CAPITULO 10 La familia antes que el amor.
"los personajes de Candy Candy no me pertenecen son propiedad de Kyoko Mizuky e Igarashi, ahora que si fueran míos, Terry, Albert, Anthony, Stear, Archie, serian solo para mi y no los comparto, (jojojojo así o mas aborazada) escribo esto sin fines de lucro, es solo entretenimiento y desvaríos de una mente desquiciada.
Eran cerca de las diez de la mañana cuando Terry despertó se había quedado dormido en el salón con Albert, ya que la tía abuela había ocupado la habitación de huéspedes, Terry no podía creer las palabras que habían salido de su boca la noche anterior, hacer a Candy White su esposa, pero que diantres se le había metido en la cabeza, el siempre había pensado que el matrimonio nunca seria para una persona como el, le gustaba ser libre, hacer y deshacer de su vida a su antojo, ciertamente le gustaba gozar de la intimidad con las mujeres siguiendo su naturaleza viril, todo esto era nuevo, lo asustaba, tenia tantas preguntas para su inesperada propuesta de matrimonio a Candy White, pero sobre todo se preguntaba por que ella?, que lo había impulsado? temía a la repuesta de estas preguntas.
Candy durmió profundamente hasta ya muy entrada la mañana, despertó encontrándose en un lugar extraño que no conocía, y sola, todo su cuerpo le dolía, poco a poco fueron llegando a su memoria los sucesos de la noche anterior, no pudo evitar quedarse tirada en cama y llorar desconsoladamente al recordar como había sido traicionada por Anthony, pero algo en el fondo de su corazón le gritaba que tenia que haber una explicación, estaba segura que Anthony la amaba, debía creer en el.
La tía abuela había entrado a la habitación donde candy yacía en la cama fingiendo dormir, pero las lágrimas que humedecían sus pestañas la delataron, por lo que la tía abuela se sentó a un lado de la cama y le dijo.
-no es propio de una señorita de sociedad dormir hasta estas horas, Candy levántate, tienes que vestirte,
Candy se levanto pese a su voluntad, lavo su rostro y se vistió con un grueso vestido azul que le cubría desde el cuello, los brazos y casi los pies, y aun así se sentía desnuda, no uso corsé, sus músculos no lo soportaban, cosa que le tía abuela le desagrado pero era mejor no lastimar mas el cuerpo de candy.
Albert llevo un exquisito desayuno preparado por el y con la ayuda de Terry, permaneció con ella en la habitación, por lo que la tía abuela se quedo en el comedor tomado el desayuno con Terry, deseaba saber si Terry no había cambiado de parecer con respecto a su propuesta de matrimonio, por lo que se lo pregunto sin rodeos.
-joven Grandchester aun desea desposar a Candy?
Esto tomo por sorpresa a Terry no porque hubiera cambiado de parecer, sino que no esperaba que la anciana fuera tan directa, casi se ahoga con el muffin que comía, por lo que tomo un sorbo de te, se aclaro la garganta y respondió.
-soy hombre de palabra señora Elroy, desposare a su sobrina si ella lo acepta.
Estaba dicho, podía haberse librado del compromiso diciendo mil cosas pero no lo hizo, algo se lo había impedido, no podía soportar saber que Candy tendría que casarse con Neal Leagan o con algún otro, ya había dado su palabra ahora no podía retractarse y no lo haría.
-señora Elroy me casare con Candy, pero no se lo diga quiero ser yo quien se lo pida
-esta bien joven Grandchester será como usted quiere.
Candy y Albert seguían en la habitación, pero extrañamente no conversaban candy estaba inmersa en sus pensamientos, por lo que contestaba vagamente las preguntas de Albert que al final se rindió y tomo su desayuno en silencio.
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Esa noche Anthony no logro conciliar el sueño hasta muy avanzada la noche, solo para tener una pesadilla en la que se encontraba en la cama con Candy la besaba, la acariciaba pero de pronto no era ella era Eliza y entraba Luisa a su cama por el otro lado y lo besaban y acariciaban.
Anthony despertó bañado en sudor, era poco mas las diez de la mañana cuando despertó, salió de cama, se ducho, vistió y salió de su casa sin desayunar, no podía hacerlo tenia un nudo en el estomago cualquier cosa que comiera la vomitaría en el acto.
Llego temprano al parque, dio una vuelta por el lago tratando de calmarse pero no lo lograba, el tiempo pasaba y Candy no llegaba, estaba desesperado, no sabia que hacer, tenia que verla y hablar con ella antes que Eliza lo hiciera, después de dos horas de esperarla debía ir a trabajar a la oficina de su padre, ya no podía faltar mas, ya había faltado o llegado tarde toda la semana si no se presentaba su padre seguro lo retaría y no deseaba eso, así que se puso en camino al trabajo, de regreso visitaría a Candy en su habitación.
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Después de que terminaran de desayunaran Candy y Albert salieron al salón donde se encontraba Terry mirando por una ventana, Albert le informo que debían regresar a casa para que Candy se recuperara.
-Terry agradezco tus atenciones pero es mejor que regresemos a casa, te hemos incomodado demasiado.
-no tienes nada que agradecer Albert, sabes que no me importa tenerlos aquí, pero es cierto deben regresar a casa.
-esperamos que nos visite pronto, Candy agradece las atenciones de joven Grandchester.
-yo…. Yo…. le agradezco lo que ha hecho por mí, no tengo como pagárselo.
-no te preocupes por eso Candy, cualquiera te habría ayudado.
Terry se despidió de Albert, la señora Elroy y de Candy que cuando se acerco a besar su mano le susurro al oído.
-nos vemos pronto mona pecas.
Apretó su mano delicadamente, tratando de darle animo y que recobrara un poco del rubor rosado que siempre cubría sus mejillas, su tono de piel se había marchitado como su corazón en una sola noche, pero solo obtuvo como respuesta una ligera sonrisa y un asentimiento de cabeza.
Con eso salieron del apartamento de Terry en dirección a la casa White donde Luisa Smith esperaba, debía efectuar la segunda fase del plan si quería recibir la cantidad acordada.
Camino a casa, la tía abuela comenzó a apesadumbrar a Candy y Albert por lo complicada que se había tornado la situación.
-de no ser por el señor Grandchester que…
-si de no ser por Terry, no podría vivir solo de pensar que….
Albert interrumpió a la tía abuela en media oración por lo cual lo reprendió.
-no es propio de un joven de buena familia, interrumpir a los demás mientras hablan Albert.
-lo siento tía abuela pero….
-necesito decirle algo a candy, Albert.
Candy volteo al escuchar que la tía abuela tenia algo que decirle, nada le importaba, ya nada tenia sentido, solo quería encerrarse en su habitación y no volver a salir nunca. Por lo que levanto la mirada por un instante vio los ojos fríos de la tía abuela y volvió a mirar al piso.
-bien debemos agradecer al señor Grandchester no solo por que salvo a candy, sino por que además esta dispuesto a salvar el honor de la familia y de candy, va a desposar a can….
-que va a ser que? Terry debió volverse loco, no se lo permitiré…..
Con eso Albert ordeno al cochero que se detuviera, bajo furioso del coche, no lo podía creer y no lo permitiría, conocía que Terry nunca se le relacionaba con una mujer, no a menos que deseara terminar con ella en una habitación desnudos, y eso no lo se lo permitiría nunca, aunque fuera su mejor amigo, jamás se lo permitiría.
La tía abuela y Candy llamaron a Albert, pero este siguió furioso su camino al apartamento de Terry, por lo cual regresaron al carruaje y continuaron su camino y su conversación.
-bueno Candy debes sentirte honrada que alguien como el señor Grandchester desee desposarte después de lo sucedido, debes aceptar su propuesta, nadie deseara desposarte, y recuerda que tu eres la única esperanza de salvar a la familia de la ruina.
-no lo haré tía abuela, no pienso casarme nunca, y no me casare con alguien que no ame, no importa caer en la deshonra nada puede ser peor de lo que estoy viviendo ahora.
La tía abuela levanto la mano en un intento de abofetearla por lo que había dicho, pero detuvo su mano en el aire cuando Candy termino de hablar.
-debes pensar en la familia Candy, se que es terrible lo que te sucedió pero recuerda que Annie depende de pertenecer a una familia de buena posición para casarse con el joven Cornwell, que me dices de Stear, Candy, deberá dejar la universidad y olvidarse de ser un inventor, y no podrá desposar a ninguna chica de buena familia, y Albert deberá dejar de viajar por el mundo y tendrá que conseguir un empleo, candy debes pensar también en tu familia, no seas egoísta no solo pienses en ti.
De pronto el carruaje se detuvo por lo que Candy, la tía abuela bajaron del carruaje entraron en la casa; Candy se dirigía a su habitación cuando el mayordomo le informo que tenia una visita esperándola en el salón, pretendía disculparse y atenderla en otro momento pero la mirada de la tía abuela le decía que no podía excusarse, por lo que se dirigió al salón donde encontró a Luisa sentada en un sofá bebiendo una taza de te, en compañía de Annie, que procuraba convencerla que era mejor volver en otro momento.
Annie corrió a los brazos de Candy en cuanto la vio entrar en el salón, comenzó a sollozar, por lo que Candy se abrazo fuertemente a ella, la calidez de Annie casi hace que Candy se derrumbara y saliera todo el dolor que tenia en su interior, por lo cual se separo de ella y le dijo que la esperara en su habitación, debía atender a su invitada para poder ser libre de desplomarse después.
Annie salió del salón bañada en lagrimas, Candy saludo a Luisa y tomo una taza de te y tomo asiento en un sillón cercano, que deseaba Luisa lo ignoraba, pero no tenia tiempo, ya no tenia nada así que fue directa y se olvido de la cortesía.
-a que debo tu visita Luisa?
-yo ….. Yo…. Debo pedirte un favor muy grande Candy.
-si esta en mi mano ayudarte Luisa lo haré, pero dime que deseas.
Luisa comenzó a llorar y se arrodillo ante ella.
-te suplico candy que no busques a Anthony, que no me lo quites…
-¿Qué? Luisa no te entiendo, que quieres decir?
Candy estaba desconcertada no entendía que tenia que ver Luisa y Anthony, sabia que se conocían desde hace unos años pero nunca fueron cercanos.
-yo amo a Anthony, y hace tiempo que me entregue a el, y yo… yo….. No se como decir esto candy, yo…. Voy a ser madre, el no desea casarse conmigo por que dice que tu lo amas y te ha dado su palabra, candy debes dejarlo, cásate con otro, no dejes a mi hijo sin padre.
Luisa se hecho en el regazo de Candy y sollozaba y gemía y solo le repetía a Candy
-cásate con otro, cásate con otro, por mi hijo, cásate con otro.
Cada una de estas palabras se clavaron como dardos venenos en el herido corazón de candy, no sabia que pensar, todas sus esperanzas se esfumaron y los restos de su corazón junto con ellas, candy se levanto rápidamente, haciendo que Luisa cayera al piso, se dirigió a toda prisa a la puerta, se volvió antes de salir corriendo a su habitación, para decirle.
-yo no buscare mas a Anthony, por la familia que tu hijo merece, yo me haré a un lado y me olvidare que una vez ame Anthony.
Luisa seguía en el piso fingiendo llorar, ocultando una sonrisa maliciosa con su cabello, por lo fácil que le había resultado terminar su trabajo, se levanto del piso cuando escucho que la puerta del salón se cerro, se acomodo el cabello, y el vestido, solo le quedaba esperar hasta mañana a que la señora Elroy cumpliera su parte, por lo que salió de la casa White.
Candy corrió hasta su habitación llegando a su habitación cerro la puerta y se derrumbo en el piso y comenzó a llorar desconsoladamente, se sentía una intrusa en la vida de Luisa y su hijo, se sentía utilizada por el hombre que mas amaba y por el hombre que mas odiaba, cada uno de ellos a su manera la habían hecho añicos, Candy dejo salir todo el dolor que su alma sentía que le quemaba desde adentro, cada una de sus lagrimas fueron amargas como el dolor y desconsuelo que tenia, se sentía sucia, vacía, como si su vida, su cuerpo, su corazón, y su alma se hubieran fracturado todos en el mismo lugar y no tenían reparación.
Candy, después de llorar hasta que sintió que se quedo seca, se levanto y se arrojo en la cama, quería dormir y no despertar jamás, que el mundo se acabara ese día, como su mundo se acabo la noche anterior, ya nada tenia sentido.
La tía abuela estaba en su despacho preparando la cantidad que tendría que llevar para pagar por un trabajo que se había cumplido con su cometido, sacar a Anthony Brower de en medio de sus planes, todo esta bajo su control, nada podía fallar, solo faltaba confirmar que candy se desposaría con Terry Grandchester y Neal ya no era un problema. En eso ultimo se equivocaba, Neal planeaba algo y no esperarían demasiado tiempo para saberse de el.
Albert estaba furioso con Terry que rayos tenia en la cabeza, estaba loco, no permitiría que Candy se casara con el, lo conocía demasiado, sabia que era un tipo huraño, rebelde, que no tendía expresar sus sentimientos, que era un arrogante, era un buen amigo pero no era lo que su hermana merecía, y solo sobre su cadáver se casaría con ella, subió corriendo las escaleras, golpeaba la puerta, la pateaba, planeaba derribarla si era necesario.
-¡Terry! ¡Terry! ¡Ábreme la puerta!
Terry estaba en el baño por lo que salió corriendo del baño al escuchar sus gritos, creía que algo le había sucedido a Candy, por lo que puso rápidamente el pantalón y salió a abrir.
-¡albe….
No tuvo tiempo de terminar cuando el puño de Albert se incrusto en su rostro arrojando al suelo, Albert se le arrojo encima de el, comenzó a golpearlo Terry no entendía, solo trataba de esquivar los golpes de Albert.
-no te permitiré que te cases
-con candy, Albert, jajajaja pues déjame decirte que tu tía ya lo acepto.
-maldito infeliz, te matare antes.
De una patada se quito a Albert de encima, se puso de pie, Albert se lanzo contra el y seguía lanzándole golpes tanto al rostro como al cuerpo, lo que los llevo a caer sobre una mesa de madera en el centro del salón la cual se desplomo bajo el peso de ambos, ambos rodaron sobre la alfombra de la sala golpeándose mutuamente, destruyendo todo a su paso.
Terry devolvió golpe por golpeo a Albert y correspondía sus insultos riéndose de el cínicamente, cosa que solo provoco que Albert se enfureciera mas y arremetiera mas violentamente contra el, sabia defenderse, tenia experiencia en peleas callejeras, pero Albert era mas hábil y con mas experiencia que el, por lo que si no quería acabar gravemente herido debía tranquilizar a Albert y por primera vez debía hacer frente a sus sentimientos y entender que era lo que sentía por Candy, por que le era tan importante, debía ser honesto consigo mismo y con Albert y así tal vez podría conseguir algo de ayuda.
Terry se encontraba de bajo de Albert, dejo de golpearlo, solo permanecía inmóvil recibiendo los golpes e insultos que Albert le propinaba.
-defiéndete cobarde, vamos defiéndete, infeliz
Terry no respondía solo lo miraba fijamente, sin moverse, sin decir una sola palabra.
-si te place seguirme golpeando hazlo, pero …
-que Terry? no me vas a decir que te enamoraste de mi hermana por una vez que la viste.
-no era la primera vez que la vi, ya la conocía.
-que? mientes.
-yo fui quien la ayudo el día del desfile, fui yo quien curo sus heridas,
-tu eres el mocoso malcriado.
-vaya, parece que la señorita pecas te hablo sobre mi.
-jajajaja jajajaja la señorita pecas y el mocoso malcriado jajajaja no me lo puedo creer.
Albert se doblaba de la risa, esos apodos les caían como anillo al dedo, su furia se esfumo para solo quedar en ruidosa y ensordecedora risa, Terry enarco una ceja, le resultaba extraño como una persona podía pasar de la ira a la risa de un instante a otro, pero eso era característico de Albert por lo que después se unió a sus risas, era inevitable.
Juntos se sentaron en el piso junto a la ventana, estaban llenos de golpes, el labio de Terry estaba inflamado, Albert tenia un ojo morado, y demás heridas en el cuerpo, pero Terry tenia que explicarse así mismo y Albert el motivo que lo llevo a pedirle matrimonio a la pecosa.
-Albert se el motivo por el cual querías matarme, me conoces bien sin duda, pero puedo asegurarte que yo mismo no se que es lo que me llevo a decidirme a desposar a Candy.
-como que no lo entiendes Terry, algo debe haberte impulsado, debes tener al menos una pista de lo que te llevo a ofrecerte a desposar a Candy, Terry piensa.
-tu me conoces Albert, sabes que siempre he pensado que el matrimonio no es para mi, nunca me involucro, lo sabes, pero de alguna manera Candy es tan vivaz, alegre, y siempre tiene una respuesta a mis ocurrencias,
-así que te pone en tu lugar Terry, por que te resulta divertido embromar a Candy crees que debes casarte con ella, que te será divertido el matrimonio,
-si es divertido hacerla enfadar y ver como respinga su nariz haciendo que se le notan mas las pecas, pero es que eso no bastara para un matrimonio Albert, pero has pensado que Candy tal vez deba casarse con Neal o con algún otro para salvar su honra y la de tu familia, lo has pensado si quiera Albert, pues yo si y créeme no puedo soportar si quiera la idea de lo será la vida de Candy a lado de un tipo con Neal, yo debía protegerla, no permitiría que Candy volviera a pasar algo así, jamás.
Era verdad lo que decía Terry, poco a poco las palabras de Terry penetraron en las oídos de Albert, y el prefería morir antes que candy se casara con Neal Leagan, Albert coloco sus manos en la cabeza, como había sido tan bruto para no pensar que algo así podría estar por pasar, pero al observar la expresión de Terry mientras decía cada palabra mientras hablaba de Candy su ojos se iluminaban con un brillo extraño, adquirían una calidez que nunca antes había visto Albert en el, solo había una respuesta a ese brillo era que se había enamorado de Candy
-tienes razón, y antes matare al desgraciado de Neal antes que se acerque a ella de nuevo. Creo que no tengo otra alternativa que confiar en que otra persona cuide de ella, y tu Terry te has enamorado de ella, la amas Terry, tu…..
-que yo que? Jajajajajaja vamos Albert te burlas de mi al creer que me he enamorado de Candy, te has vuelto loco, no es posible, apenas la conozco, no puede ser estas equivocado, tienes que estarlo…..
Terry estaba desconcertado asustado, el no creía en el amor, el amor no era para el, no podía ser cierto.
-jajajajajaja no me lo puedo creer que Terry Grandchester tenga miedo al amor, jajajajajaja
Albert y Terry seguían hablando de los sentimientos de Terry por Candy mientras desde hace alguno momentos sucedía algo demasiado extraño en la casa White, que haría que candy reafirmara la decisión que había tomado esa tarde, debía poner a su familia antes que sus sentimientos y antes que su felicidad.
Continuara…
proximo capitulo acorralada
