Los personajes de Rurouni Kenshin le pertenecen a Nobuhiro Watsuki.

.

.

.

Volver

.

— ¡Eres un idiota, Enishi! — Exclamó Megumi al ver a Kaoru dormida, la chica de ojos zarcos estaba sentada en el suelo mientras su cuerpo descansaba sobre la mesa alrededor de la cual se habían reunido. — Si Ken estuviera aquí te regañaría, y con justa razón por embriagarla

— Yo no la embriague — se defendió Enishi — se embriagó ella sola por no saber moderarse con el sake. Además, si hablamos de borrachas tu no estás tanto mejor que ella — contraatacó señalando el rostro enrojecido de Megumi

— ¡Yo no estoy borracha! — dijo Megumi poniéndose de pie, sin embargo, el piso pareció girar haciéndola caer sobre el cuerpo del albino

— Ya veo que no — dijo Enishi risueño mientras la abrazaba — es tentador tenerte así — acarició los labios de Megumi con los suyos

— Kaoru podría despertar en cualquier momento — dijo alejando su rostro de él

— Debemos llevarla a la cama, y después...

— Sí, llevémosla — Megumi se puso de pie ahora más lentamente y luego Enishi la siguió. El albino tomó a Kaoru en brazos y comenzó a caminar por el pasillo de madera seguido por Megumi.

— ¿A la habitación de Ken? — Preguntó Megumi al ver que Enishi entraba en el cuarto de su hermano

— Sí, ha dormido aquí desde que mi hermano se marchó, ¿no es tierna?

— Tienes razón, es una chica dulce a pesar de todo lo que ha vivido.

Enishi dejó a Kaoru sobre la cama y Megumi se encargó de ponerle la yukata de dormir para que estuviera más cómoda. Luego se marchó mientras Kaoru se abrazaba a la almohada y repetía el nombre de su cada vez más querido pelirrojo.

La mañana siguiente Kaoru despertó con dolor de cabeza y sedienta. Se levantó con cuidado para dirigirse a la cocina. Cuando llegó se sorprendió al ver a Megumi riendo en los brazos de Enishi.

— Lo... lo siento — dijo sonrojándose al sentir que los interrumpía

— No te preocupes — dijo Enishi alejándose de Megumi. — ¿Tienes sed? Traje agua del pozo, te serviré un poco

— Enishi se ha comprometido a hacer el desayuno — dijo Megumi tomando a Kaoru del brazo después de que ella bebió el vaso de agua que Enishi le ofreció — nosotras vamos al jardín mientras lo esperamos.

Las chicas salieron y se sentaron en una banca cerca del pozo. Kaoru miraba a Megumi con curiosidad, pero sin atreverse a preguntarle nada. Megumi entonces rió y habló primero.

— Puedes preguntarme lo que quieras, supongo que te causa curiosidad haberme encontrado así con Enishi

— ¿Ustedes son pareja?

— Algo así — respondió Megumi acomodandose el cabello.

— ¿Pasaron la noche juntos?

— Sí

— Yo, me pregunto que se siente pasar la noche de esa manera con un hombre que te gusta

— ¿Quieres hacerlo con Kenshin? — Preguntó maliciosa Megumi. Kaoru se sonrojó hasta sentir su piel ardiendo, provocando la risa de Megumi

— Yo — comenzó a decir Kaoru bajando la vista — no soy ignorante en el tema, pero sólo conozco la parte violenta. Antes de conocer a Kenshin nunca pensé que algo así pudiera ser agradable o siquiera deseable, pero ahora una parte de mí desea saber como se siente que él haga esas cosas conmigo. Aunque cuando pienso en eso no puedo evitar recordar cuando esos hombres lo hacían, todo el asco y temor que me producía... No puedo evitar pensar que es imposible que algo así pueda ser bueno.

— Cuando conocí a Enishi y Kenshin yo estaba intentando huir de una mafia que me usaba para producir opio — confesó Megumi — y al interior de esta mafia también tuve que tener sexo con personas que no me agradaban o que me causaban repulsión como un método de sobrevivencia. No pasé por algo tan violento o traumático como lo que tú viviste y muchas veces fui yo quien sedujo y provocó esos encuentros sexuales. Aún así creo que puedo considerarlos como un modo menos agresivo de abuso porque entendía que si no lo hacía de esa manera era posible que sí recurrieran a la violencia.

— No lo sabía — dijo Kaoru mirándola con sorpresa

— Te cuento todo esto porque te aseguro que lo que sentí en esas oportunidades es algo totalmente diferente a lo que siento cuando estoy con Enishi. También sentí temor y por sobre todo asco mientras fingía que me agradaba tener sexo con esos hombres. Pero lo que sientes con un hombre que tu eliges es otra cosa.

— ¿Qué es eso que sientes?

— Deseo, pasión, ternura, placer. No siempre es igual, pero es agradable estar en los brazos de un hombre que cuida de ti y quiere hacerte sentir bien, que no egoísta y se preocupa por lo que estás sintiendo

— Algo agradable y placentero — repitió Kaoru — eso es lo que sentiré con Kenshin

— Pero no te apresures — dijo Megumi — primero debes superar tu pasado. Tampoco sería bueno que te forzaras sólo para agradar a Ken o terminará siendo desagradable de todos modos.

— ¡El desayuno está listo! — Exclamó Enishi desde la cocina

Kenshin estaba sentado junto a la ventana y observaba el paisaje que pasaba velozmente debido al movimiento del tren. Estaba ansioso por llegar a casa y ver a Kaoru, sobre todo ahora que sabía que pronto tendría que volver a marcharse. Saito le había hablado de algo grande, algo que no podía ignorar por más que quisiera.

Cruzó los brazos y frunció el ceño. Realmente esperaba poder tener un tiempo apacible con Kaoru, cuidar de ella y hacerla su mujer y compañera.

— Desearía que esta vez Saito estuviera equivocado — confesó. Aunque sabía perfectamente que las probabilidades eran escasas.

Saito entró a su despacho y se encontró con Misao dormida sobre la silla de su escritorio. Se acercó despacio y sigilosamente para no despertarla. Una vez que estuvo cerca pateo la silla bruscamente

— ¡Qué estás haciendo aquí, comadreja! — Exclamó.

Misao despertó alterada y dio un brinco posicionándose inmediatamente de pie, en estado de alerta.

— Que divertida eres — dijo Saito con una sonrisa de medio lado — pasas de verte tan tranquila y despreocupada a parecer una comadreja a punto de atacar

— No fastidies lobo sarnoso

— ¿Fastidiar? Eres tú la que estaba durmiendo en mi despacho — recordó Saito — ahora responde, ¿qué estás haciendo aquí? Creí que ya te habías marchado a Kioto

— Esa era la idea, pero recibí un mensaje de Hannya

— ¿Y que dice?

Misao sacó una nota del bolsillo de su pantaloncillo y se aclaró la voz

"El AS hizo contacto con el coleccionista. Se unirá" — leyó

— Perfecto. Ahora no queda más que esperar

Ya era tarde cuando Kenshin llegó a casa. Las luces estaban apagadas y no se escuchaba ruido alguno. Caminó sigilosamente hasta su cuarto y sonrió al percatarse de que Kaoru estaba dormida en su cama.

Kenshin se quitó la ropa y se puso una yukata de algodón para dormir. Se metió a la cama despacio, con cuidado de no despertar a Kaoru, pero una vez a su lado no resistió las ganas de abrazarla y darle un suave beso en los labios. Kaoru se sobresaltó y despertó asustada, pero Kenshin acarició su cabello con delicadeza y le hablo con suavidad.

— Soy yo Kaoru, he regresado

Kaoru se relajo en sus brazos y se dejo besar una vez más, sonrió cuando sus labios aún no se despegaban de los de Kenshin y suspiró cuando sintió su aliento cerca del cuello

— Te extrañé — dijo el pelirrojo acercándola más a él

— Y yo a ti — respondió Kaoru acariciando el rostro masculino para después hundir su rostro en el aroma varonil de su pecho.

Se sentía segura a su lado y Kenshin sonrió feliz de que fuera así.

Muchas gracias por leer.

Espero que les haya gustado, el próximo capítulo prometo mucho KenKao

;)