CAPÍTULO X
EL HOSPITAL

Quise levantarme de inmediato. La máquina que controlaba mi corazón parecía que iba a estallar, era millones de tic, tic, tic en menos de un segundo. Impulsivamente apreté su rostro al mío y enredé mis dedos en su suave pelo broncíneo…Él me besaba desenfrenadamente y yo a él. Sus manos acariciaban mi pelo hasta la cintura y sus fríos labios recorrieron desde las sienes de mi cabeza hasta mi ombligo. Me aferré a él como nunca antes…

- ¿Edward qué haces? No ves que está convaleciente…- y sus ojos dorados se posaron sobre nosotros.
- ¡Carlisle! – dijimos al mismo tiempo.

Sentí como el rubor me llegaba a las mejillas y se apoderaba de mí. Edward rápidamente se alejó de mí, pero jamás me soltó la mano.

- Hijo…te dije que la podías visitar, pero sin perturbarla y haces todo lo contrario – su voz era seria.

Entonces interrumpí.

-Carlisle ha sido mi culpa, enserio…aunque no te preocupes ahora me siento mucho mejor…- y sonreí avergonzada.

Carlisle y Edward también sonrieron. Entonces Carlisle dijo:

-Bella debes descansar…Debes reponerte pronto.

Los miré a los dos, sonreí y les dije:

-Con este par de guardianes no necesito nada más para recuperarme.

Ambos sonrieron satisfechos:

- Edward te puedes quedar siempre y cuando la dejes dormir y los latidos de su corazón no se aceleren, de lo contrario, la próxima vez no vendré yo, sino que una enfermera y te sacará de aquí por expresa orden del doctor – todos sonreímos.

- Esta bien Carlisle, pero por favor deja que me quede – y la voz de Edward sonó suplicante…

Por primera vez, desde que conocía a Edward, hacía algo irresponsable y eso me gustó…Carlisle cerró la puerta y se fue.

- Ahora si que nos debemos comportar – me dijo Edward con alegría.

Cogió mi pelo en una cola y la puso a un costado de mi hombro…

-Duerme mi dulce amor…- y comenzó a tararear mi nana. En cosa de segundos ya estaba durmiendo como si me hubiesen puesto un sedante a la vena.

Cuando desperté, Edward, mi amado y querido Edward se había ido…Carlisle tampoco estaba…Mi corazón de compungió unos instantes, hasta que la lógica volvió a mi mente: primero, Carlisle no podría estar en turno de 24 horas, eso despertaría sospechas…y por supuesto, Edward no debía entrar…estaba estrictamente prohibido por el doctor, cualquier tipo de visita, exceptuando el personal médico, mi padre y Edward, claro que éste último nadie lo podía saber y por ende no podía andar deambulando por el hospital como Pedro por su casa. Esta última reflexión me dejó bastante más tranquila.

Se abre la puerta del salón blanco y aparece una enfermera, quien sin hablarme chequea nuevamente mis signos vitales. Nuevamente se abre la alba puerta. Era Charlie.

- Hola querida – y me besó la frente.
- Te ves bastante mejor hoy hija…
- Me siento bastante bien hoy papá – y le sonreí
- Tienes una visita – Charlie torció los labios y sonrió

La felicidad por Charlie no sería igual si se tratase de Edward. Además no lo había visto, por lo tanto, no podía anunciarlo con tanta liviandad…Era obvio quién era: Jacob ¿cómo le diría a mi padre que quizás sería mejor que no entrara…? Además ¿qué le iba a decir? ¿cómo le iba a explicar sobre mi secuestro? Y peor ¿qué excusa le daría por arrancarme de él y partir con desquiciada por el bosque? ¡Ups! No era momento para recibirlo.

- Papá ¿creo que estoy con restricción de visitas? – mi tono de voz se notó angustiado.
- No Bella…el doctor Cullen ha levantado la restricción.

¡Oh, no! Ahora si que estaba frita, no tenía razón para pedirle a Charlie que no dejara entrar a Jake…Y Carlisle ¿por qué lo habría hecho? Él sabría que la primera persona que vendría visitarle – legalmente- después de mi padre sería Jake…Carlisle estaba al tanto de mi relación con Jacob ¿sabría Edward que su padre había permitido el paso de mi novio? Él era el único capaz de restringir mis visitas…¡Uf! Carlisle, Carlisle…a veces me cuesta razonar como mis queridos vampiros.

- Papá…verás…- no sabía cómo decirlo- no estoy en condiciones de recibir a nadie ¿me entiendes? Mira cómo estoy – le hice un puchero de incomodidad y eché un vistazo a mi cuerpo.
- No importa Bella - ¡Oh, no! Jake ya estaba en el umbral de la puerta.
- Hola Jacob – lo saludé algo distante.
- Hola Bella – se acercó para besarme los labios, pero le puse la mejilla.

Sus ojos se abrieron como platos y su mandíbula se tensó unos minutos. Intentó suavizar sus gestos, pero estaba dolido, lo veía en la mirada…Charlie debió enterarse de que algo sucedía, porque salió rápidamente de la sala. Al parecer recién sospechó, porque no quería recibir a Jake.

- Bella estaré afuera…- y miró desafiante a Jake.
- Estaré bien papá – le dirigí una mirada seria.
- Jake recuerda que la acabamos de recuperar – Charlie habló firme a Jacob.

Charlie desapareció de la puerta, entonces Jake se dirigió a mí.

- ¿Cómo te sientes Bella? – su mano tomó la mía y su mirada se suavizó.
- Bien Jake…gracias – mi voz era firme.
- ¿Por qué te fuiste…? – sus ojos se entristecieron.
- Eeee…bueno…ya te dije Jake…no estaba preparada – desvié la vista porque le mentí.
- Bella no mientas por favor…salí detrás de ti, pero habías desaparecido ¿cómo no pensaste en los peligros del bosque? – su voz era fría.
- N…no pensé en nada…sólo necesitaba salir…me estaba ahogando – ¡Oh, no! Error. Recién me había dado cuenta del traspié de mis palabras.

Los ojos negros de mi lobito se llenaron de pena, odio y rabia. Lo había herido…

-Lo sabía…- entonces se puso irónico- ¿realmente te han secuestrado Bella o te fuiste de luna de miel? – su mandíbula cuadrada estaba tan apretada que parecía que se iba a romper.
- ¿Qué te pasa Jacob? No seas ridículo…- lo miré con furia y mi voz estaba bastante irritada.

Ahora entendía todo…siempre me pareció muy extraño que quién me encontrara fuera mi padre y no Jacob primero, teniendo él muchas más habilidades para hacerlo…¡Jake pensó que me iba a ir con Edward! Claro, sus amigos le contaron que un vampiro me llevó a toda velocidad…estaba todo tan claro ahora…¡Pobre Jake! Aunque intente no herirlo igualmente lo hago, pero ahora estaba tan, pero tan equivocado…no podía ni imaginarse cuan errada estaba su teoría.

- Así que eso pensaste Jake – mi voz era ofuscada.
- Qué querías…te arrancaste de mí…sola por el bosque…eso es algo absurdo ¿no lo crees? – su voz era sarcástica a decir basta.
- Y además…tus amigos te contaron que fue en vampiro el qué me sacó en andas ¿cierto?
- Tú lo has dicho Bella.
- Y no te contaron que ese vampiro era algo distinto a Edward como por ejemplo, pelo negro, largo…y piel olivácea. – ahora si estaba furiosa-.
- Para lo que cuesta disfrazarse Bella y montar una historia ¿no? – su voz era dura y sus ojos destellaban furia.
- ¡Sal de aquí Jake!- le grité furiosa.

Al instante entró Charlie.

-¡Qué demonios pasa aquí! – y nos miró desconcertado.

Entonces se dirigió a Jacob.

- Será mejor que te vayas Jacob – le habló firme, pero con ternura.
- ¿Si eso es lo que quiere Bella? – me miró con rabia.

Asentí. Vi como salió por la puerta…¡Estaba enorme! Parece que crecía por hora…su cuerpo era cada vez más firme y su piel cobriza brillaba…se estaba convirtiendo en un hombre increíblemente guapo, cualquier mujer estaría feliz de estar con él. Me puse melancólica…recordé su ternura y sonrisa increíblemente bella…sus manos cálidas y fuertes…, sin embargo, su corazón era de un niño…y me dolía mucho hacerlo sufrir, aunque no pudiera evitarlo…no quería que me odiara…quería que siguiéramos siendo tan amigos como lo éramos hasta antes de ser novios…pero sé que él jamás lo aceptaría…

- ¿Qué ha pasado hija? – me recriminó Charlie.
- Papá…es sólo que ya no congeniamos tanto como antes – le mentí la razón de fondo, no obstante, algo había de verdad…
- Bella, Jacob te quiere mucho…me lo ha dicho incluso Billy…
- Lo sé y yo a él…pero quizás no del modo que Jake quisiera…
- Bella, aún son un par de chiquillos…no deberían tener este tipo de problemas. Verás…cuando a tu edad tienen tantas dificultades es mejor que se distancien un poco…
- ¿Quieres decir que deberíamos terminar? – lo miré sorprendida.
- Quizás Bella…puede que no para siempre…a lo mejor en un tiempo más estén más maduros y puedan volver a estar juntos, pero si lo van ha pasar mal…
- Puede que tengas razón papá…- una nube negra inundó mi mente- pero te agradecería que no comentaras esto con nadie, menos con Billy.
- Está bien hija…ahora descansa por favor, este tipo de agitaciones no creo que te ayuden a recuperarte luego.- me besó la frente y se fue.

Me pasé casi todo el día durmiendo. La verdad, efectivamente la discusión con Jake me había desgastado…En cuanto llegó la noche apareció Carlisle.

- Hola Bella, te estás recuperando pronto…te ves bien hoy.
- Me he sentido mucho mejor – le sonreí
- Carlisle ¿te puedo hacer una pregunta?
- Por supuesto Bella – me contestó mientras me examinaba.
- ¿Por qué me levantaste la restricción de visitas?
- Porque ya estabas mejor Bella…podía haber gente que te quisiera visitar – y sus ojos dorados se clavaron en mí.
- Pero Carlisle…tú sabes que lo más probable era que Jake viniera cierto.
- Así es Bella…
- Entonces…no entiendo – le dije confundida.
- Bella – se detuvo un momento y me miró – el chico Black es un buen hombre…y qué Edward sea mi hijo no cambia las cosas…¿me entiendes?
- Es decir que Edward no se molesta porque venga Jake – seguí confundida.
- Eso es otro punto…pero Edward es un hombre sensato y debe entender…si él viene a visitarte también lo puede hacer el resto.

Asentí. Resultaba impresionante los buenos sentimientos de Carlisle, realmente era fuera de serie…sabía que su hijo estaba intentando volver a estar conmigo, sin embargo, era de una línea y muy justo en todo.

- Bella, Edward quiere visitarte ¿te sientes en condiciones como para recibirlo?
- No Carlisle – respondí muy precipitadamente- Dile a Edward que lo siento, pero estoy exhausta…- mentí.
- Se lo diré Bella…ahora descansa por favor – Carlisle siempre supo que mi respuesta era una absurda mentira…