Disclaimer:Bleach y todos sus personajes pertenecen a su creador original: Tite Kubo.
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"Vale, vale, vale, Orihime no desesperes, las cosas ya no pueden ir a peor...- se dijo a si misma dándose esperanza – pero..- pensó antes de dejar caer su cabeza entre sus brazos en su pupitre.
No, no habia manera de arreglarlo.
La hora de la comida estaba casi finalizada y gracias al aura que emitía la pelirroja nadie habia intentado comer a su lado ese día, aunque ella no habia sido capaz de probar su comida.
Solo su amiga mas intima se habia atrevido a acercarse a la joven a intentar empezar una conversación pero a la cuarta vez que la morena la pregunto por algo de lo que habia estado contándola a la pelirroja, se dio por vencida y decidió dejar a Orihime sola.
La cabeza de Orihime en esos momentos era como un volcán a punto de explotar, iba a mil por segundo, tenia que salir de ese lio como fuera.
Ese día estaba siendo muy estresante,todo el mundo hablaba de los misteriosos y guapos hombre de por la mañana, habia una cantidad considerable de gente buscando por todas partes a la acompañante de los nuevos playboys del colegio, y para rematar estaba la sutil amenaza de Grimmjow de ir a a buscarla después de clase. Ese día no podía ser otra cosa que una pesadilla.
-Riiiiiiiiinnnnnnnnnngggggggg g-sono la campana que daba por finalizada la hora del almuerzo.
Ya solo quedaban 2 horas para el desastre
Desastre inminente
La segunda clase estaba a punto de terminar y por cierto ella no habia podido atender en ninguna de las dos.
Todas las soluciones que se la habían ocurrido eran imposibles.
por la puerta de atrás – imposible, no habia tal puerta, al constructor le habia parecido que esa puerta seria inútil y no la habia hecho. Maldito sea.
2. esconderse dentro del edificio y esperar a que se aburrieran de esperarla y se fueran – tontería, por que ellos, como buenos cabezotas que son y que ella ya habia comprobado que lo eran con anterioridad, se quedarían hasta que saliera o peor entrarían a por ella y todos les verían, incluidos sus amigos.
3. llamarles y rogarles que no fueran – una posibilidad pero para su desgracia ellos no tenían teléfono y no se sabia el teléfono de la tienda de Urahara.
Solo quedaba una opción: correr.
Toco la campana y ella ya habia recogido sus cosas preparada para huir, pero ese día todo parecía que iba en su contra.
- Inoue- la llamo Rukia – vamos a ir a un café nuevo que acaban de abrir aquí cerca ¿Vienes?
cuando llego abajo no era la primera en llegar, ni mucho menos, pero para su suerte ninguna de esas personas conocía la verdadera identidad de sus dos puntuales guardaespaldas.
En plena carrera decidió que lo mejor era no parar. Grimmjow estaba rodeado de mas de media docena de de chicas, por lo que era imposible sacarle de allí rápido pero vio que Ulquiorra se habia mantenido alejado de la gente y aunque muchas no le quitaban el ojo de encima, nadie se atrevía a acercarse a el.
Cuando ella llego corriendo, Grimmjow la vio llegar e intento saludarla pero ella sin detener la marcha paso al lado del peliazul sin mirarle, lo único que hizo fue gritarle "CORRE", ella paso de largo y cuando llego a donde estaba Ulquiorra le cogió de la mano y tiro de el todo lo que pudo hasta que este empezó a correr tras ella. Grimmjow al ver como se alejaban, soltó una carcajada pero decidió correr tras ellos.
Cuando llegaron a un lugar donde la chica creyó estar a salvo, su carrera cesó. Inoue estaba agotada y ellos un poco cansados pero nada que no pudieran manejar.
- Princesita -la llamo Grimmjow – si lo que querías es que las chicas no vieran a tu "chico" me lo hubieras dicho, no lo hubiera traído y no habría hecho falta esa estúpida carrera.
-Como puedes pensar eso- le grito sonrojada Orihime mientras intentaba recuperar el aliento.
-Entonces por que las prisas- la pregunto confundido Grimmjow.
-No os habéis dado cuenta del peligro que habéis corrido necesariamente -les recrimino Orihime – a ese instituto también asisten mis amigos y de vez en cuando también algunos Shinigamis, que creéis que pasaría si os vieran ¿Eh?- pregunto sarcásticamente la chica.
- Verdaderamente ese no es un problema- intervino Ulquiorra – tarde o temprano se darán cuenta de nuestra presencia.
- Si princesita, nuestra cantidad reiatsu no es muy discreta ¿recuerdas?
- ¿Queréis que os descubran? - les pregunto incrédula y al ver que no habia respuesta por su parte - ¿Estáis locos? ¿Queréis que os maten? - pregunto sin poder mirarlos gritando al cielo.
- No y no, gracias- respondió a ambas preguntas Grimmjow manteniendo la calma- pero no planeamos escondernos para siempre.
- La sociedad de almas no sera tan amigable con vosotros como lo ha sido Urahara, en cuanto os vean os mataran o peor os convertirán en sujetos de investigación, esa gente no se anda con bromas. Es que no os dais cuenta del peligro que corréis a que alguien os reconozca y os delate a ellos.
De pronto, a lo lejos se escucharon gritos femeninos que se gritaban entre ellas y que al parecer buscaban a alguien por los alrededores.
- Muy bien Romeo- dijo Grimmjow mientras miraba por si veía a la multitud aparecer – tu escolta a Julieta a su castillo y yo me encargo de despistarlas, esto si que es trabajo es equipo ¿no te parece compañero? - la única respuesta de parte de Ulquiorra fue el silencio.
Grimmjow salio corriendo y vio con un poco de miedo como le seguían un gran numero de fans, Ulquiorra adivinando que, con el camino que habia elegido su "compañero" para escapar las jóvenes estudiantes de Karakura pasarían muy cerca de su posición actual decidió actuar.
Empujo contra un árbol a la pelirroja que se quedo helada con el rápido movimiento del moreno y este la tapo de las miradas curiosas con su propio cuerpo, aprisionándola mas contra el frondoso árbol.
Orihime podía jurar que en ese momento podía podía sentir cada respiración que emitía su nuevo cuerpo, sobre ella.
Su corazón amenazaba con salirse de su pecho, era imposible que eso pasara de verdad, sus brazos se habían quedado muertos a ambos lados de su cuerpo, caídos como si fueran de gelatina.
Los brazos de Ulquiorra estaban apoyados contra el tronco del árbol a cada lado de las sonrojadisimas mejillas de ella.
Las chicas pasaron de largo sin ver a la pareja que de ellas se escondía.
- Sera mejor que te lleve a casa – la dijo Ulquiorra separándose de ella tan lentamente que parecia como si le costara hacerlo, pero la chica estaba demasiado aturdida por las acciones de su acompañante como para darse cuenta de ello.
cuando ella fue a moverse para regresar a su hogar, sus piernas la fallaron y estuvo a punto de caer al suelo, pero gracias a los increíbles reflejos del moreno sus brazos llegaron al cuerpo frágil de la chica antes que el suelo. Sus brazos, mas lejos de lo que cualquiera imaginaria eran cálidos y la sostenían firmemente pero con delicadeza, como si tuviera miedo de romperla o de asustarla.
No estuvieron mucho tiempo en esa postura medio agachada tan incomoda, ya que Ulquiorra intentando demostrar la caballerosidad que Urahara le habia enseñado en el tiempo que habia estado con el.
De forma lenta para no sobresaltar mas el corazón de Orihime, el se sentó en el suelo con las piernas cruzadas y cogiendo suavemente a Orihime por la cintura, tiro un poco de ella para que se sentara en el hueco central de sus piernas cruzadas al estilo indio, la espalda de la chica en un instante estaba reposando contra el cálido y musculoso pecho del hombre, mientras que la espalda de el descansaba contra el árbol de antes.
La chica no pudo ni articular palabra y dejo que Ulquiorra hiciese lo que quisiera "siempre dentro de unos limites" pensó nerviosa la chica y agradecida de estar de espaldas al chico para que este no viera el color tan rojo de sus mejillas.
Una ráfaga de viento frío les despeino a ambos , mezclando el negro azabache de el con el naranja como el amanecer de ella en una armonía de colores preciosa.
Ella tembló un poco sin saber muy bien el por que, habia demasiadas opciones donde elegir, pero estaba 100% segura que el viento no habia sido el causante de ese escalofrió, peor Ulquiorra no opino lo mismo y le proporciono a Orihime mas razones para temblar.
De pronto el abrigo que vestía Ulquiorra la estaba arropando como la mas cálida de las mantas en un día nevado, mientas que los brazos de el abrazaban la cintura de ella buscando calor y reclamando para el en cuerpo y el alma de la joven que protegía.
-¿Tu nos entregarías?- pregunto de pronto Ulquiorra al oído de la chica mientras apoyaba su frente en el hombro de ella.
- No, por supuesto que no- le respondió ella un poco ofendida por su falta de confianza en ella, pero también en bajito con miedo a romper la atmósfera que los rodeaba.
- por que no, si alguien te viera aquí conmigo, te considerarían una traidora pero si nos entregases te considerarían inocente y considerarían el haberme revivido y el habernos convertido en humanos en un mal afortunado fallo involuntario de tus poderes.
-Aunque es verdad que no lo hice conscientemente, no me arrepiento de de haberos dado una segunda oportunidad para vivir- le respondió hundiéndose mas contra el pecho de el.
- Entonces como esperas que nosotros, que yo me vaya tan tranquilo sin saber lo que te harán a ti si te cogen por mi culpa- le respondió el abrazándola un poco mas fuerte, para que viera que no era solo palabrería barata, sino que era lo que de verdad sentía- no podría perdonarme que te hicieran daño por mi culpa, jure protegerte, lo recuerdas – le pregunto.
- Si pero se lo juraste a Aizen, cuando eras parte de su ejercito- respondió la chica.
Ulquiorra se quedo un rato callado pensando en la mejor forma de expresar lo que quería decir.
- Eso es cierto- dijo el – pero en este momento me gustaría jurártelo a ti, mírame- la pidió y ella lo hizo girando un poco el cuerpo quedando de espaldas a su braza derecho – Orihime Inoue desde el momento que tu salvaste mi vida, esta te pertenece por ello juro desde ahora hasta que me muera, protegerte de todo y de todos aunque me cueste la vida – termino su juramento. Mientras habia estado hablando los ojos de ambos no se habían separado de un instante y ella no dudaba de ninguna de las palabras de su recién nombrado caballero de brillante armadura.
Ulquiorra volvió a colocar a la chica en el sitio que habia ocupado anteriormente y el la volvió a rodear con sus brazos. Era imposible que pudiera haber en el mundo una sensación mejor. Ambos cuerpos se cedían y compartían el calor y mientras el tenia sus brazos alrededor de ella, Orihime tímidamente pero con decisión de no cesar, también abrazaba los brazos de el.
A el le embriago la sensación de que la única razón de que sus brazos estuvieran en ese mundo era para poder abrazar y proteger a su princesa, ahora y siempre, hasta su muerte.
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Muchas gracias a todos los que leen, siguen y comentan esta historia.
Por último me gustaría acarar que puede que el comportamiento de Ulquiorra aquí no es fiel al comportamiento original, pero así es como yo me he imaginado un Ulquiorra humano estando junto a la única persona con la que puede dejar ver esa parte tan humana y vulnerable.
