CAPITULO 11
SAM
(Atenea Pov)
"Mierda, mierda, mierda" -.
Se me había hecho. Me había quedado dormida.
Eran las 8.20 y todavía me faltaban dos calles para llegar a Starbucks donde Sam ya debía esta esperándome.
Unas de sus manías eran la puntualidad. Algo que sabía de sobra. Respire hondo comenzando a correr las dos calles que me faltaban con mis tacones.
"Ahora solo falta que se te rompa un tacón" -.
-No, no, no - Murmure y corrí lo que me faltaba empujando a unas personas que pasaban caminando o hablando por el móvil.
Seguramente me estaba viendo como una loca. No había podido maquillarme, ni peinarme, solo pude logre vestirme… pero, tampoco me gustaba lo que llevaba puesto.
Hice a un lado a una mujer que quería entrar hacia el local, entrando yo primera y cerrándole la puerta en la cara.
No era así, pero hoy, estaba tan apurada. Al entra me gire sobre mi misma pero Sam no estaba.
"Se habrá ido" -.
Respire hondo. Metí la mano en mi bolso buscando mi móvil pero no estaba.
-Mierda - Murmure entre dientes pero de igual manera algunas personas que escucharon y se giraron a mirarme.
Me lo había dejado sobre la mesa del comedor antes de salir de casa.
"Mejor no puedes estar Atenea" -.
Levante mi vista al sentir como una bola de papel golpeaba mi cabeza, y allí en el primer piso del lugar estaba Sam mirándome con una sonrisa.
Lo mire y sonreí. Subí rápidamente las escaleras y me acerque hacia el abrazándolo.
Nos quedamos abrazados un largo rato.
-Te he echado de menos.
-Igual yo conejita.
-Deja de llamarme así.
-Sabes que no lo hare.
Me senté en unos de los sofás a su lado.
Había cambiando desde la última vez que nos vimos, su piel estaba un poco más clara y no tan quemada por sol. Sus ojos dorados, no dejaban de mirar -En eso no cambio - Y su cabello estaba más largo de lo normal, y debía afeitarse.
-Has cambiado un poco.
El sonrió ante mi comentario.
-Igual tu. Te encuentras más hermosa.
-Mentiroso. Estoy horrible, me he quedado dormida y no he tenido tiempo de arreglarme.
El comenzó a reírse.
-Tienes razón. Por poco y no te reconozco.
Tape mi rostro con mis manos riéndome. Con Sam siempre era así, chistes, bromas, comentarios de todo tipo. Nunca me aburría con él.
Una empleada trajo dos cappuccino con unos muffins de chocolates.
-Ate debemos hablar….
Y antes de que dijera algo más tome el muffins y lo lleve a su boca haciendo que se callara. No pude evitarlo y comencé a reírme al verlo.
El mastico despacio y dejo el muffins sobre la mesa.
El me miro fijamente serio.
-Me lo cobrare.
Al decirlo comenzó a reír.
Tome un sorbo del cappuccino. Y tuve una extraña sensación como si alguien nos observara.
"Confirmado. Atenea, te estás volviendo paranoica" -.
-Ate, debemos hablar.
Suspire. Y asentí levemente.
-Te escucho.
-Tu paciente. V Casannova, es el hermano de Duque Casannova. Esos dos, no son simples narcos. Son gente pesada de verdad.
Lo mire.
"Lo sé Sam" -.
Y me sentía mal por no poder decírselo.
-V Casannova, desde los diez años ha estado en un internado militar. El tipo es un sádico. Debes alejarte de él.
-No puedo.
-¿Ya lo sabías cierto?
-No era difícil de imaginarlo Sam.
-Aléjate de él.
-No lo hare.
-Debes hacerlo.
-No. No lo hare. V es un paciente como otros, necesita mi ayuda y se la daré.
-Ya está perdido.
-No digas eso Sam.
-¿Te ha contado alguna cosa?
-Nada de lo que te sea útil. Puedes estar seguro.
-Si te cuenta algo….
-Si me cuenta algo, nada. Soy una profesional y no divulgare lo que un paciente me llegue a contar.
El respiro hondo.
-Debes alejarte de ese hombre…
-No lo hare. Y no quiero terminar discutiendo contigo, así que deja ese tema de una vez.
-Sería más fácil hacer que una montaña se mueva de lugar que tú cambies de opinión.
Sonreí y cruce mis piernas.
-Lo sé.
-Creída. - Sam dijo eso riendo, y al escucharlo también comencé a reírme.
-¿Hoy tienes algún paciente?
Negué con mi cabeza mirándole.
-Mejor, pasemos el día juntos.
Sonreí y me levante tomando su mano.
-Vamos antes de que me arrepienta.
El riendo se levanto del lugar donde estaba sentado.
