¿Y este es el momento cuando debo disculparme? ¿Sí? Ok... primero, disculpen lo tardado del cap. Hubieron cosas que no esperaba esta semana y bueh... Igual, no todo son excusas, también tengo razones: Primero, aclarar desde ya; los capítulos se subirán ahora cada DOS (2) semanas ¿Por qué? Porque me da la gana :v (?) Okno, sino porque me estoy esforzando en hacerlos mas largos, ya que de aquí en adelante comenzará el drama y tal, habrán reconsiliación, celos, peleas y blah blah. Ya saben. (?
Ahoraaaaaaaaaaa, algo que debí poner el cap pasado y no lo puso lol el link de la canción: watch?v=xv7PRDpqMnw Esa es la canción original con subs en español o:
watch?v=Zh3YYAPxEKc
Y esa es la versión "Piano" que toca Jade... ahora imagen la escena y orgasmeen (?)
Agradecimientos a: Bants, yodigitaltrt, Pauly Vega, Alondra-Chan NHyNF, sakuritasan, Nunzio Guerrero, Lemb-20 3, fan a ciegas, Cheshire Megurine 3, Ultear Milkovich 3, Marilin (Los que tienen corazoncitos son los coments que más me gustaron(?) )
Capítulo 10
Miré el reloj de mi Pearphone y éste marcaba las dos y veintidós minutos de la madrugada. Había perdido la noción de cuantas veces había recorrido el colchón de punta a punta, intentando buscar una postura que me permitiera conciliar el sueño. Después de lo sucedido en el estacionamiento, me fui a casa de mi madre, sin hablar con nadie, sin mirar a nadie, solamente me escabullí de todos y entré a la habitación que siempre estaba lista para mí. No pasó mucho tiempo hasta que oscureció, así que me desvestí, tirando todo en el suelo y me desplomé sobre mi cama. Al instante que mi cabeza tocó la almohada, Vega apareció en mi cabeza. Todo el día se reprodujo en mi mente como si de un video se tratase, haciéndome sentir estúpida al recordarme el esfuerzo inhumano que hice al colocar cada nota estratégicamente en los lugares que ella frecuentaría ese día, pero mis labios al instante se curvaron hacia arriba en contra de mi voluntad de manera boba al ver una vez más esa sonrisa tan maravillosa demostrando la felicidad que debía sentir mientras le dedicaba la canción y, de nuevo, una opresión en mi pecho me sorprendió al recordar lo sucedido en el estacionamiento.
Bufé molesta, molesta conmigo misma, molesta que Beck, molesta con Vega, molesta con todo; yo nunca me ponía de esa forma. Después de horas de buscar algo interesante en el techo de mi cuarto sin resultado alguno, salí de mi habitación y bajé hasta la cocina, saqué la botella de Chivas Regal de la licorera de mi madre y la coloqué en la mesa, alcé mi mano hasta la lacena y tomé un pequeño vaso de shot de cristal y me senté, llené el pequeño recipiente, lo llevé hasta mis labios y dejé que la amargura del trago limpiara el nudo en mi garganta, sustituyéndolo por el leve ardor característico del whisky seco. Golpee la mesa con el pequeño vaso, frustrada. No sabía que me pesaba.
No estaba tratando de fingir con Vega, a pesar de mi «reputación» o mi forma de ser, y ella no esperaba que fingiera. Ésta vez me nacía hacer lo que hice. Nunca me importó lo que las demás personas pensaran o dijeran de mí, pero Vega, aunque me propusiera negarlo, me hacía sentir relajada y distraída, cabreada y tranquila, era como estar en una maldita montaña rusa que subía y bajaba a cada instante… pero había un algo cálido… que no me dejaba sentirme mal del todo… y ahí estaba de nuevo.
Maldita sea, nunca me sentí tan contrariada conmigo misma.
Dejé el vaso en el fregador y coloqué la botella en su sitio, regresé a las escaleras y me encontré con Amber al pie de ésta con los brazos cruzados, analizándoseme con una sonrisa que hizo que mi estómago se revolviera.
― Y así empiezan…
― El día que naciste, algo en mí me decía que te dejara caer de cabeza desde el quinto piso del hospital, ya sé por qué ― Amber rió ante mi comentario e hizo espacio para que pudiera pasar, me siguió en silencio y agradecí eso.
― Arregla las cosas con Tori ― habló al instante que abrí la puerta de mi cuarto, haciéndome detener en seco. Volteé a verla con el ceño fruncido.
― ¿Qué sabes tú de Vega?
― Somos amigas.
― ¿Desde cuando?
― Mira… no importa ¿Sí? ― dijo, recostándose de espaldas a la puerta y dedicándome toda su atención. Yo no me moví. ― Jade, nunca te había visto así, por nadie o nada, ni por Beck ni por el divorcio de nuestros padres. Es obvio que te preocupa, te molesta y eres tan boba que no sabes como expresarte… te afecta.
― ¿Y qué sabe una mocosa de cómo me siento? ― No pude evitar reír sarcástica después de decir eso. Ella solo suspiró y me miró, regalándome una sonrisa sincera.
― No lo sé, solo digo lo que veo ― y después de eso, dio media vuelta y se perdió en su habitación. Yo la imité, obligándome a dormir.
Las clases comenzaron normalmente. Desgraciada, o afortunadamente para mí, no compartía primeras horas con Vega, así que me dediqué al cien por ciento en mis materias. Sin embargo, una parte de mí estaba en mi reloj, deseando que el timbre sonara para encontrarme con ella. Quería verla.
Las clases parecían durar para siempre.
Pero, al fin, el timbre inundó ruidosamente el lugar y caminé a pasos veloces hasta divisar a los chicos sentados en la mesa de siempre en El Asfalto. Una vez localizados, caminé hasta la máquina de café y tomé uno, pedí mi desayuno y me uní a ellos. Todos voltearon a verme, inclusive Beck estaba ahí, así que suspiré un poco aliviada; al menos las cosas comenzaban a ser mas calmadas con él, sin embargo, fruncí el ceño al ver a Saphiro sentado al lado de Vega. Los demás seguían viéndome al notar que no me sentaba.
― Saphiro, estás en mi silla ― dio un respingo al escucharme y tomó sus cosas para luego levantarse e ir al frente. Me senté despreocupada e intenté ponerme al corriente de la conversación, sin embargo, mi atención estaba centrada en su totalidad en Vega; quería saber que pensaba, como se sentía. Después de que saliera corriendo, no supe mas de ella y ese inquietante sentimiento comenzaba a volverme loca. Aunque ¿Por qué me afectaba tanto? ¿Por qué supongo de inmediato que a ella le afecta? Esas preguntas me revolvieron el estómago al instante, creando un vacío en él, pero, a pesar de todo, seguía queriendo saber de ella. La miré de reojo y ella no parecía siquiera verme.
― Este… ¿Iremos al bar karaoke nuevo que les dije? ― Preguntó Cat, con una mirada curiosa que pasaba entre mirarme a Tori y a mí. No era la única que percibía un aire extraño en ella.
― Claro, rojita ― respondió André con una clara sonrisa, mirando al resto que comenzó a asentir efusivamente. Su mirada se detuvo en mí y en Vega, parecía querer preguntarme, así que alcé mis hombros con desdén y lo dirigí con la mirada a Vega. Hizo una mueca que parecía ser una sonrisa… algo… nervioso.
― Voy si Vega va ― dije con calma sin despegar mi vista de mi vaso humeante. Inmediatamente, todas las miradas se posaron en Tori.
― Claro que iré, si mi linda novia viene.
Volteó a verme con una gran sonrisa… y en ese momento, sentí un asco terrible que amenazaba con salir de una manera nada amigable; Vega me sonreía, pero era la sonrisa más plástica, fingida y artificial que había visto en mi vida. Me preocupé al instante, intenté tomarla y llevármela de ahí pero ella apartó su mano y se levantó al instante, excusándose.
― Debo… ir a hablar con Lane sobre la visita de mis padres por la conducta de Trina.
Todos nos quedamos sorprendidos ante su reacción, pero volvieron a su plática al poco tiempo. Solo yo pude notar aquel deje de falsedad en su expresión, y eso me hiso sentir asquerosamente mal; cuando llegué, que ella hablaba con André y Cat, cuando se dirigió a Robbie, incluso cuando Beck la saludó, su risa parecía ser la de siempre. Cuando me uní a ellos, noté como se tensó y cuando volteó hacia mí, algo en esa expresión me dio asco, me sentí incómoda, me dio repulsión y la odie de inmediato… como si mi estómago se revolviera después de haber ingerido litros de alcohol y mi cuerpo lo rechazara de al instante… así rechazaba esa estúpida risilla llena de falsedad.
En el transcurso del día me dediqué a observar a Vega; no como una acosadora, simplemente me ligué al resto de la comunidad estudiantil, como una más. La vi tomar sus clases de una manera normal, sonreírle a sus profesores y compañeros de clases como todos los días. La vi tomar horas libres con André y como éste le abrazaba y ella le devolvía el gesto con una gran sonrisa dibujada en rostro. Ambos se ponían muy cariñosos juntos, pero era un cariño común, de mejores amigos, no había duda. Aunque aún mantenía mis sospechas con Harris.
Las horas pasaban al igual que las clases y, mientras mas tiempo pasaba, más me daba cuenta que aquella actitud tan llena de falsedad que exhibía Vega, la mostraba solo conmigo y mi paciencia se había ido al demonio ¿Por qué se portaba así? ¿Por lo que pasó en el estacionamiento? ¿Qué carajos fue lo que imaginó? Muchas preguntas se amontonaban en mi cabeza, amenazándome con una fuerte jaqueca.
El timbre anunció el final de las clases y en mi cabeza aún se mantenía el remolino de sensaciones y pensamientos sobre Tori. No sabía que hacer, pues comenzaba a perderme incluso entre esos pensamientos. Muchas veces Beck tuvo que moverme o gritarme, aún temiendo por su vida, porque yo simplemente veía al horizonte de forma ida. Estaba cabreada ya de toda la situación.
Esperé en la puerta del salón donde Cat, André y ella verían clases y, apenas la vi salir sostenida del brazo del moreno, los separé con brusquedad. Apenas escuché un leve quejido de Harris, pero no me importó en lo más mínimo. Solamente la llevé a un lugar un poco más apartado, encarándola.
Ella me miró desafiante, como lo hacía desde hace semanas y por primera vez, sentí que eso me molestaba. Toda la situación me molestaba, en realidad y que ella se tomara esas libertades conmigo, me superaba.
Después de analizar el estado de su muñeca enrojecida, llevó su mirada llena de furia hasta mí.
― ¿¡Qué te pasa!?
― ¿¡Qué te pasa a ti!?
Habíamos comenzado a gritar de un momento a otro, ella fruncía el ceño en mi dirección y yo apretaba mi mandíbula, frustrada.
― ¿¡De qué demonios hablas!?
― ¡De… ― hice un ademán con mis manos señalando todo el espacio entre nosotras. Cerraba los ojos, la verdad no sabía ni de que me quejaba en realidad ― … esto!
Me miró ahora confundida, pero no dejaba de mostrar la expresión dura del principio. Entrecerró un poco sus orbes en mi dirección, estudiándome. A los pocos minutos los demás chicos se acercaron, supongo que atraídos por los gritos. Vega los notó y suavizó su expresión.
― Explícate… Jade, por que no estoy entiendo nada ― dijo tranquila, irritándome más.
Abrí mi boca un par de veces, pero las palabras parecían atorarse en mi garganta. Le sostuve la mirada por unos instantes, hasta que el silencio se volvió demasiado asfixiante, obligándome a bajar mi vista al suelo; no sabía que decirle, que reclamarle ¿Qué podía hacer? «No me gusta que me sonrías de esa manera», me escucharía como la más estúpida entre las estúpidas si hacía eso, sobretodo porque yo era la única que recibía ese maldito gesto del demonio. Gruñí un par de veces y de la frustración entrelacé mis cabellos en mis dedos, intentando que mi cabeza se despejara y me hiciera decir algo realmente creíble y con sentido… pero no, nada esto tenía un maldito sentido. Escuché un bufido proveniente de donde estaba ella y volteé a verla; solo sonreía, irónica y, una vez más, volvió a sonreírme con aquel brillo de falsedad tan asqueroso. Caminó junto a mí y posó su diestra sobre mi hombro derecho. ― Solo actúo, Jade, en realidad no importa.
Escuché sus pasos hasta que estos fueron volviéndose más lejanos y no pude siquiera voltear para encararla, pero es qué ¿Qué le iba a decir? No sabía ni que me molestaba en realidad, ella lo había dejado claro, actuábamos, como siempre lo hicimos… ¿No? ¿En realidad actuábamos?
Llevé mis manos una vez más hasta mi cabeza y la apreté con fuerza, gruñendo a la vez y una mano cálida sobre mi hombro amenazó con terminarme de sacar de quicio. Volteé con brusquedad y ahí estaban Beck y Cat; ambos tenían una sonrisa comprensiva… de alguna u otra forma, sentí que ellos si podían entender lo que me pasaba…
¿¡Pues qué mierda esperaban para explicármelo!?
El viento golpeaba en mi cara y, por el bajón repentino de temperatura, sabía que era tarde. Nunca llevé un rumbo fijo, no sabía a donde iba. Solo caminé hasta donde mis pies me llevaran. Admiré el paisaje que me rodeaba, primero una plaza, donde pude notar a varios niños entre ellos y unas cuantas parejas. Reparé en una en específico, en un par de chicas que, a pesar de disimular su relación, si prestabas la suficiente atención, podían notar que eran algo más que una simple amistad… y al instante pensé en Vega, y ahí se quedó, en mi cabeza, adueñándose de mis pensamientos una vez más y la pregunta de que me molestaba volvía hacerse presente. Me debatía mucho, pensaba demasiado las cosas… hasta que un conjunto residencial que conocía muy bien se presentó ante mí y, antes de siquiera notarlo, estaba en frente de la casa de los Vega.
― ¿Por qué siempre termino aquí?
No pude evitar decirlo en voz alta a la vez que una sonrisa amarga se dibujaba en mi rostro. Pero si algo me había traído hasta aquí, no iba a perder la oportunidad. Yo no era una cobarde, yo no me escondía y cuando algo me molestaba, lo decía y ya. No había diferencia… al menos creí que con Vega no sería diferente… pero por una alguna extraña situación, todo esto está comenzando a superarme…
Respiré varias veces de manera profunda y caminé con pasos torpes hasta la puerta. Me maldije por aquello, pero no podía evitarlo. Alcé mi mano temblorosa y toqué un par de veces la puerta hasta que escuché los pasos acercarse al porche. La puerta se abrió levemente y, cuando sentí el perfume a rosas de Vega, entré sin más hasta llegar al medio de sala. No escuché protesta alguna, así que volteé de inmediato para encararla… pero no pude.
Me veía con los brazos cruzados, mientras descansaba su peso en un pie y lo pasaba al otro a los pocos segundos, expectante. Intenté mantenerle la mirada a la vez que abría la boca un par de veces para hablar, pero de nuevo, las palabras se atoraban antes de salir. Bufó, molesta y caminó a zancadas larga, pasando a un lado de mí. Sentí un impulso por detenerla y así lo hice, tomándola por el brazo.
Ella no me iba a dejar así como así. Soy Jade West.
― No me gusta ― fue lo único que atiné a decir y noté como su rostro mostró una terrible confusión, pero suavizó sus facciones, lo cual me relajó.
― ¿Qué no te gusta, Jade? ― Preguntó con una voz tan cálida que me condujo a proseguir.
Abrí mi boca un par de veces, pero nada salía, gruñí, hastiada ya de la situación. No sabía por qué me comportaba así, no sabía porque me sentía tan nerviosa. Peiné mis cabellos para intentar calmarme y la miré de reojo; estaba igual que antes, parada con los brazos cruzados mientras descansaba su peso en su pie izquierdo. Volví a respirar profundo, sé que estaba teniendo paciencia conmigo, y se lo agradecía.
― Todo… esto ¿Vale? No sé, cuando llegué a la escuela todo parecía marchar bien, todo… luego me sonreíste y lo odie. ― Alzó una ceja, parecía indignada y yo moví mis manos en un ademán, negando que no era lo que ella estaba imaginando. ― Odie la forma tan… falsa en la que me sonreíste…
― Jade… mira ― dijo largando un sonoro suspiro ―, sé que actué… mal, yo también me sentí mal. Pero los vi, vi que Beck te ama y… no sé, sabes como soy, no puedo.
― No me importa lo que piense Beck, pensé que te lo había dejado claro ―espeté, molesta. No podía creer que aún seguía con eso, pero no podía culparla… Beck me había jodido, mucho. La seguí mirando con mis facciones endurecidas, intentando transmitir seriedad. ―Además, ayer dejamos claro todo, ya dejó todo.
Alzó una ceja, extrañada. Parecía debatirse entre creerme o no. Yo me desesperaba a cada minuto que pasaba.
― ¿Lo dices en serio?
― Muy en serio.
― Júramelo.
― ¿Qué? ― No podía creerlo. La miré con el ceño fruncido, esperando que soltara que era una broma en cualquier momento y así poder gritarle. Pero no, permanecía ahí, estática, alzando una ceja, expectante. Gruñí una vez más, ya estaba cansada. Sólo quería arreglar todo e irme a descansar. ― Lo juro.
― ¿Por tus tijeras?
― Por lo que tú quieras, Vega. Beck y yo ya nada, así que deja de preocuparte y ya no peleemos.
― Wow… Jade West preocupada porque su novia está molesta ― dijo alargando las palabras intencionalmente y caí en cuenta de lo patética que me veía. Había caído en su juego, se burlaba y yo era una idiota por haber llegado hasta ahí.
― Vega, te voy a asesinar…
― No puedes matar a tu novia, Jadey.
Me abrazó, intentando darme un beso en la mejilla y yo estiré mi cuello lo más que pude para alejarme de sus labios, pero es más alta que yo, no pude huir mucho. Sentí sus suaves labios chocar con mi piel y un escalofrío subió por mi columna al instante. En ese preciso momento sentí que algo andaba mal conmigo. Así que la alejé, de inmediato, y giré sobre mis talones para dirigirme a la puerta e irme. ― ¿Entonces estamos bien? ― Preguntó, como si hubiese sido yo la que me había molestado con ella; no podía creer que, a pesar de todo lo que pasó, sea ella la que deba preguntar si estábamos bien. Vega no cambia. Hice un ademán con mi mano, respondiendo afirmativamente con esta. No había necesidad de decir nada más.
Cerré la puerta detrás de mí y me apoyé en ella. Bajé mi rostro unos segundos, buscando algo en mis botas que me dijeran por que me sentía así. La sentía más cerca de… ¿De qué? Ni yo misma lo sabía.
Y bueno, eso es todo por hoy 0: Recuerden que de ahora en adelante los caps serán -entre lo posible- cada dos semanas. Espero les haya gustado.
Recuerden: Problemas, alagos, felicitaciones, tomatazos, críticas, amenazas de muertes, sus (: o ): todo por un reveiw, que no tarda más de 2 min dejarlos :c
Nos leemos 3333333333
