Chan, chan, chaaaaaaan Atención, Atención abrochen sus cinturones porque estamos entrando a territorio lemon hostil jejejeje
Muchos lo estuvieron esperando y al fin está aquí el décimo capítulo de esta increíble historia x3 DISFRUTENLO! xhavos
ESTE FIC NO ME PERTENECE, la autora de la historia original es Fer Higurashi y yo solo la adapto al NH.
Disclaimer…
Los personajes de Naruto son obra de Masashi Kishimoto.
Capítulo 10°: Carpe Diem
~Hinata POV~
Todo había perdido sentido.
Todo había dejado de existir.
Todo menos él y yo, deseosos y desesperados mientras nos besábamos y acariciábamos en el centro de mi habitación, sintiendo que nos faltaba el aire y el tiempo para lo que queríamos hacer.
Mi cuerpo se estremeció de emoción al darme cuenta de lo que vendría.
Haría el amor con Naruto. Sería suya y él sería mío, y aquella idea me calentó la sangre y me hizo gemir de placer.
Al parecer mi gemido fue lo suficientemente audible, pues contra mi boca Naruto soltó un gruñido satisfecho y profundizó más el beso. Aferrando mis caderas con fuerza entre sus manos, me pegó contra él aún más y sus manos se deslizaron deliciosamente por debajo de la diáfana tela de mi camisón transparente para acariciar mi baja espalda.
Mis brazos se anclaron a su cuello para pegar mi pecho contra el suyo mientras él, de la manera más tortuosa, experta y deliciosa abría mis labios con su lengua para permitirle la entrada a mi boca y robarme el aliento.
Gemimos juntos, y aquello fue lo último que necesitamos para movernos de ahí.
-Maldición, Hinata- susurró ronco contra mi boca- Vas a volverme loco-
De un rápido movimiento y sin darme tiempo a reaccionar, me cargó en sus brazos con facilidad y comenzó a caminar hacia el único lugar que ambos deseábamos desde que había empezado nuestro intercambio de caricias.
La cama detrás de nosotros.
Con delicadeza me depositó en la cama sin dejar de besarme hasta que estuve completamente tendida, y una vez que se quito sus zapatos y calcetas y los aventó al otro lado de la habitación subió junto conmigo. Se acomodó para pegarse mejor contra mí, y arrancándome un ligero gemido de placer que se ahogó en su boca, nos seguimos besando mientras mis manos se perdían en acariciar su espalda aún cubierta por la maldita camisa y él paseaba sus manos por mi espalda casi desnuda.
Mientras mi corazón palpitaba tan fuerte que en cualquier momento se saldría de mi pecho y mi cuerpo me pedía a gritos su cuerpo desnudo contra el mío.
Decidiendo que tenía suficiente de esa maldita camisa, bajé mis manos hasta su cintura y comencé a jalar la tela blanca hacia arriba con desesperación. Naruto entendió el gesto de manera inmediata, pues sin perder el tiempo llevó sus manos a los bordes de su camisa para terminar de sacarla del pantalón mientras mis manos comenzaban a desabrochar botones.
Finalmente y con su ayuda, terminé de deshacerlos y una vez que su camisa quedó abierta se deshizo de ella para tirarla al otro extremo de la habitación.
Sonreí ligeramente al mirarlo a los ojos para después bajar mi mirada a su pecho desnudo.
Tal y como había imaginado, sus músculos eran firmes, duros y torneados, producto de sus horas de gimnasio diarias. Sin perder el tiempo llevé mis manos a su abdomen para acariciarlo con libertad mientras me deleitaba con el tacto de su piel caliente y desnuda, así como la visión de sus estrechas caderas y ese triángulo invertido entre las mismas que llevaba a ese lugar que desde hacía semanas me moría por conocer.
Y que guardaba aquello que quería tener dentro de mí, haciéndome el amor de una buena vez.
-Ah, Hinata- gimió contra mi boca y mordió ligeramente mi labio inferior- Hinata-
Con el corazón desbocado y mis sentidos comenzando a nublarse, lo sentí llevar sus manos a mi cuerpo para comenzar a acariciarlo lentamente y solté un gemido contra su boca.
Maldición. Apenas me tocaba y sentía que iba a explotar.
Con manos expertas, desesperadas pero ágiles, Naruto acariciaba mis piernas dobladas a cada lado de su cadera, acomodándolas a su antojo para pegarlas más a él. Y cuando mis piernas estuvieron totalmente dobladas y él se acomodó entre mis muslos, sentí su erección por debajo de la tela de su pantalón y reprimí un gemido al darme cuenta de que él estaba igual que yo.
Ansioso. Excitado. Desesperado por estar dentro de mí.
Tendidos en la cama, con él entre mis piernas y completamente entrelazados, nos limitamos a besarnos durante largo rato; él acariciando mi cuerpo lentamente por encima de mi ropa interior y yo pegándome a él tanto que mi pecho se había quedado sin aire.
Pero antes de poder hacer algo más, las caricias de Naruto se detuvieron y se enderezó sobre sus codos para soltar el aire contenido.
Contuve la respiración y me tensé de inmediato.
¿Había hecho algo mal?
-Demonios- murmuró entre dientes, y meneó la cabeza como si hubiera olvidado algo esencial- Hinata, no podemos hacerlo- mi corazón se detuvo y él soltó un gemido frustrado- No traigo protección-
En cuanto lo escuché decir eso sentí que mi corazón volvía a la normalidad y solté un largo suspiro de alivio.
Vaya, ¡menos mal! Por un momento la idea de que él no quería seguir con aquello se había instalado en mi cabeza, y aliviada de que sus razones para detenerse era su preocupación por dejarme embarazada volví a sentirme tranquila.
Después de todo era algo en lo que había pensado y con la ayuda de Ino era un punto que tenía cubierto.
Mordí mi labio inferior con timidez y sonreí traviesa.
-Pero yo sí-
Tomado por sorpresa, Naruto abrió sus ojos impresionado y alzó sus cejas en un gesto de incredulidad que me pedía explicaciones para esperar a que hablara. Sonriente, miré los dos paquetitos de aluminio que se encontraban en mi mesita de noche e imitándome, Naruto abrió sus ojos aún más para volver a mirarme con una sonrisa divertida.
-Yo…- me mordí el labio inferior nerviosa- Entré a tu habitación y los tomé del cajón de tu mesita de noche- confesé con timidez- Lo siento-
Naruto solo atinó a sonreír más y me plantó un corto beso en los labios para mirarme satisfecho.
-Esa es mi chica-
Como respuesta solté una risa entre dientes mientras Naruto volvía a besarme con una sonrisa de medio lado, y todo lo demás perdió sentido. Completamente embriagada por él, por su calor, por su aroma y por sus labios y sus manos sobre mí, solté un ligero jadeo contra su boca.
Y aquello pareció ser la perdición de Naruto. Soltó un gemido de respuesta y sus manos subieron por mi torso sobre la suave tela hasta detenerse por encima de mi estómago, y justo debajo del lugar que quería que tocara desde hacía tiempo.
Entonces lo hizo. Con una lentitud que me iba a volver loca, su mano se detuvo en uno de mis pechos y apretó con suavidad por encima de la tela, y me estremecí mientras me aferraba más a él.
-Naruto…-
Entendió mi reacción de manera inmediata. Se dedicó a la tarea de recorrer y acariciar mis pechos con sus manos por encima de la tela, sacándome jadeos de satisfacción que me impedían continuar con el intenso ataque de sus labios y lengua dentro de mi boca.
Sus manos amoldaron mis pechos de manera perfecta, acariciando y masajeando mientras me arrancaba gemidos de placer y yo me revolvía debajo de él anhelando su contacto. Como réplica apretó mis senos y yo contuve el aire, sintiendo mis ya endurecidos pezones rozar la tela del maldito sostén que ahora me estorbaba.
Necesitaba que me lo quitara cuanto antes.
De pronto todo parecía haberse borrado por completo, y tendida en la cama con nada más que ropa interior y con Naruto acariciándome como jamás lo había hecho ningún hombre, lo besé casi con furia y me pegué a él esperando más.
Mucho más.
Y de nuevo entendió a la perfección. Gruñendo contra mi boca, se separó lo suficiente de mí para mirarme con sus profundos ojos azules que en ese momento se encontraban oscurecidos por el deseo y soltó un gemido frustrado.
-Maldición, no puedo más- me besó con fuerza- Te deseo tanto, Hinata-
Aquello fue un interruptor para mi excitación. Correspondí a su beso y me anclé a su cuello para pegarme a él.
Sin perder el tiempo Naruto llevó sus manos a mi espalda para acariciarme mientras buscaba el broche de mi sostén que no tardó en encontrar.
Con movimientos ágiles lo abrió en un santiamén y una vez que estuve tendida de nuevo me ayudó a sacarlo hasta que el sostén con pedazos de gasa quedó fuera y pudo aventarlo al otro lado de la habitación.
Y finalmente mis pechos quedaron expuestos y a la vista de él.
A la vista de Naruto, que recorrió mis curvas como si no pudiera creer lo que tenía enfrente. Y como si fuera posible, mis pezones se endurecieron aún más ante su mirada y sentí mi piel arder ante el simple roce de su vista sobre mí.
Nerviosa pero satisfecha de su reacción, lo dejé admirarme mientras mordía mi labio inferior, mis pechos anhelantes esperando el contacto de sus manos contra mi piel desnuda.
Desde mis pechos, pasando por mi estómago hasta mi vientre y mis caderas, Naruto me miró durante unos segundos que parecieron eternos antes de llevar sus manos a mi piel, donde comenzó el recorrido desde mi estómago hacia arriba, más arriba.
Durante unos segundos se dedicó a rozar el borde de mis pechos con sus dedos, de una manera tan suave pero tan experta que parecía una agónica pero deliciosa tortura.
Maldición. ¡Tócame ya! Gritó mi conciencia mientras mis labios se perdían con los suyos en un beso delicioso, y solo entonces pareció escuchar mi muda súplica.
Y cuando por fin sus manos se detuvieron en mis senos desnudos, solté un gemido de alivio y me pegué a él en un abrazo, mientras sus manos se perdían en la tarea de acariciarme. Sin darme tiempo siquiera a pensar, sus manos acariciaron mis pechos, restregando las palmas de sus manos contra mis sensibles pezones y sacándome gemiditos de placer entre besos.
Lentamente se dedicó a la tarea de conocer, explorar y reclamar mis pechos con sus manos mientras restregaba su erección contra mi cadera.
Apretó mis pechos y jadeé contra su boca, pellizcó mis sensibles pezones y solté un largo gemido mientras dejaba caer mi cabeza en la almohada.
-Naruto…-
Aquél susurro lo encendió de inmediato. Volvió a besarme con fuerza mientras sus manos dejaban mis pechos poco a poco para dirigirse a mis piernas, las cuales comenzó a acariciar lentamente mientras nos perdíamos en el beso.
De nuevo me vi sumergida en un mar de sensaciones mientras sentía como sus manos vagaban por mis piernas y reclamaba mi boca con su lengua. Mis pies, mis pantorrillas, mis muslos, no dejó un solo recoveco sin acariciar mientras sus manos se dirigían hacia arriba, y hacia una sola dirección.
La única prenda que aún llevaba.
Entonces introdujo sus manos entre mis muslos, y cuando sus manos rozaron mi entrepierna por encima de la tela de mis bragas contuve un escalofrío y me aferré a él con fuerza. Naruto solo gimió contra mi boca mientras sus dedos acariciaban ese lugar que lo esperaba con ansias.
-Estás tan húmeda- susurró suavemente contra mis labios y aquello me excitó todavía más- Vas a enloquecerme, Hinata-
Volvió a besarme con fuerza y sus dedos traviesos dejaron sus caricias en mi entrepierna para detenerse en mis caderas, donde los entrelazó con los bordes de mi prenda. Se alejó de mí unos cuantos segundos para mirarme, solo para obtener a cambio una sonrisa que lo alentaba a continuar, y sin mayores ceremonias deslizó mi última prenda por mis piernas hasta sacarla por completo y tirarla al piso con todo lo demás.
Dejándome totalmente desnuda debajo de él.
Con mi piel ardiendo y mis sentidos nublados, lo dejé mirarme mientras intentaba calmar mi acelerado corazón, y lo que vi en su mirada oscura fue más de lo que pude soportar.
Con verdadero deleite paseó su mirada por mis piernas, mis pechos, mi estómago, mi vientre hasta detenerse en mi entrepierna y sonrió con deleite.
Su mirada brilló unos instantes y yo reprimí un gemido.
Entonces comenzó a recorrer mi piel con su dedo índice, mirando el camino que dejaba al delinear mi figura, y se apoyó en un codo para quedar a escasos centímetros de mí.
-Eres tan hermosa, Hinata- aquél susurro fue casi como una caricia -¿Qué voy a hacer contigo?-
Me miró fijamente de arriba abajo mientras su dedo índice seguía su recorrido y yo sentía su intensa mirada admirarme entera. El mero contacto de su dedo índice me estaba volviendo loca, y supe que estaba perdida.
¿Sí eso me hacía sentir solo con un dedo, que sentiría cuando estuviera dentro de mí?
Saliendo de mi trance, recordé la pregunta que me había susurrado y en un ataque de valentía sonreí para contestarle.
-Hacerme el amor-
Naruto alzó las cejas algo sorprendido para después sonreír encantadoramente.
-Oh créeme preciosa, eso es lo que hago y haré toda la noche- pegó su frente a la mía y cerró sus ojos- He esperado tanto por esto, que me tomaré todo el tiempo del mundo para hacerlo-
Reprimí un gemido de emoción. ¿Toda la noche?
Toda la noche, haciendo el amor con Naruto . Eso era justo lo que quería.
Antes de poder pensar en algo más, las manos de Naruto sobre mi cuerpo me distrajeron y gemí ligeramente al sentir sus caricias de nuevo en el borde de mis pechos, que estaban increíblemente sensibles de su asalto anterior.
Pero definitivamente no estaba preparada para lo que quería hacerme.
Tomándome totalmente desprevenida, acunó uno de mis pechos en su mano y sin mayores ceremonias llevó su boca a probarlo. Soltando un jadeo satisfecho, lo sentí lamer el borde de mi pecho lenta y tortuosamente hasta llegar a la punta, donde atrapó mi erguido pezón entre sus labios.
Lo succionó con fuerza para después morderlo suavemente, yo solté un gemido y jalé su cabello con fuerza.
Maldición, aquello era delicioso.
-Naruto…-
Lo sentí sonreír contra mi piel mientras se daba un festín con mis pechos, y siguiendo con su tarea de succionar, lamer y morder mi pezón llevó su mano a acariciar mi otro pecho que rogaba por sus caricias.
Gemí más fuerte.
La sensación era tan increíble que todo perdió sentido.
Lo único que era capaz de sentir eran sus manos y sus labios acariciando mis pezones, su lengua caliente lamiendo la piel de mi pecho a su paso, sus labios succionando y sus dientes mordiendo mis pezones mientras sus dedos apretaban mi otro pecho y pellizcaban mi pezón deliciosamente. Alternaba las caricias, dejando vagar sus manos por mi pecho sensible y resbaloso a causa de su saliva, jugando con mis pezones entre sus dedos mientras su boca se dedicaba a torturar el otro para después volver a repetir el proceso.
Yo solo podía escuchar mis gemidos ir en aumento, presa de las increíbles sensaciones. Sentí mis piernas tensarse, y buscando aliviar la tensión que sentía en mi vientre junté mis muslos y me retorcí debajo de él.
Él pareció darse cuenta de inmediato, y ante aquella reacción se apiadó de mí y se separó lentamente para mirarme.
-Eres tan hermosa…-
Me besó ligeramente y sus manos se anclaron en mis caderas, y yo solo pude devolverle el beso para pegarme a él en un abrazo. La sensación de mi pecho desnudo contra el suyo fue alucinante, y soltamos un gemido refrescante al unísono.
Quería más. Necesitaba más.
Y él pareció entenderlo de inmediato.
Sin prisas y sin dejar de besarme, sus manos bajaron hasta mis pies y flexionó mis piernas hasta dejarlas a cada lado de sus caderas para comenzar a acariciarlas lentamente. Desde las pantorrillas, las rodillas, los muslos, sentí sus caricias mientras intentaba concentrarme en el beso y las manos de él se dirigían peligrosas hacia arriba.
Hacia ese punto de mi cuerpo que lo esperaba ansioso desde hacia tiempo.
Entonces llegó a mi entrepierna otra vez, y cuando comenzó a acariciar la parte interna de mis muslos solté un gemido y rompí el beso.
-Na…Naruto-
-Te deseo tanto, Hinata- me susurró al oído- Hacerte el amor es lo único que he querido hacer desde hace semanas, quizás desde que te conocí-
No pude responder. Solo era capaz de pensar en sus manos ahí, acariciándome tortuosamente mientras mi cuerpo pedía más.
Entonces pareció apiadarse de mí, y cuando finalmente sus dedos terminaron su recorrido y tocó el centro de mi excitación, solté un largo gemido de alivio con su nombre.
-Naruto…-
Encima de mí y con sus manos acariciando, explorando y reconociendo todo a su paso, Naruto solo atinó a dirigirme una mínima sonrisa que aprecié de manera borrosa, concentrada en el montón de sensaciones que los dedos de Naruto provocaban en el hueco entre mis muslos.
Gemía, me retorcía y susurraba su nombre entre caricias, incapaz de hilar un pensamiento coherente mientras Naruto me besaba con fuerza y sus dedos buscaban aquél lugar que necesitaba que llenara de inmediato.
Entonces hundió un dedo en mi mojada cavidad, y solté un ligero grito para arquearme contra él.
-¡Naruto!-
Ante ese gemido con su nombre, Naruto se separó de mí lo suficiente para mirarme con sus ojos nublados, y pude notar el brillo de satisfacción en ellos mientras parecía considerar algo. Sin entender que podía ser y ofuscada por la sensación de su dedo entre los pliegues de mi interior, lo besé desesperada mientras me movía contra él, y cuando sentí otro dedo más invadir mi intimidad, solté un gemido y me separé de su boca.
Entonces dejé de pensar.
Sin piedad alguna, comenzó a mover sus dedos dentro de mí con lentitud y precisión, tocando los puntos justos para hacerme gemir y retorcerme de placer debajo de él. Poco a poco las caricias fueron aumentando de intensidad, sus dedos entrando y saliendo de mi mojada cavidad mientras su pulgar acariciaba sin piedad mi clítoris, y entonces me desconecté de toda realidad.
Las sensaciones eran tantas y tan intensas que no podía pensar claramente, y solo era consciente de las caricias de Naruto y su cuerpo pegado al mío mientras me hacía el amor.
Mientras me hacía suya.
Incapaz de continuar con sus besos, aparté mis labios de los suyos y dejé caer mi cabeza en la almohada mientras absorbía todas las sensaciones y mis manos arrugaban con fuerza la sábana debajo de mí. Con su respiración acelerada, Naruto escondió su rostro en mi cuello y comenzó a dejar un reguero de besos desde mi mandíbula hasta detenerse en el valle de mis senos, donde se entretuvo largo rato mientras sus dedos hacían maravillas dentro de mí.
Y cuando finalmente tomó uno de mis pezones en su boca y succionó, solté un chillido y mis manos jalaron su cabello con fuerza.
Aquello era demasiado.
No se detuvo. Con sus dedos, su lengua, su boca y todo su cuerpo acarició el mío mientras yo solo gemía y me retorcía debajo de él, absorbiendo las intensas sensaciones que me embargaban y consciente solo de la intimidad entre nosotros. Consciente de mí, tumbada, desnuda, jadeante y sudorosa mientras Naruto me acariciaba; consciente de él, de sus labios besando mis pechos, de su boca succionando mis pezones y de sus dedos penetrándome cada vez más fuerte y más rápido.
Llevé mis manos de nuevo a la sábana debajo de mí para arrugarla en mis puños mientras sentía el placer crecer cada vez más y él seguía con aquellas íntimas caricias, tocándome como jamás me había tocado nadie.
Solo él podía tocarme de esa manera. Solo él podía hacerme sentir todo lo que ahora sentía.
Solo Naruto.
Y el darme cuenta de eso fue lo último que necesite para dejar de pensar. Toda mi realidad pareció detenerse en ese instante para concentrarme en ese momento, para concentrarme en el placer que tocaba su punto máximo, en aquella comunión tan íntima y erótica con ese hombre que ahora me acariciaba entre sus brazos.
Cada vez más rápido, cada vez más fuerte.
Naruto.
Haciéndome el amor.
Entonces grité. Un solo nombre. Su nombre.
-¡Narutoo!-
Y con ese simple grito todo estalló en mil pedazos. Yo estallé en mil pedazos. Me perdí en ese instante y me desconecté de toda realidad. Una enorme descarga de placer me inundó por completo y arqueándome contra él, enterré mis uñas en su espalda y dejé que la sensación me recorriera por completo mientras asimilaba el cúmulo de increíbles sensaciones y creía ver estrellas sobre mi cabeza.
-Eso es, preciosa- escuché su susurro en mi oído- Déjate ir-
Y eso hice. En ese instante, Naruto se enderezó solo lo suficiente para mirarme con una sonrisa satisfecha mientras yo me rendía en el clímax y depositó un pequeño pero significativo beso que me robó el aliento.
Completamente exhausta pero saciada y feliz me dejé caer en la cama debajo de mí mientras saboreaba los restos de mi primer orgasmo. Durante unos instantes fui incapaz de articular alguna palabra o mover mi cuerpo, y me limité a mirar los ojos azules que me miraban con deseo y admiración mientras mi cuerpo temblaba presa del placer.
-Na…Naruto…-
Quise decirle algo pero solo salían de mi boca gemidos mientras intentaba recuperar el aliento. Con una suave sonrisa, Naruto pegó su frente a la mía y me depositó un largo beso que me hizo gemir aún más, dándome a entender que no tenía que decir absolutamente nada.
-Estoy aquí, preciosa-
Sin decir nada más, me observó durante unos instantes mientras mi respiración agitada volvía a la normalidad y mi cuerpo dejaba de temblar, hasta que finalmente los estragos del clímax desaparecieron y pude pensar de nuevo con claridad.
Me besó lentamente y en ese momento fui consciente de la enorme erección que se pegaba a mi pelvis a través de la maldita tela del pantalón de Naruto, y que necesitaba que llenara el vacío que sentía dentro de mí.
Lo necesitaba. Cuanto antes.
Con ese pensamiento en mente, le devolví el beso con fuerza y abrí mi boca para recibirlo por completo mientras mis manos desesperadas comenzaban a acariciar su pecho y bajaban lentamente por su abdomen.
Hacia abajo. Más abajo.
Naruto entendió mis movimientos de manera inmediata, y en cuanto mis manos se posaron en la hebilla de su caro cinturón Calvin Klein rompió el beso y me miró con las cejas alzadas.
-¿Planea desnudarme acaso, Señora Uzumaki?-
¿Señora Uzumaki?
-Dado que yo ya estoy desnuda desde hace un buen rato, creo que es justo que estemos en igualdad de condiciones, Señor Uzumaki-
Alzó las cejas sorprendido mientras yo intentaba quitarle el maldito cinturón que parecía haberse atascado en una de las presillas, y ante mi evidente fracaso por quitárselo, soltó una ligera risa y llevó sus manos a la hebilla.
Demonios. Era obvio lo inexperta que era en aquello.
-¿Necesitas ayuda?-
Desesperada y frustrada, bufé ligeramente para después sonreír coqueta y plantarle un suave beso en los labios.
-Por favor-
-Con gusto-
Con una rapidez que jamás le había visto, Naruto se paró a mi lado en la cama para deshacerse del cinturón, los pantalones y los bóxers negros de un solo movimiento y los tiró al otro lado de la habitación.
Quedando completa, gloriosa e imponentemente desnudo frente a mí.
Completamente absorta por la imagen que tenía frente a mí, tragué saliva y dejé vagar mi mirada por el cuerpo desnudo de Naruto. Tal como había imaginado, Naruto era fuerte, imponente y mucho más hermoso desnudo, y consciente de que él me observaba me entretuve admirándolo lentamente hasta saciarme.
Y cuando finalmente mis ojos llegaron hasta su miembro grande y completamente erecto, contuve un gemido mitad sorpresa mitad satisfacción al darme cuenta que pronto lo tendría dentro de mí. Haciéndome el amor.
-Bien, creo que es suficiente-
Dijo después de dos segundos y una vez que subió a la cama para acomodarse encima de mí, tomó el paquetito de aluminio de la mesita y lo abrió con agilidad hasta tener el condón entre sus manos. Con aliento contenido y mi corazón latiendo a mil por hora lo miré desenrollarlo a lo largo de toda su extensión y una vez listo se pegó a mí para darme un beso tan exigente, caliente e intenso que no pude pensar en nada más.
Entonces separó mis muslos con sus manos y una vez acomodado entre mis piernas, guió su erección a mi entrada húmeda y yo me estremecí en una mezcla de nervios y de placer. Ante esa reacción Naruto se detuvo de inmediato y me tomó entre sus brazos para plantarme un suave beso.
-Tranquila, tranquila- juntó su frente con la mía- Si quieres, podemos parar y…-
¿Qué? ¿Parar? ¡No!
-No, no quiero que pares. Te deseo como a nadie Naruto-
Maldición. ¿Cómo me atrevía a decirle hasta ahora que era virgen?
-Es solo que yo…yo nunca he…-
-Lo sé, preciosa, lo sé- me interrumpió y plantó otro suave beso en mis labios -Iré con cuidado, lo prometo-
Aliviada, correspondí a su beso mientras pensaba cual de todas mis torpes actitudes me habían dejado en evidencia pero no pude llegar a mucho. No con los labios de Naruto sobre los míos, sus manos sobre mi cuerpo y su erección rozando mi anhelante cavidad.
Entonces todo volvió a ser confuso, borroso y caliente, hasta que finalmente la punta de su miembro se enterró en mi entrada y solté un sonoro gemido. Aferrada a él, mi cuerpo se arqueó en respuesta y entonces Naruto se detuvo. Con su respiración acelerada y entrecortada, se alejó de mí para mirarme unos instantes entre curioso y preocupado, y entonces supe que temía haberme lastimado.
Pero sobre todo, estaba buscando permiso para seguir.
Un permiso que obtuvo con una simple mirada, y pegándome a él con fuerza para plantarle otro beso, enrollé mis piernas alrededor de su cadera y finalmente Naruto se enterró en mí con una suave embestida.
Como única respuesta, solté un grito y me arqueé contra él.
La sensación era extraña y un poco dolorosa, pero en cuanto mí cuerpo se acostumbró a tenerlo dentro de mi, el dolor poco a poco fue desapareciendo hasta que solo quedó el dulce placer.
Deseando más.
-Oh, Hinata…-
Gimió Naruto contra mi boca para plantarme otro beso que me desconectó de toda realidad.
Solo para darme cuenta que finalmente éramos uno.
Y entonces comenzó a moverse. Suave y delicado al principio, salió de mí lentamente para volver a entrar, obteniendo a cambio gemidos entrecortados contra su boca que lo instaban a continuar.
Perdida en el momento lo sentí moverse cada vez con más precisión, fuerza y rapidez, en un vaivén que no tardé en seguir mientras me acoplaba a él. Primero con algo de reticencia y después con más soltura, comencé a mover mis caderas en dirección a las suyas para encontrarlo en cada embestida, para sentirlo más dentro, más fuerte, más mío mientras me hacía suya.
Y cuando llegó al final de mi entrada, la sensación fue tan alucinante que me arqueé contra él y gemí su nombre con fuerza mientras enterraba mis uñas en su espalda. Naruto soltó un gruñido satisfecho contra mi oído para besarme con fuerza y aumentó el ritmo de sus penetraciones mientras yo me encontraba con él y gemía cada vez más alto. Cada vez más fuerte.
Y el suave vaivén con el que nos conocimos quedó en el olvido.
Incapaz de pensar en nada más que la sensación de Naruto llenándome, correspondí al tórrido beso que me brindaba mientras mis manos se dedicaban a recorrer su espalda; acariciando cuando bajaba un poco el ritmo de sus penetraciones, arañando y enterrando mis uñas en otras, presa de la sensación de tenerlo tan dentro de mí.
Mis piernas, mis brazos, mi pecho, mi boca, todo mi cuerpo lo acariciaba mientras nos movíamos en la cama, mientras yo absorbía aquella realidad en la que finalmente y sin restricciones era suya. Los gemidos aumentando en fuerza e intensidad, mi cuerpo sudoroso pegado al suyo en igualdad de condiciones, el placer acumulándose al punto de volverse insoportable.
Entonces lo sentí, la misma sensación de momentos antes, creciendo esta vez con más fuerza dentro de mí.
-Naruto…-
Gemí contra su boca y jalé su cabello con mis manos, en un intento desesperado por compartirle lo que estaba sintiendo. Él correspondía de la misma forma, besando mis labios, mi cuello, mi pecho y acariciando mi cuerpo con el suyo mientras seguía embistiéndome.
En algún momento eso dejó de ser suficiente para ambos.
Clavó sus manos en mí cadera y salió de mí por completo para penetrarme de nuevo con fuerza, sacándome un grito que estuve segura se escuchó al otro lado de la puerta. Satisfecho, Naruto soltó un gruñido contra mi cuello para seguir embistiéndome y yo solo atiné a flexionar mis rodillas, queriendo sentirlo todavía más.
Mi casi instintivo movimiento dio resultado, y soltando un gemido largo como me di cuenta que de aquella forma podía sentirlo más y mejor dentro de mí.
-Maldición, Hinata-
Gruñó Naruto en respuesta antes de llevar sus manos a mi espalda y elevar mi cadera un poco para penetrarme con más fuerza, para entonces mis ligeros gemidos habían quedado atrás y se habían convertido en casi gritos que inundaban la habitación.
Incapaz de seguir besándolo me dejé caer en la almohada detrás de mí, solo consciente de Naruto, de mí cuerpo temblando debajo de él, de mi corazón latiendo a mil por hora, de nuestras caderas chocando en deliciosa sintonía mientras nuestros cuerpos resbalosos se abrazaban en una danza exquisita.
Para entonces nos movíamos frenéticamente, desesperados por sentirnos aún más mientras él me complacía con estocadas rápidas y profundas y yo movía mis caderas contra él.
Sin tener idea ni de quién era, mordía mi labio inferior para contener los gritos de manera inútil, abrazándome a él mientras me llenaba por completo.
Todo lo demás había dejado de importar.
Y ahí entre sus brazos, retorciéndome de placer debajo de su cuerpo, con sus labios besándome y su aliento rozando el mío, fui consciente solamente del hecho de que era Naruto quien estaba dentro de mí, de su cuerpo en el mío, de la unión de ambos. Era él, haciéndome suya.
Éramos él y yo. Y el placer tocó límites insoportables, al punto de perder la noción de quién era. Entonces lo sentí de nuevo, aquella espiral de placer, aquella sensación de abandono. Dejé de pensar y la realidad se convirtió sólo en ese momento.
Sólo Naruto y yo, haciendo el amor.
-¡Naruto!-
Exploté.
Mi segundo orgasmo me atacó con una fuerza impresionante, y completamente desconectada de la realidad, arqueé mi espalda y solté un grito sordo que me atronó los oídos antes de rendirme en sus brazos. Tres embestidas más tarde Naruto me siguió en aquél caleidoscopio de sensaciones y soltando un gruñido contra mí pecho, alcanzó su clímax para desplomarse entre mis brazos.
Pasaron unos largos minutos en los que ninguno dijo nada. Aún sudorosos, ajetreados y temblando, nos limitamos a permanecer abrazados y callados entre las sábanas, escuchando el latido acelerado de nuestros corazones mientras nuestras respiraciones entrecortadas volvían a la normalidad poco a poco.
Con mi mirada perdida en el alto techo de mi habitación y con Naruto encima de mí, llevé mis manos a acariciar su cabello y sonreí satisfecha.
Satisfecha, emocionada y sobre todo sorprendida por lo que acababa de sentir, algo que había sido mejor de lo que jamás hubiera esperado, y sobre todo, algo que había sentido gracias a él. A Naruto.
Me sentí feliz, plena, saciada, completa.
Suya.
Una vez que los efectos del clímax pasaron y finalmente nos tranquilizamos hasta quedar en un delicioso aletargamiento, Naruto inhaló con fuerza y se alejó ligeramente para mirarme a los ojos como si quisiera traspasarme.
Temblé al observar el brillo de sus hermosos ojos azules.
-¿Estás bien?-
Conmovida por la pregunta, sonreí ligeramente y asentí con la cabeza, obteniendo a cambio una sonrisa cómplice. Segundos más tarde, Naruto salió de mí con delicadeza y yo hice una mueca ante la sensación de extraño vacío que me inundó.
Se deshizo del condón y una vez en el cesto de la basura, se acomodó a mí lado para abrazarme contra él.
Aquello fue una verdadera sorpresa. Aún cuando sabía que me deseaba, no esperaba que se quedara a dormir conmigo una vez que hubiéramos terminado, y secretamente me alegré por ello.
Componiendo una sonrisa, lo dejé acunarme mientras sentía como el sueño me vencía poco a poco y mis ojos parecían ceder sin remedio. Al parecer Naruto se dio cuenta de ello, pues sus brazos se ciñeron más a mí y soltó un largo suspiro relajado.
Encima de su pecho y con sus manos acariciando mi espalda desnuda, depositó un ligero beso en mi cabeza sin dejar de acariciarme.
-Duerme preciosa, aquí estaré-
No ocupamos decir nada más.
Y ahí, tendida entre sus brazos y completamente feliz, cerré mis ojos y me dejé arrastrar al mundo de los sueños.
~Naruto POV~
El reloj de la mesita marcó las dos de la mañana.
Y yo seguía despierto.
Con la luz de la luna colándose por la ventana entreabierta, recargado sobre el respaldar de la cama y con un brazo sobre mi frente, miraba el techo de la habitación sin poder dormir.
A mí lado en la cama, desnuda, relajada, y durmiendo plácidamente desde hacía una hora, estaba Hinata.
A la que, a pesar de todo lo que me dijeron y yo mismo me había dicho esa misma noche, a pesar de intentar alejarla de mí, había hecho mía apenas unas horas atrás. De nuevo y por enésima vez esa noche, la frase de Sasuke "Aléjate de ella" se repitió en mi cabeza y solté una larga exhalación para después mirarla.
Bien, podía decir que había fallado triunfalmente en esa tarea.
Pero lo más extraño de todo, es que no me arrepentía para nada.
Como si fuera consciente de que la observaba, Hinata soltó un ligero gemidito de satisfacción y me dio la espalda para seguir durmiendo. Sin poder evitarlo, sonreí de medio lado como idiota y de nuevo llevé mi brazo a mi frente para seguir mirando el techo de la habitación.
Sin poder dejar de pensar en la charla que había tenido con Sasuke unas horas antes y en mis sentimientos encontrados. Sin poder dejar de pensar en la increíble manera en la que Hinata se había entregado a mí, sin poder olvidar la visión de ella recibiéndome en su habitación en ropa interior, sus palabras que me habían dejado helado, y su inocencia al pedirme que le hiciera el amor.
Dejándome completamente indefenso ante su maldito hechizo.
Una bruja. Una endemoniada bruja que me tenía idiotizado. Eso era.
-Ay, Hinata- masajeé mi rostro con una mano- Hinata, Hinata-
Como si me hubiera escuchado, Hinata volvió a estirarse para quedar boca arriba de nuevo, causando que la sábana se enrollara en sus caderas para dejar sus enormes y deliciosos pechos al descubierto y a mi entera visión.
Contuve una maldición.
Sin poder evitarlo y como si un imán me atrajera a ella estuve a su lado en unos instantes, y acomodándome de medio lado mientras recargaba mi cabeza en un codo, la admiré en silencio mientras mis manos escocían por tocarla de nuevo y acariciarla hasta el cansancio.
Antes de poder hacer algo, Hinata abrió sus ojos. Durante unos segundos se limitó a mirarme, sus enormes ojos perlados recorriéndome como si no entendiera bien lo que ocurría, hasta sonreír ligeramente.
-Hola-
-Hola- respondí mientras llevaba mi nudillo a acariciarla suavemente, recorriendo toda su figura.
-¿No puedes dormir?-
-No- respondí en un susurro- No contigo a mi lado-
Sus mejillas se tornaron rojas y tragó saliva nerviosa mientras yo componía una sonrisa de medio lado.
-¿Y hay algo que pueda hacer?-
Preguntó en un susurro con una suave sonrisa, y aquello fue mi perdición. Cuando menos lo pensé, bajé mi cabeza para encontrar mis labios con los suyos y soltando un gemido de agrado contra mi boca, Hinata pasó sus brazos por mi cuello para profundizar el beso.
Las sábanas quedaron fuera del alcance, y completamente pegados mientras nos besábamos me acomodé encima de ella y la tomé en mis brazos. Y cuando mi erección rozó su intimidad, gemimos juntos y supe que no había marcha atrás.
Entonces recordé que en la mesita a nuestro lado aún quedaba un condón sin utilizar.
Unos minutos más tarde, enterrado en ella mientras nos movíamos en sintonía y la hacía mía una vez más, todo lo que había pensado antes se esfumó de mi cabeza y solo pude pensar en ella.
Nuestros gemidos confundiéndose, nuestros cuerpos sudando y moviéndose a la perfección, Hinata recibiéndome en su mojado y caliente interior. Eso era lo único que me importaba ahora.
Cuando su clímax llegó, Hinata soltó un grito de placer y se desplomó en la cama sin fuerzas. Pero yo no pensaba permitir que eso fuera todo. Dedicándole una ligera sonrisa maliciosa mis manos fueron a parar a sus tobillos y extendí sus piernas hacia arriba para penetrarla con más fuerza.
Y Hinata soltó un grito con mi nombre.
-¡Naruto!-
Con la mirada perdida debido al placer y la confusión, me miró con ojos desorbitados mientras yo movía sus piernas a mi antojo, buscando encontrar la posición que me permitiera penetrarla de manera más profunda. No tardé mucho en encontrarla y sin dejar de mirarla, coloqué sus tobillos en mis hombros, dejando sus coquetos pies a cada lado de mi cabeza y por supuesto, dejándola a ella totalmente abierta y expuesta para mí.
La penetré con fuerza y soltamos un fuerte gemido.
Y desechando por completo los pensamientos que me asaltaron unos minutos antes de que ella despertara, le hice el amor hasta verla llegar al cielo una vez más.
~Hinata POV~
Me despertó una luz sobre mis ojos. Con lentitud y queriendo maldecir la luz de la mañana que se colaba por las cortinas, abrí mis ojos lentamente mientras me estiraba y bostecé para después componer una sonrisa satisfecha.
Después de todo así era como había amanecido esa mañana. Satisfecha, saciada. Plena.
Sin dejar mi estúpida sonrisa, recordé la noche anterior y me estiré de nuevo mientras las sábanas se movían sobre mi cuerpo desnudo. Y sobre todo, recordé al causante de que ahora no pudiera dejar de sonreír como una idiota.
En cuanto pensé en él, giré mi cabeza a la izquierda y miré el lugar a mi lado que se encontraba completamente vacío. Estaba revuelto y aún se encontraba caliente, prueba de que había estado ahí hace poco.
Fruncí el ceño y miré el reloj en la mesita a mi derecha. Las diez y media de la mañana.
Naruto jamás dormía después de las nueve aún en fin de semana y sin importar que tanto se hubiera desvelado la noche anterior, lo que quería decir que esa mañana había hecho una excepción para seguir durmiendo conmigo un poco más. Sonreí como idiota y me dejé caer sobre la almohada de nuevo.
Alcé mi mano izquierda y miré mi argolla de matrimonio.
Después de lo de anoche aquél anillo ya no se sentía tan extraño en mi dedo. En realidad, nada se sentía extraño. A pesar de lo que había pasado.
Era la mujer de Naruto. No solo era su esposa en apariencia, era suya. En todos los sentidos.
¿Pero eso significaba que nuestro matrimonio era real?
-Basta, Hinata- meneé mi cabeza- No pienses en eso-
Resuelta a cumplir esa promesa y recordándome que no debía pensar demasiado las cosas, salí de la cama para darme cuenta que la lencería que había usado anoche así como la ropa de Naruto se encontraba acomodada en uno de los sofás frente a mi cama.
Con las mejillas ardiendo al darme cuenta que Naruto la había acomodado, caminé hasta el sofá y me puse mis bragas mientras pensaba que ponerme para bajar a desayunar.
Sintiéndome atrevida, me puse la camisa blanca de Naruto que había usado la noche anterior, y una vez que me anudé el cabello revuelto en una coleta alta y me lavé el rostro y los dientes, me miré una última vez en el espejo y salí de mi habitación para buscar a Naruto y hacer algo de desayunar.
Era fin de semana y no había servidumbre en casa, lo que quería decir que Chiyo no estaba en casa y podría hacer algo de comer.
Y por supuesto, que solo estábamos Naruto y yo.
Con una sonrisa estúpida y mi corazón latiendo acelerado, bajé las escaleras con una rapidez increíble hasta llegar a la sala que se encontraba sola. Caminé por toda la planta baja para darme cuenta que Edward no se encontraba por ningún lado y fue el sonido de un plato cayendo contra una mesa lo que me alertó de inmediato.
Finalmente llegué a la cocina solo para encontrarme con que toda la barra del centro se encontraba repleta de un desayuno delicioso. Desde jugo de naranja, leche, frutas cortadas hasta tostadas con mermelada y mantequilla, todo estaba preparado para desayunar mientras de espaldas a mí, sentado en uno de los altos bancos de la barra y con su pijama de seda color negro, estaba Naruto.
Quien en cuanto sintió mi presencia, dio media vuelta para mirarme sereno y me dirigió una media sonrisa.
El corazón me dio un vuelco.
-Bu…buenos días-
Con una mirada entre sorprendida y satisfecha, me miró de arriba abajo antes de sonreír aún más y alzó sus cejas con picardía mientras yo sentía mi cara arder.
Al parecer aprobaba el hecho de que llevara puesta su camisa.
-Buenos días, Señora Uzumaki- me señaló la barra a su lado- ¿Quieres desayunar?-
-Claro- caminé hasta el banco a su lado- Se ve delicioso-
Antes de siquiera poder sentarme, Naruto me tomó de la mano y girando su banco para quedar frente a mí me jaló hasta él.
-Hey, no tan rápido-
Sin darme tiempo a reaccionar, me pegó a él en un tórrido beso que me dejó sin aliento antes de llevar sus manos hasta mi trasero y acomodarme entre sus piernas. Solté el aire aliviada contra su boca.
Entonces él tampoco estaba arrepentido por lo que había pasado anoche.
Después de unos segundos se separó de mí y me miró con una sonrisa algo seria mientras yo recuperaba el aire.
-¿Dormiste bien?-
Noté el tono de implícita complicidad con el que dijo aquello, y sintiendo mis mejillas arder, asentí ligeramente y me senté en la silla a su lado.
-Muy bien, gracias- me serví un vaso de jugo y tomé un sorbo- ¿Y tú?-
Naruto tomó una tostada con mermelada y sonrió ligeramente antes de dirigirme una fuerte mirada.
-Excelente-
Sin saber qué rayos responder, le devolví una sonrisa nerviosa mientras terminaba de preparar mi plato de avena y miré el montón de comida que tenía frente a mí mientras fruncía el ceño.
Al parecer ninguno de los dos quería hablar sobre lo que había pasado anoche entre nosotros, y la actitud despreocupada de Naruto me había relajado por completo. A pesar de que tenía dudas sobre cómo sería nuestra situación ahora, no quería arruinarlo con alguna estupidez que me pusiera en evidencia y estaba dispuesta a disfrutarlo lo más posible.
Carpe Diem, Hinata.
Decidiendo no tocar el tema de lo que habíamos hecho anoche y sus posibles consecuencias o no, encontré un tema del que hablar.
-¿Tú hiciste todo esto?-
Ante mi tono de sorpresa, Naruto solo sonrió de medio lado y se encogió de hombros.
-Podré no ser un excelente cocinero como tú, pero puedo defenderme- dio un sorbo al vaso de jugo- Además Chiyo no se queda los fines de semana, así que tengo que arreglármelas solo-
Era cierto.
Sin embargo, no podía creer que Naruto estuviera precisamente solo los fines de semana, y con el bichito de la curiosidad carcomiéndome me atreví a seguir preguntando.
-¿Siempre?-
Como respuesta, Naruto me miró con ojos acusadores y alzó las cejas en un gesto de falsa arrogancia.
-Pues ya que preguntas, no, no siempre- sonrió con superioridad- Pero no pienso hablar de eso contigo, señorita curiosa-
Con eso me dejó sin armas, y decidida a no indagar más en la vida sexual y amorosa de Naruto agradecí que no dijera nada y seguí con mi desayuno.
-De todas maneras estamos solos, lo que quiere decir que podemos hacer lo que queramos y en donde queramos-
Sin poder evitarlo, un escalofrío me recorrió entera al escuchar el tono de lo último y mordí mi labio inferior.
-¿Dónde queramos?-
Ante mi pregunta, Naruto sonrió algo arrogante y se bajó del alto taburete para hacerme girar en el mío y pegarse a mí. Sus hermosos ojos azules me miraron con picardía y sus labios quedaron a escasos milímetros de los míos.
-Exacto- su aliento chocó con el mío-Así que esto es lo que haremos: piensa la mejor manera de aprovechar el día, tomaremos una ducha juntos y después haremos lo que quieras-
Contuve el aliento.
¿Tomar una ducha juntos?
La mera idea de aquello me hizo temblar de expectación. De pronto mi cuerpo pareció volverse maleable y reprimí otro escalofrío mientras intentaba concentrarme de nuevo, pero los labios de Naruto tan cerca de mí no ayudaban para nada a calmarme. ¿Pero qué poder tenía sobre mí ese hombre?
Como si supiera lo que pensaba y quisiera torturarme, se alejó de mi justo antes de que nuestros labios se rozaran y me miró sereno.
-Pero necesito que separes un vestido largo, joyas y zapatos para esta noche-
Vaya, hablando de cambios de ambiente rápidos.
-¿Para esta noche?- parpadeé rápidamente y fruncí el ceño -¿Por qué?-
-Porque tú y yo iremos a una fiesta de cumpleaños-
-¿Una fiesta?-
-Así es- soltó un suspiro casi cansado -Papá cumple años mañana, y conociendo a mi madre estoy seguro que la fiesta sorpresa que le ha preparado será tan escandalosa como siempre-
Una fiesta. Con los Uzumaki. La familia de Naruto. La loca, variada y sobre todo intensa familia de Naruto, de la que estaba segura sería centro de atención esa noche. Sobre todo de Karin, a quien ya conocía por su increíble habilidad para sacar información y darse cuenta de todo lo que pasaba a su alrededor con solo mirarlo.
En ese instante mis nervios se transfirieron de un solo Uzumaki a todos los que conocía, y la idea de una fiesta que seguro sería elegante, costosa y de alto nivel me hizo ponerme más nerviosa de lo que ya estaba.
-¿Será…en casa de tus padres?-
Me sentí estúpida, pero necesitaba verificarlo.
Solo esperaba que Naruto hubiera tenido la compasión de invitar a Ino, la necesitaba a ella a mi lado.
¡Ino! Había quedado en hablarle en cuanto pudiera para contarle todo, y conociéndola estaba segura que mi celular que seguía en mi recámara tendría algunas diez llamadas perdidas para entonces.
-Sí. Es hora de que conozcas una verdadera fiesta de gala al más puro estilo Uzumaki-
Se acercó a mí de nuevo con esa mirada que podía traspasarme y que me hacía olvidar hasta mi nombre, y colocando sus manos en mis muslos desnudos, comenzó a dejar un reguero de besos por mi cuello mientras sus manos subían hacia arriba y por debajo de su camisa que llevaba puesta.
Y la fiesta de los Uzumaki así como mis nervios quedaron enterrados en un lugar recóndito de mi cerebro.
Cuando se separo lo suficiente de mí para hablarme, abrí mis ojos y parpadeé ligeramente para volver a la realidad.
-Y aún cuando me encanta como te queda mi camisa y por mí te tendría desnuda en mi cama todo el día, creo que será mejor que nos tomemos un baño- tomó mi mano para ayudarme a bajar del taburete-Algo que también disfrutaré muchísimo-
Con una sonrisa pícara, me guió fuera de la cocina de la mano y sintiéndome atrevida mordí mi labio inferior y me atreví a hablar.
-O podríamos hacer las dos cosas-
Naruto se detuvo en su lugar y dio media vuelta para mirarme sorprendido antes de dirigirme una sonrisa cómplice.
-Más acertada decisión no pudo salir de su boca, Señora Uzumaki-
Y atinando a soltar una ligera risa, seguí a Naruto por las escaleras hasta llegar a mi habitación, a la que seguramente le sacaríamos provecho toda la tarde.
Continuara…
Kyyyyaaaa OIE ZHYYYYY ahí está su limonada chicos espero les haya gustado por qué esto es solo el principio / hasta la próxima chicos.
Nota: Les informo que la semana que viene no habrá capítulo pero no se preocupen que estaré aquí en menos de lo que canta un gallo, al cabo estoy loca y subo caps de repente jajajajaj.
También quiero dedicarle un tiempo a mí otro fic Mala Suerte para el Amor ya que lo tengo muy olvidado :( así que quiero avanzar esa historia :).
No... No es verdad jajaja ese fic es una reedición mía jajajaja la historia que quiero continuar es Lo Que Yo Soñé xD disculpen mi error.
