con Naruto. El rubio parecía fascinado por tantas pinturas de colores bonitos, en cambio el Uchiha vio rayones por doquier, como si fuera la cosa más interesante del mundo. Las pinturas no le transmitían nada, absolutamente nada. Su amigo se la pasaba diciendo que ese cuadro de allá parecía triste y que el otro de allá parecía feliz. Y Sasuke se preguntaba ¿cómo demonios Naruto podía observar eso? Ni que los cuadros hablaran...
-A mi no me interesa- dijo Sasuke hastiado.
-Ah, que mal- habló con sarcasmo el Inuzuka- Deidara y los demás te eligieron como el lindo príncipe azul del cuento.
Sasuke abrió sus ojos con sorpresa. No, él no participaría en esa jodida obra de teatro. Había cosas más importantes, cómo el estudiar para su examen de admisión a la Universidad de Washington. Y también otras cosas...
Así que tan pronto como vio la cara seria del Inuzuka se dispuso a correr, debía arreglar ese error ¡él no sería príncipe de ningún cuento ni de ninguna obra! ¿Acaso su maestro tenía mierda en la cabeza al elegirlo?
N/A ¡Hola! Lamento el no haber publicado, a pesar de que no tengo clases tengo exámenes de inglés y cosas de ese estilo. No me he inspirado para "cuarenta y veinte" nada más se me va la inspiración pero para este fic parece que todo fluye extremadamente bien, entonces aprovecharé para actualizarlo. Espero sea de su agrado y ya saben... dejen su comentario
Sayonara!
