Misao CG: No dejes deconsolado a Sesshy!!! Pero bueno, me alegro que te haya gustado la pequeña pelea, Cybelle aparecerá más adelante provocando más problemas Me encanta Daidaros, es el único santo Argentino!!!!!! Además es muy furte y lindo un orgullo nacional!!Gracias por tu review!
Abby: Alguien más quiere un clon de Mikael? Creo que lo produciré en masa Mil gracias por las imágenes de Aioria!! Son muy bonitas. Gracias por tu review!!
Elena: Más o menos, no planeo hacerla la peor villana Gracias por tu review!
Layla kyoyama: Muchas gracias, Layla, me alegra que te haya gustado tanto la historia Y por tu pregunta, sí, lo escribiré en cuanto termine este, ya lo tenía pensado hace rato. Gracias por tu review!
Capítulo 10: ¿Día tranquilo?
Aioria miraba de soslayo a su chica, la verdad es que sentía que le estaba ocultando algo, y no le gustaba esa sensación para nada. Llegaron al templo de Leo en un rato y Aioria se sentó en el suelo, utilizando de respaldo una de las columnas. Vera se iba a sentar a su lado, pero Aioria la empujó contra sí mismo y la sentó entre sus piernas, abrazándola para que no se le escapara, no que ella quisiera tampoco.
Vera se recostó confiada en contra del pecho de Aioria, él no desaprovechó la oportunidad de empezar a besar su mejilla, bajando lentamente hacia su cuello, pero allí estaba la estúpida gargantilla en su camino. Vera estaba distraida por las atenciones de su novio que no notó que Aioria le estaba sacando la barrera ofensiva que le impedía llegar a su cuello.
Más grande fue la sorpresa cuando vio que Vera tenía unos moretones muy oscuros en la mitad de su cuello.
"¡¿Quién rayos te hizo esto?!" Exclamó Aioria, enfadado, sabía bien que esa clase de marcas no podían ser hechas más que con las manos de alguien. Vera se sobresaltó y se llevó una mano al cuello descubierto.
"No me pasó nada, estoy bien ¡y deja de gritarme!" Le espetó ella, enfadada a su vez. Aioria se levantó, llevando a Vera de pie también.
"¡Crees que soy idiota! ¡Dime quién demonios se atrevió a ponerte una mano encima! ¡Lo mataré, te lo aseguro!"
"¡¡No!! ¡No harás ninguna idiotez por el estilo! Y ya cálmate, no me pasó nada, me han golpeado peor" Dijo ella, tratando de tranquilizarle, pero ahora Aioria se paseaba como fiera enjaulada de un lado a otro. De repente se paró delante de ella.
"Quiero saber quien fue" Dijo él, en tono bajo y amenazante, a Vera no le gustó nada este cambio de humor tan repentino, dio un paso atrás, un poco asustada.
"No lo sé, el sujeto es alguien ajeno al Santuario" Le dijo ella, Aioria se quedó pensativo un minuto, luego se acercó a Vera, abrazándola, le dio un beso en los labios y salió disparado hacia el templo principal. Vera se quedó helada en el lugar, Aioria la asustaba cuando se ponía en modo maniático-posesivo-celoso. Decidió ir a buscar a algún santo lo suficientemente fuerte como para detenerle. Enseguida salió disparada al templo de Géminis.
Aioria parecía estar tratando de localizar a alguien, buscaba cauteloso en todas las habitaciones, su presa era muy escurridiza, para peor no conocía sus hábitos demasiado. Llegó en última instancia a la habitación de Sharon, golpeó la puerta y Sharon le dio permiso de pasar.
"Aioria ¿necesitabas algo?" Le preguntó amablemente Sharon, Aioria la saludó con un gesto de cabeza y se le acercó.
"Necesito hablar con Mikael" Dijo él, la chica se sorprendió ante el requerimiento.
"¿Verdad que no te ocasionó ningún problema?" Le preguntó ella. Desconfiando de la tranquilidad que mostraba Aioria.
"Sólo necesito preguntarle algo" Dijo demasiado calmo, Sharon tragó saliva, algo no andaba nada bien. Pero que Mikael se las arreglara.
"Mikael, sé que estás por aquí ¿me harías el gran favor de venir?" Dijo Sharon, hablando a la nada aparentemente. Aioria estaba cruzado de brazos y con los ojos cerrados. Sharon arqueó una ceja, estaba muerta de curiosidad por saber que había hecho su guardián ahora.
Mikael se hizo presente en un minuto, pero no llegó a salir del todo de la pared que tenía a un santo de Leo MUY enfadado agarrándole del cuello. Sharon se sobresaltó pero no se atrevió a interrumpir.
"¿P-podrías soltar-me?" Preguntó Mikael, Aioria le miraba con demasiada frialdad, pero le soltó, aunque no se movió del lugar. Mikael se frotó el cuello, ahora sí que no sabía que rayos había hecho para enojar a este sujeto.
"Más te vale que no averigue que fuiste tú el que se atrevió a tocar a mi mujer, porque no te aseguro que vayas a llegar de un pedazo a tu propio tiempo" Dijo Aioria, amenazante. Mikael le miró amenazantemente a su vez, él no se había metido con ninguna mujer de ese tiempo, no que recordara al menos.
"Mira, mortal cabeza hueca, no sé de quien me estás hablando, yo no he tocado mujer alguna aquí, no me interesan" Dijo Mikael, con un tono que no denotaba ninguna amenaza ni enfado... Por eso Sharon se preparó para dormirlo si era necesario.
"El nombre de mi novia es Vera, encontré que tiene unas marcas en el cuello, y estoy seguro que nadie de aquí se atrevería a ponerle un dedo encima... a excepción de ti" Mikael pareció hacer memoria por un segundo, luego le sonrió burlonamente.
"Tonto, ella y otra chica fueron atacadas por un demonio llamado Barak, yo las salvé de convertirse en sus aperitivos" Dijo Mikael, no prestando atención a las señas que Sharon le hacía a espaldas de Aioria para que no le dijera nada, pero como de costumbre, a Mikael no le importaba.
Aioria le observó por un segundo, como sopesando si creerle o no, al final decidió que buscaría a ese otro bastardo.
"¿Dónde está ese desgraciado?"
"No lo sé, se me escapó por poco la última vez. ¿Quién crees que dejó a Sharon casi muerta?" Le dijo Mikael, Sharon se golpeó la frente con la palma de una mano, mataría a ese demonio zoquete más tarde. Aioria vio su gesto y se le acercó.
"Dígame ¿usted pensaba mantener esto en secreto, señorita?" Le preguntó Aioria muy tranquilo. Sharon deseaba que el suelo se abriera en un enorme agujero y la tragara.
"Err... este, yo..." Balbuceó ella, Mikael puso los ojos en blanco, cruzándose de brazos. En eso, Vera abrió la puerta, seguida de Saga y Kalani.
"¡Aioria! ¿Qué se supone que haces?" Dijo Vera, bastante enfadada, le había costado encontrarlo. Aioria miró a Saga.
"¿Tú no habrás participado en esto, verdad, Saga?" Le preguntó el león muy sedosamente, Saga suspiró, sabía que tendría problemas tarde o temprano.
"Mira, Aioria, me pidieron que no dijera nada porque sabemos como te pones... por cierto que me extraña que no hayas derribado la mitad del lugar" Dijo Saga. Kalani se acercó a Aioria, mientras Vera se acercaba a Sharon, mirando de reojo a Mikael.
"No quisimos que te preocuparas, de todas formas estamos bien, no vayas en busca de ese demonio, te mataría, y piensa que Vera no querría que nada malo te pase" Dijo Kalani, muy convincente, Aioria miró a Vera, que asintió. Suspiró, derrotado, como siempre, las mujeres se salían con la suya, Saga respiró aliviado también, no quería tener que pelear con Aioria para salvar su vida.
"Haré que el idiota de Barak regrese del agujero de donde salió, me molesta que me ande siguiendo el rastro" Dijo Mikael como a la pasada. Sharon sonrió internamente, la verdad que Mikael se estaba portando muy bien con todos, especialmente con ella.
"Cuando lo devuelvas a donde pertenece, golpéalo de mi parte" Dijo Aioria, tomando a Vera de la mano y retirándose de la habitación, con Saga y Kalani por detrás. Sharon suspiró, aliviada. Mikael gruñó un poco y se sentó en la cama.
"La próxima vez que me llames, que sea por algo importante" Le gruñó él, Sharon puso los brazos en jarra y le miró enfadada.
"¡Pues esto era importante!" Le espetó ella. Mikael le sonrió con una mueca, se ponía bonita cuando se enfadaba, al menos ya era la Sharon de antes.
Sharon se frotó los ojos con las manos, todavía no estaba para estas cosas, se acercó a la cama por el lado en que Mikael se había sentado, y trepó como pudo. Se tiró en el colchón boca abajo, luego tomó un almohadón y, sin que Mikael se lo esperara, golpeó con este a su guardián.
"¡Ouch! ¡Qué haces tonta! ¡No me golpées!" Exclamó él, frotándose la cabeza, Sharon sonrió pícaramente y le saltó por la espalda, haciendo que él cayera acostado sobre la cama. Lo que a Mikael no le hizo gracia alguna. Sharon rió al ver su expresión ofuscada, parecía un niño al que le había sacado un dulce.
Mikael intentó incorporarse, pero Sharon no le dejó.
"Oye, tengo cosas que hacer"
"Nada que no sea descansar un poco ¿hace cuanto que no duermes, y no me vengas con que 'yo no lo necesito' ¿esta bien?" Mikael suspiró, enfadado.
"No te interesa, ahora suelta" Dijo él.
"Te quedas tranquilo o ya sabes que te haré dormir a la fuerza" Amenazó ella, Mikael obedeció, que remedio, ya que el hechizo lo pondría a merced del humor de Sharon a la hora de despertarlo. Sharon volvió a reírse, la verdad era que Mikael estaba más dócil que antes, eso le gustaba, podía mimarlo un poco más, además su padre no estaba cerca para prohibirle hacer eso.
Mikael se dio por vencido y se recostó justo a ella, puso sus manos detrás de la cabeza y cerró los ojos, Sharon se puso de costado, mirando hacia él y también cerró los ojos.
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Templo de Aries
Kiki estaba leyendo un libro más grande que él, era de historia y no era que le gustara demasiado, pero que remedio. Mu había salido y Lei Li estaba sentada en un sillón tomando una tasa de té y leyendo a su vez otro libro de historia antigua. Ninguno se esperaba que de un momento a otro alguien apareciera.
Ese alguien llamó a la puerta unos minutos después, Lei Li se levantó a abrir. Era Crystal que traía con ella a Katya, que al ver a lo lejos al chico cabeza de zanahoria, le sacó la lengua. Kiki murmuró algo por lo bajo y le sacó la lengua a su vez, ella rió por lo bajo, le hizo la típica burla de 'tú tienes que estudiar y yo no' haciendo la mímica con las manos, luego abanicándose satisfecha con la misma mano. Kiki entendió el sentido de eso enseguida y se levantó del suelo de un salto.
"¿Te pasa algo Kiki?" Preguntó Lei Li, viendo el repentino enojo del pequeño, luego dirigió su mirada hacia Katy, que le devolvió la más dulce e inocente de las miradas, Lei Li le sonrió.
"Nada" Murmuró Kiki por lo bajo y se volvió a sentar en el suelo, Katy y Crystal entraron a pedido de Lei Li, que agradecía la distracción, ya que estaba aburrida de leer y sin Mu cerca el tiempo se pasaba aún más lentamente.
Ambas muchachas tomaron asiento y Lei Li le ofreció una taza de café, que Crystal aceptó de inmediato.
Katy se había ido a sentar al sofá, mirando de reojo a su enemigo jurado cabeza de zanahoria, Kiki sentía su mirada encima y le estaba empezando a crispar los nervios. Las chicas ni se percataron de esta escena.
Después de unos minutos, Kiki se hartó, cerrando su libro y llevándolo a su lugar en el estante.
"Iré a tomar un poco de aire" Dijo el pequeño.
"Llévate a Katy contigo, me temo que aquí sola se aburrirá" Le dijo Lei Li con toda la dulzura del mundo, no pensando que estos dos críos se detestaban.
"P-pero..." Protestó Kiki, Crystal arqueó una ceja al ver la cara larga de Kiki.
"No te preocupes, Kiki, Katy es una buena niña, y sabe muchos juegos, es más tiene un par de juegos de mesa en el templo de Camus, pueden ir a buscarlos y entretenerse por un rato" Dijo Crystal, Kiki se resignó a llevarse a la insoportable Katy con él. La idea de juegos de mesa era interesante.
