IX

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- Me voy a casar.

- ¡¿Qué?! – Dijeron las tres chicas.

Las chicas se encontraban conversando dentro de una fuente de sodas en el centro comercial de Gravity Falls. Mabel había tenido día de descanso siendo domingo, por lo que tuvo tiempo para salir con sus amigas.

- Sí, me voy a casar con Kriptos. – Dijo la pelirroja mostrando una sortija de color plata con un zafiro azul. – Me lo propuso enfrente de mi familia la semana pasada.

- Pasó por la inspección de tu padre y salió ileso, eso es increíble. – Dijo Candy asombrada.

- Se nota que es un buen chico. – Menciono Grenda mientras comía de sus papas fritas.

- Pensé que solo era una más de sus bromas, que siempre hacíamos. – Dijo Wendy sonrojada de sus mejillas. – Pero en cuanto se hinco y saco la caja… no sabía que decir, estaba muy sorprendía y feliz, no lo pensé y dije "sí" inmediatamente.

- Waow… eso es muy rápido. – Dijo Mabel. - Siendo que ustedes llevan solo nueve meses.

- Ya ves… así es el amor. – Dando un sorbo a su café. – Al principio te seré sincera, yo entre a un programa llamado "Sugar Daddy" con el fin de divertirme conocer chicos y salir. Ya sabes un poco de amor no correspondido no haría daño. – Mencione. – Pero jamás pensé en llegar a conocer un sujeto tan apuesto. – Dijo. – Y eso que todo fue quien digamos un juego al comienzo de esta relación, él me daba cosas bonitas y yo pues digamos era feliz saliendo a su lado, mm… premiándolo, diciéndonos cosas tontas y cursis. Por lo que avanzo nuestra relación y pues… creo que me pase de nuestra relación y le presente a mi familia, por mero impulso.

- Y él que pensó. – Pregunto Grenda.

- Pues lo acepto. – Dijo Wendy. – Convivio conmigo la festividad de año nuevo. Y pues pasaron 3 semanas y un día me dijo que quería hablar con mi padre, yo pregunte para que quería pero él no me dejaba de decir… "es una sorpresa" y pues si lo lleve con mi papa. Esos dos no paraban de hablar, más si mi padre lo amenazaba con el hacha. Y ya vez ese mismo día el lunes de la semana pasada me propuso matrimonio, enfrente mi familia. Y que puedo decir le dije que "sí" y pues veme aquí con el anillo. – Señalando su mano.

- ¡AAAH! – Gritaron las chicas emocionadas.

- Te vas a casar. – Dijo Candy. – Seremos damas de honor.

- Me da gusto que tú y Kriptos sean felices. – Menciono la castaña feliz porque al fin su mejor amiga había encontrado el amor de su vida.

- Mabel… no estás enojada conmigo, porque no fue como un romance de lo que tú te imaginabas. Ya sabes como esos romances de verano que siempre me contabas, que querías que fueran – Dijo Wendy. – Es que veo que tienes un novio muy atento contigo aunque se me hace grande para estar a último año de preparatoria.

- No, no jamás lo estaría, Wendy. – Haciendo un gesto con las manos. – Me da gusto que lo hayas encontrado de una forma u otra.

- Descuida Wendy ya se lo dijimos a Mabel hace tiempo, de que tú lo habías conocido en el programa. – Dijo Candy.

- ¿Así como sabe ella de eso? – Enarcando un ceja.

- Mabel también entro a eso igual que tú. – Dijo Grenda emocionada. – Solo que fue hace alrededor de…

- Cuatro meses. – Finalizo Candy.

- ¡¿Qué?! Es una mentira verdad. – Dijo Wendy un poco molesta. – Mabel eres una menor, ellos son...

- Lo siento en verdad. – Dijo la castaña. – Solo sucedió pero no fue por esa intención, en realidad yo necesitaba un poco de ayuda. Con esto de vivir sola… y

- Mabel, no me refiero a eso. – Dijo la pelirroja abrumada de la preocupación. – No es el que tu estés en una relación con un Sugar daddy o para divertirte. A lo que me refiero es que ellos se enteraran y se molestaran mucho. Al punto que irán a buscarte a ti y a él. – Llevándose una mano a su cabeza. – ¿Él lo sabe?

- Sí.

- De que eres una menor.

- Sí. – Admitió con vergüenza. – Aun así… fuimos cuidadosos en respecto algunas cosas de nuestra relación en público.

- ¿En qué sentido? – Interrogo la pelirroja.

- No nos damos besos en público, bueno al menos que él pedía… mis compañeros de trabajo saben que es mi novio y tal vez la mitad de la escuela. Y ustedes también. – Dijo. – También recién mi familia se enteró de que salgo con él y creo que no lo tomaron bien.

- Si de eso me dijo tú tío. – Dijo Candy. – Piensa que estas molesto con él.

- No, no jamás lo estaría con el tío Stan. – Mencione preocupada. – Solo que es complicado.

- Bueno pero Mabel, es un hombre mayor de quien sabe cuántos años tendrá. – Menciono exaltada. – Yo pensé que era de tu edad, pensando que trabajaban juntos en el café o tal vez habías conocido uno de último año de prepa o primero de universidad.

- Perdón… es solo que sucedió. – Dije. – Iba terminar esto, pero él me dijo que debíamos estar juntos por cinco meses ya sea sin trato o con trato. – Tomando un sorbo a su jugo. - Ya que podrían hacerme algo los de la organización.

- Vaya mentira que te dijo. – Lanzando una risa cínica la chica. – Y de seguro te dijo que el tenia de privilegios y que te iban a cobrar algo.

- Sí.

- Era mentira Mabel, no tiene nada de eso. – Menciono. – Perdona por lo que diré, pero solo te utilizo en el sentido de la palabra. - Aclarando su explicación. – Mira él te vio inocente y fácil de engañar, pero tú puedes ir haya y decirle que todo fue un error. Descuida ellos se encargaran de que él no te vaya a buscar, dándole una orden de aprensión o simplemente buscara otra novia.

- Crees que me haya mentido en todo. – Su voz reflejaba duda. – En toda la relación.

- Posiblemente… sí. – Dijo Wendy, al ver a su amiga con una expresión de tristeza. No quería haberle roto la ilusión de conocer un chico lindo. Pero viendo la situación que se encontraba, era probable de que estaba jugando con ella, y la chica no quería que su amiga pasara por esa situación más adelante. – Lo siento, pensé que era una relación ya sabes de esas… normales.

- También nosotros tenemos la culpa de que Mabel haya tenido que entrar a eso. – Dijo Grenda.

- Pero se ven que se llevan bien juntos. – Dijo Candy defendiendo la relación de su amiga. – Que tal si Bill nunca fingió y si la quería en verdad.

- Tal vez. – Menciono Wendy. – Pero todo entra en el juego de ser un Sugar Daddy con su Sugar Baby. Kriptos y yo estuvimos así una temporada hasta que…

- Hasta ¿Qué? – Pregunto la castaña.

- El rompió el contrato en septiembre, para que no me buscaran. – Dijo la pelirroja. – Y comenzamos bien nuestra relación como una pareja normal. Conociéndonos en todo los aspectos y diciéndonos nuestros secretos, ya que formamos una confianza fuerte.

- Romper el contrato. – Dijo Mabel pensativa.

La chica se quedó pensando en lo que dijo su amiga, no era la primera persona quien le advertía de Bill. Con ella ya serian cinco personas quienes le pedían que tuviera cuidado con él. Sus amigas quienes le advirtieron antes de comenzar esta falsa relación, su tío y su hermano que sabían muy bien que era un demonio con tan solo saber su nombre, y ahora su amiga Wendy; quien le decía que la había engañado con la amenaza de estar obligatoriamente cinco meses con él.

"Él me mintió y me engaño para caer en su juego."

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Cuando regreso a su apartamento noto que había sido dejado un ramo de girasoles sobre la mesa, las tomo y las olio sintiendo el aroma fresco.

- ¿Vino a visitarme? – Colocando las flores en agua y tomando una de las tarjetas doradas. – Otro mensaje.

"Estrella fugaz se solicita su compañía a las 20:00 hrs, sea puntual o me veré obligado a tomar medidas drásticas."

- Definitivamente es él. – Observo el reloj que todavía le quedaban unas tres horas antes de reunirse con él. - ¡La tarea! – Corrió hacia su mochila para ver que no había terminado su ensayo de literatura. – Muy bien Mabel tienes tres horas antes de irte a una cita. – Se repitió la chica dándose ánimos.

El tiempo paso de un momento a otro y el clima se oscurecía. Se encontraba terminando su resumen de literatura cuando de repente recibió un mensaje de su hermano. Se extrañó al principio de recibir un mensaje por parte él, después de haber sido ignorada alrededor de cuatro años.

Se incorporó en su escritorio y leyó el contenido dejando caer los lentes de lectura. Se levantó apresurada de su asiento llevándose las manos a su boca, su expresión cambio a una intranquila y nerviosa. Se acomodó su suéter de color blanco abrochando los botones y aliso su falda café. Su pelo estaba hecho una revolución al estar levemente desordenado, después de permanecer las casi dos horas sentada revolviéndose el pelo, terminando sus trabajos de la escuela.

Se dirigió al baño y lavo su cara para despejarse un poco el cansancio de la lectura; tomo su cepillo y lavo sus dientes. Se regañó a si misma al no conectar bien su cerebro, ya que no era eso lo que iba hacer. Tomo el cepillo para el cabello y comenzó a peinarlo deshaciendo los nudos y atándolo en una coleta baja. En cuanto salió del cuarto, camino hacia la sala y comenzó a dar vueltas mientras se preguntaba una y otra vez; ¿cómo diablos su hermano consiguió su dirección?, por un momento pensó en su tío Stan, después con Soos y al final pensó en Wendy o Candy.

- ¿Y porque que rayos quiere venir? – Mordiendo una uña. - ¿Qué no se supone que está molesto conmigo? al igual que yo.

En cuestión de segundos fue sacada de su mini dialogo, cuando escucho que tocaban a su puerta y al mismo tiempo el timbre. Tomo una profunda respiración: inhalando y exhalando, se acercó a tomar el pomo de la perilla y abrir la puerta, revelando a su hermano gemelo justamente ahí parado.

- Hola. – Dijo el castaño trayendo una bolsa de gomitas en la mano. – Mabel… yo vine a… ¿disculpa puedo pasar?

La chica vio los dulces y después a su hermano tomo la bolsa y se hizo un lado para dejarlo pasar al lugar. – Tienes 30 minutos.

- Bien. – Entrando a su apartamento noto el montón de flores que había en el lugar, todas eran de diferentes formas y colores, entre una mezcla de aromas dulzones y fresco dando entender que no eran propias del pueblo. Cada una decorando una sección del hogar de la chica. – Vaya sí que son bastantes… ¿flores?

- Mason ¿Qué quieres? – Mostrando un semblante neutro. – No creo que con dulces arregles una disculpa y una humillación pública y familiar. – Recordando que estaba Soos y Melody presentes.

- Lo sé y sé que estas molesta. – Menciono Dipper. – Y horita en este mismo instante soy la última persona que quieres ver. Pero si vine aquí es para que me escuches lo que tengo que decir.

- Escucho. – Dijo ella recargándose en la mesada de la cocina con las manos cruzadas. – Tienes 26 minutos. – Mirando la pantalla de su celular.

- Mira sé que no fueron las palabras adecuadas, las que te dije durante la cena de navidad. – Menciono avergonzado. – Tampoco no fue buena la reacción mía, cuando me entere de la noticia de que tú no vivías con nuestro abuelo Shermy y que estabas viviendo sola en Piedmont, California, a base de trabajos en donde mentías que eras mayor de edad. – Continuo. - Y sé que te lastime al decirte que eras una…

- Puta enamoradiza. – Contesto Mabel. – Lo dejaste bien claro cuando les dije que salía con él.

- ¿Qué esperabas que dijera? – Dijo Dipper. – Crees que enterarme de que sales con un… ¡demonio! Me alegraría o diría genial mi hermana tiene un novio. Cuando es el maldito desgraciado triangular maniático de un solo ojo, que llevo al pueblo a un infierno y a la esclavitud de la misma gente. – Soltando un suspiro para después llevarse una mano a la frente. - Solo tenías que haberlo visto con tus propios ojos.

- Es imposible de creer eso.

- De que tiene forma de triángulo y que posiblemente parezca un nacho volador. – Dijo Dipper.

- Eso ya lo sé, me refiero lo otro… es imposible de creer.

- Porque sigues viviendo en un sueño que te puso. – Dijo. – Mabel es un maldito demonio que dudo que tenga sentimientos, y que en este momento él debe estar saliendo contigo por que casualmente escucho tu apellido y vio la oportunidad de vengarse a través de ti. Oh sepa saber cómo diablos se enteró de que estabas viviendo aquí.

Mabel todavía dudaba que fuera cierto en si lo que decía su hermano, a pesar de que Bill le había dicho la verdad; aunque también podría tratarse de una mentira. El solo hecho de pensar que la estuviera engañando la hacía desconfiar más de él.

- Antes de ser su novia. – Dijo Mabel. – Me dijo que era un demonio. – Comento la castaña. – Me conto que él en algún tiempo hizo daño al pueblo, pero que no sabía cómo termino. Eso me lo conto hace dos meses atrás. Desde entonces no le volví a insistir.

- Entonces no te ha dicho lo que le hizo a cada persona, el daño que nos provocó. – Dijo Dipper. – Le has preguntado enserio acerca de su… raromagedón. – Viendo la expresión escéptica de su hermana. – Puede que solo este jugando y buscando la oportunidad perfecta de lastimar. No tiene corazón ni mucho menos bondad hacia la vida.

- ¿Y si él cambio? - Pregunto esperanzada. – Y si él ya no quiere hacerlo.

- Lo dudo, debe estar fingiendo. Es típico de él. – Menciono amargado el chico. – Te engaña con sus halagos, te hace creer que eres su amigo y cuando menos los pienses te traiciona.

- Piensas que mi relación es solo un juego. – Tenía razón su hermano, ella y él solo estaban atados por un contrato de cinco meses o eso era lo que pensaba, solo una actuación más. Jamás podría explicarle a su gemelo que se había metido a un programa de citas de Sugar Daddy, solo como una ayuda monetaria.

- No creas que lo recibiré con los brazos abiertos. – Dijo su hermano. – La verdad no sé qué pensabas cuando lo aceptaste.

- No comprenderías. – Dije tristemente. – Solo sucedió.

- No sé qué quieres que piense de esto.

- Solo quería escuchar "felicidades hermana" y punto. – Sonando molesta en su voz.

La conversación se tornaba cada vez más incómoda, Mabel quiso despejarse la mente cuando se dirigió al refrigerador a sacar un cartón de jugo de naranja y un vaso. Se sirvió y dio un trago para después lanzar un retenido suspiro.

- Solo quería por un momento… pasar una feliz navidad a lado de nuestra familia. – Sintiendo las lágrimas correr por su rostro. – No sabes lo sola que me había sentido estos últimos tres años. Bueno a decir verdad cuatro.

- Mabel.

- Sí, te diré que fui una estúpida al tratar de manejar por mi propia cuenta la casa. El no decirte que yo estaba haciendo esos movimientos ilegales, que estuve en cada momento expuesta al peligro constante. – Dije. – Sé que el tío Ford y yo no tenemos una buena relación ni una excelente comunicación desde hace algún tiempo. – Mirando a su gemelo. – Puede que si tenía celos de ti porque te prestaba atención, y porque te había ofrecido ser su aprendiz. Pero vamos, tanto tenía que llegar a esos extremos para alejarme de ti. Como si fuera una peste.

- No, él no quería eso.

- Admítelo Dipper él siempre te busco por tu interés en lo paranormal y por tus conocimiento, desde que éramos unos niños. – Apretando mis puños. – Admito que no soy una cerebrito como tú, y que puedo llegar a ser molesta y tan distraída de las cosas que suceden a nuestro alrededor. Pero… enserio me esforzado todo este tiempo, lo he hecho. – Limpiándose las lágrimas. – Pero aun así siempre lo pierdo todo. Fui una tonta y siempre lo echo todo a perder.

- Mabel. – Se acercó a su hermana hasta el lugar donde se encontraba y sujeto sus brazos para atraerla y rodearla en un cálido abrazo. – No digas eso. Tú no eres alguien tonto, y sé que te esforzarte. – Acariciando su cabello con ternura. – Aquí el tonto soy yo. Por ser tan ciego. Que no sabía lo que estaba dejando aquí, estaba tan dolido por la muerte de nuestros padres que termine ignorándote.

- Preferías pasar el tiempo con el tío Ford. – Dijo sollozando.

- Lo hice porque… era la única forma de distraerme y no recordar el problema verdadero. – Menciono. – Pero al hacerlo me estaba olvidando de ti.

Limpiando sus lágrimas con el pulgar de su mano, mientras que la chica respingaba mormada de llorar.

- Cuando supe que te habías ido, me sentí dolido al ver que no te habías despedido de mí. – Dijo. – El tío Stan no me dijo la razón por la que te fuiste, solo me comento que fuiste con el abuelo. Pero veo que era la primera mentira que habían creado tú y mi tío.

- Es porque había escuchado una noche. De que venderían la casa para pagar la deuda de nuestros padres. – Dijo Mabel. – No podía permitirlo Dipper. Ahí estaba todos nuestros recuerdos, no podía permitirlo.

- Pero fue peligroso Mabel, podían haberte metido a una correccional o a mis tíos a la cárcel. Ya que eran nuestros tutores. – Dijo. – Y todavía lo siguen siendo.

- Lo sé.

- No digo que esté mal que vivas aquí tu sola. – Comento el castaño examinando el lugar. – Solo que nos preocupas.

- Lo sé Dipper, es solo que… aun no estoy lista para regresar a la cabaña del misterio. – Dije.

- Lo entiendo.

Ambos gemelos se dirigieron a sentarse al sofá para continuar esta conversación. Que poco a poco se iba aclarando.

- Mabel.

- Mm… - Murmuro ella dando otro suspiro y sorbiendo su nariz.

- Yo lo siento si te ofendí y si herí tus sentimientos. - Dijo Dipper. – Solo el hecho de saber que mi enemigo este saliendo con mi hermana, hace que me cause rabia y ganas de ahorcarlo.

- Dipper. – Le llamo su hermana. – Estoy bien.

- Mabel si algo sucede, si él te hace daño o te tiene amenazada. – Sonando preocupado. – Dínoslo a mí y a Ford. – Tomando sus manos. – Mabel yo sé que no estuviste en el pueblo hace cuatro años atrás, pero si hubieras visto al Bill de ese tiempo, creo que ni saldrías con él. O tal vez no querrías saber nada él.

- Supongo. – Dijo ella. – Quien sabe, podría haber sido diferente.

- Créeme que no tenía amor a la humanidad. – Viendo las flores. – Tampoco a la naturaleza.

Un sonido los interrumpió en su conversación. Dipper metió la mano en su bolsillo y vio en la pantalla de su celular, lanzo un suspiro al ver un mensaje de texto.

- ¿Mi tío?

- No. – Respondió con las mejillas sonrojadas. – Es solo… algo complicado. – Sonando otro mensaje en lo que su hermana alcanzo a ver el remitente.

- ¿Noroeste? – Dijo ella. – Espera un momento… - Se llevó las manos a su boca a cubrir un chillido de emoción. – No es cierto… ¿Pacifica?

- Es solo una amiga.

- Sí como no, y yo soy la reina de Inglaterra. – Menciono en tono divertido.

- De acuerdo tú ganas. – Dijo rendido.

- ¿Cuánto?

- Hace un año y medio. – Dijo Dipper. – Ya sabes… mmm festival Woodstick. Aunque tú no sabes nada de ese festival. – Viendo su hermana hacer una negativa. – Pues todo fue impulsivo.

- Lo hicieron.

- ¡Mabel! – Dijo en un tono rojizo de piel que cubría sus orejas.

- Perdón me refiero a su primer beso. – Dijo ella con las mejillas sonrojadas. – Bueno segundo, recuerdas a Mermando.

- Ni me lo recuerdes.

- Entonces son…

- No lo digas.

- Dip…

- No.

- Dipcifica. – Termino de decir la palabra de su pareja oficial.

- Dios lo dijiste, siempre buscas el momento para burlarte.

- Me la debes. – Dijo Mabel.

- Eso creo. – Dijo el castaño levantándose del sofá. – Supongo que me paso a retirar antes de que esta mujer, se desespere.

- ¿Tienen una cita?

- Sí.

- Cine o paseo.

- Mabel deja de interrogar. – Dijo avergonzado el chico.

- Lo siento es que suena adorable. – Soltando una risita.

El castaño se dirigió a salir cuando recordó lo que le iba a decirle a su hermana antes de marcharse.

- Mabel.

- ¿Qué sucede?

- Sería bueno… que tú y el tío Ford hablaran. – Sobándose un hombro. – Mira sé que estas muy molesta con él, pero deberías darle la oportunidad de hablar. No le dije en donde vivías porque sé que estaría insistente contigo. – Comento. – Solo es una sugerencia. Hazlo cuando te sientas lista.

- Lo pensare.

- De acuerdo. – Dijo. – Nos vemos Mabel, si necesitas algo ya sabes dónde buscarnos.

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"Solo hay que aclarar dudas y buscar verdades sobre un pajal"

Más tarde esa noche Mabel se encontraba visitando la mansión donde residía el demonio del sueño. Se revisó que estuviera bien arreglada de su pelo, al salir alterada de su plática con su hermano. Se detuvo un momento antes de entrar, viendo la apariencia de afuera que la hacía lucir abandonada, pero conservada de la estructura siempre manteniendo su belleza. Entro y toco la puerta para ser recibida por un súcubo de pelo rosado, quien en estos momentos desbordaba de una rebosante alegría y entusiasmo, envuelta en una tela de seda fina de color azul; tomando de las manos a la castaña para guiarla dentro del lugar.

- Estrella fugaz llegas en un excelente momento para terminar de armar el conjunto para el futuro novio. – Dijo Pyronica riendo. – Mira como queda nuestra obra de arte.

Un chico de cabellos color azul oscuro estaba envuelto en una enorme cantidad de tela oscura y azul color petróleo, parecía una momia viviente. Mientras que sus compañeros miraban divertidos como el sujeto trataba de liberarse de sus ataduras.

- No respiro… - Dijo la pesadilla envuelta y retorciéndose en el suelo como si de una larva se tratase.

- ¿Ese es Kriptos? – Pregunto Mabel.

- Sí, está quedando divino. – Dijo la súcubo rosada. – Ideal para la ginger sádica.

El sujeto se retorcía buscando una forma de salir de su prisión de telas, cuando llego un rubio acercándose a la momia envuelta para poner su pie y darle una patada desenvolviéndolo hasta llegar a los pies de la castaña, quedando justamente debajo de su falda.

- ¿Huellitas de gato? – Dijo Kriptos.

- ¡Eh no! – Cubriéndose su falda con las mejillas rojizas y retrocediendo.

- Arruinaste mi sorpresa. – Yendo Bill a molerlo a patadas a la pesadilla. – Quien te da permiso de verle las bragas. Que no ves que yo solo puedo hacerlo.

- Idiota. – Dándole un punta pie en la columna al demonio para tumbarlo al suelo.

- ¿Y yo porque? – Dijo molesto el demonio.

- Por decir eso. – Cruzándose de brazos.

- Mabel. – Dijo Pyronica acercándose a la castaña.

- No le puedes decir su nombre. – Le regaño Bill.

- ¿Qué sucede? – Dijo la chica ignorando al demonio. Cosa que lo molesto.

- Se nos casa el romboide enamorado. – Menciono el súcubo rosado mientras daba volteretas con la tela. – Ha hecho el juramento y pidió la mano de la mortal.

- Algo así me entere esta mañana. – Dijo la castaña. - ¿Eso se puede? – Le pregunto a lo secuaces de Bill.

- Hay reglas pequeña humana. – Dijo Pacifier un sujeto de cabello oscuro y mirada rojiza. – Los demonios de alto rango tienen prohibido desposar a una humana. Por el tiempo que nos envuelve.

- Excepto las pesadillas. – Interrumpió Kriptos levantándose del suelo y sacudiendo su ropa. – Conmigo no hay problema.

- Pero Wendy sabe que eres un…

- Una criatura de las pesadillas. – Dijo. – Sí, lo sabe. Desde hace un tiempo, pero por ver tu rostro significaría que ella lo ha sabido mantener en secreto, claro esa parte de nuestra relación. Eso me enorgullece de lo confidencial que puede ser mi rosa carmesí.

- Tendremos una nueva integrante muy pronto. – Dijo Pyronica. – Una humana que se convertirá en pesadilla, me pregunto que será ella. Una linda súcubo o algo como ellos. – Poniendo una cara de desagrado.

- ¡Hey! No tiene nada de malo ser una pesadilla y mi habilidad de tormento es buena. – Dijo Kriptos. – Podría ser ella una excelente paralizadora del sueño. Estaría a mi lado y trabajaríamos juntos. – Dijo sonrosado de las mejillas.

- Sí es que no muere en el proceso. – Dijo Bill amargado y de brazos cruzados. – No te hagas ilusiones.

- Hay por favor jefe. – Dijo Kriptos. – No me de mala suerte, con la petición que hare con el oráculo.

- ¿El oráculo?

- Se refiere a Axolotl. – Dijo Hectorgon. – El amo Cipher está molesto porque debe un favor o varios.

- ¿Un favor?

- Sí, resulta que cuando invadimos Gravity Falls. – Menciono Forma amorfa.

- Cierra el hocico. – Le advirtió el demonio del sueño. – Hablas mucho y gozas demasiado de los privilegios de un súbdito.

- D-Disculpe… amo. – Dijo su súbdito asustado.

- De eso quería hablar… ¿quiero saber que hiciste aquí? – Pregunto Mabel. – ¿Por qué tanto secreto?

- ¿Porque tanto interés? – Dijo Pyronica con el rostro que reflejaba nerviosismo. – No es nada interesante, solo travesuras de demonio.

- En la tienda de mi tío hay una especie de historia… de lo que sucedió en el pueblo, acerca de un dorito que creo el apocalipsis por una semana.

- Jaja un Dorito. – Se rio forma amorfa hasta que sintió la mirada penetrante del demonio de los sueños. – Un dorito eso es ridículo, creo que está mal la descripción.

- Estas hablando de más. – Dijo Bill en modo de advertencia. – Suficiente, Estrella fugaz vámonos. Ustedes deben retirarse. – Tomando del brazo a la chica. – Iremos a dar un paseo.

- Espera. – Soltándose. - ¿Qué está mal en la descripción? – Preguntándole a la pesadilla.

- En realidad era un triángulo en forma de pirámide. – Dijo Hectorgon. – Pero así es la apariencia del amo.

- Una palabra más y todos irán a un peor destino. – Amenazo al rubio. – Así que cierren la boca y tú te vienes conmigo. – Abriendo un portal, pero Mabel se resistió al gritarle.

- ¡Hey solo me estaba hablando! – Le regaño la chica. - ¡No tienes que actuar de esa forma!

- No hay nada de que debas saber. Y no alces tu tono de voz humana. – Se acercó de forma amenazante a la chica. – Es mejor que te quedes así.

- De todos modos sé que viniste a Gravity Falls. – Dijo la castaña. – Pero tienes suerte que no me hayan contado lo demás.

- Porque no tienes derecho a saberlo. – Bramo furioso. – Y será mejor que no continúes y te quedes en silencio y vayamos a la estúpida cita de hoy.

- Eres un idiota oxigenado si piensas eso. – Dije. – Pero veo que solo me guardas más secretos.

- No tienes el privilegio de faltarme al respeto. – Sonando enfurecido haciendo que las puntas de su cabello se tornaran de un color rojizo. – Oh entras o te llevo arrastras.

- Amo Cipher cálmese. – Dijo Kriptos al recordar que el demonio podía volver a perder los estribos. – Trátela bien.

- Tenemos los mismos derechos Bill Cipher. – Dijo Mabel de forma desafiante. – Y si yo quiero aquí acaba esta relación falsa.

- Con que quieres arriesgarte. – Cruzándose de brazos y colocando una sonrisa cínica. – Estás atada conmigo se te olvida pequeña saco de carne. No puedes romper esto.

- No se me olvida. – Sonando enojada. – Aunque también puede ser una de tus malditas mentiras. Es más puede que solo estuviste jugando todo este tiempo, y si lo hiciste, pues te salió excelente.

- Entonces piensas eso pequeña mortal, que todos esos días fueron un juego. – Sonando con una voz profunda y oscura. – Podría ser de todos modos es así la relación que tenemos.

- Sí. – Afirme. – Yo terminare en este momento. – Apretando sus puños.

Las demás criaturas fueron alejándose al ver enfurecido a Bill nuevamente, sabían que era extraño no ver a la pareja discutir desde que comenzaron su relación "falsa" a pesar de que solo estaban por conveniencia. Aunque lo que no sabían estos dos, es que habían comenzado a crear un pequeño sentimiento llamado "amor." Y eso es algo que los compañeros de Bill se habían estado dado cuenta, cuando veían la actitud del demonio de los sueños.

"¿Cuándo fue la última vez que Bill elimino a una humana?"

Era algo que se preguntaban siempre las pesadillas, al ver a la castaña que seguía todavía con vida y sin ninguna lesión por estos últimos cuatro meses y medio. También era extraño que el demonio se esmerada en darle obsequios, la investigara en sus gustos y respetara sus decisiones durante la relación.

"¿Qué acaso no era solo diversión de un rato?"

Otra pregunta que se hacían cuando los veían juntos, más cuando el demonio hablaba de planes a futuro de lo que harían la próxima vez que se verían o el tiempo que le dedicaba a la chica. Algo que no habían visto en las demás.

"¿Podía haber acabado el acuerdo desde un principio?"

Esta pregunta era la que más se removía en sus cabezas. Bill podía haber dejado de verla o simplemente eliminarla como lo había hecho con las demás, pero que lo detenía. Ese era la pregunta que pasaba por mente de las criaturas de las pesadillas; varias razones y teorías aparecieron en sus súbditos, si se le podría decirse. En el que la razón por la que no la elimino es que pertenecía a su rueda, siendo parte del zodiaco de Cipher. Otra seria por venganza a la familia Pines, en este caso usarla a su manera. Y la otra razón es que solo se estaría divirtiendo a su manera. La más descabellada seria que el simplemente se enamoró y despertó su propio "ego" como cualquier demonio. Algo prohibido entre ellos.

- Paren ustedes dos. – Dijo Pacifier. – No lo piensan bien, amo Cipher recuerde el…

- Déjenos. – Dijo Bill molesto.

- No iras a lastimarla. – Dijo Pyronica.

- Descuida no lo hará, porque yo ya termine con él. – Afirmo la castaña lanzando una mirada fulminante. – Me iré. – Dándose la vuelta para caminar a la puerta.

- No, no te iras. – Sonando enfurecido el demonio.

- Amo Bill. – Dijo Kriptos temiendo por la chica.

- ¡Dije que se fueran! – Trono sus dedos e inmediatamente se abrió un gran portal llevándose a sus secuaces a la fuerza.

- ¡No tenías que ser un grosero! – Dijo Mabel.

- Piensas terminar esto. – Dijo antes de sentir una fuerte bofetada sobre su rostro. Algo que no había sentido en esos meses, vio su mirada que le dedicaba odio aquella castaña. No le gustaba esa mirada.

- Eres un idiota. – Diciendo entre lágrimas. – Y un maldito demonio mentiroso. Ya no quiero esto… solo déjame en paz.

Bill se acercó a la chica sujetándola del brazo y tirando de ella con fuerza, sin prestarle mucha atención a sus quejidos y protestas. La llevo hasta las escaleras y caminaron hasta el dormitorio del fondo, entraron y él la tiro sobre la cama sin delicadez.

- ¡¿Qué haces?! – Dijo asustada la chica.

- Dijiste que querías terminar. – Dijo fríamente. – Sera como debió ser, una relación fría y sin sentido. – Colocando una mirada oscura en su orbe dorado. – Eso querías desde un principio. Pero yo termino como lo hacía con ellas.

- No. – Dijo protesto.

El demonio chasqueo los dedos e hizo aparecer unas cadenas azules en sus muñecas y en sus tobillos. La chica luchaba ante sus ataduras. Él la sujeto de los brazos y se acercó a su cuello comenzando a besar bruscamente atrayéndola cerca, lamiendo y mordiendo fuertemente sobre su prístina piel pálida. Escuchando los gemidos de dolor y sus protestas. Encajaba sus colmillos en cada porción lisa marcando parte de su hombro y dejando más marcas cerca de su clavícula, rozando sus dientes y provocando líneas rojizas que más tarde se curarían. Con sus manos fue retirando su ropa; se acercó a deshacerse de su suéter blanco tocando la tela suave de este, algo que lo hizo detenerse un momento en sus movimientos. Recordó el suéter amarillo que le había regalo con tanto ¿cariño? en navidad, ese pedazo de tela que se sentía cálido a tu toque y que ella se había esmerado en hacerlo, lo quito con mucho cuidado desabotonando los cuatro botones, llegando a adjuntándolo en sus manos a causa de la cadena que estaba en sus muñecas.

Prosiguió a levantar su sudadera negra de manga larga para acercarse a su abdomen y reanudar sus movimientos al depositar varios besos húmedos y mordiscos en su piel dejando chupetones rojizos a su alrededor. Mabel quien en ese momento le invadía el miedo, gemía ante su contacto. Intento detenerlo empujando con sus manos atadas sobre su cabeza, pero era inútil cuando ella también empezaba a perder el control en su fuerza. Dejándose llevar en la sensación caliente de sus labios sobre su piel y el cosquilleo que sentía debajo de su vientre.

- No lo hagas. – Suplico cerrando los ojos y tratando de evitar la situación.

Prosiguió a romper el brasear rosa de estampitas de gatito que tenía, demostrando siempre el lado infantil de la chica. Algo que siempre lo encontró adorable en ella. Siguió con sus besos marcando la lujuria y la excitación del momento, llevo sus manos masajeando la zona delicada de sus pechos. Su respiración era pesada al sentir de nuevo esas sensaciones que solo ella le provocaba, miro el rostro de la chica como seguía con los ojos cerrados y el rostro ruborizado al igual que una cereza. Aquella lagrimas manchando sus mejillas y como su cuerpo se removía debajo de él. En su mente se repetía: "No quiero dejarla ir."

Sus movimientos dejaron de ser forzosos y empezó acariciar sus senos redondos y esponjosos. Se acercó y cubrió con su boca uno de ellos, saboreando y jugando. La castaña sintió la lengua del rubio acariciar alrededor de la mama y parte de su pezón, llegándolo a rozar y chupar suavemente, mientras con su mano masajeaba el otro lado, apretando su pezón y pasando la yema de sus dedos a través de roces, dejándolo erecto provocando que ella gimiera y arqueara su espalda, con sus manos intento acallar los gemidos que se iban intensificando. Un calor la invadía en la parte baja.

- D-Detente… no. – Empujando su rostro.

- No ¿Qué? – Gruño molesto el demonio.

- P-por… favor p-para. – Soltando un sollozo. – No sigas Bill.

- Mírame. – Tocando su rostro.

- No.

- Hazlo. – Susurro suavemente cerca de sus labios.

- Bill… - Mirando su orbe dorado.

- Quiero ver esos hermosos ojos. – Besando sus lágrimas. – No me niegues tu mirada. No quiero ver esa mirada triste.

Las manos de él comenzaron a deshacer su falda tableada café retirándosela de sus piernas junto a sus botines. Tomo el borde de sus calcetas altas quitándolas lentamente, mientras besaba sus muslos y parte de sus piernas níveas, probando la textura suave y el sabor de su piel. Ella le respondió con un suspiro y un gemido dulce. Se acercó a ella a centímetros de su rostro para mirarla. Prestando atención a sus mejillas sonrojadas; preguntándose ¿Cuántos tonos rojos había visto en ella? siempre haciéndola ver deseable, limpiaba las lágrimas que habían desbordado por sus orbes avellanados.

- Aun quieres terminar. – Sonando serio.

- Suéltame. – Ella demando.

El demonio leyó sus pensamientos y retiro las cadenas, pensando que ella lo empujaría y saldría corriendo. El miedo que ella sentía era grande, pero fue reemplazado siendo rodeado por los brazos de ella. Abrazando su cuello y sollozando sobre su pecho. – Estrella fugaz – Le llamo. – No llores.

- Bill… porque actúas de esa forma. – Dijo. – Me prometiste que no me lastimarías.

- Quédate. – Pasando un brazo por su cintura para atraerla a su cuerpo. – No puedes terminar esto. – Besando su mejilla. – Mabel quédate soy de ayuda o ¿no?

- Porque no me dices la verdad. – Sonando triste.

- Es suficiente con que sepas que yo soy un demonio, tanto quieres saber lo que hice.

- Por esa misma razón debemos terminar. Ellos lo dijeron desde un principio.

- No quiero. – Dijo él rubio ahuecando una mejilla en su mano. – Te quiero. – Confeso con ternura. – Acaso no lo he demostrado pequeña. No puedo dejarte ir. – Besando su frente. – Algo me hiciste, supongo un hechizo humano.

- Lo dudo. – Dijo ella ladeando su rostro. – Ya no soporto esta situación.

- Preferirías otra relación. – Tomando su mentón. - Estoy empezando atarme de ser esto. – Viendo su mirada de confusión. – Me refiero a ser un… Sugar daddy. En realidad quiero tenerte para mí.

- Ser como un novio y novia normal.

- Exactamente. – Dijo. – Mabel Pines quiero romper el contrato. – Hablo firmemente. – Y quiero que te conviertas en mi novia completamente. ¿Qué dices? te gustaría serlo.

- No sabes el lío que te meterás. – Dijo llorando la chica.

- Puedo afrontarlo. – Colocando un beso en sus labios. – Perdón.

- Me estas pidiendo perdón. – Dijo entre una media sonrisa. – Eres un demonio egoísta y pides ¿perdón?

- Eso es raro. – Dijo Bill. – Se siente raro, segura que no me hechizaste.

- No. – Riendo.

- Me encanta verte reír. – Acariciando su rostro. – Te lastimado estrella fugaz. – Separándose de ella, para envolverla con el cobertor de la cama. – Me iré y te dejare a… - No termino la frase cuando sintió la presión de sus labios sobre los suyos, dejándose guiar por el beso tierno y corto.

- Podría… hacerlo. – Sintiendo sus mejillas arder mientras lo empujaba al colchón acostándolo. – Una pequeña venganza por romper mi ropa y-y… también p-por d-dejarme en estás… así.

- Seria muy atrevido para ti humana, una falta de respeto para alguien superior como yo. – Dijo. – Pero… aquí no hay reglas y tú eres mi hermosa amante.

- No soy buena, lo admito.

- Eres terrible seduciendo, pero sabes. – Acercándose a su oído. – Me excita tanto el verte ruborizarte inocentemente.

- Pervertido. – Haciendo un mohín.

- Adorable. – Besando su mano. – Continua Estrella fugaz… oh quieres que lo haga yo.

- Puedo hacerlo. – Dijo tímidamente.

Se acercó a besar su cuello y dirigir sus manos a desabrochar la camisa amarilla con botones oscuros, abriendo de uno en uno mientras guiaba sus besos por su pecho, escuchando los gemidos y suspiros del demonio acariciando sus pecho tonificado pasando sus uñas con cuidado para causarle un estremecimiento y un ronco suspiro; tomo los bordes de su camisa y se la saco depositándola a un lado de la cama. Siguió su sendero pasando por su abdomen marcado, lamiendo con timidez hasta llegar a la parte de su pelvis a donde se encontraba ese musculo recto formando una "V" por el borde de su pantalón.

- Bill. –Le llamo con inocencia.

- No me salgas con que te detendrás. – Dijo el demonio hablando excitado.

- Era sobre la hebilla.

- Mierda lo olvide. – Tomando la hebilla de oro para deslizar el seguro de los dos botones y liberarlo. – Ahora es cuando más lo odio.

- Tus cinturones anti-violaciones – Dijo riendo.

- Sigue con tus bromitas y esto se convertirá en una violación.

Mabel no le presto caso a su advertencia cuando paso una mano delicada sobre su pantalón abriendo la cremallera y adentrándola para tocar la tela de su bóxer masajeando la zona escuchándolo respirar con fuerza y soltar un jadeo.

- Te gusta hacerme sufrir condenada mocosa.

La castaña se acercó y beso su erección revestida comenzando a masturbarlo a un ritmo lento de arriba abajo, viendo que crecía más su miembro. Tomo el elástico y lo bajo revelando lo grande que estaba, lo sujeto entre sus delicadas manos y paso su lengua por la cabeza del glande hasta la hendidura de su orificio. El rubio gimió frustrado y deseoso de su toque, que paso su mano por su cabeza acariciando su melena suave. Ella continuo dando lamidas largas desde la base hasta la punta, como si una paleta fuera, chupo su cabeza y masajeo su escroto y testículos. Algo que no había hecho cuando fue su primera vez. Viendo el líquido pre seminal gotear. Metió la mitad del pene moviéndose lentamente, Bill le agradaba la sensación de su boca húmeda, tomando un puñado de su cabello sin apretarlo fuerte la guio a tomar más. Sin poderlo evitar tomo su cabeza y la cogió a un ritmo rápido y profundo.

- Estrella fugaz maldición… es bueno. – Gimiendo. – Déjame terminar en tu dulce boca.

- ¡Mmm!…¡ahmm!... B-Bi… - Mabel trato de protestar pero su agarre se hizo fuerte, sintiendo su pene golpear su garganta y rozar sus labios. Con las mejillas rojas continúo esperando que terminara.

- Ahh…- Grito el demonio extasiado al eyacular en su boca. Saliendo de ella y ver el semen caer en sus labios rosados mientras que ella respiraba agitada. – Fue bueno querida. – Besando su frente. – No pude contenerme.

La tomo de su cintura y la sentó en la cama mientras la besaba de forma caliente en los labios, se deshizo del resto de su vestimenta, al igual que las bragas de ella, quedando desnudos. Acaricio su piel y su espalda baja hasta llegar a sus nalgas apretándolas, rompió el beso y se retiró el parche en su ojo, revelando un ojo oscuro y dorado con la pupila más afilada. Abrió sus piernas y se acomodó en su entrada frotando su pene erecto sobre sus labios humedecidos por sus líquidos rozando su clítoris y parte de su vulva, una sensación que los recorría a los dos.

- Te gusta.

- S-Sí… - Dijo tímidamente.

- Solo tú me provocas. – Fue penetrando su entrada lentamente hasta llegar a lo profundo. – Mabel… - Gimió el demonio comenzando a hacer un vaivén suave y lento para tomar su mano y entrelazar sus dedos. – Carajo… estas apretada.

- Ah… ah… Bill… - Gimiendo dulcemente.

Estuvieron con ese pequeño ritmo unos minutos hasta que ella se acostumbrada, sujeto su cadera y aumento el ritmo de sus embestidas siendo rápidas. Sus piernas abrazaron la cintura del rubio teniendo un poco de contacto. Estuvieron en esa posición antes de que ella se corriera en un orgasmo que le hizo temblar de placer, en cambio Bill aprovecho para subir sus piernas a sus hombros y penetrarla más fuerte profundo consiguiendo hacerla gemir alto. Sus cuerpos se frotaban sudorosos, los pechos de la chica no paraba de moverse a la sincronización de sus embestidas.

- Bill vas muy ¡ahh!… fuerte. – Sujetándose de su espalda.

- Quiero escucharte gemir y gritar. – Mostrando una sonrisa seductora. – Que todos oigan que tengo a la chica más hermosa en mi cama, brindándome placer y amándome.

Continuaron ese ritmo por varios minutos hasta que ella encajo sus uñas al llegar a golpear un punto que la hizo gritar fuerte, esa zona erógena que la hizo llegar al orgasmo, el famoso punto "G" y más si el demonio se había acercado a lamer y chupar sus pechos, llegando también a morder su hombro. Unas cinco embestidas y se corrió dentro liberando su liquido caliente en su útero, llenándola completamente mientras besaba sus labios. Movió sus caderas moliendo un poco y salió.

Pensó que había terminado cuando la tomo de su cintura por detrás y levanto sus nalgas adentrando un dedo jugando con su entrada, acariciando el borde de su ano. La chica soltó un sonoro gemido alto al sentir como se introducía dentro. Bill beso su espalda y acariciaba con una mano su seno llegándolo apretar suavemente y tirar de su pezón. Introdujo un segundo dedo produciendo un movimiento en tijera en el interior, la castaña gimoteaba ante la sensación llegándose aferrar a las sabanas; en cambio el rubio hacia un suave vaivén entre movimientos de adentro hacia afuera. Cuando vio que estaba humedecida un poco de sus líquidos la sujeto de su cadera y la penetro completamente de una estocada, empezó a moverse un poco rápido en sus embestidas escuchándola gritar y gemir altamente en la habitación. Todo se llenó de sonidos y suspiros calientes que hacían incrementar la temperatura. Se apegó más abrazándola de la cintura y cubriendo su cuerpo con el suyo, generando más contacto en roces y escuchándola respirar fuertemente; ella se aferró a las sabanas a cierto punto que las destendio, sin poder acallar sus gemidos de placer. El demonio aumento con fuerza sus embestidas siendo más rápidas y profundas, siguieron con este ritmo por varios minutos. Las paredes de la chica lo apretaban siendo la fricción más caliente y placentera entre ellos. Entre besos, caricias y mordidas no dejaba el demonio de cubrirla. Ella soltó un jadeo y arqueo levemente su espalda cuando sintió llegar nuevamente a su tercer orgasmo, temblando su cuerpo. Los empuje iban siendo fuertes escuchándose resonar sus sexos y el chapoteo de sus líquidos combinarse.

- Dios… ¡Bill! – Grito la chica. - ¡Ah!... mmm.

- Eres mía. – Dijo celosamente.

Un gruñido ronco y cargado de placer hizo que el demonio diera unos cuatro empujones y terminara corriéndose dentro de la chica, liberando su semen. Se detuvo un momento para sujetar el mentón de ella y juntar sus labios dándole un beso apasionado, respirando de forma agitada entre sus bocas y haciendo sus alientos chocar. Bill movió su pelvis unos cuantas embestidas suaves antes de salir de ella. Viendo sus fluidos salir de su entrada.

Mabel cayó rendida sobre el colchón tratando de regular su respiración, su corazón latía fuertemente. Sintió una presión húmeda y suave sobre su cuello, volteo de reojo para ver al rubio de cerca suyo depositando besos.

- Ven. – Acariciando su rostro para abrazarla. - Te amo. – Dijo.

- Es un te amo de mentiras o uno verdadero.

Beso sus labios y la miro de forma enamorado. - Es un te amo, Estrella fugaz.

- Yo también.

Ambos rieron quedándose despiertos un poco más tarde, hasta que el frio los obligo a juntarse más y quedarse dormidos.

.

.

A la mañana siguiente Bill despertó solo en su cama buscando el calor de su compañera, noto que su ropa no estaba. Se levantó apresurado invocando una bata y fue a buscarla.

- Lo hizo de nuevo. – Dijo el demonio hasta que escucho un sonido provenir de la cocina, entro inmediatamente encontrando a la castaña cocinar lo que parecía ser un desayuno.

- ¿Bill despertaste? – Mostrando una sonrisa. – Tome un poco prestado la cocina, espero que no te moleste. – Llevando la camisa del demonio y sus bragas de huellitas.

- Desapareces muy rápido. – Abrazándola por detrás. – Te dije que te quedaras anoche en el cuarto.

- Tenía hambre. – Menciono. – Y tú durmiendo como roca.

- Hiciste el desayuno igual como la primera vez. – Dijo en tono amoroso. – Solo que esa vez te fuiste y me dejaste en la cama. Sin poder verte.

- Tenía clases y estaba muy confundida. – Inflando sus mofletes. – No sabía que eras un demonio.

- Eso es extraño, ya que ninguna humana aguantaría tanto el vigor de un demonio. – Hablo en tono seductor. – Contigo tuve cuidado de no dañarte.

- ¿Significa que violarme es no dañarme?

- Tienes que admitir que te deje descansar un mes. – Dijo.

- Mis estudios son primero y más si es de salvar el semestre.

- Mira el lado bueno te adaptaste a una nueva posición.

- Penetrarme por detrás es doloroso – Sirviendo el desayuno en los platos.

- Y placentero. – Ayudándola a llevarlos a la mesa antes de voltearse a verla pasear en la cocina con ese conjunto atractivo, sin que ella se diera cuenta. - ¿Qué tanta hambre tienes para dejarme hacerlo aquí en la cocina?

- ¿Hacer el desayuno? – Pregunto ella depositando el jugo y los vasos.

- Digamos que tengo hambre de otra cosa. – Tomándola de su rostro para besarla de forma caliente y necesitada, entre movimientos suaves y roces que la invitaban a seguirlo, lamiendo su labio inferior y mordiendo suavemente para que ella abriera y adentrar su lengua. Jugando con la suya entre caricias y una danza entre ellos; dirigió sus manos a tocar el elástico de su braga al punto de retirarla nuevamente y masturbarla entre sus dedos, moviéndolos de forma grácil. Mientras la acercaba a la mesa y la sentaba quedando frente a él sin romper su contacto. Entre suspiros y jadeos fuertes continuaban, hasta que se separó un poco del beso. Y la escucho soltar exclamar un grito ahogado, cuando se adentró a su interior penetrándola.

- E-Espera… aun… no me recupero de anoche. – Dijo ella.

- Estrella fugaz~ - Gimió ronco comenzando a moler sus caderas en su entrada siendo rudo. – Porque te paseas tan provocativamente.

- Ahmm… s-solo…iba a p-prepar-ar el d-desayuno. – Gimoteando mientras se aferraba a sus hombros y soltaba más gemidos cerca de su cuello. - ¡Ay espera!... Ahmm… - Había tocado en un punto agradable que le hizo envolver sus piernas.

- Eres adictiva mi pequeña. – Besando su cuello haciendo sus embestidas más fuertes y toscas, por unos minutos. – Casi termino solo… compláceme este capricho. – Continuaron en esa posición por un rato hasta que él la atrajo deteniéndose y soltando gemido ronco y cargado de éxtasis.

- Bill~ - Sintiendo su interior recibir ese líquido caliente y esa descarga de placer. - ¡Ahh!

- Ahora podemos comer ese desayuno. – Besando su mejilla.

- No es suficiente con lo de anoche. – Dijo ella agotada y respirando pesado.

- Deja de provocarme. – Dijo. – Solo a ti se te ocurre traer mi camisa.

- Era lo primero que encontré para cubrirme. – Dijo tímidamente.

- Aunque te ves muy sexy con esas braguitas de gatito. – Dijo en tono burlón. – Debería pensar en tener un juego de lencería inocente para ti, aparte la del encaje.

- Solo déjame desayunar. – Dándole un golpe en su rostro.

Bill la bajo con cuidado y ambos se sentaron del otro lado, cuando Mabel noto algo extraño desde anoche mientras disponía a comer su desayuno.

- Bill. – Le llamo.

- ¿Qué sucede?

- Tú parche no está. – Observando los ojos del demonio brillar con intensidad pero con tonos diferentes de ámbar a dorado, excepto que su ojo se notaba más rasgado de la pupila.

- Te molesta. – Dijo sonriendo. – Puede que sí, porque libero mucha energía negativa en este lado.

- No me molesta. – Dijo ella. – Solo que… ya van dos veces que lo haces. Por qué lo cubres.

- Porque… no haría esto si quisiera hacerlo enserio. – Acariciando su mano. – Sé que serás una mujer fuerte y… fértil.

- ¿Fértil? – Dijo confundida.

- Tienes razón aún es muy pronto. – Dijo avergonzado y con las mejillas rosadas. Apareció una pastilla roja entregándosela. – Tómala.

- De acuerdo… - Tomando la pastilla y bebiendo el jugo.

- Te quiero. – Besando el dorso de su mano. Aunque en su mente estaba ilusionado con tener una descendencia con ella. Pero viendo su apariencia y la edad en la que estaba tal vez no podría llegar soportar el final del embarazo. Tenía que ser paciente con ella y seguir cuidándola. Pero el impulso de dejarla embarazada seguía en su mente a pesar de que ella no le agradaría la idea. – Termina tu desayuno y… creo que regresare el tiempo un poco atrás.

- Sabias que entro temprano a clases. – Le regaño Mabel.

- Ayer estábamos enfrentando una crisis. – Dijo en su defensa. – Ibas a terminar nuestra relación.

- Y lo hice.

- Y volvimos pero ya no como un sugar daddy con su sugar baby… sino como pareja. – Tomando su mano más para apretarla. – Eres mía. – Se sorprendió cuando la vio a ella besar su mano.

- No importa… si no quieres decirme lo que hiciste en el pasado. – Dijo ella. – Con que sigas siendo el mismo… al que conocí, soy feliz.

- Seria egoísta decir que me imagino una vida tonta a tu lado, tal vez teniendo más adelante hijos.

- Bill…

- No me digas tu respuesta aun. – Dijo. – Espero.

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.

La semana había pasado con tranquilidad, en lo que fueron citas y salidas normales. Bill siempre recogía a Mabel después del trabajo y paseaban por las calles o cuando la notaba cansada la dejaba descansar en su residencia, mientras le dedicaba melodías de piano a la castaña. En ocasiones le ayudaba en el café para pasar más tiempo con ella.

Un viernes por la tarde tuvo que dejarla ir con sus tíos, pues la chica había pedido ir hablar en privado con su tío y no quería que Bill estuviera presente si llegaban a tocar un tema delicado. Aparte de que su tío estaría preparado para atacarlo si llegara aparecer.

Llego a la cabaña y sus tíos la visualizaron pero sabían a que venía, por lo que Stan les dio privacidad para arreglar sus asuntos.

- Mabel. – Lanzo un suspiro Ford mientras se sobaba el cuello. – Sé que no quieres hablar conmigo.

- Después de la cena de navidad. – Menciono amargamente.

Se sentó en el porche junto a su sobrina viéndola que se hacia un lado para evitar todo tipo de contacto. Como si fuera una peste del cual podría contaminarla.

- No he sido un excelente tío y jamás lo seré. – Dijo calmado. – Pero si te diré algo; el día en que tus padres fallecieron no lo pensé ni una ni dos veces antes de aceptar la custodia junto con tu tío Stanley. – Comento. – Podría haberlos ignorado y haber seguido con mi investigación, cegándome más en la búsqueda de conocimientos y buscando criaturas misteriosas. Pero no fue así, ustedes me importaron mucho. – Continúo observando que ella lo escuchaba. – Sí es cierto que tú hermano desbordaba lógica como inteligencia y un gran interés en lo paranormal. Por eso lo jale a ser mi aprendiz.

- Supongo.

- Lo siento si a ti también te interesaba. – Dijo. – Pero… te veía tan feliz con tus amigas, divirtiéndote y viviendo la vida que quisiste. No era tan mala idea que estudiaras diseño de modas o ¿graficó? Hasta suena un buen plan.

- A lo mejor te falto preguntar si me gustaba la aventura y explorar misterios. – Menciono la chica.

- Tienes razón nunca pregunte.

- Falta de información.

- Otra cosa… quería disculparme por mi actitud que tome en la cena el mes pasado. – Dijo avergonzado el sujeto. – No fue la actitud correcta o la mejor opinión para decir eso, respecto a la relación que tienes con Cipher.

- Sé que es un demonio tío y sé que han querido protegerme.

- El Bill que conocí era antes mi mejor amigo. – Confeso su tío. – Pero en ese tiempo ocurrieron muchos incidentes. Él me traiciono y me mintió, quería que construyera un portal multidimensional que conectara con nuestro mundo. Por su culpa casi caigo dentro de ese portal, si no fuera por Stanley quien me sujeto evitando caer. Si no me hubiera atrapado otra historia habría sido. – Suspirando antes de continuar. – Un tiempo más tarde nacieron tú y Dipper. Sus padres venían a visitar Gravity Falls como siempre cada verano mientras ayudábamos a cuidarlos, debido a sus trabajos. No nos molestó a mí y a Stan siendo ustedes unos pequeños traviesos. En especial tú Mabel. – Sacando de su cartera una foto. – Mira aquí están tú y tu hermano a la edad de seis años. Dejaron de venir a cuando tenían ocho años.

- Emm… creo que sí. – Dijo ella. – Pero porque no recordamos Dipper y yo nada de esas visitas en la cabaña, cuando éramos niños.

- Eso es por qué…. – Quedándose un momento callado. – Bill apareció y se hizo su amigo en secreto.

- ¡¿Qué?! – Dijo sorprendida. – Bill ya nos conocía.

- Eras muy apegada a él. En cambio Dipper si pasaba tiempo con ustedes, pero él le encantaba hacer tratos con tu hermano. A cierto punto que terminaban muy mal. – Dijo Ford. – Cuando me di cuenta de su presencia ya era muy tarde, ustedes habían desarrollado un vínculo.

- Porque no recordamos eso. – Dijo ella.

- Les borre la mente al punto de que bloquearan el recuerdo de ese maldito. – Sonando furioso. – Se había burlado de mí, pero de algo tenía razón ese maldito. Más tarde me daría cuenta que ustedes nacieron siendo símbolos del zodiaco de su rueda. Él se los quería llevar para evitar que cuando hiciera su raromagedón no participara en el sello.

- Entonces porque no recuerda. – Dijo Mabel confundida. – También borraste su memoria.

- No, lo que sucedió fue… que después de que te fuiste del pueblo, hace cuatro años en el verano de agosto el volvió por venganza. – Comento Ford. – Cuando Dipper y yo buscábamos algo con que reparar la grieta multidimensional. El apareció y se hizo pasar por un viejo amigo de nosotros, un viajero del tiempo. Tú hermano se lo entrego y el la rompió desatando el caos. – Haciendo una alusión de lo sucedido. – Dios todo se convirtió en una zona post apocalíptica, fue exactamente una semana de agonía, sufrimiento y dolor. Un verdadero tirano que no tenía ni una pizca de bondad. Cuando tratamos de sellarlo, me di cuenta tarde que faltaba un elemento alguien de su rueda. Y él se percató de esa pequeña información. Pensó que había salido victorioso.

- Y como lo… ¿sellaron?

- Hice un trato con él, eso quería que hiciera. – Dijo. – Pero mi hermano y yo jugamos la última carta y logramos engañarlo, para que entrara a la mente de Stan y borrar su mente. Eso significaba borrar todo recuerdo para que no tuviera oportunidad de escapar.

- Entonces… eso significa que el perdió la memoria. – Dijo Mabel pensando un poco la veces que le había preguntado sobre el pueblo, oh por qué la primera vez que se vieron no se reconocían. – Yo lo conocí y él también me reconocía. Pero ambos tuvimos los recuerdos borrados.

- Como se volvieron pareja tú y el triángulo parlanchín. – Dijo Ford.

- Lo conocí cuando llegue al pueblo. – Dijo Mabel. – Discutimos en plena calle y la otra vez que me lo encontré visito el café donde trabajaba. – Menciono. – No eran nuestras mejores pláticas. No sabía en ese entonces que era un demonio. Ni muchos menos le había dicho mi nombre o apellido.

- Vaya quien lo diría. – Dijo Ford. – Él yendo a beber café, pero eso es extraño… a él no le gusta beber cafeína.

- La cuarta vez que vino se tomó más de veinte tazas de capuchino. – Dijo ella entre risas. – También… me trajo flores, quería disculparse por el comportamiento que tuvo conmigo en nuestra primera cita si se podría decir, al llevarme a su dimensión.

- ¿Qué fuiste al reino de las pesadillas?

- Mmm… sí.

- Ya lo sabias.

- No. – Dijo ella inocentemente. – Era mi primera vez que iba. Sus amigos son agradables.

- Me cuesta creer que Bill actué de esa forma.

- Tío ¿y si él cambio?

- Supongo que sería un avance. – Menciono medio sonriente. – Aunque le queda mucho para hacer pases conmigo y con Dipper.

- Entonces… apruebas mi relación. – Dijo ella.

- Sí te hace feliz… supongo que no debería interponerme. – Dijo sobándose el cuello. – Aunque jamás pensé que mi sobrina y mi enemigo jurado estuvieran juntos.

- Suena una locura.

- Es una locura. – Comento. – Solo prométeme que si te hace daño o te hace llorar avísame y le iré a dar una lección.

- De acuerdo. – Asintió.

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.

Mabel iba feliz caminando por las calles cuando un automóvil pasó enseguida de ella y se detuvo. Bajaron la ventanilla y un hombre de traje oscuro le llamo.

- Elena Pines. – Dijo el sujeto. – Oh debería llamarte Mabel Pines.

- Yo… - Sonando asustada.

- Somos del evento Sugar Daddy ¿Lo recuerdas? – Abriendo la puerta del pasajero. – Entra señorita.

- Pero…

- Solo obedece Pines. – Dijo con voz autoritaria el hombre.

Ella entro al carro sentándose a un lado, el sujeto saco una carpeta y busco a su pareja encontrando el nombre escrito de aquel demonio de los sueños.

- Odio hacer esto. – Viendo a la chica. – Estas en problema jovencita.

Durante todo el trayecto estuvieron en silencio, su móvil comenzó a sonar pero el sujeto se lo quito viendo el remitente, llegando a contestar.

- Quieres verla, ven a las oficinas centrales del este. Ya sabes dónde. - Dijo el sujeto. – Solo ella decidirá si la merece o no. – Colgó y le regreso el móvil a la chica. – La siguiente llamada no contestes. – Viendo asentir.

Cuando llegaron al edificio fue escoltada por todo el pasillo, el lugar parecía formal con las luces tenues. Se detuvieron al llegar a una enorme puerta siendo abierta a los lados, mostrando a una mujer de una silueta delgada y estatura mediana; su pelo corto y de cabello azabache, portaba lentes y sus ojos eran un verde agua. Tenía leves ojeras y su piel se notaba entre un moreno claro. Portaba una falda lápiz y una camisa blanca con corbata guinda y su saco oscuro.

Abrió una silla y le indico un gesto en ademan a la castaña para que se sentara.

- Mabel Pines. – Abriendo su carpeta. – Chica de 16 años de edad, trabaja en el café Anteiku su jefe es Renji Yomo. Vives sola en un apartamento de la calle Crystal Lake número 13, asistes a la preparatoria Gravity Falls. Tus tutores son Stanford Pines y Stanley Pines, tienes un hermano llamado Mason Pines misma edad que tú, ¿Mellizos? Eso es sorprendente. – Cerrando la carpeta. – Porque una adolescente se metería a un evento para adultos, y como rayos evadiste mi seguridad perfecta. Aunque debo admitir que no es tan perfecta que digamos, estos hombres babean como perros en celo cuando se trata de una mujer linda y joven. – Dijo. – Bien señorita, primero que nada… ¿Quieres helado? porque yo si quiero. – Yendo a un frigorífico que tenía ahí, para sacar dos conos. – Mientras esperamos al idiota presuntuoso ¿cuéntame te ha tratado bien? – Entregándole la golosina fría y sentándose en su escritorio, para comenzar a comerlo.

- ¿Qué va suceder? – Diciendo con miedo.

- Nada malo, solo arreglar unos inconvenientes. – Por cierto mi nombre es "Y" pero puedes conocerme como Sra. Potato. – Sonriendo. – Y esto que ves querida es mi gran organización. Te preguntaras como una mujer tan joven dirige una corporación rara e ilegal donde crea sus más raras inversiones. Pero chica cuando se tiene tiempo, dinero y muchas… almas. Puedes crear cosas inimaginables. – Comiendo su helado. – Vamos cómelo chica, no todos los días regalo un Cornetto.

- Gracias. – Dijo ella desenvolviéndolo y comiendo el dulce.

- Bien Mabel, cuéntame que tanto han estado haciendo tú y…. – Viendo la carpeta. – Ah… con que Cipher.

- Yo… bueno hemos salido.

- Interesante. – Dijo ella. – Son salidas normales o extravagantes que un asqueroso millonario puede darse.

- Un poco de ambas. - Dijo tímidamente.

- Ya veo. – Hojeando la carpeta. – Eres una buena chica Mabel, como es que terminaste a manos de este idiota. – Dando más hojeadas. – ¿Eres virgen?

- Bueno…

- Te pregunte si eres virgen. – Frunciendo el ceño. – Sí no para darte una pastilla de emergencia que tengo guardado para estos problemas.

- No lo soy.

- Cuando fue la última vez que lo hicieron.

- ¿Qué? – Dijo sorprendida y avergonzada. - ¿Hacer qué?

- No me salgas que eres mojigata puritana. – Dijo. – Me refiero cuando cogieron.

- Hace una semana... pero me ha dado una él.

- Ha con que llevan control. – Cruzando los brazos. – Está tomando precauciones, porque será… si estamos en la temporada de… - No alcanzo a terminar cuando se abrieron la puertas de la oficina.

- ¡¿Quién les da derecho secuestrarla?! – Dijo molesto el demonio del sueño con el cabello rojizo.

- Y a ti ¿Quién te da derecho irrumpir mi oficina? – Encarando al demonio. – ¿Te sientas o te siento? – Sacando una tonfa electrificada.

- Estoy bien Bill. – Comento Mabel.

Bill se sentó a su lado mientras sentía su mano aferrarse a la suya.

- Los llame por algo. – Aventando la carpeta. – Una ilegal y un demonio. Vaya problema que se metieron.

- Pensé que lo sabias. – Dijo serio el rubio.

- No a ese extremo. – Dijo. – Tú eres un demonio de los sueños que tiene como 13, 835 millones de años.

- En realidad son 13, 836 millones de años.

- Cállate. – Le amenazo. – No te da vergüenza romperle su inocencia.

- Me gusta ella.

- Necesito que deje de verla. – Dijo la chica de pelo corto encargada de la organización. – Ella es una menor de edad que ha quebrantado una de las reglas de la organización. – Dirigiéndose a la castaña. – Mis disculpas señorita Pines, por tener que estar atada a este lunático. – Volviendo con el rubio. – En cuanto usted no hace falta decirlo señor Cipher.

- Me pregunto quién le habrá hecho saber. – Colocando una mirada oscura que irradiaba odio a la mujer.

- No puedo decir nombre. – Dijo cargando su arma de forma amenazante al rubio. – Si de compañera humana busca, le otorgaremos una con las características que desee, descuida ella no sabrá que usted es un demonio. En cambio usted Sra. Pines. – Tomando un papel y una pluma. – Firme aquí.

- ¿Qué es esto? – Viendo el papel con letras doradas y con negro.

- Una renuncia y liberación del trato. – Dijo. – Usted firmo una cuando entro aquí.

- Sí. – Reflejando tristeza en su rostro, tomo la pluma y estaba temerosa de firmar, en realidad no quería que le pasara algo a Bill.

- Enserio lo harás. – Dijo Bill.

- Lo tiene que hacer. – Afirmo la jefa. – Oh habrá serias consecuencias. Descuida Sr. Cipher, tendrá a otra chica. Pero a ella no. – Dando un suspiro. – Con esto evitara que usted la vea o tenga contacto con ella, una restricción total en su persona.

- Esperen yo - Dejando la pluma. – Quiero decir…

- Mabel Pines no tienes derecho a opinar. – Dijo la encargada. – Tienes suerte de que no haya llamado a tus padres. – Señalando el papel. – Firma.

- No puede decirle eso. – Dando un golpe en el escritorio. – Ella es mí…

- Ella se va. – Dijo la chica. – Crees que no eres el primer demonio con el que lio este asunto. – Sacando otras cinco carpetas. – A ellos los tengo que estar vigilando, y son de tu mismo rango Cipher. No eres el primero que protesta por una, cada uno ha peleado por la chica que tenían antes como compañera. Los resultados no fueron agradables.

- No lo firmes. – Dijo Bill.

- Hazlo Pines. – Mostro una mirada fruncida. – Si no mal recuerdo tienes tutores aquí. Podría revelarles todo.

- Lo siento. – Termino firmando el papel.

Unos guardias aparecieron y tomaron del hombro a Mabel para levantarla de la silla, llevándosela afuera de la habitación.

- Señorita acompáñenos. – Dijo un sujeto vestido de negro.

- No, no se la llevaran. – Dijo Bill furioso y levantándose de la silla. – Quiten sus manos de ella.

- Bill Cipher. – Dijo la jefa encargada colocándole una cadena y tirando de su cuello. – Quieto estúpido demonio. – Empujándolo al suelo con su pie. – Nadie me desobedece.

- Los destruiré si no me sueltan. – Hablando en tono furioso.

- Hazlo y te enfrentaras con mi elite. – Sonriendo cínicamente. – Cuando entraste a esto no sabías a lo que te enfrentabas.

Mabel era llevada lejos de la habitación, mientras que el demonio del sueño estiraba su mano para alcanzarla pero recibió un golpe en la cabeza.

- Mabel… - Menciono antes de caer inconsciente.

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Continuara