Capitulo 10
Objetivo.
Para el tercer día, la fiebre del gato bajó por completo y estaba cien por ciento recuperado, así que Castiel decidió que era hora de continuar, aprovechando que la lluvia se detuvo. El moreno guardó las cosas en su bolso y montó la motocicleta junto con el rubio. El camino fue silencioso, por la sencilla razón de que no tenían nada que decir.
Les tomó dos días llegar hasta su destino, Castiel se detuvo en un motel en el sector norte de la ciudad y pidió un cuarto con dos camas. El gato dejó su bolso sobre la cama y luego realizó una llamada.
-Hola Benny, sí… ya estoy bien, no te preocupes, ¿Tienes lo que te pedí?-
El moreno entrecerró los ojos, supuso que el gato habría contactado con ese tal Benny, cuando se detuvieron en la gasolinera hace unas diez horas. Escuchó cómo se despedía y luego ambos se miraron.
-Azazel está quedándose en esta dirección- dijo enseñándole su teléfono- Es una casa particular, hacia el este-
-Perfecto, entonces esta noche vamos por él-
-Sí-
Castiel se había dado cuenta que de cierta forma, el gato lo evitaba, no era algo tan notorio pero siempre desviaba la mirada y eran pocas las ocasiones en que lo veía cuando le hablaba. No entendía muy bien la razón de esa conducta pero tampoco le dio importancia, no es como si fueran amigos o algo por el estilo, solo trabajaban juntos por su causa común: matar a Lucifer.
-Iré a dar una vuelta a los alrededores para asegurarme que todo esté bien, ¿Vienes?- preguntó Castiel con curiosidad.
-No… voy a dormir un poco- respondió sin mirarlo.
-Ok, vuelvo en un rato, y gatito- éste lo miró de reojo- No me extrañes mucho- agregó con una sonrisa.
-¡Idiota!-
El rubio fue al baño y cerró dando un portazo. A Castiel le hacía gracia molestarlo de esa forma, especialmente porque tenía una idea de la razón del comportamiento del gatito y seguramente, era por lo ocurrido en la noche anterior en el motel y lo cerca que estuvieron mientras el rubio se recuperaba de la fiebre. Dio un par de vueltas por los alrededor y cuando confirmó que no había peligro, regresó al motel. El gatito estaba dormido sobre la cama, solo con los pantalones puestos, acurrucado por el frio, con una lata de cerveza vacía a su lado y la televisión encendida. Castiel suspiró negando despacio, en esos momentos recordaba que estaba con un adolescente, aún cuando tuviera veinte se comportaba como un crio a veces, sin mencionar lo impulsivo que era. Apagó la televisión y se acercó al rubio para inclinarse a su lado y moverlo por el hombro.
-Gatito despierta, te vas a enfermar de nuevo si duermes así, vamos gatito, arriba- el menor lanzó un manotazo al aire mientras gruñía bajito- No te atrevas a rasguñarme, gato- bromeó el moreno- Arriba, vas a enfermarte y no cuidaré a un gato enfermo otra vez, arriba niño- afirmó su mano cerca de la cintura del menor, sobre la cama y con la otra lo movió por el hombro- Gatito-
-Cinco minutos…- murmuró el rubio para girarse con brusquedad, golpeando el brazo de Castiel y éste cayó sobre él, provocando que el menor se despertara abruptamente- ¡¿Qué pasó?!-
-Al fin despiertas- dijo el moreno.
-Mmm…- el gato abrió cómicamente los ojos al ver la sugerente posición en que tenía al perro sobre él- ¡¿Qué mierda haces?!-
-Baja la voz, gato, solo te estoy despertando para que te acomodes, si duermes así, te vas a enfermar de nuevo y no estoy para cuidar a gatos enfermos-
-Vete a la mierda, perro pervertido- Castiel se rio ante sus palabras- Levántate de una puta vez, me estás aplastando-
-Admite que te gusta tenerme así de cerca, gatito- dijo provocativamente el moreno para molestarlo un poco.
-¡Ni de broma, perro! ¡Muévete de una puta vez o te mataré!-
-Que carácter tienes, gatito- replicó divertido el mayor- Pídemelo con cariño y me levantaré-
-¡Aquí tienes tu cariño, animal!-
Castiel se levantó rápidamente, esquivando el ataque con el cuchillo que le lanzó el rubio. Lo miró con una sonrisa y le guiñó un ojo antes de ir al baño. Jamás lo admitiría abiertamente pero se divertía bastante en compañía del rubio, como hace mucho tiempo no lo hacía.
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Luego de que el perro se burlara de él, Dean decidió no dormir y alistarse para lo que harían en un par de horas más. De reojo observó como el moreno se recostaba para dormir un poco y respiró con tranquilidad. Jamás lo admitiría pero le gustaba la compañía del perro y a pesar de que lo molestara, era divertido estar con él.
A las diez estaban afuera de la casa, hicieron un reconocimiento rápido del área con las vías de escape en caso de ser necesarias. Ambos se reunieron en la parte trasera y se miraron fijamente.
-Ok, entonces seguiremos el plan, entraré, me aseguraré de que todo esté en orden y te daré la señal-
-Yo entraré- dijo Dean alistándose- Soy más ágil que tú-
-Yo lo haré- replicó el mayor.
-No perro, déjamelo a mí o lo arruinaras, hiciste mucho ruido cuando entramos a ese edificio, la primera vez, en cambio yo conseguí subir dieciséis pisos sin llamar la atención-
-Supongo que esa es la habilidad especial de los gatos-
-Cállate, idiota-
-Bien, ve gatito y no tardes-
-Claro, quédate aquí perro, bien quietecito-
El moreno entrecerró los ojos y Dean sonrió victorioso pero no contaba con que el perro le diera una palmada en el trasero que lo hizo dar un pequeño saltito por la sorpresa.
-¿Qué mierda haces?- siseó en un murmullo.
-Es para la suerte, gatito, ahora ve-
-Me vuelves a tocar y te arrancaré ambas manos, perro- gruñó enfadado pero el mayor solo le guiñó un ojo- Idiota…-
Dean se coló en la casa sin ningún problema, haciendo gala de su sigilo, revisó el cuarto donde entró y le dio la señal al perro para que viniera. Ambos se dividieron para buscar a Azazel. El rubio fue al segundo piso, revisó los cuartos con cautela hasta que dio con algo. Entró con sumo cuidado y se acercó a la cama sosteniendo el cuchillo. Sujetó las tapas y las tiró a un lado. El hombre se giró un poco y Dean colocó el filo en su cuello.
-Tú y yo daremos un paseo- susurró con una sonrisa cuando el sujeto lo miró.
-¿Quién eres?- preguntó el sujeto.
-Yo haré las preguntas aquí, Azazel-
Le indicó al sujeto que se levantara y le esposó las manos tras la espalda para luego llevarlo por el pasillo. Un disparo proveniente del primer piso llamó su atención y frunció el ceño. ¿Acaso ese perro no sabía hacer las cosas con discreción? Esa era una de las razones por las que no le gustaban las pistolas. Apresuró el paso cuando dos hombres aparecieron en la escalera.
-Ni un paso más- dijo uno de ellos apuntándole con un arma- Déjalo ir-
-¿O qué?- respondió el rubio sonriendo- Le cortaré el cuello antes de que me disparen, ahora, bajen sus armas o algo muy malo les pasara-
-No nos des órdenes, bastardo-
-Se los dije-
El perro apareció tras ellos y con dos certeros disparos los acabó. Dean empujó a Azazel para que caminara hasta la salida y lo montaron a la motocicleta, dejándolo en medio.
-Siempre llamando la atención, perro- soltó Dean enfadado- ¿Acaso no puedes trabajar con discreción? Ahora tendremos un montón de mierda tras nosotros-
-No te preocupes, gatito, deje un regalo de despedida-
El mayor condujo para alejarse del lugar y antes de doblar la esquina, Dean escuchó el ruido de una explosión, sin duda ese perro no podía hacer las cosas sin llamar la atención.
Cuando llegaron al motel, lo amordazaron y lo dejaron sobre la cama, el perro le dio un golpe en la nuca que lo dejó inconsciente.
-Guarda tus cosas, gato, nos vamos-
-¿Eh?-
-Esos hombres estarán buscándonos-
-Sí… oye-
-¿Qué?-
-Deja de volar los edificios al salir, llamas demasiado la atención- el moreno sonrió para acercarse a él y quedar a milímetros de su rostro.
-Así que tengo toda tu atención, gatito-
-¿Qué…?-
-Lo sabía, después de todo, soy irresistible- Dean se sonrojo por la cercanía y desvió la mirada a sus labios durante unos segundos- Te mueres por probarlos de nuevo ¿Verdad?-
-¡Claro que no animal!- reaccionó ante lo último- ¿Cómo que de nuevo?- el perro le guiñó un ojo tomando su bolso.
-Secreto, ahora vamos-
-¡¿Qué me has hecho, animal?!- tomó su bolso furioso- ¡Sabia que intentarías algo mientras duermo, perro pervertido!- el mayor se rio divertido- Me vuelves a tocar y te mato, ¡te juro que te mato!-
El perro solo se rio y salió cargando a Azazel para subirlo a la motocicleta. Dean lo siguió muy enfadado y lo peor de todo, era que no sabía si su enfado se debía a la insinuación del moreno o porque realmente quería probar esos labios y jamás lo admitiría.
