¡Aquí estoy! Con nuevo capítulo para desearos, de mi manera, feliz Navidad y felices fiestas! :D jajajajaj

Capítulo 10... me gustan los números redondos...¿y a vosotros? ;)

Muchas gracias por leer, por las reviews y por los seguimientos. Sobre todo por ser tan pacientes.

Gracias y disfrutad del capi! :)


Lo que sentía en esos momentos era absoluta felicidad. Puede que no fuese para tanto, pero después de una racha llena de suspensos, encontrarse con un notable alto era motivo de alegría para ella.

Valió la pena ser la última en entregar el parcial de matemáticas. Y valió la pena aguantar la charla del señor Collins, ejerciendo de tutor y tal vez, empleando un tono de recriminación. Le alegaba que había recibido noticias de sus anteriores institutos sobre que era una buena estudiante y en cambio, en Faircroft Preparatory Academy sólo recibía suspensos por su parte. Cuando el señor Collins se calmó después de soltarle todo el discurso que había preparado para ella, Kate fingió, casi echándose a llorar, que estaba pasando por un mal momento y este cambio de aires le estaba afectando negativamente en los estudios. El hombre, impactado al verla tan sofocada, trató de tranquilizarla y animarla, arrepintiéndose del tono tan duro que había empleado. Fue entonces, cuando le echó un rápido vistazo a su examen y le propuso de corregirlo en el momento. Y así fue como Kate se quedó sentada en el pupitre, viendo cómo su profesor le corregía el examen en voz alta, tratando de que ella le siguiera en la corrección. Pero Kate ya se había aburrido y había preferido centrar su atención en el cielo, disfrutando su tono anaranjado por estar atardeciendo. Cuando el señor Collins terminó, carraspeó llamando su atención. Ella le miró con nerviosismo y en gran parte, preparada para fingir otro número de estar pasando por una mala racha. En cambio, el profesor se dio un leve toque en las gafas para subírselas y le dio la enhorabuena por aprobar con bastante nota. Intentó explicarle los fallos que había cometido pero Kate ya estaba chillando de alegría y le abrazó, saliendo de clase a grandes zancadas.

Ciertamente, no sabía si estaba tan emocionada por haber aprobado o por la ayuda de Rodgers. Durante el examen, mientras ella estaba bloqueada porque no le salía un apartado y mordisqueaba su bolígrafo con nerviosismo, pudo ver cómo Richard se acercaba a la mesa del señor Collins para entregar su examen y se quedaba mirándola con gesto de preocupación palpable en la cara. Le levantó con disimulo el pulgar y le hizo una mueca graciosa para darle ánimos y Kate sólo pudo sonreírle como respuesta. Se quedó viendo cómo abandonaba la clase con una leve cojera y fue entonces cuando recordó los métodos que había utilizado Rick para explicarle mejor los pasos de la probabilidad.

Richard le había comentado que hoy había entrenamiento de lacrosse y aunque aún no estaba del todo recuperado y no podía entrenar, se quedaría viéndolos. Kate se sentó en uno de los bancos situados dentro del recinto del instituto y se encendió un cigarro. Teniendo en cuenta que aprobó gracias a él, quería esperarlo para darle la gran noticia. Echó un vistazo rápido a su móvil para ver qué hora era, afirmando que queda poco para que el entrenamiento concluyera y dio una calada profunda. Se reclinó hacia atrás y expulso el humo con los ojos entrecerrados, mirando cómo el humo se difuminaba lentamente. Observaba a la gente pasar, algunos eran de su clase y se despedían de ella, a lo que contestaba con un movimiento de cabeza con una sonrisa y volvía a disfrutar de otra calada. Disfrutaba de un momento de paz, o al menos eso creía ella hasta que escuchó una voz que se dirigía a ella.

-Ey.

Kate se irguió en el asiento y echó un vistazo atrás para ver quién se dirigía a ella. De primeras creyó que era Rodgers, pero el tono fue muy duro. Después pensó en algún profesor que pasaba por allí y al verla, le quería advertir de no fumar. Pero cuando se giró y vio quien era, se quedó boquiabierta e impactada. Sólo pudo reaccionar levantándose del banco bruscamente.

-Charles – dijo, frunciendo el ceño.

El chico de pelo cobrizo desordenado se cruzó de brazos, enarcando una ceja.

-Vaya, K-Bex. ¿Ahora te andas con formalismos? – le dio un repaso de arriba abajo, escrutándola con la mirada y sonrió pícaro al verla con el uniforme. Disfrutó por unos instantes de sus esbeltas piernas, algo que siempre le había gustado de ella. Pero volvió a adquirir un rostro serio.- ¿Así es cómo me saludas después de tanto tiempo sin verme, Katherine?

-Vete a la mierda, Karl.

Kate sostuvo el cigarro en sus labios y cogió la mochila del banco, dispuesta a irse. Pero cuando pasó por el lado de Charles, éste la paró, cogiéndola del brazo.

-¿Vengo de Boston para verte y me tratas así?

-Oh, perdona – murmuró, aún con el cigarro en los labios, así que se lo quitó y se lo ofreció.- Qué descortés por mi parte, ¿quieres? – dijo, esbozando una sonrisa falsa.

-Una mierda, hija de puta – Charles, en un rápido movimiento, le dio un manotazo, provocando que el cigarro cayera directamente al suelo, como también su mochila.

Kate, petrificada por su reacción, sintió cómo le agarraba fuerte de los brazos y acercaba furioso su cara a la suya.

-No quiero nada tuyo, puta guarra – gruñó, apretando con fuerza sus brazos.

-¿¡Qué coño te pasa, Karl!? Suéltame, ¡me haces daño! – Kate se zarandeó, tratando de zafarse de su fuerte agarre.

-¿Qué me pasa? ¡Me pasa que me has pegado una puta enfermedad!

Kate frunció el ceño y consiguió deshacerse de su agarre.

-¿Yo? ¡Pero serás cabrón! ¡Tú fuiste quien me la pegó a mí por esa puta guarra! – apoyó sus manos en el pecho de él para darle un empujón pero él la volvió a agarrar.- Karl, suéltame. Estamos montando un espectáculo.

Ambos miraron a su alrededor, dándose cuenta de que ambos eran los protagonistas de la curiosidad de la gente que los rodeaba. Cada vez eran más.

-Me da igual, así todos podrán saber… ¡lo puta y guarra que eres! – exclamó, dirigiéndose a los espectadores que tenían.

Kate no se pudo resistir y le dio una bofetada, girándole la cara. Se sorprendió por su gesto pero se armó de valor y se acercó más a él.

-Lo que tienes no te lo pasé yo, idiota. Cuando comenzamos a hacerlo sin condón no me acostaba con nadie más porque… Joder, me estaba pillando de ti, ¡gilipollas! – le recriminó, alzando las manos exasperada.- Tal vez deberías dejarte de tonterías e ir a montarle el numerito a la puta que te tirabas, porque a saber cuántas veces se ha abierto de piernas aun estando contigo – le susurró, furiosa con él y algo consigo misma. No podía comprender cómo se había pillado de ese imbécil.

Sin embargo, Charles se recompuso y la volvió a coger como antes. Los intentos de Kate por separarse eran inválidos.

-Suéltame.

-¿Y me vas a decir que el abogado que se presentó el otro día en mi casa tampoco es cosa tuya?

-¿Kate?

-¿Eh? ¡Contéstame, hija de puta! ¡Te pienso hacer la vida imposible! – le gritó, sacudiéndola bruscamente.

-¡Me haces daño! – contestó, soltando un brusco quejido.

-¿Es que no la has escuchado? – Richard apareció y le dio un fuerte empujón a Charles, apartándolo de Kate. - ¿De qué coño vas tratándola así? – le volvió a dar un empujón, provocando la caída de culo del chaval en el asfalto.

Rick se giró hacia a ella con bastante preocupación en el rostro.

-¿Estás bien?

Kate se echó a sus brazos, casi desestabilizándolo por la sorpresa del abrazo. Había escondido su rostro entre el hombro y el cuello de él. Richard notó que estaba temblando, así que le abrazó con más fuerza para tratar de calmarla.

-Tranquila… - le susurró.

Rick recorrió su mano por la espalda de la chica, arriba y abajo, repitiendo el proceso para serenar su estado de nerviosismo. Nunca la había visto de esa manera y le impactaba demasiado. Kate presentaba tanta alteración emocional que incluso llegó a incrementar la de él. Rick había estado observando desde lejos el corro de gente que se había formado. Curioso, se acercó a ver qué pasaba al escuchar varios gritos. Cuando vio a Kate forcejeando y perdiendo esa actitud que solía mostrar siempre, en su interior se avivó una flama de agresividad y no dudó ni una milésima de segundo en empujar a ese idiota.

Kate alzó su cabeza, sintiéndose refugiada gracias al estar aún abrazada a él. Notaba los latidos de Rick irregulares, como también su respiración alterada. La aparición de Rick y su acercamiento era lo único que necesitaba en esos instantes. Disfrutando de su proximidad, alzó su mano y le acarició la mejilla. Parte de ella no era consciente de lo que hacía cuando terminó rodeándole el cuello y lo impulsó hacia ella para sentir la calidez de sus labios. Kate le dio un profundo beso en los labios, colando su lengua en su boca, para jugar con la de él. Sin embargo, cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo se separó.

Fue todo muy rápido e inesperado para Rick.

-Vaya, así que ya te has buscado a otro – protestó Karl, alzándose rápidamente del suelo.

Richard estaba en estado de shock.

-Eh, chaval, que sepas que estás con una guarra de cuidado – vociferó, quitándose la suciedad de los pantalones.

Richard reaccionó y se abalanzó sobre él, propinándole un par de puñetazos en la cara. Karl contraatacó enganchándole de las piernas y tirándole al suelo para responderle también a puñetazos. Ambos rodaron por el suelo peleándose como si fueran dos prisiones en una cárcel.

Kate no supo reaccionar. Los dos gemían de dolor golpeándose delante suya y ella no sabía qué hacer para separarlos. Se sentía pesada y era incapaz de moverse. De pronto, un brazo la cogió y la sacó del corro de gente que los rodeaban. Kate miró asustada quién la cogía y vio, borrosamente, que se trataba de Lanie, la cual mostraba una cara de angustia y le pedía que se tranquilizara. Giró de nuevo la cabeza para poder ver a Karl y a Rick y distinguió a Kevin y a Javi separándolos. Jenny también estaba allí, persuadiendo a la gente para que se fuera a su casa y dejara de mirarlos. También vio cómo Javi levantaba del suelo a Karl y le daba un empujón, imponiéndose para que se fuera. En cambio, Kevin se mantenía en el suelo con Rick, que aún yacía en el suelo. Kate se zafó del agarre de Lanie y corrió a socorrer a Rick al ver que se retorcía y se tapaba la cara.

-Te voy a joder la vida, K-Bex – volvió a repetir Karl, tapándose la nariz para tratar de limpiarse la sangre. Sin embargo, sus intentos eran inválidos, pues la sangre seguía saliendo a borbotones por la nariz.

Kate se quedó mirándolo, callada y cabizbaja. Lanie, al verla tan conmocionada la rodeó con sus brazos para intentar calmarla. Ambas observaron cómo Javier se ponía serio y amenazaba a Karl si no se iba ya. El joven se fue, dando tumbos, no sin antes lanzarle una última mirada a ella.

-Chicos, tenemos que llevar a Rodgers a urgencias pero ya. – exclamó Ryan, levantándolo del suelo y centrando la preocupación de los jóvenes en Rick.


Tras una larga espera en urgencias y pasar toda la tarde en el hospital, al final le dieron un par de puntos en la ceja a Richard y le revisaron el pie, puesto que tenía quejas. Por suerte y tranquilidad para él, no volvió a recaer en la lesión.

Ahora se encontraban en casa de Rick y el susodicho se estaba quejando de dolor.

-Cállate ya. El médico ha dicho que no tienes nada – le reprochó Javier.

-Tío, pero a mí me duele.

Entre Javi y Kevin le ayudaron a sentarse en su cama. Rick hizo una mueca y alzó su mano vendada, haciéndoles un gesto para indicarles que estaba bien acomodado y se apartaran.

-Cómo no te va a doler, si te has enganchado de una manera… Nunca te había visto así – comentó Kevin.

-Sí, tío. Tú nunca te has pegado con nadie – dijo Javi.

-Me tocó los huevos – respondió, encogiéndose de hombros.

Rick miró disimuladamente a Kate, quien estaba detrás de sus amigos, apoyada en el marco de la puerta, aún sin mediar ni una sola palabra. Llevaba sin decir nada durante toda la tarde. Estaba como ida de sí.

-Qué cabrón – rio Javier.

-Se lo mereció – terminó diciendo Kevin, alzando su puño hacia ellos.

Los tres se miraron, sonrieron y chocaron los puños. Rick, sin pensar, lo hizo con la vendada y exclamó, exagerando su dolor. Kevin y Javier soltaron varias carcajadas, le dieron collejas y le despeinaron hasta que Rick gruñó y los empujó para apartarlos.

-Por tonto – rio Javier, que intentaba darle otro capón, pero Kevin le cogió del brazo.

-Vamos a pedir una pizza, venga Javi.

Él se giró a ver a su amigo irlandés y al ver las señas que le hacía éste mediante los ojos entendió todo. Terminó asintiendo y ambos abandonaron la habitación cerrando la puerta tras ellos. Al estar solos, Rick y Kate se miraron y se aguantaron la mirada durante segundos hasta que ella suspiró y la apartó.

-¿Estás bien? – dijeron los dos a la vez, ella con un tono de arrepentimiento en su voz y él con bastante preocupación. Pero al escuchar la misma interrogación en ambos y a la vez, los dos sonrieron.

Rick se movió en la cama, haciéndole un hueco y palpó un sitio a su lado, indicándole que se sentara con él. Cuando lo hizo, Rick se permitió disfrutar de su aroma exótico, llenándose las fosas nasales de pequeñas partes de ella y sintiendo un sentimiento de afecto creciendo en su interior.

-Lo siento… - terminó por decir ella, en voz baja y con la cabeza gacha. Sus mechones ondulados caían en cascada, tapándole la cara. A Richard le era imposible ver esos ojos que tanto le gustaban observar y así poder descifrar las emociones de Kate.

-¿Por qué?

Kate volvió a suspirar y le cogió la mano vendada. Comenzó a aflojarle la venda y a ponérsela mejor. Después pasó sus dedos por encima del vendaje, dibujando pequeños círculos, provocando que Richard se acercara más a ella y eliminara todo espacio posible entre ellos dos.

-Karl… - terminó diciendo ella, con un nudo en la garganta y frunciendo el ceño, aún sin dirigir su mirada a Richard.

-No pasa nada - Rick le cogió de la mano y le empezó a acariciar el dorso -, como ya he dicho antes, me tocó los huevos.

Ella alzó la cabeza y le miró. La volvió a agachar pero al notar el apretón de él y el codazo suave que le dio, la volvió a alzar. Rick le hizo una monería con la cara, provocando que al final esbozara una sonrisa.

-Él… - se quedó callada unos instantes, intentando calmar sus emociones a punto de estallar. Richard se dio cuenta y aun acariciándole su mano, las dejó sobre su propio regazo y alzó su brazo izquierdo libre, rodeándole la espalda para que Kate se apoyara en él. Ella enseguida apoyó la cabeza sobre su hombro, buscando refugio. – Él no era así… Hoy estaba irreconocible. Te juro que… que nunca me había tratado de esa manera antes.

-Igualmente, no deberías dejar que nadie te tratase como te ha tratado él hoy. Independientemente si lo ha hecho antes o no.

Ella alzó la cabeza para mirarle y al notar sus dos esferas azules escrutándola con la mirada, desvió su vista hacia algún punto de la habitación.

-¿De verdad le quieres? – le preguntó, en un susurro con bastante curiosidad y recelo.

-Le quería – señaló, separándose del abrazo que habían formado, pero aun manteniéndose a su vera. Habían creado un ambiente íntimo entre los dos. A pesar de estar los dos solos y tener intimidad, habían comenzado a hablar en susurros y ninguno alzaba más la voz para romper ese ambiente. Ante el silencio de él esperando a que dijera algo más, ella cogió aire y volvió a buscar las manos de Richard para jugar con ellas.- Tampoco teníamos nada serio, pero yo al final me pillé de él porque venía de una época sin estabilidad y parecía que él me daba algo de normalidad en mi vida. Pero después me iba dejando de lado poco a poco porque conoció a otra chica que le interesaba más – termino por decir, encogiéndose de hombros.

-Menudo imbécil – incluso Richard se sorprendió de haber dicho eso, en su mente había sonado muy bien, pero al decirlo en voz alta, le daba vergüenza que ella lo escuchara y se lo tomara a mal. Sin embargo, ella le sonrió con la mirada.

-Y bueno, supongo que escuchaste que me culpaba de pasarle una ETS – al ver la cara de Rick alarmado, rápidamente alzó la mano para poder explicarse. – Me la pasó él a mí por la chica en cuestión. No te preocupes Rick, ya estoy limpia.

-Ah…

Rick escondió una sonrisa de satisfacción al escuchar por primera vez su nombre salir de sus labios y no su apellido.

-Lo que no entendí fue lo del abogado.

Para sorpresa de Richard, Kate carcajeó feliz.

-Vale, ahí sí que me declaro culpable – volvió a reír, contagiando a Rick.

-¿Qué hiciste?

-Bueno - Kate giró su cuerpo y se sentó sobre su pierna cruzada para mirar mejor a Richard, más animada. Él la imitó-, Karl tenía una propiedad – dijo, dibujando comillas imaginarias en el aire con sus dedos al decir propiedad -, sin declarar. Como me cabreé tanto al volver a Nueva York y que pasara de mí… pues eché mano de contactos y envié a un abogado para que le quitase la propiedad y además pagara por ella.

-Wow… no te creía tan de ir a pillar.

-Ni yo te creía de Chuck Norris.

Ambos soltaron varias carcajadas por el comentario de Kate pero ella terminó por morderse el labio pensativa. No se dio cuenta que Rick le miraba fijamente los labios por la acción que acababa de hacer, ya que su mirada cayó en la mano derecha de Rick, que estaba vendada. Con cariño y delicadeza, la volvió a coger para acariciarla. Rick se acercó más a ella y con esa mano, le levantó la barbilla para que lo mirase. Kate no opuso resistencia y le miró la cara, pero al ver ese pequeño parche encima de la ceja izquierda de Rick, tapándole los puntos que le dieron esa tarde en urgencias, su rostro se oscureció con tristeza.

-No pasa nada – volvió a repetir él, como había dicho antes, con un tono suave.

Ella alzó su mano y le acarició la zona alrededor del parche.

-Me asusté mucho al verte con tanta sangre en la cara – confesó ella, con un tono bajo, alternando su mirada en el parche y en los ojos de él.

Ante las caricias que ella le daba, Rick acercó su cara más a la de ella.

-Dímelo a mí, el cabrón me dio con el anillo – dijo, fingiendo estar asustado para hacer reír a Kate, pero solo consiguió que esbozara una sonrisa.

-Siempre acabas mal herido por mi culpa.

El cambio repentino de actitud de Kate hizo que Rick se tensara. Al observar cómo volvía a agachar la mirada, optó por seguir su plan B. Si ella le provocaba cuando estaba triste, ¿por qué no lo hacía él a ella?

-¿Y?

-Se te quedará marca – dijo, señalando el parche.

-Bueno – Rick se encogió de hombros -, ¿a las chicas no os gustan los hombres con heridas de guerra?

Kate rio sonoramente por el comentario de él y Rick también achinó los ojos al verla reír. Realmente hoy no era el día de Kate y la notaba muy conmocionada aún por todo lo que había ocurrido. Echaba de menos a la Kate de siempre, esa que constantemente le provocaba y le hacía bromas para que riera y no estuviera tan serio.

Richard alzó su mano y acarició la mejilla de Kate. Ella bajó su mano hasta dejarla también en la mejilla afeitada y magullada de Rick. Éste, por inercia y queriendo sentir más la respiración de Kate, terminó apoyando su frente contra la de ella.

-Y también cuando John…

-Shhh…

Richard la calló, moviendo la mano de su mejilla hasta sus labios, posando su dedo índice sobre ellos para callarla. Pero Kate siguió hablando, sobre sus dedos, más lentamente, sin entender bien qué quería hacer Rick.

-…te lesionó…

Kate calló de nuevo al notar los labios de Richard recorriendo su nariz con pequeños besos, realizando un alternado camino sobre sus mejillas hasta llegar a su cuello. Se detuvo en esa zona tan sensible para Kate, quien por inercia, terminó pasando sus brazos por el cuello de Rick para empezar a acariciarle los pequeños mechones de la nuca.

-Rick…

Las manos de él se colaron por debajo de la camisa de ella, cada una haciendo sus propios recorridos por su fina espalda. Esos recorridos en zigzag que Rick había memorizado cuando aquella noche en la fiesta fingieron que se estaban enrollando. Richard notó a Kate vibrar bajo su tacto, así que siguió dejando besos húmedos a la largo de su cuello hasta que captó dónde le latía con más fuerza el pulso y empezó a succionar la piel con delicadeza.

-Ah… Rick… Espo y Ryan… - Kate cerró los ojos y contradijo lo que su mente quería hacer al ladear la cabeza para dejarle más acceso.

-Cállate y disfruta.

Tras ahogar un gemido para que Javier y Kevin no les escucharan, dejó que Rick la tumbara en la cama y se permitió el lujo de inhalar el aroma de su cuerpo cuando se quedó sostenido sobre ella. Abrió sus piernas, dejando que él se colocara entre ellas y le abrazó con ellas, acercando su sexo al suyo. Rick volvió a colar sus manos por la prenda de Kate para seguir acariciando ahora su vientre plano a la vez que iba dejando un reguero de besos húmedos bajando de su cuello hasta su clavícula. Ella tampoco se quedó parada. Paseó sus manos por la amplia espalda de Rick, acariciándola por encima de la tela hasta que llegó a su cintura. En un rápido movimiento le desabrochó el cinturón y Rick jadeó por la sorpresa sobre su piel. Kate sintió cómo un calor agradable y deseoso de expandirse más nacía en su bajo vientre. Su piel se erizó al notar el aliento de Rick y cómo después le mordisqueaba. Se mordió el labio, gozando de la sensibilidad que tenía Rick cuando la tocaba y acariciaba.

Notaba su inexperiencia, pero con su inocencia, hacía todo lo posible para satisfacerla. Acercó sus labios hasta el oído de Rick y gimió en bajito la satisfacción que tanto estaba reprimiendo. Rick dejó de prestarle atención a su cuello cuando notó su cálido aliento en su oído y alzó la cabeza para mirarla. En los ojos de Kate pudo descifrar relajación y lujuria. Acercó su cara a la de ella, apoyando de nuevo la frente con la suya. Kate abrió los labios y buscó los de él, pero Rick la esquivó. Kate se separó un poco para poder observarle y entender por qué no quería besarla. En cuanto vio la sonrisa burlona y sus ojos desprendiendo pillería lo entendió todo. Lentamente, pasó su lengua sobre sus propios labios para humedecerlos y los dejó entreabiertos, provocando que Rick se quedase embobado con la acción que acababa de hacer y con la mirada fijada sobre su boca. Kate metió sus manos por dentro del pantalón de Rick y las posó encima del culo respingón de él. Se mordió el labio mientras le mantenía la mirada y terminó acercando de nuevo la boca a su oreja.

-No sabes las ganas que tenía de hacer esto.

Agarró su culo y se lo estrujó con fuerza, provocando una gran carcajada por parte de Rick. Kate sonrió con sinceridad pero volvió a gemir y esta vez sonoramente de la sorpresa por el movimiento de pelvis lento y profundo que hizo Rick restregando su bulto creciente contra el sexo de ella.

Richard la miró de una manera que ella describiría como jodidamente seductor. Estaba totalmente despeinado porque ella se había vuelto loca pasando sus manos sobre su cabello mientras la complacía con besos sobre toda la columna de su cuello. Sus ojos azules habían oscurecido por el placer y encima la provocaba alzando una ceja haciéndose pasar por inocente. Volvió a repetir el mismo movimiento a la vez que colaba una de sus manos para agarrarle el culo y estrujárselo para rozarse más. Kate volvió a gemir rotundamente.

-Shh… - Richard rio, acariciándole con su mano libre la cara.- Nos van a escuchar… - murmuró, roncamente, paseando su dedo pulgar sobre sus labios.

Kate no aguantó más y apretó con fuerza sus piernas para volver a notar a Rick más cerca. Su sexo palpitaba, impaciente por recibir atención. No aguantaba más las provocaciones y los juegos de él. Agarró la cara del chico con ambas manos y le devoró la boca. Su lengua entró ansiosa y desesperadamente. Exploró con pasión todos los rincones posibles de la boca de Rick mientras sus manos volvían a acariciarle la nuca. Repitió otro restregón y eso fue lo que despertó a Rick a continuarle el beso con la misma intensidad y sensualidad, haciendo los dos un baile con sus lenguas. Se separaron para recibir oxígeno a base de grandes bocanadas. Rick apoyó su frente contra la de ella, intentando recuperarse de todas las emociones que le estaban atacando en esos momentos. Kate le volvió a besar, esta vez con delicadeza, pequeños besos húmedos que hacía que Rick se volviese a inclinar más hacia ella, deseoso de más. Pero ella optó por morderle con picardía el labio inferior, tirando de él suavemente. Rick siguió su dirección y le acarició el pómulo sonrojado por la excitación hasta que ella mordisqueó su labio, haciéndole sangrar. Rick soltó una exclamación por el dolor pero Kate enseguida le succionó el labio y le pasó la lengua, contrastando ese dolor con más placer.

Unas fuertes pisadas los sacaron de su ambiente erótico, ocasionando que Kate empujara a Rick, quien aún estaba quejándose de la mordida. Del empujón que le dio, Rick rodó sobre su cama. Kate, quedando libre, se levantó de un salto de la cama y a grandes zancadas se puso al lado del escritorio, colocándose hábilmente bien la ropa y el pelo.

Carraspeó fuerte al ver que Rick aún estaba tumbado en la cama con las manos en los labios. Al ver que no le hacía caso, cogió un bolígrafo de la mesa y se lo lanzó. El bolígrafo fue directo a parar en la cabeza de Richard, rebotando y terminando en el suelo.

-Au – se quejó, alzándose pero quedándose sentado mientras se frotaba la frente por el impacto.

-Disimula – exclamó en grandes susurros y gesticulando.

-Mierda – masculló Richard al escuchar las voces de sus amigos momentos previos de abrirse la puerta.

-Rick, ya hemos pedido las pizzas – entró informando Espósito.

-Así que da por sentado que nos quedamos a cenar – continuó Ryan, entrando después de él.- Tu madre ya ha llegado.

-¿Ya? – preguntaron Rick y Kate a la vez. Los dos se miraron y carraspearon.

Javier y Kevin se quedaron mirándolos a los dos. Kate se había tensado, no estaba preparada para ver a Marta después de lo que acababa de hacer con su hijo ni mucho menos que Richard se enterara que su madre era su empleada. Cuando Espo y Ryan se miraron entre ellos entre ellos, Rick volvió a pasarse las manos por la camisa, nervioso por si le había pillado colocándose mejor la ropa.

-Sí, pero se ha ido a comprar bebida al super de la esquina para nosotros – prosiguió Kevin.

-Y antes de que digas algo, nos ofrecimos para acompañarla pero nos insistió que no hacía falta y que así se iba a hablar con no sé quién – dijo Javier, viendo como su amigo abría la boca.

Rick suspiró, murmurando algo que sus amigos no llegaron a entender mientras se rascaba la cabeza.

-Bueno, yo me tengo que ir – interrumpió Kate, recogiendo sus cosas con gran velocidad.

Javier y Kevin se giraron con una gran coordinación para mirarla.

-¿No te quedas? – preguntó Javi.

-Pedimos suficiente pizza para todos – dijo en seguida Kevin.

-Mi madre me llamó – dijo, enseñando el teléfono-, y como lo tenía en silencio no me he enterado. Eso es que me quiere ya en casa.

Kate los miró, frunciendo el ceño cuando se dio cuenta que el moreno y el rubio estaban debatiendo interiormente si creer o no en lo que acababa de decir. Había tratado de sonar convincente y salir de esa casa antes de que llegara Martha. Así que avanzó hacia la puerta y se giró, para ver por una última vez en ese día a Rick. Negó con la cabeza cuando vio que la miraba con especial brillo en sus pupilas y con una sonrisa traviesa.

Richard se había quedado mirándola con cariño. Recorriendo con su mirada sin ningún reparo su esbelto cuerpo. Como cuando sabes el final de una película y aun así vuelves a verla, fijándote en los detalles que guarda. Y él sólo quería mirarla sin descanso. Mirarla una última vez ese día y volver a descubrir su estado de ánimo, totalmente cambiado a cuando la encontró esa tarde.

-Adiós chicos, nos vemos en clase – se despidió alzando una mano y se fue.

-Adiós – respondieron los tres al unísono.

En cuanto Kate abandonó la habitación, Rick, que se había quedado embobada viendo su trasero y recreando en su mente su textura, salió de su ensoñación al ponerse Kevin y Javier delate suya a la vez.

-¿Y bien? – dijeron los dos a la vez, cruzándose de brazos.

-Vale, dejad de hacer eso – dijo, señalando los gestos que los dos hacían a la vez -, empezáis a dar miedo.

-¡Venga ya, tío! ¿Qué ha pasado aquí en esta habitación? - exclamó Espo, alzando los brazos dramáticamente al estar ansioso por saber y se sentó a su izquierda.

-Sí, tío. Aquí huele demasiado a testosterona – Kevin hizo aspavientos con la mano y se aventuró a abrir la ventana.

-Venga ya – se quejó Richard, disimulando.

-¿Y bien? – repitió Javi.

-Hemos escuchado ruidos cuando estábamos abajo – Kevin dio grandes zancadas y se sentó a la derecha de Richard. – Al menos cuéntanos tus sensaciones con tu primer beso – le sugirió, alzando una ceja. Javier exclamó, dándole la razón y cada uno le puso una mano en el respectivo hombro de Rick.

Richard se sonrojó de cuello para arriba y comenzó a reír de manera nerviosa. Sus amigos le empezaron a zarandear hasta que Richard alzó los brazos y confesó.

-Vale, nos hemos liado.

Ryan y Espo se quedaron boquiabiertos y empezaron a vitorear y a exclamar.

-No me lo creo, mentiroso – comenzó a decir Kevin, divertido.

-Pues no te lo creas – sonrió Rick, cruzándose de brazos.

-No… no puede ser. ¡Os habéis liado! – rio Kevin, empujándolo con emoción. Richard también empezó a reírse hasta que Espo le cogió la cabeza y le pasó su puño rápidamente por la cabeza.

-Ah… ¡basta! Javi, ¡me haces daño! – Richard se zafó de su agarre y se pasó las manos por su pelo, intentando peinarse.

-Míralo Kev, y parecía tonto cuando lo compramos – rio, cogiéndole un moflete.

-Basta – se quejó, dándole un manotazo para que lo dejara en paz.

-¡Ja! Espo, creo que me debes algo – interrumpió Kevin, sonriendo triunfalmente. Javier lo miró, frunciendo el ceño.

-Está bien – suspiró -, yo pagaré la cena.

-¿Qué? – preguntó Rick sin entender nada. Observó los rostros de sus amigos aguantándose la risa y después lo entendió todo.- ¿Habíais apostado?

-Estaba claro que tarde o temprano os liaríais. Con eso de las clases particulares… - señaló Kevin, dándole codazos y alzando las cejas con segundas intenciones. Rick se sonrojó y carraspeó nervioso. – Así que yo había apostado a que sí os liarías en estos días y Javier que aún no.

-Con lo que te cuesta hablar con chicas, no pensaba que con Kate fueras tan lanzado – se explicó Javier.

-A decir verdad, cuando hemos entrado sabíamos que había pasado algo – dijo Kevin, en tono de obviedad.

-¿Cómo lo sabíais? - Rick le miró alzando una ceja, interrogándolo.

-Tu pelo despeinado – dijo Javi, dándole un capón-, vuestros labios hinchados, las arrugas de vuestra ropa, ese silencio que había cuando entramos… -jugueteó con sus pies y al notar algo debajo de la suela de sus zapatillas, se agachó a coger ese objeto, descubriendo que se trataba de un bolígrafo - ¿quieres que siga enumerando cosas? – preguntó, socarrón alzando el bolígrafo.

-Touché – murmuró Rick, acariciándose la barbilla e intentando esconder una sonrisa de felicidad.

-¿La chupa bien?

-Tío – exclamaron Kevin y Rick a la vez.

-¿Qué? Tiene pinta de ser muy buena en la cama – se excusó, encogiéndose de hombros. Con tranquilidad y sin sentirse culpable por lo que acababa de decir, se levantó a dejar el bolígrafo encima del escritorio. Kevin, ante la argumentación de su amigo, asintió dándole la razón y terminó cuestionando con la mirada a Rick.

-No me la ha chupado, asquerosos.

-Bah, apuesto a que te morías por que te lo hiciera – canturreó, volviendo a su sitio de antes.

-Pues no, querido Javier. A diferencia de ti, a mí me gusta ir lentamente – comentó, dándole varias palmadas en la espalda. – Sólo nos hemos magreado un poco. Tampoco íbamos a hacer más con vosotros abajo.

-Poco os importó nuestra presencia para liaros – dijo Ryan, cruzándose de brazos y provocando la risa sonora de Rick. - ¿Besa bien?

-Uff… Casi muero en el intento de no empalmarme…- dijo dramáticamente, alzando sus brazos para abrazar a sus amigos y suspirando sonoramente. Sus amigos estallaron a carcajadas. - No os riais, va en serio. He tocado el cielo, chavales.

-Ya era hora, chaval – dijo Javi.

-A la próxima lánzate más – añadió Kevin.

Richard se puso rojo y sus amigos le palmearon la espalda. De pronto, escucharon la puerta de la casa abrirse y cerrarse y una voz cantarina comenzaba a exclamar su llegada.

-¡Chicos, ya estoy en casa!

-Por cierto – susurró Javier -, no le hemos dicho nada a tu madre sobre lo que ha pasado esta tarde.

-¿Qué…? ¿Por qué?

-No queríamos preocuparla y pensamos que era mejor que se lo dijeras tú – se excusó Kevin.

Richard los miró enfurecido, debió transmitirles miedo puesto que se levantaron corriendo de la cama y salieron de la habitación a grandes pasos.

-¡A cenaaar! – exclamaron los dos, disimulando y dejando a Rick atrás.

-Cabrones… - Rick suspiró cansado, lo único que no quería era tener que soportar los dramatismos de su madre.

Se levantó de la cama y volvió a acariciarse los labios. Sonrió pícaro y se limitó a respirar lentamente, recordando los besos y las caricias de Kate. Pero lo que más le llenó fue haber sido capaz de animarla y ser el culpable de su sonrisa.