A pesar de todo lo que podía pensar de Shouyou en tema de sexo que era el 99 por ciento de mis pensamientos sobre él, en ese momento, también quería agregarle, su vida privada, pero no sé si eso era factible. El trataba de huir de ese tipo de conversaciones por lo que habia visto.
Ambos seguíamos eufóricos, yo por ese beso tan mágico en un parque común y corriente y él por haber jugado un rato en los columpios, y me atrevo a pensar que también un poco por mí.
-¡Gracias sensei!- exclamo al subir al auto- hacia mucho quería venir pero no me gusta hacerlo solo.
-¿tus amigos no te acompañan?
-no…me dicen que son cosas de niños, pero a mí me gusta.
-¿y tus papás?
-trabajan. –
-¿no te sientes solo?
-no…tengo a senpai y a usted.
-pero no es lo mismo- tercie feliz.
-lo sé. ¿Entonces se queda a dormir?- pregunto desviando la conversación.
-sí, mañana debo irme temprano, bueno te llevare a la escuela primero. Te invitaría a desayunar a casa pero…
-no importa. Cuando él se vaya iré a desayunar- aseguro.
Rei por lo bajo. Esos celos eran encantadores.
-sensei ¿va a dormir en mi cama?
¿Por qué salía con semejante pregunta a mitad de camino? Sentí un fuerte pinchazo en la ingle.
-Primero vamos a cenar ¿sí? Debes alimentarte.
-pero yo quiero saber si va a dormir o no en mi cama…
-si por Dios…dormiré contigo-
-¿Por qué se enoja?
-no me enojo, solo que con esa pregunta, me dan ganas de tirarte al asiento trasero y hacerte de todo. Déjame primero hacer lo primordial. Tu alimentación. Te ducharas, comerás como buen niño, luego preparas tu ropa y útiles para mañana, y luego nos acostaremos ¿está bien?
-está bien, sensei.
…
Estaciones mi coche a la vuelta de la esquina.
-¿es seguro el barrio?- pregunte
-si…acá no pasa nada.
…
Caminamos despacio en el anochecer sin riesgo de ser vistos.
El frío era tal que nadie salía.
Apreté con fuerza la mano de Sho, queriendo llegar y robarle uno de esos besos que me hacían dependiente.
Caminé casi al trote los últimos pasos, arrastrando a Hinata conmigo.
Una vez que cerramos la puerta no era fácil controlarse. Me agache para darle un beso a lo que él respondió. Lo tome de su pequeña nuca y reclame ese cuello como mío. Sin importar si dejaba o no marca.
-¿Te han dicho lo bello que eres?
Asintió avergonzado.
-¿Te lo han dicho suficientes veces? -
Me miro sin saber que responder.
Bese su frente intentando calmar ese calor que me salía a borbotones.
Me acerqué a su oído para susurrarle y sentí sus brazos sobre mí.
-Eres bello Shouyou...tan bello que quiero estar contigo todos los días... Y hacerte el amor todas las veces que pueda...
Sentí un leve sobresalto.
Mordí mis labios. Aun no quería hacerlo. Quería que fuese especial tanto para mí como para él.
Pero era tan difícil poder controlarme.
-Tu senpai... ¿ha mantenido la palabra no?
-¿Eh?
-¿No lo has hecho con el no?
Shouyou negó suavemente. Y me sentí tranquilo. Le creía. Sabía que no me mentía.
-¿Te ha tocado?
-Sii.
-¿Y te gusta?
-Tanto como cuando lo hace usted.
Sonreí. Él sabía cómo contestar. Sabía al fin de cuentas como manejar esas situaciones tan complicadas.
Hinata se volvió más pequeño cuando lo apreté contra la puerta.
-Sensei...
-Quiero besarte hasta cansarme. Perdón...perdón por lo que te hice pasar... - articule antes de perder la guerra ante esa pequeña boca.
Lo solté cuando lo oí respirar pesadamente.
-Creo que debes ducharte. Mientras te cocinare algo.
Se soltó de mí, asintiendo a mi orden y salió despacio hacia el baño.
...
Mientras lo oía en el baño, me dediqué a observar más detenidamente su casa.
Era bastante elegante y limpia. Seguramente Sho se encargaba de dejarla tan aseada.
Sobre un aparador demasiado costoso habia sólo una fotografía. Seguramente eran los padres de Shouyou. Parecían gente bastante mayor.
No había fotografías de él. Ninguna.
Cuando lo escuché abrir la ducha me apresure a entrar a la cocina.
…
Hinata comía despacio mirando un poco de televisión.
-Shouyou… ¿son tus padres los de la foto?- dije señalando el aparador.
-si-
-¿Por qué no hay fotos tuyas?
-A mamá no le gustan- respondió sin despegar la vista del televisor.
-¿Qué?
-¿eh?- dijo prestándome atención
-¿Qué dijiste?
-Nada. Gracias por la comida Sensei. ¿Puedo levantarme de la mesa?
Asentí alucinado. Habia escuchado bien. Quería saber más…pero Shouyou se cerraba demasiado.
-Yo ordenare aquí mientras tú preparas todo lo que necesitas para mañana.
-Sí, sensei.
-Cuando termine voy a dormir.
Bueno... No es que tuviera muchas intenciones de dormir. Tenía aún el pene duro desde hacía rato. Me generaba tantas emociones que no podía calmarme.
Se había puesto ese pijama celeste que pretendía volverme un poco más loco. Es que su short era tan corto y ajustado que dejaba poco a la imaginación. Y esas piernas tan blancas y suaves me tenían hipnotizado.
Lavé y ordené lo más rápido que pude. En si no habíamos ensuciado mucho. Pero no debía quedar evidencia que alguien más había estado en la casa.
La casa de Shouyou era bastante grande. Pero muy solitaria. Porque Shouyou pasaba al parecer parte del tiempo sólo ahí.
...
Fui apagando una a una las luces que no necesitaríamos más y me en caminé a su habitación.
Golpeé despacio y obtuve su permiso.
Hinata se encontraba sentado en el suelo organizando su ropa de club.
-¿Estás seguro que tus padres no vienen?
-me avisaron hoy.
Me senté en su cama a esperar que terminara.
-Sensei...
-¿mmm?
-¿Esta seguro que quiere dormir aquí?
-¿Eh?
-Es que mi cama es muy pequeña.
-No te preocupes.
Mejor para mí. Podía hacer que durmiese encima de mí. Yo no me opondría a eso.
-¿Mañana debo ir a clases?
-Sí. Te llevaré hasta la escuela. ¿Recuerdas?
-Ahh... ¿Y luego?
-Luego irás a mi clase.
-¿Y qué más?
-Pues... Te traeré hasta aquí.
-¿Se quedará a dormir?
-¿Eh? Pero ¿Y tus padres?
Alzó sus hombros y contesto como si nada.
-Hay semanas en que solo vienen los sábados y domingos...
-¿En serio? Y ¿cómo haces?
-Me dejan dinero suficiente...
-Pero... ¿en serio no te sientes solo?
Hinata tomo su uniforme formal del club y lo guardo con cuidado en su bolso. Iba a volver a preguntar cuándo hablo.
-¿Puede venir a dormir?
Me quedé un rato en silencio viendo cómo una vez más escapaba de aquellas preguntas relacionadas a su familia.
-Sí, las veces que quieras. Aunque el jueves puedes venir a mi casa.
-¿Estará él?
-No, para esa hora Yu ya ha tomado el bus hacia el aeropuerto.
-Bueno entonces sí.
-¿Puedes venir a la cama? - dije con suplica, al ver que no terminaba más.
-Si sensei.
Hinata termino de acomodar sus bolsos cerca de la puerta.
No había traído un pijama. Así que me saqué el traje y dormiría sólo en ropa interior.
Shouyou se sentó en la cama contra la pared, esperando que yo me acostara primero. Era tan pequeño, que me dieron ganas de hacerle miles de cosas en aquel rincón.
Aun no sabía cómo es que iba a aguantar toda la noche sin poder cogerlo.
-Bueno... ¿cómo hacemos? - dije al notar que en serio había poco espacio.
Hinata iba a apagar la luz del velador pero con un gesto le dije que no lo hiciera, se habia inclinado sobre mí. El olor a shampoo, jabón, y el suyo natural eran una droga muy potente.
Quede embriagado unos momentos. Y mi respuesta fue contestada. Shouyou se sentó despacio sobre mi vientre.
-¿Puedo dormir acá arriba? - pregunto mientras posaba sus pequeñas manos en mi pecho.
Lo tome de ambas manos haciéndole perder el equilibrio. Su cuerpo recayó contra el mío.
-Puedes dormir donde quieras. Sólo basta que sea conmigo. -
Shouyou se acomodó más cerca de mí, y sentí el roce de su pene contra la parte baja de mi vientre.
Eleve un poco mi cadera para que sintiera lo duro que me ponía.
Se sonrojo y abrió un poco su boca provocativamente.
-Shouyou no tengo ninguna intención de dormir.
-¿no?
-No...¿Tú quieres dormir o jugar un rato?
Me beso a modo de respuesta. Y a mí me volvían loco esos labios.
Lo tome de sus caderas presionando su cola con mi bulto. E hice un vaivén para sentirlo. Y mientras nos perdíamos en la boca del otro lo movía con fuerza sobre mi pene.
-No sabes... Realmente no sabes cuánto deseo cogerte. - solté en un estado de éxtasis extremo.
Me sonrió de una manera a mi parecer tan provocativa que no me di cuenta, cuando mis manos involuntariamente bajaron su pantalón.
Acaricie con fervor cada muslo, subiendo hasta esos glúteos redondos y suaves.
Quería ponerlo en cuatro, hacerle de todo en esa posición. Pero me iba a ser difícil sólo meter mi lengua o mis dedos y nada más.
Mientras me abrazaba y se escondía en mí, abrí sus piernas un poco más y metí sin compasión tres dedos. El niño arqueo la espalda y lanzó un gemido.
-Shh... Es de noche corazón... - hurgue más adentro buscando la calidez del interior - hay que ser más silencioso.
Pasó sus brazos por detrás de mí.
-¿Te duele?
Negó en silencio.
Y mientras me dejaba a merced su cuello, Seguí metiendo y sacando las veces que podía mis dedos de adentro.
Había apaciguado sus gritos con leves quejidos que ahogaba en mi cuello, los cuales a veces se volvían pequeñas mordeduras. Y a mí eso me fascinaba.
Dejé de jugar adentro para darle un poco de atención a mi pene que parecía explotar esa noche.
Y mientras acariciaba esos hermosos glúteos me masturbe un momento.
De solo ver el contorno de su cola un tanto respingada encima de mí, casi hace que me corra.
-Hinata... Quiero verte en cuatro... - dije respirando con algo de dificultad.
Quería masturbarme mirando ese espectáculo soñado.
-No apagues la luz... quiero verte bien.
Le di el espacio que necesitaba para poner así.
Apoyo su cabeza y manos sobre la almohada, y levantó ese sagrado culo para mí.
Acaricie cada glúteo, tomando grandes porciones con mi mano y apretándolo hasta que se pusiera rojo.
Me quedé un momento admirando aquello mientras me masturbaba lo más rápido que podía.
Sin poder evitarlo me acerqué un poco a él y apoye mi cabeza entre los glúteos abriéndolos con el pene hasta llegar a la diminuta entrada.
Hinata se sobresaltó al sentirlo.
-Shhhh mi amor... Tranquilo, no pasa nada.
Se veía genial mi pene entrando de ese modo. Quería enterrarlo ahí... Darle duro con fuerza, tan rápido que podría hacerle desmayar...Pero le había dado mi palabra que ese día no pasaría.
Pasee mi pene por ahí, de arriba a abajo buscando acabar en seguida y no penetrarle sin permiso alguno.
Me tiré sobre él, dejando mi miembro entre sus muslos.
Shouyou se encontraba con una respiración muy agitada.
-¿Te gusta?
-Si Sensei...
-¿Vamos a coger el jueves?- pregunté haciendo el movimiento de embestirlo.
-Ahh... Si Sensei...
-Te quiero coger en mi casa - susurré besando su cuello- bien fuerte para que no me olvides.
Me moví otra vez a modo de embestida queriendo satisfacerme pero no lo iba a lograr.
-Shouyou...por favor.
-¿Qué?
-Quiero que me la chupes...
Lo dejé levantarse para que se posicionara
-No sé bien cómo hacerlo...
Ohh Dios amaba que no supiera hacer ciertas cosas... Amaba pervertirlo así, tirar a la basura esa inocencia y quedarme solo con su cuerpo y edad.
-Hazlo como si comieras una paleta... Chúpalo hasta cansarte. - ordene
Lo tomo con ambas manos y se lo llevó a la boca.
Cuando sentí como sus labios me apretaban creí morir, con torpeza lamió de a poco todo el largo hasta llegar a los genitales.
Y sin decirlo también los lamió.
Ohh era realmente caliente.
Volvió a meterlo de lleno en su boca.
-Recuerda... Cuando te cogí la boca... Haz lo mismo - ordene.
Y así lo hizo lo metió y saco de su boca incansables veces a una velocidad extraordinaria.
No pude evitar yo también gemir ante tal favor.
Lo tome de su pelo y lo obligue a dejar mi pene adentro unos segundos hasta que pude acabar.
El semen que salía lo hizo caliente y dentro de su boca.
Shouyou me enloquecía tragándoselo todo.
Limpie su rostro y lo acosté de nuevo arriba mío.
-Lo haces muy bien - le susurre- pero quiero acabar en otro lado.
-¿Otro lado?
-Si mi amor... Quiero acabarte adentro de tu cola.
-¿No me lo voy a poder tomar más?
La jodida pregunta me hizo vibrar.
-Puedes chuparlo antes de coger... Y te tomas todo lo que quieras - susurré. - ahora abre tus piernas así terminamos- dije.
Shouyou se sentó con las piernas bien abierta y metí nuevamente mis dedos.
Estuve un rato largo así, mientras él se movía en un vaivén, rozando su pene con mi abdomen, masturbándose de ese modo.
Lo venía haciendo rápido hasta que para y los metí con fuerza. Shouyou arqueo su espalda y exhalo fuerte. Sentí como su semen caía en mi cuerpo.
Respiro agitado y se acostó sobre mí.
-Sensei... Me gustó mucho.
-A mí más - conteste.
-Lo siento... Lo manche...
-Me gusta - replique- y quiero dormir así...
Ahora si se inclinó nuevamente y apago la luz.
-¿Puede abrazarme para dormir? - pregunto en medio de la oscuridad.
Lo tome con fuerza, lo acomode bien y lo abrace.
Se acurrucó como un niño pequeño, más de lo que era. Y se durmió.
Mi primera noche junto a él era un éxito sin precedentes.
No lo cambiaría por nada.
…
Oikawa Tooru.
-¿somos amigos no?
-si…
-¿no quieres hablar de eso?
-no lo sé…
-puedes confiármelo. ¿Qué es lo que pasa eh?
-no pasa nada.
-¿Cómo qué no? ¡Vamos Sho-kun confía en mí!
-¿Qué quieres saber?
-¿Por qué estás tan solo?
-Ellos trabajan- artículo cortante
-¿y? ¿Es motivo para que nunca estén contigo?
-vienen los sábados…o domingos o
-¿o no vienen no?
Negó con un dejo de tristeza.
-¿los extrañas?
-No- contesto con firmeza.
-¿eh?
Se dio la vuelta y no me miro cuando hablo.
-Una vez escuche decir a mamá que no quiere estar acá. Que odia venir. Entonces papá le propuso trabajar en las afueras.
-¿Cuándo fue eso?
-hace mucho- contesto – durante un tiempo tuve una señora que venía a cuidar de mí, pero ya aprendí hacer las cosas por mi cuenta. Entonces vienen tal vez una vez a la semana y me dejan dinero suficiente.
-¿pero y como haces con los impuestos y demás?-
-papá los paga a principios de mes…
-Lo siento Sho… ¿en serio no los extrañas?
-No- volvió a repetir- ¿Por qué debo extrañar a dos personas que no me quieren?
-No digas eso Sho-kun…
Sollozo un poco y tuve la necesidad de abrazarlo. De que se quede siempre conmigo.
-Entonces… ¿si no los extrañas porque estas triste?
-Porque…me siento solo.
…
Esa fue la primer y única vez que me conto eso. Y cada vez que sale el tema, lo corta desde la raíz y busca ora cosa de que hablar.
Por un lado se siente bien de que me lo haya confiado, pero por otro, me gustaría que fuese más sincero tanto conmigo como con él. A veces si las cosas estaban mal habia que decirla, desahogarse. Pero Sho se guardaba todo para él.
Y por eso empecé a protegerlo a mi manera. A quererlo en base a esas demandas que él solicitaba.
Si estaba conmigo, jamás se sentiría solo.
…
Habia descubierto un día en una charla casual, que sus padres no le dejaban comer dulces. No recordaba la razón de ello. Y él les hacía caso.
-¡Hoy es Halloween Shouyou!- exclamo el líbero del equipo- no hay excusas ¿eh? ¡Mira te traje un chocolate!
-¡Ohh! Arigato Noya-senpai – y logre apreciar a poca distancia un brillo inusual en su rostro.
Me acerque a él, y le pregunte.
-Hinata-kun ¿no eres de comer dulces?
-Mis papás no me dejan.
-¿y qué es lo que más te gusta?
-Chocolate con maní, como el que me trajo Noya-senpai…- dijo engullendo aquel dulce.
No sé porque una vez, antes de empezar aquella extraña y pasional relación que empezamos a tener, pare en la tienda de mi entrenador. Recordé sus palabras, las cuales las evoque con un dejo de tristeza de su parte. Y procedí a comprarle un chocolate cualquiera.
Yo, no me permito olvidar aquella sonrisa sincera y agradecida que tuve de su parte. Tampoco olvidare como enfatizo aquel "te quiero" el cual yo no interpretaba.
Pero si me calo por completo.
Pensándolo bien, mucho antes de verlo como el amante y novio que resulto ser, mucho antes de eso, creo que yo ya me habia empezado a enamorar de él.
Así que solía decirle a mi madre que necesitaba dinero a diario para actividades del club, y era una gran mentira. Quería que nunca me faltase esa pequeña fortuna para poder darle a diario un dulce distinto.
Aunque como él habia dicho, su preferido era aquel chocolate común que venía con trozos de maní.
Por lo que le compraba seguido eso, pero solía intercambiarlo para que no se canse.
Por lo que todos los días en el casillero del club, le dejaba aquel modesto regalo de mi parte.
Y lo hacía simplemente por ver esa hermosa y gran sonrisa. Y esas miradas brillantes que me regalaba.
Cuando me pongo a pensar detenidamente, hacía mucho que me habia perdido, e iba detrás de Sho a donde el fuera. Dejándome arrastrar en esa pasión que él generaba y con la que yo actuaba.
…
Desde ese sábado a la noche no lo había vuelto a ver.
El domingo el debió estar en su casa con su familia así que no logramos encontrarnos de nuevo.
Me escribió algunos mensajes y eso no me hacía bien. Me hacía dependiente de él.
Y aunque yo me ponía un tanto molesto sin querer dejar cortada esa comunicación, él aun así respondía todos y cada uno de mis mensajes.
En algunos sólo enfatizaba cuanto le quería y me respondía que él también.
Y el lunes lleno de exámenes y papelerío para la universidad, no pude verlo. Por lo que tuve que esperar al día martes para verlo.
Eran cerca de las 16 cuando nos quedamos solos en la sala del club.
Me había sentado en el piso y lo había hecho sentar arriba mío de espaldas a mí.
Sho engullía con ganas un chocolate que le había comprado horas antes. Su regalo diario de mi parte.
-Shouyou... ¿Cómo hacemos?
-¿Eh?
Bese su nuca con fervor. Lamiendo cada parte.
-Tengo ganas de hacerte muchas cosas. En especial hacerte acabar...
-¿Por qué?
-Porque amo tu rostro cuando te hago correr.
Se tiró más sobre mí y lo abrace completamente.
-Senpai...gracias por el chocolate... Lo extrañe mucho.
-¿A mí o al dulce?
-A usted Senpai...
Su dulce voz me dejo prendado en un éxtasis emocional.
Shouyou terminó su dulce y acaricio mis manos.
-Te quiero mucho Sho.
-Yo también.
-¿Qué hiciste anoche? ¿Estuviste sólo?
-Sensei se quedó a dormir.
Una pequeña alarma de celos se activó en mí. Celos y lujuria.
-¿Si? ... Y que hicieron... ¿Te follo? Porque si lo hizo sabes que quiero yo también.
-No lo hicimos.
-¿Y qué te hizo?
Giro su cabeza y me contó al oído las cosas que su profesor le había hecho.
Escuchar esas barbaridades de tan inocente boca me ponía muy muy activo.
-¿Y la pasaste bien? -
-Si...
-Bueno imagino que a pesar de todo eso, sigo siendo tu novio ¿no?
Asintió divertido.
-Yo siempre quiero que sea mi novio Senpai. Sólo mío.
-Ahh Shouyou...siempre seré tuyo.
Lo abrace más y hundí mi rostro en su pequeña espalda.
-¿Sabes dónde me gustaría cogerte mi amor?
-¿Dónde senpai?
-Acá... Acá en la sala del club donde te conocí. ¿Lo recuerdas? Yo estuve enfermo el día que te presentaron. Cuando volví me encontré contigo aquí una mañana.
-Si senpai fue hace cinco meses.
-Buen chico. ¿Y qué harás hoy?
-Iré a la clase de Sensei... Y hoy también dormirá conmigo.
-mmm ¿Tus papás tampoco irán hoy?
Negó en silencio.
-¿Tienes el celular de Sensei?
-Si ¿Por?
-Quiero hablar unas cosas con él. Pásamelo por un WhatsApp ¿sí? Ahora debo irme.
-¿se va?
-sí, debo ir a ver una notas pendientes.
Ayude a levantarlo y bese su frente.
-Senpai
-¿Si?
-Gracias por el dulce... ¿Cuando
-¿Vernos? -dije interrumpiéndolo- ¿Quieres ir mañana a dormir a casa? Imagino que también estarás solo.
-Sí, sí, ¡quiero ir!
-Bueno yo hablaré con Sensei está tarde. Y mañana nos vamos juntos.
Recibí un sonoro beso en la mejilla con ese sabor dulce producto de su aliento natural y de aquel chocolate.
-Ve a tu clase - quise decirlo como una orden pero salió de forma dulce. Y gracias a eso recibí otro tierno beso de despedida.
-Senpai... Lo quiero mucho mucho.
Me sonrió antes de salir. Y yo me quedé allí tratando de pisar la tierra.
Yo también lo quería. Lo amaba.
...
Shouyou me paso el número de Kageyama.
Faltaban pocos minutos para las 16.
-Hable- dijo con esa voz ruda que tenía. Me preguntaba sino asustaba a mi Sho hablándole así.
-¡Sensei! Soy Oikawa Tooru… ¡Oikawa Senpai!- exclame divertido.
-¿Qué deseas? ¿Le paso algo a Hinata?
-No. Mi niño está bien y acaba de salir para su clase.
-¿entonces qué quieres?
-Quiero hablar con usted. Lo más ante posible.
-No tengo tiempo.
-Es sobre Shouyou, imagino que si tanto le interesa encontrara el tiempo. Es importante.
-está bien.
-¿Podría ser esta tarde antes de que lleve a Sho a casa?
-Está bien. En el estacionamiento.
-No. No quiero que Sho sepa que hablare con usted. Es decir, no quiero que se entere de que tema hablaremos. Dígale que lo espere afuera. Yo iré al aula.
-¿Eh? ¿Por qué debe ser en secreto?
-A Shouyou no le gustara saber qué es lo que contare. Pero creo que es necesario que lo sepa. Por favor. No haga más pregunta y arreglemos el horario.
Bufo en voz alta y contesto.
-Te espero 18:15. No tardes.
Y la comunicación se cortó.
….
Gomen por la demora!
Que tengan excelente domingo.
