N/T: Este capítulo tiene varias canciones. Sólo para que conste, en AO3 y Scarves&Coffee encontrarán los links en negritas que los llevarán directamente a ellas. No es obligatorio que lean el capítulo escuchándolas como fondo musical, pero definitivamente SI mejorará la experiencia.


— ¿Bee? Levántate dormilón, el desayuno está listo.

El fuerte golpe en la puerta de su habitación sería suficiente para darle un ataque al corazón a un hombre muerto, por lo que era una suerte que Blaine llevara mucho tiempo despierto. Había estado recostado en la cama, con ojos soñadores y sonriendo con diferentes niveles de intensidad durante horas. Incluso con la noche de por medio, no confiaba en sí mismo, así que estaba esperando el familiar suave click de la puerta del apartamento al cerrarse detrás de Coop. Pero ahora parecía que su hermano había decidido apartarse de su habitual rutina sabatina de ir a trabajar "sólo por un par de horas" en la mañana.

Oh, bueno, Blaine tendría que mantener la boca cerrada y fingir no estar loco y ridículamente enamorado, eso era todo. Podía hacer esto, no estaba en el club de teatro de su escuela sólo por los créditos después de todo. Y no quería meter a Kurt -bueno, a ambos- en problemas, así que esa era la mejor motivación de todas.

— Dame cinco minutos, —le gritó. Necesitaba un momento para ponerse en personaje.

— Oh, vamos, soy sólo yo, no tienes que ponerte todo presentable. Tendremos un impresionante y perezoso fin de semana al estilo Anderson. Pijamas y unión masculina como parte del menú. Sal.

— Okay, okay. Ahí voy.

Cooper sonaba tan entusiasta que no presagiaba nada bueno, pero Blaine sabía que no debía discutir. Cierto, lo único que quería era ver a Kurt tan pronto como fuera humanamente posible sin despertarlo y obtener su mirada de la fatalidad, pero él no podía simplemente descartar los planes de Coop. Especialmente cuando normalmente saltaría ante la oportunidad de pasar más tiempo con su hermano sin su trabajo interponiéndose por una vez.

Sabía que para Cooper 'pijama' significaba "lo suficiente como para cubrir las partes íntimas," pero de todos modos, él se puso los pantalones viejos de Batman y una camiseta. De alguna manera la idea de estar medio desnudo con su hermano en la habitación se sentía menos natural ahora que cuando tenía diez años.

Había un buen desayuno en la mesa cuando Blaine llegó a la cocina, con huevos, tocino, pan tostado y una taza de café recién hecho. Cooper sonrió, ya sentado en su lugar habitual.

— Bueno, cuéntame lo de anoche. ¿Cómo estuvo la obra? ¿Qué tal la fiesta? Te veías muy feliz cuando llegaste a casa.

Oh, Okay. La obra era un territorio seguro donde Blaine podía divagar durante horas. ¿La fiesta? No tanto. Con entusiasmo desatado empezó a hablar entre bocados de comida.

¡Fue espectacular! La obra asombrosa, la música, los actores, los trajes. Había visto los ensayos, pero realmente se sintió diferente al verla correctamente, como un producto terminado, ¿sabes ? —Claro, él había estado distraído durante la mayor parte de la obra, pero el ambiente era definitivamente mágico.

— ¿Viste los ensayos?

— Sí, te lo dije, ¿recuerdas? Kurt me consiguió un pase para que pudiera ir al teatro y observar cada vez que quisiera.

Cooper asintió. —Oh, cierto, puede que hayas mencionado algo. Me alegro de que ambos hayan hecho click tan bien. —Blaine casi se atragantó con el café antes de que Coop terminara.— Estaría preocupado contigo estando solo todo el tiempo si él no hubiera estado de acuerdo en echarte un ojo. Kurt es un buen tipo.

— Definitivamente lo es. —Dios, si Cooper supiera... Era casi imposible mantener su rostro neutral, pero Blaine no pudo resistirse a preguntar desde detrás de su taza de café.— No entiendo por qué está solo, digo, por lo que puedo ver, él debería ser un buen partido, ¿no? Guapo, agradable, talentoso... —Él realmente se mordió la lengua para no dejar salir una avalancha de otros adjetivos.

La sonrisa de Coop desapareció cuando negó con la cabeza.— Es un muy buen partido, pero simplemente no quiere ser atrapado. Kurt es... se podría decir que lo han herido, una y otra vez. Usado, engañado, echado. Después de que James rompió su compromiso... nunca había visto a Kurt tan roto antes, Bee. Parecía como si fuera a hacerse añicos con el menor contacto. Y luego la cirugía de su padre por encima de eso. Se había ido por un mes a la casa de su familia, y cuando regresó, él estaba... diferente. Más contenido, menos emocional. Supongo que va a costarle mucho trabajo a algún hombre poder romper sus barreras y ganarse su confianza.

De repente con un nudo en la garganta, Blaine buscó a tientas algo que decir, sin dejar saber demasiado. Distracción. Bien.

— ¿Y tú? No estás nada mal tampoco, y sin embargo, no te he visto con una chica desde que llegué aquí. ¿O es que es cierto todo el tiempo extra en el trabajo?

Cooper se rió pero sonó apagado de alguna manera. Se tomó su tiempo terminando sus huevos antes de responder.

— No, es sólo trabajo. No estoy seguro de ser el tipo de hombre de relaciones a largo plazo.

Blaine frunció el ceño.

— ¿De verdad? Pero debes sentirte solo, haciendo todo por ti mismo. No puedes trabajar todo el tiempo, no es sano, ¿sabes?

Coop resopló sin alegría y se puso de pie para poner los platos en el fregadero.

— Cállate y ven a ver Duro de Matar antes de que me vea obligado a utilizar el argumento de eres demasiado joven para entenderlo.

Estaban en la cuarta película y Blaine definitivamente se sentía perezoso ahora, lleno de pizza, palomitas y coca-cola, y resignado a no ver a Kurt hasta el lunes, cuando el teléfono de Cooper sonó. Acostumbrado ya a las largas conversaciones de negocios de su hermano, Blaine aprovechó la oportunidad para ir al baño y enviar un mensaje de texto (Me gustaría poder pasar para darte las gracias por lo de anoche, pero Cooper me mantiene encadenado a John McClane. ¿Ayuda?). En el momento en que obtuvo una respuesta (Misión de rescate iniciada. Prepárate para el impacto.) y volvió a la habitación, Cooper había terminado de hablar y estaba esperando con un control remoto en la mano.

— Mas tarde saldremos a un K Bar-karaoke con los chicos, —anunció y pulsó la tecla play.

— Espera, ¿qué? —Blaine le quitó el control remoto y detuvo la película de nuevo.

— Bar-karaoke. Hoy en la noche. Sebastian llamó, quiere ir a cantar y a beber, y Kurt va, entonces nos uniremos a ellos. Obviamente, tú no vas a beber. Mucho. ¿A menos que no quieras ir?

— ¿Y perderme la oportunidad de escucharlos cantar a ustedes tres? De ninguna manera.

— Genial. Ahora anda, ponle play. Esta es la mejor escena.

...

El bar -uno que Cooper y sus amigos frecuentaban aparentemente de manera regular- estaba a media luz y lleno de gente en Sábado por la noche, pero Blaine vio a Kurt de inmediato, como si estuviera iluminado por una fuente de luz invisible. Su corazón latió de una manera que le dijo que tendría que ser muy cuidadoso con sus miradas y sus palabras esta noche, cuando todo lo que quería era tomar la mano de Kurt y besarlo, sin importa quien lo viera y lo que tendrían que decir al respecto.

Kurt no parecía tener ningún problema pretendiendo que no estaban... ¿saliendo? ¿que no eran novios? ¿amantes? Los saludó a él y a Cooper como a unos queridos amigos; no hubo ningún rubor delator en sus mejillas, ni el menor cambio en sus ojos cuando miró a Blaine. Sólo su usual sonrisa hermosa -una sonrisa que se transformó en ternura y complicidad, cargada de emociones en el segundo en que Cooper y Sebastian se alejaron por un momento.

Sólo duró un instante esa sonrisa privada iluminando el rostro de Kurt, pero fue suficiente para que Blaine supiera: él no era el único que había disfrutado de la noche anterior y que ansiaba estar más cerca. Sólo esa sonrisa fue suficiente para calmar la inquietud de Blaine y serenar su corazón. Kurt estaba aquí. Él estaba cerca, estaba sonriendo, y -aunque fuera en menor grado- era de Blaine. Eso era suficiente para esta noche. Hablarían y cantarían y escucharía a otras personas actuar, y pasaría un buen momento. Y luego, ya habría tiempo y lugar para ellos de nuevo, un pequeño momento de la existencia donde podrían ser honestos y abiertos, juntos. Él podía esperar.

El bar parecía ser muy popular (La más amplia selección de canciones en la ciudad, —explicó Kurt.— De todo tipo, por eso hemos venido aquí.) Y pronto el karaoke estaba a todo lo que daba, con gente entrando y saliendo, con voces y canciones y habilidades vocales que variaban ampliamente. Los cuatro bebían y charlaban, aún no estaban listos para unirse a la diversión -Coop incluso compró una cerveza para Blaine ("Sólo una, y si le dices a nuestros padres que te dejé beber, lo negaré todo")

Pronto Sebastian se frotó las manos y sonrió.— Empecemos este show.

En el momento en que se puso de pie y se dirigió hacia el escenario, alto y delgado y un poco intimidante, incluso fuera de su traje de diseñador, Kurt se inclinó hacia Blaine.— Somos conocidos en este lugar, los tres. La mayoría de estas personas son clientes frecuentes y... ya lo verás.

Blaine se volvió al escenario con mayor interés.

Reconoció la canción al instante y observó con asombro cómo el hombre que había aprendido a asociar con sonrisas un tanto despectivas, sarcástico y brutalmente honesto hacía una brillante interpretación de "Bad" de Michael Jackson, completada con cada exhalación de sonidos, con sus caderas moviéndose y dando vueltas, y con la voz fuerte y clara. Wow. Claramente Coop sólo se hacía amigo de gente talentosa.

Hablando de eso, su hermano era el siguiente en reclamar el micrófono. Blaine lo había escuchado y cantado con él infinidad de veces cuando era un niño, pero ahora se sentía diferente, con la perspectiva que el tiempo y la distancia le habían dado. Ahora de verdad podía apreciar, con oídos más experimentados -los oídos de un músico- lo bueno que era Cooper en todo mientras interpretaba el viejo clásico de Aerosmith, "Cryin'." Con qué facilidad atraía a la audiencia, quienes se mecían y cantaban con él. Todos los ojos fijos en él.

De repente, como si hubieran abierto de golpe un cajón olvidado, Blaine recordó cómo en la escuela secundaria, antes de que él se mudara y se fuera a la universidad, Coop había soñado con ser actor, cantante, una estrella famosa. Cómo había ensayado sus movimientos de baile delante del gran espejo en el armario de sus padres cuando él había pensado que nadie lo veía. Blaine se preguntaba ahora qué tan grandes habían sido esos sueños; lo mucho que le había costado enterrarlos y entrar en el mundo de las finanzas en su lugar, utilizando los talentos analíticos que su padre siempre había alabado en Cooper. ¿Cuántos de los problemas paternales de su hermano se remontaban a ese período de conversaciones en voz alta que Blaine había entendido muy poco? En aquel entonces, había estado aburrido de todos esos argumentos, y sólo quería que su hermano mayor jugara y cantara con él.

Tendría que preguntarle. No esta noche, sin embargo.

Ahora, Cooper estaba de vuelta, sudoroso y lleno de júbilo, prometiéndole a Blaine realizar un dueto increíble más tarde, incluso mientras se dejaba caer en su silla y se tomaba el resto de su bebida. Y, por supuesto, Blaine lo complacería, ¿por qué no? Él nunca había tenido realmente miedo escénico y la única persona cuya opinión le importaba en esta sala ya lo había oído cantar de todos modos, mientras tocaba el piano en su sala de estar.

Por ahora, sin embargo, dejaron el escenario para otras personas, charlando acerca de la promoción de Coop y el musical de Kurt, y se sentía bien. Blaine se sentía bien -relajado y aceptado aquí, donde no era etiquetado o comparado con los estándares de los demás. Donde podía estar sin vergüenza, sin pedir disculpas de ser él mismo.

La cerveza, a pesar de tomarla lentamente, le estaba afectando ya; creando un suave y agradable zumbido y haciendo del mundo un lugar divertido y feliz. Los otros tres se estaban relajando también, más ruidosos y risueños, y luego Kurt se fue con una sonrisa maliciosa, Cooper y Sebastian animándolo.

— ¿Has oído ya a nuestra diva gay? —De repente la voz de Sebastian estaba cerca de la oreja de Blaine, sacándolo de su ensoñación mientras miraba el trasero de Kurt en sus muy ajustados pantalones vaqueros. Blaine negó con la cabeza y el hombre se echó a reír.— Oh, esto va a ser grande. Agárrate los pantalones, bebé Anderson.

La música empezó y Blaine estaba seguro de que tenía que haber un error, porque no había manera de que alguien intentara esta canción en un bar-karaoke -no así como así, sin calentar, no en la nota original y sin duda no un hombre. Miró a su alrededor -la mitad de la muchedumbre parecía compartir sus dudas, la otra mitad esperaba expectante, incluso con entusiasmo.

Y entonces Kurt cantó.

Share my life, take me for what I am

(Comparte mi vida, tómame por lo que soy)

Cada nota pura y perfecta, disparándose directo al corazón de Blaine, a su alma, hasta que no había nada más. Todo se disolvió, el bar, la gente, el mundo. Sólo existía Kurt, Kurt, Kurt...

I don't really need to look very much further,
I don't want to have to go where you don't follow.

(Realmente no necesito mirar más allá,
No quiero tener que ir a donde no me sigas.)

Los ojos de Kurt estaban cerrados, sus manos se movían suavemente con la música mientras se concentraba en la canción y sólo en la canción, y Blaine deseó -rezó- por ser merecedor de estas palabras, que fueran para él, ganárselas, ser el que le mostrara a Kurt cómo podía ser amado, lo mucho que lo amaba, deseaba y adoraba.

Don't make me close one more door,
I don't wanna hurt anymore,
stay in my arms if you dare,
or must I imagine you there?

(No me hagas cerrar otra puerta más,
Ya no quiero sufrir más,
Quédate en mis brazos si te atreves,
¿O debo imaginarte ahí?)

La canción no era para él, lo sabía. Pero justo en ese momento, se prometió a sí mismo que haría todo lo posible para ser ese hombre algún día.

-8-8-8-8-8-

Kurt se bajó del escenario aturdido y sin aliento, la ovación de pie y las luces fueron demasiado después del momento en oscura reclusión de la canción donde sólo reinaron las emociones. Un momento que siempre se sentía como una eternidad, hasta que terminó. Se dirigió a su mesa en medio de elogios y miradas de asombro por parte de extraños. Su corazón latía con fuerza, excitado, emocionado, y joder, ¿qué había estado pensando al elegir "I Have Nothing"? Una letra resonando a través de él tan fuerte que agitaba sus sentimientos.

Él no había estado pensando, ese era el problema -había elegido instintivamente una canción que sentía ganas de cantar esta noche. Lo cual estaba bien, sus decisiones instintivas eran generalmente las mejores, pero ahora, aquí, él no podía confiar ni en sí mismo ni en sus instintos. Tenía que ser racional, razonable.

Los ojos muy abiertos y la boca entreabierta de Blaine, y la expresión divertida de Seb mientras veía al chico sólo confirmó lo que Kurt ya sabía. Tenía que controlarse mejor a sí mismo -tenía que dar un paso atrás desde el borde antes de dejarse caer a ciegas, en el fragor del momento. Sabía lo fácil que podía hacerlo, lo mucho que lo disfrutaría.

Hasta que se estrellara con toda su fuerza contra las rocas escarpadas en la parte inferior.

No. Ya tenía demasiadas cicatrices y parches; se había roto demasiadas veces. No podía permitirse otra oportunidad. Sobre todo cuando no había ninguna posibilidad de un final feliz.

No bebió más esa noche -siguió ordenando para los demás, pero sólo pedía Coca cola para él. Eso no le impidió divertirse una vez que desechó el miedo de manera temporal.

Disfrutó enormemente la actuación de "Rio" de los hermanos Anderson. Se las arregló para reírse de las bromas de un Sebastián medio ebrio mientras Blaine cantaba "When I Get You Alone", ridículamente achispado y mirando directamente a Kurt con los ojos entornados. La desesperadamente dura presión de la palma de su mano contra su bragueta debajo de la mesa pasó desapercibida, y dio las gracias a todos los dioses por el hecho de que Cooper se tomara su tiempo en el baño en ese preciso momento.

Para el momento en que sus dos amigos muy borrachos lo obligaron a volver al escenario con ellos para interpretar "Friday", la canción que Kurt odiaba con todas sus fuerzas, ya era suficiente y quería ir a casa. Pero Sebastian insistió en una última ronda y Blaine, sonrojado y adorablemente tonto a pesar de que había terminado hace horas su única cerveza, tuvo una idea loca, y Kurt simplemente no pudo decirle que no.

Sólo esperaba que sus amigos estuvieran ya demasiado lejos para recordar.

Here we go again, I kinda wanna be more than friends.

(Aquí vamos otra vez, yo quiero que seamos algo más que amigos.)

La primera línea de Blaine se enroscó alrededor del corazón de Kurt y lo atrajo a la canción, el espacio vacío que nunca podía resistir, incluso después de que había decidido seguir la moda en lugar del teatro musical. El escenario todavía se sentía como su casa, correcto y adictivo, y compartirlo con Blaine era tan bueno como él pensaba, como él esperaba -como él temía- que sería. Sus voces eran perfectas juntas, como si la canción hubiera sido escrita para ellos y Kurt sintió resbalar, acercándose cada vez más al tentador precipicio de la dulce y mortal rendición.

No, definitivamente no dormiría esta noche.

-8-8-8-8-8-

Él Domingo se arrastró como la melaza, como el alquitrán que no se había calentado lo suficiente o como un caramelo pegajoso. Al mediodía Blaine dejó de buscar nuevas analogías y se resignó al hecho de que no había forma de escapar de la compañía de Cooper hoy. Estaban... conviviendo. Una vez más. Haciendo compras, yendo al cine, y haciendo la cena juntos. Tacha eso, tratando de hacer la cena juntos -al final Blaine asó el pollo y las verduras él mismo y envió a Coop a atender su mano quemada al sofá. Resultó que su hermano era un torpe y gruñón cuando tenía resaca. Imagínate.

En los últimos días, finalmente llegaron al punto donde dejaron de caminar con cautela y comenzaron a hablar de nuevo -o tal vez por primera vez, de verdad, ya que la última vez que estuvieron tan cómodos y abiertos alrededor del otro Blaine era todavía un niño. Realmente se sentía muy bien tener un hermano mayor de nuevo. Sin embargo, una gran parte de los pensamientos de Blaine estuvieron en otro lugar durante todo el día. En otro apartamento, a sólo una cuadra de distancia, para ser exactos.

Entonces el Lunes finalmente llegó y Blaine tuvo que esforzarse para no ir a la casa de Kurt en el minuto en que la puerta se cerró detrás de Cooper temprano en la mañana. En lugar de eso, limpió su habitación, escribió correos electrónicos a algunos de sus amigos en Dalton, lavó la ropa. Cuando vio el reloj de nuevo, eran apenas las ocho. Kurt no se despertaría en horas. Fue al gimnasio, volvió, se duchó y se cambió. Bebió café. Las once.

Incapaz de esperar más, Blaine se fue. Compró un ramo de flores salvajemente colorido a una anciana en una esquina; luego, una caja de frambuesas en un pequeño puesto de productos. Estaban maduras y frescas, su color le hacía pensar en los labios de Kurt cuando lo había besado profundamente.

Entró en el apartamento de Kurt calladamente, casi sin respirar, aunque su corazón ya martilleaba un feliz staccato sólo por estar aquí al fin.

— Blaine, ¿eres tú?

La voz de Kurt llegó amortiguada a través de la puerta cerrada del dormitorio justo cuando Blaine se quitó los zapatos.— Soy yo. Lo siento, ¿te he despertado?

— No. Ven aquí.

Abrir la puerta con un codazo era algo así como un desafío, con las manos todavía ocupadas con flores y frutas, pero se las arregló y de repente él estaba de pie en la puerta mirando a Kurt estirándose en la cama, apenas cubierto por una sábana delgada que no ocultaba nada, y era un milagro que Blaine no soltara todo lo que llevaba. Obligó a su boca a permanecer cerrada y a su cerebro a trabajar de nuevo y se encogió de hombros, haciendo un gesto hacia su colorida carga.

— Hola, yo... voy a llevar esto a la cocina.

— Mm, no, ponlos en la mesita de noche y ven conmigo. Te extrañé.

Y realmente, ¿quién era él para negarse cuando el adorable, adormilado, insoportablemente sexy y seguramente desnudo Kurt Hummel lo invitaba a la cama?

Blaine también lo había extrañado demasiado.

-8-8-8-8-8-

Kurt esperaba... No, en realidad no esperaba nada; con la franca práctica de alguien que había tenido experiencias buenas, malas o simplemente aburridas, y algunas veces -raramente- espectaculares; que había aprendido que nunca se sabe qué tan bueno podía ser un amante hasta intentarlo, no tenía expectativas. Aún así, deseaba, anhelaba, y sabía que Blaine sentía un deseo similar. Así que estaba bastante seguro que habría un orgasmo en su futuro inmediato, de una forma u otra.

Pero los lentos besos que empezaron en sus labios y se movieron a sus sienes y mandíbula, cuello y garganta, sólo se volvieron más profundos y más audaces, sin progresar con las manos o sin frotarse, o cualquier otra cosa que no fueran suaves caricias. Besos y caricias tan tiernas que agitaron algo olvidado desde hace mucho tiempo. No podía llamarse exploración o una pequeña misión que algunos chicos intentaron como juego previo. No, esto era simplemente... Kurt ni siquiera podía nombrarlo. Era como si Blaine quisiera decirle hola a cada milímetro de su piel, ya sea con la caricia de sus cálidas manos o sus labios suaves, el toque de su lengua, un dulce rasguño de sus dientes... en todas partes. Literalmente en todas partes, y Kurt sólo permanecía ahí entregándose a ello, impotente porque estaba -experimentado y tan seguro de que no había nada que lo sorprendiera sexualmente hablando- desmoronándose en la más inocente y hermosa de las maneras, bajo las manos de un niño de diecisiete años de edad.

No era el continuo descenso hacia la obtención de un orgasmo, lento o apresurado, pero seguro. Era... un mar cálido y sereno de placer, envolviéndolo con suaves olas besando su piel, y pronto dejó de preguntarse y analizar, y simplemente se dejó llevar, cayendo en las atenciones que Blaine le proporcionaba, satisfecho de no contenerse. Era como si su cuerpo fuera un nuevo instrumento que Blaine quería llegar a conocer -cada plano y cada ángulo, cada rincón, tierno y curioso, fascinado por los sonidos que lograba provocar.

Había zonas en el cuerpo de Kurt, que estaba bastante seguro que nadie más se había molestado en prestarles atención, y las cálidas olas hicieron eco a través de él, evocando sonidos y reacciones ajenas a su voluntad. Nunca supo que el hueco en su tobillo era un punto sensible que lo hacía arquearse de placer con un solo movimiento de una minuciosa lengua. Nadie nunca se preocupó en explorar sus costillas y costados de manera tan cuidadosa, descubriendo toda una gama de sensaciones, desde OhDiosMioSí hasta risitas incontrolables.

Cada centímetro de su espalda, una zona erógena gigante que lo podía poner de rodillas si se utilizaba correctamente, pero que siempre era ignorada después de un corto tiempo, ahora era tocada a la perfección, lánguidamente, como si tuvieran todo el tiempo del mundo. Dedos callosos y contundentes acariciaban su piel sensible con sólo el toque de sus uñas; suaves besos hacia el valle de su columna vertebral; cálida lengua lamiendo inesperadamente aquí y allá, y en poco tiempo Kurt estaba jadeando, gimiendo, lloriqueando, incapaz de detenerse. Estaba tan cerca de suplicar cuando las manos de Blaine se deslizaron hasta su trasero, acariciando y masajeando ligeramente. Y cuando le siguieron sus labios húmedos y calientes, mordiendo y chupando en el músculo, muy lejos de donde realmente lo necesitaba, Kurt se rompió.

— Blaine por favor, por favor...

— Date a vuelta.

La voz de Blaine era baja y ronca, su respiración entrecortada, y Kurt gimió cuando se giró para recostarse sobre su espalda y vio su cara -sus ojos oscuros de deseo, labios rojo rubí. Dios, no podía recordar la última vez que había deseado a alguien así; estaba ya al límite, muy cerca, dolorido y chorreando, con líquido pre-seminal esparcido generosamente alrededor de su ombligo.

— ¿Qué quieres que haga? —Blaine estaba todavía completamente vestido, con la mano ahuecando la tirante mezclilla de su bragueta por un momento fugaz, y esto era ridículo, y ridículamente caliente, y Kurt no sabía por qué sentía tanto, pero sin duda iba a morir si no lo hacía venirse pronto.

— Cualquier cosa, todo. Lo que quieras. Sólo, por favor. Te necesito.

Blaine se tomó su tiempo para levantarse de la cama y quitarse la ropa, sus ojos nunca dejaron la cara de Kurt, su lengua rosada asomándose una vez, dos veces, para mojar los labios que parecían en carne viva por besarlo. Y entonces estaba desnudo y hermoso, y Kurt gimió, sus caderas se sacudieron, en busca de fricción donde no la había.

— Ven aquí. —Blaine estaba cayendo de rodillas junto a la cama y Kurt entendió al instante, moviéndose para sentarse en la orilla, dejándose caer nuevamente sobre su espalda cuando sus brazos se negaron a sostenerlo. Esa boca, Dios, esos labios sobre él, no había nada que deseara más ahora. Estuvo a punto de llorar cuando Blaine besó su muslo, su cadera, provocándolo. Hasta que lo hizo.

La boca de Blaine era... todo. Tímida y audaz; inexperta y entusiasta. Suave y apasionada, rápida para tratar de aprender. Estirándose alrededor de la circunferencia considerable de Kurt, vibrando con el constante torrente de murmullos y gemidos mientras Blaine se hundía sobre él lentamente, deliberadamente, una y otra vez, y los ojos de Kurt se pusieron en blanco, sus últimos pensamientos coherentes luchando y crepitando hacia la nada. Sus dedos se enredaron en el cabello de Blaine, apenas recordando tirar de ellos débilmente y luego se arqueó y cantó su liberación en alguna loca escala, rompiéndose brutalmente con una nota alta.

Cuando abrió los ojos y parpadeó aturdido, le tomó un momento inspeccionar sus alrededores. La cabeza de Blaine estaba apoyada pesadamente contra su rodilla y Kurt se incorporó tambaleante para ver cómo estaba y porque en serio, realmente necesitaba ver su cara ahora. La sonrisa de Blaine era deslumbrante, con un poco de semen esparcido alrededor de sus labios y barbilla, y Kurt lo atrajo a la cama para un beso salado y pegajoso mientras su mano se deslizaba hacia abajo para tratar de hacerse cargo de él.

Excepto que no había nada de qué hacerse cargo, sus dedos se deslizaron a través de un lío caliente. Blaine se rió tímidamente.

— Lo siento. Yo no... yo ni siquiera... Eres muy caliente cuando te vienes, ¿okay?

Y en realidad, lo único que podía hacer Kurt, era atraer a este increíble niño adorable para besarlo profundamente.

Pero entonces Blaine se estiró un poco y al instante siguiente había una frambuesa madura y jugosa en la boca de Kurt, y Dios, este era el mejor Lunes por la mañana que se pudiera imaginar. Desnudo en la cama con un hombre hermoso, después de que el sexo lo dejara saciado en más de un sentido; besándose y dándose de comer frambuesas mutuamente, y acurrucándose un poco, hasta que decidieron levantarse. Bebieron un delicioso café caliente y luego prepararon panqueques y comieron juntos entre risas y charla. Le siguieron notas del piano y suaves canciones y más besos, y era...

Todo era perfecto...