Buenas noches mis bellas e inteligente lectoras. He vuelto con el capítulo como les he prometido. Supieran, que me ha costado un mundo decirme por qué quería hacer en este cap. Tuve sentimientos encontrados, un día quería hacer una cosa, al otro quería hacer otra, vale recalcar que la trama es la misma, sólo que debatí en como quería estructurar las escenas. Pero en fin, decidí la que más me gustó y no me levanté hasta terminar de escribirlo. Notaran que he estado haciendo los capítulos un poquitín más largos para ustedes, pero sin darme demasiada cuerda por el mismo asunto de que se me puede ir la mano jaja.
A las bellas chicas consentidas que me escribieron, les agradezco de todo corazón sus hermosos mensajes, vale la pena escribir por tener lectoras tan lindas como ustedes, mis queridas: Lux Havsanglar (Lul-chan, espero te hayas podido concentrar en tus exámenes, cuéntame cómo te fue que me dejaste algo preocupada. Sobre tu mensaje, me da mucha risa cómo siempre me tratas de adelantar, puse un chiste a costa tuya en este cap, espero lo veas y te regalo el crédito xD), anahiihana (me he dado cuenta de que escribo de una manera muy intensa y parece que eso es raro acá jajaa, pero me alegra que tu lo disfrutes así, espero que no te marees yendo a mil por hora), tefysitaXX (muchas gracias por tus bellas palabras, espero haya más frases en el futuro que también te gusten, suerte en la universidad! Tan linda tú escribiéndome en tus breakes! :)), Criiisi (Hola y bienvenida, linda, también te gusta Oscar Wilde? Eso es asombroso, yo lo amo y ese libro me encantó! Tranquila yo también soy fan del Taiora y el Mimato ante todo, pero acá aun quedan algunos obstáculos para ese fin, sin embargo, ese es el camino! Me encantó eso que dijiste de los escudos, es tan cierto, y moriría sin mis audífonos, creo que me lanzaría a algún cuerpo de agua, en serio), Luna Lightburst (muchas gracias, linda, bienvenida y espero haya entretenido tus horas de almuerzo :)), IzzieBlake (Izzie-chan, gracias por tu mensaje, me ha dado mucha risa porque has tenido un poco de predicción sobre este capítulo, gracias por ofrecerte a leer mis previews, quizás te tome la palabra :D, por cierto, ahora a cada que escribo a Tai me acuerdo de ti y de que es tu personaje favorito, espero estar haciéndole justicia :D), MimatoRulez (Gracias por todos tus mensajes, han estado muy lindos y me han alegrado mucho la semana :D, eres un sol), Osiris (Desglose del Psyque, que bonito sonó eso :D gracias), DarkyStar (Darky-chan, me hiciste poner morada con ese RR tan bonito, y me hiciste reír mucho con eso de que soy una manipuladora que no pierde discusiones, la verdad es así, le doy la vuelta a todo y siempre termino teniendo la razón aun cuando no la tengo, por eso siempre sentí que mi vocación eran las leyes xD gracias por tu hermoso mensaje me hiciste muy feliz), KaoruxKenshin (Creo que todas podemos sentirnos un poquito identificadas con ella, no sería fácil estar en su lugar, gracias por tu mensaje :D), Alshi (no te voy a matar estoy demasiado lejos… JAJAJA… es broma, estoy más loca que tú), Noheli (me leíste dos veces, pero que linda :D, muchas gracias por tu mensaje), SiageLove (no estás sola, yo también amo a Tai xD, gracias por escribirme, linda), Rockiesliz (no había tenido chance de contestarte el PM, tengo un libro que se llama Valery Misnk que es de suspenso, quizás te pase unos caps, y la verdad, tampoco me he decidido por lo que te comenté que pienso hacer xD pero me dio mucha risa tu reacción, quizás lo someta a votación a ver si están de acuerdo todas, gracias por escribirme), LilithUchiha (Lily-chan, sabes algo? Quizás algún día si use una trama parecida para un libro y te agradezca por el empujón jajaja… sí tiene mucho material de donde cortar, quizás demasiado xD espero te guste el capítulo, sigo esperando mi dibujo!)
¡ESTOY MUY AGRADECIDA DE TENERLAS POR LECTORAS, ESPERO LES GUSTE EL CAPITULO Y SEAN TAN AMABLES DE ENVIARME SU OPINION! BESOS A TODAS.
Golpes de Contexto
Yamato Ishida caminó con decisión hasta la pareja de castaños, notando al acercarse que los ojos de Mimi estaban más rojos que nunca, y que el semblante de su mejor amigo poseía un dejo de frustración que no le había visto en mucho tiempo. A medida que fue acercándose a ellos, pudo escuchar claramente su discusión.
'¡No estás escuchándome, Taichi!'
'¡Ya escuché las dos palabras que necesitaba oír! ¡No puedo creer que estés haciéndome esto, Mimi!'
'¡No estoy haciéndote nada, Taichi! Sólo… sólo quiero que entiendas…'
'¡Pues no entiendo, no lo hago, no entiendo!'
Yamato frunció el ceño mientras apretaba los puños con fuerza. De verdad, es que hasta sus peleas eran tiernas. Aquel par era tan perfecto y compatible que, al parecer, jamás había aprendido a discutir. Así no se pelea, si ellos no sabían cómo, él podría darles lecciones.
'¡No puedo creer que me dejaras botado como un perro leproso!' gritó Yamato, sobre la bulla de la discusión de los castaños, dirigiéndosea la pequeña figura femenina que se negaba a hacer contacto visual con él '¿Qué? ¿Se supone que soy el vecino latoso del que tienes que escaparte por la ventana o qué diablos?'
'¡Yo no te dejé botado en ningún lado!' contestó Taichi confundido, creyéndose erróneamente receptor de dichas palabras
'¡No estoy hablando contigo, imbécil!' soltó el rubio.
'¡Estamos ocupados, animal!' soltó a su vez Taichi, dándole la espalda '¡LÁRGATE!'
Yamato apretó más los puños, sintiendo crecer su frustración.
'¡No voy a largarme a ningún lado, esto me incumbe a mí tanto como a ti!'
Apenas esa frase salió de sus labios, quiso retirarla. Por un segundo, se imaginó como esos personajes en los Mangas que intentan reescribir sus burbujas de dialogo. Por qué. Por qué tenía que ser tan autodestructivo. Esa no era la manera en la que debía confesar, y sin embargo, así lo había hecho, y estaba seguro de que su mejor amigo así lo había entendido.
La sala se mantuvo en silencio por más de dos minutos. Taichi Yagami se giró lentamente hacia su mejor amigo, con un brillo suspicaz en sus ojos chocolate, al tiempo que apretaba los puños con toda la fuerza que tenía por dentro.
'Tú'
Esa no era una pregunta. Era una acusación.
Taichi entornó los ojos, dando un paso hacia su mejor amigo, e ignorando completamente a la pequeña castaña que halaba su brazo, tratando de llamar su atención hacia ella.
'Fuiste tú' soltó Taichi alzando la voz al tiempo que empujaba a Yamato, dándole un golpe fuerte en el pecho con la palma abierta 'Claro que fuiste tú…'
Mimi corrió atravesándose entre ellos, dándole la cara a su novio y la espalda al rubio, al tiempo que colocaba sus blancas manos en el pecho de Taichi.
'Taichi, escúchame, por favor' pidió, pero Taichi no estaba mirándola.
Los ojos chocolates del castaño estaban fijos en los azules de su mejor amigo. Ambos se mantuvieron en silencio por unos instantes.
'Dímelo en mi cara' gruñó Taichi.
Yamato Ishida le regresó la misma mirada decidida, al tiempo que contestaba con sinceridad.
'Fui yo'
Taichi apretó más los puños, antes de retroceder cinco pasos, llevándose una mano a la frente con gesto consternado.
'De verdad que sí soy un imbécil…'
Mimi negó rápidamente con la cabeza, acercándose a su novio con aire afligido.
'¡No es lo que estás pensando, Taichi!'
El trigueño se negó a mirarla, limitándose a soltar un pequeño suspiro. Sin decir nada más, Taichi esquivó el pequeño cuerpo de su novia y en un solo salto desapareció la distancia que lo separaba de su mejor amigo, al tiempo que lo golpeaba con el puño derecho en la mejilla izquierda con tanta fuerza que Yamato se tambaleó hacia atrás y tuvo que sostenerse de la mesa.
'¡No! ¡Taichi!' gritó Mimi.
Taichi observó a su mejor amigo, quien aún mantenía la cabeza gacha y no se había incorporado del todo, gruñendo, el castaño alzó su pierna con rapidez clavándole la rodilla izquierda en el estómago al rubio, al tiempo que lo tomaba por el cuello de la chaqueta y lo lanzaba al suelo con todas sus fuerzas.
Yamato cayó en el piso, soltando un quejido de dolor, antes de levantarse con rapidez y lanzarse sobre Taichi, golpeándolo en la mejilla derecha y haciéndole tambalearse hasta quedar contra la pared. Yamato lanzó otro puñetazo en su dirección, esta vez estampándose en la nariz del muchacho.
El castaño gruñó de rabia, al tiempo que se incorporaba con rapidez y se lanzaba nuevamente hacia su mejor amigo. Ambos forcejearon por unos minutos, hasta que Taichi ganó la batalla, logrando dar otro puñetazo en el rostro del rubio mientras lo pateaba en el estómago para alejarlo de él al mismo tiempo.
Yamato se sostuvo el estómago, quedando temporalmente sin aire, antes de lanzarse con tanta fuerza hacia Taichi que ocasionó que el castaño se cayera al suelo, el rubio se colocó sobre él, logrando darle tres golpes en la cara, antes de que el muchacho girara halando a su amigo por el cuello y dándole un puñetazo en la nariz.
'¡Taichi! ¡Yamato! ¡Ya basta!' gritó Mimi dando una patada en el suelo.
Ninguno de los dos la estaba oyendo. Mimi soltó una maldición en voz alta, cuando vio cómo ambos giraban por el suelo intentando matarse, antes levantarse para tomar turnos tacleando al otro al suelo como si fuera un maldito juego de fútbol americano. La castaña pateó la pared, dándole la espalda a la escena al tiempo que Yamato se golpeaba contra el librero, haciendo que todos los libros cayesen sobre él, mientras que Taichi había caído sobre la mesa de café frente al sofá haciéndola añicos.
Ambos estaban actuando como niños. Como niños inmaduros y tontos. Y ella no sabía cómo lograr que ninguno de los dos recordase que no tenían 12 años, sino 23. Frustrada, volvió a girar hacia los dos muchachos, quienes nuevamente estaban en el suelo en una guerra interminable. Frunciendo el ceño, la muchacha caminó con decisión hacia ellos.
'¡Ya basta!' volvió a gritar.
Nuevamente, volvieron a ignorarla. Frustrada, la muchacha se lanzó también sobre ellos, intentando separarlos, sin ningún éxito.
'¡YA BASTA!' volvió a gritar, la castaña.
Los dos muchachos seguían forcejeando como si ella no estuviese allí, no fue una sorpresa cuando en medio del forcejeo alguno de los dos la alcanzó a ella, dándole un codazo en el abdomen y sacándole el aire. Mimi soltó un gemido de dolor, al tiempo que se dejaba caer al suelo.
Ninguno de los dos se dio cuenta en seguida. Sin embargo, en unos instantes, los dos soltaron el cuello del otro y se giraron hacia la castaña que, acostada en el piso, se sostenía el abdomen gimoteando.
'¡Oh, por Dios! ¿Te encuentras bien?' preguntó Taichi, soltando completamente a Yamato y corriendo hacia Mimi, hasta arrodillarse junto a ella.
Mimi se sentó en el piso, manteniendo las manos alrededor de su abdomen, sin dejar de gimotear.
'Uno de los dos me golpeó' soltó la castaña con aire dramático 'Eso se sacan por estar peleando como niños… ¡Me duele mucho! ¡No me gustan las peleas!'
'¿Te duele?'
'¡Muchísimo!'
'¡Lo siento, lo siento!' exclamó
Yamato frunció el ceño, no estaba llorando de verdad, no había más que sonidos de falsos gimoteos saliendo de sus labios. Estaba manipulando a su mejor amigo, y parecía haberlo logrado. Por un segundo, pensó en decírselo a Taichi, pero al ver como el castaño parecía haberse calmado de golpe prefirió no hacerlo. Su amigo estaba totalmente ciego, pero la quería de verdad. Y darse cuenta de eso, lo hizo sentir aún peor.
¿Realmente importaba si él podía ver a través de ella?
¿Importaba cuando ella ya tenía a alguien que la quería de esa manera?
Taichi Yagami era su mejor amigo desde que tenía memoria. Por eso, sabía que Taichi aún quería a Sora Takenouchi, así lo negara sobre todos los santos que conocían, también lo hacía estar seguro de que también Mimi Tachikawa estaba en su corazón.
Y, peor aún, sólo bastaba ver la manera en que la castaña lo miraba a él, para saber que era algo completamente mutuo. Yamato estaba en el camino de su historia. Eso era todo, por mucho que él quisiera creer lo contrario. Por mucho que aquel beso le hubiera cambiado la vida, y por mucho que sintiera que aquella muchacha le llamaba desde el fondo más oscuro de su ser.
Yamato se levantó del suelo, dándole la espalda a la escena y saliendo del apartamento sin si quiera volver la vista atrás. Se apoyó en la puerta cerrada del apartamento, y el dolor en el cuerpo lo alcanzó, pero no fue rival para la increíble cantidad de culpa que lo golpeó. Al momento en el que cruzó el umbral de la puerta su foco principal era Mimi Tachikawa y su ira por haberlo abandonado en su casa, sólo en eso había pensado al confesarle a su mejor amigo, de una forma tan poco decorosa y sin tacto. No había pensado en Taichi en absoluto, y ahora las consecuencias de ese punto ciego le pasarían factura.
El horror de haber traicionado a su mejor amigo cayó sobre él, como una pesa de trescientos kilos, de pronto, los golpes recibidos le dolieron el triple y acrecentaron el hoyo vacío que se había apoderado de su pecho. Taichi Yagami era la persona más leal con la que se había topado, la palabra 'traición' no aparecía en su diccionario, y para él la amistad era un pacto de sangre.
'Nunca va a perdonarme' concluyó Yamato, cerrando los ojos con pesadez.
Taichi era su hermano no sanguíneo, y esas cuatro palabras le dolieron más que cualquier golpe recibido, incluso, más que el posible y potencial rechazo de Mimi Tachikawa.
Eran las nueve de la mañana, y dos jóvenes castaños se mantenían inmóvil frente a la pequeña casa blanca de los Inoe.
Taichi Yagami dejó las manos en los bolsillos de sus jeans, ignorando la punzada de dolor que recorrió cada parte de su cuerpo. Había olvidado que el maldito de Yamato era el único que conocía con suficiente aguante para soportar una pelea a golpes con él. Suspirando, e intentando no pensar en el dolor físico, giró el rostro levemente hacia Mimi, enviando una mirada furtiva a la muchacha que tenía frente a él, envuelta en su chaqueta del equipo de fútbol y abrazándola a su cuerpo como si la protegiera de algo. La muchacha se mordía el labio inferior, con un leve sonrojo en las mejillas.
'De nuevo, lo lamento, Taichi…'
El muchacho soltó un suspiro prolongado. Estaba más furioso con Yamato que con ella, pero aún así le molestaba que ella no hubiese dicho la verdad completa, sino que le hubiese confesado su pecado a medias, especialmente al tanto de que cuando él fue el infractor le confesó absolutamente todo sobre su antigua relación con Sora y sobre cómo había ocurrido el mentado beso entre ellos. Era injusto que ella le ocultara la identidad del rubio en su confesión, y aún cuando entendía que intentaba protegerlo de descubrir la traición de su mejor amigo, a su vez, el no decirle también consistía en una traición de parte de ella, una que le molestaba igual, o quizás más, que el beso en cuestión. Él podría entender un momento de debilidad, uno que también él había sentido, pero la mentira, o verdad a medias que a concepto suyo era igual de malo, eso no lo podía entender.
'Taichi…' llamó la castaña.
Los ojos del castaño bajaron hasta la pequeña figura de Mimi. Era pecaminoso, en verdad, que lograra verse tan adorable en aquel instante. Vestida con ropa de él, viéndose algo desgarbada por el exceso de tela, con el cabello bucleado al natural y sin una gota de maquillaje, aún con los ojos rojos e hinchados, el sonrojo natural de sus mejillas la hacía ver hermosa.
'No estoy rompiendo contigo' repitió la muchacha por quien sabe cual vez en el día.
Taichi suspiró, encogiéndose los hombros.
'Siento que lo haces'
'No, Taichi… sólo, necesito tiempo para prepararme psicológicamente… no me siento lista para algunas cosas' explicó Mimi.
'Sí, bueno, eso para mí no tiene sentido' contestó él simplemente.
Mimi suspiró, no sabía cómo explicarle de su otro yo sin tener que entrar en detalles que se le atoraban en la garganta. Sabía que para Taichi eso era un rompimiento, y no conocía ninguna manera de sacarlo de su error.
'Tai…' la mano de la muchacha se estiró, hasta él, pero el castaño la esquivó.
'Me voy a casa… te llamó luego' dijo, sinceramente, dándole la espalda.
Mimi suspiró, observándolo partir. Esperó que el muchacho caminara hasta la esquina, comprobando que no había volteado ni si quiera una vez hacia ella, antes de girar sobre sus talones y tocar la puerta de la entrada. En apenas unos segundos, un torbellino pelimorado apareció frente a ella, enviándole una sonrisa reluciente.
'¿Ya se contentaron?' preguntó la muchacha. Mimi negó rápidamente con la cabeza.
'Gracias por darme esos minutos a solas con él… ¿Seguro que puedo quedarme, Miya-chan?' preguntó la castaña, entornando los ojos hacia su mejor amiga.
'Ya te dije que no hay ningún problema, puedes quedarte cuanto necesites' contestó nuevamente su mejor amiga haciéndose a un lado para dejarle pasar.
Miyako Inoe era una muchacha alta de tez más morena que la suya, con un brillante cabello violeta que le llegaba hasta la cintura y unos ojos ámbares, muy radiantes, ligeramente ocultos por unos lentes de marco moderno. La muchacha estaba vestida con un suéter ceñido y unos jeans, manteniendo su largo cabello suelto y blandiéndose con cada paso que daba mientras guiaba a su amiga hasta su cuarto. Mimi se mantuvo absorta en sus pensamientos, sin observar el camino que conocía de memoria, hasta alcanzar la habitación de su amiga. Inmediatamente, se dejó caer sobre la cama de Miyako, con pesadez.
Miyako alzó las cejas, sentándose en su escritorio, y haciendo a un lado todos los textos de física y matemáticas que cubrían el tope, claramente había estado estudiando antes de que su mejor amiga llegara, como siempre, Miyako era uno de los mejores promedios de la universidad, y sin duda, la más brillante de su grupo de amigos.
'Entonces… ¡Suéltalo! ¿Por qué Taichi parecía arrollado por un camión?' preguntó al tiempo que se sentaba en la silla de su escritorio, cruzando las piernas y enviándole una sonrisa divertida.
Mimi hundió el rostro en la almohada, gimoteando. Ese, al fin, era un problema que al menos podía discutir con su pelimorada amiga.
'Se peleó…'
'Duh… no sería la primera vez que se va los golpes con alguien. Tu novio tiene un temperamento muy explosivo' soltó Miyako, rápidamente.
Mimi levantó la mirada a su amiga, con las cejas alzadas.
'No tienes mucha moral de juzgar…'
'¡Hey!' soltó Miyako ofendida, mientras se ponía roja '¡Los gritos no son iguales a los golpes! Pero, no te desvíes… ¿Qué le pasó a Taichi? Lo he visto irse a los golpes antes, pero nunca lo había visto tan golpeado… y asumo que fue hoy porque se ve fresco… me imagino que mañana se verá aún peor, considerando que los golpes empeoran físicamente con las horas. Se verá menos guapo por unas semanas, es una lástima para alguien tan bien parecido, tienes tanta suerte de tenerlo como novio, ¿sabes? Cuídalo porque es de los pocos buenos que existen… aunque sea impulsivo y brabucón, y siempre ande con algún golpe por una discusión con los tontos del equipo de fútbol… en ese equipo hay muchos guapos ¡Debería presentarme a alguien, pero no quiere! ¡Que malo es!'
Eso era clásico de Miyako. Había hablado demasiado rápido, casi atropellando las palabras, con un tono de voz agudo y chillón. Mezclando temas de una oración de otra, y cambiando de opinión a medio camino de sus palabras. Queriendo saber tantas cosas a la vez que ella misma se desviaba del tema.
'¿Con quién se peleo el macho?' preguntó, sin haber dado tiempo a su amiga de contestar nada de lo anterior, y enviándole una mirada de diversión tangible.
'Con Yamato' contestó Mimi.
'¿Yamato? ¿El compañero de apartamento, mejor amigo desde los pañales? ¿El pintor sexy y mujeriego al que no me dejas acercarme? ¿El bizcocho rubio y oji-azul más guapo que he visto en toda mi existencia? ¿Ese Yamato?'
Mimi asintió, lentamente, con una mirada consternada.
'Wow… no pensé que el pintor fuera tan violento, se ve tan apático al mundo, ¿Quién diría que sería igual de salvaje que tu explosivo novio? ¡Bueno, por algo son tan amigos! ¡Hey, pero, es que ¿esos dos no son como hermanos?! O sea, no comprendo qué pasó… ¿Por qué se fueron a los puños? ¿Es una relación amor-odio? ¿Una tormentosa historia de incompatibilidad? ¿Una hermandad violenta? ¿O pasó algo malo entre ellos?'
'Ah… pasó algo entre ellos' admitió Mimi, suspirando con pesadez 'Yo' confesó la castaña.
Miyako la observó por unos segundos sin entender, hasta que finalmente sus ojos se abrieron con desmesura ante el entendimiento de las palabras de su mejor amiga.
'No me digas… ¿se pelearon por ti?' eso no era una pregunta, y Miyako no esperó la respuesta de Mimi para soltar una carcajada y llevar las manos a su rostro con aire emocionado '¡Eso es tan romántico! ¡Dos príncipes peleando por el amor de una doncella! ¡Y ese Yamato está incluso más guapo que tu perfecto novio! ¡No puedo creer la suerte que tienes! ¡Wow! ¡Como quisiera ser tu en estos momentos, tan pretendida por dos machos alfa! ¡Con razón no querías que fraternizara con el tal Yamato, mira que te lo tenías guardado!'
'¡Miyako! Esto no es gracioso, ni romántico ¡Casi se matan a golpes por mi culpa!'
'Eso a mí me suena muy romántico'
'¡Miyako!' regañó Mimi, al tiempo que se cubría la cabeza con la almohada, pataleando como una niña.
La pelimorada soltó una sonora carcajada, acomodando sus lentes para luego cruzar los brazos sobre su pecho en una pose más seria.
'¡Vale, vale! Tienes razón, cuéntame qué pasó'
Mimi se sentó en la cama de su mejor amiga, al tiempo que procedía a explicarle cómo se había ido acercando poco a poco al rubio, dejando por fuera cualquier alusión a los problemas reales que tenía en su casa de los cuales el rubio seguiría siendo el único enterado, Miyako sabía de la existencia de Dr. Katss, pero de ahí a compartir más información con ella no había pasado. La castaña continuó la historia con cuidado, hasta culminar en la noche anterior donde habían compartido un beso, sin mencionar claro su ataque de nervios guiando al evento.
'Y se besaron… ¿Lo permitiste… así como así?' preguntó Miyako.
'No así como así… siento… una conexión especial con él' confesó Mimi al tiempo que el sonrojo se evidenciaba en sus mejillas, era la primera vez que se admitía eso en voz alta.
'¿Te gusta?'
Mimi no contestó, y esa fue respuesta suficiente para su suspicaz amiga. Miyako alzó las cejas, con la vista fija en los ojos chocolate de su amiga.
'¿Y qué hay de Taichi? ¿Ya no lo quieres?'
'¡Claro que lo quiero! Fue sólo un beso, Miyako'
Miyako ladeó el rostro, enviándole una sonrisa divertida a su amiga.
'Si fue sólo un beso… ¿Por qué no estás en casa de Taichi?'
'Está molesto conmigo, con razón. Además, Yamato vive ahí… sería incómodo' contestó Mimi.
'Aja…' contestó Miyako, sin dejar de sonreír 'Desde que comenzaste a salir con Taichi ni si quiera volteas a ver a los chicos cuando te hablan, Mimi. Solías ser muy coqueta, con todos, desde que te conozco, claro que lo hacías de una manera tan natural e inocente que muchas veces no te dabas cuenta. Pero, desde que conociste a Taichi te has abocado únicamente en él… ya no notas a otros muchachos, me he dado cuenta'
'¿Y eso qué tiene?'
'Sólo digo que si le permitiste a este muchacho besarte, y de hecho, le correspondiste el beso, no creo que sea 'sólo un beso'… no si es de ti de quien se trata'
'No comprendo'
'Lo que trato de decir es que este muchacho debe ser muy especial para que eso pasara. Esa conexión de la que hablas… debe ser muy fuerte para que te haga doblegar aunque sea por un segundo la total fidelidad hasta de pensamiento que le habías demostrado a Taichi hasta ahora'
Mimi alzó los ojos fijándolos en su mejor amiga, y concediéndole la razón.
'He estado pensando sobre eso' confesó ella 'creo que empecé a tener sentimientos encontrados por él desde hace algún tiempo ya, pero no había querido aceptarlos… creo que me gusta más de lo que estoy dispuesta a admitir'
'¿Por eso rompiste con Taichi?' preguntó Miyako sin rodeos.
'¡No! ¡Yo no rompí con Taichi! Sólo… Miyako, llevó saliendo con él por más de un año y no me atrevo a contarle nada sobre mí, ni si quiera sabe donde vivo, y no es porque no lo quiera…'
'Te tomó cinco años llevarme a tu casa a mí, así que entiendo qué es lo que dices…' Miyako suspiró, su amiga ni si quiera se abría completamente con ella, era obvio que menos podría lograrlo con su novio.
'Sólo… Miya-chan, no me siento capaz de abrirme emocionalmente con Taichi, lo intenté y… fallé miserablemente. Quiero seguirlo intentando, pero necesito tiempo para hacerme a la idea, quizás, incluso la ayuda de Dr. Katss'
'Pero, con el tal Yamato no tienes ese problema' atajó su amiga.
Mimi suspiró y negó lentamente con la cabeza. Se mentiría a sí misma si no admitiera que le era muchísimo más fácil ser ella misma con el rubio.
'¿Los has estado comparando?'
'Es imposible no hacerlo'
'¿Quién va ganando?'
Mimi le envió una sonrisa condescendiente a su amiga, sin contestar.
'¡Apuesto que en apariencia Yamato ganó por paliza!'
'¡Miyako, no seas tan superficial!'
'No estoy siendo superficial, estoy siendo una persona con dos ojos, pero, me pregunto si es en lo único que gana…'
Mimi suspiró, sin contestarle. Ambas se mantuvieron en silencio por unos instantes, antes de que Miyako saltara para sentarse junto a ella con una mirada divertida y una sonrisa maliciosa.
'Así que… ¿Cuándo empiezas a salir con el rubio sexy?' preguntó su amiga, enviándole una sonrisa picara.
'¡MIYAKO!' gritó Mimi.
'¡No me vas a decir que no es sexy! ¡A VER! Suéltalo… ¿Cómo estuvo el beso?'
El rostro de Mimi se encendió como un bombillo rojo tan intenso que pudo haber sacado humo por las orejas.
'¡Wow! ¿Tanto así? ¡Siempre dije que los artistas tenían que ser el torbellino más intenso que existe! ¡Apuesto que hasta te flaquearon las piernas! ¿Te dejó marcada la pintura? ¡Me lo imagino sin camisa con pintura en el pecho!'
'¡Miyako!'
'¿Qué? ¿Tú no?...' Mimi le envió una mala mirada 'Ay, ya, ya… ¡Nada más imagínate una escena sexy de besos y pintura! ¡Eso le pone todo un nuevo contexto a los 'desnudos artísticos'! ¿No? ¡Caliente!'
La pelimorada soltó una carcajada ante la mirada y el rostro sonrosado de su mejor amiga, y Mimi se tardó unos segundos en corresponder su risa. Haciéndola reír, esa era la primordial razón del porqué Miyako Inoe era su mejor amiga.
Eran pasadas las dos de la mañana cuando Yamato Ishida cruzó el umbral de la puerta de su apartamento. Todo estaba oscuro, y en silencio. Había considerado seriamente no regresar por unos días, dejar que Taichi se calmará y realizar algún acto desesperado para pedir su perdón. Sin embargo, el prospecto de pasar días alejado de su estudio para él sólo podía ser comparado con el dolor de un padre a la hora de abandonar a un hijo. Simplemente, no podía soportarlo. Si Taichi lo echaba a patadas, al menos tendría que permitirle llevarse sus pinturas e implementos.
Traspasó toda la sala sin encontrar rastro del castaño. Tropezando con los libros y los restos de la mesa que habían roto. Maldiciendo, el rubio entró a su estudio, para encontrarse con la sorpresa de que Taichi Yagami ya estaba allí.
'Sabía que volverías'
Yamato aguantó la respiración, al notar que el trigueño se encontraba en medio del estudio, sosteniendo la lona negra con la que normalmente cubría sus pinturas. Instintivamente, su rostro giró hacia la derecha, encontrando la montaña de pinturas de Mimi Tachikawa completamente al descubierto.
Taichi soltó la lona, girando hacia su mejor amigo, y enviándole una mirada llena de furia. Por unos instantes, Yamato esperó el siguiente arranque de golpes, y esta vez sentía que los merecía con aún más creces, sin embargo, el muchacho no había dado ni siquiera un paso hacia él.
'¿Todas estas…? ¿… es ella?' preguntó el castaño.
Yamato guardó silencio por un momento, considerando seriamente mentirle a su mejor amigo. Sin embargo, no fue capaz de confesar una mentira y lastimar aún más la relación que ya había malogrado con Taichi. Dando un único asentimiento, le dio la única confirmación que el castaño necesitaba. Nuevamente se mantuvo expectante de la nueva tanda de puñetazos que no llegó hasta él.
'¿Por qué no me lo dijiste?' preguntó Taichi.
De todas las acciones, y preguntas que esperaba en aquel instante, esa no era ni de las primeras 100. Su lengua se enredó, y sólo fue capaz de balbucear.
'¿Por qué no me lo dijiste, Yamato? ¿Desde cuándo estás ocultándome esta… extraña obsesión que tienes con Mimi?' eso se lo había gritado, eso sí se lo esperaba, gritos y reclamos pero no el trasfondo de las preguntas.
'Desde que la conocí he sentido una extraña fijación artística con ella' confesó el rubio, evitando mirar a su mejor amigo.
'¿Fijación artística? ¿Desde que la conociste? ¡Pensé que la odiabas!'
Yamato se encogió los hombros sin saber bien qué debía contestar.
'¿Por qué no me lo dijiste?' repitió el castaño, apretando los puños.
'¡Es tu novia! Sería demasiado extraño confesarte que pasaba las noches pintando su rostro como un maldito enfermo' confesó sinceramente Yamato.
Taichi entornó los ojos, acercándose a él en tres zancadas y dándole un empujón con el puño cerrado en el pecho.
'¡Yo te dije a ti sobre Sora!' exclamó el castaño, indignado.
Yamato giró los ojos, enviándole una mirada condescendiente.
'¡Yo sólo acepté salir con Sora para que te dieras cuenta de que estabas enamorado de ella, grandísimo imbécil, no es lo mismo! Tú de hecho quieres a Mimi, yo jamás sentí algo por Sora'
'¡Pero yo no sabía eso, y aún así te lo dije en tu cara!'
Yamato apretó los puños, soltando un resoplido.
'¡No todos somos tú! ¡Discúlpame por no ser tan directo!'
'¡¿Entonces, era mejor que me mintieras por más de un año y esperaras la oportunidad de lanzártele a mi novia a mis espaldas?!' le gritó Taichi, tomándolo por el cuello de la chaqueta. Yamato esquivó su mirada, sin contestar, ciertamente, él nunca le perdonaría la traición.
Taichi soltó un gruñido levantando el puño derecho y estampándolo contra la mejilla del rubio. Yamato recibió el golpe sin molestarse en esquivarlo, se lo merecía. Recibió el segundo golpe en la mejilla izquierda, y permitió que Taichi lo estampara de espaldas a la pared, el castaño dejó el antebrazo en el cuello del rubio, empujándolo para quitarle el aire, al tiempo que lo obligaba a mirarle.
'¿Qué diablos te pasa con ella? ¿Qué es lo que quieres? ¿Pintarla? ¿O es que la marcaste en tu lista de conquistas? ¡Mimi no es un punto esperando ser marcado en tu diagrama, Ishida!' el rubio cerró los ojos, al escuchar el desdén con el que había pronunciado su apellido, y sin poder soportar la mirada de furia que enviaba en su dirección '¿Para qué la estás buscando? ¿Para revolcarte con ella por una noche? ¿Para cerrar tu maldito ciclo artístico? ¿Este capricho que tienes con ella realmente vale nuestra amistad? ¡Es mi novia, Yamato! ¡Mi novia! ¡No puedes ser tan inconsciente!' el brazo del castaño se apoyó con más fuerza en el cuello de él, causándole dolor '¡Eres mi mejor amigo! ¡Maldición! ¡Eres el hermano que no tengo! ¡Maldición, Yamato! ¿Realmente eres tan bastardo como para arriesgar 23 años de amistad por un revolcón y una pintura?'
Yamato cerró los puños, empujando a Taichi con suficiente fuerza para quitárselo de encima, y le devolvió la misma mirada de furia de la que era receptor.
'¡No es un maldito capricho! ¡Ni un maldito deseo de revolcón! ¡Ojalá fuera eso! ¡Pero, no, maldición! ¡Estoy jodidamente enamorado de tu novia! ¡Es una maldita bruja que me ha tenido hechizado desde que la conocí! ¡Y la única razón por la cual no me le he lanzado encima aún es porque tú existes!' confesó Yamato, dándole un puñetazo a Taichi en el rostro.
El castaño se cayó al suelo, estampando la espalda en el mármol negro, y se mantuvo en el piso con una mirada de sorpresa.
'¿Estás enamorado de mi novia?' preguntó Taichi con voz queda.
Yamato se mantuvo inmóvil, entendiendo claramente lo que había dicho. Sí, estaba enamorado de ella, o al menos era lo único que era capaz de asumir, considerando que jamás se había enamorado antes y creía que el amor era un ente mitológico como el ave fénix. Sin embargo, no había ninguna otra palabra que pudiese utilizar para describir aquel sentimiento tan abrumador y angustioso que día con día le iba quitando la razón.
'Sí…' respondió fijamente, y apenas la respuesta salió de sus labios, el hoyo en su pecho se multiplicó.
Taichi se sentó en el piso, mirándolo con semblante dividido. No sabía si aquella información lo hacía sentir mejor o peor respecto al asunto. Por un lado, si era cierto que Yamato Ishida se había enamorado por primera vez en la vida, y si realmente estuvo aguantándose en silencio por un año todo aquello, eso realmente denotaba una clara preocupación por su bienestar que de algún modo nivelaba la rabia referente a sus verdades a medias. Por otro lado, estaba enamorado de SU novia, y francamente a él le valía una mierda cuantas veces se había aguantado de tomar una iniciativa con ella, a él la única vez que le importaba fue en la que cedió y actuó a sabiendas de que no sólo traicionaba su confianza sino también atentaba contra la única relación significativa que él había logrado tener después de que Sora Takenouchi le rompiera el corazón en miles de pedazos.
Sin pensarlo por un segundo más, se lanzó hacia su mejor amigo, tacleándolo al suelo y volviendo a golpearlo hasta que oyó un crack en la nariz del rubio. Yamato por su lado, se lo quitó de encima para devolverle los golpes sólo deteniéndose cuando también la nariz del castaño se hallaba rota. Ambos muchachos rodaron por el piso a extremos contrarios, soltando un quejido de dolor, y retirándose la sangre con los puños cerrados. Se mantuvo el silencio de ambos por unos minutos.
'¿Cuánto me odias?' se atrevió a preguntar Yamato, después de unos minutos.
'Quiero matarte. Despellejarte, cortarte en pedazos con un cuchillo de esos que muestran en la tele, ahogarte en el río, y luego prenderte fuego para poder enterrar las cenizas. Te odio más de lo que pensé llegar odiar a alguien en toda mi existencia. Quiero arrancarte la piel con las uñas, Yamato'
El rubio inhaló aire, sin ser capaz de contestar nada, ya lo sabía, Taichi Yagami jamás perdonaría su traición.
'Rompió conmigo… en caso de que esperaras eso para lanzártele encima' dijo Taichi con voz rabiosa, después de unos minutos.
Yamato se incorporó, girando el rostro hacia su mejor amigo, sin dejar de sostener su nariz ensangrentada.
'Eso no es posible, te adora'
Taichi se incorporó también, sosteniendo su nariz en su camisa para retirarle la sangre.
'Si alguno de los dos me quisiera de verdad no serían unos asquerosos mentirosos' contestó el castaño con voz hostil, mientras se levantaba del piso.
Yamato lo observó en silencio, sin poder evitar soltar un suspiro de derrota. Había perdido a su mejor amigo.
'Entiendo… sacaré mis cosas mañana, le pediré asilo a Takeru' dijo con voz grave.
Taichi, quien ya había alcanzado la puerta, giró violentamente hacia él, y volvió a alcanzarlo en dos zancadas, para patearlo con fuerza en la espalda.
'¿Qué diablos?' soltó Yamato incorporándose, y enviándole a su mejor amigo una mirada reprochante, ya había recibido suficientes golpes por hoy.
'¡Eres un bastardo, infeliz, una mierda de amigo y un jodido traidor!' gritó el castaño.
Yamato bajó la mirada, sin contestar. Todo eso era verdad.
'Pero eres mi familia. Una familia de porquería, pero mi familia' soltó Taichi, en un susurro apenas audible.
Yamato alzó los ojos hacia él, sorprendido.
'Tú… ¿realmente podrías perdonarme?' preguntó Yamato, genuinamente confundido.
'Sólo porque tu familia es una jodida mierda, no deja de ser tu maldita familia' contestó simplemente Taichi, sin dejar de mirarlo con furia contenida.
Los ojos azules de Yamato se abrieron de golpe, al tiempo que sus cejas se arqueaban. Taichi tenía razón, ellos eran más que amigos, eran familia. Aquello tenía arreglo después de todo.
'Lo lamento Taichi, no debí ir a tus espaldas' se disculpó verdaderamente Yamato.
Taichi le envió una mirada fría, girándose para salir del estudio.
'Aún quiero matarte. Quizás te mate mientras duermes. La imagen de degollarte encima de uno de tus malditos lienzos se me antoja muy atractiva en este momento'
Yamato no pudo evitar curvar sus labios en una media sonrisa, quizás no se arreglaría así de fácil, pero tenía arreglo a futuro, y eso era suficiente para él en ese instante.
Mimi Tachikawa soltó un suspiro prolongado, dejando su celular en el piso, al tiempo que escondía el rostro en la almohada. Eran más de las dos de la mañana, Taichi no había llamado, y si alguien siempre cumplía su palabra ese era su novio, el hecho de que la hubiese fallado era un claro presagio.
'Quizás ahora es mi exnovio…' pensó la muchacha apretando la chaqueta de Taichi a su cuerpo, intentando inútilmente aferrarse al calor de él. Había ido a su casa con Miyako a reponer su propia ropa, y otros implementos, sin embargo, no había sido capaz de quitarse la ropa que él le había prestado, quizás temiendo que jamás la volvería a usar.
Le había asegurado a Taichi que no estaba tratando de romper con él, sin embargo, podía entender perfectamente por qué el muchacho se negaba a creerle, y, si era sincera consigo misma, tampoco podía asegurarle que aquello era falso en un 100%. Pues, al pedirle tiempo lo que en verdad estaba requiriendo era su lejanía, y la lejanía está sólo a un paso ilusorio de la separación.
No era una sorpresa, en verdad. Eso hacía Mimi Tachikawa cuando estaba asustada, correr y poner cuanta distancia fuese posible entre el objeto de su miedo y ella.
Aún cuando se negase a admitirlo en voz alta, sabía que su relación con Taichi Yagami había recibido un golpe del cual ella no creía que se pudieran recuperar. Si no era capaz de ser sincera con su novio después de un año de relación, los chances decían que jamás iba a poder serlo. Y esa era la verdadera razón por la cual le había pedido tiempo al muchacho, él no se merecía que ella le hiciera perder el tiempo.
'Pero eso no significa que no te quiera, y que no me duela, Tai…' pensó Mimi, aguantando las lágrimas que intentaban salir de sus ojos.
Su celular emitió una pequeña vibración, y ella se incorporó con rapidez, sentándose en la cama improvisada que Miyako había hecho para ella y tomando el aparato en sus manos.
No era Taichi, y sus ojos se abrieron con sorpresa al ver el nombre del emisor del mensaje.
'¿Yamato?' soltó la muchacha en voz alta y tuvo que cubrirse los labios al notar que había hablado. Se giró levemente a su izquierda, notando que Miyako seguía durmiendo plácidamente.
Mimi volvió a girar hacia su celular, fijando la vista sobre la pantalla, el nombre de 'Yamato Ishida' brillaba sobre ella, acompañado de un pequeño sobre. Aguantando la respiración, y esperando leer lo peor, la muchacha presionó sobre él.
'No quiero hablar contigo. Sólo quiero asegurarme de que no estás sola con la loca de tu madre' rezaba únicamente el mensaje.
Los ojos avellana de Mimi se abrieron con sorpresa. Había esperado un reclamo, un insulto, o que oficialmente la mandara al diablo. Después de todo, había huido de él, sin brindarle ningún tipo de explicación respecto al asunto. De cualquier cosa que pudo haber esperado, preocupación no estaba en la lista.
La muchacha no pudo evitar sonreír, al recibir un segundo mensaje que rezaba a su vez:
'Joder, es una respuesta de sí o no. Contesta de una maldita vez'
Mimi contesto negativamente el mensaje, agradeciéndole su preocupación y sabiendo que el muchacho no volvería a contestar. En verdad, no necesitaba que volviera a contestar, esa mera y ruda acción de cariño le había brindado suficiente calidez a su cuerpo para que pudiera relajarse en verdad por primera vez en el día.
ESO ES TODO POR AHORA, ESPERO LES GUSTE Y ME MANDEN UN MENSAJE :D! NOS LEEMOS PRONTO!
