Aquí os dejo un nuevo capi espero que os guste hasta el próximo y perdonar por la tardanza es que he comenzado con los estudios y bueno pues me es un poco más complicado escribir pero aun así intentaré actualizar lo antes posible.
Las vacaciones en el antiguo cuartel de la orden del fénix, una acalorada discusión.
Hermione recibió los halagos de Remus, y la gratitud de este, le contó que no le había dolido nada, que gracias a ella estaba mejor que ninguna otra vez, que no había necesitado ir a la enfermería, y que eso era genial, le pidió que si no era mucha molestia que siguiera preparándola para él, que se lo compensaría con lo que quisiese.
James y Sirius por su parte al igual que Peter estaban muy enfadados con Remus, por no querer decirles como había conseguido pasar de convertirse en un lobo muy peligroso a un cachorrito, que además conservaba su personalidad humana.
Se habían pasado toda la noche corriendo de aquí para haya del bosque prohibido, ya que su lobezno amigo era la primera vez que recordaría lo que era correr de un lado para otro siendo un animal, en lugar de humano.
Estaban muy contentos por él eso no había ni que discutirlo, pero eso de no ser participes en algo relacionado con ayudar a uno de sus amigos los sacaba de quicio, además de que este guardara celosamente el secreto que lo llevo a estar así.
Albus Dumbledore por su parte recibió una carta del señor Ollivander diciéndole que hasta que no pasaran dos días o así no podría presentarse en Hogwarts.
Eso traía al director de Hogwarts, en un estado en el que muy poca gente lo conocía, muy pero que muy enfadado con su suerte.
A Albus Dumbledore no le había pasado desapercibida la extraña actitud de su alumno Remus Lupin, era inusual que no acabara en la enfermería después de una transformación sin embargo, ahí estaba, más contento de lo que podría recordar haberlo visto nunca, y además más sano que una rosa.
Definitivamente eso era muy extraño, y la actitud que tenía con la chica que le estaba robando el sueño, le hacía pensar que tenía algo que ver con eso también.
Por lo que había conseguido averiguar el chico estaba bastante mejor, llevaba unos cuantos días que no tenía fiebre y que había dejado de gritar y hablar en ese estado de coma en el que se encontraba.
No se lo había dicho a ella, aun, pues total faltaban solo cuatro días para que lo viera ella con sus propios ojos, pues había decidido que las vacaciones las pasarían en el cuartel de la orden, al igual que lo tenían que hacer James Potter, y Sirius Black, pues la familia Potter había salido de viaje y le habían pedido a él que los llevaran al cuartel general de la orden que ellos se reunirían allí con su hijo y con Sirius.
Por otra parte estaban los de la orden que habían puesto ciertas pegas pues no estaban muy seguros de que fuera bueno meter a esos dos bajo la protección de él, sin saber si eran o no del bando indicado.
Pasaron los dos días que Ollivander le había dicho que tenía que esperar, para poder asistir a Hogwarts, el director estaba muy pendiente de su llegada, Mcgonagall por su parte estaba deseando saber que demonios tenía a Dumbledore así pues al parecer ni ella era merecedora de su confianza en ese momento.
Siempre la estaba evadiendo con respuesta que no llegaban a nada, y cuando sacaba el tema al director de pura casualidad lo requerían para algo urgente, y estaba segura de que él sabía que ella sabía que él mismo provocaba esas cosas para evadirla, pero no podía demostrarlo pues no tenía pruebas, debido a que lo hacía de manera muy discreta.
Y sin estas no podía decirle que era un mentiroso.
Por otro lado estaban los alumnos de Hogwarts, todos muy contentos y deseosos de volver a sus casas por la festividad pero había tres personas que esa fecha no les hacía mucha gracia, al menos a una de ellas ese año en especial.
Snape era uno de los tres que deseaba que esa fiesta no hubiese llegado, por el motivo que ya conocía Hermione, le había prometido que le mandaría una nota diciéndole la hora, el día y el lugar exacto de esa reunión, pero se estaba arrepintiendo de habérselo prometido, por que no le daba muy buena espina nada de eso.
Otra de esas tres personas era Lily Evans la chica estaba un poco decaída últimamente y Hermione decidió hablar con ella, aunque siendo esta la tercera persona que no se encontraba muy bien con esta fecha no creía poder ser de mucha ayuda para la pelirroja.
Hermione, vio que ella salía de su última clase ese día, así que alcanzó a Lily a la salida y le dijo:
-¿Te apetece dar una vuelta conmigo?-
-Por que no.- dijo Lily sonriendo.
-Pues vamos, quiero pasear cerca del algo si no te importa siempre lo suelo hacer por esta temporada.-
Lily la miró un poco intrigada, ¿cómo lo iba a hacer siempre por esa temporada si era su primer año en Hogwarts?
-¿Oye que harás en las vacaciones?- preguntó Lily.
-Pues me imagino que acabaré quedándome aquí.- dijo un poco abatida.
-¿Cómo es eso?, ¿no deberías de quedarte con tu tío?-
-Ya sabes que él esta muy ocupado, así que no creo que podamos pasarla juntos.- dijo esta.
-Vaya ya veo, debe de ser un poco aburrido quedarse aquí en el colegio.-
-No te creas.- dijo esta recordando las vacaciones siempre con Harry y Ron.
-Bueno yo no encuentro divertido el quedarse en el colegio hasta en vacaciones, estarás muy sola, además de que no hay nada interesante.-
-¿Estas loca?, ¿qué no hay nada interesante?, ¿y la cantidad de libros que hay aquí?- dijo Hermione que parecía un poco ofendida, Lily la miró sorprendida, a ella también le gustaba leer pero no creía que tanto como hasta el punto de decir que el pasarse todas las vacaciones leyéndose los libros de la biblioteca fuera interesante.
-¿Y tú que harás?- preguntó Hermione.
-Bueno a mí me toca volver a casa.- dijo esta desanimada. Hermione la miró extrañada por lo que le había dicho Harry, su madre era muy querida por sus padres, no entendía el por que de ese desanimo de Lily.
-¿Qué pasa a que viene esa cara?- pregunto esta interesada.
Lily tardó un rato en contestar mientras pensaba, Hermione la dejó que pensara en paz y dejo que se tomara su tiempo para responderle.
-Bueno el caso es que yo tengo una hermana mayor, se llama Petunia, y bueno no se puede decir que el nuestro sea el mejor amor de hermanas.- dijo con una triste sonrisa reflejada en sus labios.
Hermione guardo silenció creyó oportuno dejarla hablar tranquila sin interrupciones.
-El caso, es que eso no siempre fue así, al principio nos llevábamos genial, éramos las mejores amigas en el mundo entero, pero al cumplir yo los once años, me llego la carta de Hogwarts, ella al igual que mis padres se puso muy contenta por mí.
"Vamos a tener una brujita en la familia", esas fueron las palabras de mi madre al leer la carta.
Yo sabía desde pequeña que algo raro había en mí y todos se metían conmigo, siempre era Petunia la que me defendía y la que decía que era especial que no lo olvidará y que no me avergonzara, siempre me daba ánimos pa seguir adelante, diciendo que ellos solo estaban celosos de mi.-
Lily paró para tomar aire y seguir con su relato.
-El caso, es que ese día cuando recibí la carta ella celebró con nosotros todo eso, pero claro, ahí empezó una nueva etapa en mi vida, una etapa distinta a la de ella, fuimos creciendo, y nos dimos cuenta de que nuestros mundos eran diferentes, no podía hablarle de nada de este mundo, ni demostrarle lo que sabía hacer, pues ella era una muggel, y una de las normas es no hacer magia en presencia de muggels.
Eso a ella no le gusto nada, de echo esa fue nuestra primera pelea, aunque ella al final comprendió y me perdonó, volvimos a ser de nuevo como antes.
Un día que habíamos quedado para dar una vuelta, una de sus amigas decidió venir con nosotras, decidimos ir de compras las tres, yo estaba muy contenta un día con mi hermana como antes, eso sería genial.
Pero me equivoqué, ese día me encontré con compañeras de aquí del colegio, y como ellas si que eran hijas de magos, pues digamos que no vestían muy normal.
La amiga de mi hermana criticó a una de ellas por su forma de vestir, y mi amiga no quiso quedarse callada, comenzaron una discusión verbal, en la que mi amiga la comenzó a insultar con típicos insultos de magos.
Claro que eso ocasiono las risas de la amiga de mi hermana llamándolas locas, pero no fueron las únicas risas, chicos y chicas que se encontraban en ese sitio se lo estaban pasando en grande.
Una de ellas harta de que se rieran de ellas sacó su varita y apuntó a la amiga de mi hermana, le lanzó un hechizo, que hizo que a la chica le saliera un pico de loro, eso ocasiono un gran alboroto en el lugar.
Yo vi como una de ellas apuntaba a mi hermana y sin verme capaz de hacer otra cosa, saqué mi varita yo también y apunté a esta chica detuve el hechizo que le había mandado a Petunia y le devolví el hechizo enfadada.
Cuando las chicas se fueron, yo me giré para ver a mi hermana le pregunte como se encontraba, pero no recibí respuesta ella tenía sus ojos fijos en un sitio en especifico.
Cuando me gire, me encontré con un chico que sería de la edad de Petunia, es decir tres años mayor que yo, tenía el pelo pelirrojo, un poco largo, y ojos azulados pero no del todo azules, era delgado y se podría decir que guapo, miraba a Petunia con miedo, y con asombro.
Cuando me di cuenta el chico estaba cerca de nosotras y escuche a mi hermana llamarlo por su nombre, Vernon, el chico la miró con despreció y le dijo que habían roto que él no podía salir con un monstruo semejante, que si lo hubiese sabido antes ni loco hubiera empezado nada con ella.
Ella intento explicarle que ella no era como yo, dijo cosas ofensivas sobre mí, pero no me importó después de todo era comprensible, acababa de conseguir que rompiera con su novio.-
Lily se detuvo de nuevo y después comenzó una vez más a hablar pero en esta ocasión Hermione sintió un cambio en la voz de ella.
-Las cosas desde ese momento fueron muy, muy difíciles, siempre que me veía me ofendía, me trataba de la patada y el que mis padres me felicitaran y estuvieran orgullosos de mí no servía nada más que para que ella se enfadará más conmigo.
Entre sus amigas se había corrido lo ocurrido, al parecer el ministerio no hizo bien su trabajo, o tal vez mi hermana les contó sobre mí, pero eso era un infierno, siempre se metían conmigo, y me pegaban cada vez que podían, poco a poco la forma en la que ella me miraba se fue tornando en odio, un odio inmenso que ahora llega a límites insospechados.
Tanto es así que creo que cuando nuestros padres ya no estén ella y yo nunca nos volveremos a ver.
Ya no nos hablamos, es como vivir con una extraña, no se nada de su vida, y siempre que mis padres preguntan algo de mis clases o de algo que tenga que ver con mi vida ella se marcha diciendo que si van a hablar de sandeces no tiene por que estar presente.
A mi me duele el ver que por culpa de esto nos estamos distanciando, hubo una temporada en que pensé en dejar Hogwarts, después de todo este colegio también me traía muchos problemas demasiados, pero llegue a la conclusión que ni aun dejando este colegio y apartándome de por vida de este mundo ella me perdonaría lo de Vernon, ahora creo que tiene novio pero no se ni si es verdad o no, de lo que estoy segura es de que no quiere que yo lo conozca, tiene miedo de que huya de ella si me conoce y duele el ver que tú hermana no te quiere y te odia por algo tan idiota.-
Hermione miró a Lily mientras que esta se quitaba una lágrima que le caía por la mejilla.
-Perdona yo no quería que te pusieras así.-
-No te preocupes, es que soy una tonta, debería de estar acostumbrada, total este año será como todos los demás así que no debería de estar tan preocupada por esto.- dijo Lily mientras que sacaba un pañuelo para limpiarse al cara.
-Estoy segura de que algún día lo arreglaréis.- dijo esta aunque sabía que la realidad era otra muy distinta, pero no podía dejar a Lily en ese estado.
-Seguro.- dijo Lily con un tono de esperanza en la voz, que no pasó desapercibido para Hermione.
-Tranquila estoy convencida de ello.- le sonrió de forma tranquilizadora, y Lily la miró un momento y un rojo muy pero que muy poco perceptible tiño las mejillas de Lily.
-Bueno será mejor que volvamos al castillo esta oscureciendo ya.- dijo Lily.
-Si, será lo mejor.- corroboró Hermione.
Ambas chicas se dirigieron a la puerta del castillo, y ya que estaban por entrar Lily dijo:
-Señor Ollivander cuanto tiempo, ¿qué le trae por Hogwarts?-
-O vaya Lily Evans, una varita muy buena para encantamientos, ¿cierto?-
-Si.- dijo Lily sonriendo.
-Y… perdón pero, ¿usted quien es?-
-Soy Hermione Dumbledore.- dijo Hermione extendiendo su mano para ofrecérsela.
Ollivander abrió mucho los ojos sorprendido por el apellido dicho por ella y le estrecho la mano aun un poco aturdido:
-Vaya su varita no esta echa por mí, ¿cierto?-
-No, me la fabricó otra persona.-
-¿Me podrías decir de quien se trata?-
-La verdad es que no se su nombre.- mintió Hermione, y Ollivander la miró y le dijo:
-¿Me la prestaría para poder echarle un vistazo?-
-Mi tío me tiene prohibido prestar mi varita a nadie lo lamento, es que en estos tiempos.-
-Si tienes razón no pasa nada, ya hablaré con tú tío sobre ella para saber a quien le encargo esa tarea.-
-Vale, hasta luego, ¿Lily vamos?-
-¿Por qué vino?-
-O eso, es que resulta que Dumbledore debe de estar volviéndose loco pues dice que yo vendí una varita que sin duda es muy…-
-Ollivander amigo, te estaba esperando.-
-O Dumbledore hola, ya llegue, ¿para que tanta urgencia?-
-Bueno ven a mi despacho y hablamos.- dijo Dumbledore, y Hermione se percató de que era por ella que no hablaba allí y ahora, y de repente recordó algo.
Vio como ellos caminaban juntos y echo a correr dejando atrás a Lily y al llegar dijo:
-Perdón pero tío, se me olvido preguntarte, ¿dónde esta la varita de mi amigo?-
Dumbledore sonrió y dijo:
-Me temo que se la devolveré solo a su dueño.-
Ya sabía por que Ollivander estaba allí, ¿cómo había podido olvidarse de eso?, esa varita era muy importante, era lógico que Dumbledore la reconociera nada más verla, y si tenía la suya era obvio que también tenía la de Harry en su poder, y eso era algo delicado.
Tanto uno como otro entraron en el despacho del director y Ollivander dijo:
-Bueno me puedes explicar, ¿cómo es que tú sobrina tiene una varita que no he creado yo?, y además, ¿cómo es que no sabía que tenías una sobrina?-
-No es mi sobrina Ollivander.-
-¿No, pero si se presentó como tal?-
-Es que para todo el mundo es así, solo cinco personas sabemos la verdad, Mcgonagall, tú, ella, un chico que esta inconsciente en una cama y yo.-
-Bueno, eso me da igual, ¿a qué venía esa acusación tan impropia de ti?-
-Veras amigo mío la causa es la varita de el chico que se encuentra en coma, para ser más exactos.-
-¿Qué hay con ella?-
Dumbledore puso dos varitas encima de la mesa, limpias y como nuevas, y le dijo:
-¿Dime cuál de estas es la tuya?-
Ollivander miró a Dumbledore, y cogió ambas varitas y comenzó a examinarlas y soltándolas a la vez dijo:
-Ambas son mías.-
-¿Qué has dicho?- preguntó Dumbledore, que eso no se lo esperaba.
-Si, mira si te fijas en todas mis varitas pongo un sello, de fabricante pero es tan imperceptible que solo yo lo puedo localizar.-
-Ollivander, ¿te has fijado en ambas varitas?, necesito que me digas los componentes de ambas.-
Ollivander las miró ambas y cogió una de ellas y dijo:
-Bueno pues te diré que esta está hecha de acebo y pluma de fénix veintiocho centímetros, flexible.-
La soltó y sin mirar a la mesa cogió otra y la examino y después dijo:
-Qué tonto he cogido la misma.- estiró la mano para coger la otra con la izquierda y sus ojos se abrieron al máximo al ver que ambas varitas estaban echas con el mismo material y que ambas las había creado él.
-Pero, ¿qué es esto Dumbledore que clase de hechizo utilizaste, y por qué duplicaste mi varita?-
-No mi querido amigo, yo no he hecho nada, la varita que te corresponde a ti es la de la mano izquierda, la que le pertenece al chico inconsciente es la de la derecha, te preguntaras como lo se, muy fácil, si te fijas en la punta de las varitas veras que una de ellas tiene un pequeño punto amarillo, lo puse expresamente para poder identificarlas de manera muy fácil.- paró de hablar y luego agrego:
-¿Comprendes ahora, mi acusación y preocupación?- dijo este con extremada calma.
-Amigo esto es extraño, las dos tienen las plumas de Fawkes, pero solo dos fueron utilizadas, una para esta varita y otra esta en la de el que no debe de ser nombrado.-
-Eso es lo que me preocupa esa varita pertenece a un chico del que no se nada, que lleva en coma durante tres meses y medio y que por si fuera poco puede entrar en la mente de Voldemort.- Ollivander se estremeció al oír ese nombre pero después de eso dijo:
-¿Cómo es eso posible?-
-No lo se, pero esto me resulta muy extraño.-
-Y a mí el que ni tú sepas lo que esta pasando, oye si es el amigo de esa chica de antes ¿por qué no utilizas la Legeremáncia?-
-Lo he intentado pero me ha sido imposible sacarle algo a la chica, no consigo que me mire más de tres minutos, y con sus barreras necesitaría al menos cinco.-
-Quiere decir que es poderosa.-
-Se enfrentó a Voldemort, en un duelo.- declaró Dumbledore.
Y Ollivander abrió mucho los ojos sorprendido ante tal declaración.
-Increíble.-
-Pues si créeme que lo es.-
Después de no sacar nada en claro salvo que era la misma varita Ollivander se marcho de Hogwarts intrigado y con su varita bajo el brazo, habían pensado hasta en un muy buen imitador, pero no, pues las plumas de Fawkes eran únicas como las de cada Fénix, y no había duda a que pertenecía a Fawkes la que estaba en esa varita.
Los días pasaron y las vacaciones dieron comienzo, Hermione no recibió de buen grado eso de ir al cuartel general de la orden en navidad, pero Dumbledore no le dio demasiadas opciones.
Ya llevaba en el cuartel unos días, y su humor era de perros, pues nadie le había dicho que tendría que aguantar a Sirius y james todas las vacaciones, con sus respectivas tonterías y su manía de hacerle la vida imposible.
Los de la orden por otro lado la miraban de manera extraña, al parecer no muchos se creían eso de que era la sobrina de Dumbledore.
En una ocasión se le acercó un hombre que la cogió por los hombros y la acercó a él la inspecciono muchísimo, y después dijo:
-Dios ¿cómo es posible que tenga una hija que no se parezca a mí?-
-¿De verdad se han tragado que eres mi hija?-
-Hermano se que es difícil de entender, pero no ha habido nadie que dudara de que era tuya.- dijo Dumbledore sonriendo.
-Ya veo, pues es difícil no nos parecemos mucho.-
-Tienes razón no se en que cabeza cabe que ella que es tan bonita y distinguida pueda ser tú hija.-
-No seas así Albus.- dijo este sonriendo.
-Solo digo la verdad.- y ambos se marcharon de allí charlando dejando a una Hermione atónita, así que ella era hija supuestamente de ese.
Se dirigió a el cuarto que solía ocupar en esa casa, y se propuso pensar en como hacer para que James y Sirius pagaran todas sus tonterías, pero mientras estaba pensando eso, sintió que un poco de arena le caía en la cara, abrió los ojos para enfocar su vista y de pronto parte del techo cedió haciendo que dos chicos a los que conocía muy bien cayeran en la cama de ella, haciendo que esta se rompiera por las cuatro patas a la vez, debido al tremendo golpe y al peso y cayó de pleno.
Hermione, estaba bañada en yeso blanco, mientras que miraba a ambos chicos que no paraban de reír:
-¿Qué demonios hicisteis?-
-Jajajaja eso estuvo bien.- dijo Sirius sin parar de reír.
-Volvamos arriba y arreglemos esto antes de que alguien llegue.- dijo James y ambos se salieron del cuarto Hermione no se quedó quieta se levantó enfadada y los siguió.
Al llegar al piso de más arriba, se encontró en el sótano que era bastante oscuro este estaba iluminado por una vela, y en el centró había un gran agujero, así que habían caído desde ahí arriba, se asomó y sintió un escalofrió se habían cargado el techo de tres pisos y el suelo de dos.
-Son un par de imbéciles.-
-Hablo la mejor del mundo.- dijo Sirius.
-No saben más que hacer el burro.-
-Oye rica ¿por qué no te callas y te largas?-
-Destrozaron mi techo y mi cama, no me largaré hasta que lo hayan arreglado.-
-Deja de fastidiar Dumbledore.- dijo Sirius de nuevo.
-Arréglalo ya.- dijo esta y Sirius la miro y dijo:
-Ya va ahí que ser aguafiestas.- dijo el chico mientras que abandonaba el sótano, Hermione no se percató de la sonrisa en el rostro de Sirius, si que se lo arreglaría si.
-Que par de inmaduros.-
-Mira quien habla.- murmuró James.
-Si tienes algo que decirme dilo en alto cobarde.-
James levantó la mirada y le dijo:
-No soy ningún cobarde maltita sabelotodo.-
-Niño prepotente de mama, ¿por qué demonios no me dejáis en paz?-
-Por intentar separar a Remus de nosotros.- declaro James sin dejar de mirarla a los ojos.
-¿De qué demonios hablas?-
-No te hagas la que no sabe, estas engatusando a Remus y no me gusta nada eso.-
-¿Y eso a mi que mas me da?, lo que a ti te guste a mi no me incumbe y no te metas en lo que yo haga.-
-Me meteré si quiero.-
-Entonces yo haré lo que tenga que hacer.- Hermione se giró para irse, pero James fue más rápido cerró la puerta y se quedo delante de esta:
-No te tengo ningún miedo, Dumbledore, quiero saber que harás si me meto.-
-No querrás saberlo.-
-Si que quiero.-
La desafió con la mirada y ella sacó su varita y lo apuntó, sin pronunciar dijo un hechizo y James invoco de la misma manera un escudo.
Llevaban un rato corto así lanzándose hechizos y sin darse cuenta se habían acercado, James después de parar uno, dijo:
-Expeliarmus.- la varita de ella fue a parar a su mano, y la empujo contra la pared.
Hermione respiraba entrecortadamente por el cansancio y James se acercó a ella y le dijo:
-No eres nada contra mí Dumbledore.-
-Eso es lo que tú te crees.- dijo esta, pues había perdido por que acababa de sentir una pequeña punzada en la cabeza cosa que la había echo desconcentrarse.
-Te he quitado la varita.-
-Un golpe de suerte para el novato.-
-Claro como no, reconoce que soy mejor que tú.-
-Jajaja eso si que es un buen chiste, tú no serías capaz de derribar ni a una mosca, eres un cobarde James Potter.-
-No soy ningún cobarde.-
-Ya entonces di la verdadera razón por la que tanto me odias.- dijo esta que estaba segura a que se debía a que era mejor que él en algunas cuantas cosas.
-No se de que me hablas, mi única razón es Remus.- dijo el chico que se había comenzado a poner nervioso.
-Mentiroso.-
-Te estoy diciendo que es eso.- dijo este mientras entornaba los ojos, preguntándose si ella sabría lo que le estaba pasando.
-Mentira, eres un mentiroso además de un cobarde.-
-Para ya de decir eso.-
-¿El qué?, ¿que eres un cobar…?- Hermione no pudo terminar la frase, pues James Potter acababa de besarla, la tenía encerrada entre la pared y el mismo.
El chico había cerrado los ojos y totalmente cabreado por que ella no dejaba eso, hizo lo único que se le paso por la cabeza para callarla, que resultó ser lo que deseaba hacer de un tiempo a esa parte.
La estaba besando, y dios sabía lo bien que le estaba sintiendo eso, pero se sintió mejor cuando sintió que ella dejaba de hacer fuerza, y con cuidado le echaba los brazos por detrás del cuello y le comenzaba a responder el beso mientras enredaba sus dedos en su pelo.
Hermione al principió estaba súper extrañada, y completamente sorprendida, pero poco a poco y sin saber por que se dejó llevar y comenzó a responder al beso.
Primero se besaron con delicadeza, pero poco a poco el beso fue subiendo de intensidad, tanto así que James la estaba abrazando de la cintura mientras que la juntaba más a él, y exigía un poco cada vez del nuevo beso que comenzaban.
Ambos estaban en su mundo se habían olvidado de donde se encontraban y de que Sirius estaba por volver, James abandono sus labios y se fue hacía su cuello, no entendía que le estaba pasando pero deseaba probar cada parte de ella, y más ahora que sabía que él la había probado y estaba seguro de que Remus aun no.
Un placer lo invadió ante ese hecho y volvió a sus labios, de repente se escuchó un fogonazo en el sótano y se separaron allí en el suelo había una carta, Hermione la cogió al ver que era para ella y comenzó a leerla y antes de echar a correr, se acercó a él le quito su varita de las manos y James solo pudo escuchar:
-Severus no.-
Eso le provocó una gran rabia, y sobre todo unas tremendas ganas de saber que demonios decía esa carta pero se fijo en él mismo y pensó que lo mejor era ir a darse una ducha fría cuanto antes.
…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,..,.,…,…
Bueno hasta aquí el capi espero que os haya gustado, hasta el próximo y muchas gracias a: Liz, Lutari, Celestana, Sami-Maraurder girl, Emmadrake, Paddy Black, Lorenina, Damari, Naru, Yaxia, Nachita, Ghislayne, Herm´s Granger, Potter, Mira Black- Lupin, Ginebra, Nimue-Tarrazo, por seguir la historia, y dejarme su opinión, espero que os siga gustando, hasta el próximo capi, buybuy.
