La muralla que separaba a los ejércitos ya no existía. No quedaba otra alternativa que pelear hasta el final. Así lo entendían todos aquellos que pisaban la arena del desierto. El Kazekage y su gente esperaba con los dientes apretados la siguiente y última ofensiva. El enemigo avanzaba a paso largo para atacar. Se habían dividido en tres fuerzas distintas: como era de esperarse, enfrentarían a los tres ejércitos de la arena, cara a cara, aprovechando su ventaja numérica. En el lado izquierdo, aguardaban los de Temari, junto a Naruto.

- ¡Temari! ¿Cuánto vas a demorar?
- ¡Sólo.. sólo un poco más! - respondió el ninja médico.
- ¡Todos a reagruparse! ¡No quiero que den ni una sola ventaja! ¡Este es el momento de dar hasta nuestra última gota de chakra para defender a nuestra aldea! - gritaba la capitana, mientras arrodillada en el piso era atendida por un medico.
- Como diga, capitana.
- ¡Y tú, Naruto! ¡No te desperdicies! ¡Eres clave en esta batalla!
- Jeh! Pensé que podías sola. ¡Ooook! ¡Hora de pelear!

Con la frente en alto, Naruto tomo la delantera poniéndose al frente de todos. Mientras, el ejército se acercaba cada vez más. Estaban a unos pocos metros. Sin dar tiempo a nada, el de Konoha crea una multitud de Clones de Sombra. Esa gran cantidad de clones disfrazaba la diferencia numérica en aquella zona de batalla. Pero la realidad se iba a saber cuando se desarrollara el combate. Cargando un Rasengan en sus manos, los clones de Naruto no se demoraron en ir al ataque. Detrás venían llenos de esperanzas los ninjas de la arena. Delante, con miradas frías estaban los de las rocas. Estos no esperaron un segundo más: crearon flechas de rocas y las lanzaron velozmente a sus rivales. Los clones intentaban romperlas con su técnica, pero algunas lograban pasar y atravesar el cuerpo de los shinobis de la arena. Otras pegaban a los clones y los eliminaban.

Para evitar esto, Naruto ejecuta una formación en fila con sus clones, creando una Barrera de Rasengan. Aquella pared brillante de color celeste rompía en pedazos todas las flechas. La defensa era eficaz. Ni una sola flecha podía pasar por allí. Así que siguieron avanzando hasta llegar al cuerpo a cuerpo. Deshecha la barrera, se cambia a la formación de ataque y empiezan los duelos. Los ojos de los ninjas estaban frente a frente. No había tiempo para miradas de miedo o debilidad. Un segundo de duda podía costar la vida. Los clones empezaron a impactar sus técnicas en los de Iwagakure y en los samurais. De los primeros, muchos lograban salvarse creando escudos, brazos defensivos, pequeños muros o cualquier otra forma de dura piedra que sirviera para evitar que elRasengan no los tocara. Otros tantos no podían defenderse y volaban por los aires hasta caer enterrados en la arena sin conciencia. De los segundos, eran escasos los que se salvaban pero cada vez que morían y explotaban se llevaban a varios clones.

La batalla estaba muy pareja. Estaba cargada de mucha estrategia. Un movimiento en falso podía costar la derrota. Esto lo sabían los de la roca y era lo que buscaban. Los de Iwagakure pusieron sus manos en el suelo y generaron un temblor. Como la arena estaba mojada por la lluvia y más solida, el chakra de Doton corría por el suelo del desierto creando leves sismos. Los clones y los de Sunagakure no podían mantenerse de pie. Algunos lograban saltar y evitar aquella especie de inmovilización. Y esto fue aprovechado por los rivales: los que quedaban en el suelo temblando eran atacados nuevamente con flechas y no podían defenderse. A los que saltaban, también les tocaba sus víctimas. Los clones no podían formar otra defensa, así que eran golpeados y desaparecían uno tras otro. La estrategia había sido perfecta. Pero de repente, en el aire venia alguien cargando una masa fuerte de energía. Parecía una estrella de color celeste que giraba muy rápido provocando un sonido muy agudo. Era Naruto cargando su Futon: Rasen-Shuriken.

Como estaban cayendo demasiados aliados, el héroe de Konoha no tuvo otra alternativa que lanzar su técnica más poderosa sobre los rivales. El ataque llego a destino provocando una esfera gigante de energía. Los de la roca eran destruidos en pedazos por aquella masa de viento que giraba muy rápido y deshacía los cuerpos. Otros tantos volaban hacia cualquier dirección. Sin dudas había sido un muy buen movimiento. Pero no paso desapercibido por alguien en especial..

- ¡Es el Futon: Rase-Shuriken de Naruto Uzumaki! ¡Los de Konoha están aquí!
- ¿El héroe de Konoha? Esto va a ser divertido.
- ¡Jefe, ¿qué hacemos?!
- Retrocedan todos. Yo me encargaré del resto.
- ¿Todos? ¿Va a pelear usted solo?
- Sí. Alcanza y sobra.

Finalmente, el líder hace su aparición y va en busca de Naruto. Como si fuera un rayo, a muy alta velocidad se aparece frente al héroe y lo golpea muy fuerte. No tuvo ni un segundo para reaccionar. Ni siquiera lo percibió. Su cuerpo volaba en dirección horizontal al suelo bastante lejos. La capitana que se había recuperado es quien logra amarrarlo.

- ¡Naruto! ¿Estás bien?
- ¡Tss! ¿Qué fue eso?
- Míralo bien. Es el líder de su ejército.
- ¡Así que este cobarde por fin da la cara! ¡Vamos Temari!

- ¿Quién eres? - preguntó el Uzumaki al líder.
- ¡Joooh! Es feo que yo te conozca a ti y tú no me conozcas.
- ¡Eso no importa! ¿Quién eres?
- Mmm. Está bien. Te diré mi nombre. Soy Barrok de la Aldea Oculta de las Rocas.
- ¡No te conozco! ¡Jejejeje! Pero te ves bastante fuerte.
- Entonces.. arrastraré tu cuerpo por el suelo y haré que todos me reconozca.

Frente a frente Naruto y Temari con el líder. El duelo decisivo de la zona izquierda estaba por empezar, mientras se retiraban hacia atrás de a poco los de las rocas y los de la arena.


La guerra también llegaba a la zona central. Gaara, Sasuke y Sakura estaban listos para pelear, junto a unos cientos de hombres que los acompañaban.

- ¡Gaara sensei! ¡Voy a estar aquí para lo que me necesite!
- Sari, no te desconcentres.
- ¡Ok!

Los enemigos comenzaban a acercarse. El Kazekage utiliza pequeñas bolas de arena con formas de balas. Las lanza rápidamente a los rivales en grandes cantidades. Pero, no logran ser eficaces: la mayoría portaba armadura de roca muy dura a su alrededor. Cambien porque la velocidad a la que eran lanzadas no lograba generan un mayor impacto, dado que se formaban con arena mojada. En el tiempo que estaban detrás de la muralla, parece que estudiaron muy bien a los de la arena. Como sabían que los del frente central se especializaban en ataque físico, llevaron a los hombres con las defensas más duras.

- Se han preparado bien. Debemos tener cuidado.
- Te preocupas mucho, Gaara.- dijo Sasuke.
- Jeh! No te preocupes. Nosotros nos encargaremos, solo cubrenos.- dijo Sakura.

Así, marcharon solos al frente el Uchiha y su compañera, dejando atrás a todos los demás. Sasuke apronta el Chirodi mientras que Sakura sus puños. Un gran número de rivales rodeados de piedras se acercaban a paso ligero, pero los del team siete estaban preparados. Aquellas armaduras eran inútiles contra el Raiton. Con la técnica que le enseñó Kakashi, podía romper las defensas de rocas y atravesarlos. Además, lo hacía a distancia y velozmente manipulando su control de la electricidad con el Chirodi Eiso. Por otro lado, los golpes de Sakura rompían sus capas de rocas sin preocupaciones. La fuerza sobrehumana de ella no tenía rival cuando de defensa se trataba. Las bajas de los enemigos no se tardaban en llegar. Decenas y decenas caían por minuto. A lo lejos también colaboraba Gaara: creaba brazos de arena y detenía a los Samurais porque sabía que explotaban. Esos brazos comenzaban a subir por sus cuerpos hasta terminar rodeados de arena, para finalmente ser destruidos con el Funeral del Desierto. Así evitaba las explosiones cerca de sus compañeros.

Todo parecía favorable. Mientras los de la arena aguardaban, Gaara, Sasuke y Sakura estaban haciendo frente a miles de hombres. Y no iban a ser los únicos. Durante un arduo entrenamiento con el Kazekage, Sari había logrado manipular una Técnica de Invocación muy poderosa. Se trataba de gusanos de arena que salían debajo del desierto y que con sus venenos desmayaban a los hombres para luego comerselos. Sin más que esperar, utilizó la técnica enseñada por su maestro. Los gusanos comenzaron a salir por el piso llevándose a muchos de los hombres. Una particularidad del veneno era que suprimía el chakra de su víctima: esto permitía que se desactivaran las armaduras de roca. El límite de invocaciones para Sari era de seis medianos gusanos. Aun no era experta pero su técnica fue de gran colaboración.

Finalmente, todo parecía sonreirle a la Aldea de la Arena. Habían logrado derribar a varios sin mucho esfuerzo. Pero, alguien no iba a permitir que esto ocurriera. Un ninja de Iwagakure utiliza también la Técnica de Invocación para traer al campo de batalla a un enorme golem de piedra. Era muy alto y gordo, rodeado por llamas de fuego en partes de su cuerpo. Al grito de guerra, comienza a correr hacia el frente provocando un pequeño temblor en cada paso que daba. Mientras, sus aliados retroceden. Como si no tuviera conciencia ni control propio, lanza un gran golpe con su puño a donde estaban Sasuke y Sakura. Logran esquivarlo, pero a partir de ahora, la cosa se ponía seria y complicada.

- ¡Mierda! ¿Cómo vamos a hacer frente a esa cosa?
- ¡Es enorme!
- ¡Sakura! ¡Debemos derribarlo sea como sea! ¿Podrás con tu fuerza física?
- Jeh! Mira ese fuego que recorre su cuerpo. Imposible acercarse sin salir quemado.
- ¡Tss! Tienes razón. Necesito un potente Raiton para bajarlo. Pero solo no voy a poder.

Un brazo de arena agarra a un ninja de la roca y lo lanza hacia donde estaban los del team siete. El Kazekage había podido detectar al usuario de la técnica.

- ¡Oye, oyeee, oyeeee! ¡Eso no se hace! ¡Es de muy mala educación, Kazekage!
- Haré personalmente que te deshagas de este golem.
- ¿Haaaam? ¿Por qué me tratas tan mal?
- ¡Todo el que se atreva a poner un pie sobre el desierto para atacar a mi aldea merece ser castigado!
- Hm. Ya veo. ¿Así que piensas derrotarme?
- No solo a ti. A todos.
- Eso quiero verlo. Y como no sabes quién soy, me presento. Soy Jakou, líder de este ejército y Comandante General.
- ¿Qué? ¿Eres el Comandante? ¡¿Dónde están Mifune y el Tsuchikage?!
- Mmm. No sé.
- ¿Cómo que no lo sabes? Debiste tener una orden del líder de tu aldea para comenzar con esto.
- ¿Una orden del Tsuchikage? Quizás sí, quizás no..
- ¿A qué te refieres?
- A nada. Solo me entretengo con tu intriga. ¡Jajajaja!

El líder del ejército central y Comandante General de los de la Aldea Oculta de las Rocas ha aparecido. La batalla final versus Sakura, Sasuke y Gaara está por comenzar.


En el frente izquierdo, la batalla estaba por empezar. Kankuro estaba preparado para ordenar el primer ataque. Los demás frentes estaban por definirse. Sus líderes estaban cara a cara. Faltaba este. Pero, ¿quién será el que esté al mando de este ejército?