"Sen no yoeu wo koete"

10.- Despejando las piedras del camino.

Se levantó de la cama dispuesto a buscar algo. Sabía que escondía la libreta de teléfonos en uno de los cajones del velador de su habitación, y aprovecharía que estaba solo para poder buscarlo. Las mellizas estaban en la escuela y no llegarían dentro de un par de horas.

Se dirigió al lugar al cual entraba una vez al mes, siempre y cuando fuese estrictamente necesario. La habitación de su padre no era un lugar que llamase su atención, y mucho menos uno de su agrado.

No sabía por qué sentía tanta "repulsión" por su padre (en un grado leve), pero todo lo que tenía que ver con él, prefería tenerlo a unos metros de distancia. Puede ser que el exceso de atención cuando pequeño, luego de la muerte de su madre, le hubiese hostigado en parte por lo cual ahora sentía ese sentimiento de rechazo.

Sin pensarlo más, entró a la habitación y buscó en uno de los cajones del velador, una libreta negra.

La abrió y copió en un pedazo de papel, unos tres números que pensaba le servirían.

Terminó su misión y se alejó lo más pronto posible del lugar.

Ahora que lo pensaba bien, mas bien no era el hecho de que esa habitación fuese de su padre, sino que el muy sadomasoquista aún le gustaba sentir el aroma de su madre en la habitación, por lo que la perfumaba con un desodorante ambiental con fragancia a carmín, por lo que al entrar al lugar, su mente viajaba años atrás, a los momentos que había pasado con su madre, lo cual no era bueno en cierto grado, ya que le hacía daño el hecho de sentirse culpable.

Se dirigió a su habitación y cogió su teléfono celular. Había decidido mandarle un mensaje a Uryu para que fuese en la tarde a su casa para poder entregarle los números y hablar con él al respecto.

Vamos, no todos los días te enteras que un amigo tuyo va a ser padre. La emoción es uno de los sentimientos que se pueden clasificar como contagiosos. Sentía en parte ansias por saber si era verdad, y nerviosismo, ya que podría ser que para sus amigos la cosa no fuese tan fácil.

Por mucho que Ishida fuese hijo del dueño del hospital de Karakura y prometiese ser un gran doctor, Inoue vivía sola, los ingresos mensuales que tenía no eran muchos y no tenía un futuro tan prometedor como Uryu.

Lo mejor sería hablar con él un momento para poder aclarar sus pensamientos. Su sentimiento de la empatía estaba saliendo a flote y quería saber qué era lo que pensaba su amigo. No por lo que él podría suponer, sino por lo que realmente estaba pensado.

El día había comenzado y las cosas estaban tranquilas.

Decidió salir un momento a caminar, pero de inmediato se retractó al recordar que él supuestamente no debía estar ahí.

Un suspiro sonoro retumbó por la habitación. Lo mejor sería ir a ver a Rukia por un momento. Quería saber qué era lo que tenía pensado la morena. A pesar de él tener un plan y ser el que se llevaría a cabo, Rukia algo tenía que haber tenido pensado para hacer, escucharía lo que tuviese que decirle y planearía las cosas con más calma, ya que últimamente no había pensado las cosas pensando en el sentimiento de la shinigami, había pensado completamente en el futuro de su nieto.

Se levantó del lugar en el que había estado pensando y velozmente se dirigió al cuartel del escuadrón cuatro.

Al llegar se encontró con la capitana del escuadrón.

-Buenos días, Unohana-san.- Se dirigió a ella con respeto.

No la conocía muy bien, pero sabía que ella era una muy buena persona por lo que había podido conocer cuando estuvo en su cargo de capitán.

-Buenos días, Isshin-san.- Saludó sonriente la mujer de la trenza.- Viene a ver a Kuchiki-san?

-Sí, agradecería que me permitiera verla.- Contestó algo serio. No era una de sus facetas más comunes, pero estando en el Sereitei, era necesaria ya que así imponía respeto y orden.

-Claro. Por aquí.

Caminó por corredores detrás de la mujer que llevaba ambas manos frente a ella y poseía un caminar pasivo.

Llegaron al cuarto donde la noche anterior había estado hablando con la morena.

Golpearon la puerta y recibieron una afirmativa por respuesta.

-Cómo has estado, Rukia-chan.- Preguntó amable el hombre mientras se acercaba para sentarse en la silla que estaba a un lado.

-Bien, Oto-san. Y usted?- Se encontraba con un semblante calmo, medio sonriente. Se sentía segura ahora que Isshin estaba a su lado y sabía que él no la dejaría sola en ningún momento.

-Bien, gracias.- Respondió dejando completamente de lado aquel semblante serio, dándole paso al que lo caracterizaba.- Pero bueno… no he venido aquí para una conversación de esa índole.

-Qué ocurre?

-Pues… yo quería preguntarte si es que estás segura de tomar la condición que te di.- Habló recuperando la faceta seria.- No me gustaría que te sintieras obligada ni nada por el estilo.

-Oto-san…- Se sentía nerviosa. Ella quería tener una vida normal para su hijo o hija, pero no podía engañarse a sí misma, sabía que extrañaría a las personas en el Sereitei y la vida que llevaba en ese lugar. Pero tenía que ser conciente. En ese lugar no le darían espacio al bebé que llevaba, y mucho menos perdonarían que ella se hubiese relacionado a tal grado con una persona viva, por mucho que ambos se hubiesen encontrado como shinigami. Tenía muy claro lo que haría, por mucho que eso implicase sacrificar los cosas que quería.- Lo he pensado muy bien… y creo que la decisión que he tomado es la mejor.

No sería un gran cambio dejar la SS, ya que había vivido por mucho tiempo en el mundo de los humanos y ya se había acostumbrado a vivir allí, pero la diferencia era que siempre tuvo en cuenta que cuando quisiera volver, lo podría hacer sin ninguna complicación. Las cosas habían cambiado y ella sentía que había tomado la mejor de las decisiones.

-Me alegra escuchar eso, Rukia-chan.- Le respondió sonriente. Se sentía más contento de saber que no estaba obligando ni forzando a la morena a tomar la decisión que el quisiese.- Bueno… por ahora te diré lo que tengo pensado… a pero una cosa antes…

-Qué cosa?

-Pues… me gustaría saber si es que… ya has hablado con Byakuya sobre este tema.

Nervios. Miedo. Eso fue lo que sintió al escuchar ese nombre.

No, no lo había hecho, y se sentía lo más miserable de la vida al saber que tendría que enfrentarlo, al saber que le había traicionado nuevamente y no había ido a decírselo a él primero y había esperado tanto tiempo para hacerlo. No sabía si iba a ser capaz que aquello.

-Pero no te preocupes que yo te acompañaré cuando hables con él.- Le habló Isshin después de un momento al notar que aquella pregunta había causado revuelta en la cabeza de la morena.

-Muchas gracias, Oto-san.-Agradeció sonriente. Verdaderamente ese hombre sabía como levantarle el ánimo.

Pero tenía que admitir que cada vez que lo miraba demasiado, recordaba a Ichigo. Es que se parecían muchísimo en muchos rasgos.

-Rukia-chan, por ahora yo me encargaré de todo. Ahora quiero hablar con Ukitake para saber como están las cosas después de estos años.- Habló al levantarse de su asiento.- Lo que haremos es ir de frente a hablar con la cámara de los 46. Pero antes que eso necesito saber de quienes se trata.

Nuevamente se quedaba sola.

Sabía que no podía moverse de esa cama y eso no le levantaba el ánimo en nada.

Caminó por los pasillos de aquel edificio de estructura antigua. Tenía que llegar en un determinado tiempo a aquella habitación, ya que se había demorado demasiado en la fila para dejar los informes y tenía que hacer otras cuantas cosas en el transcurso de esa tarde.

No sabía por qué lo enviaban a él, pero era su trabajo y lo cumpliría con gusto.

Golpeó un par de veces a la madera y sintió que una persona se quejaba en el interior del cuarto, pero aún así no obtuvo respuesta.

Volvió a golpear.

-Pase!

Se quedó quieto. Era idea suya, o él ya conocía la voz que le había respondido… y por qué esa persona se encontraba en la habitación de cuidados intensivos, la cual cuidaba y supervisaba exclusivamente Unohana-taichou?

Sin preguntarse más se recordó a sí mismo que no tenía tiempo para perder, por lo que entró en la habitación llevándose una gran sorpresa al darse cuenta de que la persona que esperaba encontrar estaba sentada en la cama junto a la ventana, con una yukata blanca y las sabanas hasta el vientre, que por sí, curiosamente estaba inflado.

-Hanataro?- Rukia abrió los ojos de par en par. No debía verla ninguno de sus conocidos y menos uno que conocía a Ichigo y las historias que se habían llevado a cabo en la Tierra.

-Rukia-san??- El nombrado también se asombró de verla ahí en la cama. Por lo que tenía entendido, la morena no era de los que se andaban con resfriados o enfermedades al grado de llegar a una camilla, y sobre todo en la habitación custodiada especialmente por la capitana del cuarto escuadrón.

-Q-qué es lo que estás haciendo aquí?- Inquirió entrecortadamente.

-Pues… yo simplemente fui ordenado a dejar estas sabanas en esta habitación… aunque tenía que dejarlas dentro de una hora… pero me salió otra cosa más y tenía que terminar mi turno de hoy antes de las dos de la tarde.- Le respondió feliz chico de cabello azulado que se acercaba a un pequeño armario que tenía la habitación, corría la puerta de éste y dejaba en él las sabanas y frazadas que traía en las manos.

-Ah…- No lo podía creer. Había sido vista y no sabía si pedirle al Yamada si podría dejar en silencio el hecho de haberla visto ahí.

Pero recapacitando todo, él no se había fijado aún en lo abultado de su vientre, por lo que simplemente podría irle con el invento de que estaba un poco enferma. En el caso de que le preguntase por el vientre, podría decirle que había engordado. Lo creía un poco más ingenuo que a Orihime.

-Y cómo ha estado, Kuchiki-san?-Habló luego del espeso silencio que se había formado en la habitación. A pesar de eso, él tenía su sonrisa intacta en el rostro.

-Pues, bien… aunque un poco resfriada.- Mintió al segundo al saber que esa frase podría salvarle el pellejo.

-Un poco?- Cuestionó alegre.- Si estás en la sala de cuidados especiales de Unohana-taichou no puede tratarse de un poco.

-"Demonios".- Pensó para sus adentros, maldiciendo el hecho de que sus dotas de actriz estaban escaseando en ese momento. Tendría que estrujar su cerebro para poder encontrar una excusa mejor.- Pues, yo me lo tomo a la ligera. No creo que sea para tanto tener un poco de fiebre.

-Puede que simplemente se trate de una gripe… por lo que ahora recuerdo- Habló pensativo llevándose una mano al mentón y mirando hacia en cielo del cuarto.-, no hay muchas habitaciones disponibles y en la gran mayoría hay una terrible epidemia.

-Sí… por eso mismo.- Habló apresuradamente colgándose de la oportunidad que le ponían delante.

-Oh! No!- Medio gritó al observar el reloj pequeño que había en la mesa a un lado de la camilla, provocando que la morena se tapase los oídos por la molestia.- Se me ha hecho tarde!! Nos vemos después, Rukia-san!

-Que te va…- No terminó de despedirse y él peliazul ya había salido de la habitación murmurando algo sobre Karakura y retraso.-Creo que se va a de viaje.

Habiendo sido nombrada aquella cuidad de Japón, su mente volvió a rememorar los momentos que había pasado junto a sus amigos y compañeros.

Sumergida en sus pensamientos, se quedó profundamente dormida en la posición en la que estaba.

Al atravesar el umbral de la puerta, pudo verla en aquella incómoda posición.

-Pobre…- Simplemente susurró como pensamiento al tiempo que se acercaba a la morena y la acomodaba mejor en la cama.

Debía de contarle, o más bien, informarle, sobre lo que había estado hablando con el peliblanco.

Las cosas en el Sereitei habían cambiado muchísimo y no sabía si para bien o para mal.

--Flash--

-Ukitake-san.- Llamó a la puerta del despacho del nombrado, recibiendo un "adelante" por respuesta.

-Kurosaki-san.- Inclinó levemente la cabeza en señal de aprobación.- En qué le puedo ayudar?

-Pues… necesito hablar un par de cosas con usted.

-Siéntese.- Le indicó un mullido cojín frente a una mesa baja frente a él mismo, que estaba sentado en cuclillas.- Quiere un poco de té?

-Muchas gracias.

Luego de un silencio prolongado en el cual el peliblanco le entregó una taza de té verde humeante al pelinegro y que éste la recibiera con ambas manos, llevándose el borde de la taza a los labios y sorbiendo un poco del contenido.

-Bueno… como sabrá, no he venido a tomar una taza de té simplemente.- Habló serio Isshin al dejar la taza sobre la mesa frente a él, la cual tenía otra taza en el extremo paralelo y unos cuantos papeles que había estado leyendo.- Necesito que me digas cómo han estado las cosas en la SS, comprenderás que no he estado muy al pendiente de lo que ha ocurrido por estos lados.

-Sí, algo sabía.- Contestó alzando su taza de té.-Bueno… tú hijo no debe saber qué relación hay entre tú y la SS… así que supondré que no te ha informado de nada.

-Supones bien.

-Pues, las cosas con respecto a la cámara de los 46 debe ser lo más importante en este momento, así que comenzaré por ahí.- Sorbió un poco del líquido verde y prosiguió.- Cuando Aizen robó el Hougyoku del cuerpo de Kuchiki-san, él asesinó a todos los miembros de la cámara, haciéndose pasar por ellos cuando hubo que sentenciar a Kuchiki-san por haberle entregado parte de su poder espiritual a tu hijo. Cuando todo ese problema fue resuelto, o sea, antes del incidente con los Bount, tuvimos que manejarnos sin ellos por un tiempo, pero cuando la batalla contra Aizen llegó, hubo que reorganizar la cámara para que las decisiones fuesen tomadas apropiadamente, pero la diferencia de esa cámara con la actual, es que esta está constituida por 20 de los ancianos y/o sabios más respetados de todo el Sereitei, aunque todo el mundo sigue llamándola la Cámara de los 46, y en todas las decisiones, Yamamoto-sama puede dar su veredicto luego de haber consultado con los otros doce capitanes, por lo que la cámara no es la única que influye en las decisiones, sino toda la SS.

-Ya veo.- Se llevó una mano al mentón y frunció levemente el entrecejo. Algo no le encajaba.- Me dices que tú puedes opinar al respecto, cierto?

-Sí, pero así como yo puedo dar mi opinión sobre el tema, lo pueden hacer los otros capitanes. Aunque más que nada, es una opinión. La decisión puede ser tomada si es que Yamamoto-sama cree que es la mejor decisión, por lo que los otros capitanes tenemos que acatar.

-Pero si todos los capitanes están en contra de lo que opina Yamamoto-sama, no se puede hacer nada en contra, verdad?- Le miraba con los ojos expectantes. Esa respuesta cambiaría para bien o para mal lo que tenía en mente.

-Nunca hemos estado en ese caso. No todos tenemos el mismo pensamiento.- Sorbió nuevamente de su taza para calmarse un poco la garganta.- Pero creo que podría hacerse una investigación más profunda al caso si es que eso ocurriese.

-Bueno…- Terminó complacido lo que le quedaba de té. Realmente Ukitake sabía hacer un té delicioso.- Con eso respondes a todas mis preguntas. Por ahora iré a hablar con Rukia-chan sobre esto. Muchas gracias. El té estaba delicioso.

-No hay de qué.

--FinFlash--

Lo que había escuchado de los labios del peliblanco realmente lo había calmado un poco.

Ya tenían de su lado a una parte de los capitanes. Renji no se negaría a ayudar a Rukia, Ukitake-san estaba peleando por la seguridad de la morena, Unohana-san estaba ayudando a la Kuchiki con su salud, Matsumoto podría encargarse de convencer a Hitsugaya para que colaborara y por lo que tenía entendido, era amigo de su hijo, Soi Fong podría ser manipulada por Yoruichi si es que le pedía el favor, Ukitake podría hablar con Shunsui (octavo escuadrón) para que ayudara en la ocasión. Pero ahora que lo pensaba, había alguien más que los podría ayudar y que ni enterado estaba.

Necesitaba que Rukia hablara con Byakuya.

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-Eh!!! por fin he vuelto!!!- Medio gritó al encontrarse en la mitad de un parque en medio de aquella ciudad.- Extrañaba mucho este lugar!

Iba a echarse al pasto a descansar de su agorador viaje, pero una voz tras él se lo impidió.

-Hanataro?

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Bueno… sé que me tardé muchísimo, pero es que estuve un mes completo sin Internet y al mes siguiente de ese estuve con exámenes, ya que salgo del colegio y no tenía tiempo para nada, arreglando notas y trabajos que debía… solo a mí se me ocurre faltar un mes y medio en el último año de escuela… xD!!

Espero que todo el mundo haya estado bien en mi ausencia nn!!

Muchísimas gracias a todos los que dejaron Reviews! Que por ahora no los nombro ya que estoy más que ansiosa por subir y ya me he tardado muchísimo… y no pretendo tardar un día más para poder responderles nn!!

Sé que está algo corto… pero no podía alargarlo más ya que mi mente está que explota y quería poder terminar pronto este chap para poder escribir lo otro… aparte q como estuve un tiempo sin escribir… había perdido la idea de llegar al final… pero como recordé que habían más personajes en la serie…(se nota cual) pude acomodar el final mucho mejor de lo que lo tenía…( tengo final pero no tenía como llegar a él)… así que ahora afirmense los pantalones que se pone feo!! xD!!

También sé que dije que iba a hacer que Inoue quedara embarazada… pero ahora lo dudo ya que no sé como meterla en la historia… puede que la ponga con un hijo de la misma edad del de este par pero en el epilogo… pero sí que va a tenerlo… lo tendrá!

Vuelvo a repetir MUCHISIMAS GRACIAS POR SUS REVIEWS!! xD!!!

Espero que los sigan mandando ;)!

Bye!!

conchito!