Graciasss a - Natsume Takahashi - eliiotaku - Min Beislchmidt - Aeisha

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Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima


"Nos volvemos algo locos y un poco mas…

Queriendo sobrevivir"

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The Perfect Victim, capitulo nueve:

"Necesidad"

Corrió todo lo que sus piernas le permitieron, tratando de alejar esos malos pensamientos y sentimientos que lo invadían.

Escuchar a Lucy susurrar el nombre de ese bastardo… le daba ganas de vomitar ¿Por qué soñaba con él? ¿Lo amaba? No, se negaba a aceptar eso.

¿Por qué se enfadaba? ¿Qué le importaba a el? Lucy era su víctima, otra más. Otra pobre condenada que fue a parar bajo las garras del lobo feroz ¿acaso importaba saber que sentimientos tenia ella? Solo sabía que Lucy le odiaba con todo su ser…

Y dolía.

¿Por qué mierda dolía?

Se apoyo contra una pared cercana, intentando tomar fuerzas y equilibrio.

Pensó en la primera vez que vio a Lucy y sonrió. Ella le sonreía en ese momento, lo hacía con sinceridad y alegría.

Pensó en Lucy cuando se sonrojaba al estar con su yo falso.

Pensó en Lucy cuando lo comenzó a ignorar un poco.

Pensó en Lucy cuando se había sonrojado completamente ese día en el parque, cuando él se le había acercado y ligeramente coqueteando.

Pensó en Lucy, mas roja que antes, cuando la sedujo en su casa.

Pensó en la expresión de terror de Lucy al ver su verdadero yo.

Y pensó en Lucy cuando le había gritado que lo odiaba.

En cada uno de esos aspectos, Lucy era perfecta. Odiándolo, queriéndolo, temiéndole o lo que sea, era perfecta.

Sonrió. Y la pregunta ¿En que forma sonreía? ¡Había dado tantas sonrisas a tantas personas! Ya había perdido la cuenta de todas las sonrisas verdaderas y falsas que la tenia.

Macabra, feliz, tenebrosa, asesina, nerviosa, extrovertida, lujuriosa, arrogante, burlesca, y mil más ¿Cómo le podría llamar a esa?

La sonrisa que solo le dedicaría a Lucy.

Continúo unos minutos más hundido en sus pensamientos extraños. Cuando recordó el resto de su triste pasado.

-No debí haberte parido.-

-¿Quién querría a un niño tan feo e idiota como tú?-

-Después de todo, Leo no se enterara…-

-N…natsu-nii… S-sálvame…-

Se tomo con ambas manos su cabeza, queriendo olvidarlo todo. Las imágenes y voces dominaron su mente y lo comenzaron a atormentar. Se golpeo la cabeza contra la pared, haciéndose daño.

La desesperación lo invadió y luego de mucho tiempo, verdaderamente perdió toda su cordura. Una lagrima rodo por su mejilla ¿Por qué estaba llorando?

Ah, cierto. Volvió a ser por unos instantes, el niño miedoso que había sido.

Sus rodillas cayeron violentamente al suelo. La cabeza comenzaba a dolerle y a pesarle. La verdadera soledad lo invadió una vez más y se abrazo a sí mismo.

El lobo se veía débil.

Necesito algo con que descargar su desesperación y tristeza. Levanto la cabeza, y trato –como podía- dirigirse hacia donde se encontraba ella, la única persona que, de un modo u otro, tenía en su vida.

-Lucy…-

Corrió hacia su única salvación.

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Marco el número, temblando levemente ¿Qué diría?

-¿Cómo creen que se lo tomara?- pregunto Gray.

-Lo más probable es que se asuste ¿cierto? Después de todo es su padre…- respondió Juvia.

Quería comentar que la relación de Lucy con su padre no era muy buena… pero mejor sería callar.

Gajeel había conseguido el número del padre de quien sabe dónde y de qué forma… mejor sería no saberlo. Levy, con el teléfono en su oído derecho, espero a que alguien contestara. Pasaron unos segundos y por fin…

-¿Diga?- se oyó la voz de un hombre mayor al otro lado de la línea.

Levy se sobresalto y sonrojo levemente. Todos la observaron atentos.

-Eh… etto… s-soy- respiro hondo- mucho gusto, señor Heartfilia, soy Levy Mcgarden.-

Se oyó un silencio.

-Soy una amiga muy cercana a su hija, Lucy.- aclaro.

-Oh, ya veo ¿En qué puedo ofrecerle?- la voz sonaba interesada, mas no muy sorprendida.

-Ehhh…- la pequeña se giro a ver a sus amigos. Estos le dieron señas de que sigua hablando.

-Ne…necesito comunicarle algo sobre Lucy- su mirada se torno triste- es grave y preocupante.-

El hombre no emitía ningún sonido, mas Levy lograba saber que él la escuchaba atentamente.

-Hace... Hace dos días que Lucy no aparece- continuo- la hemos buscado por varios sitios y en casi toda la ciudad. También hablamos con otras personas conocidas de ella y nadie sabe nada al respecto…- Levy suspiro.

-¿Desapareció?- se oyó.

-S-si.- dijo Levy- planeábamos, junto con los demás, avisar a la policía…Pero antes quería hacer le comunicar a usted sobre lo ocurrido.-

Silencio.

-Sé que es muy grave, señor- le consoló la chica.- pero estoy segu-

Jude había colgado el teléfono.

-¿Qué sucede, Levy? – pregunto Erza.

Levy observaba sorprendida el teléfono.

-Me corto.-

-¿Te corto? ¿Por qué?- pregunto algo fastidiado Gajeel- y nosotros que nos tomamos las molestias en llamarlo…-

Se continuaron quejando los cuatro. Más Levy solo fijaba su vista en el aparato, como si fuera lo más interesante del mundo.

Suspiro.

Tendrían que encargarse de eso ellos mismos.

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Natsu corría hacia la casa desesperado. Se había chocado contra miles de personas, pero poco le importo.

Abrio la puerta lentamente, ya al llegar a su casa. Con la vista borrosa y ya mareada, recorrió con la mirada su sala.

Vio a la rubia.

Normalmente Natsu la habría tomado violentamente, la habría dormido y llevado de vuelta a la oscura y fría habitación. O le habría quitado ese papel sin importancia que el observaba…

Se acerco hacia la rubia con pasos lentos y pesados.

Se observaban fijamente. Unos ojos asustados y otros misteriosos. Lucy había sido descubierta, su plan mal interpretado no había funcionado.

Lucy intentaba torpemente y disimuladamente guardar la carta en el cajón. Se encontraba helada, no podría escapar, eso lo sabía muy bien.

Normalmente Natsu se enfadaría y la intimidaría con su mirada fría. Mas no fue así.

Su rostro estaba rojo y sudaba un poco ¿fiebre, quizás? Y juraba ver en sus ojos, que amenazaban con salir varias lágrimas.

Natsu dio un paso, sosteniéndose de la pared. Lucy dio un paso hacia atrás, Natsu dio otros dos mas rápidos, la rubia lo imito pero hacia atrás. Ya harto, el peli rosa –con la poca fuerza que tenía en ese momento- se abalanzo sobre ella.

-¡Kya!- grito Lucy.

Por un momento creyó que la golpearía o algo. Cerró los ojos fuertemente, esperando el golpe o la amenaza.

Pero l único que sintió fueron los labios de Natsu sobre los suyos moviéndose con desesperación.

Abrió sus ojos sorprendida. No era la primera vez que la besaba, sin embargo, no se esperaba esa reacción. Además… ese era un beso lleno de ¿desesperación? ¿Miedo?

Natsu la abrazo con fuerza en la cintura, rogándole que le correspondiera. Mordió el labio inferior de la rubia y esta los abrió inconscientemente. Aprovecho para explorar su cavidad con su lengua.

Lucy sabía que era imposible el escapar de el, le correspondió, inexperta. Rodeo su cuello con sus brazos.

Se continuaron besando con fervor. Natsu, ya aburrido de tener solo eso, la cargo entre sus brazos como si de una princesa se tratase.

-¿Natsu?- Lucy adivino en pocos segundos a donde quería llegar Natsu ¿iría mas lejos esta vez?

Abrio la puerta de la habitación subterránea de una patada, no se molesto en cerrarla, ya lo haría mas tarde. La empujo hacia la cama, aun besándola con desesperación. Lucy sabia que intentar detenerlo no haría más que enfurecerlo más, así que correspondió poco a poco.

Natsu comenzó a descender hacia su cuello, mordiéndolo y lamiéndolo, logrando hacer que Lucy soltara sensuales gemidos.

Tomo ambos senos de la chica y los masajeo con agilidad, Lucy había comenzado a gemir. Le subió la remera hasta el cuello y, sin dudar o detenerse, se lanzo a succionar uno de sus senos y continuo masajeando el otro. Oyó como Lucy comenzaba a gemir con más fuerza.

-Ahhh…N-natsu…-

Continúo un rato lamiendo y mordiendo los pezones de la rubia, hasta que se dio cuenta que necesitaba más. Se dirigió al rostro de Lucy y unió sus labios en otro apasionante beso. Una mano traviesa se dirigía a las bragas de Lucy, esta abrió los ojos.

Se separaron cuando ya no tenían aire. Lucy sintió como el peli rosa acariciaba su intimidad con fuerza. El chico la miraba a los ojos.

-¡Aahh!… N-n-nats…u- Lucy se estaba volviendo loca, giro su rostro hacia un costado.

Pero Natsu tomo con algo de rudeza su rostro, girándolo hacia el frente para que se miraran a los ojos.

Mientras seguía tocándola allí abajo, acerco su rostro hacia su oído.

-Quiero ver tu cara llena de placer, Lucy.- le susurro haciéndole cosquillas.- quiero ver todo de ti.-

-¿Natsu? ¡Ah!- sintió como el chico introducía de golpe dos dedos dentro de ella.

Volvieron a besarse, mientras Natsu se encargaba de hacer gozar a Lucy con sus caricias.

Se miraron a los ojos, sin que les interesase nada mas en el mundo. Lucy se olvido de todo y simplemente se dedico a observar a su secuestrador.

Vio esos cálidos ojos chocolate, maravillándose una vez más con ellos. Lucy le daba un extraño sentimiento ¿Cuándo fue la última vez que se sintió tan extraño?

-¡Yo te amo! ¡Puedes hacer lo que quieras conmigo, no me importa!-

-Eres una mentirosa. Lo tuyo o es amor ni necesidad, es adicción.-

Abrió los ojos al recordar el último recuerdo que lo atormentaba de su pasado. Retiro su mano del interior de Lucy.

-¿Natsu?- pregunto la rubia con la respiración entrecortada. Sus ojos estaban cerrados, pues necesitaba tranquilizarse luego de esa ola de placer que Natsu le dio. Los abrió sorprendida al sentir como caían gotas en su mejilla.

El chico estaba llorando.

-¿N-natsu?- pregunto- ¿Qué te sucede?-

El peli rosa la abrazo fuertemente contra él y apoyo su cabeza en el hueco de su hombro, mientras continuaba llorando.

Lucy no sabía qué carajo hacer. E decir, tenia al chico que la secuestro y hacia diez segundos dándole sexo y ahora se encontraba llorando.

¿Y si aprovechaba para escapar? Después de todo, parecía indefenso…

Pero a Lucy le dio una punzada en su pecho al imaginarse dejarlo solo llorando.

Díganle loca, chiflada, enferma o como quieran. Pero a Lucy le angustiaba ver a Natsu en ese estado, incluso a ella le daban ganas de llorar.

Puso una mano en su espalda y con la otra acaricio sus cabellos rosados, en un intento de consuelo. Natsu se aferro más a ella, pegando cuerpo a cuerpo cada vez mas.

Continúo lamentándose otro rato hasta que se calmo. Lucy pensó que se había dormido profundamente.

Quiso quitárselo de encima, mas sintió como el chico la acercaba mas, si es que se podía.

-Quédate…- su voz estaba quebrada.- quédate conmigo, Lucy. No quiero que te vayas… No quiero estar solo otra vez…-

Abrió los ojos como platos al oír sus palabras ¿Quería que se quedara? ¿Para qué, para matarla?

-Te necesito, Luce.- levanto su rostro, mirando ese hermoso rostro todo rojo.- Estoy enamorado de ti.- dicho esto unió sus labios con los de ella.

Esta de mas decir que la rubia estaba más que sorprendida.

O el chico era estúpido o realmente estaba loco.