Holas Mis queridas lectoras. Aquí les dejo el capítulo diez! Espero que lo disfruten tanto como yo lo hice al escribirlo :D
Un saludo muy especial para mi querida Beta Mel Silva! Muchas Gracias!
Música:
Sentimental Movie - Guns n' Roses
Rumor Has it - Adele
Many Shades Of Black- Adele
I won't Give Up- Jason Mraz
I can't make u love me - Adele
Capítulo Décimo
Entre sueños y realidades
Los ojos de él en los ojos de ella, una sonrisa íntima, una mirada sexy. La máxima expresión del sentimiento, amor, ella sentía eso, él sentía eso.
Unieron sus labios en un beso apasionado, una mezcla embriagadora y adictiva, sus manos sobre su curvilíneo cuerpo, la unión de dos cuerpos, de dos almas, de dos sentimientos. Él besó cada parte de ella y ella lo adoró aun más entregándole todo a él.
Era el momento sublime, en el cual toda su vida desaparecía, todo el sufrimiento quedaba atrás, un suave movimiento, figuras de amor bajo la luz de la luna, con el único sonido de sus respiraciones agitadas. Verde y café, dulce y adicción. Ella era para él.
Corrientes eléctricas multiplicadas por mil. La pasión inundaba el ambiente. No existía ninguna clase de pensamiento solo quedaba las exquisitas sensaciones. Cóncavo y Convexo. La hermosa noche era la única testigo del ímpetu de los dos amantes. Las palabras sobraban, los dos sabían de su amor esa noche. Solo por la noche.
Con pocos kilómetros de separación, Bella y Edward despertaron de su sueño, ambos jadeando, el reloj marcaba las dos de la madrugada en Nueva York, mientras los dos aun sentían los estragos de su sueño húmedo, podrían jurar que todavía existía un leve cosquilleo en las partes en que se tocaron.
Para Bella era totalmente extraño haber tenido ese sueño nunca había sentido esa necesidad antes y mucho menos experimentado algo así, bueno exceptuando la vez que beso a Edward Cullen aunque él ahora ni siquiera la reconocía.
¿Cómo iba a ser capaz de mirarle a la cara a su jefe ahora?, se preguntaba ella una y otra vez. Cómo se la miraste después de besarlo en el bar, punto para su voz interior. Un gemido quejoso se le escapó de Bella jamás imaginó que su vida cambiaría el día que se enamoraría de su jefe multimillonario, ¿De qué te quejas? Por lo menos ya no tienes esa pesadilla, mil puntos para su entrometida conciencia, eso era totalmente cierto, ella prefería mil veces sonrojarse cada vez que le tocara mirar a su jefe a que su recurrente pesadilla la visitará nuevamente.
Al mismo tiempo en su apartamento Edward Cullen trataba de entender la razón de tener esa clase de sueños con ¡su secretaria!, ¿Qué le trataba de decir su sub-consciente que él no lograba entender?, por otro lado era nuevo lo que había sentido, vio amor en los ojos de Isabella y él estaba cien por ciento seguro de que eso le había gustado.
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Bella llego, como siempre, temprano a su trabajo, no pudo evitar un sonrojo cuando vio la oficina de Edward, el recuerdo de su sueño la iba a atormentar todo el día, si no fuera toda la semana.
Aunque estaba sumamente emocionada por que al fin era viernes, ella vivía toda la semana para ese día.
Empezó a acomodar la correspondencia cuando Edward Cullen en todo su esplendor cruzaba el ascensor. El rubor en Isabella se hizo mucho más evidente, ella sintió como sus mejillas se coloreaban por lo que bajo el rostro inmediatamente. ¡Ugh! ¿Por qué tiene que lucir tan bien? Es demasiado perfecto para el sentido común de las personas.
-Buenos Días Señorita Swan – Bella alzó el rostro sorprendida, ¿Qué bicho le picó a Edward que hoy la saludaba?
Como pudo, encontró su voz.
-B…buenos días Señor- Ella se dio cuenta que algo no iba bien cuando él se la quedo mirando más tiempo del necesario.
Con el ceño fruncido y sin decir más Edward desapareció tras la puerta de su oficina.
Que hombre más bipolar.
Edward Cullen siempre la dejaba con una gran interrogante colgando. Trato de no pensar más en eso y se fue por su dosis diaria de cafeína.
Al cabo de una hora ya Edward la estaba llamando para dictarle los interminables contratos que siempre hacía, Bella ya conocía su rutina, su tentadora y exquisita rutina. Un día de esos moriría solo por ver ese placer estético a escasos metros. Él desabotonaba su saco, lo cual daba la posibilidad de ver como su bien formado pecho se ajustaba a su impecable camisa, se levantaba de la silla y siempre se quedaba mirando por las enormes ventanas de cristal la ciudad mientras ella torturaba su mano y su retentiva tomando nota de todo lo que él decía.
Ese día él vestía un elegante traje azul marino, casi negro, y para su perdición no llevaba corbata y los primeros botones estaban abiertos, Bella estaba segura que ese solo traje costaba más que todo su guardarropa junto.
Después de un poco más de una hora y él ya sentado en su silla, Edward le dio una mirada especulativa a Bella, no podía sacarse de su mente ese sueño.
Bella alzo la vista de sus apuntes para encontrar al verde fuego de Edward observándola. Ella tragó seco, en el tiempo que había estado ahí él nunca había hecho eso.
-¿Algo más Señor Cullen? – Dijo ella esperando salir lo más rápido posible de la oficina.
-Señorita Swan, estoy seguro que la he visto en alguna parte pero me es imposible recordar.
Oh oh oh definitivamente no estaba preparada para esto.
-Lo dudo Señor Cullen, estoy segura que lo recordaría-
-No lo creo, usted se me hace muy conocida – Bella observo como él seguía mirándola, su corazón latía desenfrenado pero fue cuando vio un atisbo de reconocimiento cuando ella palideció.
-Tú eres la señora imprudente-
Cinco palabras que seguro harían su vida más miserable, por el rostro de Edward pasaron muchas expresiones, Bella leyó el asombro, certeza y algo de lo que no estaba cien por ciento segura, enojo.
-Con todo respeto Señor, pero no sé de qué me habla- Ella no iba a dar su brazo a torcer. Digna hasta en final. Tenía que ocultar su nerviosismo.
-A lo mejor no Señorita Swan, no creo que me haya visto – Él tomo una larga respiración – pero yo si lo hice, ¿Sabe Isabella que usted es la única persona que me ha llamado imbécil?-
Doble mierda, ¡Ayúdenme dioses del Olimpo!
-No recuerdo haber hecho eso alguna vez – miente mejor, miente mejor. Ella nunca había sido buena mentirosa y en ese momento se odio por eso.
-Fue el septiembre pasado, yo casi la atropello con mi auto cuando usted muy imprudentemente pasó un semáforo en verde-
-¡Estaba en rojo!-
Triple mierda, eres una idiota Isabella. Estácate y hazle un favor al mundo.
Las palabras ya estaban dichas antes de que siquiera las hubiera pensado.
Una perversa sonrisa cubrió la cara de Edward.
-Veo que si lo recuerda, usted efectivamente es la señora imprudente-
Bella sintió como si le dieran tres golpes en el estomago. ¡Maldita sea su estupidez! Había caído en su trampa, ¿Y ahora que hacía?
Ella no quería ser "La señora imprudente". Odiaba el apodo que él le había puesto.
Cuando ella se disponía a dar una explicación muy pobre. La puerta sonó con unos ligeros golpes.
Edward gruño bajo y casi gritó a quien fuera que estuviera detrás de la puerta para que entrara.
-Hola hermano- lo que faltaba. Emmet asomo su cabeza llena de cortos rizos oscuros. Bella estaba rogando para que él no dijera nada imprudente – ¡Oh estás aquí Isa…Señorita Swan!
Bella miro al cielo como esperando un poco de misericordia luego bajo su vista para observar como Edward estaba con el ceño fruncido mirando alternativamente a ella y a su hermano.
-Hola Señor Cullen- Casi gruñó Bella recalcando las últimas palabras, muchas veces a Emmet se le olvidaba lo que le había pedido. Pero para su infortunio eso solo hizo que él riera.
Edward observó el extraño intercambio.
-¿Ustedes se conocen? – Bella volvió su rostro bruscamente a Edward, ella sabía que no refería al simple conocimiento "secretaria del jefe"
-Sí.
-No.
Esta vez Bella fulmino con la mirada a Emmet. ¿Cómo se pudo atrever a decirle que si la conocía?
-Digo, claro que la conozco Edward, es tu secretaria – Se apresuro a decir Emmet – Siempre es muy amable conmigo y me he dado cuenta de que es muy buena trabajadora. Deberías darle un respiro.
Tienes que estar bromeando.
Bella quiso desaparecer en la silla y que la tragara el lujoso y brillante piso.
-No se preocupe Señor Cullen, no necesito ningún descanso. ¿Puedo ir a continuar mi trabajo? Tengo algunas llamadas que hacer.
-Vaya Señorita Swan – No obstante Bella observo la mirada de -esto-no-ha-terminado- que le dio Edward.
Sin despedirse de Emmet ni decir más salió de la oficina. Estaba tan molesta con él, pensó en quejarse con Rosalie y hacerle pagar por decir eso delante de Edward. Le había pedido que no tratara de interceder para tener menos trabajo.
Ella estaba que echaba humo por los oídos. Ese día no había comenzado bien.
-¿Te sucede algo Isabella? – Y ahora Chelsea estaba suspicaz.
-No, no me sucede nada solo que tengo mucho trabajo que hacer y necesito salir temprano hoy.
Chelsea pareció complacida con eso por lo que no le pregunto más nada y siguió con su trabajo.
Bella comenzó a pasar al computador los apuntes, para luego imprimirlos, sacar una copia por cada socio y agruparlas en carpetas para la reunión de la próxima semana. Se encontraba en eso cuando Emmet salió de la oficina de Edward.
-Bella Bells perdóname – Ella abrió los ojos sorprendida y le indico con la cabeza a Chelsea, Emmet se percato de eso y articulo una nueva disculpa.
-Está bien-
Mejor decirle eso y no esperar que gritara una disculpa y así todo el mundo se enterara. Los familiares hoyuelos aparecieron en el rostro de Emmet.
-Me alegro Bella Bells, nos vemos hoy en Escape-
Bella gimió internamente, no solo la llamaba por el nombre con el cual la conocía Edward, sino que también divulgaba su otro lugar de trabajo.
Ella paso toda la mañana haciendo sus pendientes, apenas llego la hora del almuerzo salió de la oficina como alma que lleva el diablo. Estaba siendo una tonta al retrasar su conversación con Edward pero aún no estaba dispuesta a enfrentarlo.
Bajó un piso para encontrarse con Rosalie tal como había acordado el día anterior, hace mucho tiempo que no veía a su amiga.
Rosalie estaba en su oficina ya preparándose para salir. Antes de entrar miro el puesto de Martha pero ella ya se había ido.
-¡Bella!, tanto tiempo sin verte – dijo Rosalie mientras abrazaba efusivamente a Bella – Ese ogro de Edward no te da descanso, ahora si ves que es cierto que es un dolor en el culo-
Bella rio ante eso, como extrañaba a su amiga.
-Más que eso Rose-
-Y yo que pensé que pasaríamos tiempo juntas pero ni yo he tenido tiempo – las dos salieron de la oficina y se dirigieron uno de los ascensores.
-Hoy es viernes, descansaremos un poco-
-Oh si señorita tienes razón, Emmet y yo vamos a ir hoy a Escape-
-Sí, él me dijo eso, estuvo en la oficina de Edward-
-Sí, ya me contó eso y lo cerca que estuvo de meter las patas, disculpas por aquello Bella-
-Tranquila Rose, solo espero que no lo vuelva hacer-
-Me aseguraré de eso-
Bella no quería saber como lo haría, por alguna extraña razón prefirió no preguntarle, juntas salieron de Cullen Corporation y se dirigieron a un restaurante cerca. Era un elegante lugar, pocas mesas y muy privado. Rosalie se había dado cuenta de la fobia de Bella por los lugares llenos.
-Todavía no logro entender por qué te vistes así Bella – tema minado, tema minado – sabes que yo no te voy a pedir una explicación y tampoco me molesta, solo que deberías ponerme uno de los lindos vestidos que tienes y pavonearte delante del ogro de Edward, a lo mejor así te deja de ahogarte con tanto trabajo-
Bella agradeció que esa fuera la razón de su comentario y no su oscura vestimenta del día.
-No Rose, no estoy segura de que eso sucedería, Edward no despega la vista de su laptop o sus documentos-
-Sí, tienes razón él es un ogro de la especie "adicto al trabajo"-
Su superflua charla fue interrumpida por el mesero quien les dio a cada una carta, Bella eligió el único plato vegetariano que vio en la carta mientras que Rose pidió un filete de salmón en salsa de limón.
-Y su mejor vino, por favor – agregó Rosalie entregando las cartas al mesero y dándole una mirada a Bella de no-te-atrevas-a-protestar.
Lo último que necesitaba era llegar tambaleándose a su trabajo pero ella no protesto, Rosalie podía ser muy obstinada cuando se lo proponía.
Estaban en medio de su comida cuando los ojos de Bella captaron al rubio muy alto, Jasper, que pasaba por la puerta del restaurante con ¿La novia de Edward?, iban agarrados de manos y antes de sentarse Jasper la besó en los labios. Los ojos de Bella se agrandaron mucho más. Ella sintiendo lástima porque Edward le era infiel a Alice y ella también estaba por ahí besuqueándose con el hermano de Rose.
-¿A quién miras? – Rose siguió la dirección de la mirada de de Bella.
-¿Qué carajos hace mi hermano aquí con Alice Cullen?-
-¿Alice Cullen?, ¿Edward está casado? - Rosalie la miro como si tuviera dos cabeza como diciéndole ESTAS-LOCA.
-Por supuesto que Edward no está casado, el día que lo esté seguro los cerdos volaran. Esa es Alice, la hermana menor de Emmet y de Edward.
Una gran "O" cubrió la boca de Bella. Había sido una tonta, si lo pensaba bien ella sola infirió que Alice era la novia de Edward. Ahora sentía pena por las veces que le dijo bastardo a Edward por creer que engañaba a su novia. Te das cuenta porque necesitas una camisa de fuerza, ¿verdad? Bella silenció su conciencia, ahora no necesitaba una voz que le confirmaba lo estúpida que había sido.
-¿Por qué pensaste eso?, no es que se parezcan mucho pero creo que es obvio-
Ahora por andar de idiota no tenía como explicar que pensó que era su novia porque interrumpió cuando ella y "el ogro" –hermoso ogro- estaban a punto de seguir besándose y manoseándose en la discoteca hace unos cuantos meses.
-No lo sé, aparte de su madre es la única mujer que llama a Edward y no me acordaba que ellos tenían una hermana menor – tenía que cambiar la conversación lo antes posible – Mira Rose se están besando se nuevo.
La aludida cambió inmediatamente su mirada de Bella a su hermano.
-No lo puedo creer. Jasper no nos ha dicho nada. Ese bastardo, vamos a tomarle fotos Bella.
-¿Qué? Estás loca Rose, no vamos a tomarle fotos-
-Claro que si lo vamos hacer, sabes a cuantas cenas hemos estado con la familia de Emmet y Jasper se ha encontrado con Alice y ni siquiera se han mirado, me vas a ayudar a tomar fotos –ordenó ella sacando su iPhone del bolsillo de su chaqueta.
-¿Y qué harás con las fotos?-
-Chantajearlo – dijo ella en el mismo tono que se utiliza para decir "duh"
-No voy hacer eso Rose-
-Bella eres mi mejor amiga y tienes que apoyarme, vamos tenemos que ir sigilosamente-
-¡Rosalie! –Gritó bajo Isabella- Yo no soy para nada sigilosa, Jasper se dará cuenta y pasaremos como un par de estúpidas-
-Punto para ti, bien, entonces quédate aquí vigilando mientras yo tomo las fotos. Si algo pasa me llamas al móvil y me avisas-
-Has perdido el juicio Rosalie Hale-
Ella ignoro su comentario y se fue a tomar sus fotos.
Bella pensó en ser ella quien tomara la foto de la rubia gateando por todo el restaurante para conseguir un mejor ángulo.
Por otro lado un alivio la recorrió. Alice era la hermana de Edward, no su novia. Ella le caía bien, cada vez que llamaba era una locura, ella fue una tonta al no darse cuenta antes.
Ahora ella estaba allí siendo abrazada por Jasper y con una gran sonrisa en su cara. Era muy divertido ver a Jasper así, él siempre había sido muy contenido, ahora no podía apartar las manos de Alice.
Oh busquen un hotel.
En ese momento Jasper quito la mirada de Alice buscando al mesero.
Mierda.
Bella se deslizo por la silla lo más que pudo y alcanzó su móvil para llamar a Rosalie quien estaba prácticamente tirada en el piso del restaurante tratando de tomar una foto. Agradeció que no hubiera muchas personas en ese lugar.
Rosalie miro su teléfono alarmada y se escondió atrás de una mesa, eso era tan gracioso. Tontas rivalidades de hermanos.
Cinco minutos después ella regreso a la mesa.
-Tengo las mejores fotos, tienes que verlas-
Rosalie tenía razón, eran buenas fotos.
-Todavía no entiendo para que las quieres-
-Créeme Bella, me van a traer muchos beneficios-
-De acuerdo Gollum – Rió Bella al observar como Rosalie acariciaba su teléfono.
-Muy graciosa, ahora terminemos de tomar nuestras copas de vino y larguémonos de aquí antes que Jasper se entere-
Como un par de fugitivas las dos salieron por la puerta trasera del restaurante después de pagar.
-Deberías trabajar para la CIA, Rose- mencionó Bella a Rosalie con un tono irónico cuando estaban lejos del restaurante caminado hacia Cullen Corporation.
-Hoy estas que ardes Swan- le respondió ella en el mismo tono- No puedo esperar ver la cara de Emmet cuando se enteré, querrá las bolas de Jasper-
-¡Rosalie! Dime que no piensas hacer eso-
-¿Por qué no lo haría?-
Viendo que Rosalie se divertía con el hecho de Emmet persiguiendo a su hermano, Bella no decidió apelar por él.
-Por Alice y porqué sencillamente no es nuestro asunto. No querrás una pelea de hermanos-
Un quejido se escapó de Rosalie.
-Tienes razón además Alice me cae bien, no me gusta ocultarle cosas a Emmet-
Bella no estaba segura de la reacción de Edward frente a ese hecho, si Jasper y Alice no habían dicho nada acerca de su relación mejor que ellas no se entrometieran en nada, por lo tanto, tenía que convencer a Rosalie que no dijera absolutamente nada o que hiciera algo imprudente con las fotos.
-No creas que Jasper no se enterará de eso. Mañana estaré en su apartamento justo antes de que Alice se vaya-
-Eres un caso perdido Rose, solo no le digas a Emmet-
Las dos cruzaron las puertas de la empresa a solo cinco minutos de las dos de la tarde. Cada una se dirigió a su lugar de trabajo.
Para la sorpresa y alivio de Bella, Edward aún no había regresado. Él por lo general siempre estaba puntual o no salía a la hora del almuerzo y se quedaba trabajando.
-Gracias al cielo que llegaste Isabella –La voz de Chelsea la saco de sus pensamientos- Tengo que ir a una de las sucursales ahora, ayer el gerente se olvido de poner su firma, que mala suerte, tengo tanto trabajo que hacer.
Bella ideo un tonto plan de escape, estaba segura que cuando Edward llegara la iba a bombardear con preguntas que ella no iba a responder, y ella no quería escucharlo de nuevo preguntándole si hablaba su mismo idioma.
-Yo iré-
Chelsea la miro con asombro.
-¿Estás segura?, si te soy sincera no está tan cerca-
- Lo sé, no te preocupes yo lo haré-
Chelsea todavía asombrada le dio los documentos necesarios después de darle las gracias a Bella tres veces.
Bella quiso vomitar por eso, ella no se merecía ningún agradecimiento, su ayuda era para escapar de la muy probable Inquisición-Edward.
Las puertas de su ascensor se cerraron justo cuando ella vio a Edward Cullen caminando hacía su oficina.
De nada te servirá correr.
Su conciencia le decía una y otra vez mientras ella en respuesta le gruñía y la mandaba a callar.
Todo el camino se la paso ideando una explicación de porqué ella había mentido sobre si recordaba o no "el incidente".
Pero sus explicaciones eran muy pobres. Podía decirle a Edward que sufría TEPT por estar cerca de muerte pero eso probablemente solo haría que él se burlara de ella.
O puedes decir le verdad.
- ¡No voy a hacer tal cosa! – Varias cabezas giraron hacia ella cuando dijo sin darse cuenta las palabras en voz alta.
-Manos libres – señalo ella los audífonos de su iPod a modo de explicación. El viaje en metro demoraba alrededor de media hora y ella se negaba a pasar ese tiempo aguantando las miradas de "ella-está-loca" de los demás pasajeros.
Para su mala suerte cuando llego a la sucursal le toco esperar dos horas que el gerente saliera de una reunión para que pudiera aprobar y firmar el documento, por un momento se arrepintió de salir de la oficina tenía mucho trabajo que hacer y no podía quedarse hasta tarde pues tenía que ir a Escape, al menos, que pasara por su apartamento y recogiera rápidamente las cosas que necesitaba. La sucursal no estaba lejos de su apartamento por lo que se decidió por esa opción.
Como siempre sucedía su pequeño gato se enredó en su pierna cuando ella abrió la puerta, ese tenía que ser el felino más tierno de todos.
-Voy de paso solamente Apolo- Dijo ella mientras cargaba a su gato.
Rápidamente cambio el bolso que llevaba por uno más grande donde metió un vestido, un par de zapatos altos, algo de maquillaje y lo que tenía en su otro bolso.
Bella le echo una rápida mirada a su closet, cualquiera pensaría que era de dos personas diferentes y no de una. Su ropa de tía-solterona-propietaria-de-40-gatos y su ropa normal.
Hecho esto se apresuro a salir, no podía perder más tiempo.
Cuando llego a la oficina se encontró con una preocupada Chelsea.
-¿Dónde has estado Isabella?, te has demorado más de lo previsto-
- David Lloyd tenía una reunión y tuve que esperar a que saliera-
-Eso no debió suceder. El Señor Cullen ha preguntado por ti muchas veces y puedo decir que está muy molesto en estos momentos-
Uh- oh.
-Le avisaré que estoy aquí – ella había huido de ese momento todo el día pero ahora tenía que enfrentarlo.
-Oh querida, es mejor que no lo hagas, cuando él está de ese genio es mejor dejar pasar algún tiempo además ahora la señorita Morrison y su abogado están con él-
Eso era algo que Bella no se esperaba, si ella era sincera le dolía saber que Edward estaba con otra persona pero era mejor no ir por ese camino, si no quería sufrir no podía permitirse eso.
-En ese caso, continuaré con el trabajo. Aquí está el documento- Dijo ella entregándole una carpeta.
No habían pasado quince minutos cuando la voz furiosa de Edward interrumpió el silencio de la oficina.
-Isabella a mi oficina.
Chelsea le dio una mirada de compasión.
-Lo siento, Isabella algún te iba a tocar verlo así-
Bien Isabella, es hora de que no seas una cobarde.
Con paso lento para no tropezar y caer, ella entró en la oficina. Ahí estaba de nuevo la elegante rubia platinada de hace unos días junto con el abogado de la empresa y Edward tan irresistible como siempre, y bueno estaba ella tan sosa como siempre vestida de negro hasta los tobillos.
-Señorita Swan tome asiento – la voz de Edward era dura y contendida y destilaba hielo en cada sílaba que pronunciaba.
Era imposible que estuviera tan molesto por solo haberlo evitado ese día.
Ella siguiendo su orden se sentó en la silla desocupada al lado de la rubia.
Como si no necesitara verme más sosa.
Fue entonces cuando la Tercera Guerra Mundial comenzó, solo que todos los ataques iban dirigidos únicamente a Bella y todos enviados por Edward.
Ella tenía tantas ganas de llorar además de quitarle de una bofetada la sonrisa burlona de Heidi Morrison.
Ahora entendía porque sus secretarias no duraban prácticamente nada y porque todo el mundo parecía odiarlo.
Ella podía aceptar que le dijera lo que fuera estando ellos dos solos pero, ¿Hacerlo delante de dos personas más?, eso era humillante.
Pero ella era buena trabajando bajo presión y no le iba a dar el gusto de decir "renuncio" y tirar todo a la borda. Así sus ojos picaban por las lágrimas queriendo salir no iba a rendirse.
Edward se estaba comportando como un bastardo idiota con ella. No podía hacerla pasar por toda esa humillante situación solo porqué descubrió que la única persona que lo había llamado "imbécil" era ella.
Muchas personas seguro lo habían hecho, cosa diferente es que no se lo hubieran dicho en la cara. Como ella estaba haciendo justo en ese momento, su mente estaba trabajando en llamarlo por todos sinónimos de imbécil que conocía y en los tres idiomas que sabía.
-Perdón Señor, ¿Me podría repetir la última parte?-
-Veo que tiene problemas de concentración Señorita Swan, muchas personas con falta de concentración han provocado accidentes de autos, como por ejemplo cruzar calles con semáforos en verde-
Mierda, su enojo es personal.
Él le dio una mirada de te-reto-a-que-me-repliques.
-Eso es muy cierto Señor, todos los días eso sucede – Intervino su abogado.
Que persona más lame botas. Como si él necesitará gente que te alimentara su ego.
-A lo mejor la falta de concentración le pasa a las personas que van ocupados en su auto que no distinguen entre el verde y el rojo – Replicó Isabella mucho antes que su mente la hiciera callar.
Esta vez tanto Jenks como Heidi se quedaron perdidos al no entender la respuesta de Isabella.
La mirada de Edward destello con ira.
-¡Suficiente! Eso es todo, Señorita Swan. Terminará las cifras usted misma, ¡Fuera de mi oficina! - Bastardo que no acepta que nadie lo contradiga.
Sin exteriorizar sus pensamientos salió de la oficina silenciosamente. La suave risa de Heidi llegó a sus oídos pero por esa vez decidió ignorarla.
Por otro lado no se sintió tan mal por responderle a Edward, ella pasaba haciendo cálculos como los que él había pedido y esa materia la había aprobado con un muy buen promedio, hacer esas cifras no sería mucho problema.
Al momento en que tomo asiento en su escritorio empezó a hacer su tarea. Tenía aproximadamente una hora y media para terminarla y salir corriendo hacía Escape. Tom se pondría furioso al ver que ella llegaba tarde.
Estaba casi por terminar cuando Heidi y Jenks salieron de la oficina, Bella se puso nerviosa al pensar que Edward quisiera seguir con su discusión, ella no quería ser despedida, necesitaba el dinero.
Para su fortuna ningún grito vino después. Ya Chelsea se había ido y solo quedaba ella imprimiendo su trabajo. Rápidamente lo guardo en una carpeta y lo dejo en un su escritorio para entregárselo a su "querido jefe" el lunes.
Luego se eso salió apresuradamente de la oficina.
Fue ahí cuando agradeció su estado físico y si no hiciera ejercicio ya se hubiera desmayado por puro agotamiento.
A las puertas de la empresa cogió el primer taxi que pasó para dirigirse a Escape.
El conductor con aspecto del medio oriente conducía demasiado lento y ella necesitaba llegar rápido pero no se atrevió a protestar, solo rogaba para que pudiera llegar a tiempo.
Después de concluir que New York solo se gobernaba con las normas de la entropía, ella al fin llego a su destino. Pagó al conductor y entró al bar sin dar su afectuoso saludo a Paul.
Entró al baño y se quito su disfraz para cambiarlo por el corto vestido azul eléctrico que había guardado, se quiso apuñalar por no haber elegido algo más largo. Se puso sus zapatos a juego, se lavo la cara, se puso el maquillaje y su casi olvidado pequeño piercing. También liberó su cabello del tortuoso moño al que lo había sometido todo el día. Una persona completamente diferente que solo quería liberarse al cantar, en cualquier caso, ni Sam ni Emily la hubieran dejado cantar con su disfraz y ella amaba mucho ese trabajo como para perderlo.
Cuando salió al bar noto a sus dos amigos sentados en unas de las mesas del primer piso. No vio a Andrew, él le había prometido que vendría.
Al caminar encima del escenario para hablar con Tom y Las Chicas sintió la extraña sensación de sentirse observada, lo cual era muy tonto pues ella estaba en medio de un bar lleno de personas. Su vista vagó por todo el primer piso, cada persona parecía en sus propios asuntos, Emmet y Rosalie estaban muy juntos hablando, no la estaban mirando, pero ella sentía unos ojos pegados a su espalda.
-¿Bella?, ¿Te sucede algo?-
-No Tom, estoy bien. En 15 minutos creo que podemos empezar.
Tom asintió y continúo con su trabajo.
.
.
Las voces de Las Chicas comenzaron a cantar, más tarde le siguió la voz de Bella. Como amaba esa canción.
- She, she ain't real. She ain't gonna be able to love you like I will. She is a stranger. You and I have history. Or don't you remember? Sure, she's got it all. But, baby, is that really what you want?
Bella tuvo en absurdo pensamiento que si Edward estuviera ahí muy probablemente se daría cuenta que esa parte de la canción de la dedicaba.
- Bless your soul, you've got your head in the clouds. You made a fool out of me. And, boy, you're bringing me down. You made my heart melt, yet I'm cold to the core. But rumor has it I'm the one you're leaving her for,
Rumor has it,
Rumor has it
Rumor has it
Rumor has it.
Ella le dio una mirada divertida a Las Chicas, y hasta le guiñó un ojo en dirección a la mesa de Rosalie y Emmet antes de terminar la canción.
- But rumor has it he's the one I'm leaving you for.
Los aplausos llenaron el bar como siempre pasaba al terminar una canción.
-Muchas gracias por su compañía la noche de hoy. Adoro la última canción es una de mis favoritas- ella coloco sus brazos en su cintura para tener más apoyo, había elegido sus zapatos más altos – Si aquí hay personas enamoradas tengo la seguridad que van a amar la siguiente canción-
A ella le costaba cantar canciones de amor, pero no podía hacer que todo el mundo cargará con sus propios temores.
La suave melodía resonó en las paredes del lugar.
- When I look into your eyes. It's like watching the night sky. Or a beautiful sunrise. There's so much they hold. And just like them old stars. I see that you've come so far. To be right where you are. How old is your soul?
Era una hermosa canción. Ella quería que por una vez fuera a ella quien le cantara esas hermosas letras.
No perderé la fé en nosotros, incluso cuando los cielos se vuelvan turbulentos, te daré todo mi amor, seguiré mirando al cielo...
Sus ojos picaban al final de la canción. Bajo del escenario justo después, ella muchas veces era fatalista y pensaba que el amor no existía pero era la música y letras como esas que le hacían creer de nuevo.
Con un abrazo la recibió Rose seguida de Emmet.
-Perfecta como siempre Isabella-
-Muchas gracias Emmet-
Ellos se sentaron en su mesa mientras Bella esperaba para cantar nuevamente.
-Se supone que Andrew estaría aquí-
-¿Andrew? – le preguntó Rosalie frunciendo el ceño
-Mi amigo de Seattle, te conté de él hace unos días Rose-
-Claro, lo recuerdo, tal vez se retraso con el transporte, ¿Has visto como estaba el tráfico hoy?
-Sí, casi no logro llegar a tiempo-
-No me digas que Edward te dejo trabajando hasta tarde – Esta vez fue Emmet quien habló y lo peor fue que no fue una pregunta sino una afirmación.
-No Emmet, salí un poco más tarde por qué me quede adelantando trabajo de la semana viene y no conté con qué el tráfico apestará tanto-
Emmet se la quedo mirando con expresión de lo-que-apesta-es-como-dices-mentiras.
Estaba por replicar cuando su móvil sonó. Cuando vio la pantalla lanzó una maldición que hizo sonrojar a Bella. Y ella que se creía una maestra en lo que maldiciones se refería.
-Edward. ¿Qué sucede? – Maldición hermano no puedo - ¿Es muy importante? – vida o muerte. Eso suena importante para ti – Está bien Edward iré a resolverlo.
-¿Sucede algo cariño?
-Si nena, mi hermano necesita que le lleve unos documentos a Jenks, al parecer es muy importante-
Rose gruño.
-Tu hermano tiene que saber que no todos somos unos adictos al trabajo como él-
-Tienes razón nena pero ahora necesito hacer eso, Edward enojado no es algo que quiera ver hoy – dijo Emmet mientras depositaba un casto beso en los labios de Rose - ¿Tienes que cantar más Isabella o te irás con nosotros?
-Aún tengo un par de canciones más y tengo que esperar a Andrew, a lo mejor está en algún trancón-
Con disculpas Rose y Emmet se fueron de Escape murmurando sobre hermanos que tratan a sus otros hermanos como esclavos, Bella quería que se quedaran, siempre le hacían buena compañía además de ayudarle a soportar su miedo a los lugares llenos.
Espero unos cuantos minutos y subió de nuevo al pequeño escenario.
La canción que iba a cantar le recordaba mucho a cierto personaje con cabello cobrizo y enigmáticos ojos verdes. No era de extrañar que algunas de sus canciones fueran para él, lo veía más tiempo del necesario para no atontarse. Él era un bastardo, solo que un hermoso arrogante bastardo.
-Many Shades of The Black. Para ustedes.
Ese sonido esa más fuerte que los anteriores y ella lo amaba. El rock corría tanto por sus penas como el Blues.
Go ahead
Go ahead and smash it on the floor
Take whatever is left and take it with you out the door.
Edward tenía tantas maneras de actuar, con lo poco que lo conocía se había dado cuanta de muchas cosas, también había oscuridad en él, a lo mejor no tanto como la había en ella pero lo había.
'Cause there's many shades of black
You have many shades of black
You have many
You have many
You have many shades of black.
Tantas tonalidades de oscuridad, tantas tonalidades de tristeza.
'Cause there's many shades of black
There's so many shades of black.
Esta vez le fue imposible no llorar, una solitaria lágrima se deslizo por su mejilla, tal vez él era tan solitario como ella.
Bella se limpió la lágrima rápidamente, una cosa era llorar en su casa cuando nadie la veía y otra muy diferente era hacerlo delante de tantas personas. Se aclaro un poco la garganta antes de coger el micrófono y anunciar su siguiente canción.
- Turn down the lights. Turn down the bed. Turn down these voices inside my head. Lay down with me, tell me no lies. Just hold me closely, don't patronize. Don't patronize me. 'Cause I can't make you love me if you don't. You can't make your heart feel something then he won't.
Las notas del piano eran las únicas que acompañan la canción, solo la dulce voz de Bella y el hermoso sonido sonaban en todo el bar.
Ese era su momento perfecto, ella vivía para cantar, era lo único que alejaba sus temores y sus miedos, despejaba su mente de cualquier estrés o mal día. Ella podía tener la peor semana y aún así la música sanaba, por esos momentos, muchas cicatrices de su alma.
Yo cerraré mis ojos para no ver el amor que tú no sientes cuando me abrazas. La mañana llegará y yo haré lo correcto y te daré esta lucha porque yo no puedo hacer que me ames si tú no lo haces. Yo no puedo hacer que tú corazón sienta algo que no siente. No lo puedo hacer. Si tú no lo sientes no lo puedo hacer.
Ella había pasado toda su vida buscando amor en las personas que quería y no lo había conseguido y ella no podía hacer lo mismo con Edward, no podía hacer que sintiera lo mismo que ella, no estaba ni siquiera segura si él podía sentir eso. Y si algún día la reconociera, ¿Qué cambiaría eso?, él estaba tomado y era soltero el día que se besaron y no le hubiera importado llevar a la cama a alguien que en ese momento le había parecido atractiva, el interrogante que Bella tenía en la cabeza era, ¿Y después qué?, nada, no pasaría nada, Edward no sería incapaz de amar a alguien como ella, y ella quería sentir el amor, ella quería saber que era y no podía arriesgarse a dar su corazón para que fuera destrozado.
- 'Cause I can't make you love me when you don't. When you don´t.
Bella abrió los ojos para ver como las personas se ponían de pie y aplaudían, hasta divisó a Emily atrás de la barra con unas cuantas lágrimas en los ojos.
-Una hermosa canción, hermosa y triste al mismo tiempo. Muchas Gracias a todos por estar aquí esta noche, gracias a Tom y Las Chicas. Hasta el próximos viernes.
Bella bajo del escenario para dirigirse a la barra necesitaba un poco de miel caliente, la cual Emily tenía siempre lista después de terminar de cantar.
-Eso fue hermoso Isabella – le dijo Emily una vez que ella se sentó en una de las altas sillas al frente de la barra.
-Muchas gracias Emily-
-Tienes la voz de los ángeles querida., toma tu miel caliente – Emily le dedico una gran sonrisa mientras le entregaba su bebida para luego dirigirse a atender otro cliente.
Justo un momento después alguien a su espalda habló, esa voz tan reconocida hizo que cada fibra de su ser se estremeciera.
-Isabella-
No era producto de su mente porque en el momento de mirar atrás vio los hermosos ojos verdes que la traían loca los últimos días.
Santa mierda.
No me maten! El siguiente Capítulo será muy interesante.
Al fin, no? Les prometí que Edward se daría cuenta. :D
MUCHAS GRACIAS POR SUS FAV, ALERTAS Y POR CADA RR.
Saludo muy especial para lau, Tere, Maricoles, Isa, Yolabertay Y Karito.
Nos leemos.
Jade0709
