Nota del autor: Muy buenas tardes a todos, probablemente se preguntarán (en caso de que este equivocándome, solo síganme la corriente): ¿Porque Puj nos está presentando este capítulo fuera de horario? Para quien haya tenido la delicadeza de haberse fijado, habrá notado que fue hace un mes y un día, que inicie de forma oficial aquí en . Además, para el momento en que estoy escribiendo esto, este fic, ha alcanzado las 500 views. Tal vez para algunos tener 500 a estas alturas pueda ser considerado como un rotundo fracaso, pero para mí, esta es una muy buena noticia. Les agradezco a todos los que han seguido esta historia desde el inicio. Este capítulo se los dedico a ustedes. Espero que esta historia siga creciendo, y sé que ustedes, son los que han hecho esto posible. Pero ya no los aburro con esto, mejor a lo que vienen. Corre video:
Capítulo 10: Tormenta 33
En el Distrito Forestal, era muy difícil apreciar el atardecer, que en otras partes de la metrópoli, era simplemente espectacular. Nuestros oficiales favoritos estaban en busca de la calle Tormenta, donde encontrarían, por lo menos, una manera de comprobar lo que dijo el cerdo de Céfiro 56.
Al cabo de media hora recorriendo los sinuosos y resbalosos caminos del Distrito Forestal, dieron con la calle Tormenta. Curiosamente al llegar, dio inicio una tormenta, muy similar a aquella en el día que fueron a ver al señor Manchas.
Ahí vieron a un tigre, bajando de una camioneta tal como la anterior, y la anterior a esa. Al ver al conductor vieron que tampoco se trataba de el vehículo que llevaba a Marina, sin embargo, les serviría para corroborar la información del cerdo.
-¿Si?- preguntó el tigre al ver a los oficiales
-Señor...
-Díganme, ¿que se les ofrece?
-Somos los oficiales Hopps y Wilde, y venimos a hacerle unas preguntas respecto a un caso.
-Claro.
-El día miércoles en el cruce de la calle Delicias con Laureles, ¿vio algo extraño o sospechoso?
-No- se queda pensando un instante –Bueno, si. Normalmente en ese cruce todos los días me encuentro con otras tres camionetas iguales a la que tengo aquí, pero ese día hubo otra que se cruzó de forma sospechosa, diría yo.
-Y, de pura casualidad ¿tiene usted las placas de esa camioneta?
-Ahí sí le vengo fallando, oficial.
-Bien, entonces eso sería todo. Gracias por su información, señor.
-No es nada. Siempre es un placer ayudar. Buenas noches.
-Igualmente, señor.
Judy y Nick regresaron al auto, para poder regresar a la comisaría. La noche caía y ellos no eran precisamente animales nocturnos. La información obtenida de boca del tigre, concordaba con la del cerdo. Eso podía ser de utilidad.
La ciudad de Zootopia llamaba la atención, pues durante la noche, se veían con claridad todas las estrellas de la bóveda celeste, aún cuando la ciudad tuviere una cantidad inmensa de lámparas eléctricas alumbrando los grandes rascacielos, de alguna forma insultando el concepto de la contaminación lumínica.
Segunda nota: Espero que este capítulo sea de su agrado. Toda sugerencia (que no tenga que ver con la longitud de los capítulos) es recibida con los brazos abiertos. Dudas y quejas también háganmelas llegar.
Les deseo la mejor de las suertes para todos ustedes.
