Notas de la autora: Como había prometido, traigo el capítulo sin mucha diferencia de tiempo. Estoy segura de que lo disfrutarán, ¡adelante!

..

Tregua.

Harry se acercó con lentitud hacia ella una vez observó que Teddy pasaba a los brazos de Bill. En su rostro se dibujaba una seductora media sonrisa que invitaba a Ginny en silencio a acompañarla.

-¿Me concedes este baile? –Le preguntó entonces él mientras le ofrecía la mano.

La chica dudó unos momentos y miró a su alrededor. Nadie les prestaba atención. Hacía pocos momentos los novios bailaron el vals y tras ellos, la mayoría de los invitados procedieron a abarrotar la pista.

No muy lejos se podía apreciar a Ron y Hermione que se encontraban a un lado de George y Angelina.

Volvió sus ojos marrones a Harry, para observarlo ataviado en su traje de gala negro y la fina corbata del mismo color que resaltaba sobre su blanca camisa y asintió desviando la vista para no tragar la expresión satisfecha de su rostro.

Pronto ambos se unieron a la pista de baile guardando cercanía con el pequeño, y, aunque nadie reparara en ellos, comenzaron una danza totalmente incómoda. Harry hacía morisquetas y pasos divertidos al son de las Brujas de Macbeth para conseguir que la chica se soltase y aunque en un principio Ginny pareció negativa, de apoco había comenzó a reír con las ocurrencias del chico para por fin moverse animadamente al igual que él.

Varias canciones pasaron para acompañar la alegría de los chicos de a poco captados por los Weasleys que reían ante la imagen y sin embargo, no los molestaban: Que Ginny bailase tan contenta con Harry no era algo que se viera todos los días.

De pronto la música paró y las luces bajaron. Ambos dejaron de moverse a la espera de un nuevo tema.

Oh, ven y remueve mi caldero,
Y si lo haces con esmero

La voz de Celestina Warbeck llenaba la estancia mientras una música lenta era el ritmo a bailar. Harry se alejó un poco de Ginny dudando mientras a su alrededor las parejas se abrazaban y movían con suavidad. Por unos segundos se observaron sin saber qué hacer.

Por fin Ginny tomó la iniciativa y encogiéndose, posó sus brazos en los hombros del chico.

Harry no recordaba la última vez que había tomado su cintura…

De pronto todo fue caos. A un lado de ellos la carpa comenzó a arder y la música no se podía oír debido a los terribles gritos procedentes de todos los rincones. Los novios miraban la escena con las varitas arriba totalmente frustrados.

Ginny captó a su derecha un mago apuntando con la varita a Harry que tomaba en aquél momento a Teddy.

-¡Protego! –La chica formuló un rápido movimiento y el hechizo escarlata rebotó en una barrera invisible, impidiendo llegar a su objetivo.- ¡Desmaius!

El hechizo había logrado dar y sin embargo no fue de gran ayuda. Aquél desconocido no era el único dispuesto a embestir a Harry que en el mismo momento se defendía de más ataques.

Ginny corrió hacia ellos dispuesta a desaparecer junto a Teddy; los Yaxley Black lo querían a él y por lo mismo era vital sacarlo del lugar. Estaba a punto de poder tocar a Harry cuando golpeó un rayo verde en el espacio de suelo que los separaba. Fueron testigos de una explosión y Ginny se vio obligada a evitar el fuego incandescente que los separaba…

-¡No! –Exclamó entonces Harry- ¡GINNY!

Un hechizo color esmeralda viajaba a la velocidad de la luz directo a la espalda de la chica y nada, ni siquiera él, podía impedirlo…

Harry despertó de un sobresalto para encontrarse con la oscuridad de su habitación. Sudaba y respiraba con dificultad. Tardó un par de segundos en recuperar la tranquilidad y permitir que el alivio lo visitara actuando como un bálsamo que se desparramaba en su estomago.

Todo estaba bien, la boda se realizaría hoy…

Tomó la varita que descansaba en la mesita de noche e hizo un pequeño movimiento. Ante su verde mirada, se arremolinó vapor celeste que no tardó en formar números.

Recién eran las 03:00 am.

Se quedó observando las formas de su habitación que apenas se divisaban debido a la poca luz mientras esperaba que su respiración se acompasara. Tras un rato, exhaló un sonoro suspiro y volvió a acomodarse. Morfeo aún le debía compañía.

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-¿Harry? –Su nombre llegaba amortiguado por la puerta de entrada al dormitorio.

El chico abrió los ojos de a poco, para encontrarse con la fuerte luz del sol que exigía a sus cortinas dejar entrar luz.

Se desperezó lentamente al tiempo que sentía golpes en la puerta.

-Pasa –Dijo al fin.

Ginny entró a la habitación. Parecía que estaba en pie hacía horas pues se encontraba vestida y como lista para salir. El chico incorporó su cuerpo semidesnudo; dormía sin prendas a excepción de un bóxer cuadrilles y la observó unos segundos mientras un cosquilleo recorría su cuerpo. Ella estaba sana y salva.

-¿Hasta qué hora pensabas dormir? –Él miró confundido mientras ella abría las ventanas y cortinas- son casi las 1, Harry.

-Vaya… me he pasado. Cansancio acumulado, supongo. –Se encogió de hombros y encajó sus gafas.

-Lo que sea. –La chica se sentó sobre la seda negra que arropaba- He pensado que como tienes libre, debieses pasar tu día con Teddy. Ir a un parque o algún sitio parecido, para aprovechar el día excepcionalmente bello que hace.

Harry tardó unos segundos en contestar.

-Me parece una idea estupenda. Nos acompañarás, ¿verdad? –Ginny lo miró confundida- Vamos, no es necesario que estés lejos cuando paso el tiempo con mi ahijado.

-Está bien. –Aceptó.- ¿Qué planeas hacer?

-Un camping en el Victoria Magic Park. –Le contestó Harry sonriendo mientras con la varita invocaba la ropa que usaría.

Ginny asintió y salió del lugar para otorgarle la privacidad necesaria para cambiarse.

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El inmenso parque se abría esplendoroso ante sus ojos. Contaba con una alfombra verde que alojaba a diversos magos que aquí y allá pasaban agradables momentos en familia o amigos. En toda su extensión, el terreno contaba con árboles de diversos tamaños y colores, mágicos o no. Harry se fijó en un grupo de jóvenes que se encontraban bajo un roble cuyas hojas, ramas y raíces se movían según la comodidad de cada uno.

En medio del lugar, se podía apreciar un arrollo cruzado por pequeños puentes de piedra y navegado por diversos botes de madera que enfilaban en toda su longitud.

-Ahí. –Ginny señaló un inmenso cedro de aspecto milenario que se encontraba cercano al agua.

Harry asintió y ambos caminaron sosteniendo de cada mano a Teddy en dirección al lugar. Aunque tardaron unos segundos debido a los vacilantes pasos del pequeño, no perdieron el tiempo y lo incitaban a saltar o reír.

Una vez encontraron un hueco ideal entre las raíces, Ginny extendió una manta y Harry depositó el canasto de mimbre que había llevado en su brazo libre mientras Teddy se libraba de ambos y su rostro se tornaba emocionado.

El pequeño comenzó a balbucear palabras inentendibles mientras golpeaba la manta, como si su cabello que se había tornado rosa chillón no fuese suficiente para expresar lo contento que estaba.

-Estoy muerta de…

-Hambre, ya lo sé –Harry interrumpió a Ginny con una media sonrisa.- Me he pasado horas cocinando todo esto, así que espero que lo disfrutes.

Ambos rieron ante las palabras. La verdad era que el alimento disponible era un fiasco: Consistía en simples emparedados y refrescos, debido a que ninguno de los dos era capaz de cocinar algo elaborado.

Ginny extendió sus manos con ansiedad y Harry abrió el gran contenedor cuadrado, del que sacó pan que enseguida fue llevado a la boca de la muchacha. El muchacho rió ante la actitud de la chica que le recordaba tremendamente a Ron y sacó otro más. Invitó a Teddy a ponerse entre ambos y comenzó a pasarle pequeños pedazos de alimento mientras él comía el suyo propio.

Estuvieron unos minutos así, disfrutando del apacible ambiente que les entregaba el lugar. Hubiese sido sencillo cerrar los ojos y dormir.

-Y ¿has vuelto a hablar con Cormac?

Ginny que ya había terminado su emparedado y acariciaba los cabellos de su ahijado, reaccionó con molestia ante la pregunta.

-¿Siempre tienes que meterlo?

-Lo siento, es sólo que quería…

-Estamos igual que siempre. Más preocupada estoy de lo poco que dormiré esta noche… -La chica cambió el tema con rapidez.

-¿Por qué lo dices? –Le preguntó Harry con interés.

-Pues mañana jugamos contra el Puddlemere United el paso a la Europe League. A las 12 AM.

-Bueno, no es tan temprano –Se extrañó el muchacho.

-Harry, no creo que duerma en toda la noche ¡Será una gran fiesta! ¿De verdad piensas que me iré a la cama antes de las 7 am?

Harry sonrió y se quedó en silencio. De pronto al acordarse de la boda sentía una extraña pesadumbre en el estomago que sabía, tenía que ver con aquél sueño…

Para su alivio, justo en ese momento Teddy captó la atención de ambos. Había tomado la varita de Ginny que descuidadamente había puesto a su alcance y comenzado a moverla con torpeza provocando chispas mientras reía.

-¡Teddy! –Lo reprendió la chica aprontándose a quitarle el peligroso objeto de la mano.

Aún no alcanzaba a sacar la varita de posesión de Teddy cuando comenzaron a brotar burbujas de jabón. El pequeño se incorporó soltando también el pedazo de madera e intentó lleno de curiosidad tocar las pompas que flotaban ante sus ojos.

De pronto, una burbuja especialmente grande se plantó ante él por unos segundos y entonces se reventó con un leve ¡plaf! El pequeño miró por un momento con tristeza el lugar en donde antes había estado la esfera transparente y luego se concentró en las demás que también comenzaron a desaparecer.

Miró a sus padrinos en busca de muda ayuda.

La petición no tardó en ser escuchada y Harry sonrió mientras de su propia varita hacía brotar más burbujas que entretuvieron a Teddy mientras Ginny y él lo observaban divertidos, interviniendo en su juego ocasionalmente y riendo según sus reacciones.

Tas un tiempo, Teddy se cansó y prefirió tomar asiento entre ambos mientras observaba con interés el pasto que sobresalía de los bordes de la manta. Ginny sonrió y sacó un libro disponiéndose a leer mientras Harry se acostaba a un lado de su ahijado y le conversaba.

-¿Te gusta el césped, Teddy? –El pequeño balbuceaba en señal de asentimiento y Harry arrancaba un poco de pasto y se lo pasaba.- ¡No, a la boca no!

Estuvieron un buen rato así mientras la luz del sol comenzaba a ceder en intensidad.

Ginny dejó la lectura y abrió nuevamente el canasto de mimbre. Harry aceptó un nuevo emparedado y ella comenzó a darle un poco al pequeño.

La tarde estaba resultando realmente agradable y Harry se alegró por haberla podido tener. Pensaba sonriente en ello cuando de pronto sintió como una ráfaga de viento le azotaba el rostro, despeinando más aún su rebelde cabellera. Los tres miraron extrañados su alrededor para descubrir el origen de la brisa, hasta que Harry lo identificó.

Los mismos jóvenes que había visto refugiarse en la sombra del roble mágico, ahora se encontraban sobre escobas y echaban carreras sobre ellas.

-Allá. –Señaló Harry al grupo y Ginny sonrió al igual que él. Les gustaba que otros disfrutaran tanto como ellos del poder volar.

-Genial. –Murmuró.

-¡Merlín! –Exclamó entonces Harry, sorprendiendo a la chica- Eso me recuerda…

Tomó su varita de núcleo de fénix e hizo un pequeño movimiento con ella apuntando justo delante de Teddy. Dos segundos más tarde, ante los ojos de los tres se materializó una pequeña escoba que enseguida captó la atención del pequeño.

-¿Es…? –Preguntó emocionada Ginny.

-Sí, exacto. La había comprado hace algún tiempo, pero no había hallado el momento para dársela. Hoy seremos testigos de su primer vuelo.

Ginny se incorporó excitada mirando fijamente a Teddy que ahora que mantenía en sus manos la escoba, la agitaba con brusquedad.

Harry le pidió la escoba, y luego la dejó flotando a un lado de su ahijado. En seguida lo tomó en sus brazos y lo posó sobre el palo de madera. Teddy miró con gran impresión como sus pies se suspendían unos cuantos centímetros sobre el suelo.

-Ven aquí, Teddy. –Lo incitó Ginny que se encontraba de rodillas algo alejada de ambos. Extendía sus brazos mientras lo esperaba con una gran sonrisa.

Ambos observaron como el niño tras dudar un momento, hacía un movimiento para adelante y entonces su escoba comenzaba a moverse en dirección a Ginny.

-Eso es, acá… -Ginny lo sacó de la escoba, abrazó y besó, felicitando- Vuelas increíble, ¡tal como tus padrinos! Ve con Harry.

Volvió a ponerlo en la escoba y el pequeño voló hacia el muchacho, que también lo esperaba emocionado.

Teddy dio varias vueltas sobre la manta. Parecía tener un talento innato para la escoba y a sus padrinos no les podía dar más orgullo.

En silencio, Harry recordó una foto que había visto por primera vez hacía años cuando aún se enfrascaba en la búsqueda de los horcruxes. En ella se podía contemplar a él volando sobre una escoba igual, perseguido por su padre y siendo –si es que la fotografía no hubiese sido rota- observado por su feliz madre.

-¡No puede ser! –Una voz desconocida sacó al chico de sus ensoñaciones.

Ginny y Harry miraron a un muchacho que se encontraba frente a ellos. Tenía aproximadamente 16 años, aspecto despreocupado y vestía ropa muggle clara. Su rostro se enmarcaba por cabello rubio no demasiado largo y clavaba sus ojos negros con absoluta ilusión sobre la chica.

-Eres… ¿Ginny Weasley? ¡¿De las Holyhead Harpies? ¡Juro que soy tu mayor admirador! ¡No puedo esperar a que mañana destrocemos al Puddlemere! ¿Puedes firmarme la polera?

Ginny se había quedado pasmada ante la excitación del chico que ahora extendía ante ella su blanca sudadera.

-Eeeh –Dudó unos momentos la chica para luego observar con aprehensión a Harry, que sosteniendo en sus brazos a Teddy, observaba la escena muy divertido.

El gesto provocó que el fanático reparara en él.

-¡Por las barbas de Merlín, Harry Potter! –El chico parecía que se iba a desmayar del impacto.- ¡Que suerte tengo! ¿Están saliendo juntos? ¡Yo pensaba que salías con un jugador de los Falmouth Falcons! Y…

-Nosotros sólo somos... amigos –Intentó aclararle Ginny, pero el chico no la escuchaba.

-…hacen una buena pareja.

-Bentley, ¿qué haces aquí? –Al lugar se acercaba una chica sobre una escoba y más atrás le seguían más amigos.- ¡Oh Merlín, es Ginny Weasley! ¡y Harry Potter! ¡¿Tienen un hijo?

Harry y Ginny se debieron resignar a atender los y pasaron el resto del día firmando autógrafos y tomándose fotografías junto al grupo de muchachos que hacían caso omiso a sus aclaraciones sobre que en realidad no eran pareja ni Teddy era su hijo.

-¿Cómo llevas esto desde hace tantos años? –Le preguntó Ginny a Harry cuando por fin llegaron a casa, lejos de las garras ilusionadas de sus seguidores.

Harry rió mientras ponía a Teddy en el suelo.

-Te acostumbras. Además, si le ves el lado bueno, es divertido, ¿no?

Ginny sospesó algunos segundos las palabras de Harry y luego asintió mientras sonreía.

-En realidad sí lo es. El chico que primero llegó a nosotros… ¿Bentley? Casi se desmayó de tan sólo vernos. Es extraño lo que se provoca en las personas.

Ambos tomaron asiento y comentaron poco más de los sucesos en tono afable, riendo de lo surrealista que resultaba todo al tiempo en que Teddy paseaba con alguno de sus juguetes por frente de ellos.

De pronto, Ginny recordó la boda.

-¡Harry, debemos estar allá en 40 minutos!

El aludido dio un respingo y se incorporó. Él también lo había olvidado por completo.

-Vamos a vestirnos. Una vez estemos listos arreglamos a Teddy.

Ambos partieron a sus habitaciones dejando al pequeño entretenido con sus singulares juegos mágicos.

-Ginn, no te preocupes, yo visto a Teddy.

Harry salía varios minutos más tarde de su cuarto ataviado en un elegante traje negro que combinaba de bella manera con su cabello azabache que ni para aquella instancia podía dar tregua a su rebelde aspecto. Se arreglaba el cuello de la camisa, también negra, que lucía con sus dos primeros botones desabrochados, dándole un aspecto juvenil. No llevaba corbata encima.

-Ven acá.

Agarró al pequeño y no tardó demasiado en colocarle un smoking de su tamaño. Se veía adorable mientras le sonreía, luciendo su traje y su cabello azulado.

Harry le acarició la cabeza con ternura.

-Igual de guapo que yo –Bromeó y Teddy dio un balbuceo de respuesta.

En ese momento, se abrió el cuarto de Ginny y la muchacha salió vistiendo un vestido amarillo canario sin mangas. Enseguida a la mente de Harry vino la boda de Bill y Fleur, en la que había tenido un vestido del mismo color. El chico no pudo evitar sonreír, pues en aquella ocasión había pensado que era la chica más guapa que había visto. Se había equivocado y era Ginny quién nuevamente superaba la vara.

La muchacha acercó a Harry su cuerpo cubierto del vestido que se afirmaba de su hombro derecho mientras dejaba al descubierto la blanca piel del izquierdo, se ceñía a su escote y torso y caía desde sus muslos hasta sus pies con suavidad.

-¿Estás lista? –Le preguntó Harry mientras ella acariciaba a Teddy felicitándolo por su aspecto.

-Un segundo. –Ginny entró a su pieza con rapidez y volvió tras un momento, terminando de colocarse un par de pendientes del mismo color del vestido que ayudaban a su rojo cabello tomado en una suave cola baja del lado derecho a enmarcar su rostro. – Ya está.

Harry asintió y juntos desaparecieron rumbo a la fiesta que se celebraría en unos momentos.

..

La ceremonia comenzó puntualmente, presidida nuevamente por el mismo hombrecillo que dirigió el funeral de Dumbledore y la boda de Fleur y Bill.

Hannah y Neville se veían totalmente radiantes y era imposible no sonreír al observarlos tras besarse y unir sus manos.

Pronto la carpa mutó por acto de magia y se convirtió en un sitio perfecto para una gran fiesta. La música no tardó en comenzar a sonar con fuerza, creándose una gran pista de baile rodeada por una multitud de mesas cubiertas de manteles blancos.

Harry, Ginny y Teddy se encontraban en la mesa con Ron, ataviado en un traje negro con corbata roja que combinaba con su cabello, Hermione, con un vestido de seda lila que dejaba a la vista un generoso pero elegante escote y lucía ondas desde la cintura hacia abajo y Luna, con su cabello rubio que parecía flotar y un lindo vestido celeste, al igual que sus ojos.

Adonde quiera que mirara, Harry podía identificar a distintos aurores del ministerio presentes en el lugar para velar por la seguridad de todos los invitados y por sobre todo, la de Teddy Lupin. Por lo mismo, Harry no se sintió tan intranquilo. Sabía que fuera cual fuera el caso, los Yaxley eran minoría lo que volvía difícil que atacaran en aquella ocasión. Y sin embargo, no podía olvidar su sueño.

Luego los brindis de rigor, los novios procedieron a bailar y tras unos momentos, el resto de los invitados se les unió. Los muchachos compartieron un buen rato hasta que Ron y Hermione se levantaron sonrientes y fueron a la pista a moverse al son de las brujas de Macbeth. En el rostro de Ginny se formó una sonrisa al observarlos y enseguida se incorporó.

-Luna, ¿vamos a bailar? –La aludida observó a Ginny unos momentos, sorprendida.

-A la gente generalmente le avergüenza cómo bailo… -Comentó dejando relucir su extraño talento para decir verdades incómodas- pero claro.

Ambas se incorporaron y muy cerca de Harry, comenzaron a moverse.

-Claro, no se preocupen por mi –Soltó con ironía- yo me quedo con Teddy.

Harry observó a su ahijado y tras unos segundos, comenzó a divertirse con él. El pequeño disfrutaba de comer en demasía y se encontraba embriagado ante la diversidad de colores y sabores que ofrecía la mesa.

Así, apuntaba con entusiasmo algún bocado y Harry le daba de probar. Muchas veces su cabello se volvía verde y comenzaba a rezongar, dando a entender que no le gustaba, reacción que provocaba la risa de Harry y en consecuencia, la de Teddy mismo. Otras, su cabello se volvía rosa chillón. Harry sabía que entonces, debía ofrecerle más de lo que le había gustado.

Estuvieron así un rato hasta que una sensual voz femenina captó la atención del chico.

-¿Qué hace tan solo un chico tan guapo?

A su lado una mujer guapísima de cabello castaño tomado en una media cola, había sentado en una silla junto a él su cuerpo ataviado en un vestido dorado con generoso escote que dejaba imaginar bastante bien sus increíbles curvas.

Harry no pudo evitar echarle un rápido vistazo y luego observó su delicado y hermoso rostro. No la conocía pero por supuesto, ella a él sí.

-Harry Potter. –El nombre del chico salió lentamente de sus labios mientras extendía su mano para presentarse- Jane Abbot, prima hermana de Hannah.

Harry quitó una mano de Teddy y la extendió para saludar a Jane.

-Un placer.

-Sabía que te conocería acá. –Siguió Jane- eres más guapo en persona.

Harry no contestó enseguida, tomó un nuevo bocado e invitó a Teddy a probarlo. En seguida el pequeño lo devolvió disgustado. Harry rió.

-Bueno, no estoy sólo en realidad –Corrigió él señalando a su ahijado y parecía que iba a agregar algo más, pero guardó silencio.

-Ya lo veo, es un niño adorable. Pero ¿Qué te parece si lo dejas con alguien y vamos a bailar? –Ella se le acercó más alzando una ceja.

-No puedo. Quiero estar con él.

Jane pareció contrariada. Seguramente no estaba muy acostumbrada a que un hombre se resistiera a sus encantos, justamente lo que hacía Harry.

-¿Qué ocurre, cariño? -De pronto, Ginny aparecía ante ellos y observaba a Jane con ferocidad.

-Nada, hermosa. –Contestó enseguida Harry que de pronto se había puesto un poco nervioso.

Jane observó unos segundos la escena y se incorporó con altivez. Hizo un ademán con la cabeza para despedirse de ambos y se alejó.

Ambos guardaron silencio ante los ojos de Teddy que observaba a sus padrinos con mucho interés. Tras unos momentos, Harry habló otra vez.

-¿Y dónde está Luna, cariño?

Ginny fulminó al chico con la mirada y tras unos segundos contestó.

-Se quedó hablando con Hagrid sobre los thestrals de Hogwarts… ¿Quién era esa?

-Prima hermana de Hannah –Respondió el chico con indiferencia.

En aquellos momentos la mesa volvía a ser visitada. Ron y Hermione se sentaban dispuestos a descansar de la larga sesión de baile que habían tenido.

-No sé de dónde George saca tantas energías. –Se quejó Ron señalando a su hermano, que se encontraba a cierta distancia de ellos y bailaba con ánimo junto a Angelina. – No ha dejado de bailar en toda la noche.

-Es que no baila tan bien como tú. –Contestó Hermione dándole un beso.

Ginny simuló una arcada ante el comentario poco realista de su amiga, provocando la risa de Harry. Por suerte, el chico los ignoraba y en aquél instante tomaba en sus brazos a Teddy jugando con él. Harry sonrió y se incorporó extendiendo su mano a Ginny.

-Por salvarme, Hermosa. –Y ladeó su cabeza en dirección a la pista de baile.

-Ginny. –Corrigió ella aunque sin mucha determinación y tomó la mano del chico.

Ambos se dirigieron a la pista de baile y comenzaron a moverse con precaución al extremo de la timidez. Pronto las canciones fueron pasando y el ambiente entre ambos se fue alivianando. Empezaron a reír juntos, a cantarse los fragmentos de canciones que se sabían, a disfrutar de la compañía, como aquella misma tarde. Parecían dos adolescentes celebrando la fiesta de su vida.

Descansaron un par de veces compartiendo con Teddy y sin embargo volvieron a bailar, una y otra vez, juntos todo el tiempo y aunque Ron y Hermione se sentían muy curiosos al respecto, prefirieron no preguntar qué ocurría, pues preferían mil veces más el ambiente amigable que se respiraba en aquél momento.

Molly y Arthur se habían ofrecido a llevarse a Teddy a casa cuando ya era lo bastante tarde como para que sus párpados cayeran sin remedio sobre sus pupilas, por lo que ambos padrinos pudieron seguir divirtiéndose con tranquilidad.

-¡Adoro esta canción! –Exclamó Ginny al oír los primeros acordes de una lenta melodía justo cuando terminaban una copa. Emocionada tomó de las manos a Harry y lo alejó de la mesa, parando sólo al llegar al centro de la pista de baile.

-¿Todavía? –Preguntó Harry, riendo.

Se trataba de "El amor es como un fénix", una canción que parecía ser el más agradable de los lentos y sin embargo, aguardaba una gran sorpresa. Como Ginny.

Desde su sexto año Harry recordaba como la muchacha adoraba esa canción. Si en algún momento les pidieran crear un tracklist de su noviazgo, seguramente El amor es como un fénix sería la primera en aparecer.

Sin que ninguno se despegara de su sonrisa, comenzaron a menearse levemente. Ginny rodeó radiante el cuello de Harry con sus brazos y él tomó su fina cintura.

En un principio, Harry intentó evitar la mirada de la chica, aunque ella buscaba firmemente sus pupilas, tal vez incitada por los recuerdos de la canción y la forma en que los ojos verde intenso del chico la volvían a hipnotizar.

Sin embargo, él se contentaba con seguir la pista de sus rebeldes mechones rojos, la línea perfecta de sus cejas. Pronto se encontró contando las pecas que decoraban el rostro de la muchacha y sonrió tras reencontrarse con su favorita, esa que estaba justo a un costado de la comisura de sus finos y brillosos labios.

Harry quitó una mano de la cintura de Ginny para subirla a su rostro y mientras por fin le devolvía la vista, apartó un mechón de su cabello y luego acarició con inmensa ternura la pequeña manchita que estaba ahí, invitándolo en silencio.

Ya no se movían, a pesar de que la canción se había vuelto de pronto frenéticamente rápida y todos a su alrededor danzaban al ritmo de ella. Ambos estaban estáticos observándose con gran ímpetu y acercándose con lentitud. Harry ya podía sentir el dulce aliento de Ginny golpear su piel y cuando la observó cerrar sus ojos como respuesta al encuentro de los labios, la imitó, entregándose también totalmente a ese beso. Bebió de ella como si fuera la primera vez, dejándose invadir por la dulzura y el bienestar que era capaz de producirle aquella chica con tan sólo tenerla cerca.

Ginny paseaba su mano por el alborotado cabello del chico y él la atraía lo más posible a su cuerpo mientras recorría extasiado su espalda como queriendo que el momento jamás acabara.

Tras un rato separaron sus labios y sin embargo mantuvieron las frentes unidas mientras sostenían el contacto visual.

-Vámonos –Lo invitó en un susurró Ginny.

Harry asintió, le dio un beso rápido y la mantuvo en sus brazos mientras focalizaba la mente en el departamento y enseguida se aparecieron ahí.

Ginny sonrió al llegar y lo volvió a besar. Harry le correspondió y pronto tomó sus manos dirigiéndola con rapidez a su habitación.

Una vez ahí, siguieron besándose, de a poco dejando la dulzura que acompañaba a las caricias mutuas de sus labios para llevarse por la pasión, aquél fuego que ahora comenzaba a apoderarse del pecho de ambos y los instaba a realizar una singular danza con sus lenguas, traspasándose amor y deseo sin cesar.

Separaron sus bocas y Ginny se enfrascó en el cuello de Harry mientras éste paseaba su mano por el brazo desnudo de la chica.

-Te veías hermosa esta noche ¿Te lo había dicho? –Le murmuró él al oído.

Ginny se separó un poco y respondió a su pregunta asintiendo con la cabeza.

-Aunque no enserio –Apuntó dubitativa.

-Eres hermosa, Ginn.

Ella lo miró y Harry se sintió un poco mareado por la cantidad de sentimientos que le transmitía en silencio con sus ojos marrones.

-Harry, no sabes cuánto había esperado este momento… -Mascuyó ella y comenzó a abrir entre besos los botones de su camisa.

Harry se dejó, disfrutando de cada estrechez de labios y pronto se encontró semidesnudo ante ella. Ginny dibujó embelesada las líneas de sus pectorales con el dedo índice hasta que tras unos momentos, él la interrumpió tomando el vestido amarillo para desnudar en primera instancia su hombro derecho y luego también sus pechos y vientre.

Se recostaron en la cama y se alimentaron felices de la esencia del otro con ternura pero también infinito deseo. Aprovechaban todo segundo para sentirse, para conocer cada resquicio por primera vez pues si bien habían sido novios hacía algunos años jamás habían llegado tan lejos. Era su primera vez juntos.

Cuando por fin tocaron el cielo al tiempo, se miraron extasiados y entonces Harry no lo pudo evitar:

-Te amo, Ginn.

Ella contestó con un beso que tras unos momentos se convirtió en abrazo.

Harry la estrechó con fuerza y le besó la frente cuando ella se posó en su pecho, paseando sus dedos por aquella zona con suavidad.

Para cuando la chica pensó en contestarle aquellas dos palabras era muy tarde. El muchacho ya se había ido en un placentero viaje con Morfeo con la tranquilidad de saber que era velado por la chica de sus sueños.

..

Notas de la Autora: Se agradecen especialmente críticas a la última escena. Intenté transmitir el mayor amor posible entre ambos y me encantaría saber si lo he logrado.

Ustedes saben, ¡siempre las reviews son MUY bienvenidas! Muchas gracias a quienes siguen dejándolas y también a los que disfrutan de este fic en silencio ^^

Según lo planificado, ya no quedan demasiados capítulos.

¡Un abrazo!