Siento no haber dado antes esta advertencia: La historia de haunting shadows y su desarrollo corre a cargo de mi imaginacion. Los personajes, son exclusivos de Stephenie Meyer.
DARK ANGEL
Me levanté muy lentamente del suelo como si por hacerlo así tuviese más posibilidades de supervivencia. Intente hacer el menor ruido posible pero los palpitos de mi corazón, que amenazaban con salirse de mi pecho, me traicionaron. Podía escucharlos mucho mas fuertes que el ruido de la tormenta de fuera. Con sigilo, me di la vuelta y vi una pequeña figura tapada con una capa negra por lo que no le pude ver el rostro y lo peor de todo es que no la podía ver las líneas de muerte por culpa de dicho atuendo. Solo unos ojos rojos que brillaban de satisfacción pero también de odio profundo.
Había sentido lo que era el miedo en muchas ocasiones, pero ante la mirada de esa vampiro, hizo que todo lo que hubiese sentido antes que yo conociese como ese sentimiento, fuese mínimo en comparación con lo que estaba sintiendo ahora. Aquello era más fuerte...Ni si quiera se podría definir como pánico. Mi grito se quedo muerto en la garganta y yo no podía apartar la vista de ese ser. Como si saber como iba a morir me ayudase para algo.
Ella rompió el silencio riéndose cruelmente.
-Creo que ya va siendo hora de que asumas tu destino-me dijo con voz fría y neutra pero yo pude percibir que tenía cierto matiz cruel-Mi amo te esperaba desde hace diecisiete años y se esta empezando a impacientar.
¿Su amo?, Entonces ella actuaba por ordenes de otro vampiro. ¿Que significaba eso de que me había estado esperando diecisiete años? ¿Por qué yo?
Al final pude balbucear alguna palabra.
- ¿Que significa que tu amo ha estado diecisiete años esperándome?-A pesar de la impresión la curiosidad me venció. Tenía el extraño presentimiento de que la vampiro no me quería muerta o por lo menos tenia la obligación de llevarme viva a su amo, quien quiera que fuese, lo que pude intuir por el resplandor de sus ojos que esa idea no le hacia muy feliz.- ¿ Por qué ahora?
Al fin de al cabo si era un vampiro, tendría toda la eternidad para cazarme.
-Pareces tonta, niña-me replico ásperamente-En realidad yo no se que ha visto mi amo en ti-podía percibir todo el desprecio que sentía hacia mí- , pero si el me lo ordena yo tendré que obedecer. Hace diecisiete años me mandaron irte a buscar. Mi señor quería que te criases en nuestra familia aprendiendo nuestras costumbres y no te echaras a perder con las banalidades humanas y cuando llegase el momento, te convirtieses en miembro de nuestra familia-Parecía como si no entendiese los deseos de su amo- Pero el trabajo no resulto tan sencillo y no por circunstancias no pude cumplirlo. No sabes como se puso conmigo. La verdad que han pasado diecisiete años, poco tiempo para nosotros, pero a ti te ha dado tiempo a adquirir malos hábitos-se encogió de hombros-Bueno, en cuanto te lleve con la familia, ellos se encargaran de corregir tus modales. Ese ya no será mi trabajo.
No, definitivamente no iba a matarme, pero algo en mi interior me decía que lo que se me proponía era un destino aun peor. Yo no quería ser igual que los seres que habían hecho daño a Charlie. Me sentía incapaz de hacer lo mismo que me habían hecho a mí. Definitivamente no.
-Si me queréis a mí... ¿Por qué habéis atacado a mi padre? Si hubierais querido llevarme simplemente, hubieseis tenido miles de ocasiones-La rabia sustituía al miedo a medida que pensaba en Charlie- Mi padre no era importante y no hubiera podido hacer nada.
-Cierto-repuso con cierta indiferencia en la voz-Tu padre no entraba dentro de nuestros planes. No tenía que haberle pasado nada, pero simplemente estaba en donde no debía estar-Parecía como si el asunto de torturar a Charlie le hubiera parecido un tramite.-Encima se puso a la defensiva y tuve que darle una lección-Aparentemente su tono de voz era frío y neutro, pero había un atisbo de satisfacción en su tono. No solo era un trámite si no que había disfrutado con ello.
"Es una sádica, disfruto haciendo daño a Charlie", me convencí, "Y si no haces lo que ella te diga, te matara a pesar de las ordenes que le hayan dado".
A medida que mi odio hacia ese repugnante ser aumentaba, el valor-o la estupidez -iba apoderándose de mí. Apreté fuertemente los puños y me percate que tenía a "Hecate" en mi mano. Aquello me infundió auto confianza en mi misma.
Respire profundamente y le devolví la mirada enfrentándome a ella.
-Me da igual lo que te hayan dicho-susurré para que los sentimientos que me embargaban no se notase. No quería que ella se diese cuenta de su poder sobre mí- No iré contigo a ninguna parte y menos después de lo que has hecho a Charlie.
"Bella, prepárate a morir con dignidad"
Como respuesta la oí emitir un resoplo de impaciencia y se levanto acercándose a mi tan rápido que apenas pude parpadear y ya la tenia a escasos centímetros de mí. Su presencia hizo que se me helase todas las partes de mi cuerpo y se me erizasen los pelos. Como respuesta fruncí los labios hasta convertirlos en una línea, entrecerré los ojos y mis músculos se contrajeron. La lucha iba a comenzar. El resultado final, lo desconocía.
-Eres mas tonta de lo que creía-me increpó- Pero me temo que esto no es negociable. Nadie te ha pedido tu opinión, así que más vale que no te resistas antes de que puedas arrepentirte.
-No- Susurré para que la voz no se me quebrase a causa de la ansiedad.
-Iras por las buenas o por las malas-me amenazó. Se le estaba empezando a acabar la poca paciencia que tenía. Presentí que los premilitares estaban llegando a su fin.
Me hubiera ido con ella si eso hubiese servido para salvar a Charlie, pero yo ya no podía hacer nada por el, por lo que ya no tenia nada que perder.
Se me endureció el corazón y logré que mi voz fuese tan fría como la de ella.
-Lo siento mucho por ti-repuse con un tono que no admitía ninguna discusión mas sobre el asunto- pero creo que para que tu amo me vea me tendrás que matar, porque yo no pienso salir de esta casa viva.
Debajo de su capa, observe como sus ojos se oscurecían. Se estaba enfadando. Me puse en posición de ataque.
-Tengo muchos recursos para hacerte cambiar de opinión, estupida-amenazó- y creo que no te van a gustar demasiado. Cuando haya acabado contigo estaras pidiendo perdón.
Empezó a mirarme fijamente y mi cuerpo tembló como una hoja movida por el viento. Pasaron unos minutos- aunque parecía que el tiempo se hubiese parado-y no sucedió nada. Me pregunte que era lo que estaba planeando. Fuese lo que fuese, parecía que no le salía como ella planeaba porque la satisfacción que brillaba en sus ojos fue sustituida por un sentimiento de frustración, desencanto y furia.
"Bella, ahora o nunca", me dijo mi instinto de supervivencia y sin pensármelo dos veces blandí a "Hecate" y la empuñe contra ella. La vampiro adivino mis intenciones y se aparto, pero no lo suficiente, ya que pude sentir como el sai hacia un ruido muy similar a la fricción de dos duras rocas. Después "Hecate" cayo al suelo debido al impacto.
Por el grito inhumano que emitió, comprendí que la había herido.
Aquello la puso muy furiosa y como salida de la nada se abalanzo sobre mi, tirandome al suelo después de lanzarme varios metros debido al demoledor impacto
Me hice daño en la cabeza al golpearme contra el suelo y empecé a perder parte de la conciencia.
O eso creía yo, ya que un dolor procedente de mi dedo meñique hizo que el dolor me estremeciese y se extendiese hasta la última fibra de mi ser. No intente reprimir un grito de agonía.
-Parece que te gusta que te lo pongan difícil, pequeña zorra-se rió entre dientes. Sí, desde luego disfrutaba con el dolor ajeno- Un poco de sufrimiento no te viene mal-Su voz adquirió un matiz diabólico- así que vamos a probar con este dedo también.- Sugirió con voz traviesa mientras me cogia el dedo anular.
Se me entumeció la garganta debido al grito que proferí al oír el chasquido que mi dedo emitió al romperse. El ruido fue sustituido por una agonía infinita.
Tenía que hacer algo. Si iba a morir por lo menos que fuese luchando y habiéndolo intentado todo por aferrarme a unos segundos más de vida.
Aunque borroso, podía ver que su cuerpo estaba elevado sobre el mio unos centímetros, por lo que decidí sacar fuerzas de flaqueza y logre dar impulso a mi pierna para propinarla una patada. Fue como golpear un trozo de granito, pero conseguí impulsarla por el aire y lanzarla unos metros de mí. Mi pierna quedo insensible debido al dolor y al esfuerzo, pero habia merecido la pena. Yo también la había hecho daño. Me conformaba con eso.
Canté victoria demasiado deprisa, ya que cuando intente levantarme, algo similar a unas tenazas de hierro agarró mi cuello, me obligaron a permanecer en el suelo y cortaron mi respiración, impidiendo que el aire llegase a los pulmones. La sensación de ahogo bloqueó todos mis sentidos y poco a poco todas las zonas de mi cuerpo se quedaron insensibles. Aun sabiendo que era inútil, mis uñas arañaron sus marmóreos y gélidos brazos, pero en vano. Aquello era como si arañase una pared de hormigón.
Entonces lo comprendí. Iba a morir. Había visto demasiadas veces la cara de la muerte y siempre había salido victoriosa de su encuentro. Pero con la herencia familiar que me había tocado, yo no podía burlar a la parca por mucho tiempo. El destino me habia concedido diecisiete años de vida. No había sido una mala vida, a pesar de todo y apenas me lamenté de todo lo que me iba a perder. En el fondo, sabía que alguien como yo no podía vivir a tope una vida humana.
No derramé ninguna lágrima por mi prematura muerte, ya me había resignado. Estaba preparada.
Ni siquiera me moleste en intentar averiguar de donde procedía un rugido salvaje y profundo que se iba acercando poco a poco.
Simplemente me deje ir y me hundí.
Todo se volvió claro. Muy claro. Sentí calor a pesar de saber que estaba muerta. Y sobre todo me sentí protegida. Como nunca lo había estado. Estaba rodeada por un espacio en blanco y yo solo podía mirar de un lado para otro levantando los brazos para poder coger el máximo calor posible. Si esto era morir, la verdad que no era tan malo como yo suponía.
Lo que pasase en el mundo terrenal, ya no era trascendental.
De vez en cuando podía oír rugidos aterradores, amenazas y gritos de dolor emitidos más por un animal salvaje que por un humano.
"Enana, sádica, hija de puta", oí rugir a alguien, "Emmett, Jasper seguidla. Alice tenemos que salir de aquí cuanto antes…esa zorra esta quemando la casa", Parecía que el gruñido le rompía la garganta.
"¿Ella está bien?", preguntó una voz preocupada.
"Inconsciente, pero bien", aseguro otra voz, "Tenemos que avisar a Carlisle. Este asunto huele a chamusquina. A propósito, ¿Habéis sacado al humano de aquí?"
"Sí", afirmo la voz. "No te preocupes, Edward, ella se pondrá bien"…
¿Que me pondría bien? Quería gritar que yo ya estaba muerta y que no me importaba, pero yo ya estaba por encima del bien y del mal.
Me dirigía hacia la luz con paso firme y decidido. Ya no había dolor. Eso debía ser el cielo.
La aparición de un ángel surgido de la nada solo me hizo aferrarme a la idea de que estaba llegando a mi destino.
Ella caminaba hacia mí con paso lento y su largo pelo que a la luz podía verse diversos matices de colores entre el dorado y el cobrizo, ondeaba creando una imagen casi divina. Me sonreía a medida que se iba acercando a mí.
Cuando la tuve a escasos centímetros de mi, me sentí insignificante y pequeña. ¿Como podíamos estar esa criatura de belleza irreal y yo en el mismo mundo?
Llevo su larga y fina mano de alabastro a mi rostro, y una sensación de calidez volvió a invadir mi cuerpo. Sus ojos verdes y suaves me miraban tiernamente.
-Bella-susurro con un timbre de voz suave y musical. Me recordó a la voz que podría tener un elfo o un vampiro, solo que ella pertenecía a un mundo luminoso y no a la oscuridad- Tienes que volver.
"¿Volver?, ¿Por qué?", No quería. Aquí me sentía bien.
-Aun no ha llegado tu hora-repuso- Tu lugar esta allí. No puedes permanecer aquí. Por ahora no.
- Estoy cansada- me queje lastimosamente.
-Ya tendrás tiempo de descansar-me consoló pasando la mano por mis mejillas- pero ahora tienes que volver- Me ordeno- Bella despierta, despierta, despierta….
Despertar…aquello era demasiado doloroso…Podía notar cada golpe que me había propinado ese ser, en cada una de las partes de mi cuerpo. El dolor permanecía inherente a mí como un tatuaje en mi piel.
Al abrir los ojos, también pude distinguir que había luz pero esa sí me hacia daño a los ojos, no me gustaba. También hacia calor y pero no era el calor placentero y protector de antes. No daba calidez, quemaba. Lo podía sentir en el escozor de mi garganta y en las lágrimas de mis ojos.
De repente el intenso calor se convirtió en frío y sentí como flotaba. Con pesadez levante mi mirada y sonreí. Comprendí que estaba realmente muerta.
La gente solía decir que cuando ibas a morir veías a tus seres mas queridos. Pero mi última visión no fue ni Renee, ni Charlie, ni Leslat.
Era él. Nunca, ni siquiera en mis sueños o en mi imaginación, había estado tan hermoso. Podría reconocer su cabello rebelde y de color tan difícilmente descriptible, sus preciosos labios simétricos fruncidos en gesto de preocupación, su fuerte mentón tan masculino y delicado. Todo tal como le recordaba. Lo único que cambiaba era el color de sus ojos. Ya no eran negros o borgoñas, si no dorados. Eso le daba un brillo más delicado a su ya precioso rostro.
Incluso su voz era más suave.
-Shhh-susurró-No respires mucho o te ahogaras.
Sentí su tacto helado sobre mi mejilla, pero su roce hizo que la sangre me hirviese como la lava de un volcán.
La sensación era demasiado real, bueno en el fondo me lo debía, ya que me estaba muriendo…y con esa claridad de los moribundos, comprendí que seguramente ese ser supremo y bondadoso, que se llamaba Dios se había apiadado de él y le había admitido a su lado y ahora se había convertido en mi ángel. Me pregunte por que no tenía alas. Un ángel sin ellas estaba incompleto aunque a mi me pareciese el mas bello de todos.
Estaba casi feliz de dejar de vivir de esta forma.
Sabía que el infierno se abría bajo mis pies, pero no me importaba, yo ya estaba casi cruzando las puertas del cielo en brazos de mi ángel
"Charlie estaba perdido en la oscuridad andando sin encontrar el verdadero camino. Corría hacia él, pero jamás conseguía alcanzarlo. Me daba la espalda y no se volvía hacia mí por mucho que yo le llamase.
En medio de la oscuridad, pude distinguir una tenue luz y en su umbral estaba ella, tan etérea y hermosa como un hada. Charlie se dirigió a ella sin dudarlo y ella le dio la mano llevándoselo consigo a la luz, mientras que yo suplicaba que se quedase conmigo.
No hizo caso a mis suplicas ni a mis lagrimas. Se había ido. Y yo me sentía perdida.
Pero ella estaba allí enfrente de mí secando mis lágrimas.
"No te preocupes por Charlie. Ahora descansa", susurro con su voz musical, Pero tu tienes que despertarte".
Sabía que estaba volviendo a la realidad y por una extraña razón intuía que estaba viva, tal vez fuese por el dolor agudo que sentía en los dedos y en mi cuello, o porque, a pesar de tener los ojos cerrados, la luz procedente del exterior me molestaba. ¡Aquello no podía ser el cielo! Pero si estaba viva, ¿como lo había conseguido? Lo último que recordaba era a esa pequeña vampiro cruel con las manos en mi cuello. No podía estar viva a menos que tuviese un ángel guardián muy eficaz. El pobre necesitaba unas vacaciones por trabajos extras.
Sentí como algo frió rozaba mi frente y mis mejillas. Involuntariamente sonreí. Reconocería ese olor masculino y fresco mezclado con cuero en cualquier parte.
-Me mentiste- le reproché débilmente. Mi voz era un tenue susurro.
Se rió levemente.
-Eso ha sido un simple error de cálculo-me indicó divertido pero después su voz se volvió seria. Muy seria. Aquello no era normal en él- Estaba ocupado con Victoria que no me di cuenta de que podía haber peligro por otro lado. Te juro, Bella, que si me hubiese imaginado que te estaban buscando, jamás te hubiera mandado a Forks con Charlie. Jamás me hubiera imaginado que atacarían ahora y pensé que la situación en Italia estaba algo revuelta, pero…-no pudo reprimir un gruñido de rabia y eso me asusto. No era fácil hacer enfadar a Leslat. Y ahora lo estaba y mucho. Pero no solo estaba enfadado, si no también humillado, frustrado e impotente. El odiaba sentirse así. Le hacia parecer débil.
Suspire pesarosa.
-El pasado siempre vendrá a por mí. No puedo escapar a mi destino. No importa cuanto tiempo me de de ventaja- Mi voz sonaba rota debido a mi debilidad y a la tristeza que sentía.
Me sentí muy mal, ya que mi dolor no era físico, si no muy interno. Era mi vida y mi cruz, yo lo tenía asumido, pero jamás podría aceptar que las personas que quería, tuviesen que sufrir conmigo. Estaba condenada a estar sola si no quería que la persona que amase algún día, sufriese una muerte atroz. Charlie ya lo había pagado. Muy caro. Ya no podría superar la perdida de otro ser querido.
A mi pesar ,abrí los ojos y contemple una habitación muy extraña para ser la de un hospital.
Era enorme- casi tan grande como el salón de mi casa- y estaba decorado con un gusto exquisito. Estaba pintado de color crema muy suave y los muebles antiguos hacían juego con la armonía del cuarto. Me pude fijar en una estantería de madera y modelo antiguo que tenia una televisión de plasma con DVD y varias colecciones de series: "House", "Urgencias", "Doctoras de Philadelphia", "CSI",… Una de las paredes estaba hecha de cristal y a través de ella se podía contemplar el precioso paisaje del bosque. La cama, donde estaba acostada, era muy grande- parecía de matrimonio- y de modelo clásico. La colcha era de un color rosa muy claro y las cortinas hacían juego con ella. Las sabanas estaban heladas y el olor era fresco y agradable. A mi izquierda había una cómoda y encima de ella había una foto de una pareja sonriente y abrazada enfrente del museo del Louvre. No me fije mucho. Al lado de la foto había un libro muy gordo- unas mil paginas- que se titulaba "Diagnostico Clínico y terapéutica de las enfermedades sanguíneas". Supuse que se trataba de algún libro de cabecera.
Pero lo que mas me extraño fue no ver ningún tipo de material o instrumental típico de los hospitales. Y sobre todo aquello no olía como un hospital.
Sin embargo, me mire la mano y vi que tenia los dedos vendados y encima de la cómoda había diversos fármacos.
"¿Dónde estoy?", me pregunté.
A mi derecha, estaba Leslat sentado mirándome con gesto preocupado y meditabundo. Sus ojos se acercaban más al negro que al dorado. Supuse que no se había entretenido en cazar. Le habrían avisado y había salido corriendo allá donde estuviese. ¿Pero quien lo habría hecho?
- ¿Cuanto has pagado para que me pongan en la zona pija del hospital?-Intenté mantener una charla informal antes de enfrentarme a la realidad. Aun no estaba preparada para enfrenarme a lo que me tuviese que decir sobre Charlie aunque mi corazón ya sabía la respuesta.
Sus labios emitieron una sonrisa, pero su alegría no llegaba a los ojos.
- Después de lo que te ha sucedido, la mejor opción no era llevarte a un hospital. No era seguro- me contó- así que estas en casa de un amigo mío-De repente sonrio feliz- Vaya, jamás me hubiera imaginado que el estuviese aquí- Frunció el ceño y me dijo enfadado- Me podías haber dicho que mi amigo estaba aquí.
Le mire como si no supiese de que me hablaba, bueno en realidad no tenia ni idea de lo que estaba hablando.
-¿Tu amigo?-pregunte sorprendida. De repente una luz se me empezó a encender.- ¿No se tratara del Doctor Cullen?- Empezaba atar cabos sueltos y de repente todo se aclaro en cuanto Leslat asintió con la cabeza. Empecé a entender el porque del miedo y el rechazo de la gente hacia los Cullen, ya que, aunque no se lo podían ni imaginar, la gente rehusé de los vampiros inconscientemente. Su instinto de supervivencia funcionaba mejor que el mío. También entendí porque ese día no aparecieron por el instituto y además porque no decirlo, Forks era el lugar ideal para ellos. ¿Por que no caí en la cuenta?
"Tal vez sea porque Leslat te dijo que Forks no había vampiros y Charlie me había dicho que se tomaba cafés con el doctor y se quedaba tan tranquilo y además era paranoico la idea de un vampiro medico… ¿Qué hacia en un hospital?, ¡Ah, ya se! …seguro que robaba las bolsas de transfusión de sangre para alimentarse el y su familia"
Menudo dos elementos estaban hecho esos dos. Desde luego si estaba viva era por el trabajo a jornada completa de mi ángel guardián.
-Si, Karlitos esta aquí, en Forks- Parecía un niño con zapatos nuevos-Y el muy capullo no me lo había dicho.
-Te llamé para decirte que me mudaba a Forks hará cosa de dos años- Le replicó una voz suave y educada proveniente del umbral de la puerta- y te invité a venir a pasar las navidades con nosotros y Bella- su voz empezó a irritarse levemente-Pero tu estabas ocupado-resaltó "ocupado"- Además te he dicho una y mil veces que me llames Carlisle.
Volví la vista hacia el dueño de esa voz y me quede con la boca abierta. No solo era que se tratase de un vampiro- sus ojeras, su piel blanca y sus ojos dorados, consecuencia de la dieta que había escogido a parte de las miles de líneas de muerte que le atravesaban el cuerpo- pero el doctor Carlisle Cullen era una de los hombres mas guapos- eso era quedarse muy corta- que había visto. Se parecía al doctor Chase de la serie "House" pero con un aspecto mucho mas maduro y refinado que solo el paso de los siglos podía aportar. Intenté apartar la vista de él para intentar mantener mi coherencia aunque ya tenia poca.
Leslat se hizo el inocente.
-Es que "Carlisle" me suena a tío pijo y pedante- repuso con burlona solemnidad- ¡Ah, claro! No me acordaba que tú eras pijo y muy pedante.
Carlisle decidió ignorarlo y se acerco a mí. Me tocó los dedos y después me examino la cabeza con sus heladas manos con gesto imparcial y profesional.
-Bueno parece que a parte de dos dedos rotos, alguna contusión en la cabeza y varias magulladuras, no tienes nada preocupante y además has descansado muy bien…
- ¿Cuánto tiempo he estado dormida?-pregunté. Había perdido la noción del tiempo.
-Dos días- me sonrio- Es normal, te administré un sedante para que pudieras descansar sin dolores y además seguro que estabas exhausta después de lo que te ha pasado- me dijo en tono reflexivo- A propósito ¿ Eres consciente de lo que ha pasado, Bella?- preguntó con tono aparentemente tranquilo.
-Solo en parte-me dolía la cabeza intentar recordar el resto de esa noche. Y no quería que se me viniese el mundo encima delante de un desconocido, al pensar en Charlie.- Recuerdo a Charlie…-se me quebró la voz y las lagrimas amenazaron por salirse de mis ojos.
Carlisle al oírlo frunció los labios y Leslat no pudo evitar lanzar un gruñido.
- Bueno, ya nos hemos encargado de Charlie- repuso Carlisle serio- En cuanto le trajeron al hospital, le operamos de urgencia y logramos salvarle la vida tras una noche entera de intervención- frunció el entrecejo- No las tenía todas conmigo y en algún momento pensé que…- sacudió la cabeza para quitarse cualquier pensamiento negativo- pero es fuerte y ha sobrevivido. Se nota que es un Swan y esta hecho de buena madera - Sus labios dibujaron una sonrisa de satisfacción algo disimulada.
-¿Charlie esta vivo?-me incorpore de un salto de la cama y le cogi abracé sin pensármelo dos veces. ¿Sería verdad lo que había dicho o solo era un reflejo de lo que mi propio corazón quería oír?
Luego me di cuenta del gesto tan irreflexivo que había hecho y me retiré de el muy avergonzada. Pero a el no le molesto en absoluto.
-Gracias-fue lo único capaz de decirle.
Carlisle sonrió pero luego se puso serio otra vez.
-Está vivo, pero esta muy grave, Bella- me advirtió con voz severa- Esta en coma y con daños en zonas vitales de su cuerpo. Si en algún momento lograse despertar, no se repondría del todo. No sé que le podría pasar, posiblemente perdiese la capacidad de andar o la de hablar. Algunas partes de su cerebro ha sufrido daños irreparables- Intento mantenerse firme mientras me lo decía.
- ¿No se puede hacer nada?-Pregunté con un hilo de voz. Aquello no era tan bueno como yo me imaginaba. Me había subido a una nube antes de tiempo y me había tocado bajar de ella casi de golpe.
-En Forks, no-Intervino Leslat- Pero Carlisle ha estado moviendo hilos de un lado para otro y esta mañana, Charlie ha sido trasladado a una clínica privada de Seattle especializada en casos como el de Charlie y allí le trataran bien-me aseguró- Bueno, más les vale porque por un millón de dólares al año que cuesta mantenerlo, ya le pueden dar hasta masajes y todo-puso los ojos en blanco.
Me tuve que sentar otra vez en la cama, para no caerme redonda al suelo.
-¡¡¡¡¡Un millón de dólares!!!!!- Exclamé con susto- Leslat, yo no tengo ese dinero- Y dudaba que lo tuviese en toda mi vida.
Leslat soltó una carcajada traviesa como si le hubiesen contado un chiste muy bueno.
-Bells, querida parece mentira que no sepas que el dinero no es problema para alguien como nosotros-repuso divertido- pero si te crea remordimiento de conciencia que me gaste esa cantidad de dinero, no te preocupes, porque Karlitos, aquí presente,- señaló a Carlisle mientras este le recordaba con la mirada envenenada que no le llamase "Karlitos"- se ha ofrecido a correr con todos los gastos.-Repuso en un tono tan informal como si se tratase de un amigo de discoteca al que engañar para que le pagasen las copas- Si le sale el dinero por las orejas y tiene el inconveniente de que no puede limpiarse el culo con billetes de cien dólares porque no puede cagar.
-No hacia falta ser tan grafico, Leslat- Le regaño Carlisle- Charlie no es el problema ahora. Ese asunto ya está arreglado- le recordó- Tenemos problemas mas graves ahora mismo.
-Cierto- Leslat permaneció pensativo por unos segundos- Lo primero que tienes que saber, Bella-se dirigió a mi con tono serio- es que te has quedado sin casa. Ese vampiro sádico la quemó a modo de venganza. Supongo que habrá sido porque no te ha podido capturar.- se me hizo un nudo en el estomago. ¿Donde viviría yo ahora? Siempre podría volver a Phoenix, pero si esa vampiro me estaba buscando, seguramente haría lo mismo con Renee y eso no lo podía permitir. ¿Pero a donde ir para no implicar a nadie que me importase en mi oscuro mundo? Supuse que Leslat tendría algo pensado o quise creer eso.- Pero no te preocupes demasiado por eso. Mientras Carlisle estaba operando a Charlie, Esme y yo nos encargamos de contestar a todas las preguntas de la policía para que te dejasen en paz y luego fuimos a la aseguradora para cobrar el seguro de la casa y conseguimos que nos pagasen doscientos mil dólares, que hubiesen sido más si Esme se hubiera puesto mas cariñosa con el notario, que no veas como le tiraba los tejos y ella no le hizo ni caso. ¿Dónde esta las armas femeninas cuando las necesitamos?- A Carlisle se le oscureció la mirada al mirar a Leslat- Pero en resumen, tienes doscientos mil dólares en tu cuenta bancaria para que puedas ir a la universidad o hacer lo que quieras.
Sonreí tristemente.
-¿Tú crees que con el panorama que tengo podré ir alguna vez a la universidad?- Pregunté contadas las esperanzas de mi futuro humano rotas en mil pedazos.
-Siempre hay esperanza- Repuso Carlisle- De todas formas, si no te andas con cuidado no te tendrás que preocupar demasiado por la universidad, ya que estarás muerta o algo peor antes de que te des cuenta- Eso no parecía muy esperanzador que digamos- Si no me equivoco y por lo que me han contado mis hijos, la vampiro que te atacó no era uno de esos vampiros a los que tu estas acostumbrada a perseguir. Es poderosa y una autentica especialista.
-Pero no actuaba por su cuenta- le comente recordando cada una de sus palabras.
"Mi amo te esperaba hace diecisiete años y se esta empezando a impacientar" Me estremecí solo de pensarlo- Creo que pertenecía a una familia.
Los ojos de Leslat y Carlisle se oscurecieron y sus rostros adquirieron una mueca de preocupación y vi como Leslat apretaba los puños fuertemente.
-¿Ocurre algo?- Inquirí preocupada y ansiosa. Si sucedía algo malo me gustaría saberlo.
- Hay muy pocas familias de vampiros- susurró Carlisle- Como sabrás, Bella, los vampiros no tendemos a agruparnos. Normalmente viajamos solos o como mucho con una pareja-asentí mientras Carlisle me contaba- Los niveles de familia son muy extraños para los de nuestra especie y solo hay unas cuantas excepciones…
- La familia de Tanya e Iryna en Alaska- continuó enumerando Leslat- vosotros los Cullen ahora en Forks y luego las dos grandes familias de Italia…- No pudo seguir porque algo le paralizo la garganta. ¿Sería el miedo?
- Tanya y su familia son incapaces de hacer nada a los humanos y yo respondo por mi familia-aseguro Carlisle- Por lo que solo nos quedan dos posibilidades…
-En realidad una-le volvió a interrumpir Leslat- Sabes perfectamente que los Stregoni Benefici tenemos la misión de salvar a los humanos...y como se las apañan si alguno de ellos se le ocurre traicionar las ordenes que se les dan, rompen las normas o simplemente actúa por su cuenta-Carlisle frunció los labios hasta convertirlos en una línea en cuanto Leslat menciono a los Stregoni. Me acordé de que Leslat me contó que Carlisle había sido un Stregoni, pero que terminó dejándolo-…además conozco a todos los de la orden y no recuerdo a ninguna enana con poder para torturar. Por lo tanto ya sabemos quien esta detrás de eso-Leslat empezó a temblar de rabia.
El hermoso rostro de Carlisle parecía inmutable, pero sus ojos se oscurecían más y más.
- Me temo Bella-susurro- Que estas metida en un autentico lío.
Le miré asombrada y asustada. ¿Que le había hecho yo para que se obsesionase así conmigo al jefe de la vampiro psicópata?
-En el fondo es comprensible-siguió explicando Carlisle- Eres una Swan y ese nombre tiene repercusión en nuestro mundo. Digamos como mínimo que sois especiales. Además he oído hablar mucho de tu padre Charlie y de ti, y no solo por Leslat y por alguna razón, tienes un potencial enorme como caza vampiros o…-se interrumpió ahí como si no tuviera que decir lo que se le iba a escapar-. Pero solo potencialmente y después de lo que he oído sobre ti, aun me sorprende que todavía estés viva- Repuso con sorpresa encogiéndose de hombros.
"¡Pero que majo el vampiro! Podía tener un poco de confianza en mí"
- ¿Se puede?-pregunto una voz suave y femenina con exquisitos modales y cuando abrió la puerta me encontré con una mujer algo mas baja que yo y menuda. Era hermosa a la manera de los vampiros. Su rostro en forma de corazón era redondeado y suave y su pelo largo ondulado de color caramelo me recordó a las actrices de los años veinte, y por supuesto las líneas de muerte no faltaban. Sus labios dibujaban una sonrisa que se ensancho al verme a mí.
-Esme, esta es Bella- me presentó Carlisle a la que yo supuse que sería su mujer.
-Hola, Bella- me saludo muy amigablemente- Estoy encantada de conocerte, al fin.
Carlisle la miro con ojos asesinos y carraspeo. Esme intentando enmendar el error empezó a hablar conmigo.
-Me alegro que te hayas despertado, preciosa- Su tono era muy maternal- Nos has tenido muy preocupados y además lo has debido pasa muy mal, pobrecita mía- Se permitió la licencia de acariciarme la cara. Pero no se porque, me gustó que alguien tuviese un gesto maternal conmigo desinteresado. Renee no los solía tener. Me acordé de ella y me pregunte si estaba al corriente de lo que había sucedido.
-¿Han vuelto los chicos del rastreo? –Le preguntó Carlisle.
-No-negó Esme- Pero deben de estar al llegar.
- Mis hijos han estado dos días buscando por Forks y sus alrededores para ver si encontraban pistas sobre el paradero del vampiro- Explico Carlisle a Leslat.
- Me temo que la pajarraco habrá volado a su nido italiano y se esconderá bajo las faldas de su amo-siseo furioso Leslat.
- Cuando vengan los chicos hablaremos largo y tendido- planificó Carlisle- Tendremos que hacer cambios de planes según están las cosas.
Como intuía que Carlisle y Leslat no iban a soltar prenda sobre lo que estaban hablando decidí cambiar de tema.
-Doctor Cullen…- empecé a balbucear
Carlisle me sonrió.
- Creo que dadas las circunstancia me puedes llamar Carlisle- Repuso suavemente.
-Carlisle- no sabia como decir esto- No se como agradecerte a ti y a Esme que paguéis el tratamiento de mi padre. Da igual lo que tarde, pero prometo devolveros el dinero en cuanto pueda.
Carlisle suspiro divertido.
- No necesito que me pagues nada, Bella- me aseguró, pero estaba reflexivo y parecía como si tuviese algo en mente- pero sin embargo, tú tienes que hacer algo por nosotros…- propuso Carlisle.
-¡Argh!- Empezó a gritar Leslat como un histérico y con un gesto teatral me abrazo y me alejo de Carlisle- ¡Eso jamás me lo hubiera imaginado de ti, Karlitos!... Hombre, si te digo la verdad es que no me importa que la primera vez de Bella sea con un vampiro buen mozo y con experiencia de la vida y otros temas para que tenga un buen aprendizaje y todo eso…tú ya me entiendes…pero yo pienso en tu bien, que luego no quiero que tengas broncas con Esme.- Se encogió de hombros- Bueno, si decides hacerlo, me pido consolar a Esme.
Carlisle fue incapaz de articular palabra por un momento para después ponerse a despotricar contra Leslat.
-¡¿Pero te crees que todos somos igual que tu, pervertido?!-Bramó Carlisle, me asuste y me agarre fuerte al brazo de Esme- ¡En primer lugar, estoy casado!- Señalo a Esme- ¡Y además, Bella es una niña, animal!
"A tu lado puede que sea una niña, pero ya tengo diecisiete años", me sentí levemente ofendida.
Esme resoplo y me cogio del brazo para sacarme del cuarto y llevarme por unos cuantos metros de pasillo.
-¡Hombres!- se quejó- En cuanto se les atascan las neuronas, no hay quien les aguante.-suspiró fuertemente-Bueno, Bella, te he preparado un baño para que te relajes y te he dejado algo de ropa para que te cambies- me comentaba mientras me abría una puerta y me encontraba con una bañera llena de espuma y luego en una silla un chándal de color gris y una camiseta del mismo color de manga corta. En un perchero había un albornoz y toallas para secarme. Me conmoví a mi pesar. Nadie me había preparado un baño nunca y me gustaba que por primera vez alguien tuviese un detalle conmigo. – Si tienes algún problema, estaré en nuestro cuarto. No dudes en llamarme.
Posiblemente, Esme y Carlisle habían sido las personas que mejor me habían caído de este pueblo de locos- si exceptuábamos a Jacob- lastima que fuesen vampiros. A lo mejor mi destino era ser relaciones públicas de los vampiros… ¡Quien sabe!
El agua estaba en un punto óptimo. Empecé a hacer un poco el tonto con la espuma para después apoyar la cabeza en el bordillo y relajarme. Me negaba a pensar en el negro panorama que se me presentaba y en las palabras de Carlisle sobre que tenía que hacer algo por ellos.
¿Que sería lo que planeaban sobre mí?
-Bah- me encogí de hombros.
Tarde o temprano lo descubriría. Por ahora lo único que quería hacer era relajarme con el agua caliente y el olor aromático que le daban las sales de baño. Apoye la cabeza en el borde de la bañera, extendí mi cuerpo hasta casi quedarme tumbada, cerré los ojos y deje que la canción "Beautiful" de Him ocupase mi mente. Estaba relajada, muy relajada…
"Sentía como sus manos acariciaban cada parte de mi cuerpo y su cuerpo inusualmente tibio debido a la temperatura del agua se pegaba al mío. Mis dedos se enredaban en su sedoso pelo de color cobrizo, que había adquirido una extraña consistencia al estar mojado. Mis piernas adquirieron vida propia y se enredaron en sus caderas. Su rostro estaba iluminado por una sonrisa perfecta y la suavidad de sus ojos dorados le daba un matiz tierno a la vez que seductor. Me perdía en la luz que emitían. De repente los cerró y fue acercando sus labios a los míos para luego hacer un recorrido por la barbilla, el cuello, la clavícula, el nacimiento de mi pecho… y cada parte de mi ser ardía como si un rió de fuego lo estuviese recorriendo. De repente noté que me faltaba el aire y que me estaba ahogando…"
Chapoteando como pude, salí a la superficie y empecé a inspirar y respirar varias veces hasta que me asegure que había cogido suficiente aire.
Esto no podía seguir así. Era enfermizo, paranoico… y yo estaba excitada.
"Bella, piensa en cosas no eróticas, piensa en cosas no eróticas, piensa en cosas no eróticas…", me repetía una y otra vez.
Recordé la cara de idiota baboso de Mike Newton cuando me miraba el pecho.
"Vale, con eso es suficiente", me dije mientras salía del agua y me secaba apresuradamente.
Ya tenía suficientes problemas para que ahora mis hormonas lo empeorasen todo.
Me vestí y me sorprendió que me hubiesen dado ropa de mi talla.
"Bueno son vampiros, ellos saben de esas cosas"
Y mientras me ponía la camiseta, sentí que algo se caía al suelo y sonó como algo metálico. Era mi colgante favorito. Me agache para cogerlo, le limpie bien y después de rozar los bordes con mis dedos, me lo volví a colgar. Suspiré. Algo me decía que ese colgante me protegía o por lo menos es lo que quise creer.
Empecé a dar vueltas por la casa sin rumbo fijo- era muy grande y me perdía- hasta que baje unas escaleras que me llegué a un salón muy grande. No me fijé en muchos detalles solo en una gran tarima que había en el fondo y sobre ella un precioso piano de cola, color caoba bastante clásico y atemporal.
"Uhm, tengo que pensar en retomar las clases que Renee me había pagado", reflexioné.
Vi la puerta de salida y la abrí. Necesitaba aire fresco. Eso me ayudaría a pensar y también en torturarme.
Como ya era habitual, el cielo de Forks era de color gris oscuro y de un momento a otro se pondría a llover. Lo del viernes no era normal. Debí pensar que aquello había sido una advertencia. El sol de Forks no podía augurar nada bueno. Forks era diferente al resto del mundo.
El jardín de los Cullen- trozo de bosque que entraba dentro de su parcela- no me pareció tan siniestro ni tétrico como la primera vez que lo vi. Sencillamente, tenía un aire bucólico y melancólico. Muy propio de los vampiros.
Me apoyé en un cedro y me abstraje durante unos momentos. No supe realmente lo que estaba pensando. Pero no en mis problemas. No quería tener la cabeza echa un bombo todavía. Ya habría tiempo para comerme la cabeza.
Mientras pensaba en Renee y como podía haber reaccionado cuando se hubiese enterado, se produjo un viento helado que me hizo estremecerme levemente. Me puse los brazos sobre el pecho para protegerme.
Y de repente tuve la sensación de no estar sola.
- ¿Hola?- Me intenté asegurar de mi intuición. Me sentí estupida.
- Hola- me contestó una voz suave y musical que extrañamente me resultaba familiar procedente de mi espalda.
Tendría que haberme invadido el pánico pero solo me invadió una sensación de alivio al confirmarme que esto no era producto de mi imaginación. Por lo menos no estaba loca.
Después se hizo un silencio muy pesado que ninguno de los dos rompimos. Cuando no se tenía nada que decir, lo mejor no era rellenar el silencio con palabras vanas. Pero él decidió romperlo.
-No estas muy habladora- observó- Bueno, es comprensible después de todo lo que te ha pasado-hizo una pausa- Supongo que no querrás oír esto porque estarás harta de oírlo, pero…-hizo una breve pausa-… Siento lo que le ha pasado a tu padre.- Su voz destilaba sinceridad y eso hizo que por un breve instante me sintiera mejor.
-Gracias- fui sincera y de repente me sentí con una fuerte ansiedad de explotar y desprenderme de todo el dolor y la rabia que me invadía, aunque fuese con un autentico desconocido- Es de locos, ¿Sabes?, estoy metida en un círculo vicioso que ni siquiera he elegido yo voluntariamente y que Charlie se haya tenido que meter en mis líos…y lo peor de todo…-me interrumpí.
-¿Lo peor de todo?...- me animó a seguir.
- Que aun teniendo el presentimiento de que algo iba a ocurrir, yo no le dije adiós, ni se me pasó por la cabeza…-susurré tristemente
Le oí soltar una risa, aunque no era una risa alegre, si no muy amarga.
- ¿Que te hubieras sentido mejor si le hubieras dicho "adiós"?- pregunto sarcástico- Yo no pienso eso. Da igual lo que le digas a un ser querido en los últimos instantes, decir "adiós" no te va a servir de nada para tener que enfrentarte a su perdida. Cuando pierdes lo que amas, lo que menos importa es lo último que le dijiste o lo que hiciste. Lo único que tienes que hacer es pensar como sobrevivir con el vacío que éste te ha dejado y no caer en la desesperación en el intento.- su voz sonó rota y melancólica. Mi corazón se me desgarro levemente al suponer que hablaba por propia experiencia.
- Tú tampoco pudiste decir adiós, ¿Verdad?- mi afirmación salía de mí en un suave susurro. La congoja me hizo un nudo en mi garganta.
Le oí suspirar pesadamente.
- Es una larga historia- dijo en un tono tan tajante que comprendí que ese tema estaba cerrado.
Intente pensar en un tema mas alegre a pesar de mi estado de ánimo y de repente caí en la cuenta de algo.
-Te estoy contando mis miserias y ni siquiera nos han presentado- le increpé- eso no lo hacen las personas educadas y normales.
Aquello le arranco una carcajada mas alegre.
-Cierto- me dio la razón divertido- Aunque creo que el termino "normal" no se ajusta a nosotros, ¿No crees?- aquello le hizo mucha gracia- de todos modos tienes razón y es descortés no presentarnos.- repuso con cadencias del siglo pasado. A la gente le podría resultar cursi pero a mi me parecía encantador- Me llamo Edward Cullen y tu debes ser Bella Swan.
-Encantada Edward…-de repente mi cerebro me hizo recordar algo…- ¡Tú eres el cabrón de la autopista que ibas a doscientos por hora y casi nos atropellas a mi amigo y a mí!-exclamé como una energúmena- ¿Pero que demonios tenías contra mí, pedazo cretino, para intentar matarme?
Aquello hizo que sus carcajadas aumentasen de volumen.
- Vaya…así que ahora soy un cabrón con ruedas, ¿eh?- repuso burlón- Supongo que no servirá de nada explicarte que justo en ese momento estaba distraído poniendo un CD y además estaba hablando con mi hermana Alice por el móvil que me estaba contando algo importante, por lo tanto no prestaba atención a la carretera. Espero que me creas cuando te diga que no era mi intención atropellarte. No tenía nada contra ti…-pareció que se lo iba a pensar- bueno, en realidad sí tenía algo contra ti pero te aseguro que no quería atropellarte y menos en presencia de testigos. – Alegó en su defensa- ¿me perdonas ese desliz, verdad?-me preguntó con voz seductora y yo estuve a punto de ceder. Solo a punto.
-Eres un capullo-dije para concluir.
Se rió más fuerte aun.
- Y tú una macarra-acusó- Eso de querer rajar las ruedas de mi Volvo no está bien. Ese crimen se paga con sangre, que lo sepas. Y por no mencionar la pedrada que le diste- parecía como si le hubiese dolido a él y todo- Alguien te tenía que dar una lección de cómo tratar la propiedad privada.
Me quede helada cuando menciono lo de las ruedas de su coche. El no podía saber eso, ¿O sí podía?
- Tú no puedes saber lo de las ruedas…
- No me puedo explicar como lo haces, pero siempre que nos encontramos, estas en el lugar equivocado y en el momento equivocado- su tono de voz se volvió frío- y lo del intento de atropello fue la segunda vez.
¿La segunda vez?... Imposible yo no le conocía ni sabía nada de el hasta mi primera noche en Forks donde se produjo el incidente… ¿O si le conocía? Mi instinto me estaba intentando advertir de algo, pero ¿El qué?
- ¿Cual fue la primera vez?- Pregunté con estremecimiento en la voz. Realmente no estaba segura de querer oír lo que mi mente racional censuraba. Sencillamente no me lo podía creer.
- Vaya, tendré que refrescarte la memoria-relató con un tono divertido que empezaba a sonar siniestro- Te tienes que situar en un bosque de Alaska hace aproximadamente un año cuando me encontraba cazando un puma y de repente recibí una ráfaga de luz y me encontré con una fotógrafa del "National Geographic" que hacía un reportaje sobre "El Puma y el Vampiro"- se rió como si aquello fuese lo mas gracioso que le hubiese pasado nunca mientras que mis miembros se quedaban rígidos a medida que me refrescaba la memoria- Lo primero que pensé fue : "Vaya, voy a salir en una revista y yo con estas pintas"-siguió con la broma- Pero después, el aire hizo que me llegase un aroma delicioso como nunca antes había olido y nos miramos a los ojos durante unos segundos. Pude percatarme del miedo en los tuyos y aquello hizo que perdiese todo mi autocontrol y solo pensase en el delicioso sabor de tu sangre mi boca y ya cuando empezaste a correr firmaste tu condena a muerte. Aquello hizo que mi excitación llegase al cenit. Y el juego acababa de empezar…Lo recuerdas ya, ¿Verdad?- afirmó alegremente
Aunque mi mente racional me aviso que no lo hiciese, mi cuerpo no la obedeció y lentamente empecé a girarme para poder ver a mi interlocutor. Por fin quedamos frente a frente. Y lo que no debía existir estaba ahí. De tanto evocarlo en mis sueños y pensamientos, mi mente se había colapsado y la alucinación se había transpuesto al mundo real. Incluso era mucho más bella que todos los estériles intentos de mi mente por intentar grabar su hermosura.
Allí estaba el sentado tan tranquilo, mirándome con sus penetrantes ojos dorados- único cambio de la última vez- sonriéndome con una mueca pícara como si de una divinidad del bosque se tratase.
Empecé a pensar que aquello no era un producto de mi imaginación…pero aquello era imposible…sabía muy bien donde lo había dejado y como lo había dejado.
Fui incapaz de mover un solo músculo y mi garganta fue incapaz de emitir sonido alguno. Me debí quedar lívida porque el me miro y se rió tenuemente.
- ¿Qué te pasa?-preguntó con sorda- Parece que hayas visto un fantasma-su tono de burla tenía un toque siniestro.
