Julia

(LP)

Vi un coche estacionado en una zona de prohibido aparcar en la puerta del edificio de Jennifer. Solo podía ser Julia. Su hermana pequeña.

Estaba muerta de miedo por conocerla. No exactamente por conocer a la mujer, sino sí de asumir lo que sentíamos delante de ella.

Jennifer no se hacía una idea del drama que la familia solía montar, no quería verla con el corazón partido.

Cuando pasamos cerca del coche, Jennifer tocó la pita para llamar la atención. La mujer abrió la ventana y comprobó que era Jennifer.

Buscamos un aparcamiento cercano. Jen hizo el camino rezongando sobre la falta de aparcamientos en la calle. Yo reí bajito.

«¡Julia! ¡Qué ganas de verte! ¡Gracias por haber venido!» dijo ella abrazando a su hermana.

Julia es muy bonita. No como Jennifer. Pero aun así, tenía una piel perfecta, y su cabello rizado, rubio oscuro, le caía sobre los hombros. Era delgada como la hermana, pero no tenía unos músculos a la vista.

«¡Jen, joder! ¿Por qué tardaste tanto? ¡Me estoy congelando aquí fuera y no conozco nada de Vancouver!»

«¡Ay, lo sé! ¡Discúlpame! ¡Subamos y te lo cuento todo!»

Me quedé quieta, esperando que Jennifer me presentase a su hermana. No sucedió.

«¡Entra, Julia! ¡Te voy a preparar un café!»

"Claro, el gusto por el café es de familia"

Jennifer nos dejó a solas en el centro del salón.

«¡Hola, Lana!» me dijo ella. Por lo visto, por lo menos de nombre, conocía a los compañeros de su hermana.

«¡Hola, Julia! ¿Qué tal el viaje?»

«Todo bien. No esperaba este frío aquí en Vancouver, ni tener que estar esperando dos horas, pero por lo demás, ok»

Quería meter mi cabeza en un agujero en el suelo.

«¡Lo siento mucho! Las cosas se complicaron un poco y acabamos tardando más de lo previsto en la convención…» intenté explicar.

«Lana…Necesito hablar contigo…»

Mis ojos saltaron.

«Mi hermana…Ella…ella no…ella no es lesbiana, ¿ok? Quiero decir, ¡ella no va a ser lesbiana!»

«¿Disculpa?»

«Lana, ¡sé por qué me ha llamado! Claro que ella no se imagina que yo lo sé. Solo que yo no sabía quién era la susodicha…Bien…Viéndote aquí…y ella con ese esmoquin ridículo…¡No me quedan más dudas!»

«¡Julia! Creo que deberías esperar a que Jennifer regrese y hablar con ella de eso»

«¡Está bien! Sé que no es tu culpa lo que pasa en la cabeza de mi hermana…Pero tengo que decirte que sea lo que sea que estáis haciendo, tiene que acabar. Mi familia y yo no hemos trabajado todo este tiempo para que ella ahora viva esto»

Mi corazón latió fuerte en mi pecho. Dios. Sentí mi cuerpo ardiendo. No quería que Jennifer supiese nada de esto.

Ella no merece tener que enfrentarse también a la familia

«Las decisiones de su vida no me pertenecen ni a mí ni a ti, Julia. Solo a ella»

«Pero tú no vas a querer estar a su lado cuando su carrera acabe por culpa de una aventura, ¿verdad? Así que, sus decisiones han de ser evaluadas, sí» Julia me enfrentaba con la mirada. Yo no esperaba que fuese de otra manera.

«¡Estaré a su lado donde sea que ella esté!» respondí con convicción

«Querida, tu carrera tampoco va a durar mucho si continúas con esta aventura…No es ningún secreto que volviste loca a tu ex hasta que se tuvo que marchar a París»

Quería lanzarme a su cuello. Me controlé. "¡Quién se cree que es para hablar de mi vida de esa manera! ¡Como mínimo ha leído las revistas que los buitres han escrito!"

«Aunque tenga que mudarme para Vancouver, me certificaré de que se aleje lo más posible de ti»

Jennifer llegó con el café en el momento exacto en que la conversación podría adquirir otro rumbo.

Me tragué el llanto. No podía derrumbarme en ese momento.

«Julia, sé que ya conoces a Lana» la mujer asintió.

«¡Lana, esta es mi bebé, mi hermanita favorita!»

«Hemos estado charlando un poco mientras preparabas el café» le sonreí

«Espero que os caigáis bien. No podría ni imaginar el infierno que sería si no fuera así»

Tragué en seco. Noté que Julia desviaba la mirada. Jennifer servía el café.

«Claro, Jen. ¡Lana debe ser una persona genial!» respondió

"¡Buf! Persona genial…¡Dile también que crees que mi ex huyó de mí!»

«Lana, ¿quieres té?» Jennifer me preguntó «No le gusta el café, ¿te lo puedes creer?» le comentó a la hermana

«Estoy bien, gracias» respondí

Nos quedamos en silencio. Las dos bebían sus cafés. Noté que Jennifer se esforzaba para reunir el valor.

«Julia, necesitaba que vinieras personalmente a conocer a Lana…» ella respiró «…que ahora es una persona muy importante para mí…» respiró y se tomó un sorbo de café

Julia no reaccionó. No cambió su expresión.

«Jen, ¡déjalo! Ya entendí…» ella sonrió

«¿Cómo que ya entendiste?»

«Ah, Jen…Venga ya, no es tan complicado unir los puntos…»

«¿De qué estás hablando?»

Sabía cuál sería la conversación y me mantuve callada.

«Hermana, desde que somos pequeñas nos contamos todo. ¡Siempre lo he sabido! Solo esperaba que tú lo descubrieses…» sonrió «Tony me llamó diciéndome que estabas diferente…» Julia hablaba tranquilamente «Mientras esperaba en el coche, busqué algunas noticias de la convención donde estabais. Y de ahí aparecéis juntas. No es difícil darse cuenta»

Mi mandíbula se había caído al suelo. ¡Aquella mujer era una hipócrita! Nada de eso era lo que me había contado a mí.

«Y entonces, ¿para ti todo está bien?» preguntó Jennifer

«¡Si tú estás feliz, yo estoy feliz! Pero, ¡mantén la noticia lejos de los oídos de papá!»

«¡Ay, Julia, gracias!» Jennifer y Julia se abrazaron. Julia me miró por encima de los hombros de la hermana. Yo desvié la mirada.

Mi dolor de cabeza volvió.

«Ahora, venga, llama a Tony, que el pobre está desesperado»

«Ok, Julia, voy a hacer eso. Con permiso, chicas»

Antes de marcharse, ella rozó sus labios con los míos, haciéndome sonrojar. Julia desvió la mirada. Al ver mi sorpresa ante su osadía, Jennifer me guiñó un ojo, sin que la hermana lo viese. Entendía que quería decirme que todo estaba bien.

Lo que ella no sabía era el tamaño del problema al que tendría que enfrentarse.

«¿Viste, Lana? Así es como se consiguen las cosas con mi hermana. ¡De manera dulce y amable verá lo que es mejor para ella!»

«Julia, ¿por qué estás haciendo esto? ¡Jennifer confía en ti!»

«Porque la quiero. Y no voy a dejar que se hunda en el pozo contigo a su lado»

«No sabes nada de mi vida y mucho menos entiendes lo que estamos viviendo»

«Sé lo suficiente. No es que no me gustes, realmente no te conozco. Pero no voy a dejar que expongas a mi hermana de esa manera»

«Ah, ¿y qué sugieres?»

«Sugiero que pase más tiempo con personas que se preocupan por ella. Que la hagan olvidar esta aventura…»

«No es tan sencillo…ella puede olvidar esta aventura, pero vendrán otras»

«¡Claro que no! ¡Nada de esto pasará si se casa con un hombre!»

Reí. De los nervios, pero reí.

«¿Crees que casarse con una persona del sexo opuesto nos hace menos gays?» arqueé mi ceja. Sé que soné hipócrita, pero era la verdad.

«¡No todas las personas son como tú, Lana! ¡Ella se casará porque encontrará a un hombre al que amar y que la ame a su vez! ¡Puedes apostar!»

«¡Yo no apostaría por eso, Julia!»

«¡No me importa! Tony ya me alertó con respecto a ti. Ya hemos decidido qué hacer de aquí en adelante, y espero sinceramente que te apartes de Jennifer»

«¿Si no, qué?»

«¡Si no, las cosas se te pondrán feas, Lana Parrilla!

No podía seguir aguantando aquella conversación. Era patético y doloroso quedarme ahí oyendo hablar a esa mujer.

Pedí permiso y fui al baño. En el camino escuché a Jennifer hablar por el móvil con su agente.

Intenté no escuchar la conversación. Pero fue inevitable.

«¡No, Tony!»

«¡Sé lo que quiero!»

«¡No colmes más mi paciencia!»

«¡Estoy locamente enamorada, sí!»

«¡Te equivocas, mi hermana está contenta de la noticia!»

«¡No! ¡Claro que no!»

«No voy a buscar ayuda porque estoy GENIAL!»

«¿Sabes una cosa? ¡Déjame en paz!»

«¡No, todavía no te estoy despidiendo!

Me metí en el baño y cuando salí, Jennifer ya estaba en la sala acompañada de la hermana. Ella estiró los brazos para que yo compartiese el sillón con ella. Me senté en su regazo y ella me envolvió en un cálido abrazo. Era lo que yo necesitaba.

«¿Todo bien, Jen?»

«Más o menos…Tony…Se preocupa demasiado, solo eso…»

Ella tenía la mirada baja. Levanté su mentón obligándola a que me mirase.

«¿Quieres que me vaya y así puedes pensar?»

«No sé…»

Julia solo me observaba atenta.

«Todo bien, puedo llamar un taxi e ir a casa»

"¡Quiero quedarme!"

«¡Lana, no! ¡No quiero quedarme sola!»

«¡Aprovecha a tu hermana, no estarás sola!»

"Mejor que sea así…"

Me separé de su cálido cuerpo y fui a llamar a un taxi.

«Espera…» me llamó «¿Vas a volver?»

No tenía respuesta para esa pregunta. Pero dejé que mi corazón hablara por mí.

«¡Claro! ¡Siempre regresaré a ti!»

La dejé. Pero una vez más la dejé.


¿Quién dijo que Julia apoyaría a la hermana? Es una verdadera hija de p… Y ahora, chicas, comienza el drama, los celos y la toma de decisiones.