10. Abogado del diablo / Advocatus diaboli (se aplica, por extensión, a aquellas personas que defienden una posición en la que no necesariamente creen, o a quienes presentan a debate un argumento que está en contra de una posición en la que sí creen. Este proceso permite comprobar la calidad del argumento original e identificar las debilidades de su defensa.)

1.

John Connor apenas tuvo un segundo para apartarse de la trayectoria de la bala. De hecho, no consiguió hacerlo. El dolor lacerante de su costado le indicó que Ryan había conseguido herirle. Cayó hacia atrás, trastabillando.

-¡Papá! –Al sentir que la pistola ya no estaba sobre su sien, Robert se revolvió, intentando desesperadamente soltarse.

Pero su antiguo compañero de la resistencia le dejó inconsciente, propinándole un fuerte golpe con la culata. Luego le dejó caer al suelo, sin más miramientos, y se acercó unos pasos hacia John. Cuando estaba junto a él, levantó el arma, apuntando cuidadosamente el cañón a su cabeza.

-¡Espera!…- Gritó John intentando ganar algo de tiempo. -¿¡Por qué!...
-Son… Órdenes. –dijo el ex marine.

Sarah no le dio el alto, no había tiempo para eso, ni quería arriesgarse a que disparase otra vez a John Connor. Su propia vida estaba en juego. Saltó hacia delante y le empujó violentamente por detrás, al tiempo que extendía sus manos hacia el arma. Ryan disparó, dos veces, acertó de pleno en su pecho… No le sirvió de nada. Las balas no son un buen método para parar a un T-1000. Cuando ella terminó, el antiguo rebelde estaba tirado a sus pies, con la mano rota y desarmado.

-¿Le has matado?- preguntó Connor con gesto dolorido, mientras se arrastraba hacia su hijo Robert, que empezaba a recuperar la consciencia.
-No -Dijo ella simplemente.- No era necesario, para suprimir la amenaza… John, estás herido…

Le dirigió un gesto. Connor apretaba la mano contra el costado empapado de sangre. Le dolía horrores, pero apenas era un rasguño. La bala no había alcanzado ningún punto vital… Viviría. Lo cuál habría sido mucho más difícil si Ryan le hubiese disparado a la cabeza… Reprimió un escalofrío. Ya se oían ruidos por el pasillo. Pronto, Kyle y Kate entraron en la habitación como una tromba, seguidos de otros soldados armados. Soltando un grito ahogado al ver el costado herido de John, Kate fue hacia él con rapidez.

-¡Dios!... No me lo puedo creer. Ryan hizo todo esto… -Kyle, arrodillándose junto a su padre y su hermano, miraba al hombre inconsciente, sin poder aceptar que lo que le rodeaba estuviese pasando en realidad.- Me ha salvado la vida cientos de veces… ¿Por qué ahora...- le falló la voz. Su hermano Robert le agarró del brazo con gesto comprensivo.

Kate les miró de reojo mientras atendía a su marido. Apenas conseguía que no le temblase el pulso. Si Sarah no hubiese llegado a tiempo…

Ross entró en la habitación, aún congestionado por la carrera y miró hacia Jonh primero y luego hacia el hombre inconsciente que estaba siendo inmovilizado.

-¿Qué… pasó? -Consiguió decir entre resuellos.
-Que Sarah…-Respondió John, alzando brevemente los ojos hacia Sven que le miraba desde detrás del doctor.- …nos ha salvado la vida, a los dos.

Ella también miró a Sven brevemente, antes de volver los ojos a John, encogiéndose de hombros.

-No ha sido nada…

John Connor sonrió, asintiendo con gratitud. Un gemido les llamó la atención a todos: Ryan se estaba despertando.

-¿Dónde… estoy? ¿Qué… ¿Qué ha pasado?- Tenía la voz pastosa, como si se levantase con la peor de las resacas. Parecía realmente confundido. Los rebeldes que le habían inmovilizado, le levantaron sin demasiada cortesía. El ex marine tropezó, mirando a su alrededor con desesperación.- ¡Dios! ¿Qué pasa?

Cuando miró hacia John, abrió los ojos con sorpresa.

-Connor… ¿Qué ha pasado? ¿¡Te han disparado!

Kyle hizo intención de ir hacia él con los dientes apretados de rabia, pero Robert se interpuso para detenerle, negando con la cabeza. John se hizo cargo de la situación antes de que se saliera de madre. Hizo un gesto con la cabeza hacia el confundido soldado.

-Encerradle en un sitio seguro y custodiado. Que nadie hable con él. Y que esté inmovilizado…No quiero más sorpresa.

Ryan le miró sin comprender. No podía creerse que su amigo se refiriese así a él. Pero nadie hizo caso de sus quejas y ruegos mientras le arrastraban fuera de la habitación. Ninguno de los presentes habló durante unos minutos, hasta que Ross, tragando saliva, dijo sin dirigirse a nadie en particular:

-¿Creéis que realmente no sabe lo que ha estado a punto de hacer?

2.

La noche había empezado mal y acabó peor. Unos vigías informaron del ataque de las máquinas al Nido. Connor, aún con el costado vendado, reunió un equipo de asalto para que fueran hasta allí y buscasen supervivientes. A pesar de sus quejas, insistió en que Kyle se hiciese cargo de la expedición, porque le quería fuera de la base, después de lo que había pasado con Ryan. Sarah, Sven y Pierre se unieron al grupo sin decir nada. John asintió al verles, no podía negarse a que fuesen.

Mientras el grupo de salvamento partía hacia el Nido, hubo una reunión de emergencia en la habitación de Connor. El propio John, su hijo Robert, Kate, Ross Liberty y Will estaban presentes.

-Dejemos de decir que no podemos creer que haya pasado. Os aseguro que este disparo es real… Y fue Ryan el que apuntaba el arma cuando me lo hizo.

John se sentía cansado y dolorido, así que no le importaba ser brusco. Al fin y al cabo, era a él a quién casi le habían volado la cabeza esa noche. Su esposa le tendió la mano y él se la estrechó, intentando relajarse.

-¿Qué pensáis que pasó? -Soltó la pregunta al aire, sin dirigírsela a nadie de manera particular.
-La verdad, creo que Ryan no sabía lo que había hecho cuando se despertó…- Comentó Ross. -Estaba sorprendido y parecía sincero…

Kate bufó. Le daban igual las apariencias, si los hechos decían a las claras que era un maldito asesino. ¡Y quería llevarse por delante a su marido!... Un escalofrío le hizo encogerse de terror involuntariamente. John apretó su mano brevemente, para que se calmara.

-¿Y si esto tiene que ver con la Zona Roja?... –La voz de Liberty sonó clara, sin asomo de duda. –Puede que realmente Ryan no haya sido el culpable de lo que hizo…

John miró hacia ella pensativo:

-¿Crees que estaba siendo manipulado?
-Te dijo que cumplía… órdenes. –insistió Lib.
-¿De quién? ¿De Skynet? -Un asomo de burla tiñó la voz de Will, mientras hacía un gesto de incredulidad con la cabeza. Pero los ojos de Ross se iluminaron. Para él, todo empezaba a estar claro, como el agua…
-¡Precisamente! -Dijo, llamando la atención de los presentes. A pesar de que ninguno de ellos parecía muy convencido con la explicación, cuando Ross tenía una idea, era imparable. –¡Pensadlo bien! Era una buena elección para Skynet: Venía de esta base y tenía acceso a ti, John…-Enumeró, alzando los dedos.- ¡Era perfecto para el trabajo!
-Ya… ¿Y cómo le manipuló? -Kate soltó la mano de su marido y se puso en pie furiosa, para encararse con Ross. -Examinamos a Ryan cuando trajimos a los prisioneros a la base… ¡No vimos nada raro en él! ¡Ni en los demás! ¿Significa tu teoría, Ross, que tenemos una sala llena de bombas de relojería humanas, potencialmente peligrosas para John?

-No sólo para mí…- Corrigió John con voz glaciar.

Todos se quedaron en silencio sin saber qué decir. Robert carraspeó y todos le miraron. Normalmente, el chico, que había aprendido de su madre todo lo que podía enseñarle de medicina, estaba en los hospitales de campaña o ayudando a otros grupos de la Resistencia. No era habitual verle por la base o asistiendo a reuniones de guerra. Pero no tenía problema en intervenir, llegado el caso. Su padre se volvió hacia él:

-¿Tienes alguna idea, Robert?

El joven le miró y luego asintió volviéndose hacia su madre.

-Cuando me contaste lo de los nanobots, estuve pensando mucho en la idea…Y después de lo de Ryan, me he dado cuenta de que lo que esas cosas podían estar diseñadas para hacer…

Ross le miraba como si no hubiese nadie más en la sala, igual que los demás, así que Robert se revolvió incómodo en la silla, antes de continuar.

-Se me ocurrió hace un momento… Me acordé de algo que dijo Will una vez, hace un tiempo... –El programador frunció el ceño. Él decía muchas cosas, la mayoría sólo tonterías. -Estabais arreglando esa mano mecánica que hicisteis para el joven español. –Continuó explicando Robert.- Y le comentaste a Sarah que no erais tan distintos, que los dos erais máquinas, pero que los humanos sois un tipo de robot particular… Creo que dijiste algo así como "robot orgánico"…

Todos miraron a Will en silencio. El programador tragó saliva y parpadeó, mientras hacia un gesto impaciente hacia Robert:

-Bueno…- Empezó a hablar, incómodo. -En cierta manera, somos algo así. Nuestras piezas son orgánicas, pero funcionamos más o menos igual. Las neuronas…

Se interrumpió. Algo empezaba a formarse en su cabeza, una idea bastante extraña y, desde luego, muy difícil de demostrar.

-Todas las máquinas se pueden manipular.- Sentenció Robert.- Eso también lo dices habitualmente.

-¡Venga ya!… - Soltó Kate con incredulidad.- ¿Estáis insinuando que Skynet "reprogramó" a Ryan para convertirlo en asesino?...

Utilizó los dedos a modo de comillas al decirlo. Pero cuando vió los ojos de Ross, se quedó helada.

-Eso no es posible…- Continuó insegura.

-Mamá… El cerebro vendría a ser el centro de control para los humanos, ¿no es cierto?... Y las descargas eléctricas entre nuestras neuronas son las órdenes que nos hacen movernos, pensar, sentir…
-Somos robots biológicos que se mueven con descargas eléctricas de nuestro cerebro-CPU… -Completó Ryan el pensamiento.
-¿Y si Skynet ha averiguado como "alterar" esas corrientes eléctricas para reprogramar a un humano a su conveniencia? –Finalizó Ross, extendiendo las manos sobre la mesa, en un gesto rígido.
-Tal vez eso era lo que tenían que hacer esos nanobots dentro del cuerpo humano…-La frase pronunciada por Liberty, a medio camino entre la afirmación y la pregunta, hizo que todos se mirasen con temor.

3.

Tardaron una hora aproximadamente en llegar al lugar dónde había estado el Nido de la resistencia. No quedaba nada en pie, solo ruinas aún humeantes.

-Mon dieu… - Murmuró Pierre con los dientes apretados.

Sven sentía que le ardían los ojos cuando contempló detenidamente la destrucción que les rodeaba, a la fría luz del amanecer. Dirigió los ojos hacia Sarah, mientras ella avanzaba junto a él entre los escombros. Parecía calmada, pero por su forma de respirar Sven se dio cuenta de que no lo estaba, en absoluto.

-De acuerdo, las máquinas se han ido… Busquemos entre las ruinas, a ver si encontramos… a alguien con vida. -Kyle Connor había tomado el mando del equipo. Su voz apenas tembló mientras daba las órdenes, era un digno hijo de su padre.

El primer cadáver que encontraron, fue el de Alice. Aún apretaba con fuerza el arma entre sus rígidos brazos. Un T-X con la cabeza destrozada estaba junto a ella. Luego encontraron otros restos, calcinados e irreconocibles. Nadie quería suponer a quién pertenecían. Sarah los examinó con detenimiento. Finalmente, se puso en pie:

- No son ellos. –Dijo simplemente. Pierre y Sven volvieron a respirar.

Siguieron revisando a conciencia los alrededores, durante una hora aproximadamente, sin encontrar rastros de Eva, Jorge o Luz. Estaban muy cansados, pero se negaban a detenerse hasta saber qué había pasado con ellos. Finalmente, todos se concedieron un pequeño descanso para beber algo.

-Es bueno que no hayamos encontrado nada de ellos, ¿no? – Comentó Pierre abarcando con un gesto los alrededores. Todos le miraron sin saber qué decir: Cierto, era algo bueno. ¿O quizá no?

Sven pasó la cantimplora al soldado junto a él, mientras miraba a los lados.

-¿Dónde está Sarah?

Todos echaron un vistazo a su alrededor con curiosidad. Era cierto, no había ni rastro de ella. La T-1000 parecía haber desaparecido. Los rebeldes se incorporaron, sin poder evitar que se les encendiese una alarma interior: ¿Y si las máquinas que habían asaltado el Nido no se habían marchado, después de todo?

-Sarah…- Llamó Sven agarrando su arma con fuerza, dispuesto a usarla lo más rápido posible. Pierre mascaba con lentitud deliberada una colilla apagada, mientras miraba con desconfianza a su alrededor. Kyle se mordió el labio inferior con nerviosismo, aguzando el oído. Todos estaban en tensión.

Y todos saltaron hacia atrás apuntando sus armas, cuando una masa metalizada pareció surgir del suelo. Tan sólo recuperaron el aliento cuando el metal adquirió la forma y facciones de Sarah.

-Les he encontrado. -Dijo simplemente. Luego miró a Sven, sonriendo- Los tres están bien.

4.

Jorge, Eva y la niña habían quedado atrapados dentro de un sótano del Nido, donde Alice y los otros les hicieron refugiarse cuando empezó la batalla. Eso les salvó la vida. Claro que si Sarah no les hubiese encontrado, gracias al llanto de Luz y a sus afilados sentidos, habrían muerto allí dentro.

Cuando les sacaron a la superficie, después de unas horas que parecieron interminables, estaban sedientos y extenuados. Había sido una noche infernal, de la que creían que no saldrían con vida. Eva lloraba de alegría, sin apenas fuerzas para hablar, mientras apretaba contra sí a su pequeña hija. Sarah y Sven se acercaron a ellos. Jorge a duras penas podía mantenerse en pie, estaba agotado después de la tensión y el miedo, pero les abrazó a ambos con fuerza, mientras temblaba. Sven le ayudó a subir al jeep que habían mandado desde la base para recogerles.

-Vamos, chico. Necesitáis descanso y atención médica… Este sitio no es seguro.

Jorge le sonrió con amargura.

-¿Me lo dices o me lo cuentas? -Murmuró con voz rasposa, intentado bromear.

-Sarah… -Eva se incorporó a medias, llamándola, pero ella se acercó al jeep para impedir que se moviese.
-Eh, tranquila… Ya casi estáis a salvo. Estoy aquí…- Murmuró junto a ella, con voz suave, intentado calmarla. La muchacha le dirigió una mirada agradecida y después intentó levantar los brazos, acercando a Luz hacia ella. Sarah lo entendió y se apresuró a coger el pequeño bulto de las manos de su madre. Lo acunó con delicadeza, mientras contemplaba la cara de la recién nacida.

-Es… preciosa, Eva.
-Quería conocer… a su madrina…- murmuró Eva, perdiendo la conciencia.

Jorge se asustó, inclinándose hacia ella para examinarla. Sven le tranquilizó. Tenía los suficientes conocimientos de medicina para saber que el estado de Eva, aunque delicado, no era crítico.

-Vamos, necesitáis descansar… En la base todo estará bien, ¿vale?

Sarah le tendió a su hija, pero Jorge negó levemente.

-No, prefiero que la lleves tú… Estoy… demasiado cansado.

No mentía. Cuando Sarah, con Luz en sus brazos, y Sven subieron al jeep y este se puso en marcha, Jorge cayó en un profundo sopor. Pierre, que había conseguido convencer al conductor del jeep para ocupar su lugar, se volvió apenas hacia ellos:

-Muñeca… –se dirigió a Sarah con su habitual apelativo cariñoso. Pero esta vez, todo rastro de ironía o burla había desaparecido de su voz.- …¡Hoy has hecho un gran trabajo!

Sarah sonrió mientras miraba detenidamente a Luz, que dormía ajena a todo. A veces, también desearía poder llorar de alegría.

5.

Apenas salió del jeep, aún con el bebé en brazos, John y Kate Connor se acercaron a ella.

-Creo que está bien…-Murmuró Sarah, tendiéndole a Kate el bebé, con cuidado de que no se despertase. -Pero debes examinarlos, a los tres.

Kate sonrió, mirando a la pequeña con ternura. Luego alzó los ojos a Sarah:

-Yo me ocupo de ellos, no os preocupéis.
-Venid conmigo. –Interrumpió Jonh. Estaba muy serio- Tenemos que hablar.

6.

Sven miró a Sarah con una mezcla de sorpresa y aprensión. Acababan de ponerles al día de sus conclusiones sobre el ataque, y no eran demasiado fáciles de aceptar.

-Es factible. -Sentenció Sarah simplemente. -Pero la única manera de demostrarlo, sería ver el cerebro de Ryan…
-En los escáneres no observamos nada raro…-Interrumpió Ross, con cierto fastidio.
-Me refería a verlo… en persona. Por dentro…

Ross alzó los ojos hacia ella:

-¿Te refieres a abrirle el cráneo?

-Sí. Básicamente, esa sería la manera.
-No está muerto…-Ross parecía horrorizado con la idea. – No creo que sea buena idea jugar con su cerebro… A menos que queramos matarlo o algo peor…Es un órgano muy delicado.

John asintió comprensivo. Era cierto, pero no podían demostrar su teoría de otra manera con los medios de que disponían.

-En el incendio que provocó Ryan para escapar…- Interrumpió Liberty hablando en tono bajo. –…murieron tres personas por inhalación de humos. A ellos sí podemos hacerles una autopsia… Por si acaso…

7.

-¿Lo estás viendo, Kate?…- La voz de Ross sonaba amortiguada por la mascarilla, pero parecía horrorizado.

Ella asintió, con los ojos fijos en lo que habían encontrado. Sentía que estaba helada, pero ni siquiera podía temblar:

-Debemos decírselo a John… inmediatamente. -Consiguió decir finalmente.

Entre los restos de tejido cerebral, aún manchada por sangre y otros fluidos, una pequeñísima forma de apariencia metálica pero que se asemejaba a lo que la rodeaba (tanto como para no destacar en un escáner), brillaba sobre la bandeja de operaciones.

(Continuará)


PD:

¿Qué os parece el nuevo modelo de Terminator que está "fabricando" ahora Skynet?

Sí, se me ha ido la pinza completamente y si lo lee alguien con conocimientos de medicina, fijo que quiere quemarme en la hoguera… Diré en mi defensa que mis conocimientos médicos son algo rudimentarios. Y que me dejo guiar por la fantasía, más que por la técnica. De todas maneras… ¡Esto es un fic, no una tesis! Je je je ^_^

¡Hasta pronto!

Cirze