Hola, sí lo se me tarde mucho, pero es que mi Internet cree que ya no existo y por lo tanto se niega a servir, aunque hay veces que de verdad me provoca demandar a la tienda donde lo compre.
Muchísimas gracias a todos lo que me dejaron Reviews Siempre me animan T-T Y es lo mejor después de un largo día, Gracias también a los que agregaron la historia a sus favoritos/alerta.
Una disculpa a las personas que no les pude contestar los Review pero es que como ya dije mi Internet no coopera.
Y por ultimo agradezco a mi Beta por las correcciones que le hizo a este y a los otros capi ^^.
Advertencia: Este capitulo contiene Lemmon. (Es la primera vez que escribo uno no sean tan duros)
Ahora si aquí esta el capi:
¿Me das tu permiso?
POV Katniss
Ya habían pasado mas de dos semanas desde que supe el contenido de la bolsa… dos semanas completamente incomodas, entre los chistes de mal gusto y de doble sentido de Haymitch y las ahora más recurrentes ganas de…. De eso.
En ciertos momentos me costaba asimilar como fue que Peeta pudo sobrevivir al ir de "Compras" con Haymitch. Simplemente me costaba creerlo… pero habían varias ideas que cruzaba mi mente de manera recurrente…bueno, más que ideas eran dos preguntas que no salía de mi cabeza ¿Por qué los compro? ¿Lo hizo porque Haymitch se lo aconsejo, o porque quiso?... Sinceramente me costaba ignorar las posibles respuestas.
Me senté en el asfalto de la entrada y con la mano derecha acaricie el pelaje de cierto gato… ya no sentía tanto desprecio por el, incluso me gustaba tenerlo a mi lado, y por lo visto su desprecio hacia mí también había cambiado, ya que sentía que me buscaba para acostarse a mi lado… fue difícil, pero desde que llegamos a 12 comenzamos a unirnos o al menos a tratar de hacer las paces. Un ronroneo se le escapo mientras se recostaba en mis piernas, levantando un poco el material de mis pantalones con sus garras para acomodarlo, para luego hacerse un ovillo y cerrar los ojos. Me recordó las muchas sonrisas que le había sacado a Prim utilizando ese método, volví a acariciar su cabeza y soltó otro ronroneo.
Cuando vi que la hora avanzaba, tome al gato y lo deje a mi lado, el cual se sentó a mirar el paisaje. Me levanté con cuidado del asfalto y entre a la casa sin hacer ruido, para luego encaminarme al lugar en el cual se encontraba mi chico del pan. Entre en silencio a la cocina y lo encontré horneando… parecía más feliz de lo normal ya que lo escuche tararear una tonada que no supe reconocer. Me acerque a él y lo rodee por la espalda, y no pude dejar de darme cuenta que tenía una espalda amplia, e incluso, me atrevería a decir que hasta cómoda. Se dio la vuelta y entrelazo sus manos con las mías, para luego mirarme con los ojos llenos de amor, los cuales solo me transmitían paz y tranquilidad.
… nunca fui de esas chicas que les gustara decir lo que sentían, y reconozco que si no hubiera sido por Peeta y la salida que me ayudo, sin querer, a encontrar, nunca hubiera podido salir ilesa de los juegos del hambre… él me ayudo a dejar salir esa chica dulce, que estuvo escondida desde la muerte de su padre…
-¿Qué horneas? – Le pregunte mirándolo con dulzura.
-Algo para ti – Contesto sin bacilar y depósito un dulce beso en mis labios.
Examine lo que él estaba haciendo, y me percate que había un gran pastel sin decorar, y me pareció despistado de mi parte el que no me hubiera dado cuenta de su presencia al entrar a la cocina. Me pareció extraño, ya que Peeta casi nunca horneaba pasteles, siempre eran galletas, magdalenas o hacia chocolate caliente.
-¿Estamos celebrando algo?- le pregunte, tratando de sonar inocente. Soltó una pequeña risa, me rodeo con sus brazos sin dejar de reír.
-Claro que estamos celebrando algo.
Me solté de su agarre y lo mire intrigada, lo cual pareció hacerle más gracia, ya que se puso a reír, por eso fruncí el seño e hice otra pregunta:
-¿Puedo saber que estamos celebrando?
-No frunzas el seño, que no es nada malo.- Me dijo sin responder a mi verdadera pregunta.
-Peeta –Le insistí.
-Ya lo sabrás, solo espera a que pueda terminar el pastel ¿si? - me respondió, poniendo ojos de perrito apaleado.
-Está bien… tu ganas- Salí de la cocina resignada a que no me diría o me daría alguna pista… tampoco era que pudiera usar su método, él parecía ser inmune y al final, era yo la victima de mis desastrosos intentos para que me dijera algo.
Tome un gran respiro, y me fui a hojear el libro que Peeta me había ayudado a hacer. Lo habíamos realizado hace bastante tiempo, pero se transformo en el mejor método, mejor que un psicólogo, para desahogarnos… habían paginas repletas, llenas de recuerdos alegres, pero también tristes, y también, en las cuales se encontraban dibujos de Peeta.
Fui hasta la sala y deje el libro en una de las mesitas, para luego recostarme en el sillón y me puse a mirar el cuadro que se encontraba frente a mí… Peeta me había prometido que lo colgaría allí, y el solo verlo me animaba, tanto como ese diente de león me animo ese día. Sin darme cuenta me encontraba acostada y a punto de caer dormida… intente no ceder a la tentación, pero finalmente caí en los brazos de Morfeo sin preocupación.
POV Peeta:
Había pasado mucho tiempo desde que Katniss se había marchado de la cocina y debían ser más de las cuatro.
El pastel de Katniss ya se encontraba listo… una sonrisa se dibujo al recordar su cara de decepción al ver que no le iba a decir la razón de hacer un pastel, pero al mismo tiempo me puse triste al pensar que ella no recordó que hoy era su cumpleaños… hace bastante tiempo atrás me dijo que prefería olvidarse de esta fecha, e incluso, en ese momento, pensé que estaba bromeando, pero al parecer no es muy recurrente la idea de su cumpleaños en su cabeza.
Limpie la cocina antes de salir de ella, y comencé a buscar a Katniss… y tuve la suerte de encontrarla dormida en el sillón de la sala… solo así se veía como una niña pequeña, la tranquilidad se reflejaba perfectamente en su rostro, cosa que me gustaba.
Me senté a su lado y distraídamente pase una mano por su frente apartando los mechones que caían de forma desordenada… su piel era tan suave y tibia como siempre. Ver dormir a Katniss era algo que me gustaba, amaba verla tan tranquila, y sin el seño fruncido se veía mucho mas guapa.
La vi arrugar los ojos, lo cual me indicaba que se despertaría en cualquier momento… Sus ojos se abrieron, y en cuanto me vio me regalo una sonrisa.
-¿Lista para ver tu sorpresa? – Su sonrisa se ensancho más y se levantó con emoción.
-Claro- dijo sonriente- ya me puedes decir que celebramos.
-Lo sabrás cuando lo veas – Le tome una mano para ayudarla a pararse y luego hice una pequeña reverencia con su mano aun sujetada- las señoritas primero.- Me regalo otra sonrisa, aun más radiante que la anterior.
Aun tomados de la mano nos dirigimos rumbo a la cocina, donde estaba la esperada sorpresa… solo esperaba que la hiciera feliz… que fuera el inicio del nuevo camino que se mostraba ante nosotros, uno lejos de todo dolor…
POV Katniss:
Mire la cocina, examinándola de hito en hito.
Mi vista reparo en una bandeja tapada con un cobertor de metal, le hice una seña con la mano a Peeta preguntándole si podía abrirlo, el me sonrió y asintió divertido.
Me sentía un poco emocionada… di unos pocos pasos torpes hasta la mesa donde se encontraba la bandeja. Deslice la haza del cobertor entre mis manos, luego la levanté con cuidado para no estropear lo que se encontraba debajo de ella.
Mi emoción fue mayor al descubrir de qué se trataba…
Era un pastel cubierto de chocolate, perfectamente horneado… algo que yo nunca podría hacer… y en el centro tenia escrito un mensaje, como decorado, y al leerlo solo se me pudo escapar una sonrisa.
Se podía leer con claridad… y lo que decía era:
"Feliz Cumpleaños Preciosa"
Había olvidado por completo que era mi cumpleaños… La verdad era que muy pocas veces me habían regalado cosas en ellos, por el simple hecho de que no había el dinero para hacerlo, y muchas veces era mejor tener comida en la mesa que un regalo por cumplir años… y ya había varios que pase por alto sin darme cuenta o simplemente los ignoraba.
Me di la vuelta, y lo abrace con tanta fuerza que sentí que le saque el aire, al tiempo que él me correspondía el abrazo… estuvimos un buen rato solo abrazados, hasta que decidí romper el momento para hablarle. No podía ignorar algo como eso, era una de las cosas mas lindas que alguien había hecho por mi, ¿Por qué demonios el tenia que ser tan perfecto? ¿Qué había hecho para merecerme su amor, su cariño y su lealtad incondicional?
-Gracias- le dije, alegremente –Es una de las cosas mas tiernas que alguien ha hecho por mi.- y le di un beso sin darle tiempo para contestar.
-No hay porque, Preciosa –Contesto una vez le deje de besar.
Fue una tarde bastante agradable. Comimos del pastel, el cual estaba mucho más que delicioso, y el solo hecho de que lo hiciera Peeta lo aclara todo. Tuvimos la oportunidad de platicar de cosas normales, al menos no relacionadas con el pasado.
Una vez satisfechos, y con un poco de sueño, nos planteamos subir a la habitación ya que debían ser como las siete… el tiempo se nos había pasado volando. Subimos a la habitación sin dejar de hablar, y nos sentamos a cada lado de la cama con una sonrisa estampada en el rostro.
-¿Así que ahora amas al gato? –Me pregunto, entre risas.
-No digo que lo amo, pero sí, me cae mejor –Le conteste.
-Si mal no recuerdo, tú me dijiste que lo quisiste matar una vez –Pregunto curioso.
-Si, pero fue su culpa.
Nos miramos por un momento y el desvió la mirada rápidamente, tal como lo hacia cuando estaba apunto de tener un episodio, cosa que no ocurría desde hace tiempo. Me preocupe y le mire, solo para cerciorarme de que fuera eso, antes de decidir salir de la habitación para dejarlo solo.
Estaba ya en la puerta, cuando su voz me detuvo en seco…
-Katniss … ¿Puedo hacerte una pregunta?
-Si –Dije. Me volteé y lo mire parado enfrente de mí.
-¿Por qué querías que volviera a ser el de antes?… Dime la verdad –Me sorprendió su pregunta, pero aun así estaba dispuesta a contestarle… yo la tenia más que clara.
-Ya te lo dije una vez –Me acerque más a él.- Te extrañaba, me hacia falta que me abrazaras, no quería perder a una persona tan especial para mi por culpa de alguien más… también me sentía culpable supongo.
-¿Culpable porque? –continuo el.
-Por que sentí que yo no te merecía, y que simplemente tenia que ganarme tu aprecio para poder merecerte, ¿Cómo puedes merecer algo tan valioso si no luchas por el?
Peeta termino de extinguir el corto espacio que nos separaba con un abrazo, y luego me beso con dulzura.
-Gracias, necesitaba escucharlo.
Esta vez fui yo quien lo beso, claro que fue un poco acelerado. Pase mis brazos alrededor de su cuello y él rodeo mi cintura. Sentí el rosé de su lengua en mis labios y enseguida los abrí para recibirlo. No me importo la falta de aire, simplemente respirábamos entre besos.
Peeta me recostó en la cama sin dejar de besarme. Lo hizo con mucho cuidado como si temiera espantarme. Me hizo quedar encima de él. Yo acaricie con dulzura su rostro mientras profundizaba aun más el beso. Sus manos se paseaban muy cuidadosamente por mi cintura, y sentí el fino rose de sus manos en mi piel.
Comenzó a levantarme la camisa y la tención se acumuló en el aire, pero antes de que él terminara de subirla me dejo de besar y me miro… no faltaba hablar para saber lo que él me quería decir, su mirada me hacia una pregunta y yo sabía cuál era: ¿Me das tu permiso? … Le conteste con una sonrisa tierna seguida de un beso, y eso fue más que suficiente para que el siguiera con la "expedición"… abrió mi camisa, y comenzó a acariciar mi cuello dejando un camino de pequeños besos que lo guiaban hasta mis labios y de vuelta. Desabotone su camisa un poco nerviosa, y luego el me ayudo a quitársela. Retomo el camino que había marcado desde mis labios hasta mi cuello y luego depósito delicados besos por encima de mi sostén. Él estaba siendo lo mas cuidadoso posible, todos sus movimientos eran calmados, no tan acelerados, pero dulces. Había que reconocer que él no era un experto en el tema, pero era como si quisiera que yo me sintiera cómoda con lo que estaba sucediendo…
Volvió a besarme de forma rápida pero tierna… pase mis manos por su abdomen, el cual era fuerte y estaba muy bien trabajado, e incluso comencé a pensar que las camisas que usaba no le hacían justicia. Comencé a juguetear dejando un reguero de besos en su clavícula y mis manos no dejaban de enroscarse en su cabello. Sentí la mano de Peeta hacer un poco de forcejeó con mi bracier hasta hacer que este se soltara dejándome completamente descubierta de la parte de arriba. Me miro y me regalo una luminosa sonrisa, en todo este periodo no dejamos de intercambiarnos sonrisas mescladas con besos.
Desabroche su cinturón de manera torpe, entonces él me ayudo de la misma forma en la que lo había hecho con la camisa y luego me ayudo con el mio.
En ese momento solo existíamos él y yo, y nadie más… se esfumo todo otro pensamiento que no tuviera que ver con él y el hecho de que lo quería, y que no lo dejaría ir jamás.
Los dos estábamos completamente desnudos, pero, incluso, eso ya me había dejado de importar. Mire a Peeta, quien estaba completamente sonrojado lo que lo hacia ver tiernamente guapo. Una vez mas me pidió permiso con la mirada, solo que esta vez sabia porque lo hacía, yo asentí un tanto nerviosa, pero él me tranquilizo con un beso corto en los labios.
Me coloco encima de él, y me puso un pequeño paquete en mis manos… aunque nunca había visto un preservativo, entendí porque me lo pasaba… un embarazo en estos momentos no era muy adecuado.
Como noto que no sabía qué hacer, Peeta me ayudo a romperlo y ponerlo… y con el mayor cuidado del mundo entro en mi… una mueca de dolor se dibujo en mi rostro, así que Peeta espero lo suficiente hasta que me acostumbrara a la sensación… luego comenzó con las pequeñas envestidas las cuales borraron todo rastro de dolor convirtiéndolo en placer.
Éramos uno, y aquello era la mejor sensación que había sentido en mi vida…
Nos tumbamos exhaustos en la cama, me recosté en el pecho de Peeta mientras que él se dedico a abrazarme tiernamente, como si esta vez fuera él quien no me quería dejar ir, cerré los ojos y me dormí con una sonrisa igual a la de Peeta en mis labios.
¿Que les pareció?
Me encantaría leerlo en un Review si tienen alguna critica constructiva también es bienvenida.
No sean tan duros respecto al Lemmon es la primera vez que escribo uno y quería que fuera tierno por ser la primera vez de Peeta y Katniss.
Bueno nos leemos luego.
Chaito y saludos.
