Capítulo X: Llave
"Por favor, regresa… que me lastimas…¨
POV. Sucy
No pude contener mis lágrimas después de haber visto esa caja, no importaba lo bella que fuese ni aún si sabía lo que contenía dentro, sino el motivo por el que la abrirías.
Yo sé, que tú no tienes culpa alguna, pues sólo basta con mirar la inocencia de tus ojos al no recordar nada de tu entorno. Debo ser fuerte, lo sé, antes lo era; pero tú rompiste mis barreras y ahora me cuesta volver a ser firme.
- - ¿Su-Sucy?, ¿Qué sucede?- me preguntas con preocupación, mientras yo, sólo puedo quedarme aquí sin reaccionar, llorando estúpidamente por esa caja que mantienes en tus manos.
- - ¿Ah?, ¡ah!, nada, es sólo que… que me ha entrado algo en los ojos- te contesto con ésta mentira absurda e inmediatamente corro a ocultarme tras la puerta de tu baño.
Abro el grifo, para dejar que el agua caiga y el sonido del agua oculte mis amargos sollozos; veo como cae, hasta que decido que ya es suficiente y cierro el grifo, veo mi rostro en el espejo, lo contemplo, analizando cómo fue que me volví tan sensible.
Fin POV. Sucy
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- -Oyeeeee…. Suuuuucyyyy, mi pequeño brote de honguito- decía pícaramente Akko a su compañera de habitación.
- - Aggg!, ¿Cuántas veces te he dicho que no me digas así?- contestó refunfuñando cierta bruja pero sin llegar al enfado.
- - ¡Oh, vamos!, ya llevamos dos súper fantásticos meses saliendo y sabes que siempre quiero demostrar cuánto te quiero, además Lotte acaba de salir ji ji ji- Akko abrazó por detrás a su amante quién seguía sin voltear a verla.
- - ¡Pe-pero eso suena ridículo!, habíamos quedado que nada de sobrenombres o apodos melosamente raros.
- - Buuuuuuuuu- Akko soltó de pronto a Sucy- ¡Pero tampoco me dejas siquiera tomarte de la mano en público!, ¡¿Tienes idea de lo difícil que es para mí, estar todo el día desconcentrada pensando únicamente a que ya quiero que se acaben las actividades para irnos a esconder y poder robarte un besito?!, ¡Eres muy mala!- reclamaba mientras hacía un puchero infantil.
- - Ah… - suspiró de pronto Sucy- ¿Sabes también que puedes llegar a ser muy exagerada y que estamos en una escuela de chicas?.
- - ¡¿Y?!, ¡Aquí hay muchas parejas a pesar de que todas somos chicas!
- - Si, lo sé… pero… emmmm… bueno… yo…
Akko se acercó a su amante hasta quedar a escasos centímetros de sus labios.
- -A mi… me da pena- Contestó fríamente Sucy desviando la mirada.
De repente, Akko tomó con sus manos las mejillas ya rojas de su novia, causando que sus ojos se encontraran con los suyos.
- - Sucy…¿Y qué importa lo que los demás piensen?, mientras tú estés a mi lado, el simple motivo de verte para mi es suficiente para ser feliz todos los días.
- - Ya ya lo sé Akko, pero yo me refiero a…- Akko de pronto se hizo una idea al respecto y soltó bruscamente las mejillas Sucy, apartándose de la otra chica rápidamente.
- - No digas más, ¿Es acaso que el motivo sea porque te doy vergüenza?, ¿Tan perdedora y patética es como luzco que no quieres que nos vean juntas?- dijo la pelicastaña con suma tristeza para después darle la espalda a su amada.
- - ¿Qué?, ¡No!, ¡No es eso!
- - Ya entendí, Sucy… no te preocupes- la pequeña bruja salió cabizbaja de la habitación sin siquiera darle la oportunidad a Sucy para terminar su explicación.
El problema no era en que Sucy se avergonzara de ella o de su hermosa relación, el problema erradicaba en que la recalcada fría y usual actitud de Sucy era difícil de cambiar, puesto que ella nunca había mostrado sus sentimientos tan abiertamente a alguien ni mucho menos le habían demostrado cariño a ella y era comprensible que le costara tanto trabajo volverse una persona cálida en tan poco tiempo. Ella adoraba a Akko, al punto de también desconcentrarse día a día por esperar su momento especial, pero era sumamente difícil hacérselo notar.
- - Ah… Soy una estúpida- dijo tras cerrar la puerta de la puerta y salir corriendo tras ella.
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Aquel día era uno de esos libres en los que las alumnas podían salir de paseo a la ciudad, así que Sucy se encontraba entre una enorme ventaja y una equivalente desventaja, puesto que había acordado salir con Lotte a la ciudad pero seguramente Akko en su enfado ya se habría ido con la rubia sin ella, por lo que le costaría trabajo localizarla, ¿Y su ventaja?, el tiempo.
Primero las buscó por toda la academia y al no encontrar rastro de ellas supuso que su teoría era cierta y ya se habían marchado, por lo que tomó su escoba y pensativa salió decidida a buscar a su novia.
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- Akko seguramente debe estar muy molesta conmigo, ¿Qué le diré una vez que la vea?, ¿Y si decide alejarse de mí?- volaba tan sumida en sus pensamientos hasta que casi choca con otra bruja que en su escoba llevaba colgada una bonita bolsa de regalo decorada con un enorme listón plateado.
- - ¡Oye! ¡Fíjate por dónde vas!, ¡Casi lo arruinas todo!- gritó furiosa la bruja para después alejarse a toda velocidad.
- - Un… un regalo… ¡Eso es! ¡Le compraré un regalo!- dijo animadamente e incrementó su velocidad para llegar con tiempo a comprar un bonito obsequio de disculpa a su amada.
Cuando llegó comenzó a comerse con la mirada cada tienda de la ciudad, al principio pensó en regalarle algo que a ella misma le gustara.
- - ¿Hongos?, ¿Alguna súper increíble poción rara?, ¡oh, no! Debería de dejar de pensar acerca de mis gustos, Akko ya quedó traumada por mis peculiares preferencias y seguramente me mandaría al diablo con un obsequio así. Ahora lo más importante es ella.
Y así casi tres horas buscando, hasta que sin darse cuenta fue a parar enfrente de una curiosa tienda de chocolatería fina, la más prestigiosa del lugar por cierto. Se acercó sin mucho interés, hasta que una de las vitrinas de la ventana encontró algo que le llamó bastante la atención:
Una hermosa caja de metal tamaño mediano con cerradura y candado de color vino metálico, se encontraba decorada con un lindo lazo rojo y la caja tenía un diseño muy peculiar: pequeños gatos que parecían estar tallados a mano en el metal. No se dio cuenta de lo cerca que estaba admirando aquel objeto hasta que una empleada se acercó y le preguntó amablemente si buscaba algo en particular.
- - ¿Qué contiene ésta caja?- preguntó al fin.
- - Oh señorita, esa caja es de edición especial y contiene una selectiva ruleta de los chocolates más finos, le aseguro que es un excelente obsequio entre amantes y si usted tiene un novio, le aseguro que le encantará; además, en su compra se la envolvemos con una tela fina con un diseño original y se la adornamos con un precioso listón de seda según el color que usted ordene.- Sonrió la empleada mostrándole la hermosa caja.
Sin embargo Sucy no estaba segura al respecto, hasta que un vago recuerdo de Akko siendo castigada por robarse los chocolates "sobrantes" de la cafetería a media noche cruzó por su cabeza y eso la animó para querer comprarle un obsequio tan lujoso como ese.
- -¡Lo llevaré!
- - Como ordene, ¿De qué color le gustaría su listón?.- Sucy no tenía ni la menor idea, hasta que pensó en el hermoso color rojo carmesí de los ojos de su amada Akko y con una sonrisa respoindió:- Será rojo, rojo carmesí.
La empleada envolvió su caja y entonces pasaron al momento de la verdad, el precio:
- Su total a pagar son de $2,500 monedas.
- ¿Qué? – El precio sacó de su órbitas las pupilas de la bruja, ¡¿2,500 monedas?!, sin duda era un precio excesivo y sobre todo tratándose de unos chocolates, abrió su bolsa y encontró una fotografía que conservaba el rostro de Akko , la observó por un instante y fue entonces que decidió pagarla.
- - Aquí tiene, ¡vuelva pronto!- respondió animada la amable empleada. Sucy salió de la tienda.
- -Bueno, ya me quedaré sin cuatro mesadas.
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El resto del día se la pasó buscando a Akko desesperadamente hasta que el reloj ya marcaba 40 minutos para el toque de queda. Sucy estaba cansada y abrumada por no poder encontrar a Akko, se encontró un banco vacío de un pequeño parque que se encontraba cerca y decidió descansar un poco.
- - Ah… enserio que me pasé… ¿Y si Akko ya no quiere estar conmigo?- Sucy comenzaba a sentirse triste y muy desanimada. - ¿Y ahora?, no podré volver a ver a la cara Akko otra vez, talvez… lo mejor será… simplemente regresar y aceptar… si-si e-ella qui-quiere te-terminar…- Se levantó dispuesta a irse, con la garganta ahogando sus propias palabras, hasta que avanzó no más de un metro de distancia del banco y escuchó una voz familiar que hizo que se detuviera.
- -¡SUCYYYYY!- Sucy volteó, sólo para comprobar que su mente no le estaba mintiendo acerca de quién era.
- - ¡Sucy! ¡Espera!.- Era Akko, completamente desaliñada y sin aliento.
- -Akko…
- - ¡Sucy! Por favor… por favor… ¡Perdóname! - ¿Perdonarla?, Sucy sabía perfectamente que fue ella quién hirió a Akko, ¿Por qué entonces Akko se disculpaba?
- Akko… no, no tienes por qué disculparte, fui yo quién…
- -¡No!- Akko se acercó a Sucy y deslizó sus manos con las de Sucy.- Fue mi culpa, yo fui la idiota que no te quiso escuchar e hizo conclusiones absurdas, tú siempre has estado para mí e incluso te he envuelto en mis propios problemas, fue muy ridículo de mi parte pensar que te avergonzarías de mí, yo… no te comprendí a ti, siempre te estoy presionando y…- Akko no pudo contenerse y comenzó a sollozar sin poder terminar siquiera sus oraciones.
Sucy sacó un pañuelo y comenzó a secar las mejillas de su amada.
- - Nunca me avergonzaría de ti – dijo, para después ser el turno de ella y deslizar en las manos de Akko su obsequio.
- - ¿Qué-que es esto?- respondió la pelicastaña admirada por la belleza de la envoltura.
- Lo compré, pensando en ti.
Akko abrió cuidadosamente la fina envoltura y se sorprendió al ver la hermosa cajita con dos curiosas llaves al lado.
- - WOOOOOOOOOW, ¡Qué hermosa es!, pero… no debiste…
- -Sí, si debí, tú te mereces eso y más…- respondió Sucy ruborizada, lo que provocó que el corazón de Akko se acelerara.
La pequeña bruja abrió su regalo y se encontró con una gama de finos chocolates que con sólo verlos se le hacía agua la boca.
- - ¡Cho-cho-chocolates!- Akko abrió los ojos de par en par y le dio un abrazo que dejó sin aliento a Sucy.
- - ¡Gracias!- tomó uno y lo comió saboreando la pieza como si se tratara del bocadillo más delicioso del mundo, mientras Sucy sólo la observaba atentamente.
- - Akko…- la llamó, aprovechando que la chica seguía disfrutando de su regalo.
- -¿Sí?- le respondió con la boca llena- ¿Qué pas…?- No pudo terminar, Sucy tomó rápidamente un chocolate y con sus labios lo depositó en la boca de Akko, lentamente, Sucy fundió el chocolate en un apasionado pero a la vez tierno beso que intentaba mostrar cuánto la amaba.
Cuando se separaron, las caras de ambas chicas ardían como fuego, no tenían nada que decirse; en aquel banco al que regresaron sólo se tomaron de las manos, sonriendo y sin poder verse a los ojos.
- -De-de a-ahora en a-adelante… pro-prometo… demostrarte cuánto te quiero.
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POV. Sucy
Los meses pasaron y muchos recuerdos acumulamos, tantos que ya no cabían en esa caja.
Fin POV. Sucy
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- - ¡Sucy!
- - ¿Sí?- contestó con una sonrisa a su amada.
- -¿Sabes que día es hoy?
- - Como olvidarlo… hoy cumplo otro año más de haber encontrado ese valioso hongo.
- - ¡¿Qué?! ¡NO!, buuuuu, tú no me quieres- dijo con una rabieta infantil a su novia.
- - Jajaja, sólo bromeo, hoy es un día muy importante… porqué al fin cumplimos 11 meses de noviazgo.
- - ¡Exacto!, hoy es nuestro aniversario y, es por eso que quiero… quiero darte esto…- de pronto, sin dejar ver que traía en sus manos, Akko depositó algo que se podía sentir pequeño en las manos de Sucy.
- - ¡Akko! Pero esto es…- se trataba de una de las llaves de la caja que hace meses ella le había obsequiado, enredada con una brillante cadena de plata.
- - Sí, es la llave de mi preciado tesoro; tú aún no sabes que escondo ahí, pero ahora puedo compartirlo contigo abiertamente.
Sucy en su lugar no sabía que decir, y es que simplemente estaba tan conmovida que ni siquiera hubo lugar para la curiosidad respecto al contenido de la caja.
- - Y… Sucy - Akko tomó repentinamente entre sus brazos la cintura de su amante- Quiero que la conserves… porqué el día en que crea dejar de amarte por alguna absurda discusión… te la pediré, y al hacerlo sé que con el sólo hecho de verte una vez más, haría cambiar mi opinión, dejándome como una estúpida; porqué… estoy completamente segura, que sin duda me volvería a enamorar de ti. Y esto, sólo me asegurará de que no sería capaz de vivir sin ti.
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POV. Sucy
- - Akko me necesita.- me miré al espejo una vez más y limpié mis lágrimas con agua del grifo, sequé mi rostro y salí del baño. Akko estaba justo en la puerta, mirándome con preocupación.
- - Su- ¿Sucy?
- - Akko, esa caja tanto por su interior como su exterior nos vincula, de ahora en adelante grábatelo bien: esa caja es importante, para ti y aún más… para mí.
Fin POV. Sucy
POV. Akko
Sucy me miraba con seriedad, hasta que de pronto hizo algo que casi me provoca un paro cardiaco:
Sucy me tomó de las ambas manos, ese viernes ella llevaba puesto el uniforme de la escuela, pues a pesar de estar en vacaciones, Sucy lo usaba para esconderle a su madre sus días libres y así evitar pasarlos en casa; estábamos a un costado de mi cama, Sucy me empujó hacia ella aprisionando mis muñecas al colchón, me miraba fijamente mientras yo no sabía que hacer o decir, sólo podía sentir como me ruborizaba y como mi pecho comenzaba a palpitar; Sucy se subió a mi vientre, colocando ambas piernas a mis costados, yo sentía que el corazón se me iba a salir, sin embargo ella parecía muy firme en lo que hacía. Tomó algunos mechones de mi cabello y los deslizó entre sus pálidos dedos, acercó su mirada hacia la mía, y yo… comenzaba a tener ganas de aprisionar sus labios con los míos… pero de repente se separó abruptamente, pero sin dejar de estar arriba de mí y a continuación hizo algo que comenzaba a sobrepasar mis límites de la razón…
Sucy comenzó a desabotonarse la blusa del uniforme, uno por uno, hasta dejar expuesta la piel blanca que cubría aquellos senos que nunca noté que eran grandes y su lindo sostén negro de encaje.
- ¿¡SU-SU-SU-SU-SU-SU-SUCY!?
- Akko, abre esa caja… y graba en tu mente todo lo que encuentres…
Fue entonces que de entre su pecho sacó una pequeña llave brillante acompañada de una cadena que parecía ser de plata y me dijo:
- - Úsame cuánto quieras… Yo soy tu llave.
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Cuando escribo acerca de Sucy, debo admitir que me saca un lado más tierno.
E.C.
