Y como no puede faltar el descargo de responsabilidad les diré que: Nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la historia es de la increíble autora MrsK81, yo solo traduzco.

Tantos años y seguimos juntas, gracias por tu trabajo y apoyo una vez más mi querida Beta Erica Castelo.


Capítulo 9 – Cuéntame más de los azotes

BPOV

Desperté sola y en seguida extrañé a Edward. Me incorporé e hice un puchero, ni siquiera había dejado la recámara y la casa ya se sentía silenciosa y vacía.

Tomé una ducha rápida, me vestí con uno de los suéteres de Edward, y luego me dirigí a la planta baja para beber un muy necesario café. No tenía intenciones de hacer nada remotamente vigoroso, así que me acurruqué en el sofá y me envolví con una cómoda manta. Estaba a mitad de una película increíblemente cursi cuando mi madre irrumpió en la casa.

Cambiar el puto código de la reja, y cambiar los malditos cerrojos.

"Buenos días, cariño. ¿Cómo te sientes?" Preguntó alegremente, y gemí. "Me sentía horrible esta mañana, pero Markus me hizo una fabulosa bebida, y ahora me siento muy bien."

"Buongiorno, principessa," Markus me llamó, y joder, él también estaba demasiado alegre. ¿No podía esta gente dejarme sufrir en paz?

Podía escuchar incluso más voces viniendo de la cocina y miré a mi madre con el ceño fruncido. "¿Quién más está aquí? Estaba deseando holgazanear todo el día."

"¡Absolutamente no! Vamos a disfrutar tu último fin de semana como mujer soltera, y acoger la naturaleza." Mi mamá aplaudió. "Vamos, ve a vestirte, y asegúrate de que sea algo cómodo."

"No quiero," refunfuñé.

"Estoy contigo, Swan. Estoy con resaca, cansada, y sufriendo de severa abstinencia a la polla," Rose dijo sin rodeos y se sentó junto a mí en el sofá.

"Rosalie Hale. Emmett, solo se fue hace unas horas," Markus dijo dramáticamente.

"Bueno, se fue esta mañana sin despertarme. Despierto de la misma forma todas las mañanas con su lengua—"

"Puaj, Rose, no más por favor. Es mi hermano de quién estás hablando," chilló Alice.

"Bien, pero solo estaba tratando de advertirles que puede que no sea muy agradable. Me siento muy frustrada."

"Arriba, arriba, arriba, Bella. Te quiero vestida y lista para irnos en diez minutos." Mamá procedió a levantarme del sofá y empujarme hacia las escaleras. "Vete, ahora."

Maldije y le enseñé el dedo medio al subir las escaleras dando pisotones. Decidiéndome por unos jeans y un viejo suéter con cuello de tortuga, me vestí rápidamente y luego recogí mi cabello hacia atrás. Estaba por bajar las escaleras cuando mi nombre hizo eco desde abajo.

"¡BELLA! Es hora de irnos."

"Caray, ya terminé. ¿Dónde vamos a 'acoger la naturaleza' de todos modos?" Alguien me dio mi chaqueta, y vi una canasta de picnic y una hielera en el piso junto a la puerta trasera.

"Vamos a una excursión en el bosque atrás de tu casa, Bella. Tú y Edward tienen esta maravilla a su disposición. Se supone que hay un hermoso claro que es perfecto para un picnic, así que vamos a tratar de encontrarlo."

"Entonces, ¿vamos a pasar el último fin de semana de Bella como mujer soltera haciendo senderismo?" Angela se burló.

"Ooh, suena divertido," Tanya dijo emocionada.

Estúpida perra.

"En realidad no lo es, Tanya," le dijo Angela, "Es un puñetero bosque. Habrá árboles y arbustos, y el ocasional montón de mierda con el que algunas personas se sientan muy emocionadas porque creen que pertenece a un maldito oso."

"No sean tan miserables, deberíamos considerarnos afortunadas de vivir en un lugar hermoso," mi mamá nos regañó. "Oh, y solo vamos a llevar un teléfono móvil para emergencias. Vamos a escapar de la realidad por unas horas."

Eso le ganó unas cuantas palabras, pero esperó a que todas entregaran sus teléfonos y los puso en una bolsa que ocultó en una de las alacenas de la cocina.

"Tengo vino," Esme ofreció esperanzada y con esa revelación, ir de excursión parecía un prospecto mucho más atractivo.

"Aro, ¿no es eso encantador? Podemos experimentar la naturaleza íntimamente," Markus gorjeó.

Aro no compartió su entusiasmo y simplemente hizo una mueca. "Mi idea de intimidad con la naturaleza es una máscara para el rostro con productos orgánicos, y un masaje por un Adonis bronceado en nada más que un taparrabos."

Para darle algo de crédito, mamá había investigado seriamente esto. Tenía un mapa, un compás, e incluso había trazado la ruta para asegurarse que no nos perdiéramos. Un poco después de las once, cerramos la casa con llave y nos pusimos en marcha hacia el sendero.

Renee y Esme tomaron la delantera, y el resto de nosotros las seguimos en pequeños grupos. Tanya, Rose, Markus y yo íbamos en la retaguardia.

"Le estaba diciendo a Tanya que tú y Edward casi fueron arrestados anoche," dijo Markus con seriedad y sacudí mi cabeza.

"No, no es así. Fue solo mi estúpido y cretino ex tratando de demostrar que tenía razón." Me encogí casualmente de hombros. "No había razón para que nos detuviera en primer lugar. Ninguna que pudiera probar de todos modos."

Markus se carcajeó y dijo, "¡Lo sabía! Tú, chica mala."

"¿Paul los detuvo porque se la estabas mamando a Edward?" Rose preguntó y sonrió con suficiencia. "Genial."

"No, fue después de que terminé. Creo que sabía lo que estaba pasando, ¿pero a quién iba a creer mi papá?" Solté una risita.

"Si solo su abuela supiera lo que estaba haciendo," Tanya dijo con una sonrisa en su rostro. "Me encantaría que se me resbalara eso."

"Probablemente ni siquiera sepa lo que es una mamada," Rose dijo con una risita.

"¿Creen que ellos todavía… ya saben… lo hagan?" Pregunté en voz baja. "¿Lo hace alguien a esa edad?"

"Oh joder, eso espero, tengo intenciones de seguir haciéndolo hasta que caiga muerta," dijo Rose.

La conversación dio un giro bastante perturbador entonces, y Markus empezó a contarnos que cosas de la casa eran buenos sustitutos, en caso de que a un hombre le fallara alguna vez la polla.

Después de horas de luchar contra la naturaleza y esquivar hiedra venenosa, notamos una brecha entre los árboles frente a nosotros. Sorprendentemente, mi madre había dominado el mapa, y como era de esperarse, habíamos encontrado el claro.

Era indiscutiblemente precioso, aunque un poco más pequeño de lo que había imaginado. Había unas cuantas rocas esparcidas, y un espacio de hierba quemada que estaba rodeado por pequeñas piedras colocadas deliberadamente. Mamá anunció que tendríamos que encender un fuego para disfrutar plenamente la experiencia. Aunque, había traído con ella un encendedor, por lo que no había necesidad de frotar palitos, gracias a Dios.

No, ahora que no estaba el Cetro, no habría palito de ningún tipo qué frotar esta noche.

Esme sacó el vino, y nos dio sándwiches y papas fritas. Comimos y bebimos, y me estaba divirtiendo mucho. Luego, mi madre sacó una bolsa de plástico llena de porros preenrollados.

"¿Qué demonios?" Dije sorprendida y ella solo sonrió.

"Estamos en armonía con la naturaleza, ¿recuerdas?" Dijo con inocencia. "Se supone que es una mierda muy buena."

"¡Mamá! No puedes usar eso, papá va a volverse loco," le dije asombrada y ella solo se rio.

"¿Quién crees que me enseñó a enrollarlos hace tantos años?" Me guiñó un ojo y los pasó. "Tu padre fue muy rebelde, Bella. ¿Por qué crees que lo encontré tan atractivo?"

"P… pero él es jefe."

"Bueno, no voy a contarle a nadie. Estoy segura que nadie más lo hará, ¿verdad, chicas?"

Oh, Jesús. ¿No sabías cómo iba a terminar hoy?

~x~

Cuando mi mamá dijo "muy buena mierda," a lo que se refería era "muy fuerte mierda." Le di una olida cuando encendieron el primer porro, y era malditamente potente.

"Mierda, Renee, ¿tú enrollaste estos?" Rose balbuceó al darle una calada.

Nunca había sido una gran amante de todas las cosas verdes. Sí, la fumaba en ocasiones, pero podía aceptarla o rechazarla. Hoy, pensé, ¡qué demonios! Me casaba en una semana; me vendría bien la distracción.

La mayoría de nosotros felizmente compartimos unos entre nosotros, esperando que quedara un poco para disfrutar más tarde. Desafortunadamente, Esme y Tanya desarrollaron una gran afición por esa cosa, y ellas junto con mi madre se sentaron en grupo fumando como una puta chimenea.

"Es muy verde… ¿verdad, Renee? Los árboles, y el césped, es tan bonito y muy verde," Esme canturreó distraídamente. "Estoy tan contenta de que Isabella y Edward se hayan conocido, nunca hubiese venido aquí si no lo hubieran hecho." Se volvió hacia mí y con ojos rojos y pesados, dijo, "Te quiero, Isabella, tú lo haces muy feliz."

"Espero que alguien esté filmando esto," Rose susurró. "Esme Cullen, cuñada de la realeza, jodidamente drogada."

Al pasar los minutos, nuestro entretenimiento fue proporcionado por las tres chifladas. Nos quedamos escuchando sus conversaciones.

"¿Sabes? Desearía que tú y Jasper se vinieran aquí permanentemente," le dijo Esme a su hija con tristeza. "Echo de menos tenerte aquí, querida."

"Bueno, no lo sabes, mamá, tal vez algún día Jasper y yo lo haremos. Te he echado de menos este último año, y hemos hablado de empezar una familia. Sin duda este sería un lugar más bonito para traer un niño al mundo." Alice sonrió y Esme en seguida rompió en llanto. "¿Estás bien, mamá?"

"Lágrimas de felicidad, lágrimas de felicidad." Esme se sorbió la nariz. "No puedo esperar a—Ooh, ¿esa es una mariposa?"

"Las mariposas son muy bonitas," Tanya dijo distraídamente. "Me encantan las mariposas."

"Vuela, bella mariposa," Esme susurró y se secó los ojos. "Qué trágico, solo pueden disfrutar de su hermoso mundo por unos días. La vida es cruel algunas veces."

No pude evitar reírme cuando Tanya le dio a Esme un abrazo y le dijo, "sé fuerte".

"Tanya, ¿eres lesbiana?" Mamá preguntó francamente y le siguió un silencio atónito. "Es que nunca mencionas a ningún hombre en tu vida. No es nada de lo que sentirse avergonzada, ¿sabes? Siéntete orgullosa de quién eres."

Markus y Aro intercambiaron miradas y sus carcajadas hicieron un fuerte eco en el claro.

"¿Tanya? ¿Una lesbiana? Oh, ya no puedo guardar este secreto; tienes que contarles, esto será divertidísimo." Aro agarró su estómago y trató de mantener su risa bajo control. "Estás muy errada, Renee, cariño."

Todos miramos a Tanya que se sonrojaba furiosamente. "No soy lesbiana, Renee. Eso no quiere decir que estoy en contra de ello, por supuesto, pero disfruto de una vida privada diferente de alguna forma."

"¿Diferente? De qué forma," pregunté.

"¿Puedo confiar en que esto no… saldrá de entre nosotros? Nunca se me permitiría quedarme en la junta directiva de la fundación si alguna vez esto saliera a la luz." Tanya esperó a que aceptáramos y luego sonrió descaradamente. "No tengo precisamente un novio. Él prefiere que lo conozcan como mi… um… mascota. Verán, es un sumiso y yo… bueno, estoy segura que saben a qué me refiero con esto."

"¡Maldición!" Gritó Rose. "Esa mierda es genial. Cuéntame más; estoy muy interesada en eso."

"Rosalie, te morirías si vieras su sótano. Santo cielo, podría pasar años jugando en esa habitación," Markus dijo y comenzó a abanicarse con la mano. "Látigos, cadenas, cámaras… la lista es interminable."

"¿Látigos? ¿Azotas a alguien… por placer? Tanya, siempre creí que eras muy inocente." Los ojos de Esme estaban abiertos como platos por el shock. "¿Cómo se llama tu mascota?"

"Lo conozco por Felix." Tanya sonrió. "Al mirarlo nunca lo adivinarías. Me refiero a que, es realmente alto y con un muy buen cuerpo. Pero, funciona para nosotros, y de verdad disfrutamos de la compañía del otro."

"¿Cuéntame más de los azotes? Eso suena muy interesante." Esme se sentó hacia adelante y sus ojos estaban iluminados por el interés. "Creo que Carlisle podría verse muy inclinado a eso. Siempre le ha gustado cuando le doy nalgadas."

Eso sí que me pareció fant-putá-sticamente divertido. Estaba más que feliz de reír al escuchar a los padres de algún otro inocentón hablando de sexo. Alice sacudió su cabeza y lloriqueó.

¡Ja, ja, Alice, mejor tú que yo!

"Creo que probablemente eso es lo más desagradable que he escuchado en mi vida," gritó. "¿Te importaría guardarte cosas como esas para ti, mamá?"

"Cuéntanos más," Rose insistió. "¿Se disfrazan y esa mierda? ¿Él te llama ama?"

Tanya asintió y luego nos contó sobre todos sus juguetes, instrumentos y disfraces. ¡Qué me jodan! Esta chica era realmente tremenda. Con frecuencia dejaba al pobre tipo encadenado en su sótano mientras ella trabajaba. Él había estado ahí cuando ella estaba en la fiesta la noche que Edward y yo nos conocimos.

"Puede liberarse, si realmente lo desea. Pero, supongo que a los dos nos gusta la diferencia a cómo pasamos normalmente nuestros días. O sea, yo pasé años siguiendo la agenda de Edward y con su familia diciéndome qué hacer y dónde estar, y Felix, bueno, él tiene un trabajo muy demandante. Llámenlo reversión de papeles si quieren."

"Jesús, ¿Edward lo sabe?" Alice preguntó y yo fruncí el ceño.

Será mejor que no sepa esa mierda.

"¡No, por supuesto que no!" Tanya estalló en carcajadas. "No es algo que por lo general los hombres se tomen muy bien. El hombre tiene que ser fuerte para admitir que le gusta ser dominado de una forma tan drástica. Además de mis amigos más cercanos, no le he dicho a nadie."

Renee, Rose, y Esme le dispararon pregunta tras pregunta a la pobre mujer, todas las que ella respondió alegremente.

Para mí era algo un poco 'alocado' para probar personalmente, pero maldición, era fascinante escucharlo.

"Odio ser un aguafiestas," Aro interrumpió, y señaló al cielo. "Pero, se está haciendo muy tarde. Debería irnos a casa, antes de que oscurezca."

De modo que empacamos, nos aseguramos de apagar el fuego, y nos pusimos en marcha. De nuevo seguimos a Renee, y conversamos mientras nos abrimos paso a través de los árboles. Después de unos veinte minutos, choqué con la espalda de mi madre que se había detenido abruptamente.

"¿Por qué te detuviste?" Le pregunté y me asomé por encima de su hombro. "¿Ese es claro? ¿Estamos yendo en putos círculos?"

Asintió tímidamente. "Pongámonos de nuevo en marcha. Debí haber tomado un sendero equivocado."

"¿Por qué no solo revisas el mapa?" Jessica preguntó detrás de mí.

"Bueno, no quería cargar toda la basura de vuelta con nosotros. Así que arrojé un montón de servilletas al fuego… no me di cuenta en ese momento, pero el mapa debe haber estado entre ellas, porque no puedo encontrarlo por ningún lado," dijo Renee en voz baja, y gemí.

"Entonces, ¿no sabes el camino de regreso?" Pregunté y se encogió de hombros.

"Creí que lo recordaría. Lo siento, vamos a intentarlo otra vez. Estoy segura que encontraremos el camino correcto." Nos instó a todas a dar la vuelta y luego intentamos encontrar el sendero correcto.

Pero no lo hicimos, y una vez más nos encontramos de vuelta en el claro.

"Vamos a morir aquí," Markus comenzó a gritar. "Vamos a terminar como Tom Hanks en El Náufrago con barbas horrorosas, hablando con objetos inanimados, o terminaremos siendo el menú para animales salvajes. No quiero una barba horrorosa, elijo ser muerto por un oso."

"Markus, deja de ser tan dramático," gruñí.

"¡Todavía tenemos el compás!" Renee chilló y luego frunció el ceño. "Pero, no recuerdo si nos dirigimos al norte cuando dejamos la casa, Bella. ¿Tú te acuerdas?"

Sacudí mi cabeza pero de todos modos cogí el compás. "¿Alguien puede recordar algo?"

"Creo que íbamos más cuesta arriba cuando caminamos esta mañana, solo un poco," Alice ofreció, y unos cuantos de los otros murmuraron de acuerdo.

"Muy bien, entonces vamos a tratar de dirigirnos hacia donde vayamos ligeramente cuesta abajo… ¿sí?" Recibí unos cuantos gestos afirmativos inseguros y suspiré. "Bien, bueno, vamos a intentarlo."

Caminamos, y caminamos, y caminamos. No regresamos al claro, pero tampoco regresamos a la casa. Ahora estaba casi tan oscuro como la boca de un lobo y habíamos recurrido a usar el único móvil, como linterna. Seguimos caminando con la esperanza de que la casa apareciera mágicamente o que recibiéramos señal en el teléfono para hacer una puñetera llamada de auxilio.

"¿Tal vez deberíamos rezar?" Dijo Markus. "Pedirle al todopoderoso que nos muestre el camino."

"Si te hace sentir mejor, entonces haz lo que quieras, mi amor." Aro rodeó a Markus con su brazo y besó su cabello.

"Después de lo que hemos estado haciendo hoy, dudo que nos ayude pronto. Marihuaneros y pervertidos sexuales no son los primeros en su lista para iluminar, estoy segura," Jessica dijo con tristeza. "Tal vez si le pedimos a él y a su rival por ayuda… ya saben, solo por si acaso."

"¿Por qué? ¿Porque perversión sexual y adicción a la marihuana son requisitos para pasar la eternidad con Belcebú?" Se burló Rose. "¿Quién sigue? ¿Thor?"

Estaba a punto de estallar en llanto y decirle adiós a mi Edward y a su Cetro, cuando escuché el distante ronroneo de un motor. "¿Escucharon eso?" Me eché a correr hacia el ruido y luego vi que los faros pasaron algunos árboles más adelante. "Hay una puta carretera, encontramos el camino a alguna parte."

Estaba tan emocionada de llegar al maldito camino que no presté absolutamente ninguna atención dónde colocaba mi pie. Un minuto estaba corriendo, y el siguiente me estaba cayendo. Mi pie se atoró en la raíz de un árbol y me envió dando tumbos hacia adelante. Me raspé la cabeza con el costado del árbol y mis manos se arañaron en el suelo cuando traté de detenerme.

"Ay, mierda. Ay, ay, ay." Maldita sea, me sentí realmente estúpida.

"Maldición, Bella, ¿estás bien?" Rose fue la primera en llegar a mi lado y ayudarme a levantarme.

"Me arden las manos, y también mi cabeza. Pero, estoy bien." Mordí mi labio, conteniendo las ganas de llorar.

"¿Tenemos un kit de primeros auxilios? Para poder limpiarte." Angela preguntó y sacudí mi cabeza.

"Solo vamos a casa. Estoy cansada, lodosa, y puedo limpiarme tan pronto entre a la casa."

Logramos llegar al camino, y lo reconocí como la carretera principal a Port Angeles. Estábamos fuera de curso por unos cuantos kilómetros, pero al menos en las correctas inmediaciones. Los diez caminamos fatigosamente a lo largo de la silenciosa carretera esperando que un coche que pasara nos tuviera lástima, pero no pasó ni uno solo.

Consideramos llamar por ayuda, pero no queríamos preocupar a los hombres. Ellos estaban en un bote, y para cuando llegaran aquí, ya podríamos estar en casa de todos modos. Eran un poco más de las tres de la mañana cuando mi casa finamente salió a la vista.

Rechacé numerosas ofertas de gente diciendo que pasarían la noche conmigo para que no estuviera sola, y los ahuyenté a todos. Deseaba y necesitaba muchísimo mi cama. Les regresé a todos sus teléfonos, y entonces, cuando la última persona se fue, cerré la casa con llave.

Tomé una ducha rápida para asearme, y luego me puse otra de las camisas de Edward, antes de meterme en la cama y acurrucarme bajo las mantas de su lado. A esta hora mañana, tendría a mi compañero de cama de vuelta y con eso en mente me quedé dormida.

Estaba teniendo un bonito sueño. Uno de esos que no quieres que terminen nunca. Podía sentir a Edward, acariciando mi cabello y besando la parte de atrás de mi cuello con ternura. Suaves susurros de, "Te extrañé," y "Te amo," me hicieron sonreír y hormiguear mi piel.

Pero se sentía muy bien para ser un sueño. Podía sentir cada beso y el aliento por sus susurros como si fueran reales. Desperté en algún momento, y todavía podía escuchar y sentir las mismas cosas.

"Joder, estoy tan feliz de estar de vuelta," la voz de Edward en mi oído no era un puñetero sueño.

Me rodé en su dirección y ahí estaba, acostado junto a mí con una sonrisa muy feliz en su rostro.

"Llegaste a casa temprano, o me quedé dormida hasta muy tarde." Me froté los ojos.

"Un poco de las dos. Es casi mediodía." Frunció el ceño, y preguntó, "¿Qué hiciste, Bella? Tu rostro está raspado."

Toqué el lado de mi rostro e hice una mueca. "Me caí, por supuesto. No es nada serio y es una larga historia, antes de que me preguntes."

Se rio entre dientes y besó los raspones con ternura, antes de mover sus labios a mi nariz, y luego mi boca.

"¿Cómo estuvo el viaje?" Murmuré contra sus labios.

"Aborrecí pescar, y aborrecí compartir una cama con Emmett y Jasper, y aborrecí estar lejos de ti." Se rodó hacia mí y me besó con fiereza, antes de apartarse para preguntar, "¿Cómo estuvo tu fin de semana? Además de la caída, por supuesto."

"Una puta mierda. Pero, puedo contarte todo más tarde, Edward," le dije rápidamente y atraje su boca a la mía una vez más.

Había extrañado ese dulce sabor de sus labios, una mezcla de menta fresca, café y un poco de esencia a-la-Edward. Gimió y se restregó contra mí, y podía sentir lo duro que ya estaba.

Ah, mi viejo amigo. Cómo se te ha echado de menos.

Me moví con él, y gimió nuevamente, más fuerte esta vez. Solo llevaba puestas unas bragas en la parte de abajo, y la tela apenas presente le permitió a la polla de Edward crear una maravillosa fricción. Nos besuqueamos y restregamos por unos minutos, y entonces escuché que la respiración de Edward se había vuelto un poco agitada. Entre más esfuerzo ponía en sus estocadas, más intensos se volvían sus gemidos, y sentí la excitación acumularse en mi vientre.

"No te detengas, Edward. Esa mierda se siente muy bien," dije entre mi aliento contra sus labios.

Agarró mi hombro con fuerza con una mano, y deslizó la otra debajo de mi trasero. "Si no me detengo ahora, esto va a terminar antes de que tengamos tiempo de quitarnos la maldita ropa."

"¿Y? Por favor, Edward, no te detengas," le dije, y con un gruñido que provocó que mis jodidos dedos se curvearan, levantó mi trasero de la cama, pegándome a él, y empujó contra mí con fuerza. Sentí cada centímetro de su cuerpo mientras se movía, y mierda, casi se salía de sus jeans. "Oh Dios mío."

Mi ropa interior estaba empapada, y juro que mi jardín femenino le estaba gritando histéricamente al Cetro que saliera a decir, "Hola" cara a cara. Pero de ninguna jodida manera nos íbamos a mover. Bueno, aparte de empujar y restregar… oh, restregar.

La oleada de calor ardió en mi piel, y cerré mis piernas con fuerza alrededor de la espalda de Edward mientras me corría. Él continuó por solo un minuto o algo así, antes de maldecir con voz ronca y luego se dejó caer sobre mí.

"Mm, interesante," murmuró. "Por más agradable que sea eso, me siento de nuevo como un niño de trece años."

"¿Hiciste eso cuando tenías trece años?" Dije con un jadeo.

Joder, empezó joven. Me pregunto quién fue la sucia putilla.

Edward se echó a reír y se levantó sobre sus brazos. "La sucia putilla fue… bueno, en realidad sucias putillas. Pamela Anderson y Carmen Electra."

"¿Qué? ¿Tuviste un puto trío, cuando tenías trece años?" Pregunté con horror. "¿Con esas dos putas de Baywatch?"

Wow, ¿cómo demonios no sabía de eso?

Edward se rodó sobre su espalda, riéndose con aún más fuerza. "Bueno, las dos estuvieron en la misma edición de FHM, que fue la inspiración para mi sueño húmedo, así que supongo que sí."

¡Ohhhh!

"¿Así que te corriste en los pantalones mientras dormías?" Suspiré de alivio. "Joder gracias por eso. Pero, ¿en serio, Edward, Pamela Anderson? Eso es… ¡puaj!"

"Ella no es tú, eso es seguro. Pero tenía trece años; solo vi tetas grandes y un traje revelador." Se encogió de hombros. "Estoy seguro que tuviste algún cuestionable capricho con una celebridad cuando eras adolescente."

"Edward, ni siquiera lo menciones," le dije y me sonrojé furiosamente. "La mente de una chica adolescente es una situación muy lamentable cuando se trata de caprichos infantiles."

"¿No vas a compartir? Nos vamos a casar, y se supone que no nos debemos tener secretos." Hizo un puchero y sacudí mi cabeza, demasiado avergonzada para decirle la verdad.

"Me aseguraré de tener ese anillo en tu dedo y que estés eternamente atado a mí, antes de revelar algo más." Me eché a reír y agarré su mano. "¿Tomas una ducha conmigo?"

Edward a los diecinueve años era el chico de los sueños de todas las chicas adolescentes. Tenía el mismo cabello desordenado, rostro insolente pero jodidamente sexy, y también un trasero realmente lindo. Pero, no quería que pensara que me moría de ganas por él esa primera noche, por un capricho infantil.

"Solo estás tratando de cambiar el tema," dijo con una sonrisa en su rostro, pero me dejó tirar de él para levantarlo. "Te suplicaría que me lo dijeras, pero no estoy seguro de que me agrade pensar en ti enamorada de alguien más además de mí. Esa mierda sería realmente genial, por cierto."

Mi sonrojo debe haberse intensificado, porque Edward inclinó su cabeza y la sorpresa cruzó su rostro, antes que me diera una amplia sonrisa. "Isabella Swan, ¿tenías un capricho infantil por ?"

Me giré sobre mis talones y caminé hacia el baño. "Deja de actuar tan engreído," murmuré.

"Lo tenías, ¿cierto?" Me dio la vuelta y me atrapó contra la puerta. "Bella, nunca disfruté la atención. Me sentía muy avergonzado cuando la gente me gritaba como solo las chicas adolescentes saben hacerlo. Pero si hubiera sabido que tú estabas ahí gritando, entonces habría sido el bastardo más engreído en la faz de la tierra."

"Ni una sola vez grité, Edward. Definitivamente no soy de las que gritan," dije con altivez y traté de moverme.

Edward me sostuvo con firmeza, y susurró bruscamente en mi oído, "Lo siento, pero no estoy de acuerdo."

Touché, Edward, puto touché.


Por supuesto que es de las que gritan jajajaja. Me encantan las conversaciones entre estos dos. Y bueno, lograron sobrevivir a otra de las metidas de pata de Renee, al menos tuvieron una buen show con las tres chifladas antes de perderse de regreso a su casa. Espero que les haya gustado el capítulo y me dijeran qué les pareció con un review, por favor, no olviden que ustedes marcan el ritmo de las historias, y si han visto que este capi ha tardado, es que la verdad no han respondido como lo han hecho antes y eso desanima a cualquiera. Porque son muchas las que leen, lo sé porque FF nos muestra las estadísticas y comparado con las que dejan review, la diferencia es enorme. No les cuesta nada dedicar solo unos minutos a decir qué les pareció el capi, decir gracias, mandar un saludos o al menos poner una carita feliz, dar señales de vida. Deja de ser una lectora silenciosa y saluda, hay que ser agradecidas, no lo olviden.

Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Milh Llop, somas, Cary, Brenda Cullenn, Maryluna, Summer Suny, dushakis, freedom2604, PRISOL, Laliscg, Merce, Diablillo07, patymdn, Ali-Lu Kuran Hale, JessMel, glow0718, Say's Bertlin, Mafer, maries24, YessyVL13, andyG, Yoliki, Tata XOXO, Liz Vidal, saraipineda44, Adriu, Nancy, debynoe, Sther Evans, Techu, Melany, Pili, ELIZABETH, lizdayanna, injoa, rosycanul10, Ericastelo, Manligrez, Lady Grigori, tulgarita, Gabriela Cullen, bbluelilas, Sully YM, alejandra1987, rjnavajas, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? Depende de ustedes.